¡GETUSGA TENSHÔ!
El grito provocó que varias aves salieran volando de los árboles, los cuales también recibieron el impacto del ataque de Ichigo y se agitaron bruscamente. Hasta los shinigamis cercanos notaron la elevación de reiatsu del lugar.
Rukia respiraba frenéticamente, tenía una mano sangrante que la cual tapaba parte de su pierna izquierda el cual tenía muy mal herida. El hollow le había rozado ligeramente en esa pierna, por suerte Ichigo se dio cuenta y lo atacó enseguida, el monstruo también era habilidoso en ocultar su reiatsu. Sin pensárselo dos veces con Sode no Shirayuki se cortó parte de la carne para que la marca que le habían dejado no surtiera efecto, aunque ella no estaba segura de si eso serviría o no, fue lo primero que se le pasó por la cabeza…Lo cual parecía que funcionaba ya que en todo el rato que había estado apoyada en ese árbol soportando el dolor del hombro la marca había cambiado de color a un color blanquecino muy suave…como si se estuviera muriendo la propia marca.
Ichigo había ido por el hollow y aún no había vuelto pero podía sentir su reiatsu como si él estuviera ahí mismo.
Cuando se vio con fuerzas se rompió parte de la manga del traje de shinigami en una tira y con ella rodeó la pierna y la ató para que la herida no le molestara. Con un shumpo llegó donde Ichigo.
TSUGI NO MAI ¡HAKUREN!
000
Cambios – Capítulo VIII: Susurro.
Con un pequeño Kido se curó la herida de la pierna pero no del todo, lo suficiente para poder caminar, no estaba segura si la marca surtiría efecto pero lo dudaba.
Después de vencer al hollow, el cual se había resistido bastante, era muy difícil vencerlo sin poder tocarlo pero lo bueno de sus Zampakutos eran sus ataques a distancia. Tantos los hombres su escuadrón como los de Mayuri se llevaron al Hollow con sumo cuidado de no tocarlo directamente…estaba claro lo que el excéntrico capitán de la duodécima división iba a hacer con él. La teniente se alejó lo más posible de todo, no podía andar del todo y no quería que nadie notara que había tenido un descuido, y aparte Ichigo seguramente se habría ido con ellos o eso esperaba. Lo esperaba y mucho.
Por suerte esos bosques los conocía un poco de cuando iba con Kaien-dono a entrenar y sabía que por allí había una cascada.
—Si alguien viera a Rukia-fukutaicho así…
—¡TAWAKE! ¡Urusai! ¡No voy a estar distraída en lo que podría ser mi última misión!
¡Kuso! ¡Kuso!
No había podido evitar soltar eso así sin más, el asunto con las citas y la asociación le hacia penar más de lo debido.
Encontró la cascada fácilmente, y no sentía a nadie cerca ni siquiera a los hollows. Perfecto. Se ató más la tira de ropa que cubría su herida y se quitó parte de su uniforme, no del todo, no se fiaba de estar sola del todo, así que se quedo con la parte del yukata blanco que siempre llevaban debajo. Solo quería quitarse parte de la "sangre" del hollow y ya.
Se metió en el agua que por suerte no estaba muy fría. Cuando se metió de lleno se hundió y luego volvió a salir echándose el pelo para atrás y relajó sus músculos.
—Te podrías haber ido con los demás—. Dijo Ichigo desde la orilla. Rukia abrió los ojos pero no se giró a verle, cada vez era más bueno ocultando su reiratsu.
—Ya iré luego—. Dijo encogiéndose de hombros en el agua.
—Te podrías haber duchado en el escuadrón.
—Quería estar aquí. Y quitarme todo la sangre del hollow —dijo sin pensar ninguna buena escusa mientras se escurría el pelo, sabia que era mala pero ahora no quería hacer esfuerzos en cavilar nada—. Simplemente no quería verte, bakamono.
El shinigami había notado en la batalla que la chica cojeaba un poco, cuando vio el tentáculo del hollow la apartó de inmediato pero supuso que le habría llegado a alcanzar la pierna, hiriéndola en el acto. Al no verla con los demás hombres shinigamis pensó que no podría andar pero la encontró allí dándose un relajante baño en yukata.
Como veía que la chica no le hacia mucho caso de su presencia estuvo apunto de irse y dejarla tranquila pero justo cuando dio dos pasos un recuerdo cruzó su mente.
¡TAWAKE! ¡Urusai! ¡No voy a estar distraída en lo que podría ser mi última misión!
¿Qué había querido decir con eso?
—¿Podemos hablar? — dijo claramente dándose la vuelta.
—No — contestó tajantemente.
