Summary: Después de unos años, la relación de tira y afloja que Edward y Bella mantienen tiene que parar. Bella ya no puede con esto y Edward parece no saciarse. "Los errores que cometiste en el pasado te condenaran toda tu vida, Edward. No importa cuando huyas"

Prohibida su réplica.

Disclaimer: Todo aquello que puedan reconocer no es mío.

Esta historia contendrá partes de sexo explícito por lo cual, estás leyendo bajo tu responsabilidad.

Durante el camino iba más nerviosa de lo normal. No era la primera vez que hacíamos esto.

Pero ya llevaba 10 meses sin verlo y eso era importante.

En cuanto llegué vi su Volvo estacionado a la entrada de mi residencia.

Salí del coche apurada y caminé sin mirarlo.

Escuché sus pasos eclipsados por el repique de mis tacones. Llegamos a la puerta y en cuanto la abrí, sentí como era agarrada por la cintura y empujada dentro de la casa.

Sus labios estaban por todo mi cuello y yo solo podía jadear. Me pegó a él y enrosqué mis brazos alrededor de su cuello y nos besamos.

Me supo a gloria. Edward sabía cómo, donde y cuando besarme. Tomé un poco de su cabello entre mis manos tirándolo un poco.

Sentí que chocaba contra una pared de forma brusca y como Edward agarraba una de mis piernas y la levantaba a la altura de su cadera, de forma que nuestros sexos quedaran en contacto.

Lo sentí duro contra mí y gemí en su boca. Me mordió el labio y abrí mis ojos para poder ver los suyos, los cuales estaban de un color verde oscuro. Deseo.

Lo besé y sentí como jugueteaban nuestras lenguas. Tiró un poco más de mi pierna y lo volví a sentir.

Duro.

Gimoteé, sacó mi falda de un tirón y luego mis braguitas.

Se bajó apresuradamente el pantalón con sus boxers en el camino, me tomo por ambas piernas y me penetró de forma salvaje.

Medio grité cuando lo sentí completamente dentro de mí. La fricción entre nosotros era exquisita, maravillosa. "Como siempre, Isabella. Nada nuevo". Dejé de lado mis pensamientos, no necesitaba mí conciencia ahora. Siguió arremetiendo contra mí y en el ínter tanto lo escuchaba gruñir mi nombre enterrado en mi cuello.

Apreté el agarre de mis piernas, lo acerqué aún más, tomé su cabeza en mis manos y busqué sus labios desesperada.

Atrapé su labio inferior entre los míos y lo succioné. Gruñó y aumentó la velocidad de sus estocadas.

Sentí mi espalda chocar frenéticamente con la pared, mientras Edward baja sus labios y dejaba besos por todo mi cuello. Lograba sentir el orgasmo formándose dentro de mí.

- Oh, Isabella- gruñó y dio estocadas más profundas.

Gemí su nombre mientras sentía como el orgasmo me golpeaba de forma violenta y placentera, al mismo tiempo que el suyo.

Esperé que mi respiración se normalizara y desenrollé una de mis piernas de su cadera.

Se salió de mí lentamente. Mierda.

Recogí mi ropa del piso y suspiré abrumada.

Me puse mi braguitas de encaje nuevamente y tomé de su mano, guiándolo hacia mi habitación.

La falta de dialogo entre nosotros no era nada. Siempre sería de la misma manera, y era mejor así.

Al llegar a mi habitación le comencé a sacar su camisa y contemplé como ya no era un adolescente… Eso lo tenía más que claro.

Sacó mi blusa a tirones y quedé solo en un conjunto de encaje color azul.

- Mucha ropa- susurré y me arrodillé para sacarle sus pantalones.

Su erección era visible en sus boxers Calvin Klein negros. La rocé levemente y jadeó.

Me paré raudamente y lo arrastré hasta mi cama, lo empujé de forma que yo quedara arriba.

Me senté a horcajadas en sus caderas y me froté contra su erección solo para molestarlo.

- No juegues conmigo, Isabella.

De giró de forma brusca, yo quedan bajo él y se dirigió hacia mi centro, pero se detuvo en mi cadera derecha y la mordió.

- Recuerdo esto-pasó su lengua por encima de mi tatuaje- Como olvidar esto. ¿Recuerdas lo que significaba esta pluma, Isabella?- Rió cruel y siguió su camino.

Tomó mis muslos y los puso a cada lado de su cabeza.

- No sabes cómo me vuelves loco, Isabella. No tienes ni idea.

Dio una larga lamida y mordió levemente mi clítoris.

Jadeé su nombre cuando sentí que introducía dos dedos en mí, mientras los giraba tocando un punto sensible.

Grité cuando repitió su acción pero mordiendo mi clítoris. El muy bastardo me conocía. Y mucho.

Al poco rato ya había tenido dos orgasmos seguidos.

Edward no pareció satisfacerse de mí esa noche.

