sam-ely-ember: ¡Lamento tanto la demora con este capítulo! Y creo que es pertinente que exponga las razones de mi ausencia por semanas:

-Exámenes finales de semestre.
-Ocupaciones con la banda de la Universidad.
-Trabajo de medio tiempo de fines de semana.
-Re-construcción de la línea principal de este fanfic.
-Construcción de historia de fondo y personajes para el fanfic.
-Reescritura del capítulo.
-Visto bueno de Gamma y/o Beta reader (en este caso fue de nuevo Gamma. Thanks a lot Little sis! and off course for giving me a good title for the chapter.)

Sin más preámbulos y/o excusas, les dejo el siguiente capítulo. Les va a gustar, estoy segura.


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Disclaimer: Jimmy Neutron no es de mi propiedad, pertenece a John A. Davis y desgraciadamente a DNA productions. Uso los personajes y concepto para llenar el tiempo libre que ahora tengo gracias a las vacaciones. ¡Aleluya!

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"Para una mujer, el primer beso es el final del principio; para un hombre, el comienzo del final."

-Helen Rowland

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Capítulo 3: Usurpado

Tomé un cuarto de los apuntes que solía tomar en una clase promedio, los bordes de las hojas estaban llenos de garabatos de colores. Perder la clase de matemáticas (cuerpo presente, cerebro ausente) no suponía mayor problema, al menos no para mí, pero dudaba que mis nervios se mantuvieran intactos para el final de la clase.

Hice una lista de las cosas que debía preguntar, constantemente tachada por la inconsistencia u obviedad. La hice con mi bolígrafo favorito (de tinta rosada), aspecto poco relevante para todos excepto para mí: me ayudaba a memorizar con facilidad.

¿Qué cambió en ti estos años?

¿Regresaste por nosotros?

¿Regresaste buscando algo?

¿Qué esperas de mí?

¿Por qué continuaba formulando preguntas que me involucraban de manera directa? Taché esas preguntas y me enfoqué en una de manera especial: "¿Qué cambió en ti estos años?" modificándola por un "¿Qué te hizo cambiar?"

Terminó la clase y de forma torpe guardé todo en la mochila, suspiré antes de cruzar el umbral. Bajé las escaleras velozmente, me detuve a la mitad del camino pensando en lo estúpidamente exaltada que debía verme. Aminoré el paso y salí del edificio.

Estaba allí, sentado en el borde de la fuente en medio de la plazoleta, el sol brillando sobre él como un horrible sueño de verano. Se levantó al verme y sonreí lentamente cuando me brindo su mano para iniciar una caminata. Sin discutir caminamos hacia la entrada y fue inevitable que muchas personas me vieran con sorpresa, más bien que miraran al joven que me llevaba de la mano.

"Jamás habrías dejado que esto sucediera."

No, en el pasado no lo habría hecho, pero para disgusto de mi voz interior ciertamente podía considerar a Neutron como un amigo de la infancia, uno que no veía hace muchos años y cuya compañía se hacía necesaria por motivos evidentes y parcialmente desconocidos; había mucho por conocer, dudas que solventar, teorías que probar con él, eso habría hecho la Cindy de 11 años que reclamaba en mi cabeza.

-¿Vamos a algún lugar en particular?- Me preguntó.

-Podemos ir a almorzar, escuché que abrieron un nuevo restaurante en el centro, donde solía estar McSpanky's.

-Uh, no me recuerdes eso.- El enojo impreso en su voz al recordar ese momento me remontó al instante en el que lo vi vestido como una hamburguesa gigante. No pude evitar reírme y él supo exactamente qué era lo que me causaba gracia.

Subimos a su auto estacionado fuera del campus, una vez en los asientos él presionó un botón en el tablero de controles bajo el radio y el carro se convirtió en un convertible perfecto para el sol de medio día. Comenzamos la marcha y disfruté del viento rozando mi rostro y moviendo mi cabello al son. Eso hasta que mi cerebro me recordó qué, se supone, debería estar haciendo en ese instante.

Quise iniciar las preguntas en repetidas ocasiones pero me cortó antes de siquiera empezar. Sabía que se venía algo grande y esperaba estar en un lugar menos 'comprometedor' y más abierto a las huídas que su auto último modelo. Le concedí el motivo, yo también necesitaba vías de escape si todo salía mal así que esperé hasta llegar al nuevo restaurante.

Se veía bastante lujoso, acabados coloniales y un tema clásico de cruzadas medievales. El interior no era distinto, incluso la carta tenía que ver con la temática, tanto así que me sentí bastante incómoda con el asunto. Él me miró y pareció divertirse con mi incomodidad. Típico.

