Summary: Después de unos años, la relación de tira y afloja que Edward y Bella mantienen tiene que parar. Bella ya no puede con esto y Edward parece no saciarse. "Los errores que cometiste en el pasado te condenarán toda tu vida, Edward. No importa cuanto huyas".
Prohibida su réplica.
Disclaimer: Todo aquello que puedan reconocer no es mío.
Esta historia contendrá partes de sexo explícito por lo cual, estás leyendo bajo tu responsabilidad.
NOTA: En algunos momentos se mostrarán saltos al pasado, los cuales estarán solamente en cursiva. Las líneas que están entre comillas (" ") y en cursiva son comentarios internos, pero es como si alguien más se los dijera.
"What do you say when tears are streaming down your face,
In front of everyone you know?
And what do you do when the one who means the most to you,
is the one who didn't show?"
Taylor Swift – The Moment I Knew.
Ya habían pasado un par de horas desde la llamada de Renée y tenía todo arreglado para poder marcharme a Forks.
Trabajaría desde allá y Victoria me enviaría correos electrónicos de forma frecuente para poder mantenerme al tanto.
Rosalie y Emmett irían junto a nosotros, y al parecer el resto de los Cullen se habían enterado de lo ocurrido, por lo cual, también se unieron a nuestro viaje. Me sentía realmente afortunada que Rebecca no vendría.
Me encontraba sentada en mi cama fumando un cigarrillo cuando sentí que la puerta de mi hogar era abierta.
- ¡Bella!- La voz de Emmett resonó por toda la extensión de mi residencia y luego lo escuché subiendo las escaleras de forma rápida. Abrió mi puerta y entró apresuradamente, mirando por todos lados hasta que me encontró. Su rostro denotaba preocupación.- Lo siento.
- No importa, Em.- Le di una calada a mi Camel y desvié la mirada. Sentí que se sentaba frente a mí y acariciaba una de mis piernas.
- Todo estará bien, Bella. Lo sé.- Me tomó la cara con una mano y me obligó a verlo.- Confía en mí.- Me sonrió y le sonreí devuelta.- Ahora vamos, tenemos un vuelo que tomar.
Nos paramos y seguimos hablando de cosas sin importancia.
Dos horas después, me encontraba sentada en un asiento de primera clase con destino a Seattle, ya que Forks era tan pequeño que no tenía su propio aeropuerto. Eran alrededor de 5 horas hasta la primera parada, luego me esperaba otra horas más en jet privado hasta Port Ángeles y una hora más en auto con destino a Forks. Suerte que no tendría que hacerlo con Edward.
Frederick llegó a mi lado y me sonrió. Tratando de hacerme sentir mejor.
- Te traje un sándwich de pollo. Rosalie lo escogió por ti, dijo que era tu favorito.
- Claro, gracias.- Le sonreí y escuché la risa de Alice acercarse poco a poco.
- ¡Por fin te encuentro!- Giré y me encontré con la cara de Alice realmente cerca.- Ayer no te pude ver en la cena, nos dejaron realmente lejos.
- ¿Estabas en la cena? ¿Y Emmett?
- Emmett no fue, ya que decidió quedarse con… Rosalie.- torció un poco el gesto y luego suspiró.
- ¿Qué ocurre con ella?
- No me agrada, Bella. Creo que quiere algo más de Em.
Me levanté de mi asiento furiosa.
- No te atrevas a hablar de esa forma de Rose, por si no lo sabías es mi mejor amiga y es quien me ha ayudado en varias ocasiones. Debes conocerla antes de hablar así de ella. ¿Entendido?
Alice estaba escéptica. Tenía los ojos abiertos y se había encogido de hombros. Parecía un pequeño gato asustado. No estaba de humor para que viniera alguien quien no conocía en absoluto a Rose y sacara conclusiones apresuradas.
- Lo siento, Bella. No sabía que la conocías.- Agachó su cabeza.- Me iré a sentar.
La vi marchar y logré visualizar a Jasper- quien ya no tenía esa apariencia de friki-adicto-a-las-historietas. Se veía hasta… sexy-, el cual me observaba receloso y algo furioso. Le devolví la mirada sin tapujos y me volví a sentar.
Freddie parecía algo… divertido.
- ¿Qué?- Pregunté mientras tomaba un sorbo de mi Vitamin Water*.