Alrededor de las 4 de la mañana se marchó, mientras yo veía como recogía sus cosas del piso de mi habitación.

No hubo ningún "Adiós", tampoco necesitaba uno. Ambos sabíamos que nunca sería un adiós definitivo.

Nuestro mundo parecía ser extremadamente pequeño y siempre terminábamos encontrándonos.

Saqué un cigarrillo de mi mesita de noche y lo prendí.

Le di una larga calada y suspiré. "No necesitas esto, Isabella. No a ese pedazo de mierda que se hace llamar hombre".

Acabé mi cigarrillo y cerré los ojos por un momento.

Miré la hora y eran las 9:10. Demonios.

Me dirigí al baño a ducharme rápido y sentí todo mi cuerpo adolorido.

"SOLO UN PUTO POLVO, ISABELLA. ESO ES LO QUE ERES PARA ÉL". Un polvo fácil y asegurado.

Me tragué las lágrimas que amenazaban por salir y suspiré.

Salí de la ducha y me vestí con uno vestido apretado color negro con unos detalles en el pecho y espalda de encaje, y unos tacones negros.

Me marché apresurada a la oficina ya que iba una hora tarde.

- ¿Ocurrió algo, Sr. Isabella? ¿Por qué llega a esta hora?- Victoria me pasó mi Starbucks, como todos los días.

- ¿Te importa?- Le cerré la puerta de mi oficina en la cara. Hoy no tenía tiempo de ser agradable con nadie.

Trabajé como enferma hasta las ocho de la noche, y Victoria solo se acercó a mí una sola vez durante el día a dejarme un post it cuidadosamente en mi escritorio.

Volteé a verlo y suspiré cansada.

"Reunión con Cullen & Masen Co. mañana a las 12:30 en el Hotel Hilton. Con Alice Whitlock, EDWARD Cullen y Emmett Cullen".

No pasé por alto que escribió Edward en mayúsculas. Reí un poco.

- ¡Gracias, Victoria!-grité para que pudiera escucharme.

Lo anoté en mi Blackberry y tomé mis cosas para irme a casa.

- Descansa, Victoria.-dije al pasar por su lado- Ve a casa.

Al subir al ascensor sentí mi teléfono vibrar dentro de mi bolso, lo saqué y descubrí que era un mensaje de Rose.

"Lo pasaste bien anoche? El bastardo te dejó suficientemente llena por otros 10 meses? Iré a tu casa a las diez. Xx*"

Solo le respondí un "Ok"y volví a guardar el aparato.

Sabía perfectamente que Rosalie no era la mayor fan de Edward, ya que ella estaba al tanto de lo que había pasado. Estuvo ahí desde un principio, el desarrollo y el fin de lo nuestro. Si es que podía ser llamado de esa forma. Suspire y esperé que el ascensor llegara al subterráneo.

Abrió sus puertas y me encontré con Mike-Cerdo-Newton. Genial.

- Isabella, ¿Cómo te has encontrado? ¿Qué dices de una cena en The Palm* para ponernos al día?- sonrió "seductoramente" y trató de tomar mi cintura.
- Si supieras de lo que estás hablando, Mike.- reí de forma cruel- No podrías siquiera pagar la cuenta.

Llegó finalmente al subterráneo y bajé casi corriendo.

Subí a mi coche y partí de forma rápida.

Traté de prepararme mentalmente para lo que Rosalie me diría, pero parecía ser imposible.
Cada vez que ella me reprendía por mis encuentros con Edward, sacaba algo nuevo y más doloroso.

A veces, recurría a recordarme aquellos días y lo hacía sin remordimientos.
Según ella "era necesario". Perra.

Llegué y vi un coche negro estacionado frente a la reja que protegía mi hogar.
Instantáneamente me asusté y decidí no bajarme.

Vi un cuerpo salir del automóvil y descubrí que era Alice Whitlock y agitaba su pequeño brazo sobre su cabeza y me sonreía.

Más confiada me bajé del auto y caminé hacia ella.

Error.
Estaba lo suficientemente lejos como para salir corriendo al darme cuenta que se abría otra puerta del coche y de esta se bajaba Edward.

"Mierda, Isabella. Eres una mujer madura, ¿O no? No muerde" Bien sabía yo que Edward mordía.

Sacudí la cabeza y me concentré en Alice.

- Bella, trajimos la cena.- Saltó hacia mi y me abrazó. Me tambaleé un poco y la separé delicadamente de mí.

- Alice, no puedes llegar y atacar así a la gente.- La voz de Edward me sacó de mis cavilaciones y lo miré fingiendo tranquilidad. Su puta voz de "Soy el rey del sexo y lo sé" me incitaba a golpearlo hasta que sangre. "Es un rey del sexo y tu lo sabes" – No le haces justicia a la descripción que me dio Alice de ti, Isabella- ronroneó mi nombre, se acercó y tomó mi mano- Encantado- la besó de forma delicada y sonrió maligno.

