(A/N): ¡Hola! Yo aquí actualizando con capítulos cortos, ¡Puedo explicarlo! ¡Pero no ahora! :3

Disfruten el corto capítulo.


ES LA GUERRA,

Capítulo 8: Tensión post-fiesta - Parte I.


—Uh... Creo que hay algunas cosas que no deberías de mencionar...

—Crea en mi, todos los pequeños detalles soy de relevancia y explican perfectamente cada cosa.

—Podrías no definir las cosas con tanta claridad, si no te molesta. —Masculló Logan desde su lugar, ocultándo su vista en el suelo. James y Carlos se observaron entre sí. Ambos estaban sorprendidos, era la primera vez en mucho tiempo que sus dos amigos se dirigían la palabra de manera directa, las cosas podrían mejorar.

Kendall suspiró fastidiado. —No prometo nada.

Segundos después escuchó la voz de su madre saludar a alguien abajo y eventualmente alguien subiendo la escalera. No fue hasta que los pasos sonaban en el pasillo que el rubio se encontró a sí mismo pegado a la puerta de su habitación intentando escuchar los pasos, rápidamente se abrió paso por su habitación después de susurrar. —Actúa natural, Kendall. —Logrando tumbarse sobre su cama y tomando el primer libro que encontró en el piso empezando a hojearlo.

Logan entró a la habitación encontrándose con Kendall tirado en la cama hojeando un libro de ¿Matemáticas?

—Ah, hola Logan... —Habló el rubio levantando la vista y luego regresando al libro fingiendo que el contenido parecía interesante.

—Hola, Kendall... Me alegra que finalmente te intereses en los números.

—¿En los qué? —Preguntó el rubio y sin disimular observó la portada del libro que se suponía que leía y maldijo a sus adentros, aunque si Logan se hacía el tonto podría hacerle creer que estudiaba. —Sólo estudiaba un poco... Tú sabes.

Logan reía por lo bajo. —La próxima vez fíjate bien en el libro... Y mejora tu actuación, por favor. —Decía el pálido mientras dejaba sus cosas sobre el escritorio ignorando el rojo que coloreaba las mejillas del rubio, que a la vez recordaba la conversación que tuvo con James y la decisión que había tomado hace pocos minutos. Ser directo.

—Oye... Logan...

—¿Sí? —Habló el pálido despreocupado mientras empezaba a sacar todas las cosas con las que se supone que harán el proyecto. Entre ellos un taladro para realizar algunos agujeros en la tabla que sostendrá el modelo.

—Eh... —Kendall se había congelado. ¿Y si todo era mentira? ¿Y si James sólo lo decía por fastidiar? ¿Y si Logan se enfadaba y le arrojaba el taladro? ¿O si lo encendía y obligaba al rubio a tragárselo? El rubio negaba con la cabeza con los ojos completamente en blanco.

—¡Kendall! —Le llamó Logan.

—¿Eh?

—¿Qué era lo que ibas a decirme? —Preguntó el pálido ahora observando al rubio fijamente.

Kendall lo pensó unos momentos, esta era la oportunidad, podría ser directo en este momento o echarse para atrás y aplazar todo nuevamente. Lamentablemente, optó por la segunda. —¿Para qué el taladro?

—Para alimentar elefantes, obviamente. —Respondió Logan sarcásticamente. Kendall fingió una risa y se encontró extraño el cambio repentino en la actitud del chico, un día corriendo de los comentarios sarcásticos y situaciones incómodas y el otro haciendo él mismo comentarios sarcásticos y cosas divertidas.

¿Qué diablos pasaba? se preguntaba el rubio. Buscando la perfecta excusa para posponer el momento en el que hablaría con Logan, esperaría que el pálido se encontrara en una posición más vulnerable, en un lugar donde no se sienta cómodo. En la fiesta de James. El problema era que se había comprometido con Jett y no dejaría a James ganar, no de su manera sucia. Debía sacar un momento para salir de la fiesta de Jett por un rato e ir a hablar con Logan a la fiesta de James, sería un plan estúpido si Logan no sentía nada por él pero era un riesgo que estaba dispuesto a correr. La pregunta era, ¿Sentía el rubio algo por Logan? Prefería no pensar en aquello y esperar el momento para darse cuenta de ello.

La tarde empezó a caer y en poco tiempo ya tenían la mayor parte del proyecto hecho, aunque no había quedado tan bien como lo tenían planeado, el resultado había siso favorable y con unos ajustes todo quedaría perfecto.

