Si me hiciera elegir un lugar en este mundo, elegiría cualquiera en el que te encontraras tú.
Cambios — Capitulo XIX: Evocación.
Rukia acercó su mano al sobre que tenia en la mesa. Tocó el tacto del papel y lo cogió. Como suponía en el dorso del sobre estaba el emblema de uno de los escuadrones.
El del futuro escuadrón de Ichigo.
Sabía lo que ponía dentro. Así que lo volvió a dejar en la superficie de su mesa. No quería leerlo y no lo necesitaba. Dentro del sobre estaba la carta que le anunciaba del ascenso del shinigami Ichigo Kurosaki a capitán. Dentro estaba una parte de ella hecha pedazos.
Porque así se sentía. Hecha pedazos.
Se sentó en la silla y la giró de manera que no pudiera ver el sobre. Se subió las rodillas a la silla y se abrazó a ellas.
Se apretó aun mas a ellas intentando frenar otra vez esa sensación que le provocaba que sus lágrimas salieran como cascadas. Odiaba verse así. Odiaba que la vieran así. Por eso pidió que no la molestaran y cerró la puerta con llave. Necesitaba estar a sola, estar consigo misma y pensar porqué esta estúpida sensación dolía tanto.
Sensación de pérdida. No la de una muerte, pero se acercaba y mucho.
Un sentimiento había muerto en ella para convertirse en tristeza.
¿Tanto dolía querer a alguien? ¿Tan real era este dolor?
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Dio un sorbo a su vasito de sake. El quinto ya.
—Cualquiera diría que hoy te hacen capitán. —Contestó Renji llegando por detrás.
—¿Por qué lo dices? —preguntó irónicamente Ichigo sin voltearse a verlo. Solo dio otro sorbo.
—Por esa cara de amargado que llevas —contestó el pelirrojo sentándose enfrente de él y sirviéndose un poco de sake—. No sé si has visto la mesa de enfrente. Esa que pone tu nombre en la reserva.
—Creo que la he visto, ahora mismo Kira está bailando medio desnudo encima.
—Es un buen motivo para no acercarse pero teniendo en cuenta que la fiesta es en tu honor no entiendo que haces en otra mesa bebiendo tu solo con esa cara de amargado.
—Simplemente… —empezó a jugar con el vasito de sake—. No estoy de humor.
—Yo tampoco —Dijo dando su primer sorbo—. Lo admito, me jode que te hayan hecho capitán —confesó dando otro sorbo—. Pero bueno aún tengo que aprender muchas cosas de Kuchiki-taicho.
El nombro provocó un desagradable escalofrió en el pelinaranja, de repente el sake le sentó peor en la garganta y se frotó las sienes. Maldito nombre.
—¿Y a ti que te pasa? —Preguntó el pelirojo con la ceja levantada.
—Creo que voy a vomitar.
—Qué poco aguantas. Por lo menos si vas a vomitar avísame o deja de beber.
En respuesta Ichigo bebió otro sorbo.
—A tu "querido" capitán —Dijo Ichigo con un áspero tono de voz en la palabra—. Le jode que yo sea capitán.
—¿Y qué? No veo que te lo impida.
Dejó caer el vaso bruscamente en la mesa. Renji le observaba entre la sorpresa y el aburrimiento.
—Está claro que el alcohol no te sienta bien. No hay quien te entienda Kurosaki, deberías de estar feliz, ahora mismo es oficial que vas a ser capitán de la sociedad de almas —Soltó una risilla—. Eso si, olvídate de tu libertad por un par de años. Ya no podrás ir a cazar hollows libremente con nosotros, tendrás millones de cosas que hacer. Enseñar a los nuevos, firmar papeles, encargar misiones, hacer planes de ataque, aguantar a Yamamoto, etc etc.
Ocupado. Estaría ocupado. Muy ocupado. Mejor.
Así no pensaría en ella. En ella y en las palabras que le había dicho hace tan solo unas horas. En su sonrisa de anoche, en sus besos, en sus caricias, en sus…en ella en si. Joder se sentía un auténtico cursi de mierda por pensar así. Pero se sentía jodido. Estaba jodido por dentro y el sake solo lo empeoraba.
No le gustaba sentirse así. Era la sensación más rara y devastadora del mundo.
Joder, joder y joder. Nunca debería de haber empezado nada con Rukia. Nunca.
—Ichigo? —Preguntó Renji al ver la cara de odio en su compañero.
—Voy a vomitar —. Espetó levantándose de golpe y alejándose de la mesa para ir al baño.