- Nada.- Siguió riendo un rato y luego se puso los audífonos para comenzar a ver una película.
Cerré los ojos para poder dormir un poco y sentí que tomaba mi mano delicadamente. Un gesto tan… amoroso como ése, me parecía tan incómodo y extraño, considerando que la única persona que había hecho aquello conmigo era Edward. Años atrás.
Quité mi mano rápidamente, busqué mis lentes para ponérmelos y lograr dormir tranquila.
Estaba logrando quedarme dormida cuando percibí que acariciaban mi hombro, pero era el contrario a Frederick.
Iracunda, giré la cabeza hacia atrás para ver quien era.
Estaba a punto de empezar a gritarle una sarta de insultos hasta que vi quien era.
Un apuesto hombre de ojos pardos me miraba con una sonrisa de lado.
- Se acaba de caer tu teléfono celular.- Tenía acento británico. Sexy.
Miré hacia el piso y efectivamente ahí estaba.
Lo recogí y volteé para agradecerle con una sonrisa.
- Gracias…
- Matthew. Matthew Van Ewen - Alargó su mano y la tomé gustosa.
- ¿Van Ewen? Creo que te conozco.- Traté de recordar. ¡Bingo! Como olvidar a alguien como él- Hice un proyecto contigo.
- ¿En qué trabajas?
- Soy la cabecilla de Publicist & Design. Isabella Swan.
- Claro, ahora lo recuerdo. Encantado de conocerte nuevamente, Isabella.
- Igualmente.- Miré hacia su lado y descubrí que el asiento estaba vacío.- ¿Estás esperando a alguien?
- No. Viajo solo.
- Oh, me encantaría tomar ése lugar, el cuello está comenzando a dolerme al estar en ésta posición.- Reí un poco tratando de seducirlo.
- Si quieres yo puede darte un masaje. Dicen que soy bueno.- "Claro que eres bueno, Matthew. Creo que finalmente podré unirme al Club de las Alturas*"
- Me encantaría.- Le hice una seña a Frederick y éste solo asintió. Parecía realmente ensimismado en la película.
Me cambié de asiento y dejé que Matthew hiciera su magia.
En cuanto empezó a masajear la zona de mi cuello no pude reprimir un pequeño gemido. Escuché Matthew reírse y luego suspirar.
"Con dedos así, quien necesita un pene, Isabella. Estos te podrían mandar al espacio en segundos."
Comencé a fantasear con Matthew cuando la voz del piloto me interrumpió.
"Señores pasajeros, les ruego abrocharse sus cinturones de seguridad ya que estamos a prontas de despegar"
Me giré e hice lo que pedían.
- Gracias por el masaje, Matthew.
- Llámame Matt. Y de nada.- Despegamos de forma rápida y luego de un par de minutos, Matt y yo estábamos hablando nuevamente. La tensión en el ambiente era obvia. Él era demasiado sexy para ser cierto.
Ya llevábamos alrededor de 2 horas de viaje cuando las cosas comenzaron a tornarse algo… sexuales.
- ¿Desde siempre has sido la jefa de Publicist & Design?
- Soy la dueña, ya sabes, me gusta estar arriba. Me gusta mandar.
- Somos dos, pero siento que algunas veces soy capaz de recibir órdenes. Me gusta complacer a la gente.- Sonrió de lado. "No me hago cargo de las consecuencias."
- Seguro que es así.- Nos observamos por un momento y me mordí el labio.- Creo que iré al baño.
- Te acompaño.
Levanté una ceja y solté una carcajada. "Esto se pone bueno"
- Claro.
Me paré yo primero y caminé al baño de forma rápida, entré y luego de unos segundos me siguió él.
Lo tomé por el cuello y nos besamos.
Nos dejamos llevar y me levantó para poder sentarme en el lavamanos. Agradecí mentalmente que los baños de la primera clase fueran un poco más grandes que los demás.
Acarició el interior de mis muslos, hasta llegar a mi centro luego alejó sus manos.
Rodeé sus caderas con mis piernas y los acerqué a mí.
Me dediqué a besar su cuello y descubrí que tenía un tatuaje en el. "Mierda, los tatuajes son muy sexy"
Mordí detrás de su oreja y gruñó bajito.
Tomó mi cintura y me pegómás hacia él.
Volví a besarlo mientras agarraba sus hombros.
