sam-ely-ember: Honestamente ignoro cuántas versiones tiene este capítulo. A partir de este tuve que reescribir la historia de nuevo, cosa que justifica la demora y será causante de la tardanza con los capítulos siguientes, sin mencionar que estoy finalizando semestre y las cosas no tienen un tono bonito. Hay mucho trabajo y apenas un mes.
Capítulo aprobado por mi Gamma Reader (Alfa con un Beta y una Gamma, eso es un privilegio que no merezco XD), partidaria de las fumadeces JC que escribo (Te adoro, sistah).
Disclaimer: Jimmy Neutron no es de mi propiedad, pertenece a John A. Davis y desgraciadamente a DNA productions. Uso los personajes y concepto para socavar mi frustración luego de 'Lady sings the news'.
"Abrigamos una multitud de prejuicios si no nos decidimos a dudar, alguna vez, de todas las cosas en que encontremos la menor sospecha de incertidumbre."
René Descartes
Capítulo 2: Cita
Paranoia. Esa era la mejor forma de describir mis acciones de los últimos días: mirar por las ventanas con la esperanza de ver algo, revisar con sumo cuidado cada pensamiento y estrategia que parecía fijarse reevaluando las preguntas por hacer y la forma de abordar, permanecer ansiosa en mi habitación asomando cada cierto par de minutos la vista para vigilar que pasaba en la casa de en frente. No hubo nada extraño excepto por un auto que no conocía pero no parecía ser algo trascendental. Era una total y absurda paranoia.
Una cita, no una real pero cita al fin y al cabo, era algo simple y sin compromisos, sin planes, sin proyección. ¿Por qué mi vida parecía debatirse en una cuestión meramente investigativa?, mi propósito era ese: investigar, obtener respuestas, no esperar que el encuentro cambiara algo de forma definitiva en mí. El plan era sencillo, debía preguntar tres cosas básicas (¿por qué?, ¿cuándo?, ¿qué tiene que ver conmigo?), saciar la curiosidad –asegurándome de que no hubiese un plan macabro para conmigo detrás- y aparentar que nada había ocurrido. La perspectiva objetiva era de ayuda.
Pero para mi desgracia jamás pude ser cien por ciento objetiva. ¿Y qué había si me mentía?, peor aún, ¿si se negaba a responder?, ¿por qué rayos quería buscarme?, ¿había significado yo tanto en su vida, en medio de muchas extrañas situaciones que incluso nos llevaron a pensar en dejar el odio de lado para dar lugar a otro sentimiento, que simplemente ahora que estaba de regreso no podía separarse de mí?
"No, no. Mantente objetiva, por favor."
Bostecé. No había podido dormir con tranquilidad y me hallaba perdida en el mar de emociones y expectativas que además de hacerme sentir ajena, me hacían sentir ridícula, sin mencionar hechos como la ansiedad y la inseguridad. El asunto era que en unos 5 minutos él estaría tocando a mi puerta para llevarme, probablemente, a ver una película y yo había probado quizá unos 25 atuendos antes de decidirme por un jean holgado negro y una camisa blanca abierta sobre una camiseta verde mientras mi cerebro trazó mapas mentales como si fuera una estrategia de guerra. ¿Quién pudo haberme imaginado así jamás?
Sonó el timbre y me mordí el labio inferior antes de decidirme por abrir la puerta yo misma evitando que mamá pusiera un grito en el cielo. Él estaba usando lo mismo que la vez pasada, supongo que no había de sorprenderme pero me hizo sentir aún más ridícula sobre lo mucho que me había preocupado mi apariencia. Me saludó brevemente, la misma expresión vacía, evitando cualquier contacto físico, y me invitó a entrar al deportivo azul que estaba estacionado a sus espaldas. Ese era el misterioso auto que había visto el último par de días durante mis…vigilancias. Obedecí, me senté en el asiento del copiloto y él tomó su lugar frente al volante. Tenía que hacer una observación al respecto.
-¿Un auto?- Pareció soltar una diminuta risa. –Pensé que te gustaba construir tus propios medios de transporte.
-Así era.- Dijo abrochándose el cinturón y encendiendo el motor. –Pero me queda poco tiempo para hacer cosas que me gusten, aunque no debo negar que la práctica facilitó el examen de conducción. ¿Estás lista?- Volteó a verme, yo asentí. –Bien, vamos.
Condujo veloz por las calles de la ciudad en penumbra, parecía recordar todas y cada una de las direcciones. No tuvo problemas para encontrar un lugar en el parqueadero del cine y caminar en oscuridad plena para entrar al edificio. Compró los boletos y solo hasta que hacíamos la fila para comprar comida noté que no sabía qué rayos veríamos, no tuve valor suficiente para hablar en un buen rato y él tuvo que escoger la comida por mí. Cargó todo hasta los asientos y se negó fervientemente a mi propuesta de ayudarlo con algo, se estaba comportando demasiado bien y eso me hacía sentir bastante culpable.
