Summary: Después de unos años, la relación de tira y afloja que Edward y Bella mantienen tiene que parar. Bella ya no puede con esto y Edward parece no saciarse. "Los errores que cometiste en el pasado te condenarán toda tu vida, Edward. No importa cuanto huyas".
Prohibida su réplica.
Disclaimer: Todo aquello que puedan reconocer no es mío.
Esta historia contendrá partes de sexo explícito por lo cual, estás leyendo bajo tu responsabilidad.
NOTA: En algunos momentos se mostrarán saltos al pasado, los cuales estarán solamente en cursiva. Las líneas que están entre comillas (" ") y en cursiva son comentarios internos, pero es como si alguien más se los dijera.
"Instead of love, and trust, and laughter
What you get is happy never after
But deep down all you want is love
The pure kind, we all dream of
But we cannot escape the past
So you and I will never last"
"Homewrecker" -Marina & the Diamonds.
Me senté un momento en la orilla de la piscina y suspiré.
Estaba consciente de que tenía que dejar ir a Isabella, pero una parte de mi no podía. Simplemente, no.
Ella era una de esas cosas que no puedes dejar ir por nada en el mundo, ya que bien sabía yo que no hay nadie más como ella.
Fui estupido al dejarla una vez, y luego otra y otra.
Mi hermana solía decir que cuando encontrara a la mujer perfecta, lo sabría, pero eso era incierto.
He estado con cientos de mujeres y ninguna me produce ni una quinta parte de lo que siento cuando Isabella solo me susurra algo.
Rebecca era una buena chica, algo superficial, pero servía si quería olvidar todo solo por un momento.
Mi otra parte le guardaba rencor e ira a Isabella por no haber peleado por lo que -supuestamente- quería. Prefería vivir en negación y recuerdos, que aceptar su culpa en esto y crear un futuro mejor.
Suspiré nuevamente y busqué con la mirada alguna toalla o algo así para poder secarme. Encontré una en una silla, cerca de la piscina. La envolví en torno a mi cadera y tomé mi mojada ropa, para luego marcharme rápidamente de este lugar.
Titubeé en la puerta, considerando ir a la cama con ella y pasar la noche aquí, pero deseché de forma inmediata esa posibilidad, por que estaba consciente que si hacía eso, las consecuencias serían nefastas para ambos.
Los recuerdos podían ser algo muy bueno, pero también muy dañinos.
Rebecca jadeó enterrada en mi cuello y luego gimió. Me vine mientras sentía que ella también lo hacía. Sentí su pecho contra el mío y como su corazón latía desbocado. Acaricié su cabello y aproveché de empujarla sutilmente para que se bajara de mí.
- Edward.- Dirigí mi mirada hacia ella y observé sus ojos. Eran hipnotizantes y sensuales.- Algo ocurre. Lo sé.- Rozó mi mejilla.- Puedes contarme.
Arrugué el ceño, resoplando por lo bajo. "Claro que puedes contarle, Edward. Dile que estás pensando en otra mientras estás con ella."
- No ocurre nada, Becca. Nada.
- ¡ESE ES EL PROBLEMA!- Se sentó indignada en la cama- ¡Quiero que sientas algo! ¿Acaso crees que soy tan estúpida como para no darme cuenta que algo ocurre? Parece ser que no soy lo que tú quieres. O necesitas- Comenzó a vestirse de forma apresurada y me paré para impedir que se fuera.- Edward, no te puedo obligar a sentir algo. No puedo.- La tomé de los brazos, abrazándola.
- Becca, no es como tú piensas. Siempre he sido miserable, pero por decisión propia. Contigo estoy bien- "No mientas"- Muy bien.
Me observó directamente a los ojos y suspiró. Tomó mi mano, apretándola de forma débil.
- Lo siento. Yo… No sé que me ocurre últimamente.- Rió un poco- Creo que debo levantarme e ir al gimnasio. Hoy es la cena con... ¿Cuál era su nombre?
- Isabella Swan.- respondí casi por inercia.