—Pero…
—He dicho que no.
—Por lo menos gírate a mirarme.
Estuvo a un milisegundo de contestar otro tajante "No" pero tan solo suspiró y se giró. Ichigo se quedó un segundo observando la imagen de Rukia con el cabello mojado, con sus mechones pegándose a sus mejillas y las gotas de agua haciendo pequeños caminos por su rostro y cuello. Le dirigía una mirada entre serena y cansada.
—¿Qué? — contestó más calmada la chica, pero con miedo que le preguntara lo que no quería responder.
—…
—….
—… ¿puedo meterme?
—Claro —Contestó con simpleza —Mientras no te desnudes del todo—. Añadió girándose y hundiéndose en el agua una vez más.
Se metió en el agua con solo el hakama. El hecho de llevar un poco de ropa se les hacia un poco pesado pero estaban ahí para relajarse.
Se quedaron un rato en silencio. Sin decir nada. Pensando cada uno en lo suyo pero en lo mismo a la vez. Por un lado Ichigo no quería meterse donde no le llamaban pero tenia mucha curiosidad por preguntar, por el otro lado Rukia quería evitar cualquier mirada con el pelinaranja y cualquier pregunta…o no, sabia lo terco que era él y a lo mejor si le contestaba clara y sinceramente el asunto se arreglaba, pero contestar algo que ella no sabia contestar era difícil. Lo mejor era ser claros y directos.
—¿Qué querías decir antes?
—¿Antes cuando?
—Cuando dijiste que esta podía ser tu última misión.
La morena solo se escurrió una vez más el pelo cerrando los ojos. Intentaría estar lo más tranquila posible, si se volvía a alterar perdería otra vez los nervios.
—No es asunto tuyo—. Contestó
No, no lo era. O si. Llevaban mucho tiempo sin verse y ahora que tenían una misión como hacia tiempo, le soltaba que puede que no volviera a tener otra. Pero como había dicho antes…era muy terco.
—Respóndeme—. No lo dijo en un tono autoritario, ni molesto, ni reclamando…tampoco era una súplica pero si un "contesta por favor".
Rukia soltó un bufido. Había decidido cuando entró al agua que no pensaría así que…
—Creo que mi hermano quiere casarme y si me caso puede que no vuelva a trabajar nunca más.
Hasta ella se sorprendió de la simpleza con la que soltó su última frase. Pero no tanto como Ichigo, el cual estuvo aturdido varios segundos, abriendo los ojos con suma sorpresa y con la boca abierta.
—¿En…en serio?
—Eso parece. Últimamente no hace más que prepararme citas.
—¿Y tú estás de acuerdo? —no sabía por qué pero de repente sintió unos nervios dentro de él, era difícil imaginarse a Rukia casada.
La chica notaba los ojos marrones del chico posados en su espalda pero ella no cedería a mirarlo, más bien agachó la cabeza suspirando.
—No.
—¿Ah…no?
—¡Pues claro que no! ¿Tú me ves madera de casada?
—No—. Negó —Más bien, para nada—. Pensó.
El shinigami se quedó un buen rato pensando en si debería seguir con la conversación o no, pero quería saber cómo se sentía Rukia.
—¿Y qué harás?
—No lo sé…no creo que pueda negarme.
—Pero… ¿Tú hermano en serio puede obligarte a casarte si no quieres?— Preguntó dándose cuenta que había levantado la voz sin querer.
—Si que puede.
Ichigo no sabía que pensar, era un tema que se supone que él no debía de meterse pero desde que la conoció que Rukia se había vuelto una Nakama especial para él y por mucho tiempo que pasara, ni en 17 meses, ni en 5 años o en los meses que no se habían visto eso no había cambiado, y seguirá siendo así. Desde niño que no le gustaba las injusticias, y esa le parecía una muy grande, Rukia iba a estar obligada a casarse y encima, ¿dejar todo por lo que había luchado desde siempre? Con ser shinigami, con ser teniente…
—¿Y no vas a hacer nada?
La shinigami solo negó con la cabeza.
—Pero…
—Ichigo…dejemos el tema—. Concluyó con el tono más serio posible.
Todo seria diferente si ella le dijera "Sí, quiero casarme" pero ella NO quería casarse.
—Rukia…
Estaba claro que él no quería dejar el tema.
—Oye…— siguió evitando su mirada— Lo más normal en los clanes nobles es casarse con nobles…aunque yo no lo sea, me tratan como si fuera una, no puedo negarme así sin más. Rara vez puedes elegir con quien te casas—. Dijo esto sintiendo más tristeza de la que debería. Su Nii-sama si se había casado por amor, y le trajo muchos problemas, entre ellos…ella. Definitivamente el baño se le había jodido.