—Supongo que eso será todo por hoy, Señor Silencioso. —Dijo Logan empezando a recoger todo de nuevo, el apodo había surgido del insistente silencio de Kendall, aquella tarde no había dicho mucho gracias a su debate interno entre preguntar o no preguntar y todo eso.

—¿Ya te vas? —Preguntó Kendall intentando no sonar desanimado.

—En efecto, hoy también debo llegar temprano a casa.

—Bueno, supongo que nos vemos mañana.

—Sip.

—Te acompaño a la puerta. —Dijo el rubio levantándose de su lugar y haciendo un espacio en el escritorio para dejar el modelo.

Al llegar a la puerta, después de abrirla, Logan salió y respiró despreocupadamente el aire libre.

—Nos vemos mañana. —Dijo el pálido con una sonrisa.

—Nos vemos, y... Logan... —Dijo el rubio con semblante curioso, a punto de hacer una pregunta.

—¿Sí? —Mierda, ahora no había marcha atrás, tenía que decir algo... Algo bueno.

—Yo... Te quiero. —"¿No podías haber dicho algo mejor?" Se reprochó el rubio a sí mismo.

—Yo también te quiero. —Respondió Logan despreocupadamente.

—No... Yo quiero decir que... —Un trueno cayó y ambos se percataron de la nubosidad que opacaba el cielo.

—¡Tengo que irme ahora si no quiero llegar empapado a casa! —Respondió Logan rápidamente.— ¡Adiós!

—¡Pero Logan, yo...! —Pero había hablado muy tarde, Logan salió corriendo en dirección a su casa y no escuchó a Kendall, o fingió no haberlo o escuchado.

Kendall cerró la puerta decepcionado y decidió regresar a su habitación, cuando llegó a las escaleras para empezar a subir una voz detrás de él lo detuvo. —¿Qué fue eso, Ken? —Se trataba de Katie.

—¿Qué fue qué? —Preguntó el rubio después de hacer una mueca y dar media vuelta para quedar frente a su hermana.

—"Y Logan, yo te quiero." —Citó la pequeña y los colores subieron al rostro del rubio, sus mejillas no podían estar más rojas y Kendall era consciente de ello porque podía sentir el calor acumularse en ellas.

—Creo que escuchaste bastante. —Atina a decir el rubio.— Yo...

—¡No digas nada! —Le interrumpe Katie— Sólo sal en este momento, alcanzalo y dile que lo quieres, no seas un estúpido y lo dejes para otro día.

Kendall frunce el ceño un momento mientras piensa, Katie continúa: —Si no sales de esto ahora, puede que estés perdiendo una oportunidad... ¿Quién sabe?

Kendall sigue pensativo, Katie está jugando con puntos débiles.

—Tal vez alguien más esté detrás de Logan. Ayer lo vi con una chica linda, bastante linda.

—¡Está bien, basta! —Le interrumpe el rubio— Ya voy...

—Perfecto. —Sonríe la pequeña. ¿Cómo era que sabía? No, olvídenlo. Siempre se las arregla para saberlo todo.

Kendall salió a toda prisa de su casa sintiendo como pequeñas gotas caían sobre el mojándolo levemente. Logan no podía estar muy lejos, después de caminar unas cuántas cuadras. ¿Realmente estaba haciendo esto? No... No podría... ¿O sí? Mientras corría y pensaba el rubio visualizó al pálido que caminaba tranquilamente como si no estuviese cayendo una leve llovizna que atentaba con volverse en una fuerte lluvia. Después de correr más rápido, el rubio logró gritar.

—¡Logan!

El chico se detuvo unos segundos y luego se dio media vuelta, ahí estaba Kendall, llamándolo. ¿Para qué? —Kendall, ¿Qué pasa, dejé algo en tu casa?

El rubio negó con la cabeza.

—¿Entonces qué...? —Empezaba a formular otra pregunta cuando el rubio lo interrumpió rápidamente uniendo sus labios salvajamente sujetando al pálido por las mejillas. Estaba sucediendo, Kendall lo estaba besando... Logan no respondió, estaba en shock. Empezó a sentirse mareado y bajo la lluvia que cada vez se volvía más fuerte se dejó llevar y respondió alegremente al beso del rubio.

Debía ser un sueño para ambos, pero era real.


(A/N): No me corten la cabeza por mi negligencia como escritora u.u Estaba inspirada pero no tenía mucho tiempo. Espero sus reviews y gracias a los que comentaron el capítulo anterior. Son unos amorsitos *-*

Liz