Cambios — Capitulo X: Cita 2.0
Quiero que…tengamos una cita.
Cuando esas palabras retumbaron en la cabeza de Rukia por quinta vez llegó a una conclusión…había leído muchos mangas y su mente le estaba gastando una mala broma.
—¿Me puedes…repetir la pregunta por favor? —preguntó con suma lentitud y los ojos entrecerrados. Ahí había algo mal.
Ichigo suspiró, sabia que ella le iba a asediar a preguntas, bromas, golpes y…bueno que le respondiera directamente hubiera sido un milagro. Se había preparado para la guerra.
—No me hagas repetirlo—. Para él había sido difícil sin sonrojarse y sin titubear…no, no iba a repetirlo y punto —Solo ven al mundo humano conmigo.
—Dame una razón—. Insistió.
—Ven.
—Esa no es una razón.
—Te lo estoy pidiendo—. Una venita empezó a aparecer en su sien.
—Esa es menos razón todavía.
Tranquilo Ichigo…tranquilo —Pensó mientras se fregaba las sienes con los dedos —Oye… —de repente tuvo una idea —Si termino todos estos documentos —señaló ambas columnas —Antes de que se haga de noche, ¿vendrás mañana conmigo al mundo humano?
Ambas cejas de la shinigami se levantaron con sorpresa. Era imposible terminar todos los papales antes del anochecer si casi llegaban hasta el techo. Por un lado si iba se despejaba un poco de todo y se compraría mangas, pero por otro lado no se "despejaría" del todo si precisamente la persona con la que iba a ir al mundo humano era la persona que quería evitar.
Pero era tentador que terminara todos esos documentos que tardarían días o incluso una semana en estar acabados…igual no lo conseguiría.
—Hecho.
—¿Hecho?
—Sí.
=4 horas después=
Rukia no se creía lo que veía. De hecho lo estaba viendo, los tenía en su mano, los repasaba una y otra y otra vez….
Ichigo de pie enfrente de ella tenía una sonrisa triunfal.
—¿Y bien?
—Aun no…me lo creo—. Por si acaso los revisaría por séptima vez.
—Mañana te recojo a primera hora de la mañana. No tardes o me iré sin ti—. Dijo claramente sin más y se fue.
¿Desde cuando él era tan bueno con el papeleo del escuadrón? Aun se acordaba de las noches que pasaba en su casa hasta las tantas haciendo el papeleo porque él era malísimo…y ahora esto. Definitivamente tendría que darle más trabajo a partir de ahora.
Se quedó mirando con desconfianza la puerta por donde el shinigami se había ido.
Definitivamente tenía que pensar para que demonios quería ese pelo zanahoria ir al mundo humano con ella.
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Cuando se levantó esa mañana se preguntó una y otra vez que qué iba a hacer. Lo más apetecible evidentemente era dejar plantado a Ichigo y sufrir su ira después. Pero alguna razón, después de todo el papeleo que hizo Ichigo y su condición de ir al mundo humano con ella, fue a ver a su capitán y le dijo que seguramente hoy no estaría en el escuadrón, él con una sonrisa lo aceptó. Sin embargo no sabía porque había dicho eso si aún no sabia si dejar plantado al chico o no.
Lo más justo seria ir, después de que él lograra hacer todo el trabajo, pero claro, no sabia por qué él quería que ella fuera.
La única manera de averiguarlo era ir.
Así que se levantó y se dirigió al Seikamon a primera hora donde Ichigo la estaba esperando desde hacia varios minutos. En el trayecto intentó persuadirle para que le contara por qué tanto misterio, él tan serio como siempre le dijo que no se comiera la cabeza que no había ningún misterio solo iban al mundo humano porque sí, esa respuesta seguía sin contentar a Rukia pero luego se cansó y decidió dejar de preguntar. Llegaron a la tienda de Urahara y ahí se cambiaron de ropa a una más "humana".
—¿Vas a ir a ver a tu familia?
—Puede…más tarde quizás. Primero vamos donde tu querías ir.
La morena se quedó varios minutos pensándolo ¿Debería decirle al chico que quería comprar cantidad de colecciones shojo?