Esquivó como pudo a los borrachos que le felicitaban por su ascenso y subió al baño. Cerró la puerta y fue al grifo directamente. Se sentía enfermo, apunto de vomitar y de escupir hasta el hígado. Pero se aguantó y no tiró nada. Se echó agua en la cara, en el pelo y en el cuello. Eso le calmó un poco pero su pecho aun ardía.
Las gotas caían por su cara, la cual le devolvió esa mirada estúpida en el espejo. ¿En serio tenia esa cara? Ahora mismo era oficial que iba a ser capitán. Tenia que estar bien. Pero no lo estaba. Por culpa de ella.
No sabia si odiarla. U odiar a su hermano. U odiar a todos los tíos de sus citas. U odiarse así mismo por haberse hecho a la idea de que estaría con Rukia y todo sería fácil. Arriesgarse sin red. Y ahora se sentía como si nunca hubiera habido ninguna red y se hubiera caído al vacío.
Y se había hecho demasiado daño.
Cuando llegó a su mesa Renji seguía en ella y sin ningunas ganas de irse por lo visto.
—Se puede saber… ¿Por qué estas tan jodido?
—Y se puede saber…. —empezó Ichigo borde agarrando el vaso —¿Qué coño te importa a ti?
—Me resulta raro, solo eso—. Y era verdad, le había visto enfadado, y dando puñetazos a todo lo que se movía. Que estuviera de mal humor no era una extrañeza. Pero bebiendo alcohol y pasando de todo con esa cara si que era extraño.
—Pues veras, estoy mal porque me da la gana estar mal… ¿Lo pillas? ¿Te lo dibujo? —dijo aumentando su tono de voz. Solo quería estar solo y punto. No debería estar ahí, debería estar en su casa. Pero en su casa estaría peor, pensaría, se comería la cabeza pensando en lo que no debe y se hundiría más. Pero aquí se agobiaba.
—Menudo futuro capitán tenemos —Dijo Renji evidentemente también enfadado, si Ichigo quería estar solo pues vale, que navegara en su soledad. Sin embargo cambió de idea en seguida y no se levantó de la silla—. Menos mal que Rukia se ha librado de ti.
Y como si algo le hubiese hecho "click" en el cerebro Ichigo se levantó de sopetón y tiró la botella de sake al suelo.
Todo el bar se calló, hasta los borrachos. Todo el mundo le miraba a él. Renji le miraba con asombro y extrañeza. No era la primera vez que veían a un hombre tirar una botella de alcohol al suelo con rabia pero si en el pelinaranja.
Ichigo clavó sus ojos en los de Renji unos segundos, suficientes para transmitirle toda su ira. Luego…se fue sin más.
—¡Ichigo! —Le llamó Renji.
Ichigo no paró siguió a paso acelerando las grandes calles esquivando la gente y pasando por sitios donde no hubiera nada. Pensó que quizá debería ir a cazar hollows para aliviar la tensión. Sin embargo el insistente pelirrojo le seguía siguiendo.
Cuando Renji le alcanzó le colocó una mano en el hombro para detener su paso.
—¡Ichigo! ¡¿Pero que te pasa tío?! ¡Tú nunca te comportas así! —Le gritó obligándole a que le mirara—. ¡Te debe de haber pasado algo gordo!
Sí, sí le había pasado algo. Esto iba a mal. La cabeza le daba vueltas, la furia solo se incrementaba. Tenia ganas de pegar a Renji hasta la saciedad solo para aliviar su enfado. Quería darle golpes a todo.
Se separó de la mano de Abarai con brusquedad y agachó un poco la cabeza para ver si se sentía mejor. Pero nada.
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—¿Rukia? —preguntó Byakuya al ver a su hermana en uno de los pasillos de la mansión.
—Hermano… ¿qué haces aquí tan pronto? Justo ahora iba a cenar.
—Te acompañaré en la cena. Hoy he querido irme antes del escuadrón.
Rukia levantó una ceja pero no dijo nada. Solo le dedicó una débil sonrisa y se sentaron juntos en la mesa.
La cena fue tranquila, hablando de los cerezos y de las carpas del jardín y del sabor de los platos.
—Rukia. Tú también has venido más pronto de lo normal.
—Estos últimos días he adelantado bastante, necesitaba un respiro.
—¿Y tú? También has llegado temprano.
—He querido irme antes —Respondió con una cara de enfado y cansancio—. Hay mucho revuelo por lo de ese niñato.
