Uh...no quiero dar excusas. Las explicaciones son dos: Repentinamente la inspiración para esta historia se esfumó, y, Phineas y Ferb son lo máximo. (Me reporto fangirl de Phineas Flynn).
Terminé el semestre, estoy en vacaciones y por un milagro del cielo pude terminar esto, me tomó la vida. Oh sí, quizá por la sobredosis de sentimentalismo que me llegó al ver el episodio final de InuYasha...lloré por 15 minutos.
Anyway, tomatazos...aunque según Phineas representan amor...no los recibo XD quizá si quejas y reclamos pero nada de objetos perjudiciales, especialmente cortopunzantes y perecederos.
Disclaimer: Jimmy Neutron no es de mi propiedad, pertenece a John A. Davis y desgraciadamente a DNA productions. Y ¿sabían que hay 7 capítulos ocultos jamás terminados para transmisión porque Nickelodeon no lo permitió debido a la audiencia? Que el infierno los devore.
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"Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada."
~Proverbio Árabe.
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Capítulo 7: Nostalgia
Sin importar cuánto lo intentara, el mundo parecía derrumbarse cada vez que cerraba los ojos, cada respiro, cada parpadeo, cada intento de sonreír colapsaba abruptamente víctimas de la agonía que me recorría de forma plena, sin detenerse a hacer preguntas, sin detenerse a pensar en lo mucho que pesaba en mí el hecho de simplemente intentar respirar. Esa noche no hubo forma de conciliar el sueño, mantuve la vista fina en el techo de mi habitación, inmóvil y absorta, esperando que cayera sobre mí en cualquier momento.
La mañana transcurrió en silencio, mis padres no intentaron hablar sobre mi contrariado estado de humor y fue un gesto que agradecí de sobre manera, tenían una cita en el centro de la ciudad con un destinatario que preferí ignorar y fue la excusa perfecta para pasar más tiempo con él, aliciente para un corazón que recién recuperado nuevamente comenzaba a romperse.
Cinco minutos después de haberle llamado apareció en mi puerta con una inusual sonrisa que borraba los trazos de ese inexpresivo rostro que me acechó por semanas, contagiosa, semi esperanzadora y un tanto culpable.
-¿Planes para hoy?- Cuestionó al entrar.
-No en realidad. ¿Vemos televisión?- Propuse sin pensar realmente en lo que decía.
-Suena bien.- Sonrió y se sobresaltó repentinamente cuando subíamos las escaleras. –Lo olvidé, traje a Goddard, espero que a Humprey no le moleste…
-Wow…Humprey…no puedo creer que aún recuerdes eso.
-¿No debería?
-Bueno…Humprey escapó hace unos dos años y…cuando lo encontramos…- palidecí al recordar ese hecho.
-Uh, lo siento. No tenía idea…
-No tenías por qué,- sonreí –ahora, hartémonos de programas sin sentido.
Fue un día sin muchas sorpresas, comida china a domicilio como almuerzo y una maratón de dibujos animados de nuestra infancia que relativamente me hicieron sentir como una pequeña de 10 años nuevamente, relativamente porque había mucho en mi interior que podía refutar ese hecho, especialmente querer abofetear al chico a mi lado para luego devorarlo en una horda de besos salvajes que me hacían sentir avergonzada y valiente por igual.
Vagamente podía percibirse la puesta del sol, era más una cuestión intuitiva que de observación, y conforme se acercaba el fin del día me sentí increíblemente consternada por mi petición de la noche anterior que hasta ese momento se encontraba sin respuesta. No había poder en el universo conocido que me hiciera retroceder, no había como cambiar las circunstancias pero eso no significaba que me quedaría cruzada de brazos, yo iría a Florida fuese lo mejor o no. Pronto, la frustración termino sumada a la tristeza y la desesperanza, sin embargo, había una extraña motivación cercana al orgullo que no me permitía retroceder, a pesar de lo doloroso que –yo sabía- sería enfrentar todo aquello.
Mi mente comenzó a idear un plan que me concedería la victoria.
-Entonces… ¿qué piensas hacer esta noche? ¿Te parece si repetimos el plan de ir al cine? Solo que podríamos hacerlo mejor esta vez.
-No creo que sea posible, mis padres organizaron una cena familiar de despedida y…- casi pude ver mi propia cara de satisfacción. Mejor aún, ¿cena familiar?, escenario propicio, -…se supone que era un secreto. Estás pensando en algo, ¿verdad?
-No me diste una respuesta anoche, bien puedo hacer que tus padres sí.
Pareció reír. – ¿Tú, Cindy Vortex, teniendo una charla de ese calibre con mis padres?- No dejé de sonreír, completamente convencida de mi triunfo. –Debí mantener la boca cerrada.