—¿Y si TÚ vas a ver a tu familia y YO mientras tanto voy a…a donde quiero ir?
Ichigo levanto una ceja.
—¿Tan secreto es que no me lo puedes decir?
—Bueno…en realidad no.
—Vaaamos seguro que es una tontería.
La chica le dedicó una gran mirada de odio y se aguantó las ganas de golpearle fuertemente en el estómago.
—¿Por qué no te largas y ya? Podemos vernos aquí en una hora.
—¿En serio no vas a pasarte a saludar a mi familia? Hace más tiempo que no te ven a ti más que a mí—. Respondió Ichigo cansado de que Rukia fuera con tanto secretismo.
—Pues iré luego, terminaré lo que tenga que hacer y luego iré —Insistió cruzándose de brazos. No era para tanto lo de los shojos, Ichigo sabía muy bien que libros leía ella pero sí, le gustaba hacerle perder la paciencia, demasiado. Quizás mucho.
Ichigo suspiró derrotado. ¿Ya de buena mañana tenia ganas de tocar los huevos? ¿En serio?
—Haremos una cosa. Ve a donde te de la gana y nos encontramos en casa de mi familia, comeremos allí y luego… —hizo una pausa.
—¿Y luego…?
El chico se giró sin decir ni una palabra y empezó a andar dejándola ahí en medio.
—¡No tardes enana! —lo gritó mientras se iba.
Viéndose por fin libre fue al barrio de Karakura donde vendían manga, anime, cosplays…vamos el paraíso de muchos. Ahí estuvo observando cantidad de shojos que habían salido hace pocos, colecciones enteras, otras sin terminar, los comics de moda, etc. Por suerte tenia su tarjeta de crédito made by Byakuya Kuchiki en yenes y se compró dos bolsas.
Ahora sí estaría ocupada. Al menos unas semanas.
No quería aparecer cargada en la casa de los Kurosaki así que dejó las bolsas a cargo de Urahara y se marchó para la casa Kurosaki.
Durante la comida Ichigo no habló casi nada excepto para insultar a su padre o pegarle, evidentemente Isshin Kurosaki había intentando abalanzarse varias veces sobre Rukia para darle uno de sus tradicionales abrazos de oso, muy contento por haber vuelto a ver a su tercera hija, Yuzu hizo el plato favorito de la teniente y le pidió que le contara cosas sobre el mundo shinigami y de cómo iba su hermano allí ya que él nunca contaba casi nada, hasta Karin escuchaba atentamente poco a poco se iba interesando por el tema de los shinigamis y la sociedad de almas.
El tiempo se pasó volando y ya en la tarde se despidieron de la familia. Cuando salieron fuera Rukia empezó a caminar antes de que lo hiciera el chico.
—¿A dónde te crees que vas? —preguntó el chico de ceño fruncido.
—¿A dónde voy a ir? Al almacén de Urahara evidentemente—. Respondió deteniendo su marcha.
—Aún no vamos a volver.
—Querrás decir aún "no vas a volver", yo ya he terminado lo que iba a hacer aquí—. Dijo volviendo a caminar. Pero una mano en su brazo la detuvo.
—¡Deja de dar por culo de una vez y vámonos! —Gritó ya sin mucha paciencia estirándola para que la siguiera.
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Silencio.
Giró la cabeza a ambos lados. Observando el lugar con detenimiento.
Más silencio.
—¿Y esto es…?
—Una pequeña feria de primavera que ponen a veces en Karakura, solía venir a veces con la clase.
La chica observó bien el lugar, habían cantidad de maquinas raras, con formas raras, habían unas con toboganes, otras con sillas, muchos puestos de comida. El sitio le era familiar de hecho, parecía que lo había visto en alguna parte.
—¿Y que hacemos aquí? ¿Has quedado con alguien? —por su mente pasó los nombres de los amigos de Ichigo…bueno y suyos también.
El chico le dedicó una mirada que no supo como tomársela, pero si que se quedó mirándola un par de segundos, la chica al no recibir respuesta parpadeó un par de veces pero él seguía sin respuesta.
