(A/N): ¡Hola! Para ser sincera me había olvidado de esta historia, ¿Se dieron cuenta, verdad? Lo siento... Liz es una tonta, bueno, para ser sincera tuve que releer toda la historia para refrescar mi memoria porque sólo tenía una idea vaga de lo que había escrito, pero ya, compartiré la inspiración para todas las historias y no me limitaré a una sola... En fin, gracias por esperar tan pacientemente sin lanzarme cuchillos, tomates o algo parecido (Si, ya lo superé :3), por eso traje este capítulo seis y la promesa de actualizar pronto. Nos vemos abajo (:
ES LA GUERRA,
Capítulo 6: Ultimátum - Parte II
—El problema no es eso, Logan, el problema es que creo que James se tomó muy en serio todo ese enredo y ahora está traumado o algo, no creo que sea bueno.
—¿Debemos decirle a su madre que lo lleve a un psicólogo?
—No... No creo que sea lo correcto, nos odiaría.
—¿Entonces?
—Tenemos que tener una conversación realmente seria con él" mencionó el rubio más para sí mismo que para su compañero poniendo los ojos en blanco.
El pálido suspiró. —Hemos tenido suficientes conversaciones serias con él como para que nos haga caso en otra más" dijo incomodando un poco al rubio.
—¿Por qué eres tan pesimista? —Preguntó alterado.
—¿Por qué eres tan mandón? —Preguntó Logan manteniendo la calma.
—¡Basta! —Gritó el rubio.— No discutiremos ahora, vamos a hacer el proyecto ese.
Ambos se encontraban en la habitación de Kendall, ambos con un portátil buscando en internet alguna idea de como realizar una representación del Arte Actual Contemporáneo, Logan había expuesto la idea de crear alguna obra ellos mismos, según él, el Arte Contemporáneo solo se trataba de crear alguna obra en la actualidad. Kendall no se sometería a la primera idea tan fácilmente y Logan lo sabía, ambos no aceptarían alguna calificación baja por hacer la primera idea que les venía a la cabeza. Después de debatirse toda la tarde y conseguir ayuda del internet, habían decido guiarse de una de las muestras de Arte Contemporáneo de Google y harían un modelo de un banco de un parque que se derretía y parecía expandirse a través de una pared blanca que se levantaba tras el mismo, todo a base de masa modelar estilo Play Doh.
—Empecemos desde ahora. —Propuso Kendall.
Logan negó con la cabeza. —Lo siento, debo llegar temprano a casa para la cena pero podríamos continuar mañana... ¿Te parece?
—No me opongo.
—Bien... Bueno, será mejor que me vaya. —El pálido empezó a recoger sus cosas, entre ellas su portátil, cuaderno de arte y una revista de Arte cuya portada y contenido recordaban a los estudiantes de arte de New York en las épocas de los '80.
Kendall observó con curiosidad a su compañero cosa que el chico notó, sintiéndose un tanto incómodo con la mirada del rubio encima, frunció levemente el ceño y masculló notoriamente incómodo una pregunta.
—¿Por qué me estás observando?
Kendall sonrió. —¿No puedo hacerlo?
—Sí, pero... No...
—Decídete Logan, eso no es una respuesta. —Respondió el rubio divertido, definitivamente algo andaba mal con Logan últimamente.
—Sólo no lo hagas.
—¿Cómo sabías que te estaba mirando?
—¿Por qué siento que estamos discutiendo algo estúpido? —Preguntó el pálido para detener la conversación que hasta el momento había sido incomoda para él.
—Tú dímelo, tú empezaste.
Logan suspiró derrotado. —Ya debo irme, Kendall.
—Hasta mañana. —Dijo el más alto aún curioso por el comportamiento de Logan. "¿Estaba a la defensiva?" pensó "¿Por qué lo estaba?"
Después de que Logan se marchara, Kendall decidió hacer algo de tarea y de paso ordenar su habitación, en silencio. Realmente no tenía nada que hacer si el taller estaba cerrado y si no podía pasar el día metido en la piscina de James, entonces recordó a James y la forma en la que lo había sacado de su auto.
—Si algún día se daña su auto, que no piense que yo lo repararé por él. —Dictó una nota mental para sí mismo.
En unos minutos terminó las simples preguntas que les habían dejado en clase de geografía y ahora hacía falta ordenar un poco su habitación, abrió la única pero enorme ventana de su habitación que había pasado toda la tarde cerrada y rápidamente se colaron en la habitación los últimos rayos de la tarde que hicieron a las paredes anaranjadas adoptar un tono más chillón, cosa que el rubio odiaba. Desde que tenía memoria había suplicado a su madre porque cambiaran el color de las paredes de su habitación, que siempre habían sido de color naranja hasta la mitad para luego bajar hasta el suelo con un diseño de madera que sí estaba bien, pero el color abrumador de las paredes mezclados con mucha luz provocaban un leve dolor de cabeza del que -Por más mínimo que fuera- se quejaba.
