Summary: Después de unos años, la relación de tira y afloja que Edward y Bella mantienen tiene que parar. Bella ya no puede con esto y Edward parece no saciarse. "Los errores que cometiste en el pasado te condenaran toda tu vida, Edward. No importa cuando huyas".

Prohibida su réplica.

Disclaimer: Todo aquello que puedan reconocer no es mío.

Esta historia contendrá partes de sexo explícito por lo cual, estás leyendo bajo tu responsabilidad.

NOTA: En algunos momentos se mostrarán saltos al pasado de Bella, los cuales estarán solamente en cursiva. Las líneas que están entre comillas (" ") y en cursiva son comentarios internos de Bella, pero es como si alguien más se los dijera.

NOTA 2: Por favor leer la nota al final del capitulo.

La tomé rápidamente por los brazos mientras trataba de empujarme.

- ¡¿QUÉ HACE ESTE PEDAZO DE MIERDA EN TU CASA, BELLA?- Me miró y torció el gesto.- ¡ILÚSA, ERES SOLO UN POLVO PARA ÉL!- la observé alarmada.

Sujeté sus brazos y la arrastré fuera.

- No ahora, Rosalie. Son negocios, no placer.- mi voz era fría.

- Bella, te está utilizando- Me tomó por lo hombros y me hizo mirarla. Decir que estaba furiosa era poco.

- Rosalie, son negocios.- repetí lentamente.

- ¡DEJA DE MENTIR, ISABELLA!

Lo que hizo luego de decir eso, nunca me lo hubiera esperado.

Sentí como su mano estampaba contra mi mejilla y resonaba por toda la habitación. Solté un jadeo y la miré sorprendida.

- ¡¿CÓMO NO TE PUEDES DAR CUENTA DE QUE NADA SERÁ COMO ANTES? ¡TE DESTRUYÓ!

Nos miramos durante unos segundos y suspiré.

- Por favor, Rosalie. Confía en mí.- me acerqué un poco y susurré- No haré nada con él.

Soltó una carcajada agria y luego volvió su vista hacia mí.

- No eres tú, ¡Es él en el que no confío! No puedo.- Se dio media vuelta y caminó hacia la entrada.

- Es inútil si te pido que te quedes, ¿Verdad?

- Más que inútil, Bells. Es estúpido.- Paró un par de metros antes de la puerta- Recuerda, tengo tu anillo.- Abrió la puerta y se marchó.

Sentí mis ojos picar y tomé una larga inspiración.

Eso era todo lo que necesitaba.

- ¿Bella?- La voz de Alice me sacó de mis pensamientos y giré a verla rápidamente. Su semblante era inquieto.- ¿Por qué esa mujer le gritó "Pedazo de mierda" a mi hermano?

"Más problemas en el paraíso, Isabella"

- Ella se confundió de persona, ¿Sabes? Está un poco ebria.- reí de forma falsa- ¿Volvemos a comer?

Me observó durante un momento y negó.

- Estás mintiendo.- Ahora estaba algo enojada.- Necesito la verdad, Bella.

Mierda, ¿Qué hago ahora? ¿Decirle todo? Me pasé la mano por el pelo nerviosa. "Estas muerta, Bella."

- Alice, no fastidies a Bella.- La voz de Edward era cansada- Yo te diré.

Lo miré asombrada y me mordí el labio. "Adiós contrato con Cullen & Masen Co."

- Bella y yo salimos durante un período y luego de un tiempo, rompimos. Listo.- Lo hacía parecer tan fácil e indoloro. "Si, claro. Ésta bolsa de mierda cree que no dolió. Ni siquiera rompimos. Solo decidió no aparecer más"

- Y Rosalie me consoló en su momento. Pero fue hace mucho.- tosí un poco.

- ¿Por qué no me dijiste, Bella?- Alice me tomó del brazo, la miré sorprendida y susurró en mi oído- No traeré más a Edward, si eso te parece bien.

Reí un poco y miré a Edward, el cual parecía muy concentrado en mi cara. Sonreí malvada y articulé un "Vete a la mierda" hacia él.

Alice se separó de mí y sonrió como niña pequeña. A veces me preguntaba cuantos años tenía.

- Creo que es hora que nos vayamos.

- Si, creo que… es lo mejor- Le sonreí sincera.

Buscaron sus cosas en el comedor y los guié a la salida.

- Un placer, Bella. Como siempre.- Alice me abrazó y se marchó.

Miré a Edward esperando que se fuera. Entrecerró los ojos y abrió la boca para decir algo, pero la cerró de inmediato caminando hacia su coche.

- A veces… también me gustaría saber que pasó- Dije lo suficientemente alto para que me escuchara. Se giró lentamente y levantó una ceja.

Suspiró y frunció el ceño.

Cerré la puerta evitando cualquier contacto visual con él. "Mierda, Isabella"


- Victoria, saldré a la reunión con los Cullen.- Paré frente a su escritorio- Hablaremos cuando vuelva.

Me miró asustada y asintió de forma rápida.

Llegué al Hilton y busqué la mesa desde la entrada.

- Buenas tardes.- dije una vez que me acerqué a la mesa. Allí solo se encontraba Alice y un joven grande. No, grande era poco. Gigante.

- Bella, él es Emmett, mi otro hermano.- Me parecía asquerosamente conocido.

Estiré mi mano y la apretó fuertemente. "Fuerte, tal como te gusta. De seguro folla como un Dios."

Solté una risita y tomé asiento en uno de los puestos desocupados.

- Oh, ese es el puesto de Edward.- Alice me miró cautelosa y sonrió disculpándose.

"Así que el bastardo del año decidió hacer presencia en esta emocionante velada. Interesante"

- Claro.- Me cambié al puesto continuo y Edward llegó un par de segundos después.

- Buenas tardes, Isabella.- Me miró con sus penetrantes ojos color esmeralda y sonrió de lado.

- Si, buenas tardes- respondí de forma automática.

Una camarera-más bien dicho, intento de puta- se acercó para anotar lo que comeríamos.

Se agachó y trató de mostrar sus… pechos a los hombres en la mesa.

Alice bufó y yo la tomé del brazo fuertemente cuando estaba dispuesta a marcharse.

- Venimos a éste lugar para recibir una atención de calidad, no la de un puterío cualquiera. Por favor, sube tu uniforme, es asqueroso.- Sonreí y la solté.

Me observó atemorizada y se fue.

La mesa se quedó en silencio durante un momento y luego escuché una estruendosa risa.