- Ella. Parece ser que hace su trabajo muy bien. Pensé que nos iba a tomar meses lograr dejar todo listo. Al parecer, pronto podremos volver a Paris, ya que tengo que ir a la semana de la moda. Elie Saab* me quiere como First Face*- Se dio media vuelta para marcharse- ¿Me irás a buscar en la limusina?
- Claro. Siete treinta en punto.
La idea de volver a Paris ya no parecía tan atractiva como antes. Más si tenía que ser arrastrado a lo largo de cientos de desfiles de moda acompañando a Rebecca.
Observé como se marchaba desde la puerta.
Podría ser sábado, pero aún así, revisaría mi correo electrónico.
Busqué mi portátil mientras me hacía un café y tenía 68 Nuevos correos electrónicos.
Brillante.
Revisé uno por uno, hasta llegar a uno de parte de Evan Langdon.
From: Evan Langdon
To: Edward Cullen
He escuchado que estás trabajando con Publicist & Design.
Sé quien es la directora y déjame decirte que estás cayendo bajo, Cullen.
Deja a Isabella Swan en paz, de una vez por todas.
Deja de torturar a la chica, ya le has provocado bastante sufrimiento.
Te diré esto una última vez. Isabella Swan no merece tu acoso.
Releí las líneas una y otra vez. Maldito, ¿Quién se cree que es? Eliminé el correo y bajé con furia la pantalla del MacBook. Al parecer todos creían que podían llegar, decirme que debía hacer y que no.
Terminé mi café de un sorbo y fui a bañarme.
El día pasó rápido y pronto ya eran las seis cuarenta. Debía prepararme.
¿Que llevará puesto Isabella? Me la imaginé en un traje apretado de color negro de cuero. Sentí como se me secaba la boca y reí un poco.
Eso no me lo podría provocar nadie más que ella. "Eso se llama obsesión, Edward".
Cuando hube terminado de arreglarme, me vestí con mi traje negro de Giorgio Armani. Me miré en el espejo por última vez y baje a la limusina, la cual me estaba esperando.
Nos dirigimos a la mansión de Rebecca y la llamé para que viniera.
Al verla salir solo pude sonreír. Estaba usando un vestido blanco, el cual era largo y tenía abierto en una pierna.* No cabía duda el por que era una modelo. Ella era hermosa.
Se subió a la limusina y me sonrió devuelta.
- Es Elie Saab. Creo que ahora entiendes por que me quiere a mi, ¿Verdad?- Tomó mi mano.
Nos dirigimos al cóctel y al llegar descubrí que muchos fotógrafos habían acudido.
La limusina paró frente a la alfombra roja, mientras que alguien acudía a abrir nuestra puerta. Rebecca bajó primero y me fijé como miles de flashes eran disparados hacia su dirección. Tomé un respiro y la seguí. Tomó mi mano, guiándome por toda la alfombra roja y agarré firmemente su cintura para que tomaran las fotos.
De reojo alcancé a ver como otra limusina llegaba y alguien abría su puerta. Un hombre de buen porte, rubio y confiado bajó de esta. Le tendió la mano a alguien dentro del coche y vi como poco a poco se asomaba una cabeza castaña. De pronto, me miró fijamente. Sentía que no podía despegar los ojos de ella. Sus ojos castaños me tenían atrapado y sus labios rojos me invitaban a pecar. Entrecerró los ojos y desvió la mirada hacia el hombre frente a ella.
Sentí que Rebecca tironeaba un poco de mi manga, la miré y ella tenía su ceño algo fruncido.
- ¿Quién es ella? Me parece conocida.
- Es Isabella, Becca.- Sonrió y se soltó de mi agarré.- ¿Qué ocurre?- Caminó hacia ella y de forma instantánea me asombré.
Tomó a Bella de la mano, le dijo algo y la arrastró hacia nuestra dirección.
- Ven, debes tomarte unas fotos con nosotros, Bella.- La aludida tenía una expresión de confusión y molestia, pero con un pequeño atisbo de entretención.
- Claro.- Rebecca volvió a mi lado y tomó mi mano, mientras que Bella se posicionaba a mi otro lado, con su acompañante de la mano. Miré su vestido y sentí que no podía haber escogido nada mejor.