La película inició, resultó ser una comedia que extrañamente disfruté a pesar de odiar el género, inconscientemente empecé a llevarme manotadas de palomitas de maíz a la boca, tenían mantequilla pero eso no lo noté quizá hasta el quinto o sexto bocado. Mi soda era dulce, no supe descifrar que era pero podría asegurar que era una Purple Flurp (Mora Flora), no había tomado una en mucho tiempo. La película llevaba quizá una media hora y yo aún no entendía por qué el protagonista se empeñaba en pelear contra la mala suerte, estaba claro que todo terminaría de forma horrorosa.
Lo extraño era que Neutron no prestaba mayor atención a la película, tenía su mirada fija en la pantalla pero estaba claro que su mente divagaba en un lugar distinto, seguramente muy alejado de la realidad ficticia del film, ¿para qué me trajo a una película que no disfrutaría conmigo?, eso sí que sembró aún más impaciencia y curiosidad en mí, en cuanto terminara la función, tendría que darme respuestas.
Bostecé cuando la película llegó a un punto muerto, creo que en el cine le llaman 'anticipación' pero eso no le quitaba lo aburrido, tenía el rostro apoyado en mi mano izquierda, brazo que a su vez se apoyaba en la silla, cuando sentí su brazo rodearme y atraerme hacia a él.
Mi mente frenó en seco.
¿Estaba intentando uno de esos trucos baratos que muestran en la televisión y que jamás funcionan en la vida real?, ¿qué quería realmente conmigo?, ¿de verdad le gustaba o era parte de un enorme y complicado plan de venganza?, ¿qué pudo haber cambiado para que se comportara como un caballero conmigo?
Las preguntas me marearon con rapidez. Miré directamente su rostro y encontré en él la misma expresión vacía, los ojos fijos en la pantalla. Por muy difíciles que fueran las circunstancias él siempre fue demasiado sincero con sus emociones y esa nueva actitud desinteresada, y a mi parecer arrogante, era algo que causaba preocupación. Preocupación por sus motivos, por la línea de su pensamiento, pero sobretodo, por sus acciones. Decidí no darle más importancia de la necesaria ya que, de una manera u otra, en unos minutos sería él quien estuviera en problemas atacado por mis preguntas inagotables.
El film tuvo un final inesperado: el desafortunado protagonista del que se espera que su suerte cambie continuó siendo el miserable hombre que era, rodeado incluso de peores circunstancias por resolver, pero pude reírme un par de minutos más y olvidar las muchas tareas pendientes que tenía, aún así, fue virtualmente imposible concentrarme estrictamente en la película algo sofocada por la colonia del chico a mi lado, sin mencionar que la impaciencia parecía haber devorado estómago, pulmones y corazón en mi interior, todo se revolvía con fuerza.
Empezaron los créditos y cuando se encendieron las luces de la sala él retiró su brazo de mis hombros y yo tuve la oportunidad de enderezarme y recuperar forma, bostecé un tanto y me puse de pie, él hizo lo mismo y me condujo entre las filas de sillas para abandonar el lugar. Salimos del cine y cuando caminé hacia el parqueadero él me detuvo, tomó mi mano entre la suya.
-Vamos a tomar un café.- Me dijo.
Tomar café es ese tipo de cosas que te hacen notar que ya no eres un niño, ese tipo de cosas que te hacen pensar en conversaciones largas y complicadas y te hacen añorar los (no tan) simples días de infancia. La cafetería era modesta pero bien decorada, ubicada en diagonal al cine por lo que llegar no fue un problema mayor, aún así, él no soltó mi mano hasta que estuvimos sentados en una mesa que fuera de su gusto; no tuve objeción alguna, el contacto físico parecía inhibir la necesidad de palabras y esos escasos minutos me dieron la oportunidad de pensar en cómo debía empezar a cuestionarlo, para cuando el plan estuvo claro en mi cabeza, ya tenía el frapuccino de vainilla y chocolate en mis manos.
-Te divertiste.- No era una pregunta. –Me alegra, pensé que sería difícil soportar una comedia pero considerando las otras opciones…
-En realidad estuvo bien, gracias.
-Un placer, ese era el plan.
Tomé un sorbo del frapuccino, estaba bueno, mentalmente repasé el orden de las palabras que había elegido y aspiré levemente para darme valor. El silencio de los anteriores segundos quebró hostilmente.
-Neutron- Llamarle por su apellido daba un tono de familiaridad, -me gustaría hacerte una pregunta.