Una de sus manos viajó nuevamente hacia ésa área tan necesitada y la acarició delicadamente sobre el encaje de mis bragas.
Solté un jadeo y mordí mi labio.
Corrió hacia un lado la tela y me acarició.
- Tu es tellement humide*.- "Al parece conoce todas tus debilidades"
- Oui, juste pour vous*.- Le respondí con dificultad.
Introdució dos dedos dentro de mí y gemí.
- Mierda.- Me enterré en su cuello mientras sentía como embestía contra mí. Traté de controlar mis gemidos. Sentía los latidos de mi corazón en los oídos y estaba más que segura que me había subido la presión debido a la altura. Mi corazón no podía estar latiendo tan alto.
Percibí que Matt dejó de mover sus dedos y ahí fue cuando descubrí el por qué.
Alguien estaba tocando la puerta.
- ¡Está ocupado!- Grité en respuesta esperando que se marchara.
- Es Edward.- "¿Edward?, estás muerta"
- ¡¿Qué parte del "está ocupado" no entiendes, tarado?!- Matt sacó sus dedos de mí y negué con la cabeza. Él rió y me dio un beso corto.
- Si no sales ahora le diré a los empleados que estás con un hombre ahí dentro.- Fruncí el ceño furiosa y me bajé del lavamanos.- Eso es ilegal.
- Esto es todo.- Abrí la puerta de un tirón y me encontré con Edward a un par de centímetros de mí. Aproveché nuestra proximidad y lo abofeteé.- Estoy aburrida de ti y toda tu mierda retorcida- Edward me tomó desprevenida y agarró fuertemente mi cuello con una de sus manos, aprisionándome con una pared. Perdí el aire por un segundo pero, rápidamente Matt salió a mi rescate y lo empujó lejos de mí. Tomé una bocanada de aire y podía sentir la ira fluir por mis venas.
- ¡¿QUÉ TE PASA POR LA CABEZA A TI, MALDITO BASTARDO?!- Le grité y avancé dispuesta a golpearlo nuevamente. Sentí que era tomada por la cintura y me llevaban lejos de él.- ¡DÉJAME!- Me retorcí tratando de librarme, pero fue inútil.
Logré calmarme más rápido de lo que esperaba y me volvió a poner en el piso. Volteé y vi que era Matthew. Miré a mí alrededor y descubrí que todos estaban al tanto de nuestro escándalo. Rosalie parecía estar peor de lo que yo estaba, ya que Emmett la estaba agarrando por los brazos y Frederick tenía una expresión extraña. Alice parecía en Shock. El resto de los pasajeros estaban algo sorprendidos y asustados.
- Lo siento.- Dije lo suficientemente alto para que todos fueran capaces de escuchar y volví a mi asiento junto a Matt.
Se armó un silencio incómodo, pero decidí ignorarlo y mirar por la ventana las oscuras nubes que cubrían el cielo. No sé cuanto tiempo estuve así, pero fui interrumpida por Matthew.
- ¿Te duele?- Volteé y fruncí el ceño interrogante.- El cuello.
Lo moví un poco y molestó bastante.
- Algo.- Hice una pausa, pensando bien las cosas antes de decirlas- Creo que es más el shock. Edward nunca había hecho algo así. Al menos no de verdad.
- ¿Hace cuanto que lo conoces?
- Casi 10 años. Nosotros… "salimos".- Creé unas comillas en el aire.- Estuvimos juntos por un tiempo, pero luego rompimos. O algo así.
- Entiendo…- Matt tomó una larga inspiración.- Debe tener problemas con el control de ira, ¿O no?
Me quedé en silencio nuevamente.
- Eso creo…
- Bella, necesitas hablar con él sobre esto.- Nos observamos por un momento y luego dejamos el tema de lado.
"Señores pasajeros, estamos a prontas de aterrizar en el aeropuerto de Seattle. Por favor abrochar sus cinturones."
El aterrizaje fue algo turbulento, pero nada podía compararse con la situación actual dentro de mi cabeza. Mi vida.
Esperé a que todos se bajaran, y al parecer Matt decidió lo mismo.
Fuimos los últimos en bajar. Al salir del avión el aire frío de Seattle me golpeó directamente en la cara y los escalofríos no tardaron en aparecer. Cuidadosamente baje por la escaleras y Matt tomó mi mano al final para ayudarme a bajar.
- Gracias.- Le sonreí débilmente, lo cual me respondió moviendo ligeramente su cabeza.
