Al despertar sintió los jazmines rodeándolo por doquier. Miró a su lado y vio a Kaoru dormida, en su brazo, con los labios pecaminosamente rojos aún y su cabello largo sobre su pecho. Podía estar días mirándola, sin aburrirse. Era linda, suave, deli…
-Kaoru ¿Ya despertaste?- dijo una voz, de la que suponía que era su madre. Y Kenshin recordó, que en efecto, esta hora era el momento de levantarse.
-Kaoru.- la movió un poco, pero ella no despertaba, peor aún, ella enterraba sus brazos en el suyo y gimió ante en contacto. Esa era Kaoru, ardiente y dulce hasta dormida.- Despierta Kaoru…Por favor, tu madre está aquí…
Entre sueños Kaoru escuchó lo que Kenshin le dijo, y no pasó ni dos segundos para que sus ojos azules se abrieran de par en par.
-Métete bajo la cama ¡Ahora, Kenshin!-dijo subiendo la colcha para que entrara y pudiese taparlo. Él lo hizo sin problemas, mientras que compartía una sonrisa de complicidad con su amada.
-Kaoru.- dijo su madre abriendo la puerta y encontrándose a una Kaoru bastante tranquila y parsimoniosa.- ¿Vas a ir a la escuela? Te has levantado muy tarde… Bueno, no importa. No vayas, un día que no lo hagas no matará a nadie ¿no?-dijo ella sonriendo a su única hija.- Bueno, no más cuchicheos, me voy a trabajar. Te amo, cuídate.
Cuando su madre salió del cuarto, Kenshin salió de su escondite. Kaoru lo vio, ordenando su cabello rojizo y limpiando su polo blanco. Era él, su…¿novio?
-Kenshin…¿Qué somos?
-¿Qué somos? No lo entiendo, Kaoru.
-¿Somos…novios?-dijo nerviosa, intentando no cruzar su mirada con la de Kenshin. Él sonrió. Esa pequeña lo volvía loco, era hermosa.
-Claro, si tú lo quieres… Creo que esperas que te lo pregunte ¿Verdad?
Kaoru asintió entre el sonrojo y el nerviosismo.
-Kaoru Kamiya…¿Deseas ser mi novia?-habló Kenshin arrodillándose frente a ella, mirándola intensamente, mientras que Kaoru tenía el rostro del color de su cabello. Cuando lo vio bajo sus ojos, Kaoru se sorprendió. Todo el mundo sabía como él se le había declarado a Tomoe: le dio un beso, tuvieron relaciones y, entre trago y trago, le pidió ser su novia. Esa era una faceta que ella solo conocía de Kenshin: La del chico romántico, y no la del maniático ninfómano borracho que conocían Tomoe y todos los demás. Eso era lindo. Kenshin era lindo.
Él no necesitó de respuesta alguna: solo necesitaba de verla así, tan linda y despeinada, somnolienta, sonriente…dulce, calurosa, tranquila, amorosa…Era Kaoru. Su Kaoru. Podía verla sin abrir los ojos, tocarla sin sentir su piel, amarla sin saber donde está… la amaba sin importar la situación, el tiempo y el espacio. La amaba, a ella misma, sin más.
Tocó la puerta una vez y sintió pasos acercándose. Ese día era ciertamente un día especial, porque sino no estaría vestido con un esmoquin negro y una camisa blanca deslumbrante. Una corbatita michi decoraba su cuello y sus manos se entrelazaban entre ellas como signo de nerviosismo. Cuando abrió la puerta suspiró. Era la madre de Kaoru.
-Pasa hijo, Kaoru está terminando de arreglarse.
-Gracias, señora.
-No me digas señora porfavor…llamame Kagome porfavor.
-Claro, señorita Kagome.
La mamá de Kaoru se fue riendo nerviosamente después de invitar cordialmente a Kenshin a sentarse mientras esperaba a su hija. No había pasado ni 15 minutos para que de la escalera descendiera una Kaoru diferente. Su cabello estaba recogido en un moñito simple y su vestido de satén color aguamarina le quedaba precioso. Era un chica simple, bonita y…
-Estás preciosa.- Kenshin la miró embobado: nunca en su vida había visto una chica tan hermosa. Quizás las mujeres de las revistas o de la televisión fuesen bellezas pero la de Kaoru era una belleza especial. Una belleza indescriptible que yacía de su simpleza y personalidad.
Kaoru sonrojó. Kenshin podía ser tan exagerado a veces…pero lo amaba tanto… y si además se ponía a reparar que tan guapo estaba ese día ¡Se enamoraría tres veces más! Ese Kenshin, todo bien parecido y dulce, solo para ella.
-¡La foto! ¡La foto antes de que se vayan!
