Cambios-Capítulo IV: Click.
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Pov`s Rukia
A la segunda semana de ese mes ya estaba teniendo mi cuarta "cita".
Mientras el noble hablaba sobre las tradiciones de su familia, yo ya había practicado mi cara de "interesante", no es que no me interesara saber cosas de los nobles, la verdad es que siempre he querido ser conocedora de esos temas para que mi hermano se pusiera "contento" dentro de lo que cabe como sus costumbres, sus gustos y cosas relacionadas, admito que estaba aprendiendo la verdad…aunque fuera de esta manera.
Pero hablando claramente ¿Cuántas citas a la semana me tenía preparada Byakuya? No podía recordar los nombres de todos, ni siquiera miraba los sobres, rezaba para que nadie se diera cuenta que elijo los sobres de mis citas de la semana tirándolos al aire y los que cayeran en la mesa eran los de esa semana.
Vale, es una de las cosas más ridículas que he hecho, pero intentaba tomarme todo eso con humor…bastante tenia con la Asociación y con el entrenamiento con Ichigo.
—Y cuando llega el día, hacemos una ceremonia del té vestidos todos con kimono verde oscuro.
—Oh debe de ser muy bonito —Ni siquiera sabia por qué habíamos llegado ahí, juraría que antes estábamos hablando de otro tema.
En general había notado que todos los nobles les gustaba hablar por no decir presumir, de las tradiciones de sus nobles familias y siempre podía atacar por ahí para quedar bien en las citas, sonaba raro decirlo pero ya tenia mi propia forma de como llevar las citas, pero claro a veces miraba a todos lados para ver si me encontraba con Matsumoto o Yachiru por ahí, y si estaban por ahí merodeando con alguna cámara.
Y ni hablar de los entrenamientos con Ichigo, que ocupaba más tiempo del que creía en enseñarle, cuando empezó a asentarse en la Sociedad de Almas me preocupé más por enseñarle como debía manejarse en el Gotei, apenas le dediqué tiempo al Kido como ahora… en el fondo sabía que era un caso perdido. Luego estaba el papeleo, ser teniente, evitar a la asociación… cada vez me levantaba más temprano para poder con todo, creo que ya se notan las ojeras.
Ryusuke-sama (si, había conseguido acordarme del nombre a tiempo) y yo nos levantamos para despedirnos cordialmente. Luego fui corriendo al despacho, hice todos los informes que podía, fui a un par de reuniones, esquive a algunas shinigamis de la asociación escondiéndome detrás de las puertas y comí en tiempo record.
Cuando llegué al despacho me encontré a Ichigo sentado esperándome, últimamente parecía que solo lo encontraba ahí, a su lado vi los informes que tenia preparados para esa tarde.
—¿Los has hecho tú? —me sorprendí mientras los cogía y los comprobaba.
—Hola a ti también —¿Soy yo o cada día era más borde? —Había pensado en que ahora que tengo más tiempo podría devolverte toda la ayuda que me has dado.
—Ukitake-taicho dijo que descansaras y no veo que lo estés aprovechando.
—Con un "gracias" hubiera bastado.
Lo peor de todo es que estaban todos bien hechos, mierda, no podía pegarle la bronca por ello y si le decía que estaban bien solo subiría su ego, ¿No podía ser así también en el Kido? Bueno yo estaba muy cansada y se lo agradecía pero sinceramente, no me daba la gana hacerlo, pero si podía darle un montón de informes más.
—Has tardado más de lo normal ¿Donde estabas? Llevo dos horas esperando.
—Por ahí —Respondí sin muchas ganas, había hecho tantas cosas esa mañana que no quería hablar.
—Aaammm —Articuló de una manera… irónica, como si hubiera descubierto algo que ocultara —Claaaro.
Me giré con el ceño fruncido y los brazos cruzados.
—…
—…
— ¿¡Qué!
Con sus ojos castaños dirigió su vista hacia un punto exacto de mi mesa, me volví a girar y vi un papel, era como un artículo de revista donde salía mi foto con Ryusuke-sama (aunque de espaldas). Oh Kami… cogí el artículo con rabia aunque intenté disimularlo delante del shinigami.
—Pero cómo… —no me lo podía creer ¡Pero si había tenido sumo cuidado en que no me descubrieran! ¿Tenían una capa invisible o qué?
—Menos mal que estabas ocupada.
