Cambios — Capitulo XVI: Sensaciones.

Ninguno de los dos era bueno hablando. Hablando de…de emociones, de sensación, sentimientos, etc. Esas cosas que se les daba bien a casi todos menos a ellos.

Pero si ahora estaban dentro de lo que cabe en una especie de "relación sentimental", tendrían que intentarlo, ¿no?

—No quiero que me dejes de ver.

Soltó. Como si fuera lo más fácil del mundo, pero había sido realmente difícil.

—¿Por qué dices eso de repente? —preguntó Ichigo levantando una ceja y deteniendo sus caricias.

Estaban los dos en la cama, apenas se habían movido de ahí, excepto para ir a la cocina y tomar un pequeño tentempié, reponer fuerzas y luego volver a perderse entre las sábanas del shinigami. Habia sido un día que dudaban poder olvidarlo algún día. Al cabo de unas horas seguían ahí, descansando otra vez, Rukia le daba la espalda a Ichigo y él dibujaba formas en ella con sus dedos.

—No te vi por casi un año. Ahora va a ser todo igual—. Dio por hecho, sin pensar si quiera, que las cosas iban a cambiar. Cosa que no le ponía nada contenta, sentía como su pecho quemaba. Pero no lo diría.

—¿Y crees que yo no voy a querer verte?

Rukia solo suspiró.

—No creo que dependa solo de ti.

En parte era cierto. Si hubiera sido por él, en ese año se hubieran visto casi a diario.

—Mírame.

Aunque se resistió un poco a hacerlo. Se dio media vuelta quedando cara a cara con el pelinaranja. Este le acarició el rostro como si fuera porcelana, la miró profundamente y luego le dio un beso muy dulce.

—Yo no quiero dejar de verte.

Rukia le miró un largo rato, repitiendo la frase de Ichigo una y otra vez en su cabeza. En un año apenas se habían visto…y ahora él le decía que no quería dejar de verla. Pasó sus dos brazos abrazando el cuello de Ichigo y le sonrió.

—Ya lo sé.

Luego fue el turno de ella de darle un largo beso. Y poco a poco las cosas se salieron de control…otra vez.

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Estar dentro de Rukia era alucinante.

Cada vez que lo hacían, cada vez que se unían, las emociones eran cada vez más intensa. Ahora adoraba el aliento de Rukia cuando se fusionaba con el suyo, cuando respiraban el aire del otro, y cuando sus frentes se tocaban. Los labios de Rukia cada vez eran más deliciosos y las ganas de sentir más y más aumentaban. Le encantaba abrazarla, sentir su calor. Y cuando se movía dentro de ella…era el cielo.

La pregunta era. ¿Cómo no se había dado cuenta de eso en todos estos años de conocerla? Estaba claro que por la personalidad de los dos, nunca han sido de contacto físico, pero ahora era distinto. Ahora era como que, si no se tocaban se terminaba el mundo. Era increíble la cantidad de cambios que no solo había sentido y había expulsado hacia fuera, dentro de él las cosas también habían cambiado.

Habían pasado de tener una relación de amigos y de compañeros a…algo totalmente diferente.

Una mano en su hombro, evitó que siguiera pensando más.

—¡Ya me han dicho que se te acabaron las vacaciones!

—¡Renji! ¿Cómo lo has sabido?

—Hay una misión importante para ir a Hueco mundo. ¡Y tú evidentemente estás en la lista! —rio Renji —Por lo visto ya te echaban de menos en estas misiones. Lo que no entiendo es como has aguantado tanto sin hacer nada.

—¡No he estado haciendo nada! He estado ayudando a Rukia y aparte aprendiendo Kido.

—Bah, yo tampoco sé muy bien Kido y eso no me ha impedido ser teniente—. Dijo señalándose con orgullo —¿Aparte que tiene de emocionante hacer informes? Para mi suerte casi todos se encarga mi capitán.

—Porque Byakuya tiene más salud que Ukitake, Rukia tiene que encargarse de más cosas de lo normal—. Soltó un suspiro. La verdad es que nunca se había dado cuenta por qué Rukia estaba siempre tan ocupada hasta que empezó a trabajar con ella.

—Bueno mejor así —se cruzó de brazos —Prefiero que Rukia esté ocupada.

—Que buen amigo eres —contestó dándole una mirada maliciosa.