- Si ella será la encargada de llevar nuestro proyecto, todo será un éxito- el tal Emmett me guiñó un ojo y descubrí donde lo había visto antes.

- Tu estabas con Rosalie la otra noche, en el Sunrise. - sonreí abiertamente.

Nos trajeron lo que beberíamos y tomé un sorbo de mi Rosé*. Perfecto.

- Oh… Sabía que te había visto en otro lado. Una belleza como tú no se olvida fácilmente.

Edward se aclaró la garganta.

- Isabella, ¿Dónde crees que deberíamos construir el edificio principal?-

"¿Cambiando de tema, Edwin?"

- Estuve hablando de eso con Alice la reunión pasada y ustedes propusieron frente al The Loxahatchee Club* de Golf, en una curva por Toney Penna Dr.- hice una pausa y los miré a todos- Yo tengo dos propuestas. Una es cerca del lugar inicial solo con casas a su alrededor y es en la intersección de Toney Penna Dr. con South Pennock Ln. Gran extensión de terreno, ya que en el lugar que ustedes escogieron están algo… limitados.- Saqué una carpeta de mi bolso y les mostré un par de fotografías comparativas de terreno.

- Mm… Me sorprendes, Isabella- Edward sonrió complacido y suspiró.- De una buena manera.

- Y el otro lado es.- Sentí la mano de Edward acariciar mi muslo desnudo por el interior. Moví mi pierna disimuladamente y quitó su mano.- Nos quedaremos en South Pennock Ln, pero éste está un poco más lejos que el otro. Cerca del North County Aquatic Complex*.- Volví a mostrarles fotografías y parecían bastante convencidos por el primero.

- No estamos interesados en tener piscinas públicas cerca de nuestro hotel, Isabella.- Se miraron entre ellos y asintieron- Creo que nos quedaremos con la primera propuesta.

Perfecto, justo como pensé que sería.

- Siempre hay que tener una carta bajo la manga- sonreí- tengo una tercera propuesta. Terreno algo complejo, pero puede ser trabajado. Tendrían que tomar un riesgo y decidir por una avenida recurrida, la cual es West Indiantown Road, y una calle interior llamada North Delaware Blvd. Gran extensión de territorio. Pero la mejor parte es esto- saqué una fotografía y les mostré el río interior.- ¿No sería maravilloso que sus clientes pudieran llegar de un viaje en su lancha, dejarlo en un puerto y poder volver al hotel sin necesidad de manejar? Solo es necesario destruir un par de caminos, incluirlos como dueños de algún puerto dentro del hotel y listo.

Emmett aplaudió de forma ruidosa y soltó una carcajada.

- Esta chica es oro puro.- Lo miré y le guiñé un ojo.

- Impresionante, Isabella.- Edward miró a Alice, la cual sonreía misteriosamente.- Aunque Alice tiene algo en mente. Dispara.

- ¿Por qué decidirnos por un solo terreno… Si podemos tener ambos?- Tomó las fotografías de la primera propuesta y la última.- Estas dos.

Se armó un silencio en la mesa y decidí que era momento de ir al baño.

- Yo iré al baño.- Me paré y antes de comenzar a caminar, giré y agregué- No hay necesidad de elegir hoy la locación. Todavía es necesario vayan a visitar los terrenos para ver las condiciones de estos.

Llegué al baño y me miré en el espejo.

Mi cabello estaba atado en un moño, el cual parecía algo desarreglado, decidí soltarlo.

Repasé mi labial y arreglé mi vestido.

Espere un par de minutos, volví a la mesa y ya habían traído los platos.

Luego me fijé que Emmett y Alice se reían.

- ¿Me perdí de algo?- Me senté en mi puesto y comencé a comer mi ensalada Ceasar con pollo.

- Esa… camarera. Ella trató de coquetear con Edward, pasándole su número.- Miré confundida a Alice- Edward se lo devolvió diciendo: "No, gracias. No quiero contagiarme de sífilis*".

Alcé una ceja hacia Edward y solté una pequeña risa.

Conocía a ese Edward, trataba de mostrarse inocente y confiable cuando por dentro estaba tejiendo un gran plan.

Terminamos de comer entre risas (de su parte) y comentarios sobre el lugar.

Edward terminó pagando la cuenta.

- Les dejaré la carpeta. Piensen en esto.-Miré a Emmett y sonreí.- A sido un placer conocerte de formalmente.- Le tendí mi mano, la tomó y luego besó.

- El placer es mío. Dile a Rose que la quiero ver.- sonrió y se le formaron unos hoyuelos.

Me marché del lugar y llegué en unos minutos a la oficina.

Entré seria y vi a Victoria hablando por teléfono con los pies sobre el escritorio. "Esa perra. ¿Acaso no sabe que está en su trabajo y no en la sala de estar de su casa?"

- Si, claro. Hoy. Ningún problema.- rió- Claro, rojo. Si lo sé.- Al verme se puso seria nuevamente, cambió su forma de hablar y bajó los pies del escritorio.- Nos vemos.

Cortó y se levantó.

- Bueno. Esto será corto, Victoria. Ayer tuve que recibir unas visitas inesperadas en mi casa. Creo que eso es lo menos. Alice Whitlock me dijo que tú, pequeña, le diste la dirección de mi hogar. Esto no se puede volver a repetir.- abrió la boca y le hice una seña con la mano para que se mantuviera callada- No puedes hacer eso, Victoria. ¿Tenías alguna forma de verificar que era realmente Alice Whitlock? No. Tú sabes que yo soy extremadamente cuidadosa con cosas de esa índole. Si lo vuelves a repetir tendrás que decirle Au Revoir* a tu trabajo.- Caminé hacia mi oficina sin darle una oportunidad de replicar- Oh, y si te vuelvo a encontrar esa posición nuevamente, serás despedida. Tu trabajo cuelga de un hilo, Vicky.

Trabajé durante un par de horas más y luego volví a mi hogar, dejando una muy atónita y rígida Victoria.

Me recosté en el sillón de mi habitación y suspiré profundamente.

Estaba agotada. Emocional, física y psicológicamente agotada. Suerte que era viernes.

Llamé a Rosalie y le pedí que viniera a mi hogar. A los pocos minutos estaba frente a mi puerta con una caja de pizza y cervezas.

- Lo siento.- Me sonrió un poco mientras agitaba las cervezas.- Traje un regalo para ti. Sé cuando amas la pizza con cerveza, como cuando vivíamos en los departamentos de la universidad.

- Eso fue hace casi 7 años, Rosalie.