-Sí, sí debiste.- Salté del sillón y corrí hacia la entrada cuyo buró tenía el teléfono.
Él corrió en mi persecución, Goddard ladrando tras nosotros. -¡Cindy, espera! ¿Qué intentas?
Intentaba arrebatarme el teléfono que ya estaba marcando, de todas las formas posibles lo mantuve lejos de él. –Llamar a tus padres.
-¿¡Qué!
-¿Señora Neutron? Buenas tardes, es Cindy Vortex. Sí, muy bien, gracias por preguntar. Ajá, está aquí conmigo pero realmente soy yo quien necesita hablar con usted.- Jimmy relajó su posición y me contempló pasmado, mi sonrisa se mantuvo inamovible. –Escuché que hoy en la noche tendrán una cena especial y me preguntaba si habría alguna dificultad en que acompañara a Jimmy como una invitada extra.- La mujer del otro lado pareció dudar un instante, sin embargo, me sorprendió la felicidad con la que accedió a mi propuesta. -¿De verdad? ¡Muchas gracias! Ajá. Cena formal, de acuerdo. No, no, yo puedo…de acuerdo, se lo diré. De nuevo, gracias, nos vemos allá entonces. Que esté bien.
La llamada terminó y observé a Jimmy con aún mayor satisfacción en mi rostro. Saqué la lengua tarareando un "ja-ja" como canto de victoria.
-¡Uh! Detesto que hagas eso.- Dijo consternado. -¿Qué dijo mi mamá?
-No solo puedo ir, tú debes llevarme.
-¿Cómo lo hacen? A veces pienso que las mujeres del planeta conspiran contra nosotros.
-Puede que sea cierto, en ese caso, estoy imposibilitada para revelar el secreto.- Dejé el teléfono en su lugar y empujé a Neutron hacia la salida, abrí la puerta y lo ubiqué en el porche. –Ve a cambiarte y pasa por mí en una hora.
-¿Te das cuenta de que actúas como si aún tuvieras 10?
-Ajá y hace mucho no me sentía tan feliz.- Sonreí para robarle un pequeño beso de despedida. –Una hora.- Reiteré.
-Bien, bien, una hora.- Sonrió. –Extrañaba esa determinación obsesiva.
Supongo que para ese instante mi humor parecía ser más inestable que el de un adolescente maniaco, lo cierto es que, incluso para mi sorpresa, jamás había estado tan controlado, sí, mi fachada estaba llena de esperanza y la resolución que en algún momento me sacó y metió en varios apuros, sin embargo, mi interior parecía quebrarse ante la posibilidad de perder a quien era mi peor y mejor complemento.
Terminé de ajustar los rizos sobre mi rostro, suspiré, Libby era quien estaba a cargo de mi aspecto personal para ocasiones especiales y de mi estado anímico, me sorprendía lo mucho que había soportado por mí misma hasta ahora, pero dudaba que pudiera continuar así por mayor tiempo. En medio de las cajitas sobre el tocador, llamaba la caja negra que me había negado a abrir desde que él había partido, en su interior un objeto que yo misma había hecho arreglaren un arrebate de enamoramiento que se esfumó tan veloz como vino: una perla como dije de una cadena, perla con nombre propio: isla desierta. Puse la cadena en su lugar alrededor de mi cuello y justo cuando mi mano se deslizó por la perla, el timbre de la entrada sonó.
-Se supone que esto iba a ser algo relajado, tranquilo, una cena normal. Tú aquí haces que todo esté de cabeza.
-Nada es normal con Sheen y Carl presentes,- le dije, aún consternada por la noticia de su asistencia, -es una estúpida cena, nada que tú no puedas manejar, relájate y disfruta.- Le tomé de la mano y caminamos a través del estacionamiento hacia la entrada del restaurante, con su mano libre tomó la chaqueta de su traje y la llevó sobre su hombro, caminamos en silencio hasta el destino y esperamos a que un mesero abriera la puerta para nosotros.
Medio Retroville estaba en ese restaurante. Hubiese dado la vida para que nadie se hubiese fijado en nuestra llegada. Por supuesto, ¿qué tan extraño era ver a Cindy Vortex y Jimmy Neutron tomados de la mano entrando a un restaurante vestidos de etiqueta para una cena formal? Demasiado extraño.
Y desgraciadamente mi subconsciente no tardó en hacerse notar. Con el rostro ardiendo como nunca, inspiré para tomar valor y hablé con voz fuerte:
-¿Qué no tienen nada mejor que hacer?- Todos se pasmaron. -¿¡Por qué no regresan a comer y regresan a sus asuntos!