—¡No lo digo por eso! Cuanto más ocupada esté menos citas tiene con esos capullos nobles —Dijo Renji con asco en su voz —Le dijo al capitán Kuchiki que estaba muy ocupada por estos días y por eso no ha estado haciendo la tonta con esos nobles.

Oír eso fue como sentir un balde de agua fría. Las citas. Se había olvidado completamente de ellas. Se dijo hace días de hablar ese tema con Rukia pero estaban tan metido en pasar tiempo juntos, que no consideró hablar del tema. Así que era por eso, que en estos días no tenia citas.

—¿Eso le dijo a Byakuya?

—Pues claro.

Se sintió un poco decepcionado al oír eso. Esperaba que si ya dejaba de tener citas, era por ellos, no porque le había soltado una mentira a su hermano. Es cierto que él le dijo que los demás no tenían por qué enterarse y más después de ver lo cotillas que llegaban a ser. ¿Pero entonces qué? En cuanto no pudiera seguir mintiéndole más a su hermano, ¿volvería a tener citas para seguir aparentando? Definitivamente no le hacía ninguna gracia.

—Me pregunto cuándo terminará esa tontería que tiene Kuchiki-taicho.

Sí. A él también le gustaría saberlo.

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—¿Qué estáis haciendo…ahora?

Hacía mucho que no se pasaba por la asociación, pero al fin y al cabo, era y seguía siendo una miembro de ahí, aunque se pasaba muy de vez en cuando y cuando tocaban el tema de hacer diseños de Chappy. No tenía intención de pasarse hoy pero le pillaba de camino y quería ver que tramaban ya que desde hacía tiempo que se habían olvidado de ella.

Cuando llegó, se encontró a las demás integrantes ocupadas con cámaras de última generación, cámaras de videos, chips de espionaje…vamos preparadas para atacar.

Por Kami, ¿quién sería la victima ahora?

—¡Kuchiki menos mal que has venido! —dijo Isane, contenta yendo hacia ella —¡Te necesitamos, sobre todo a ti en esta futura edición de la revista!

—¿Cómo a mí? —Se señaló confundida —¿Por? —¿Sería posible que aún fuera su punto de mira?

—¡Kuchiki! —Gritó Matsumoto, feliz corriendo hacia ella —¡Toma! —Dijo contenta entregándole unas hojas, un micro y una grabadora —¡Eres súper importante en esta misión!

—¿Pero qué pasa ahora?

—¡Es sobre Ichigo-kun! —canturreó contenta Yachiru.

Antes de que Rukia pudiera preguntar más las palabras se quedaron en su garganta. ¿Ichigo? ¿Este mes iba a ser Ichigo el punto de mira de la asociación? Esto no era bueno. Nada, nada bueno. ¿Acaso sabían algo de ellos dos?

—¿De…de Ichigo?

—¡Exacto!

—¿Por…qué? —Preguntó con un hilillo de voz, esperando por todos los dioses shinigami que no tuvieran que ver con ellos dos.

—¿Cómo que por qué? —Preguntó Kiyone acercándose a ella —¡Fukutaicho usted debería de saberlo!

Ay Kami-sama…

—¡Ichigo-kun va a ser nombrado capitán en breves!

Al oir esas palabras los brazos de Rukia fallaron y cayeron todos los papeles que le había dado Matsumoto al suelo.

¿Cómo?

—¿Cómo? —Parpadeó muy confusa —Si eran solo rumores… —que ella supiera, vamos.

—¿Fukutaicho usted no sabe nada? —Kiyone la miró muy curiosa —¡Ayer Ukitake-taicho habló con Ichigo-kun mucho tiempo! Bueno…ahora que lo pienso, lo sé yo porque Sentarô y yo estuvimos poniendo la oreja en la puerta de su oficina —contó a carcajadas.

—¡¿Y le dijo que seria capitán?! —Gritó Rukia, todas las demás miembros se giraron asombradas por su reacción —¡A mí solo me dijo que sus vacaciones se habían terminado!

—Sí, Fukutaicho eso era cierto…pero luego hablaron largo y tendido de lo ser capitán.

—Pero eso era…

—¿Un secreto? Pues claro —Dijo Matsumoto cruzándose de brazos muy seria…para luego sonreír de manera maligna —¡Y por eso nos encargaremos que lo sepa todo el mundo!

Después de eso Matsumoto recogió los papeles de la entrevista y se los volvió a dar a Rukia, le dijo que era muy importante que se encargara ella de hacerle la entrevista a él ya que era la que más le veía. Rukia tan solo asintió como una autómata y se fue de allí.

