Cambios – Capitulo XXI: Laudos.
Oh mierda.
Mierda. Mierda. Mierda.
Había dicho que si. Había dicho que sí asistiría.
Kuchiki Rukia se encontraba en el baño de la mansión echándose agua en su pálido rostro y peinándose el pelo y secándoselo por tercera vez.
El día había ido muy normal, desde que aceptó que se dijo así misma que podía hacerlo. Podía hacerlo y podía hacerlo. Iba a ver a Ichigo como su antigua Nakama. Nada más. No iba a sacar cosas del pasado y acordarse de todo el dolor por el que había pasado por su ausencia. Tenían un vínculo.
Todo había ido muy normal. En unas horas era la fiesta, salió a tiempo de su trabajo dejándolo todo listo, preparado y terminado. Se duchó, escogió la ropa y se fue al baño a cepillarse los dientes, se miró en el espejo y…
Y ahí cayó.
Se cayó el alma a los pies cuando se dio cuenta que los nervios le habían empezado a atacar como en una batalla cuando un enemigo te ataca por detrás sin previo aviso. Y se había dado cuenta de que no podía. ¿En que estaba pensando? Si Ichigo tenía el humor más malo del planeta, si había pasado un año desde que no lo había visto y terminaron mal…
Kami… ¡Porque se habían liado!
Se habían liado y las cosas ya no eran como antes. Ya no podía estirarle de las orejas o darle una patada en la cabeza porque empezaba a comportarse como un crio inmaduro en situaciones serias. Ahora ella no sabia como actuar y lo hacia como si fuera una cría. Cambios…los empezaba a odiar de verdad.
Se fue a una salita con un pequeño sofá en el centro y estanterías por todas partes. Y se echó en la cama y cerró los ojos esperando tranquilizarse. Y decidiendo no ir al final.
¡Pues venga antes de las once de la noche! ¡Ichigo-san ha dicho que a esa hora se retirará!
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Cuando abrió los ojos tuvo la sensación de haberse echado una siesta de esas que se pegaba de vez en cuando en su oficina antes de volver al trabajo después de comer. Cogió el reloj de la mesita.
La 1 de la madrugada.
¡Pues venga antes de las once de la noche! ¡Ichigo-san ha dicho que a esa hora se retirará!
Recordó las últimas palabras de Kiyone antes de cerrar los ojos y ahora era lo primero que recordaba al despertarse. Cogió el reloj con fuerza con sus dos manos, quedándose fija en las dos manecillas fijas que apuntaban la hora. No sabia que sentir en ese momento, aprovechó los pocos segundos que tenia de poca conciencia para no pensar, pero duraron muy poco.
Se sentía mal. Fatal. Esperaba por lo menos que le diera un poco igual, total un año más ya había pasado por unos cuantos sin verle, ¿no? ¿Un año más en qué se diferenciaba? No pasaba nada.
No pasaba nada.
Otro año sin verle, sabiendo de él por otros, sufriendo cuando le mencionaban, fingiendo que todo era igual. Sufriendo por algo que apenas existió entre ellos, porque al no saberlo nadie, nadie lo podía comentar, era como si nunca hubiera existido. Tampoco se veían cada mañana o cada semana, ni siquiera cada muchos meses. No se veían simplemente, lo que aumentaba más el sentimiento de que nunca existió nada entre ellos. Pero eso es así porque ellos lo quisieron, lo que compartieron solo les pertenecía a ellos.
Y con ellos ese sentimiento morirá.
Volvió otra vez al baño. Se lavó la cara y vio su reflejo mojado en el espejo, con una mirada sin mucha vida pero llena de dudas.
Era extraño, sabia que no haber ido le había ahorrado un disgusto, seguramente no se le habría acercado. Seguramente no habrían hablado. Seguramente solo le hubiera echado una mirada y luego nada. Y ella se hubiera sentido en el vacío más profundo del universo.
Pero aun sabiendo que había hecho bien… ¿Por qué se arrepentía de no haber ido? ¿Acaso lo que pasaba es que el querer verle era tan fuerte que cualquier disgusto que pudiera tener?
Estaba claro que si.
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—¡Rukia! ¡Has venido!
Hinamori corrió hacia ella con una sonrisa en la cara. Le cogió de las manos y empezó a saltar de alegría.
