Disclaimer: la fantástica serie de * The Vampire Diaries * no me pertenece los verdaderos creadores son: Kevin Williamson, Julie Plec y por supuesto L.J Smith quien sin ella está maravillosa serie y libros no existirían. Sólo utilizo esta serie por diversión sin fines de lucro, ah y dentro de este fic hay algunos personajes creados por mi cabezita loca n_n, Enjoy!.
Advertencia: Éste capítulo contiene Lemmon.
Capítulo anterior.
-¿Te encuentras b...?- Elena no pudo terminar la frase puesto que en el momento en que sus ojos se posaron en el cuerpo del pequeño ser que la miraba asustado, su mente se petrificó.
Aquellos ojos y esos cabellos…
-No…puede…ser…- apenas pudo articular esas palabras en un susurro casi imperceptible cuando de pronto la madre del niño se lo arrebató de su lado, abrazándolo y llorando mientras decía el nombre de su hijo.
-¡Oh mi pequeño!, ¡oh mi Stefan!-
Capítulo 2: Recordando el pasado parte 1.
Elena quedó en shock, su cuerpo no le respondía y su mente estaba en blanco, sus ojos solo podían ver las imágenes de aquel niño al que su madre tan angustiosamente llamó Stefan…
Una mano sobre su espalda ocasionó que saliera de su "breve transe".
-¡Gracias, muchas gracias!, ¡Oh Dios, tu salvaste a mi pequeño!, yo… ¡yo!- Su voz tembló al final y las lágrimas, que fluían como cascadas no la dejaron continuar.
-Descuida, no te preocupes, supongo que tuve suerte de estar en el momento y lugar adecuado- Elena trató de esbozar una sonrisa fingida, mas no lo logró del todo. Aún seguía procesando lo ocurrido hacía unos que… ¿cinco minutos?, ya no lo recordaba y tampoco ayudaba ver a aquella criatura llorar en los brazos de su madre, la castaña se golpeó mentalmente; Concéntrate se dijo a sí misma, estaba perdiendo la calma e intuyendo cosas que no sabía si eran ciertas. Alzó la vista hacia la mujer que tenía enfrente para pedirle que se tranquilizara cuando…
-¿Adelie?- Preguntó Elena dubitativa; los acontecimientos ocurridos recientemente habían impedido que la vampira se percatara de los sucesos a su alrededor o incluso la apariencia de las personas que estaban a su lado, pero cuando logró que su cabeza pensara fríamente, se percató que aquella mujer, en efecto le parecía muy familiar.
-¿Elena?- la mujer aún sollozaba por lo bajo pero con menor intensidad ahora. -¿Elena Gilbert, eres tú?-
En efecto, aquella mujer era nada más y nada menos que Adelie Davidson, la profesora de lenguas en la preparatoria en la que Elena trabajaba.
-¡Oh por Dios!, ¡Adelie!, ¡no puedo creerlo!- Aquella sorpresa nunca se la hubiera esperado.
-¡Yo tampoco! – La mujer de nombre Adelie poseía una cara de completa incredulidad que se sustituyó al instante en el que sintió que su hijo la agarraba con sus pequeñas manitos en busca de protección.
-Tranquilo mi sol, ya no hay porque temer- Hablaba Adelie con una voz de completa tranquilidad mientras lo abrazaba y acariciaba reconfortándolo y mirándolo con ese amor imperecedero que solo una madre puede tener hacia su hijo.
Esto originó en Elena una puntada de celos, Adelie poseía algo que la castaña, aunque lo deseara con toda su alma, nunca podría tener…El amor de madre…
-Ésta señorita que está aquí te ha salvado mi vida, se buen niño y salúdala- La mujer miró a Elena para que ésta se acercara un poco más, mientras que el niño la miraba inquieto.
Elena quedó en cuclillas, a la misma altura que el pequeño y se presentó.