—Solo vamos a pasear un rato por aquí y luego nos iremos—. Dijo encogiéndose de hombros y metiéndose dentro de la feria. Rukia le siguió confundida.
—¿Vamos a montarnos a esas máquinas? —preguntó sin poder evitar sentirse un poco emocionada. Acababa de recordar donde había visto esto… ¡En los mangas!
—¡Baka! ¿Crees que tengo cinco años? —preguntó mirándola con los ojos entrecerrados.
—¿Y para qué me has traído aquí? —preguntó la chica levantando una ceja.
El shinigami solo siguió adelante ignorándola un a vez más. Para su suerte a Rukia se le terminaron rápido los interrogativos en cuanto probó el algodón de azúcar, probó las manzanas de caramelo y lo más importante…
¡Conejos!
Había una parte de la feria con animales con ponis, caballos y…y …bueno animales que ella no conocía muy bien, ¡Pero habían conejos y libres! ¡Cantidad de ellos!
Le preguntó a Ichigo si le dejarían coger uno, sobre todo porque habían visto que habían crías, él chico asintió y el cuidador de animales le dejó abrazar uno de ellos. Al recibir la pequeña cría de conejo, la chica se quedó sin palabras, abrió la boca y los ojos a más no poder con una gran expresión de felicidad y dulzura, lo abrazó con cuidado sin poder quitar la sonrisa de su cara. Esta expresión no pasó por alto a Ichigo.
—La verdad es que cuando sonríe saca su lado…dulce—. Pensó el pelinaranja intentando recordar cuantas veces había visto a Rukia con esa expresión de dulzura. Prácticamente ninguna.
Aunque le hubiera gustado ver esa sonrisa en Rukia un poco más, la tuvo de convencer de todas las maneras posibles de que tenían que irse que no podían pasarse toda la tarde abrazando conejos (Le tuvo que comprar un conejo de peluche). Aunque ella si quería, todo el día si hiciera falta.
Lo peor de todo para el chico fue que aunque él hubiera dicho que no tenia 5 años, la chica se emocionó con algunas atracciones que insistió en entrar en algunas, en algunas se negó rotundamente y en otras no pudo, como la montaña rusa de la cual casi vomitó cuando bajó, la mansión del terror donde…nunca lo admitirá pero se llevó algún que otro susto, pero lo disimuló muy bien, en cambio a la morena más que susto no se le movió ni un pelo, alegando que en la SS había visto cosas que daban más miedo que eso, subieron sobre todo a las atracciones con mucha altura ya que Rukia le encantaban las alturas, en la mayoría evidentemente Ichigo se quedaba abajo mirándola.
—Te vas a poner como una vaca, enana —contestó Ichigo con molestia.
Ambos estaban ahora sentados en un banco, Ichigo estaba de piernas cruzadas con la cabeza apoyada en su mano, intentaba disimular el dolor de cabeza que le habían provocado algunas atracciones. La chica en cambio estaba comiendo churros con chocolate derretido, nunca había comido tanto chocolate en su vida.
—Por lo menos lo que coma no ira a….parar al suelo—. Le respondió con una sonrisa burlona.
—¡He dicho que no he vomitado!
—Tenias pinta de eso cuando te has ido al baño…por tercera vez.
—¡No te importa lo que hago en el baño o dejo de hacer! —gritó girándole la cara.
La chica no pudo evitar reír ante el comentario y ante la situación. Hacia tiempo que no salía del escuadrón ni de la sociedad de almas, ni pasaba tanto tiempo paseando ni comiendo, estaba contenta, se lo había pasado en grande y aun quedaba tarde. En parte también echaba de menos este tipo de peleas con Ichigo, peleas que no tuvieran que ver con misiones o papeleo, o porque ya no le llamaba "enana" tanto como antes…
—¿Vamos a esa atracción ahora? —dijo Rukia emocionada señalando los coches de choque.
—¡NO! —definitivamente No. Ni muerto.
—¿Pero y que hacemos ahora? —ahora que tenia el día libre no quería volver al escuadrón, al menos aún.
El chico se levantó del banco y empezó a andar, otra vez sin esperar a la morena.
—¡O…Oe! chottomatte!