- No olvido ese tipo de cosas, aparte eres mi mejor amiga. Y casi la única que me queda ya que, todas las demás han quedado en el camino.

- No, Rose. Te has acostado con sus novios.- Reí un poco dejándola pasar.- Y el hecho de que no haya tenido uno en mucho tiempo hace que no me haya alejado. Vamos a la cocina.

Servimos la comida en una bandeja dirigiéndonos a mi habitación.

- ¿Rose?- Llevábamos un rato mirando Breakfast at Tiffany's* y no podía evitar pensar en… todo.

- ¿Qué?- dijo cortante- Esta es mi parte favorita y la estás matando.

- Edward…- me miró furiosa.

- Cállate-la-boca. Y más si vas a hablar de aquél tarado.

- No es eso.- Paré el dvd, obligándola a mirarme. – Edward… él.- me callé y suspiré agobiada.- Nunca le dijo nada a Alice, tu sabes, de lo nuestro. El otro día, cuando te lo encontraste aquí y le gritaste un par de cosas, ella me preguntó por que lo hiciste.

- Mierda, esto se pone bueno- se sentó en la cama- Sigue.

- Le dije que lo habías confundido con persona y estabas algo ebria.- Rosalie levantó una ceja y arrugó la boca- El caso es que no se lo tragó y Edward intervino- aguanté la respiración y cerré los ojos- dijo, cito: "Bella y yo salimos durante un tiempo y luego de un tiempo, rompimos. Listo."

Se armó un silencio en la habitación durante un par de segundos. Abrí los ojos y me encontré con una furiosa Rosalie.

- ¡No, el no lo hizo!- Me apuntó con su delgado dedo- ¿Y callaste?

- ¿Qué más quieres que haga? Alice se disculpó por traerlo.

- Bella… ¿Eres estúpida? ¿Cómo...? Después de tanto tiempo pensé que…

- ¿Qué pretendías que hiciera? ¿Decirle cuanto dolió que de un día a otro no llamara? ¿Qué mis ojos eran más parecidos a una frambuesa que a una "fuente de chocolate" como él solía llamarlos? No, gracias.

- Bella-tomó mi mano mientras me miraba suplicante- Dame tu palabra que a penas se acabe éste proyecto con los Cullen, transformarás a Edward en parte de tu pasado. Por favor.

"¿Transformar a Edward en parte de tu pasado? Isabella, tú más que nadie sabes que eso es posible, pero no eres tu quien no puede superarlo, es tu vida. No hasta que soluciones tus problemas con él. Tu vida lo necesita"

- Rose, sabes que eso es lo que quiero, pero necesito arreglar las cosas.

- ¿Cómo? Dime como las vas a arreglar. ¿Hablando con él? No, ya sé. Vas a tener sexo desenfrenado con él durante días, y luego te dejara para irse con su novia.- Sonrió de forma irónica y luego se puso seria nuevamente.

- El no tiene novia.

- Si, si tiene.

- Edward NO tiene novia.

Se paró rápidamente de la cama, fue a buscar una revista de chismes y la tiró en mis manos.

- Séptima página. "Negocios y Placer".- Comentó Rose.

Busqué la página y encontré una foto de Edward y una mujer.

"El joven líder de la empresa Cullen & Masen Co. fundada hace casi 100 años, muestra a la prensa su nueva novia y -prontamente- prometida. Rebecca Müller, hija de Christopher Müller, creador de la más reciente e innovadora línea de propiedades como edificios empresariales en New York, Londres, Berlín, Los Ángeles, París, Brasil y New Delhi.

Se presume que se conocieron hace alrededor de un año, durante una reunión en Los Hamptons para empezar un nuevo proyecto ahí.

"En cuanto lo vi, creo que me enamoré. Es todo un caballero y sabe como conquistar." Comenta Rebecca mientras ríe de forma encantadora.

Edward Cullen asegura que Rebecca ha sido una muy buena influencia en su vida personal, haciéndolo sentir seguro y responsable.

¿Será que el empresario Edward Cullen está dispuesto a dejar sus días de fiestas atrás y sentar cabeza con Rebecca como su esposa?

"Espero que seamos muy felices en un futuro" agrega Rebecca con una sonrisa cómplice.

Creo que eso responde todo."

La última vez que me había encontrado con Edward fue aquella vez que el visitó la cuidad… Hace casi un año. "Mientras tu le dabas placer, ella le daba poder… Ambas sabemos que placer se puede encontrar en cualquier otro lugar, Isabella. Pero el poder, no"

¿Cómo no enamorarse de una belleza como Rebecca Müller? Cabello café dorado, ojos verdes, alta como el Empire State* y millonaria. "Una mujer perfecta, Isabella. Aprende."

Yo no era pobre pero tampoco estaba a punto de recibir una fortuna avaluada en miles de millones de dólares. Debía haber otro motivo por que el está con ella. "Edward Cullen es una caja llena de sorpresas. Puede que sí se haya enamorado de esa chica."

Prometida… Por dios, Isabella. ¿Acaso le tienes miedo al compromiso? Sí, obviamente sí.

- Bella… Tienes que entender. ¿Por qué crees que estaba tan… furiosa? ¿Lo entiendes ahora?

- Sí, Rosalie. Sí entiendo ahora.

- Ver a alguien importante dentro de tu vida tropezar con la misma roca una y otra vez no es entretenido. Puede que en un principio haya sido bastante… interesante. Ya que nunca te das cuenta hasta donde llega la estupidez humana, hasta el momento en que entras al departamento de tu mejor amiga y ves que está siendo penetrada salvajemente hasta la garganta contra una pared por su puto ex.- Reí sin ánimos recordando aquél incidente.- Tú no mereces alguien como él, Bells. Tú te mereces algo mejor. Mucho mejor.- Rió como niña pequeña y la miré curiosa- ¿Recuerdas a mi hermano?

- ¿Freddie?- sonreí pícara - ¿Cómo olvidarlo?

Tomó un cojín y lo lanzó directo a mi cara.

- ¡Pervertida, es mi hermano!- reímos juntas por un rato y luego logramos calmarnos.- Acuéstate con él. Es todo un puto, a mi no me importa. Sé que estás limpia, aparte siempre has sido su amor platónico desde que te vio.

La observé algo perturbada y le seguí el juego.

- Si, le pediré que me folle hasta que me salgan los sesos por las orejas.- Esperé su carcajada pero nunca llego. Mierda- Solo bromeo, Red Rose*.