—¡Menos mal! ¡Todas están muy borrachas, Toshiro se ha ido pronto y me han dejado aquí sola llevo horas sin hablar con nadie! Aun así, ¿Cómo es que has llegado ahora? ¡Es súper tarde! ¡Hasta yo estaba apunto de irme!
La shinigami rodó los ojos.
—Si te soy sincera no iba a venir. Bueno de hecho no he venido a la hora, me dormí y luego me desvelé y como ya no podía volver a dormir decidí venir —explicó encogiéndose de hombros —¿Ichigo… se ha ido ya no? —Kami, hasta le costaba decir su nombre. Y encima su corazón empezó a latir muy deprisa aun sabiendo la respuesta.
—Seguramente sí, dijo que estaría hasta las once y ya es muy tarde. Pero si te soy sincera le he perdido la vista desde hace horas no he podido ni despedirme de él.
—Ya veo… —suspiró pero no se puso tan mal como pensaba, había llegado tarde era de esperar que no estuviera.
Decidió quedarse con Hinamori y animarse un poco, cogieron un poco de alguna bebida que no tuviera alcohol o no mucho y se sentaron a hablar un rato. Conversaron animadamente un rato haciendo que Rukia se animara un poco, pero por si acaso echó algún que otro vistazo a alrededor, estaban los de siempre menos Matsumoto, Renji tampoco lo veía pero según Hinamori se había ido pronto. ¿Acaso habrá Renji hablado con Ichigo? ¿Qué se habrían contado? ¿Habría salido ella en la conversación? Lo dudaba pero no lo descartaba totalmente.
Después de haber estado una media hora con Hinamori, decidieron retirarse ya. La pequeña shinigami ya había tenido bastante toda la noche y la teniente no tenía pensado quedarse mucho más.
Salieron de la estancia y se despidieron cordialmente en la puerta, Rukia la vio irse con una sonrisa hasta que la pequeña desapareció por la calle. Rukia sonrió. No había sido lo que esperaba pero ya no podía hacerle más.
Una ráfaga de aire fresco nocturno hizo que se estremeciera y se abrazara a sus brazos. Era hora de irse. O al menos hasta que una voz a su espalda le habló.
—¿Ya te vas?
Volvió a estremecerse, pero esta no vez no solo por el frío.
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=Horas antes=
La ola de lluvias de la semana pasada había terminado por fin, dejando por fin el paso al buen tiempo. Cuando era temporada de lluvias siempre se sentía desganado, aunque había aprendido a sobrellevarlo con el paso de los tiempos. Ichigo fue a paso ligero hacia el sitio con el que se había citado con el teniente disfrutando la brisa de la madrugada. Aun andaba algo somnoliento pero el amanecer tenia un efecto tranquilizador que pocos lo disfrutaban como él.
Renji lo esperaba apoyado en la puerta del bar, había pocos bares que abrieran por la mañana en el Sereitei pero algunos días abrían más pronto y los shinigamis lo usaban como punto de encuentro antes de ir a sus trabajos.
Cuando Ichigo llegó se miraron sin cambiar su expresión y se saludaron con una vaga inclinación de cabeza. Para ellos no hacían falta ni "Hola" ni un gran saludo. Hacia tiempo que no se veían pero no iban a cambiar sus costumbres.
Entraron y pidieron lo justo para tomar un ligero y tradicional desayuno oriental. Luego mientras comían su arroz Renji por fin habló.
—¿Cuánto te quedas esta vez?
—Menos de una semana. Quizá incluso menos, aún si pasa algo—. Contestó Ichigo sin mirarle. Los capitanes tenían su propio derecho de escoger sus días libres—. Quiero ir al mundo real a ver a mi familia.
—Entonces no dará tiempo a reunirnos con los demás para ir de caza como antes —Dijo Renji apoyándose sobre sus codos en la mesa —Ni Ikkaku, ni…
—En un par de años puede que tenga más tiempo que ahora—. Dejó su bol de arroz en la mesa y luego se puso a jugar con él.
—¿Mucha presión en tu nuevo puesto? ¿Tan débil eres Ichigo que no puedes con un par de papeles? —sonrió con suficiencia.
—Tiene lo suyo, pero no es imposible —Ichigo no lo admitiría pero a veces no tenía tiempo ni de respirar —No es solo papeleo…
—Me lo imagino.
Renji no dijo nada pero examinando a su amigo pudo notar un par de sombras negras bajo sus ojos, tenia pinta de no dormir mucho pero se le veía más corpulento y más fuerte e incluso que puede que un poco más maduro.