Él suspiró, seguramente lo esperaba. –Regresé porque debo arreglar algunas cosas antes de un viaje; sí, estoy intentando pasar tiempo con todas las personas que tienen un significado en mi vida y no, no estoy seguro de cuánto tiempo permaneceré aquí. ¿Algo más?
Boquiabierta pensé en otra cosa que preguntar. –En…en realidad sí.- Una duda peligrosa se estaba avivando en mi cabeza y no podía vivir otro segundo en incertidumbre, considerando además que al haber obtenido las respuestas que quería debía concentrarme en algo mucho más importante. -¿Qué…qué significado específico tiene esta cita para ti?- Enfaticé la palabra, no con desagrado pues era cierto que había tenido un buen tiempo, sino porque tampoco estaba segura de su significado. Recordar cosas como una isla desierta o un viaje a Marte avivaban emociones que me había obligado a olvidar cuando él se fue.
Meditó un poco antes de responder, tomó incluso un sorbo del capuccino doble que había ordenado. –No estoy seguro. Es decir, sí quería pasar tiempo contigo pero no puedo darle una apreciación adecuada.
-Creo que puedo entenderlo. Después de muchos años sin vernos…
-No es solo eso. Dudo que puedas entenderlo del todo.
-Podría intentar…
Por primera vez me miró fija y detenidamente. –No podrías.
Esa mirada me sobrecogió, no supe cómo interpretarla y decidí guardar silencio, creí sentir miedo, aunque era un sentimiento más parecido a la desolación que al terror. Terminé mi orden en contados sorbos, no levanté el rostro una sola vez pero sabía que él me estaba mirando, era incómodo por no decir molesto. Se decidió por abandonar el lugar y una vez que pagó la cuenta me tomó de nuevo la mano y caminamos en silencio hasta su auto.
Fue un breve instante, pero desvió su vista hacia el final de la calle, seguí la dirección con la mirada y vi a un par de hombres doblando la esquina. Apretó mi mano entre la suya con fuerza y noté cómo levemente sus cejas parecieron arquearse en enojo. Estaba confundida. ¿Sintió…celos… de desconocidos?
Cada quien tomó su asiento y el rugir del motor al encenderse diluyó abruptamente la tensión que se había formado.
El camino de regreso se me hizo infinitamente más largo.
Íbamos a la misma velocidad, cruzamos las mismas calles y atendimos las mismas señales de tránsito pero la distancia pareció triplicarse. No había sonido distinto al de las llantas recorriendo el asfalto y las voces de las personas que permanecían fuera. No me atrevía a hablar. ¿A qué se había referido con que no podría entender sus motivos? ¿No me creía tan lista? Me enojé. ¿Estaba ocultando algo? Me sentí curiosa. ¿Se sentía atormentado por algo más? Me sentí culpable.
Se detuvo en la calle que separaba nuestras casas. Había terminado.
-Entonces…
-Gracias por aceptar mi invitación.- Dijo, esa gratitud me tomó por sorpresa.
-No tienes por qué agradecer, el asunto es al revés.
-Si tú lo dices…
Desabroché mi cinturón de seguridad, di un vistazo a mi casa por la ventana y al regresar la mirada tenía el rostro de Jimmy casi sobre el mío. Contuve la respiración por largos segundos atontada por la dureza de sus ojos azules, indagando en lo más profundo de mi propio mirar.
"¿Qué está buscando? Por Dios, ¿qué rayos está buscando?"
Desvió el rostro y suspiré insonoramente, aliviada.
Un segundo pensamiento me atacó: ¿había encontrado algo con ese gesto?, su habilidad para leer emociones era innata pero la perfección para guardar conclusiones también lo era, había obtenido las respuestas que buscaba pero muchas otras preguntas empezaban a tomar forma y eso significaba que, contrario al plan original, debía verlo de nuevo.
-Así que estás indefinidamente en la ciudad…
-¿Hay algo que quieras decir en particular?- Detectó el hilo de mis acciones y el hecho de que no hubiese vuelto la vista hacía ver todo como un interrogatorio hostil.
-En realidad sí, hay un par de cosas que quisiera discutir contigo.
-Me parece bien. ¿Tienes clases mañana?
-Sí. Termino al medio día.
-De acuerdo, pasaré por ti.
No hubo más palabras. Bajé del auto, cerré la puerta delicadamente y caminé hasta el porche de mi casa. Abrí la puerta y antes de entrar le vi por última vez: no se había movido en lo absoluto. Cerré la puerta tras mi espalda y comprendí el gesto contrariado de mi rostro: extrañaba al chico tonto que me había atormentado en la infancia, y por cómo veía las cosas, estaba lejos de encontrarle de nuevo.