Después de eso se fue a su despacho casi corriendo, se sentó en su silla e intentó asimilar lo que acababa de ocurrir.

Ichigo capitán. Ichigo iba a ser capitán.

Igual no debía de sorprenderse, eran rumores muy fuertes que venían desde hace meses, no era solo eso lo que le sorprendía. Ayer pasaron el día juntos… ¿Por qué no le dijo nada? ¿Tan secreto era? No podía ser, ella era su teniente, su amiga, su nakama, su… ¿su, qué más? ¡Eran algo más! ¿Por qué se lo había ocultado?

¿Pero y si…el capitán Ukitake le había pedido extremo silencio?

Suspiró y se intentó serenar. Para reírse un rato cogió los papeles que le había dado Matsumoto para la entrevista con Ichigo. El 99% de las preguntas eran más cotilleos que otra cosa, nada muy importante con su puesto de capitán. Sin embargo no pudo evitar sentir un pequeño atisbo de nervios hasta una de las preguntas.

"¿Estás manteniendo una relación de pareja actualmente?"

Conociéndole, dudaba mucho que Ichigo responda esa pregunta. Pero ahora…no, lo de ellos no se debía de saber…al menos aún no, ¿pero entonces cuando debería de saberse?

—¿Te han dado más trabajo?

Rukia se levantó de un salto de la silla al ver quien le hablaba. Otra vez, como siempre, Ichigo había entrado sin llamar.

—No parece que quieran dejarte en paz—. Suspiró molesto el pelinaranja acercándose a ella.

Rukia se le quedó largo rato mirando sin decir nada. Por un lado no sabia si sentirse enfadada o no, se había enterado que le ocultaba algo. Y ahora no sabia cómo debía de reaccionar.

Ichigo al notar que no decía nada y que se ponía tensa frunció el ceño.

—¿Qué pasa?

—¿Eh? No…nada —Respondió evitando su mirada.

—¿Qué es eso? —Preguntó señalando los papeles de su mano.-¿Más informes?

Cuando intentó cogerlos para mirarlos, Rukia los alejó lo más veloz que pudo y los escondió en un cajón.

—¡No, tranquilo! —respondió intentando quitarle importancia, pero aún sin mirarlo —Son solo…unos documentos sin importancia.

Ichigo frunció más aún el ceño. Ella aún seguía tensa y encima no le miraba.

—Rukia… —cogió aire —¿Son citas?

—¿Cómo? —Preguntó atónita, ahora sí, mirándolo —¿Citas?

—¿Tú hermano aún te las sigue mandando verdad? —No quería enfadarse con ella pero le había sentado mal su reacción y sentía como poco a poco una sensación de malhumor le carcomía por dentro —¿Por eso no quieres que las vea?

—¿¡Qué!? ¡Ichigo claro que no! ¡Son solo documentos sin importancia!

—¡Y por qué te has puesto así!

—¿Así cómo? —le miró sin entender.

—¡Estás tensa!

Rukia se cruzó de brazos y le volvió a esquivar la mirada. Claro que estaba tensa. ¡Era culpa de él! ¡De él y de su futuro secreto que le había evitado contar!

—Claro que estoy tensa… ¡Tengo que trabajar! ¿Cómo no voy a estarlo?

—Rukia… —la llamó, seguía sin creerle.

—Ayer no hice nada —soltó de sopetón, haciéndole recordar que pasaron todo el día juntos —Como siempre se me acumula todo el trabajo y ahora tengo más—. Acto seguido le dio la espalda.

Ichigo empezó a sentirse un poco culpable, recordó el día de ayer y de como se lo pasaron, y de lo bien que se habían levantado esa mañana. Pero tenían que volver a la realidad. Y ahora por su culpa tenia más trabajo y encima no podía ayudarle.

—Es verdad…yo…lo siento—. Respondió colocando su mano detrás de su nuca.

—Deberías de irte ya —Soltó un poco más fríamente de lo que le hubiera gustado —Tienes una misión en hueco mundo.

El hecho de que le hablara con esa voz, le había provocado un pequeño malestar en su corazón. Ichigo no quería irse de misión estando mal con Rukia ¿Dónde había quedado todos los gestos de cariño de esa misma mañana?

—Es verdad. Pero aún tengo tiempo —se acercó más a ella y le cogió de los hombros, ella aun le daba la espalda —Quería despedirme de ti.