Ichigo le dio en ese instante por recordar el matrimonio de sus padres, lo que pudo ver cuando era niño. Y aún con el fallecimiento de su madre su padre recordaba a su madre día a día, como si estuviera allí, profesándole su amor a los cuatro vientos. Era lo más ridículo y humillante para él y para sus hermanas. Pero si su familia había aguantado era porque sus padres siempre se habían querido y siempre les habían transmitido esos sentimientos.
—Puede…que hasta me toque quedarme embarazada…
¡Oh no! ¿Por qué había soltado eso? Era como si ahora que lo hablaba y por fin sacaba sus pensamientos… ¡Ahora querían salir todos!
Ichigo le dio un vuelvo el corazón. Se quedó mirándola…quería ver la expresión que tenia en ese momento, pero solo podía ver su espalda mojada, su cabello corto pegándose a su cuello y con su cabeza…muy gacha. ¿En serio ella sería capaz de tener un hijo en un hogar sin el más mínimo afecto? No se creía que su hermano le hiciera algo así. No sabía por qué pero él no se imaginaba obligando a casar a una de sus hermanas con alguien que no querían.
Lo peor de todo es que no podía ni sabia responderle.
Rukia se arrepentía de sobremanera lo último que había dicho. Posó su mano por la frente y respiró y expiró intentando que no le volvieran los dolores de cabeza.
—Es mejor que nos vayamos.
Rukia pasó por su lado y se acercó a la orilla de la pequeña cascada. Ichigo la siguió con la mirada. De repente lo recordó…hacia dos noches Rukia le había besado. A él. ¿Por qué?
Rukia se sentó con los pies en el agua, intentando secarse un poco y escurriendo el agua de sus cabellos negros, pensativa…muy pensativa.
¿Y si le dieran la oportunidad de elegir? ¿Ella se casaría? No tenia madera de casada, no se veía siendo cariñosa con un hombre, eran cosas que no pensaba y que no quería pensar nunca. Pero ahí estaba ella. De repente muchas imágenes de los hombres más importantes en su vida pasaron por su cabeza. Renji, sus amigos fallecidos, Kaien-dono…Ichigo, incluido su Nii-sama.
Cuando levantó la cabeza se dio cuenta que tenía al shinigami nombrado delante de ella, aún en el agua pero cerca de ella…muy cerca de ella.
Sus ojos violetas se cruzaron con los castaños de él, su cabello naranja estaba mojado provocado que este se chafara un poco dándole un aspecto infantil y las gotas le cayeran por la cara. En esos 5 años se había dejado el cabello más largo y ahora parecía que lo tuviera más largo aún.
Los ojos de ella mostraban confusión y los de él…los de él, ella no podía saberlo.
—¿En que piensas?— preguntó en susurro…un susurro muy débil que debido a su cercanía ella lo había podido escuchar, un susurro con una voz muy suave que nunca había usado con ella. Y ese susurró había provocado un pequeño vuelvo en su corazón e indefensa de no poder responder.
—…Que a lo mejor esta mi ultima…misión—. Contestó en una débil voz. Pero la palabra que quería decir no era "misión"…quizá "oportunidad".
Seguía sin saber por qué Ichigo la miraba de esa manera…ni que significaba.
Y seguía sin saberlo cuando sin previo avisó el rostro de él se acercó a ella…y juntó los labios con los suyos.
En un principio fue un débil roce, tímido muy tímido. Ichigo no sabía de donde había cogido esa confianza en sí mismo para acercarse tanto, pero cuando los ojos de ella se habían cruzado con los suyos y ella le había hablado con esa voz tan indefensa no se había podido detener, su caras ya estaba muy cerca.
Podían sentir y oír la respiración del otro, podían notar como sus narices se tocaban ligeramente. El roce entre sus labios duró solo un segundo, cuando Rukia se dio cuenta de lo cerca que estaban alejó la cara, la cual ahora la sentía arder, y su corazón latirle tan fuerte que parecía que iba a salirse de su pecho.
Intentó hablar pero solo le salían un par de letras.
—¿Qu…qué..?
Parpadeaba, estaba confundida muy confundida y la voz le temblaba.
Ichigo de un solo movimiento se acercó más a ella volviendo a unir sus bocas, esta vez no era un roce de labios, la estaba besando. Los ojos de Rukia se agrandaron a más no poder, sus pupilas se hicieron más pequeñas y su cuerpo y su mente no respondían. Tampoco su boca.