El pelirojo suspiró, fijo su vista al techo, luego al suelo, se cruzó de brazos y luego se mordió la lengua un par de veces. Hasta que al final soltó lo que tenia en la punta de la lengua.
—La ADMS va hacer una fiesta, como la del año pasado…van a ir todos y… —esquivó los ojos de Ichigo — ¿Vendrás?
—Claro.
—¿En serio? —preguntó Renji abriendo los ojos como platos.
Ichigo frunció el ceño.
—¡Claro que no gilipollas! ¿Crees que lo primero que quiero hacer en mis pocos ratos libres es ir a las fiestas de Las locas de la asociación?
Renji parpadeó un par de veces hasta que consiguió responder.
—No…supongo que no.
Y ahí fue, ahí fue cuando los dos se sintieron un poco incómodos de verdad. Ichigo sabía a lo que se quería referir Renji y Renji sabía que Ichigo había conseguido pillarle.
—¿Sabes?... —Cada día me arrepiento más de habértelo contado.
Soltó sin más y se levantó con los ojos marrones de Renji fijos en él. En el fondo de su pecho el pelirrojo sintió una punzada de malestar, sabía que había hecho mal en meterse donde no debía, o al menos insinuarlo. No iba a hacerlo, pero por lo visto esa mañana se había levantado diferente. Así que se levantó pagó junto a Ichigo la cuenta y le persiguió cuando salió.
Ichigo salió más serio y cansado de lo que había entrado en el bar, durante un segundo se le cruzó por la mente si acaso el teniente no había querido que el objetivo de su pequeña quedada no fuera ver como seguía después de un año siendo capitán sino…sino meterse en lo que no debía.
Renji volvió a soltar otro suspiro y volvió a cruzarse de brazos.
—Solo quería decírtelo por si querías ver a todos—. Respondió Renji aunque muy en el fondo sabio que no sonaba convincente—. No quería decir que ella…
—¿Desde cuando te metes en la vida de los demás, Renji? —preguntó Ichigo con seriedad sin dejar de andar y sin girar para hablarle a la cara, solo siguió su camino mientras el pelirrojo se había parado y lo vio marcharse.
Mierda. La había cagada otra vez.
La verdad es que tenia razón, no sabia que hacia metiéndose…bueno tampoco se había metido mucho pero…
La imagen de Rukia se le cruzó por la mente en ese momento.
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Ichigo se tiró al sofá de su casa en el Sereitei después de haber pasado el día entero en el mundo real visitando a su familia y amigos. Un par de patadas con su padre (ayudadas junto con Karin), abrazos por parte de Yuzu, comentarios petulantes de Uryuu con su vida de universitario, un par de palabras cruzadas con Chad, algunas conversaciones con Inoue y Tatsuki, etc.
Había sido un buen día pero no podía evitar sentir su cuerpo más cansado que nunca. Sobretodo ahora que estaba tirado en el sofá como hacia tiempo que no lo hacía. Por suerte habían conseguido distraerle…
¿Distraerle?
¿Distraerse de que?
Se pegó mentalmente y apretó los dientes con fuerza. De que por primera vez en mucho tiempo había una pequeña posibilidad de volver a verla.
Levanto la cabeza levemente y vio en su pequeña mesita el papel que ponía la hora y el lugar de la fiesta. Se levanto y fue hacia el papel y lo miró detenidamente.
¿Quería verla? Una parte de él le decía que no y otra que si.
Por primera vez en mucho tiempo se puso a pensar profundamente en todo lo que pasaron. Si, porque durante ese año había conseguido evitar la mayoría de sus pensamientos. Era capitán, nuevo escuadrón, nuevas misiones, nuevas costumbres…apenas tiempo. Ni siquiera para ver a su familia. Las noches eran agotadoras, venia cansado, con el alma a los pies en seguida se dormía. Pero a veces había 5 minutos en los que se ponía a observar el techo y recordaba cosas.
Su pelo ondeándose por el viento, su risa pocas veces verdadera, su ceño frunciéndose cuando peleaban, su voz cuando le hablaba, esa mirada decidida cuando peleaba con todas sus fuerzas, sus palabras que le alentaban a no rendirse nunca…eran cosas inocentes y pequeñas pero que le llenaban mucho el pecho de una sensación cálida.