La morena tragó fuerte ante su respuesta, se quedó callada unos segundos y luego sonrió asintiendo.
Estuvieron hablando un poco más, tomaron té juntos y luego Byakuya sugirió ir a pasear por el jardín. Esa noche había muchas estrellas. Rukia notó que su hermano andaba más amable con ella, suponía que era debido a la conversación que tuvieron hace un par de días donde se sinceraron. Bueno se sinceraron a medias pero era más de lo que ella podía pedir. Ver a su hermano así con ella le animaba un poco.
Bueno lo intentaba.
—Es una bonita noche—. Dijo Byakuya contemplando el cielo. Rukia asintió con una sonrisa.
Podia estar bien. Iba a estar bien, seguramente lo conseguiría. Podría olvidar al menos por unos minutos lo que hoy había pasado… ¿Podría?
En ese momento Byakuya se giró a verla.
—Rukia… ¿Estás enferma?
—¿Qué? –se giró a verla sorprendida —¿Por qué lo preguntas Nii-sama?
—Tienes los ojos rojos—. Dijo acercándose a observarlos. También estaban cristalinos.
La morena se llevo enseguida los dedos a sus ojos…y con el tacto de sus dedos pudo notar un par de gotas apunto de salir a flote…
No. No estaba bien.
—Debe de ser la falta de sueño —Respondió girando la cabeza disimuladamente. No aquí no. NO podía venirse abajo delante de Nii-sama—. Gomen nasai Nii-sama…debería de irme a la cama.
Byakuya la contemplo extrañado mientras su hermana se alejaba con prisa del lugar. Cubriéndose el rostro con ambas manos.
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Renji le sirvió un vaso de agua.
—No hacia falta que me acompañaras a casa—. Contestó Ichigo con brusquedad. Tenía la cabeza metida en el lavamanos del baño con el grifo encendido dejando que el agua le corriera por la cara haciendo esfuerzos por despertar su cerebro, pero era inútil. Sabía que estaba tocando el agua pero le costaba sentirla. Aun estaba muy borracho.
Aceptó el vaso de agua y se enjuagó la boca. Luego se pasó las manos por la cara y se dio un par de palmadas. Con esfuerzo abrió los ojos y vio su reflejo en el espejo. El hombre enfrente de él no parecía Ichigo Kurosaki. Pero si era como se sentía ahora mismo. Dicen que la cara es el espejo del alma. Nunca mejor dicho.
El reflejo de él en el espejo era como se sentía ahora mismo…
Renji se quedó mirándole sin decir ni una palabra. Seguía sin entender porque se había puesto así por ser capitán.
—No sabes beber.
—Lo que tú digas —Contestó Ichigo con amargura mientras salía del baño y se dejaba caer en el pasillo—. Por mi puedes largarte.
—Tranquilo, solo quería asegurarme que venias a casa de una pieza, supongo que serás lo bastante listo para saber donde está tu habitación, ¿no?
—Dudo mucho que te importe si duermo en el pasillo o no—. Respondió echándole una mala mirada. La garganta la tenia seca y cada vez le costaba más hablar. Solo quería perder al pelirojo de vista…
Menos mal que Rukia se ha librado de ti.
—Lárgate Renji.
A pesar de las duras palabras del pelinaranja el subcapitán no cambió la expresión, siguió de brazos cruzados, ni se movió, no movió un solo pelo rojo. Tan solo fijó sus ojos amarillos en el hombre que estaba sentado en el pasillo.
—¿Es importante?
—¿El qué?
—Ya sabes el qué.
—¿Por qué estoy hecho una mierda ahora mismo?
—Sí.
—¿Y a ti qué coño te importa Renji Abarai? —preguntó Ichigo levantándose de golpe, lo cual le provocó que un enorme mareo por lo que se tuvo que apoyar en la pared. Agachó la cabeza.
—Das pena. ¿Lo sabias?
El pelirrojo no era muy enterado en palabras, él lo sabía y todos lo sabían. Ichigo lo sabía. Tenia la leve esperanza de que provocando al Kurosaki le contara lo que le pasaba. Le encantaría dejarle allí sin más, pero rara vez le había visto así. Le había visto enfadado y deprimido y hecho una mierda, pero no por estar borracho.
Así que cuando Ichigo levantó la cabeza y le miró con una expresión tranquila se sorprendió. Esperaba un arranque de furia, un estúpido puñetazo en al cara para sentirse mejor, escupirle insultos y tonterías. Pero no. Solo se quedó ahí quieto con la mirada perdida.