La enorme ventana quedaba justo sobre su cama mientras que el escritorio quedaba del otro lado de la habitación, después de organizar un poco su habitación lucía un poco más presentable. Tomó asiento en la silla frente al escritorio y desde aquella distancia, se quedó observando el atardecer, aunque no podría ver mucho gracias al enorme árbol que se encontraba frente a la ventana. Sin darse cuenta había puesto los ojos en blanco y se encontraba en un estado lejano, no quería pensar en nada hasta que se dio cuenta de una figura que trepaba por el árbol y de un sólo salto entraba por la ventana cayendo sobre su cama.
—Sin duda, ese fue un salto perfecto.
—¿James? —Preguntó el rubio entre sorprendido y asustado.
—No me mires así que no soy tan feo. —Respondió el castaño abriéndose paso por la habitación y parándose frente al espejo para luego arreglar su peinado.
—¿Qué se supone que haces aquí? —Kendall seguía sorprendido.— ¿Y por qué entraste por aquí? Hay una puerta abajo por si no lo sabías.
—Claro que lo sé, pero quise recordar cuando teníamos doce y mi mamá venía a dejarme aquí para jugar contigo, cuando nos aburríamos le pedíamos a tu mamá que nos llevara a la casa de Carlos y si ella decía que no saltábamos por la ventana y descendíamos por el árbol, íbamos como por media hora y luego volvíamos a subir por el árbol y llegábamos sanos y salvos y nadie lo notaba... Era divertido. —James habló despreocupadamente mientras se observaba en el espejo.
—Eso fue hace años. —Respondió Kendall divertido, pero luego recordó el día que cayó del árbol y se rompió una pierna. —¿Recuerdas que me rompí una pierna y más nunca volvimos a usar el árbol porque teníamos miedo?
James asintió. Segundos después el rubio se dio cuenta de que no entendía la razón de la presencia de James si hace unas horas había demostrado algo parecido al odio.
—Seguro te preguntas por qué estoy aquí si aparentemente te odio.
—Leíste mis pensamientos.
—Será bueno que tú seas el primero en saberlo.
—¿Saber qué?
—En un principio, realmente estaba aterrado de que Jett pudiera haber venido a cobrar venganza, luego pensé que era una idea estúpida pero continué con el rodeo para... ¿Cuál sería la palabra? Ah, sí... Ver si realmente eran amigos leales. Por un segundo habías perdido la prueba pero luego recordé que eres Kendall, eso es típico de ti. —Respondió el castaño tomando asiento en la cama del rubio.
—Déjame ver si te entendí. —Masculló el otro.— Fingiste estar loco para probar nuestra ¿Lealtad?
—En efecto, aunque realmente no confío en Jett, así que te recomiendo que te alejes de él.
Kendall lo observó incredulo. —Estás loco, James.
—Kendall, realmente no confío en él, hay algo que aún no me convence en su aspecto "Soy un inglés que regresó para hacer amigos". —James parecía ser sincero.
—Lo siento amigo, sé que tal vez no hayas quedado en una muy buena relación con él pero eso no significa que si tú no confías en él yo tenga que dejar de dirigirme la palabra. Yo si confío en la gente, James.
—Pero...
—Y te recomiendo, que no vuelvas a hacer ese tipo de pruebas de lealtad, realmente estuviste muy cerca de perder un amigo. —Le interrumpió el rubio.
James suspiró haciendo un ademán señalando la victoria del rubio, sabía que Kendall seguiría confiando en aquel chico. —Si te sirve de consuelo, realmente estaba furioso cuando te dije que salieras del auto.
—Oh gracias, ahora me siento muchísimo mejor. ¡Gracias James! —Respondió con tono sarcástico.
—Pero es en serio, Kendall, tienes una semana para conocer a Jett y elegir entre tus amigos o él. —James hablaba en serio.
—¿Hablas en serio?
—Hablo en serio.
Kendall levantó una ceja y abrió la boca para decir algo, pero prefirió guardar silencio y seguir el consejo de James sólo por un segundo, en una semana podría encontrar algo extraño en Jett que tal vez merezca desconfianza. —Seguiré tu consejo, pero no prometo nada.
James asintió. —¿Amigos?
—Amigos. —Respondió Kendall.
—Bien, ahora ¿Me puedes hablar del rollo que te traes con Logan? —Preguntó el castaño distraído.
—¿Disculpa?
(A/N): Y colorín colorado, este cuento aún no ha terminado :3
Realmente no tengo nada que decir así que sólo continuaré alegando que actualizaré pronto y que Liz es una tonta. Espero les haya gustado el capítulo y me digan que les pareció :)
Un besito,
Liz.