Ordenamos algo que aparentaba ser un plato de alguna carne para dos, un par de malteadas y un postre cuyo ingrediente secreto preferí desconocer. Cuando la mesera se retiró nos miramos fijamente de forma retadora, emulando las guerras de 'no parpadeo' en primaria. Suspiré y me animé a hablar sin trabas.

-¿Qué te hizo cambiar?

No retiró la vista, entrecerró los ojos y respiró hondo.

-No estás lista para saberlo.

-¿Disculpa?- Pregunté con rabia. –Nadie me dijo que debía tomar un curso especial para eso.

-Siempre tan inmadura, Vortex.

-Eres un tonto, Neutron.

La mesera regresó con la orden y nos miró sorprendida por el enfrentamiento. Dejó el plato en la mesa, un papel con la cuenta y se retiró sin decir palabra alguna. Cada quién tomó una porción personal y comenzó a comer en silencio. Levantamos el rostro de forma simultánea y de nuevo ataqué.

-¿Quieres decirme por qué rayos me invitaste a salir? Está claro que hay algo mal contigo y quiero estar segura de que no tiene que ver con una estúpida venganza.

-¿Vengarme de qué?- Cuestionó con voz monótona. –Me sorprende que sigas pensando de esa manera. Está claro que quiero pasar tiempo contigo, si te molesta, debiste habérmelo dicho.

-¡No me molesta!, no del todo…es decir…Uh, te odio, ¿sabías eso?

-Siempre lo tuve en mente.- Tomó un sorbo de malteada y me miró con prepotencia.

-Idiota.- Regresé la vista al plato y comí algo de forma veloz. -¿Vas a decirme algo sobre este cambio de actitud espeluznante?

-No.

-¿Vas a dejarme en paz?

-No.

-Perfecto.

Terminamos de comer y busqué algo de dinero en mi mochila, lo dejé sobre la mesa y literalmente huí del lugar. Sí quería obtener esa respuesta pero no quería que mi humor terminara quebrantado de nuevo. Caminé veloz hasta el final de la esquina, respirando forzadamente, intentando calmarme.

Alguien rapó mi mochila del hombro con brusquedad y cuando estuve lista para gritar "ladrón", Neutron apareció en mi camino mostrándome la mochila de forma burlona. Echó a correr. Suspiré, su fuerte jamás fueron los deportes y a pesar de estar fuera de forma, estaba segura de poder alcanzarlo y superarlo sin dificultad.

Corrí tras él a través de la calle, me hizo atravesar un parque y finalmente logré alcanzarlo cerca a la dulcería, tomé mi mochila y le mostré la lengua celebrando mi victoria. No opuso resistencia, supuse que su cometido era no dejarme ir y lo había logrado. Extendió la mano y me mostró el dinero que yo había dejado sobre la mesa. Lo miré, confundida.

-Fue una invitación, no tienes que pagar por nada.

-Por supuesto, el señor "trabajo en la NASA y tengo mucho dinero" costea el almuerzo.

-Yo mismo no pude haberlo dicho mejor.

Tronó. Como esquemático y estúpidamente clásico cuadro de clima: luego de un sol inaguantable viene una aún más inaguantable lluvia. Casi literalmente el cielo se deshizo en agua sobre nosotros y en un par de segundos estaba lavada de pies a cabeza.

-Perfecto, estoy atrapada en medio de la ciudad, casi robada, mojada y con un idiota a mi lado. ¡No podría ser peor!

-Oh, ciertamente sí podría.- Interrumpió. –Las probabilidades de que caiga un rayo en la posición en la que estás son de…

-¡Ah, basta! Esto es tu culpa.- Le señalé y entrecerré los ojos para hacer énfasis.

-Sí tu lo dices…- Subió los hombros como gesto de inocencia. Gruñí molesta.

Caminé hasta la dulcería para refugiarme bajo la parte del techo que daba hacia afuera, estaba tan enojada que no sentía deseos de correr y si consideraba además que la poca energía que me quedaba debía usarla para molestar a Neutron por el mal tiempo que me hizo pasar no era una buena idea correr en medio de la lluvia. Anexando a eso las estadísticas de caer sobre suelo mojado.