—¿No te vas a ir?
Como respuesta Renji siguió sin moverse.
—He roto con alguien.
La sorpresa en el rostro de Abarai no tardó en aparecer. De hecho tardó varios minutos en poder contestar.
—¿Cómo? ¿Estabas con alguien?
Ichigo se acercó a Renji, hasta estar cara a cara.
—Con Rukia.
Y acto seguido…Ichigo se marchó a su habitación cerrando la puerta de un portazo.
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—¿Rukia?
La voz de su hermano hizo que abriera los ojos de par en par. No estaba durmiendo. Desde luego que no. No podía. Pero era raro que su hermano preguntara por ella a altas horas de la noche. Oh no. Igual haberse ido tan de repente delante de él le había preocupado, Byakuya olía a distancia si algo iba mal. Pero siendo claros era raro que preguntara. Se irguió en la cama y se tocó los ojos. Estaban calientes, casi ardiendo. Malditas emociones. Malditas y jodidas emociones… ¿Por qué? ¿Por qué? Y sobretodo ¿Cómo? ¿Cómo se llevan estas situaciones?
—¿Rukia podemos hablar?
Al ver que su hermano le insistía no tenia caso hacerse la dormida. Lo mejor era contarle que no era nada, no preocuparlo e irse a la cama sin más. Así que como pudo se levanto, se fregó los ojos y aspiró profundamente. Abrió la puerta con una pequeña sonrisa.
—Nii-sama… ¿Qué ocurre?
Byakuya mostraba una clara expresión de preocupación, no solía ponerla mucho pero esta vez si la ponía. Analizó a su hermana con sus ojos azules, como intentando mirar a través de ella. Podía sonreírle con la boca y con los ojos pero sabía que le pasaba algo.
—Estas…realmente cansada…
Rukia negó con la cabeza enseguida.
—Tienes mala cara Rukia…en serio.
La morena se mordió el labio inferior. Volvió a suspirar, intentando crear calma dentro de ella para poder tranquilizar de una vez por todas a su hermano. Y a ella misma claro está.
Abrió la boca para dejar salir un "Estoy bien" pero no pudo. No podía. Otra vez, otra vez igual que cuando terminó con Ichigo. Las palabras no salían, no querían salir. Esta vez por un motivo muy distinto, no podían salir, hasta le dolía la garganta por la fuerza que hacia para intentarlo, pero no podía. Las palabras no salía de su boca, pero si notaba que salían en forma de lágrimas en sus ojos.
Al final después de una larga lucha ellas ganaron. Corrieron dos lagrimas salvajes por sus mejillas, cuando quiso darse cuenta, cuando la imagen de Ichigo yéndose desapareció, cayó en la cuenta que estaba en su habitación, con su hermano en la puerta, preguntándole que le pasaba. Le dio la espalda y se cubrió la cara otra vez, como antes. Entró en su habitación hasta colocarse en el centro, huyendo de la mirada de su hermano. Sus manos se volvieron puños los cuales tapaban sus ojos.
Unas manos se posaron sobre sus hombros.
—Me duele el corazón.
Madre mía llevo toda la noche haciendo 80 actividades...si 80. Si si si 80 actividades más resumenes y esquemas de un solo tema, jajaja pero bueno soy consciente de que hay gente que le ponen más trabajos aún así que no me quejo, pero bueno, he dormido super poco, me he puesto la musica y un cafe bien cargado para empezar el día.
¿Y qué mejor para empezar el día que ver el nuevo capitulo del manga de Bleach y emocionarte como una tonta? jajaja no diré nada para la gente que no le gustan los Spoilers pero dejadme deciros que el capitulo me ha alegrado el resto del día ¡Y el resto de la semana! Asi que qué mejor aún que subir un capitulo disfrutando de mis Ichiruki feelings? *_*
En fin, sé que últimamente actualizo una vez al mes, pero a pesar de esto creo que el fic va bien, sigo escribiendo y me beta no se rinde conmigo así que no veo muy mal la cosa. Más adelante si es posible actualizaré más seguido.
Bueno, cuando escribí este capitulo...uffff si que fue duro si, cuando lo terminé sentí que tenia muchos sentimientos tristes dentro de mí, pero es lo que tiene escribir, te tienes que meter lo que puedas en tus personajes si quieres hacer una buena historia.
Y por ello espero que este capitulo os haya gustado.
No me enrollo más! Gracias por leer gente :) dejadme reviews plis!
Ja ne! Hasta el prox capi!