Rukia como pudo termino rápido su ultimo tentempié mientras seguía al pelinaranjo.
—¿A dónde vamos ahora?
—A hacer algo más tranquilo por Kami-sama.
—¿Cómo que?
Y otra vez Ichigo no respondió. Y otra vez iba a su paso sin esperar a la morena.
Salieron de la feria, esto no le gustó nada a la Kuchiki pero por lo visto Ichigo decidía hoy así que sin rechistar mucho le siguió.
—¿Vamos a entrar aquí?
—Sí, mi padre me ha dado dos entradas así que habrá que aprovecharlas—. Dijo sacando dos entradas de cine de su bolsillo —Eran para mis hermanas pero no pueden venir y hoy era último día antes de que expiraran.
Era un cine grande, había bastante gente, por lo visto era festivo ese día. Ella pocas veces había ido a ver una película así que no se negó, pero Ichigo si se negó cuando ella quiso comprar palomitas, pero ella dijo que eran palomitas dulces y que las iba a comprar porque nunca las había probado antes.
—¡Precisamente porque son dulces, tonta! ¡Te vas a empachar!
—Las voy a comprar yo así que no te quejes.
—Es que en cuanto comas un poco te darás cuenta que no quieres y me las darás a mí. ¡Y no pienso comérmelas!
Si lo hizo, como era de esperar después de todo lo había comido la chica se cansó enseguida de las palomitas, no se esperaban que fueran tan empalagosas, igual otro día que hubiera comido menos sí, pero hoy no era el día. Como no quería desaprovecharlas se las dio a Ichigo diciéndole "¡Encima que te invito a palomitas!" al o que él respondió "Palomitas que no quieres ni quiero yo". Pero tras unos minutos de insistirle la chica en medio de los tráileres lo hizo.
En la película la chica pocas veces estuvo callada, demasiadas pocas veces, había muchas cosas que seguía sin entender a pesar de los años que había pasado en el mundo humano y como algunas veces perdía el argumento y el hilo de la historia le preguntaba a Ichigo. ¡Kami! Menos mal que se habían puesto en la última fila donde apenas había nadie.
Pero él ya estaba empezando a sentir que la paciencia se le terminaba poco a poco.
—¡Quieres estar callada de una puta vez Rukia! —chillo susurrando.
—No me grites joder! ¡Solo te he hecho una pregunta!
—¿¡Una! —intentó no gritar pero tenía muchas, muuuchas ganas —No has parado desde los primeros cinco minutos de película.
—¡Es que hay cosas que no entiendo!
El chico se levantó de sopetón de su asiento.
—¡¿Qué haces ahora!
—Si no entiendes nada esto es una pérdida de tiempo. ¡Vámonos o te dejo aquí!
Rukia le cogió de la manga. Cuando el chico bajó la cabeza vio a Rukia con una expresión de derrota diciéndole con la mirada "Estaré callada pero no nos vayamos aún". No pudo aguantar esa mirada así que se sentó a su lado con los brazos y los pies cruzados.
Cuando la película estaba ya por terminar Rukia cogió valor y le hizo una pregunta más a Ichigo.
—¿Por qué me has traído aquí?
—Por las entradas…ya te lo he dicho. —Respondió simplemente sin quitar los ojos de la película.
—No solo por las entradas—. Dijo Rukia tranquilamente, tampoco quitaba sus ojos de la película —Por la feria, el papeleo y todo lo demás.
Ichigo no dijo nada.
—¿Por qué querías que viniera al mundo humano contigo?
Si supiera leer la mente, en ese momento le leería la mente al chico, debido a la oscuridad de la sala no pudo ver bien la expresión del chico pero si puedo ver como se llevó una mano la cabeza y se giró para no mirarla. Pasó sus ojos por varios lados de la sala como pensando en lo qué decir o en como evitar esa pregunta, la chica podía notar la incomodidad.
—Quería…una cita.
—¿Una cita? —abrió los ojos con confusión ahora mirando al chico —¿Una cita de qué?
—Una cita…de esas que tienen entre un chico y una chica.