Este juego lo podemos jugar dos.

- ¿Y tu eres? Lo siento, soy algo olvidadiza. ¿Emmett o Edwin?- fingí inocencia y me mordí el labio inferior. Chúpate esa, Puto.

Me observó con una ceja alzada y bufó.

- Bella, él es Edward.- Alice rió un poco y me tomó del brazo- Pensé en visitarte con motivos netamente personales y no de negocios. Llamé a tu empresa y me respondió una muy atenta secretaria. ¿Victoria? Si, Victoria. Y le pregunté por tu dirección, pidiéndole en el camino que no te dijera. Quería que fuera una sorpresa.-Brincó un poco y rió como niña pequeña. ¿Victoria le dio mi dirección confiando en que era Alice realmente? Necesitaba reconsiderar su empleo en mi empresa.- Espero no te moleste.- fijó su vista en mi y me observó preocupada.
- Yo… No. No me molesta para nada, pero podrías haber avisado. Me diste un buen susto al llegar y encontrar un auto estacionado frente a mí casa, Alice.- suspiré cansada- Entremos.

Los guié hacia la entrada y abrí la puerta con una deliberada lentitud tratando de escanear el lugar en busca de algún vestigio de la noche anterior.
Miré el piso de la entrada y me sentí morir.

Mieeeeeeeeeerda.

Un cuadro estaba en el piso, algo agujereado y una corbata con las iniciales EC al reverso estaba tirada en el piso.
Me giré hacia Alice y la paré bruscamente.

- ¿Qué ocurre, Bella?

Pensé en algo rápido y busqué entre las manos de ambos. ¡BINGO!

- ¿Y la comida?- sonreí nerviosa.
- ¡Oh! La iré a buscar.- Se dio media vuelta y caminó con pasos delicados hasta el coche.

Entré de forma rauda a la casa, tomé la corbata y se la tiré a Edward en la cara.

- Creo que olvidaste algo, Puto.- Edward rió y la guardó en el bolsillo de su traje.

Alice volvió en un momento y traía Sushi.

Ella me acompañó hasta la cocina y sacamos lo necesario para poder comer.

- ¿Blanco o tinto?- Le mostré dos botellas.

- Blanco, este me llama.- Lo tomó y llevó dos copas.- Edward no toma…

- Blanco, si lo sé. Llevaré el tinto.- Tomé el vino y me di cuenta del error que cometí.

- ¿Cómo lo sabes?- Alice me observó de forma extraña y arrugó el ceño.

- Lo inferí. Dijiste "Edward no toma…" Aparte, el vino blanco no es para hombres- Le guiñé un ojo y sonreí. Estaba completamente asustada.

- Tienes razón- Suspiró- Jazz no toma vino. Prefiere el champagne.- Ilusa.

Llevamos todo al comedor y encontramos a Edward observando una foto sobre un mesón de la habitación.

Tragué pesado y contuve un suspiro.

- Sales muy bien en esta fotografía, Isabella.- su voz era contenida y se dio media vuelta para mirarme serio.

- Si. Es hace mucho tiempo.

Esa fotografía solía ser nuestra. A finales de primer año de universidad guardé todo lo que tenía con Edward, lo cual era muy poco, en una caja y se lo mandé a mi madre en Forks. Pero al ver esta fotografía, sentí que no podía dejar esta parte ir.

Era una de las pocas que tenía sola con Edward. Pero tenía que superarlo, por lo cual, la corté por la mitad y el otro lado lo mandé a Forks.

Nos sentamos a cenar y me fijé en la hora.

21:36.

Comimos durante un rato mientras charlaba con Alice amenamente, intercambiando uno que otro comentario incómodo con Edward y de pronto, sentí que la puerta de calle era abierta.

Me giré y recordé que Rosalie vendría.

- Con permiso- me paré casi corriendo de la mesa, pero al llegar a la entrada del comedor vi a Rose con una botella de Jack Daniel's* en la mano.

- Oye, perra. Traje a mi amigo Jack para que…- Miró dentro de la estancia y vi como su rostro pasaba a ser furioso.

"Prepárate, Isabella. Arderá Troya."

*Xx es una abreviación para xoxo que significa "Besos y Abrazos"

*The Palm, es uno de los restoranes más caros de Los Hamptons.

*Tatuaje www . tatuajes . name /wp-content / uploads / plumastattoo .jpg

(Quiten los espacios y listo) Esta versión del tatuaje es en el hombro, pero Bella lo tiene la cadera y es más pequeño.

*Jack Daniel's es un whisky.

Gracias a todos los que agregaron mi historia a favoritos y alertas.

Y por los RR! Gracias!

Espero les haya gustado el segundo capitulo.

Sé que el Lemmon ha sido muy pronto, pero era necesario. Aunque esto no fue nada…

Nos leemos pronto!

Reus.