- Bonito vestido- Le susurré cerca del oído, cosa que solo ella pudiera escuchar. Sonrió y siguió posando. Momentáneamente, me miró directamente a los ojos. Sus orbes color chocolate me tenían fascinado.
Quitó sus ojos de mí y me alejé de ella. Tomé a Rebecca y nos encaminé al interior del recinto. Ella paró de caminar una vez que estuvimos adentro y suspiró.
- Edward, ven aquí.- Tomó mi cuello y me besó inesperadamente, pero antes que pudiera responder, cortó el beso. Se carcajeó un poco con pesar y soltó un suspiro mientras movía su cabeza.- Iré al baño.
Arrugué el ceño y observé como se encaminaba al baño.
Poco a poco todos los invitados fueron entrando y entre ellos reconocí a Isabella, la cual hablaba con su acompañante. Rió un poco y sentí la necesidad de ir, y decirle que dejara de hacer eso. No era necesario fingir que todo está bien siendo que no es así. Sabía como ella se sentía al verme con otra mujer. "Y como tú te sientes al verla con otro hombre"
Alisó algunas arrugas inexistentes en su vestido.
La música de fondo cambió y ahora sonaba Kiss Me de Ed Sheeran. Isabella giró su cabeza buscando al Dj. Mordió su labio inferior y pestañó reiteradamente.
Percibí como alguien tomaba mi mano y me giré para descubrir que era Rebecca.
- Es hora de ir a sentarnos a la mesa.- La seguí hasta el comedor y me encontré con una sola mesa. Larga. Las sillas tenían un respaldo alto y de terciopelo rojo
- Estamos cerca de mi padre, allá cerca de la punta.
Miré rápidamente los nombres a nuestro alrededor y descubrí que Isabella estaba frente al puesto de Rebecca.
Poco a poco se fue sentando más gente a nuestro alrededor, y en cuestión de minutos la mesa ya estaba llena. Isabella fue la última en sentarse, junto a su acompañante.
- ¡Isabella, que agrado es tenerte acá!- dijo Christopher Müller, el padre de Rebecca.- Estoy muy agradecido de que hayas aceptado trabajar con nosotros. Cuando Edward nos comentó que había una empresa que lo haría muy bien, debo decir que dude un poco.- Se carcajeó y sentí la mirada de Isabella fija en mi cara.
- Que agrado que le gusten nos servicios.- Respondió con la voz algo insegura.
- Es notorio que disfrutas lo que haces.- Isabella se susurró algo en el oído a su acompañante y ambos rieron.
- Isabella, sería un encanto que nos cuentes quien es tu acompañante.- Rebecca tomó mi mano y la miré extrañado. Sonreía como si quisiera darme ánimos.
"Caes, Cullen. Vas cayendo lentamente y al parecer, el golpe será fuerte."
- Isabella, sería un encanto que nos cuentes quien es tu acompañante- La señorita perfección decidió hablar y la miré.
- Frederick Hale a sus servicios- Freddie intervino antes que le soltara alguna estupidez.
- Encantada.- Rebecca le sonrió y se dedicó a hablar con Edward.
Luego de un par de copas de vino, todos parecíamos más a gusto. La cena continuó de buena forma, hasta que nos trajeron el postre.
- Entonces, me vi rodeada de fotógrafos y reporteros. No tenía ni idea de el por que, pero luego alguien me dijo que el zip de mi vestido ¡se había bajado en medio de la pasarela!- Rebecca comenzó a reírse y sentí como si estuvieran golpeando una pared con un martillo. Su risa era horriblemente molesta.
- Cuéntanos, Isabella. ¿Dónde estudiaste? ¿De dónde eres?- La señora Müller, Antoniette se dedicó a hacerme un pequeño interrogatorio.
- Estudié economía y negocios en Yale. Ahí conocí gente maravillosa. Y soy de Forks, Washington. Pequeño pueblo, llueve más que cualquier otro lugar en Estados Unidos.
- ¿De Forks? Edward también es de Forks- Rebecca nos interrumpió y sonaba consternada. El aludido me lanzó una mirada inquieta, mientras yo suspiraba.- Con la diferencia que él fue a Harvard.- Le devolví la mirada y entrecerré los ojos.