Luego había otros recuerdos, el sabor de sus labios, el olor de su piel, su primera vez, sus suspiros, el calor que le proporcionaba por las noches…
Y luego todo se rompía y recordaba su mirada y su voz fría aquel día en la cascada. En la que todo terminó.
La imagen de Byakuya apareció en su mente.
Y por primera vez en mucho tiempo dejó que las dudas le asaltaran. ¿Si Rukia tenía pensado hacer caso a su hermano pasara lo que pasara…porqué empezó una relación con él?
A veces suspiraba y pensaba que igual fue lo mejor…no habría tenido tiempo para ella…
Pero la mente puede ser muy mala y las dudas le asaltaban cuando menos lo esperaba.
Intentaba no enfadarse con ella, no estar tan dolido, no echarle la culpa de nada…pero no podía pensar que la echaba de menos. ¿Dónde había quedado esa relación de Nakamas?
Ese lazo inquebrantable.
Un sonido estridente le sacó de sus pensamientos. Como un golpe a la realidad. Con rapidez buscó el móvil de entre su uniforme de shinigami y vio la pantalla.
Era Renji.
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Corrió como alma que lleva el diablo hacia el lugar que ponía el papel, a pesar de su rabia contenida logró vislumbrar el lugar y una vez alcanzado abrió la puerta de un portazo.
—¡ICHIGOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!
Gran grito pegaron los del bar cuando les vieron, la asociación, Ikkaku, Yumichikia, Kira…bueno todos los borrachos. En seguida se abalanzaron hacia él, la asociación sacó su cámara de fotos y sus micrófonos y Yachiru no perdió el tempo en lanzarse hacia su cabeza y morder su cabello.
Con gran arte se deshizo de los borrachos del escuadrón 13 diciendo que querían pelear con él, los abrazos de los demás… pero fue más difícil esquivar las cámaras de la asociación y las babas de Yachiru.
Hasta que consiguió alcanzar su objetivo.
—¡TÚ!
—¿Ichigo?
—¡NO! ¡TU PADRE! ¿NO TE JODE? —exclamó… y al medio segundo Renji ya estaba volando por los aires.
Ichigo respiraba con dificultad, su cara le ardía y se puso en una pose chulesca preparado por si Renji volvia.
La sala se llenó en aplausos y silbidos.
—¡Parece que el nuevo capitán llega con marcha hoy! —gritó Ikkaku feliz y rojo por el alcohol.
—¡Ichigo-kun, unas palabras para la revista de la Asociación! —Gritó Kiyone con una grabadora —¿Es verdad lo que dicen los rumores? ¿Amenaza a sus subordinados con romperles los testículos si no hacen lo que dices?
—¿QUÉ? —gritó Ichigo volteándose olvidando por un segundo a Renji. El cual este aprovechó para darle otro golpe.
—¡Oh my god! —Exclamó Matsumoto borracha.
—¡Matsumoto! ¡Tenemos que separarles! —gritó Hinamori.
—¡DE ESO NADA! ¡HACED VUESTRAS APUESTAS!
—¡MATSUMOTO! —Gritó Hinamori con los mofletes encendidos.
Si alguien pesaba que eso iba a ser una gran pelea entre capitán y subcapitán con espadas, bankais y todo…estaban muy equivocados.
Renji y Ichigo siguieron peleándose dela manera más cómica posible. Renji le mordía la pierna mientras que Ichigo le estiraba de su coleta roja, se tiraban hacia la pared y se pegaban en la entrepierna….
—¡Ichi va a matarnos a todos! —canturreó Yachiru.
—¡PUEDE SER!
Al cabo de tan solo 5 minutos la gente se aburrió y dejaron que se pelearan en el jardín. La pelea era tan absurda que aburría.
Ichigo y Renji cayeron al césped del jardín que había en la parte trasera del bar, sentada y agotada intentando recobrar el aliento.
—¡Tú! —Dijo Ichigo entre jadeos —¿A qué coño ha venido la llamada de antes? ¿"Ven que te espero gilipollas? Te voy a dar la paliza de tu vida." Y luego vas y me cuelgas.
Renji le respondió con una mirada de autosuficiencia.
—Veo que no importan los años que pasen…sigues siendo el mismo crio de secundaria que se deja cabrear a la mínima.
—¡Responde joder! —Apretó los dedos en la hierba —¿Es por ella verdad? —antes de darse cuenta sus palabras ya habían salido. Se arrepintió pero ahora ya no había marcha atrás —¿Esta por aquí? ¿Querías que viera esto?