— ¡Oye!, ¡en mis horas de trabajo hago lo que quiero! —Eso y porque en realidad era porque Nii-sama había insistido en quedar a esa hora, porque Ryusuke-sama era un hombre muy ocupado.
—Ya lo veo —dijo sin darle ninguna importancia solo para que me enfadara más, estaba claro —Bueno si me permites… —cogió un par de papeles más de mi escritorio y se dirigió a la puerta —Me voy a "trabajar".
Me mordí el labio intentando no pegarle un grito que se hubiera escuchado en todo el Sereitei… pero tenía que guardar las formas… y romper cualquier artículo que me encontrara de la asociación.
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—¿Entonces no es verdad?
—Por última vez, Renji… ¡que no!
—¿No te vas a casar?
—Sí Renji, y voy a tener 3 hijos —ironicé mientras luchaba con la idea de tirarle mi zampakuto a la cabeza, una no podía salir a las reuniones sin que me preguntaran 6 veces que si me iba a casar —Nii-sama no quiere que me case.
—Pero esto dice… —no me lo podía creer, Renji tenía dos números de la revista de la asociación. No me lo podía creer. En serio, no me lo podía creer.
—¡Pero cómo puedes creerles! —le grité quitándole la revista, que Renji se hubiera creído eso me había enfadado de verdad —¡El mes pasado tú fuiste su punto de atención! ¡Dijeron que te tintabas el pelo!
—Si bueno pero… —empezó a sonrojarse de la vergüenza por recordarle esos días.
—Hasta crearon un tutorial de como obtener su tono rojizo.
— ¡Vale! ¡Vale! ¡Vale! —me gritó mientras movía las manos nerviosamente.-Pero no es solo por la revista…es por..-Noté que quería decirme algo más pero no le vi muy dispuesto a ello así que se cayó, pero me lanzó una mirada que no supe comprender.
—Por Kami dime que mi hermano no sabe nada de esto —suspiré rezando para que fuera cierto.
— ¡Qué va! No ha comentado nada y de todas maneras en el escuadrón no se habla del tema.
— ¿Y cómo te has enterado?
—Por que en las reuniones de tenientes no se habla de otra cosa…
—¿¡Qué! ¡Pero si voy a las reuniones!
—Bueno…
Abrí los ojos indignada.
—¿Lo hacéis cuando yo me voy?
—Emmm…
—…
—…
—¡Agh! —me di la vuelta enfada, furiosa, llena de furia intente no darle un puñetazo en la cara.
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— ¿Qué te pasa?
—Que Renji es un gilipollas.
—Creía que en todos los años que os conocíais lo habías descubierto ya.
—La gente siempre te sorprende —Suspiré pesadamente, empecé a notar como una gran migraña me invadía y lo último que necesitaba en ese momento era agobiarme. Observé como Ichigo concentraba su reiatsu en sus manos intentando controlar el tamaño ya que cada vez la forma era más uniforme. Yo solo quería que terminara de una vez… y es no iba a ser posible.
—Ichigo —le llamé poniéndome a mi espalda.
— ¡Shhh! ¡Estoy concentrado!
—Estoy cansada me voy a mi casa.
Sin esperar a que él reaccionara di media vuelta y empecé a caminar. Cuando pareció darse cuenta que lo que decía iba en serio, me alcanzó y se puso delante de mí.
—¡¿Ya te vas? Pero si apenas llevamos media hora.
—Estoy cansada.
—Pero si te he ayudado con la mitad del trabajo.
—Eso no era la mitad de mi trabajo —la otra mitad era evitar a las shinigamis.
Me dedicó una mirada de no estar nada satisfecho con mi respuesta ni con que me fuera ya que le había dado mi palabra de ayudarle pero joder, no me encontraba muy estable para tener paciencia. Decidí quedarme un rato más para ver si pasaba un milagro e Ichigo empezaba a hacerlo bien.
—Vale —le señale una gran roca que había cerca de nosotros —Intenta lanzar un hechizo Shakkaho a esa roca. ¿Te acuerdas de como era el encantamiento?
—Más o menos.
Me puse en pose delante de la roca, recité el encantamiento y lo lancé hacia un árbol que había a una gran distancia de nosotros.
—¡Recuerda! Concéntrate bien para que el hechizo vaya directamente a la roca, si te alteras un poco tu reiatsu se desbordará ligeramente y no irá en línea recta.
Asintió, se puso a mi lado y se puso en posición.
—¡Oh señor! ¡Máscara de sangre y carne, toda creación, bate las alas, qué que ostenta el nombre del Hombre! ¡Infierno y Poseidón, la barrera del mar surge marchando hacia el sur!