La chica abrió la boca…más bien sintió que se le cayó la mandíbula. ¡Claro! Estos sitios eran en donde los protagonistas de sus mangas tenían las citas! Pero, ¿por qué él?
—¿Por qué? —preguntó claramente y no iba a recibir una tonta respuesta.
El chico una vez más se movió en su asiento nervioso. Sabía que Rukia iba a preguntarle eso tarde o temprano.
—Tú y…yo…nos…nos besamos—. Contestó con un poco de tartamudeo ahora sí, mirándola.
La chica parpadeó y no pudo evitar sonrojarse un poco.
—No —dijo rotundamente —No lo hicimos.
—Rukia.
—¡Te dije que lo olvidaras! —chilló en un susurró otra vez, cruzándose de brazos en pose defensiva y volviendo su vista a la película. ¿Era tonto de remate o que?
¿Ella era tonta de remate o qué? ¿Quien podía olvidar su…bueno su primer beso? al menos por parte de él.
—Yo también siento lo que pasó—. Dijo…aunque muy dentro de él no lo decía muy convencido, no solía arrepentirse de lo que hacia, pero a veces pensaba en ese beso y no sabia que pensar.
—¿Y que tiene que ver "eso" con todo lo de hoy?
Ichigo la miraba…ella a él no.
—La gente que se besa…a veces, bueno normalmente, suele tener una cita primero.
Él no era tonto y sabía que no siempre era así, pero Rukia no sabía mucho de esos temas y esperaba que le intentara entender.
Por fin Rukia le miró, ambos cruzaron sus ojos, ella quería que siguiera con la explicación.
—Nosotros nos…nos besamos…sin tener ningún tipo de cita y sin tener nada antes…así que…quería tener esto contigo.
La chica seguía en un mar de dudas ¿Ichigo le estaría mintiendo? Como no, su mente volvió a vagar en sus pensamientos sobre lo que había leído en sus mangas, si que era cierto que los protagonistas solían compartir un beso y hasta mucho después no eran novios, pero cuando lo eran siempre tenían una cita antes o después… ¿Ichigo estaría haciendo esto para que se sintieran mejor el uno con el otro?
—A…arigato—. Respondió dándole un gran alivio a Ichigo —Pero no hacia falta que hicieras todo esto. Ya te dije que lo olvidaras.
Un gran silencio reinó entre ellos. La película aun le quedaban unos minutos para terminar pero ya habían perdido el hilo definitivamente, no sabían o porqué de repente el malo era bueno.
—También siento… —No supo por qué pero siguió hablando, ella no quería hablar pero sus apalabras salían solas. Sus manos arrugaron su vestido de lo nerviosa que se había puesto —Que ninguno de nuestros besos haya sido correspondido.
Ichigo fijo su vista en ella una vez más pero ella la apartó. Es verdad. Ella le besó a él pero él a ella no, al menos hasta que ella se desmayó y luego él a ella…y no le respondió.
—A lo mejor nos merecemos un beso correspondido—. Contestó sin pensar…totalmente y definitivamente sin pensar.
Tan sin pensar que se arrepintió en seguida. Mierda, lo había dicho en voz alta.
Las mejillas de Rukia se encendieron a más no poder, evitó mirarle de todas las maneras y con su pelo intentó cubrir su sonrojo. Pero durante un segundo tan solo un segundo sus ojos violetas se cruzaron con los ojos castaños de él.
Las luces del cine se encendieron dando por finalizada la película. Ya era casi de noche así que decidieron volver almacén de Urahara.
El trayecto fue uno de los más incomodos de sus vidas, no hablaban, no se miraban y mantenían la distancia todo lo que podían. Sin embargo en sus mentes era todo distinto, más bien todo lo contrario.
Lo intentaban pero seguían pensando en el uno en el otro, en lo que había pasado entre ellos, en los meses que no se vieron, en como cada uno había cambiado a su manera, en cosas en las que seguían igual…sus corazones latían con furia. El camino se les hizo más largo de lo que querían.
Llegaron a casa de Urahara el cual le devolvió las bolsas a la Kuchiki, la cual se había encargado de que Ichigo no se diera cuenta que eran las bolsas de una tienda de manga.