- ¿Fuiste a Harvard?- Sentí algo romperse dentro de mí. "Tan solo un par de kilómetros… Los separaban un par de kilómetros y no fue capaz de ir a verte… Nunca"
- Sí.
- ¡Ah! Creo que tenemos a unos enemigos de la Ivy League. Entre nosotros, me quedo con los Bulldogs de Yale.- Bruno Zencovich bromeó y la mayoría en la mesa se rieron.
Luego de eso se armó un silencio incómodo en la mesa y Antoniette decidió romperlo.
- Esto está realmente exquisito. Creo que deberíamos llamar al chef y felicitarlo, ya que todo ha estado esplendido ésta noche. Para mí, cada cena es como un show. Todas tienen algo diferente y único.
- He visto mejores shows. Grandes e inolvidables.- Miré a Edward de forma fija y luego le sonreí a Rebecca.- Así que tú eres modelo. Veo que estás usando Elie Saab.
- ¡¿Cómo lo adivinaste?!- Sonrió abiertamente.
- Fui a la última semana de la moda, ya que he uso varios vestidos durante el año, tu sabes, cenas, eventos, inauguraciones. Hoy estoy usando Reem Acra.
- Sí, lo noté. Es hermoso. Los detalles de encaje que tiene son simplemente perfectos.
- Gracias, tu vestido también es hermoso.
Luego de un rato, nos levantamos todos de la mesa para dirigirnos al jardín trasero, el cual estaba delicadamente adornado con flores y candelabros, creando un ambiente acogedor y romántico.
Busqué una bajada hacia la playa y diseñé un plan para escaparme.
- Freddie, iré al baño.- Dejé un beso en su mejilla- Gracias por todo lo que haz hecho por mí esta noche. No sabes lo agradecida que estoy.
Me besó en los labios de forma delicada.
- No hay de que. Yo estaré acá.- Se acercó un poco y susurró- Puedes escapar a la playa sin ningún problema. Te cubro la espalda.- Le sonreí y me marché.
Descalcé mis tacones, los tomé con la mano y caminé hacia la playa, lo suficiente para que no me pudieran ver desde la fiesta.
Me senté en la arena, un poco antes de la orilla y rodeé mis piernas con mis brazos.
Inspiré profundamente un par de veces mientras cerraba los ojos. Necesitaba relajarme.
- Te ves hermosa ésta noche.- Di un respingo de sorpresa al escuchar la voz de Edward a mis espaldas. Resoplé y traté de calmarme.- Vengo en paz.- Se sentó a mi lado y lo ignoré.
Nos quedamos un par de minutos en silencio y luego de un rato decidí que ya tenía suficiente de esto.
- Así que… Fuiste a Harvard después de todo. Siempre pensé que te habías ido fuera del país- Mi voz denotaba sorpresa y cansancio.
Suspiró con pesar.
- Sí. Mi padre fue a Harvard y decidí seguir con la tradición.- Hizo una pausa- Tú lo conoces.
- Sí, lo conozco… pero no te costaba nada llamar… Avisar.
- Lo sé. Simplemente no pude. Estaba demasiado abrumado.- Sentí la ira crecer dentro de mi y me giré para encararlo. La luz de la luna se reflejaba en sus ojos y estos adquirían toques de color plata.
- ¿Abrumado? ¿Cómo crees que me sentí? Dime, Edward.-Trató de tomar mi mano, pero fui más rápida y quité la mía antes que pudiera siquiera tocarme.- Ni una sola llamada. Ni una puta llamada durante 1 año. ¡¿CÓMO CREES QUE ME SENTÍ?! Confiaba en ti, Edward. Confié en tu palabra. Me prometiste que nunca te irías. ¡Que nunca me dejarías!- Solté todo el aire que había inspirado y me mordí el labio.- La peor parte de haberte perdido, fue volver a encontrarte y de alguna manera, lo sigo haciendo, una y otra vez.- Me levanté mientras comenzaba a caminar lejos. Aún no tenía ganas de volver a la fiesta, por lo cual seguí caminando hacia el sentido contrario.