- Hey, no me llamabas así hace milenios. ¿Quién ha muerto?- fingió espanto y le enterré el dedo en una teta.

- Nos desviamos del tema, puta. ¿Qué ocurre con Freddie?

- Me viene a visitar por unos días, a lo más dos semanas. Dice que quiere aire Hamptoniano, está agotado de New Orleans. Sé que trabaja duro. Muuuy duro, Shining Bells*- Reí y la abracé.

- ¿Cuándo llega el pequeño Freddie?

- En dos semanas.

Nos calmamos durante un momento y decidí decirle un par de palabras.

- Sé que la mayoría del tiempo estoy ocupada por la empresa o si no, siendo cabezota como siempre pero quiero que sepas esto, Rose. Eres alguien demasiado importante para mí. Demasiado. Nunca me he detenido a darte las gracias por haber estado ahí cuando te necesitaba. Todas las demás putas que decían ser mis amigas se fueron, pero tu no, Rose.

- ¡Cállate! Esto es demasiado final de temporada de Gossip Girl para mí, Bella. Me amas, te amo, listo.

La tomé de la cara y le di un bruto beso en los labios. Me apartó de un empujón y sonreímos.

Terminamos ver la película y decidimos no salir a ningún lugar para quedarnos en mi casa, rascándonos la panza viendo algún show de mierda en la televisión.

- Rose, Emmett dijo hoy que te quiere ver.- Lo solté de forma apresurada mientras me ponía pijamas, el cual consistía una camiseta gigante de Forks High School Generación 2003. "Se te olvidó el "Cortesía de Edward- Pene Grande- Cullen." Me reí un poco y miré a Rose.

Estaba sentada en la cama mirando la pared algo sonrojada.

- ¿Rosa? ¿Sigues ahí, Rosalinda?- Me carcajeé en su cara mientras le tiraba un mechón de cabello, el cual resultó ser una extensión y quedó en mi mano. Observé aterrada el mechónde cabello y lo dejé caer.- Lo digo en serio, Rose.

- ¿Emmett?- Pareció salir de su trance momentáneo- ¿De dónde lo conoces?

- Es un Cullen. Hoy estaba en la reunión y me dijo que soy oro puro.

Me observó durante un instante y arrugó su ceño.

- Creo que algo tienen los Cullen. No sé que es, pero te producen un efecto raro de mierda cuando de hablan. ¿Mencioné que no lo hicimos?

- ¿No cerraste el negocio? ¿Cómo es eso, Hale?

- Estaba ebria. Emmett y yo hablamos un rato en el Sunrise y cuando le pregunté si quería ir a mi apartamento, aceptó y nos fuimos en su coche. Al llegar, lo guié por los pasillos y cuando llegamos a la puerta, me miró y sonrió.- Se calló y comenzó a morder la uña de su dedo pulgar.

- Rose, estoy esperando.

- Estaba ebria. Me cuesta recordar.- hizo una pausa- Abrí mi puerta y el tomo como una novia. Créeme que me puse muy nerviosa, pero al encontrar mi habitación, me dejó en mi cama mientras besaba mi frente. Dijo un "Duerme bien", caminó hacia el pasillo y se fue.

- ¿No trató de hacer nada?- Abrí los ojos desmesuradamente.- ¿Es en serio?

- En su momento no entendí nada, ya que estaba frita. Pensé que iba al baño o algo, pero… a la mañana siguiente al despertar y no lo encontré conmigo entendí que…- Suspiró y sonrió de forma extraña-No es como los otros.

- Rosalie, no. Por favor no. ¡Te estás ablandando! ¡Tú eres Rosalie "La perra mayor" Hale! Por siempre soltera, hasta Hugh Grant* llegue. ¿Recuerdas eso?

- Bella, puede que cuando me lo folle se vaya toda esta… emoción. El caso es que me quiere ver.

Reí un poco y me acosté sobre el cubrecama.

- Ven, es hora de dormir.- Palmeé el espacio vacío en mi cama.


Casi dos semanas después, Rosalie ya contaba dos citas más con Emmett y solo se habrían besado al final de la segunda. Nunca en mi vida había visto a Rosalie Hale tan desesperada.

- Bella, no lo puedo creer. ¿Qué mierda ocurre? ¿Qué acaso no le gusto? La mayoría de los hombres que conozco no me demoro más de una o dos citas en acostarme con ellos. Salimos por unas semanas y luego me aburro.

- Eso es lo que ocurre, Rose. Estás acostumbrada a tenerlo todo, cuando lo deseas. Ahora tendrás que hacer las cosas bien. Emmett parece ser de los buenos. ¿O no?

- En exceso.-rió un poco y suspiró al otro lado de la línea - el otro día se me cayó mi chaqueta y cuando me agaché, alguien me golpeó en una nalga. Me paré dispuesta a golpear al tarado y Emmett ya lo tenía agarrado por las solapas de su chaqueta. Cuando me vio apuntó al tipo con la cabeza y sonrió. Me acerqué y lo golpeé en las pelotas. ¿Sabes que hizo Emmett? Me dio los cinco. ¡Los cinco! No hubo un beso o un "¿Estás bien?" Chocó su mano contra la mía mientras sonreía como estúpido.

- Rosalie….

- No, puede que solo me quiera como amiga, y estaría bien si yo también, pero no. ¡No lo quiero como un amigo!- La escuché refunfuñar por el teléfono.

- Rosalie, son iguales.

- ¿Quién?

- Ustedes. El hecho que te molesta tanto es por que son iguales. Todas las cosas que me cuentas de él, suenan como algo que hayas hecho tú.- El otro lado de la línea se quedó en silencio y dudé si me estaba escuchando- Cuando uno conoce a alguien tan parecido a si mismo, te desagrada en un principio. Dale un tiempo.- Tecleé un correo a Alice para darle un par de indicaciones que necesitaba.

- ¿Darle un tiempo? Bella, estoy seca como una pasa. Necesito un pene.

- Usa tú vibrador.-

- Uno real.- Soltó un suspiró de exasperación- No estás ayudando.

- Entonces busca a alguien que quiera tener sexo desenfrenado contigo. Oh, y si vas a hacer eso, deja a Emmett fuera de esto.- Mi celular vibró pero decidí ignorarlo.

- Ese es el problema, Isabella. No quiero ver a nadie más. Y tampoco quiero dejar de ver a Emmett. Es chistoso.

- Entonces, para de quejarte y espera como la gente civilizada. Tengo que colgar.

- Adiós.- colgó y dejé el teléfono inalámbrico en su lugar.