—No está. No ha venido al final.
—¿Y para qué me haces venir? —volvió a apretar los dedos en la hierba, esta vez tanto que sus uñas cogieron la roña de la tierra. Y al final, lo que se había callado hasta ahora por fin salía de él. —¿A qué ha venido lo de esta mañana?
—¡Quería ver si querías verla!
—¡¿Por qué?! ¡¿Qué coño haces metiéndote en lo que no te importa?! ¡No me has vuelto a dirigir la palabra hasta hoy de lo que te dije! ¡Ojalá no te lo hubiera contado! Directamente ojala no….
Sintió que la mandíbula le dolía, con cada palabra había apretado los dientes hasta hacerse daño. Se levantó y se llevó con él unas cuantas hiervas las cuales tiró al suelo con ira.
—Has estado un año evitándome. Sin dirigirme la palabra. Y de repente y por las buenas me llamas para quedar y ¿para qué? ¿Para comprobar si quiero verla? ¿Acaso te has vuelto uno de la Asociación de locas shinigamis?
—Me jode… —respondió Renji en un susurró.
—¿Qué? —preguntó Ichigo mirándolo por fin.
—¿¡ME JODIÓ VALE!? ¡Me jodió y me jode aún saber que llegasteis a tener algo!
Por primera vez en todo ese tiempo Kurosaki se quedó mudo. Su cuerpo pegó un bajón de toda la adrenalina de la pelea y la furia de sus palabras para luego dar paso a la confusión. Renji también se puso rígido, se mordió el labio y agachó la cabeza.
Con diferencia. Esta era la conversación más incómoda que habían tenido nunca…sin contar con la del año pasado cuando Ichigo le confesó lo de Rukia.
Sin embargo…no pensó en lo que sintió Renji. Bueno si, pensó que no hablaba en serio, que le estaba gastando una broma, que era imposible que hubiera habido nada entre Rukia y él. Los dos tontos de siempre que no hacían más que pelear.
—Al principio no me lo creí…o no quise creérmelo—. Empezó Renji con una débil voz pero firme—. Pero con el paso del tiempo, me di cuenta de que decías la verdad. No porque tú me lo contaras. Porque ella era diferente, actuaba diferente. Me quedo imaginándolos a ti y ella y …joder es incomodo hablar de esto con otro tío, sabes.
Se levantó con desgana dándole la espalda a un Ichigo atónito, con la boca abierta. El capitán no quiso preguntar más, ni hacer que la conversación siguiera. Renji Abarai estaba dolido. Ya era bastante orgulloso de por si por haber admitido que le había jodido lo de ellos dos y no iba a admitir más.
—Pienso que eres un gilipollas—. Soltó sin más Renji, como siempre tan basto con las palabras—. Porque ya no es la misma…y pienso que es por tu culpa. Y porque pienso que si yo…que si yo estuviera en tu lugar, nunca le haría daño. No más del que le hice una vez. La abandoné una vez, y no hay día en el que no me arrepienta y luego tú…
—No fue así…ella…
—Lo sé, me dijiste que había roto contigo…algo harías—. Dijo mirándole por fin con el ceño fruncido. Ichigo se cruzó de brazos y le giró la cara.
—¡Para tu información fue por tu…bueno para tu información nada! ¡No sé en que idioma tengo que decirte que no te importa!
—Bueno es igual—. Respondió Renji cruzándose también de brazos—. Yo ya me he quedado a gusto. No tengo nada más que decirte, ni un puñetazo más que darte…bueno, por ahora.
Ichigo se encogió de hombros.
—Me alegro.
—Y ahora, si me disculpas, voy a por mi botella de Sake, ellas no te abandonan.
Cuando Renji pasó por su lado, Ichigo no le miró, pero si se giró cuando el pelirrojo por fin abandonó el jardín y cerró la puerta detrás de sí.
Era un capullo. Pero ahora las cosas estaban claras. O eso esperaba. Por alguna extraña razón, se sentía aliviado de alguna forma.
—¿Podemos hablar?
Ichigo se giró abruptamente. No esperaba esa voz en el jardín. ¿Acaso había escuchado toda la conversación?
—¿Matsumoto? ¿Cuanto llevas ahí?
—Mmmm no me acuerdo—. Dijo con las mejillas sonrojadas por el Sake—. Creo que estaba apostado por uno de los dos cuando de repente me caí por estos arbustos—. Explicó mientras se sacaba una ramilla de entre el escote.