- ¡Bella!- Edward tomó mi brazo y me giró bruscamente.- Yo… Lo siento.
Moví mi mano libre de forma rápida y la estampé contra su mejilla.
- No puedo. No puedo perdonarte. Eres un bastardo. No puedes ir por ahí dañando a la gente, por que al final del día, eso es lo que haces. Sé como se siente Rebecca, ella no es tonta y se está dando cuenta que hay algo raro aquí. Entre nosotros… Ni yo sé a ciencia cierta lo que es, pero… hay algo.- Acarició suavemente mi rostro con su mano, acuné su mano con la mía. Tomé aire.- Y tiene que acabar ahora.
Pude ver la sorpresa manifestada en sus ojos y luego como se transformaba en ira. Edward comenzó a reírse y a negar con la cabeza.
- No puedes estar hablando en serio.- Sacó su mano de mí mejilla y se alejó un paso de mí. El final se estaba acercando y ése paso atrás era el inicio.- ¡NO! Isabella, esto que pasa entre nosotros no es nada y lo sabes. Nosotros…
- ¡Claro que lo sé!- lo corté antes que pudiera seguir hablando.- Pero eso no significa que no duela. No sabes lo que daría para volver 6 años atrás y no cometer el error de volver a pasar una noche contigo. Me tienes atada a una no-relación enfermiza que tiene que acabar pronto… ahora. Quiero superar todo este capitulo de mi vida. Tú te casarás y yo…
- ¿Que mierda estás hablando?- Ahora fue su turno de interrumpirme.
- Sé que planeas sentar cabeza con Rebecca, ella parece el tipo de chica que estás dispuesto a presentarla frente a tus padres. No como yo.- "Touché, Isabella. Eso fue un golpe bajo"
- Eso no es así. No me interesa pasar el resto de mi vida con alguien como ella. ¡No!
Nos quedamos mirando un momento directamente a los ojos. Estiré mi mano y acaricié su mejilla prolijamente afeitada. Al parecer ésta noche las caricias era suficientes.
Me tomó por la cintura y me acercó a él. Unió nuestros labios en un suave beso. "No son necesarias las palabras cuando dos amantes deciden alejarse. Un simple beso sella un trato no hablado." Tomé su cabello entre mis manos, acariciando su cabeza con ellas. El beso comenzó a tornarse necesitado. Pasión pura fluía entre nosotros, no había espacio para la pureza aquí.
Rompí el beso, pero no nos separé.
- Podremos usar tanta gente como se nos antoje, pero siempre volveremos a este círculo vicioso. Nos necesitamos. Nuestro pasado nos condena- Edward rozó nuestros labios de forma suave.
- Hay que saber distinguir entre necesidad y obsesión. Tú no puedes, Edward. Deberías agradecerme, te estoy haciendo un favor.- Me solté de su enérgico agarre y comencé a caminar de regreso a la fiesta.
Agarró mi brazo y masculló cerca de mi oído.
- Puedes pretender que nada pasó, pero es inevitable que las cosas salgan a la luz en algún momento.
- Entonces me encargaré en aplazar la llegada de ése momento lo más que pueda.- Respondí mordaz.
- Soy parte de tu pasado, Isabella. ¡Eso no lo podrás cambiar nunca!
Seguí caminando y grité:
- ¡Eso lo veremos!
Al llegar nuevamente la fiesta, encontré que seguía tan abarrotada de gente como la última vez que la vi, y al parecer nadie había notado mi ausencia.
Busqué con la vista a Frederick y le hice una seña para que viniera a mí.
- Ya es hora de irnos.- Asintió y comenzamos a despedirnos de todos los invitados.
El viaje de vuelta fue extraño.
Al llegar a donde se estaba alojando, finalmente habló.
- Vi a Edward bajar a la playa un poco después de ti. ¿Pasó algo?
- Algo así.
- Ya veo...- Hizo una pausa- Te invito a un almuerzo mañana. ¿Te parece pasta?
- Me encantaría.- Le sonreí y el simuló mi movimiento.