Vi como los demás se subían a unas limusinas ubicadas a la salida del avión y me giré hacia a Matt.
- Fue un placer conocerte oficialmente, Matt.
- Igualmente, señorita Swan.- Dejó un delicado beso en mi mejilla y susurró- Habla con él.- Se alejó y sonrió coqueto.
Comencé a caminar hacia la limusina.
- ¡Estaremos en contacto!- Escuché como agregaba.
- ¡Claro!
Me subí rápidamente al coche y vi como Frederick fruncía el ceño.
- ¿Quién era él?
"Oh, Dios. Por favor no. No quiero un show de novio celoso".
- Alguien con quien trabajé. ¿Por qué?- Respondí molesta.
- Por nada.- Rosalie, quien estaba sentada con Emmett al otro lado del coche, hizo un ademán con la mano para decirme que no le diera importancia.
Después de unos minutos el chofer nos avisó que habíamos llegado.
El viaje en jet fue silencioso y el camino a Forks más aún. El ambiente estaba cargado de tensión.
No le había tomado el peso a las cosas, hasta que logré divisar el cartel de bienvenida de Forks.
Era como si me estuviera alertando que estaba entrando en un campo minado y si daba un paso en falso, todo podía explotar en cualquier momento.
Traté de controlar mi respiración y Rosalie notó aquel gesto, tomándome la mano, tratando de reconfortarme.
Después de casi 6 años, volver a casa era algo extraño. Muy extraño.
Observé muchos de los lugares que en un momento significaron mucho para mí.
Seguían exactamente igual.
Al pasar por el instituto de Forks sentí una presión en mi pecho.
Alejé rápidamente mis ojos de esa escena y me enfoqué en prepararme para ver a Renée.
¿Cómo lo haría?
¿Llegar y abrazarla como si nada hubiera pasado nunca?
"Fingir es mucho mejor que aceptar, Isabella. Es lo que has estado haciendo los últimos años."
Finalmente llegamos a la que fue mi casa por muchos años y dudé si era aquella o no.
Estaba completamente diferente.
Ya no era de un color blanco. Ni era pequeña. Mucho menos acogedora.
Ahora tenía paredes completas reemplazadas por vidrios y su tamaño había aumentado considerablemente.
Lo único que quedaba era el árbol. Aquél árbol que solía estar ubicado frente a mi ventana.
Aquél que nos ayudó incontables veces a escapar por la ventana.
- Bella… Tenemos que bajar.- Rosalie interrumpió mis pensamientos y solo pude asentir.
Abrí la puerta y sentí como el frío de Forks me ayudaba a volver a la realidad. "Mantén la mente fría y podrás lograr cualquier cosa. Tu sabes a lo que vienes."
Fui a la maletera a buscar mi maleta y Frederick ya se estaba encargando de eso.
- Gracias.- Tomé mi mano y me miró. Algo vio en mi expresión que hizo que relajara la suya y me abrazara fuertemente.
Por vez primera, se lo devolví por que realmente necesitaba un abrazo y sabía que nunca le pediría uno a nadie.
Tomé una inspiración y nos separamos.
Me puse una chaqueta y giré para dirigirme a la casa de mis padres.
Cada paso que daba iba al compás con mis latidos.
Al acercarme pude escuchar como sonaba una melodía de Debussy al interior de la casa.
"Como en los viejos tiempos."
Percibí como mientras abrían la puerta principal, la luz del interior rompía la inmensa oscuridad de la noche a mí alrededor.
El ver a mi madre tan cerca de mí nuevamente, pude sentir como miles de recuerdos y sentimientos salían a flote.
- Bella.- Su voz no había cambiado ni un poco.
No he actualizado en meses, lo siento u.u
Sé que el capitulo es corto, pero se aproxima mucho drama :-O
Muchas gracias por los reviews, favorito y alertas! En serio!
*Vitamin Water. Dejaré una foto de qué es en mi perfil.
*Club de las alturas: Hay un club en el cual solo eres parte si tienes relaciones sobre ciertos metros de altura.
* Las frases en francés, si las traduzco son: - Estás tan mojada. Y Bella responde: Sí, solo por ti.
El actor que trae a la vida Matthew Van Ewen es Matthew McNulty ^^
Hay nuevos links y fotos en mi perfil, pasen a verlos!
Gracias por leer!