Seguí trabajando, cuando de pronto escuché unos golpecitos suaves en la puerta.

- Abre.

Victoria entreabrió la puerta y asomó su cabeza por el hueco.

- Hay alguien que la quiere ver. ¿Lo dejo pasar?

- Sí, claro.- Giré mi silla y quedé mirando hacia el gran ventanal que poseía mi oficina. Tenía mi teléfono en mi regazo y leí el mensaje. Era de Mike.

Decidí leerlo solo para poder reír un poco.

"Tu, yo, reservación en el Hampton Inn* para dos. ¿Qué dices? Llama tú para reservar."

Reí por lo bajo, tecleé un "no" en mayúsculas y apreté enviar.

- Isabella.

Pegué un respingo en mi asiento al oír la voz de Edward. "Edward está en tu oficina, Isabella. Las paredes son gruesas." Golpeé a mi conciencia y giré lentamente la silla.

Ahí estaba él, en toda su gloria y esplendor. Vistiendo un traje negro a la medida con una corbata gris. Sus ojos parecían mucho más verdes que lo normal y me observaban de forma profunda. Tenía una sonrisa que decía "Cuando termine contigo no podrás caminar durante un largo tiempo".

- ¿Qué deseas, Cullen?

Rió ante mis palabras y se sentó en la silla frente a mi escritorio.

- Deseo muchas cosas, Isabella. Deseo follarte encima de tu escritorio hasta que grites que pare. Deseo…- lo corté antes de que sus deseos fueran órdenes para mí.

- Hablo en serio, Edward.- me cruce de piernas y no despegué mi vista de él.

- Igual yo.- Se pasó una mano por el cabello y rió entretenido- ¿Cuándo nos veremos, Isabella? Todavía no acabo contigo. Creo que nunca lo haré.

- No tengo idea. Podrías preguntarle a tu novia.- Solté la bomba y me recosté contra el respaldo de la silla. Su semblante pasó de entretenido a molesto en menos de un latido.

- ¿Quién? ¿Rebecca Müller? Por dios, Isabella. Solo la necesito por que su padre planea ayudarnos con este proyecto. Quien a penas supo, quiso ser parte. ¿Alice te dijo? Es toda una bocazas.

- No, Alice no fue. Lo leí por ahí y créeme, me pareció lo más bizarro de mi vida ver una oración las palabras responsable y Edward Cullen juntas.

Nos quedamos en silencio, mirándonos de forma intensa por un momento. "¿Sientes eso, Isabella? ¿Puedes sentirlo?, se llama nostalgia. Tienes nostalgia por que sabes que Edward siempre será el mismo chico que te dejó hace 9 años. Nostalgia ya que, tienes tantos problemas sin resolver con él y sabes que nunca podrás solucionarlos. Nostalgia por que la única relación que tienen es como la del gato y el ratón. Uno huye, mientras el otro lo persigue. Nostalgia por que sabes que lo único que obtendrás de él es sexo. Nada más."

Suspiré y negué con la cabeza lentamente.

- Edward, por favor. Di lo que tengas que decir.- soné cansada. "Lo estás, Isabella."

- Las visitas a los terrenos están para mañana a mediodía ¿Verdad?

- Si. ¿Eso es todo?

- No. Habrá una reunión con todos los miembros de este proyecto. La familia Denali y Müller.- arrugué el ceño y suspiré abrumada.- Será en un par de días y será formal. Lo más probable es que te llegue un correo hoy de parte de Cullen & Masen Co. con ésta noticia. Allí podrás encontrar la dirección.- Se levantó de su puesto para dirigirse a la salida. Me paré y lo seguí. Antes que pudiera salir lo tomé de la mano y lo giré hacia mi.

Agarré su cara entre mis manos juntando nuestros labios. Tan suaves y tan duros. Su reacción fue tomar mi cintura y pegarme a su cuerpo. Enredé mis dedos en sus cabellos y acaricié su nuca. El beso comenzaba a tornarse extraño.

Dirigió sus manos a mi cara y acarició mis mejillas. "Un beso con sabor a melancolía, remordimiento y pasado, Isabella."

Puse mis brazos alrededor de su cuello.

- Bells.- el susurro por parte de Edward me sacó de mis pensamientos y abrí los ojos.

Me encontré con un Edward diferente. Sus ojos estaban fuertemente cerrados y tenía una expresión de calma.

- Bells, ven.-Escuché realmente lo que decía y sentí que era trasladada 9 años atrás.

- Edward, tienes que parar de hacer eso. No está bien.- Estábamos en la heladería y Edward solía coquetear con las dependientas para que ellas le dieran más helado.

- ¿Por qué? Si la vida decidió darme este regalo- Apuntó su cara- tengo que aprovecharlo, Bells.- Sonrió y trató de quitar mi ceño fruncido con su dedo índice. – Si sigues frunciendo el ceño así, te saldrán arrugas antes de los 30. Y eres muy hermosa para eso.

- Si, claro, Edward. Muy hermosa.- Ironicé y Edward pasó uno de sus brazos por mi cintura.

- ¿Sabes? Yo creo que te verías hermosa hasta con arrugas. Te daría un toque de madurez… Y los hombres siempre hemos tenido la fantasía de hacerlo con alguien mayor.- Me guiñó un ojo mientras abría la puerta de su coche para mí. Reí un poco y decidí hacerle una broma.

- ¿Qué? ¿Es en serio? Si quieres te puedo presentar a mi abuela Marie, ella es bastante mayor.- me carcajeé aún más al ver su cara de espanto.- Ella te amaría.

El camino a mi casa fue entre comentarios y risas. Al llegar, se bajo a abrir mi puerta e hizo una ridícula reverencia al bajarme del coche.

- Como soy una reina, merezco algo mejor.- Dije bromeando. Caminé a la puerta dejándolo solo.

- Por favor, Bells, ven. No me dejes, yo te amo.- Gritó de forma y sentí que era tomada como un saco de papas por las piernas. Grité espantada- ¡Eres mía, Isabella Swan!.- giró en círculos y luego me dejó en el piso. Todo mi mundo se daba vueltas, estaba muy mareada.. De pronto, la cabeza de Edward estaba frente a la mía y sonreía.

- ¿Shots?- bastó con que dijera eso y ya me sentía mejor. Me paré rápidamente y salté.

- ¡Shooooooooooots!

Cuando me vi en el presente, descubrí que mierda estaba haciendo. Estaba dejándolo entrar.