Me besó en la mejilla y se fue.
Llegué a mi hogar, me bajé de la limusina, no sin antes despedirme del chofer, y entré raudamente.
Estaba… abrumada.
"¡Que buena elección de palabras, Isabella! Creo que "abrumado" es mi nueva palabra favorita"
¿Cómo se atrevía a decir que él estaba "abrumado", cuando yo sufrí de una forma horrible?
Esa parodia de hombre solo sabía hablar cosas sin sentido.
Quité furiosa el vestido de mi cuerpo, mientras balbuceaba groserías hacia Edward.
Me recosté en la cama y me sentí como en el cielo cuando mi cuerpo entró en contacto con las sabanas de seda fina que adornaban mi camastro.
- ¡No me vas a creer lo insoportable que puede llegar a ser "Becca", Rose!- Era temprano por la mañana y en cuanto me había despertado, llamé a Rosalie para contarle lo acontecido la noche anterior. – Su risa es… Argh.
- Por dios, Bella. Te estás comportando como una niña pequeña. Eres terca como una mula.
- ¿Qué estás hablando, perra?
- Creo que ella no es tan horrible como dices que es. Acabo de ver una entrevista que, al parecer es de ayer en la noche y solo parece ser una… niña. En todo caso, ¿Cuántos años tiene?
- Le escuché decir que tenía 22, y que se acercaba el fin de su carrera.
- Bells, es solo una niña.
Me quedé en silencio. No tenía deseos de hablar sobre Becca.
- Tu hermano me invitó a comer pastas hoy.
- ¡Que bien! Recuerda usar protección.- Reímos juntas.
- Anoche… él me cubrió la espalda mientras me escabullía fuera de la fiesta por un momento. Luego vio a Edward bajar detrás de mi, no sé que es lo que piensa que ocurre entre nosotros, pero debo aclararle todo. Frederick sabe lo que pasó o en realidad, lo que no pasó.
- ¿Y que le dirás? "Hey, Freddie, tengo una relación extraña con Edward, desde hace 5 años. Algo como un TouchandGo* y al parecer eso está bien para nosotros. Aunque aún así, me duele verlo marchar cada vez que terminamos de tener sexo. ¿Qué crees que debo hacer?" ¿Es en serio, Bells?
- Argh. No lo sé. No compliques más las cosas, Rosalie.- Miré la hora. 12:34 – Rose, debo colgar.
- Claro, claro. Que te diviertas con mi hermano.
- Lo haré.
Recibí un mensaje de Frederick, diciendo que pasaría por mí en una hora.
Me bañé rápidamente y me vestí con un short suelto de color blanco, una polera azul y unas ballerinas* crema, con una cartera del mismo tono.
Escuché el timbre sonar y bajé a abrirle la puerta.
Iba vestido de forma simple, pero elegante.
- Veo que te adaptaste muy bien al… estilo de Los Hamptons.
- Te ves hermosa.- Tomó mi mano y dejó un delicado beso en ella. Le dediqué una sonrisa de agradecimiento y salimos a su coche.
- ¿Cuándo rentaste este coche? Buena elección, debo decir. Nada supera a un buen Mercedes Benz en cuanto a clase.
Seguimos hablando de cosas sin importancia y cantando canciones que salían en la radio, como lo hacíamos hace un par de años atrás.
Llegamos a un lugar muy bonito. Tenía un aspecto italiano por fuera.
Entramos y nos llevaron a una mesa que Frederick había reservado, tenía vista a la playa.
Pedimos algo para comer y comenzó con el interrogatorio.
- Bella… Sé que no tengo ningún tipo de derecho sobre ti, pero sé que hay algo extraño entre Cullen y tú. No quiero que pienses que te estoy exigiendo que me digas todo, es solo que tengo un par de dudas y necesito que las respondas.
- Dispara.
- ¿Están juntos?- Dudé un poco la respuesta.
- No. Yo…-Titubeé y decidí decirle todo. Frederick fue paciente y escuchó todo lo que le dije. Apretó la mandíbula al mostrarle mis marcas en el cuello. Solo asentía y hablaba de vez en cuando.