—¿Has escuchado lo de…?
—Bueno —La teniente se rascó la cabeza —Mas o menos, tenía una de mis orejas llena de hojas y tierra, pero sí.
Ichigo se ruborizó pero no dijo nada. ¿Qué más podía pasarle ahora? Menos mal que quería un par de días libres tranquilos. TRANQUILOS. ¡Já! Inocente.
—Oye…vayamos al grano—. Soltó Matsumoto acercándose a él—.Te voy a hacer solo una pregunta Kurosaki Ichigo, solo una.
—Adelante. Aunque no sé si quiero responderla—. Dijo con sus mejillas aún encendidas.
—¿Rompisteis por mi culpa?
—¿Qué? —Parpadeó —¿QUÉ?
—Yo fui quién sacó la revista de las citas de Rukia. ¿Eso te cabreó? –dijo firmemente y con total sinceridad. La cual le sorprendió a Ichigo.
—Matsumoto…no fue por ti. Y te agradecería que no te metieras—. Dijo con voz calmada.
—Estoy borracha y soy más impertinente de lo que puedes llegar a imaginar. Yo no soy Renji. Estoy segura que tuve que ver con algo de la revista y las citas y quiero saberlo y además…
—Salió con otro hombre.
—¿Qué?
—Rukia salió con otro hombre mientras estaba conmigo…ya esta. ¿Contenta? Fin.
Y acto seguido emprendió su marcha alejándose por fin del lugar, sin embargo justo antes de abrir la puerta para entrar en el bar, el cerebro de Matsumoto reaccionó.
—Rukia estuvo una temporada sin salir con nadie… ¿Era porqué estaba contigo verdad?
—¿No pillas que no quiero que nadie se meta no? —protestó Ichigo, aunque lejos de gritar, estaba bastante cansado.
—No salió con nadie en ese tiempo—. Sentenció Matsumoto acercándose a él.
—No sé por qué no te mando ahora mismo a la …
—Pero si creímos que salió con un hombre….pero no fue así, el hombre con el que la vimos. Fue el comandante de tu escuadrón, del que iba a ser tu futuro escuadrón mejor dicho. Quedó con ella para decirle que ibas a ser capitán que tenia que firmar tu salida de su escuadrón.
Los ojos castaños de Ichigo se abrieron. En un rápido movimiento se giró y se quedó enfrente de la teniente que le miraba sin vacilar.
—No es cierto, ella me dijo que…
—Además, no ha vuelto a salir con nadie.
—¡Me dejó porque quería hacer caso a Byakuya! ¡Quería seguir con sus órdenes! —gritó volviendo a su camino de salir de allí.
—No—. Contestó firmemente—. No ha salido con ningún pretendiente más. Cuando le pregunté por qué, me dijo que se negaba a salir con nadie más. Y me afirmó que el hombre con el que quedó fue el que le llevó los papeles que te cambiaban de escuadrón.
El capitán se detuvo en seco. Se echó hacía atrás con una expresión indecisa. Ella le miraba con el ceño fruncido como retándole y él solamente sintió como su boca se secaba y sus músculos se tensaban. Y otra vez de nuevo esa sensación rara en el pecho nació en él.
—Ella…me lo habría dicho…sino, ¿por qué…?
—Creo…te lo dijo para dejarte marchar. ¿Has tenido tiempo para alguien mientras eras capitán?
Kurosaki no respondió.
—Ahí tienes la respuesta.
Ufff fin del capítulo.
He de decir que este capítulo me costó escribirlo en su momento. Eran muchos sentimientos de más de un personaje, como veis aquí me he centrado un poco más en Ichigo, como dije, y como suponía...xD este chico es difícil jajaja pero bueno por eso lo queremos tanto no?
Bueno gente...¡Hoy tengo mi último examen del trimestre! Así que aprovechando que he hiper madrugado para estudiar un poquillo y rezar a todo lo que hay para que me envíen las preguntas más fáciles del mundo mundial para este examen, he aprovechado para actualizar. Aunque me gusta actualizar los findes porque es cuanto más tiempo libre teneís, pero como dije ahora queria actualizar más seguro.
^^ así que nada, si os ha gustado dejadme un reviw plis.
Nos vemos en el prox cap!
PD: ¿Rukia tiene un culo precioso, verdad? :)