Intentó alejarse, el shinigami previendo eso puso una de sus manos en su pequeño cuello provocando que la morena no pudiera escapar. El chico siguió besando su boca lentamente y con parsimonia y ella seguía sin responder…no podía ni tampoco sabia si quería. Y lo más importante ¡No sabia por qué él la estaba besando!
Cuando su mente poco a poco empezó a despertar una extraña sensación en su corazón y un débil recuerdo cruzaron su mente. Algo de una noche…y una situación parecida.
Al sentir esto, la chica puso una mano en el pecho de él y lo alejó.
Cuando los labios de ambos se separaron él ya sabia lo que venia ahora… un "¿Por qué?" "¿Que has hecho?" y por último "Eres imbécil"…sumado de alguna hostia bien dada.
La cara de ella era un poema…la de él también.
Ella le miraba atónita, con la boca abierta intentando hablar y con los ojos mirándole gritando un "Por qué has hecho eso" y el de Ichigo confundido a más no poder sin saber que decir, que hacer y como reaccionar.
—Esto…
—Rukia yo…
—¿Esto lo hemos hecho antes no?— dijo en un tono tan bajo y con tanto miedo que fue un milagro que el chico lo lograra escuchar.
El chico tenía ya tantas emociones que no cambia más sorpresas en sí.
—¿Te...te acuerdas?
—Oh kami— se llevó las manos a la cabeza y luego a su cara— ¿Kami, entonces es verdad?
Se sentía tonta, la más tonta del universo. Ella no se acordaba de nada después de que Ichigo la llevara a su casa esa noche pero con el beso ella había tenido como flash back feroz en su mente.
—No estaba segura pero ¡Acabas de confirmármelo!— su voz ya sonaba alterada y no podía quitarse las manos del rostro, el cual sentía arder como el infierno.
Y encima el chico no sabia que decir.
—¿¡Por qué has hecho eso!— gritó con enfado y nerviosa a más no poder, mirándole a su confundidos ojos marrones, intentaba tranquilizarse pero no podía, su frenético corazón no se quería tranquilizar.
Él no sabia que decir.
Solo parpadeó. Una. Dos. Tres veces.
La visión de Rukia tan alterada y sonrojada a la vez le emblanquecía la mente más y más.
—Bueno… —giró la cara de manera que no pudiera ver como los ojos violetas le observaban de esa manera pero aun así los sentía sobre él.
Los nervios de la morena empezaron a crispar, nunca la habían besado antes y mucho menos ella había besado antes…o sí, eso parecía ¡pero no se acordaba! ¡Y encima con Ichigo! ¡Con Kurosaki Ichigo! ¿¡Cómo no podía acordarse?… no, peor, ¡Como estando borracha había hecho una cosa así! Definitivamente no volvería a beber.
Respiró y exhaló varias veces. El shinigami no parecía querer responder ni parecía saber cómo. Pero ella tampoco sabia que decir.
—Tú me besaste…— esas palabras calaron profundamente tanto a él como a ella, más de lo que se imaginaban—. Y yo te…lo he devuelto.
Oh kami…
¡Pero qué había dicho!
Rukia empezó a mirar a todos lados alterada. Arriba, abajo, a la izquierda, a la derecha. Y por último a él.
¿Era eso lo que se hacia cuando alguien te besaba sin que tu quisieras? ¡Kami! ¿Como iba a ella a saberlo? Era un desastre en cuanto a relaciones entre personas lo único que sabía y conocía era en los mangas. En los mangas. ¡Claro! En los mangas cuando uno se besaba con otro el otro le besaba de vuelta.
¿A lo mejor era eso lo que se acostumbraba a hacer cuando alguien hacía lo que ella había estado haciendo estando borracha? O a lo mejor, no solo en el mundo humano pero es ella NUNCA había tenido interés en saber.
—Lo…lo siento.
El Kurosaki que no apartaba la vista de un interesante árbol con tal de no mirar a la chica que tenia delante giró tan rápido su cuello que casi le dolió.
—¿Qué…que lo sientes? ¿El qué?
—Es…estaba borracha y…Por dios Rukia intenta hablar como una persona normal—. Pensó— Y no sé por qué hice eso. Nunca suelo beber y desde luego nunca lo volveré a hacer—. Agachó la cabeza y tragó saliva—. Me arrepiento mucho de haberte besado.
Y...¡tachán, tachán! E aquí el capitulo 8! Ahora SÍ las cosas empiezan a moverse! jajajajaja y espero que lo que vaya pasando vaya gustando más! Ahora después de esto se comerán el coco más ya veréis! (Risa maligna xD)
Gracias por vuestros reviews! si este capitulo también os ha gustado dejadme un review por fi!