En la palma de su mano se creó una perfecta bola de color rojo con destellos blancos que poco a poco fue aumentado de tamaño y luego cambió de forma a un chorro de luz más carmesí que pulverizó la roca.
¡Oh dios!, ¡por fin hacía algo bien!
—¡¿Has visto eso Rukia? ¡Lo he hecho! —dijo inmensamente feliz, él no sabia que yo estaba más feliz aún.
Antes de que me diera cuenta se emocionó tanto que volvió a ponerse en posición y recitó otra vez el Kido pero esta vez más deprisa aún… al estar tan contento no se concentró como debía y el reiratsu se desbordó ligeramente…hacia mí.
—¡ICHIGO!
Me llevé rápidamente las manos a la cara, notaba como me ardían las cejas y las pestañas… antes de que Ichigo se acercara preocupada con mi otra mano y a ciegas le pegué un buen puñetazo en toda su barbilla.
—¡GILIPOLLAS! ¡CASI ME DEJAS SIN CEJAS! —Me toqué suavemente mis cejas, estaban ardiendo y tenía miedo de que se cayeran ahí mismo…
—¡JODER LO SIENTO! —se acarició la barbilla que poco a poco se iba poniendo roja.
—¡Seguimos mañana!
—Pero…
—¡HE DICHO QUE SEGUIMOS MAÑANA! —No, Rukia no… respira —¡BASTANTE TENIA CON EL TRABAJO, LAS REUNIONES, EVITAR A LA ASOCIACION DE MUJERES SHINIGAMIS, LAS CITAS DE MI HERMANO, LA ESTUPIDEZ DE ICHIGO, LOS COTILLEOS DE LOS SUBCAPITAES Y AHORRA…NO TENER CEJAS!
Sé que intentó decirme algo más pero yo ya había cogido carrerilla para irme y no volver…al menos hasta que mañana me diera otra vez por saco.
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Pasé otra semana igual.
Esquivaba a las shinigamis por donde me las encontrara mejor dicho por donde me encontraba con sus micrófonos y sus grabadoras, esquivando los cotilleos de las salas de reuniones, haciendo informes, ayudando a mi escuadrón, organizando misiones y de no perder la paciencia con Ichigo por las tardes con el entrenamiento.
Aunque he de decir que parecía que cada vez notaba más mi cansancio, se pasaba más veces por mi despacho para ayudarme con el papeleo hasta alguna vez me remplazó en algunas (a veces pienso que hacía más él, que sentaro y Kyone juntos y sin estar borrachos), incluso de vez en cuando me invitaba a comer para ir más rápido, él iba mejorando con el Kido… poco a poco… pero ahí iba.
—¡Rukia!
Abrí los ojos de sopetón.
—¿Eh… qué? —me tallé los ojos, por lo visto me había dormido un par de segundos.
—Llevas durmiendo media hora —me dijo Ichigo cruzando de brazos. Vale, media hora. Cada vez dormía menos, muchas veces me llevaba el papeleo a casa y el dolor de cabeza iba en aumento.
Estaba apoyada en el tronco de un árbol mientras él entrenaba, desde que pasó lo de las cejas que procuraba ponerme a bastantes metros de distancia.
Me levanté para no volverme a dormir otra vez, al hacerlo me dio un ligero mareo. ¿No me estaría poniendo enferma?
—Tienes la cara roja. ¿No te estarás poniendo enferma?
Genial. Me di cuenta que mis ojos ardían y mis mejillas también y encima el dolor de cabeza iba en aumento.
—Es lo último que necesito ahora —murmuré con cansancio.
—Deberías de irte a casa.
—No. Me quedo aquí. Aun tengo muchas cosas que hacer y prefiero quedarme —contesté estirándome, no podía ponerme enferma ahora tenia muchas cosas atrasadas por culpa de todo lo que habían pasado esas semanas y ni con la ayuda de Ichigo había podido con todo, tampoco quería que él se encargara de algo que se supone que tengo que hacer yo.
—Rukia…vete a casa.
—Si me voy a casa volveré a la media hora. No me digas lo que tengo que hacer y sigue entrenando —sin que pudiera evitarlo salió un bostezo de mi boca y luego me dio un mareo aún más grande.
Lo último que recuerdo es de haberme apoyado contra el tronco otra vez solo para esperar a que se me pasase y luego creo que lo vi todo negro. Creo que Ichigo me soltó algo que no alcancé a oír, lo que sí recuerdo es de haberle contestado con un insulto.