Cuando pisaron por fin la Sociedad de almas suspiraron con alivio porque por fin iban a dejar de estar tan incomodos pero sabía que seguirían en los pensamientos del otro.
—Bueno…hasta mañana.
—Si, hasta mañana Rukia.
Rukia le echó un vistazo por última vez y se dio media vuelta para ir a la mansión Kuchiki. Ichigo en cambio se quedó parado observando el suelo como si fuera lo más interesante del mundo.
A lo mejor nos merecemos un beso correspondido.
Rukia detuvo su marcha, tan solo dio tres pasos hasta que ese recuerdo se cruzó por su cabeza. ¿Estaría mal sentirse una chica como la de sus mangas? ¡Kami…a la mierda todo!
La morena se giró sobre su propio eje, con determinación se acercó al shinigami cuyos ojos había confusión por su cambio repentino. La vio ir hacia él, sintió su mano agarrando el cuello de su hakama y tirándolo hacia ella.
Juntando sus labios.
Ichigo abrió los ojos con sorpresa, pero sabia por qué lo hacia, sí, habían sido por sus palabras en el cine. Así que cerró los ojos y presionó aun más sus labios con los de ella.
Fue un casto beso.
Sus respiraciones se mezclaron y podían oler el aroma del otro. Ahora que los había probado por segunda vez podía dar por hecho que los labios de Rukia eran suaves, blandos y dulces. Rukia soltó el agarre del cuello de su uniforme y se separó muy avergonzada.
Aun queriendo sentir más la sensación esta vez fue Ichigo el que la acercó a él y volvió a unir sus labios en otra caricia. Esta vez fue el turno de Rukia de sorprenderse pero luego respondió. Su pecho estaba tan nervioso que creía que iba a estallar en cualquier momento. Teniendo a Ichigo tan cerca pudo comprobar que olía muy bien…y sabia muy bien.
Una agradable sensación en sus cuerpos apareció. Una sensación que no quería que se separaran.
Estuvieron así un par de segundos más hasta que por fin Ichigo se separó de Rukia lentamente, muy lentamente.
—Oyasumi.
Después de decir eso Rukia se separó de él y se fue a paso ligero a su casa sin mirar atrás, sin embargo el shinigami no podía apartar sus castaños ojos de la figura de ella antes de desaparecer de un Shumpo.
000
Vale.
¡Vale! Ahora definitivamente SI iba esquivar a Kurosaki Ichigo.
Fue corriendo hasta la mansión, fue corriendo hasta su habitación y fue corriendo a tirarse a su futón.
Kami. Kami. Kami. ¿Por qué habían hecho eso? ¿Por qué habían hecho eso? Tanto manga la iba a volver loca. Si eso era.
Esa noche tampoco iba a poder dormir y desde luego tampoco iba a dejar su pecho de latir tan furiosamente como lo hacia.
¿Qué más iba a pasar ahora?
—¡Rukia-chan!
La cabeza de la shinigami se levantó de sopetón.
—Pero qué…¿Matsumoto? —No, no solo ella. ¡La asociación entera en su habitación! —¡¿Qué hacéis aquí?
—¡Ya sabes que nuestro lugar secreto esta en la mansión de Bya-kun!
—Pe..pero
—Nada de peros Rukia —Dijo Matsumoto muy feliz acercándose a ella y poniéndola de pie —¡Tenemos la solución de tus problemas!
¿Sus problemas? ¿Cuál de todos?
—Pero que…
Todas las mujeres de la asociación se separaron y dejaron ver a…
—¡Kuchiki Rukia! —Vitorearon todas —Te presentamos a….¡Tu gigoló!
Sí. Se me ha ido la olla.
¡Gente! Iba a ponerme a contestar reviews antes de publicar este capitulo pero tengo que hacer un pequeño viaje cortito y queria publicar el capitulo hoy, así que los contestaré más tarde o en el capitulo que viene...Síp, veremos que tal el próximo capitulo...os arrepentis de haber empezado este fic? _ ¡Ya pasarán más cosas! Como veis...¡Cambios!
Si os ha gustado el capi dejadme un review por fa!
Ja ne!