La mamá de Kaoru les tomó una foto de despedida y recordatorio de la graduación, y le dio un beso en la frente a Kaoru antes de partir.
-Yo pensaba que Aoshi estaría contigo para siempre. Hasta pensé que se casarían, pero me sorprendiste con tal pelirrojo bromista…Kaoru, vive la vida y disfrútala, que yo siempre te estaré apoyando.- dijo la mamá a solas antes de que saliera su hija. Quizás en ese momento se iría a una fiesta de fin de curso pero para ella su Kaoru ya estaba partiendo para seguir su propio camino y no podía impedírselo.
-Y menos con un pelirrojo tan mono.- habló Kagome mientras cerraba la puerta y veía partir a la pareja.
La noche fue estupenda, inclusive conoció a la hermana menor de Tomoe, Misao, muy diferente a la ex de Kenshin, ya que era súper agradable y dulce.
-Esa Tomoe-chan. Nunca supo conservar a nuestro Kenshin a su lado, pero soy feliz que esté con alguien como tú.- dijo mientras le guiñaba un ojo a Kenshin a modo de complicidad.- Y me dijiste que tenías un amigo ¿Aoshi, se llamaba?
Aoshi estaba en una esquina. No habría ido a la fiesta pero su madre fue específica con ello: "¡Es tu última actividad escolar, así que te vas!". Su mamá que no entendía que… no podía ver a Kaoru con…
-¿Ao-kun?
-¿Kaoru?.- Aoshi se asombró. Kaoru estaba ahí junto a él en ese momento, sin Himura. Pero ¿Qué hacía sola? ¿Himura no habría venido?
-Claro ¿Quién más sería, sino?
-¿Y Himura?- dijo despacio, tomando aire para pasarlo poco a poco
-Allí, junto a la pelinegra de vestido violeta.
-Si fuera tú, me preocuparía.- habló después de divisar a la pareja que hablaba amenamente.
-¿Por qué, Ao-kun?
-Porque la pelinegra es preciosa.
-¿Yale?
Había ganado una beca. Kaoru estaba a punto de partir a un lugar diferente con gente diferente…con hombres, hombres sedientos de mujeres dulces y inocentes como Kaoru.
-¿Kenshin? ¿Pasa algo?
-No, nada.
-Uhmm… ya veo…¿Me ayudas con mi maleta?- Kenshin comenzó a odiar esa maleta que la alejaba de su Kaoru, su pequeña Kao-chan.
-¿Y que se supone que haga mientras te extrañe demasiado, Kaoru? ¿Comerme el peluche que te regalé en la graduación?
-Buena idea, Ken…-se rió quedamente. Ese Kenshin no había leído su buzón de correo esta mañana. Si supiera…
-¿Por qué te ríes? ¿Eso te parece gracioso, Kaoru Kamiya?
-Cuando decidas ver tu correo, me llamas y me dices que tal ¿Está bien?
-¿Correo?
-¡Me encanta Yale!
-Por la mirada de ayer, no parecía Kenshin-dijo Kaoru mientras recibía el aire de la carretera en el convertible azul eléctrico de Kenshin. Kenshin había ganado una beca por deportes también para Yale, para su gusto, por supuesto.
-¿Qué mirada? ¡Nada Kaoru, nada! Estás alucinando, mi vida.
-¿Alucinando? ¿Alucinando, de verdad?
-Claro, mi amor, claro que sí…bueno, quizás tengas algo de razón pero…-Kenshin la miró divertido y le sonrió dulcemente.
-¿Algo de razón, eh?
-Sólo algo. Te amo, Kaoru,
-¿Me amas?- Kaoru lo miró sorprendida mientras Kenshin se alternaba viendo entre Kaoru y la carretera vacía.
-¿Y cómo no hacerlo? Si eres Kaoru y todo de Kaoru me gusta. Todo de Kaoru es de Kenshin y todo de Kenshin es de Kaoru.
-¿También el convertible?- dijo mientras lo miraba de forma juguetona.
-No, eso no.
-¡Kenshin!
-¡¿Qué?!.- y se reían mutuamente mientras miraban el horizonte con los mismos ojos.
Notas de Autora:
El cap final, todo un atributo al mundo de Kenshin Himura y el Kenshingumi, por supuesto. Mi fic creo que estuvo interesante, jajajaja, espero que haya sido así por lo menos y me encantó recibir el apoyo de las chicas de la página sobre esto. Es para mí ciertamente una gran experiencia y renuevo mis agradecimientos a todas las personas que hicieron esto posible y que colaboraron en su redacción y progreso. Ahora, en este momento, estoy pensando en como terminará un acto único con el titulo de "Divorcio" que estaré publicando próximamente y que espero que tenga la misma acogida, sin más, Arigatou a todas.
Lunacreciente27, a sus servicios ;)