Empujé lejos a Edward y abrí mi puerta. Me miró confundido por un momento y luego cambió su expresión a dura seriedad. Observé sus labios y estaban rojos e hinchados. "Delicioso".

- Nos vemos.- Salió de vertiginosamente por la puerta y la cerré de un portazo.

"Maldito Edward Cullen. Maldito sea el día en que te conocí. Maldito sea el momento en que acepté tu oferta. Maldito sea el momento en que te dije lo que sentía por ti. Maldito sea el momento en que, sin saber como, todo se nos escapó de las manos. Maldito sea el día en que decidiste no aparecer."

Limpié de forma brusca las lágrimas que cayeron por mis mejillas. Necesitaba encerrar los recuerdos estos recuerdos nuevamente. Caminé a mi escritorio y busqué entre los cajones de éste. ¡Bingo!

Ahí estaban. Se supone que no debería tomar más de dos.

Agarré todas mis cosas y decidí que era hora de irse.

- Tengo cosas que hacer, Victoria. Adiós.

- ¿Significa que me puedo ir?- preguntó esperanzada.

- No. Significa que cualquier llamada que tenga, la anotas y le devolveré el llamado mañana.

Llegué a casa mucho más rápido de lo que creía. Al entrar, dejé mis cosas en el sillón del hall central y me dirigí a mi mini bar. Tomé una botella de vodka y saqué cuatro pastillas de mi bolso.

"No tomar medicamentos con alcohol. Nunca, Isabella". Dejé de lado a mi conciencia y tragué las pastillas con un gran sorbo de Vodka.

Unos treinta minutos después comencé a sentir que el efecto, que en un principio era casi invisible, se hacía cada vez más potente.

Prendí la radio, puse un CD de mi banda favorita y comencé a danzar por la casa. Coreaba las canciones a gritos y tomaba el Vodka a tragos largos. Mi ropa iba quedando en el camino y solo quedé en ropa interior.

Todo se sentía tan bien. Cada paso que daba era como caminar en una nube. De pronto caí de bruces al piso y comencé a reírme. Me acosté en el piso y tomé un largo sorbo de Vodka.

Me quedé ahí por lo que pareció una eternidad y escuché que mi teléfono sonaba.

Realmente no quería pararme de suelo, pero lo hice de todas formas. De alguna forma llegué hasta mi bolso y en el fondo podía escuchar la voz del vocalista de Arctic Monkeys comenzar a cantar "505". Me dediqué a cantar mientras buscaba mi teléfono sin mucho éxito. Paró de sonar. Me di media vuelta para volver a la sala de estar y sonó nuevamente.

Volví a caer y esta vez cayó mi bolso conmigo, saliendo disparado mi teléfono en el camino. Gateé hasta él y lo respondí.

- ¿Siii?- no reconocía mi voz y esto hizo que comenzara a reír de nuevo.

- ¿Bella?

No me sentía en condiciones de responder ya que, de pronto, mis pies parecían pies eran reemplazados por una cola de sirena. Los moví y vi como la cola se movía. Reí aún más.

- Bella, responde. – La voz extraña siguió preguntando por mí. En cierto momento paró.- Mierda, voy en camino.

Cortaron y dejé mi teléfono en el suelo. Me paré y caminé hacia la radio cambiando el CD. Reconocí que sonaba "Make Me Wanna Die" y reí aún más. Dejé la botella en el mini bar y saqué a Jack Daniel's.

Las pequeñas luces que salían del iHome me tenían mirándolas como estúpida. Giré en círculos y todo a mí alrededor se movía en cámara lenta. Mis dedos eran como largos tentáculos.

No sabía que hora era, pero toda mi casa estaba a oscuras y yo solo me dedicaba a cantar y beber.

Me tropecé con mis pies y volví a caer.

- Tonta, Isabella. Tonta.

Agarré de la orilla del sillón y me apoyé en esta para poder pararme nuevamente. Bebí otro sorbo y me puse bailar.

No tenía idea de lo que estaba sonando, pero aún así, la música se transformaba en un ruido hipnótico para mí.

Escuché un ruido y luego un jadeo.

- ¡Bella! – la voz de una mujer sonó sobre la música y me giré a ver quien era, pero en el camino perdí el equilibrio y caí al piso. Sentí que mi cabeza se golpeaba contra el piso y reí. Reí por que no había ninguna razón aparente para no hacerlo.- Oh por dios, Bella.- Sentí que tomaban mi cara y traté de enfocar la vista pero me era imposible. –Enciende la luz, por favor.- Una luz cegadora golpeó mis ojos y gemí en protesta.- ¿Qué mierda, Isabella?- Traté otra vez de enfocarme y solo logre ver un cabello rubio.- ¿Qué tomaste?

- Vodka y Whisky.-Milagrosamente logré formar una oración coherente.

- No, Bella. No mientas…. ¿Las tomaste de nuevo?- sonaba furiosa.

- Si.- Suspiré y busqué la botella.- ¿Dónde está, Rose? ¿Mi Jack?

- No, no más, Isabella. – Rosalie se paró y caminó al mini bar. Apagó la radio y se giró hacia mí.

De pronto creí que el mundo caía sobre mí y me sentí agobiada.

- Rose, soy sola.- Moví mi cabeza y finalmente la pude ver.- No sé que he hecho mal, pero estoy sola. Tengo todo lo que quería. Tengo dinero, autos, una casa, una empresa. Todo. Pero aún así, me siento vacía.- Sollocé un poco- Siento que, haga lo que haga, lo que ocurrió en el pasado me perseguirá por el resto de mi puta existencia. Acostarme con Edward cada vez que puedo ya no parece ser suficiente para mí. Puede que él funcione así, pero yo no, Rose. Yo no soy de roca. He soñado un millón de veces que Edward no se va después de acostarnos. Se queda conmigo y me promete que nunca más me va a dejar, pero sé que eso no va a ocurrir. Aún así, sigo volviendo, por que soy estúpida.- Sorbí mi nariz- ¿Sabes cuantas veces Edward me prometió nunca irse? Muchas. Solía decir que estaba dispuesto a renunciar a ser lo que fue por mí y yo creí que lo haría. Vivo en el pasado. Estoy estancada ahí. No puedo avanzar. No puedo.- Lloré con ganas y me hice un ovillo.- Estoy dañada. Todo tiene un arreglo, excepto un corazón roto. Nadie quiere arreglar uno por que es mucho trabajo.- Paré un poco y tomé un respiro- No sabes cuantas veces he querido volver el tiempo atrás y ver que hice mal, y no volver a hacerlo. ¡DIME, ROSE! ¡¿QUE HICE MAL? ¡¿AMAR?- Lloré más fuerte y sentí como me tomaban en brazos y me llevaban a algún lugar. No quería que ella me viera de esa forma, ya que todo lo dicho anteriormente solo eran temores. Putos temores.