—Nunca lo has hecho.

—Bueno…A partir de ahora lo haré, ¿vale?

—No hace falta que lo hagas—. Dijo Rukia aun negándose a girarse. Tenia miedo que al verle a los ojos le preguntara directamente sobre si lo de ser capitán era cierto. Pero tenia que aguantar.

Sin previo a aviso Ichigo la cogió por la cintura y la sentó en la mesa.

—¡¿Ichigo qué haces?! —Gritó Rukia con los ojos desorbitados, intentó bajar de la mesa pero el pelinaranja de lo impidió.

Él tan solo respondió llevándose un dedo a los labios, como para decirle que no hiciera ruido. Ese gesto provocó que Rukia se sonrojara un poco.

Se miraron a los ojos, una vez más, el color castaño de él se mezclo con el violeta misterioso de ella. Y una vez más se perdieron en los ojos del otro. Cuando Rukia salió de su trance, fue directa a preguntarle que era lo que tenia pensado hacer, pero sin previo aviso Ichigo la besó en el cuello.

—¡Ichigo! ¿Crees que este es lugar para…?

—Shhhh

Como veía que la teniente quería hablar más, le tapó la boca con uno de sus dedos. Y luego la siguió acariciando el cuello con su lengua.

Luego se separó de ella, sonrió al verla debatirse en silencio, sonrojada y con el cuello brillando por su saliva. Luego se aproximó a la puerta.

—¿Qué haces?

—¿Qué te parece a ti? Estoy cerrando la puerta.

—Pero yo nunca la cierro. Excepto cuando salgó por un largo rato.

—Ahora vas a salir un largo rato…

—¿Qué pretendes Ichigo? —preguntó con temor al ver que se volvía a acercar a la mesa, de la cual aún no se había bajado, y parecía que él no quería que lo hiciera.

Ichigo apoyó ambos brazos en la mesa y se acercó a ella de manera que sus labios casi tocaban los suyos.

—Solo quiero despedirme de ti…un poco.

Cerró la distancia entre ellos y la besó dulcemente, para luego volver a su cuello. Rukia no pudo evitar soltar un gemido, pero se mordió el labio… ¿Y si alguien los descubría? ¡Esto era totalmente inmoral! ¿Por qué Ichigo le hacía esto justo ahí? ¡Ella no quería! Bueno sí, si quería que la besara, pero no ahí. Le puso sus manos en sus hombros para intentar apartarlo pero él se negó, solo logró que se abalanzara más sobre ella. Por mucho que la alejara, él se acercaba más a su cuerpo.

Rukia lo observó un segundo cuando logró alejarlo unos centímetros pero él únicamente curvó sus labios en una misteriosa sonrisa. Se lanzó sobre ella en un beso más apasionado. Sin previo aviso una mano empezó a acariciar su pequeño cuerpo de arriba a bajo. Poco a poco se fue metiendo por el kimono y tocó su pecho, Rukia colocó la mano en su muñeca pero Ichigo siguió. Abandonó sus pechos solo para bajar la mano hasta por debajo de la cintura buscando cierto lugar.

—Para… —Dijo Rukia en un hilo de voz —Para por favor.

—No sueles pedirme muchas cosas "por favor"…

—No es momento ni lugar para…

Un beso la calló…mientras unos dedos deambulaban en cierta zona suya.

Sus ojos violetas se volvieron a abrir de par en para para luego cerrarlos con fuerza cuando los dedos de Ichigo encontraron el lugar que tanto buscaban y empezaron a masajear la zona con una terrible lentitud. Uno de sus dedos logró encontrar el otro lugar y se enterró dentro de ella.

La morena abrió la boca y soltó un pequeño gemidito, se arrepintió de haberlo soltado pero lo que el chico le hacia era una verdadera tortura. Sin embargo para él, ese pequeño gemido era una señal de que se estaba dejando hacer. Con la otra mano le quitó el obi de su uniforme, logrando así aflojar un poco el pantalón lo que consiguió que sus dedos pudieran tocarla con más comodidad, cosa que eso hizo que la chica casi rozara la locura. Las cosas se caldearon más cuando consiguió enterrarle dos par de dedos más.

Con todas las fuerzas de su ser, cogió el cuello del uniforme del Kurosaki y lo alejó de su cuello.

Los ojos de él centelleaban de placer y la miraban como si quisiera comérsela, se quedó muda por unos segundos, pero tenía que parar eso.

—Para… —volvió a decir susurrando.