El esperado siseo del público llegó de inmediato y arrastré a Neutron a través del restaurante hasta el anfitrión a cargo de las reservaciones.
-Uh…buenas noches. Su mesa está por aquí…- dejó su lugar y nos indicó el camino hasta el final del establecimiento, una mesa amplia donde, con rostros atónitos, nos esperaban los padres de Neutron y su inseparable par de amigos. Tomamos asiento frente a ellos y me llevó un buen rato dejar de sentirme avergonzada.
Hubo un momento en el que realmente todo comenzó a fluir naturalmente y a dudas penas se notaba la tensión en el ambiente, Sheen introdujo un par de pajillas en su nariz, lo que se antojó repulsivo para la mayoría de nosotros, en un vano intento por divertirnos, accidentalmente estornudó y las pajillas volaron a través del espacio, estrellándose en la nuca de un mesero desafortunado que llevaba un postre, su rostro terminó enterrado en el plato y desató una risa colectiva del lugar, incluidos nosotros, mientras intentábamos ocultar que el incidente venía de nuestra mesa. Detuve la risa para contemplar la alegría que parecía inagotable, lo único que faltaba entonces era mi mejor amiga, todo lo demás parecía estar en su lugar.
-¿Sucede algo malo?- Me preguntó Jimmy cuando no me vio riéndome con el grupo.
Negué sonriente y le abrí paso a la nostalgia que nacía en mí.
Después de terminar la cena y durante el postre, curiosamente sostuve conversaciones "normales" con mis amigos y finalmente se dio la oportunidad de hablar del tema que a mí concernía: mi viaje a Florida.
-¿Dices que quieres ir con nosotros?
-Hasta hace 5 minutos pensaba que solo serían su esposo y usted, señora Neutron, pero incluso con un público amplio no veo razón para que yo no pueda ir…
-Yo no tengo problema alguno,- dijo la mujer con calma, -me consterna que me lo estés pidiendo a mí.
-El asunto es que Jimmy no quiere que yo vaya, pero todos sabemos lo que este viaje implica y es completamente injusto que lleven a estos dos tontos y yo no esté presente.
-¡Oye!- Carl y Sheen rebatieron a lo unísono.
Neutron intercambió miradas suplicantes con su madre y eso pareció arrebatarme la confianza, sin embargo, una intervención inesperada cambió el rumbo de las cosas.
-Ella tiene toda la razón, Jimbo,- cuatro pares de ojos observando sorprendidos al hombre de los bifocales, -todos los que somos importantes vamos a estar ahí, ¿por qué no quieres llevar a tu novia?- sonreí halagada, victoria asegurada, -claro que es extraño que sea justo Cindy…pero…está acordado, iremos todos.
-Me parece perfecto.- Su esposa accedió.
Neutron dejó caer la cabeza sobre la mesa, frustrado, y no podía esperar menos, francamente ¿qué tan humillante era ser obligado por tus padres a hacer algo cuando ya estabas lo suficientemente crecido para tomar tus propias decisiones? Podría gustarme pero eso no significaba que no podía disfrutar hacerle la vida imposible, más aún si mis intereses personales estaban de por medio.
-Te detesto.- Me dijo.
-Lo sé,- sonreí, -¿no es lindo?
…
-No tienes que acompañarme, vivo cruzando la calle.
-Sí, pero desde hoy lograste que mis padres estén sobre mí cuando se trata de ti. ¿No te basta con lograr ir con nosotros a Florida?
-Hey, eso no era parte de mi propósito…pero no quiere decir que no acepto las ventajas adicionales.
Una vez frente a la puerta, me detuvo antes de que pudiese si quiera hablar. –Cindy, no quería que fueras simplemente para hacerlo menos difícil…una vez más elegiste el lado complicado. ¿Segura de que no quieres retractarte?
-Escucha, también lo pensé mucho y considero que es bastante masoquista ir contigo…pero mira cómo terminaron las cosas por no cruzar palabra cuando te fuiste la primera vez, ¿crees que es justo con ambos?, a mí no me parece. Además, considera esto: hasta que no estés subido en ese maldito cohete no voy a dejarte en paz, ¿claro?
-Bien.- Una diminuta sonrisa se coló en su falso gesto de furia. –Pero tú considera esto, Vortex: vas a pagar caro la vergüenza de esta noche.
-Supongo que debo prepararme, entonces.- Corto beso de despedida, sutil, igual penetrante. –Te veré mañana…
Asintió con una sonrisa nostálgica, probablemente la misma que yo intentaba sostener, y emprendió camino a casa. Cuando vi que había cruzado la acera por completo, crucé el umbral y cerré la puerta a mis espaldas, terminando la noche previa a lo que podrían ser los peores días de mi existencia.