Logré escuchar la voz de Rosalie y luego sentí que era costada sobre algo blando.

Mi mente comenzó a ceder poco a poco a los recuerdos, atontándome. No supe cuando, pero de pronto fui arrastrada por los brazos de la inconciencia.


Abrí los ojos lentamente y sentí que me perforaban las cuencas de los ojos.

- Mierda.- Una ola de nauseas me atacó y corrí al baño. Expulsé todo lo que había comido y bebido. Cuando estuve segura que ya no quedaba más, me paré y vi mi reflejo en el espejo. "Oh, mira. Un cadáver"

Mis ojos estaban algo rojos e hinchados. Mi pelo era un nido de pájaros y tenía algo de vomito en las puntas. Por algún motivo, tenía moretones a un lado de la cara. En el pómulo derecho para ser exacta.

Miré mi cuerpo y encontré que solo tenía mi ropa interior puesta y más moretones. Por las rodillas, mi cadera y mis hombros. Pero lo que más me impactó fue mi cuerpo. Al parecer hace bastante tiempo no me paraba a mirarlo atentamente. El hueso de mi cadera sobresalía importantemente y mis costillas parecían tratar de rajar mi piel para poder salir. Tenía rodillas algo huesudas. ¿Desde cuando estoy así?

Me giré en busca de la pesa y caminé hacia ella.

45,78 kilogramos. "¿Cuánto mides, Isabella?" Un metro sesenta y seis centímetros"¿No crees que algo está mal aquí? Eso era lo que pesabas en décimo grado." Tragué pesado y suspiré.

- Bella.- Brinqué un poco al escuchar la voz de Rosalie. Giré y me encontré con una Rose muy seria.- Tenemos que hablar.

Asentí con la cabeza, tomé mi bata de baño y me dirigí a la cocina.

Todo mi cuerpo dolía y cada paso que Rose daba era como un disparo directo a mi cerebro.

Saqué una botella de agua y me senté en mi comedor de diario.

- ¿Estás conciente de lo que hiciste ayer no se puede repetir, verdad?

- Si. – Me sentía como una joven siendo regañado por sus padres.

- Bella, el estado en que te encontré fue… horrible.- hizo una pausa y suspiró pesadamente- Estabas bailando en ropa interior con una botella de whisky en tu mano. Drogada. ¿Qué crees que hubiera ocurrido si no llego? Probablemente hubieras tomado más pastillas y ahora estarías internada en el hospital y te habrían hecho un lavado de estomago. Anoche nos diste un susto bastante grande a Emmett y a mí.

- ¿Emmett estaba acá?- "Estás cagada, Isabella. Lo más probable es que vaya donde Edward y le cuente todo. De lo cual tú pareces no recordar nada."

- Emmett está acá.- La miré alarmada- Está tomando una ducha en el baño de visitas. Decidió quedarse para ver como estabas.

El silencio decidió aparecer y tomé mi agua mineral a largos tragos. Rosalie se acercó y me pasó dos pastillas.

- Analgésicos.

Los tomé obedientemente.

- Anoche hablaste de cómo te sentías.- Me congelé en mi lugar y de pronto mil recuerdos golpearon mi mente. Ahora sabía todo de lo que estaba hablando. TODO.- Bella… Sé que sonará mal, pero creo que necesitas ayuda.

Fruncí el ceño y la observé aterrada.

- Si no he necesitado ayuda en los últimos 10 años, no creo que la…

- Ese es el problema. Has estado reprimiendo esto durante mucho tiempo, Bella. No creo que te haga mal un par de sesiones.

- ¿Quieres que vaya y hable con una o un extraño sobre mis problemas? Ya me cuesta bastante trabajo decírtelos a ti, Rose. No puedo.

- Aparte de eso, Bells. Te vi en el baño. En los últimos meses no he parado a mirarte realmente como estabas, solo me dediqué a tirarte en cara tus problemas con Edward. Dime, ¿Cuánto pesas?- No, eso no.

- ¿Acaso me harás ir a un especialista en eso, también?- repliqué de forma mordaz. Me miró apenada y suspiré derrotada- 45,78 kilogramos.

Reprimió un jadeo.

- ¿Cuánto mides?- podía sentir la pena plasmada en su voz.

- Un metro sesenta y seis.

Otra vez el silencio hizo presencia en la cocina. Sentí que Rose se acercaba lentamente y me abrazaba.

- Lo siento.- No supe que responderle y solo la abracé. Y volví a llorar.

- Estoy acaba, Rose. Sé que en el pasado dañé a muchas personas y en algún momento se me devolvería, pero honestamente, no sé como enfrentarlo. No puedo.- Tomé un largo respiro y seguí- Yo no soy así, Rosalie. No lo era hasta un par de meses atrás.- paré de hablar en cuanto escuché unos pasos en el pasillo. Suspiré y traté de recomponerme. "Poco a poco los recuerdos vuelven a su tumba, Isabella. Ojalá no se escapen nuevamente."

Emmett entró a la cocina y en cuanto me vio, sonrió levemente.

Supe que era suficiente drama y decidí acabar con todo eso.

- Hey, grandote. Siento haber interrumpido tu sesión de manoseo con Rose, pero ya verás como ella te lo recompensará. Sé que lo hará.- Rió con ganas y caí en la cuenta de algo.

- Rosalie… ¿Qué hora es?

- Diez treinta y seis.-Oh, no.

- Por dios, ¡Olvidé que tengo un trabajo al cual acudir!- Me paré rápidamente y corrí al baño.

27 minutos después estaba lista para marcharme. Tomé mis llaves y me dirigí a la salida.

- ¡Nos vemos en una hora, Emmett! ¡Oh, y hay condones arriba en el velador de la derecha!- Solté una carcajada y me marché.

Agradecí que nadie preguntara nada.

Preparé todo para salir nuevamente y esperé que faltaran veinte minutos para las doce.

Fui la primera en llegar y luego de unos minutos, llegó Alice y Edward.

- Buenas tardes a ambos- Sonreí levemente.

- ¿Te encuentras bien, Bella?- Alice siempre tan intuitiva.- Tienes un moretón bastante feo en tu pómulo.- O simplemente vio eso ¿Cómo es que no lo cubrí?