—¿Por qué? —dijo él intentando volver a su cuello.

—Este no es…lugar para eso… —Dijo con un pequeño jadeo evitando que se acercara a ella otra vez.

La entendía, él antes tampoco se le habría ocurrido hacer esto antes, pero por lo visto tantos años sin tener curiosidad por el sexo, habían hecho mella en él ahora y parecía que una vez que había empezando a sentirlo no quería detenerlo. Kurosaki Ichigo no era de los que se rendía. Volvió a su cuello pero esta vez a su oreja.

—Déjame hacerlo…

—N...No…

—Por favor… —le dijo con una voz que la derritió y más aún cuando empezó a acariciarle la oreja con sus labios, y luego su cuello y luego sus hombros —Por favor…

Necesitaba tocarla. Parecía que sus palabras habían conseguido ablandarla un poco así que antes de que se arrepintiera, debía hacerlo, debía de hacer algo que no pudiera negarse más a él.

Como le había quitado el obi, ahora su estómago y parte de su cintura estaban a la vista, besó esa parte de su piel con parsimonia y con besos húmedos. A Rukia se le empezó a nublar la vista y ya sin poder evitarlo se acostó en la mesa, dejando que Ichigo siguiera dándole ese placer, su corazón latía con tanta fuerza que seguro que el pelinaranja podía escucharlo.

Su jugosa lengua fue bajando y bajando, poco a poco los pantalones estaban tan flojos que logró bajarlos un poco…o al menos lo suficiente para que su lengua se encontrara con el lugar donde estaban metidos sus dedos, los cuales ahora fueron sustituidos por dicha lengua. Haciendo movimientos circulares, penetrantes y lamidos profundas.

Ahora si los ojos de Rukia se abrieron todo lo que pudieron, sus uñas se clavaron en la madera de la mesa, sus músculos se tensaron y su boca empezó a soltar fueres suspiros.

Cuando el tiempo de felicidad se terminó, todo culminó con un gran gemido tapado por su propia mano. Ichigo se levantó, le volvió a colocar sus pantalones y se acercó a ella secándose la boca con la palma de su mano. Se acercó a la jadeante Rukia la cual intentaba recuperar la respiración con mucha dificultad aún acostada en la mesa, el chico pegó sus frentes y le dio un beso justo en ese sitio. La chica le dedicó una mirada que no sabia si era de odio o de placer.

—Me gusta verte así…

La shinigami por fín recuperó su capacidad de hablar y le pegó un gran empujón levantándose ella en el acto.

—Vete… —suspiró —…a la mierda —Dijo con sumo odio mientras se ponía el obi sin mirarle. Lo que logró que Ichigo riera a carcajada limpia. —¡No te rías!

—Me rio si quiero —contestó entre risas. Se acercó a ella una vez más y le acarició el cuello con sus labios —No me eches mucho de menos. Volveré en un par de días.

Después de eso se miraron por última vez y el shinigami cruzó la puerta para irse.

La teniente se quedó largo rato observando la puerta por donde se había ido. Odiando con todo su ser a Kurosaki Ichigo y a la vez deseándole como nunca antes le había deseado. Todas esas sensaciones que le estaba descubriendo, no eran solo alucinantes, eran adictivas.

Nunca pensó que ella sentiría algo así. E Ichigo le estaba dando la oportunidad de sentirlas.

¿No estaba mal, no? ¿No estaba mal que ella sintiera deseos sexuales? ¿Amor?

¿Amor?

Con rapidez buscó en uno de sus bolsillos de su holgado pantalón su móvil y marcó un número.

—Nii-sama…Sí, soy yo…Verás…Tenemos que hablar.


Chicos hoy ha salido el manga y la cosa se esta poniendo como un...un horno? COMO UN VOLCÁN! Definitivamente las cosas van a cambiar mucho o.o, veremos si nos gustará más o tendremos ganas de matar a alguien jÁ! El tiempo lo dirá -_-.

Estoy muy contenta porque el capitulo anterior gustó a mucha gente, me hacen tan feliz vuestros comentarios diciendo que os gusta que me dan ganas de no parar de escribir! jajaja sin embargo la inspiración se pilla vacaciones muy largas pero tarde o temprano acaban volviendo, no? jajaja Como mi verano que se esta terminando u.u

Espero que este capitulo tambien os haya gustado aún más!

Yo tambien os quiero gente! Dejadme un review porfita ^^

Ja ne ja!