Bajo el techo tuve tiempo de respirar y asegurarme que todo dentro de mi mochila estaba bien. Nada estaba bien, perdí un buen número de fotocopias y uno de mis cuadernos difícilmente sobreviviría sin conocer un secador de cabello. Dejé la mochila en el suelo y me giré solo para comprobar mi sospecha y ver que él me había seguido sin decir palabra alguna. Extraño. Me crucé de brazos, frustrada, dejando que viera todo mi enojo salir a la superficie. Pero la demostración visual no fue suficiente y tuve que hablar al respecto.

-¿Ves lo que pasa cuando intento ser amable contigo?

Más bien era un "¿tienes idea de cuántas horas desperdicié pensando en ti el último par de días?"

-Por esa razón jamás pudimos ser amigos, haces todo lo posible para confundirme y molestarme.- Silencio. –Oh, y no olvidemos el daño físico, ahora mismo estoy mojada, solo para citar un ejemplo.- Tenía que vengarme por la discusión en el restaurante. -¿Me estás escuchando, Neutron? Cuando te hablo parece que le hablara a las paredes. ¿Tienes idea de lo frustrante que es eso?- Silencio. -¿Sabes una cosa? ¡No voy a permitir queMPHF…!

El reclamo se quedó atorado en mi garganta conforme él presionó sus labios contra los míos. Fue un movimiento veloz que me tomó con la guardia baja. No supe cuánto tiempo pasó, solo estaba segura de la expresión aterrorizada de mi rostro. Cuando finalmente decidió romper contacto me miró con ese gesto indescifrable.

-Tú. Me. Besaste.- Puntualicé, pausado, entre la rabia y el desconcierto. –Me besaste. ¿Quién rayos te crees? ¡Eres un…uh!

-¿Terminaste?

-¡No!- Le miré con sorpresa. –Maldita sea, ¿qué te propones?

-¿Qué crees tú?- Me preguntó con voz profunda. –Estoy cien por ciento seguro de que ya pensaste en algo. Más bien en muchos 'algo'.

-¿Y qué te importa lo que yo haya pensado? ¿Cuándo hiciste una pausa para escucharme? ¿Cuándo me consideraste un intelecto digno de pensar a tu nivel?

-Lo hago ahora.- Puso de nuevo su rostro sobre el mío y mis piernas flaquearon cuando sus ojos de zafiro se encontraron con los míos.

-Yo…uh…- Pasé saliva. –No hagas eso.

-¿Hacer qué? ¿Esto?- Rozó levemente sus labios contra mi mandíbula.

-Neutron…detente.

-Muy bien.- Se enderezó y cruzó los brazos sobre el pecho, me miró expectante.

Yo aún continuaba aturdida.

Un "ewww" generalizado salió de la dulcería. Me giré y a través del vidrio vi a todos los niños esbozando gestos de asco mientras las niñas suspiraban insonoramente y sonreían sin razón aparente. Ellos nos veían como lo que yo había querido evitar hasta entonces: una pareja. ¿Era posible verme a y a él como una pareja promedio, nada especial y ordinaria? Al parecer sí era posible.

-Cindy, sé que esto es confuso para ti, no deja de serlo para mí mismo, pero…- Se tomó una pausa y continuó. -¿confiarías en mí, solo esta vez?- Me brindó una mano como si quisiera invitarme a bailar.

-¿Estás pidiéndome que salga contigo…oficialmente?

-Sí, eso mismo.

¿Confiarás en mí, solo esta vez?

Cindy, ¿crees que sería capaz de traicionar tu confianza?

"Él no es Nick, él no es Nick." Me repetí mentalmente. "No va a terminar de la misma forma."

"Pero no tengo cómo saberlo, no quiero que me lastimen de nuevo."

"Siempre te gustó jugar con él, ¿por qué no tomar esta oportunidad?"

"Él no me gusta."

"Sí lo hace."

"No…sí…no. Más o menos."

"Muy bien. ¿Qué podría salir mal?"

"De salir mal ya sabes qué hacer. Esta será la última oportunidad. Para alguien, para ti misma, para él."

Suspiré y tomé su mano. Establecer un lazo cercano era la mejor manera de entender sus motivos sin hacer preguntas estúpidas al respecto. Sonreí, no muy segura de las consecuencias de lo que estaba aceptando. Una especie de estática me recorrió cuando nuestras pieles se tocaron. El gesto de su rostro no había cambiado pero estaba segura de que su mirada intentaba transmitir algo más, un algo que siempre encontré cautivante pero jamás supe descifrar.

-Mejor vamos a casa, ¿está bien?

Asentí y caminamos de regreso. No volteó a verme ni una sola vez, como si tuviera la intención de no hacerlo de nuevo.


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"Un beso legal nunca vale tanto como un beso robado."

-Guy de Maupassant