Una vez que terminé, se quedó en silencio.
Internamente estaba asustada de cual sería su reacción. No sabía se me juzgaría o solo ignoraría el tema. Como siempre, me sorprendió.
- Si es necesario que vaya a golpearlo para que se aleje de ti, solo tienes que pedirlo, Bells. Tus deseos son órdenes para mí.
Reí y seguí comiendo mis raviolescon pesto.
El ambiente entre nosotros se había alivianado de forma drástica y Freddie se dedicaba a contarme historias de sus ex-novias. Podría parecer incómodo, pero no lo era.
Íbamos saliendo del restaurante cuando mi celular comienzó a sonar.
Vi la pantalla y solo indicaba un número desconocido. Respondí recelosa.
- ¿Diga?
- ¿Bella?- Me costó un poco reconocer la voz de la persona al otro lado de la línea, pero luego mucho forzar mi memoria, esa voz finalmente encontró a su dueño. Era la primera llamada en 6 años que recibía de ella.
- ¿Renée? ¿Qué ocurre?- Mi voz sonaba extraña. Alcancé a divisar a Frederick, quien me miraba interrogante.
- Por dios, Isabella. Es tu padre. Él…-escuché su voz romperse- Está internado en la clínica. Fue herido gravemente por una bala en el pecho. Al parecer fue en venganza.
Aguanté la respiración y me pasé la mano por la cara, abrumada.
- Necesito que vengas a Forks inmediatamente. No sabemos si…- Dejó la frase en el aire. No había necesidad de completarla, ya la había escuchado antes.
- Claro. Tomaré el viaje más pronto a Forks que encuentre. Nos vemos.
- Adiós.
Apreté el botón para terminar la llamada y observé a Frederick. Poco a poco las palabras de Edward se repetían en mi cabeza. "Puedes pretender que nada pasó, pero es inevitable que las cosas salgan a la luz en algún momento."
- ¿Pasó algo?- La voz de mi acompañante interrumpió mis pensamientos y me giré a verlo.
- Al parecer tendré que ir a Forks… Por primera vez en años. He estado evitando éste momento durante un largo tiempo.
- Iré contigo.
- No es necesario.- Miré la carretera y suspiré.
- Quiero ir. También le diré a Rose.
- Claro.- Estaba demasiado cansada como para seguir discutiendo.
Mi teléfono volvió a vibrar y ésta vez era un mensaje. Lo abrí y leí cada línea con cuidado.
"Al parecer nos veremos en Forks, Isabella.
Veamos quien es más capaz de fingir que no ocurre nada.
El juego empieza ahora y ésta vez solo habrá un ganador.
Suerte"
Cerré los ojos fuertemente y me mordí la lengua para reprimir un grito de frustración.
Edward Cullen era un puto. Un gran puto.
"Parece ser que poco a poco la caja de los recuerdos se está abriendo, y yo ya no puedo seguir evitándolo, Isabella. Suerte con lo que viene"
Siento muchísimo haberme demorado tanto en actualizar :C De verdad. No tengo una excusa, solo no podía escribir.
Muchas gracias por los reviews. Ya van 34 ¡Wooho!, los favoritos y alertas :3 Muuchas gracias.
Subiré las fotos de Frederick (Yummy) y Rebecca a mi profile.
Hay un pequeño cambio. Rosalie NO es Nikki Reed. Es Blake Lively. También subiré foto de ella.
* El vestido de Rebecca. Quiten los espacios y listo. Es ella. Se llama Monika Jagaciak (Jac) y es modelo. www . vogue . fr / uploads / images / thumbs / 201151/ jac_jagaciak _3812 _north_623x. jpg
*Elie Saab: Diseñador de modas, sus vestidos son HERMOSOS.
First Face: En un desfile, es la modelo que abre el desfile. Eso es un privilegio muy grande, ya que es el primer atuendo de la colección en mostrarse.
Touch and Go: Significa tener una relación donde solo tienen relaciones o ese tipo de cosas y nada más. "TOCAR E IRSE"
Ballerinas son también llamadas chinitas o más bien dicho, son zapatos planos.