No recuerdo muy bien lo que pasó luego claramente. Sé que Ichigo me soltó algo de que ya era tarde aunque para mi solo habían pasado 5 minutos él me dijo que llevaba durmiendo horas, intentó despertarme pero yo estaba demasiada a gusto en el mundo de los sueños y aparte sentía un calor por todo el cuerpo. Sé que como pude me levanté con los ojos entrecerrados noté a Ichigo muy cerca aunque no estaba muy segura de lo que estaba haciendo pues tenia la mirada borrosa…creo que me puso la mano en la frente.
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Cuando desperté todo me daba vueltas, sin embargo me sentía aún mejor. Estaba acostada sobre una cama ¿Ichigo me habría llevado a mi casa? Me levanté apoyando un brazo y me di cuenta que no estaba sobre un futón, sino sobre una cama más bien occidental y solo conocía una persona en la sociedad de almas que durmiera en ese tipo de cama. Di varios vistazos a mí alrededor, era de noche y estaba todo oscuro pero yo había estado en esa habitación antes, cuando le ayude a montar sus cosas hace años. No había ni rastro de Ichigo.
Me pasé varias veces las manos por mi cara y me quité el sudor frío. Seguramente me habría desmayado. Madre mía con todo el tipo de estrés que había tenido esa semana al final había caído enferma…que era justo lo que no necesitaba.
Me levanté, aún estaba mareada pero estaba mucho mejor y el dolor iba menguando, salí de la habitación y llegué a un gran pasillo. Llevaba años sin pisar su casa del Sereitei, pero me acordaba de algunas cosas, en la pared estaba el poster de su madre, que Isshin Otou-san le había obligado a poner, su padre fue hasta allí solo para ponérselo y de paso algunas fotos de sus hermanas y un montón de su padre que llenaban la pared, aunque parecía que ya las había quitado o había pintado sobre ellas.
—¿Ichigo?
Nadie me contestó, supuse que estaría en su habitación de invitados durmiendo en el futón. Abrí la puerta corrediza con sumo cuidado, debido a la oscuridad no le pude ver muy bien pero si le oía respirar. Me apoyé en la marco de la puerta corrediza y le observé un rato lo que podía de él, se veía muy tranquilo, y no sé cómo, pero siempre dormía con el ceño fruncido.
Sin darme cuenta me hundí en un mar de pensamientos ¿Cuánto tiempo duraríamos así de nuevo, peleando y ayudándonos como siempre? ¿Ya habíamos dejado ser compañeros de lucha definitivamente? ¿Seriamos siempre nakama? ¿Olvidaríamos esta amistad que no había tenido con nadie más? Tarde o temprano él sería capitán, era inevitable con su poder… ¿Y yo qué? ¿Era mucha locura pensar en lo que dijo Matsumoto, que Byakuya me quería casar? Ichigo seguramente saldría con alguna de su club de fans y tarde o temprano también tendría una familia y…
Y me estaba pasando de cursi sentimental…de mierda.
No es que yo fuera una persona que piensa en esas cosas muy a menudo, rara vez lo hacía me sentía un poco débil con solo pensarlo. Para mí, evolucionar era lo mejor.
Pero también triste…no todos los cambios son fáciles de acostumbrarse.
Me permití un último momento cursi para mi misma.
Sonreí a un adormilado Ichigo pensando que a pesar de los cambios que le sucederán en su futuro… yo estaría orgullosa. Muy orgullosa de él.
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Me fui de la casa de Ichigo. Fui hasta la mansión. Entré. Llegué hasta mi habitación. Me cambié de ropa y puse el futón de dormir. Me acosté…y entonces pasó. Esas cosas que pasan cuando menos crees que pasan.
Algo hizo click en mi cabeza.
¿En serio mi hermano quería casarme? ¿Sería imposible negarme? ¿Yo quiero casarme? ¿Como seria mi vida de casara?
No pude conciliar el sueño esa noche.
Bueno bueno! veo que la historia sigue gustando T_T en serio estoy muy agradecida de que os siga gustado ¡Y espero que este capitulo os haya gustado también! Como veis la tranquila vida de Rukia está cambiado un poco . la AMS es lo que tiene ¡Si quieren algo lo tienen! Pero bueno ya irá cambiando más la cosa aún ^^
Graciar por leer dejadme un review si os ha gustado por fi!
Ja nee!