- Si, me caí en mi casa. Tú sabes como soy. Torpe.- Sonreí nerviosa tratando de borrar la tensión en el ambiente. En parte era verdad, ya que sí me había caído.

Podía sentir los ojos de Edward analizando mi cara detenidamente y luego frunció los labios. Agradecí estar con lentes de sol.

Finalmente llegó Emmett y me guiñó un ojo. "Parece ser que la sequía de Rosalie se ha acabado"

La muestra de los terrenos la haría un experto en eso, y solo nos tomó una hora. Parecían encantados con los lugares y me felicité por eso.

- ¿Qué dices de ir a almorzar con nosotros, Bella?- Alice sonrió entusiasmada.

- No creo que sea una muy buena idea. Tengo que volver al trabajo, lo siento.

- No creo que sea una mala idea, Bella. Es solo comida. No se enojarán por que comas, ¿O si?- Emmett intervino y me miró serio. "Se vienen tiempos difíciles, Isabella." Dijo una voz en mi a replicar cuando Edward salió al ataque y me tomó del brazo. Su toque me quemaba.

- Vamos. Es comida. Aparte estas muy delgada, Isabella.- Me dio un empujoncito y llegamos a mi coche.- Yo iré contigo. Alice, ve con Emmett.- "No, no, no. Por favor, Dios. Escucha mis plegarias. Isabella no merece ir en el coche con él"

- No, ve tú con Emmett. Yo iré con Bella, tenemos unas cosas pendientes que hablar.- Alice caminó delicadamente en dirección a mi y sonrió. Edward se marchó sin insistir.

El almuerzo fue bastante bien y parecía ser que estar junto a Edward ya no era tan horrible. Rosalie me envió un mensaje recordándome que su hermano llegaba hoy y que tenía que acompañarla.

El día pasó de forma rápida, y para cuando me di cuenta, eran las 20:46 y ya era hora de ir a buscar a Freddie.

Pasé por el piso de Rosalie, por que sí, trabajábamos en el mismo edificio, pero distintas empresas. Ella estaba en el piso 7 y yo en el 13.

- ¿Estás emocionada?- pregunté en el ascensor.

- Mierda, si. No lo veo hace casi tres años, Bells. Y es mi mellizo. Si me dieran el premio a la peor hermana, no reclamaría.- Rió un poco- Gracias por llevarme, hoy no traje mi coche ya que Emmett me trajo.

Sonreí y me sentí contenta por ella.

- Oh, yo no he visto a mis padres hace 6 años así que no puedo decir nada- Fue mi turno de reír- ¿Asi que… es oficial? ¿Tú sequía ha terminado?

- Si. Y créeme, nunca pienso volver a esos días.- Suspiró pesado- Si le vieras de que tamaño la tiene. Y sabe perfectamente como hacerlo.- Rosalie parecía maravillada.- Me pidió que fuera su novia.

- Mierda, ¿Qué le respondiste?

- Que si.- Lo dijo como si fuera obvio.- Creo que lo que ocurrió anoche nos unió más aún. No creo que ninguno de esos putos con los cuales solía acostarme lo hubieran hecho. Bella, el realmente es diferente.

- Lo sé. No les quitaré crédito por eso. Por muy malo que haya sido Edward conmigo, en su momento todo era perfecto. Me abría la puerta de coche, y hacía todas esas mierdas que uno internamente espera que hagan, pero sabes que no harán. Hasta habló con Charlie para hacerlo oficial.

- No me importa. Muchas veces he pensado que si nos hubiéramos hablado en la secundaria, todo habría sido distinto. Todavía no puedo creer que no te haya hablando antes de entrar a la universidad.

Llegamos al coche y nos dirigimos hacia el aeropuerto. Al llegar decidimos esperarlo donde se suponía llegaría su vuelo.

Diez minutos después, un hombre de cabello rubio como el Rosalie, ojos azules y buen porte llegaba con una maleta en la mano. Rose corrió hacia el y lo abrazó fuertemente, disculpándose por ser una hermana negligente.

Obviamente, era igual de hermoso que ella. Pero había una diferencia en su expresión. Rose siempre parecía tener una expresión de "Odio a todo el mundo", pero su cara parecía gritar "Te daré tantos orgasmos como quieras."

Y eso me gustaba.

Después de que terminaran de saludarse, Rose se hizo a un lado para que pudiera saludarme. Tomó mi mano y la besó mientras no quitaba sus ojos de los míos.

- Encantado de verte nuevamente, Isabella.

- El placer es mío, Frederick.- Le sonreí seductora.

"Creo que has encontrado entretención, Isabella".

Si están leyendo esto es por que llegaron al final de capitulo y se merecen una estrellita dorada, ya que era bastante largo. Le puse todo mi amor y dedicación. Ojalá les haya gustado*0*

NOTA: Éste fic NO indica que Bella tenga un desorden alimenticio, se enfoca en la parte de cómo se ha dejado estar o cuanto se ha desgastado por todas sus preocupaciones, las cuales la mayoría son en base a Edward.

NOTA 2: Al final dejaré todos los anexos (Palabras con un asterisco (*) arriba de ella) Sé que algunos son muy obvios, pero no para todos.

Lo que se vio en este capitulo es solo un indicio de lo que ocurrió realmente con Edward y Bella en el pasado.

Muchas gracias por los reviews (Dejen reviews! Dejen reviews *0*!), las alertas y favoritos. Cuando llegué al otro día a ver las views quedé impresionada ya que, tuve más de 200 visitas en mi historia!

Eso me puso realmente feliz!

Gracias nuevamente por llegar al final. :3

Reus.

*Rosé: Es un tipo de vino de color rojo (más bien dicho rosado) más claro.

*The Loxahatchee Club es un club de Golf ubicado en Los Hamptons realmente grande e importante.

*North County Aquatic Complex es una piscina pública ubicada Los Hamptons.

*Sífilis es una enfermedad de transmisión sexual muy peligrosa.

*Au Revoir significa adiós en francés.

*Breakfast at Tiffany's es una película muy conocida protagonizada por Audrey Hepburn.

*Empire State es un edificio realmente alto New York. Es aquél que trepó King Kong.

*Red Rose significa Rosa Roja, pero principalmente es un apodo que le tiene Bella a Rose de cariño.

*Shining Bells significa Campanas brillantes y también es un apodo.

*Hugh Grant es un actor británico que actúa en películas como El diario de Brigit Jones y Love Actually. Muy guapo y encantador.

*Hampton Inn es un hotel muy caro ubicado en los Hamptons.