-Mucho gusto pequeño, yo soy Elena Gilbert y es un placer conocer a tan tierno caballerito, finalizó acariciando la melena castaña clara y sedosa del pequeño… Dios, no sé qué siento, es que ¡se parece tanto a él!, pero él está muerto desde hace años, ¡yo vi como Damon cargaba su cuerpo inerte!, además, la persona a la que estoy tocando justo ahora es… ¡es solo un niño…!, mi mente me hace creer cosas que no son, pero, y si… ¿y si fuera cierto?, ¡ah, maldición!, ¿en qué lio me metí?...
Las cavilaciones de Elena, de haberlas dejado, hubiesen continuado por muchas horas más, pero debía aparentar serenidad y además aquél ser la miraba como si estuviera demandando que ella le colocase atención. Una mueca de alegría se escapó inconscientemente de los labios de Elena antes de que el niño se presentara.
-Mi nombre es Stefan Davi…Davidson- El niño habló un poco contrariado por no poder pronunciar su apellido mientras que su madre, ahora totalmente relajada, se reía por lo bajo.
-muchas gracias por salvarme y evitar que mi mami llorara.- Finalizó el niño con una sonrisa en sus pequeños labios.
Elena parpadeó un par de veces antes de hablar. -¿Qué edad tienes pequeño Stefan?-
El niño alzó uno de sus bracitos y extendió su mano mostrando una palma con cinco dedos
-Tengo cinco años señorita-
La castaña rio divertida, -Eres muy inteligente para tener tan solo cinco, ¿no crees?
Stefan rio mostrando una pequeña sonrisa de dientes relucientes, ya no estaba asustado en absoluto.
La madre de Stefan se levantó y tomó la mano de su hijo. –Él es un niño único- Comentó mirando a Elena.
Bueno, debemos irnos, muchas gracias de nuevo Elena, estoy en deuda contigo; por favor, si hay algo que pueda hacer por ti, solo dilo-
-No, está bien, descuida, no tienes que agradecerme, hubieras echo lo mismo si yo estuviera en tu lugar- Sonrió la vampira mientras también se ponía de pie.
En eso que las chicas terminaban de hablar, un coche negro aparcó en la acera contigua a la que ellos estaban. Adelie giró su cabeza para ver quién era, cuando reconoció el coche aparcado, volvió su rostro hacia Elena que aún la miraba.
-Es mi marido- Le respondió Adelie a su amiga a una pregunta no formulada.
-Es hora de irnos ¿Quieres que te llevemos a tu departamento Elena?-
-No, no, no es necesario- Comentó torpemente –Recordé que aún me quedan cosas que hacer- Se frotó uno de sus brazos como restándole importancia.
-Bueno, entonces, ¡nos vemos mañana!- Se despidió Adelie para luego mirar a su hijo
-Stefan, dile adiós a Elena.-
El pequeño niño soltó las manos de su madre y corrió para abrazar la pierna de Elena que era lo más accesible a su pequeño porte
-Adiós señorita Elena, ¿vendrá a visitarnos algún día?- preguntó Stefan alzando su cabeza.
-Prometo ir a verlos pronto- finalizó Elena viendo como los ojos de Stefan brillaban emocionados, nuevamente se inclinó hasta quedar a la altura del pequeño para posteriormente besarlo maternalmente en su frente.
Elena observó cómo Stefan volvía a los brazos de su madre y juntos caminaban rumbo al carro para luego perderse en la distancia.
La vampira lentamente volvió a caminar rumbo a su hogar, tenía tantas cosas que reflexionar, pero principalmente tenía mucho que investigar y debía hacerlo sola puesto que no quería darle falsas esperanzas a nadie ni mucho menos a Damon…
Al abrir la puerta del loft dónde ella vivía, Elena Gilbert se percató de que todo estaba silencioso y tranquilo, la vampira le restó importancia a éste echo mientras cerraba la puerta tras de sí y se desprendía del abrigo para colgarlo en el perchero. Caminó en dirección a su habitación para tomar una ducha y cambiarse de ropa, cuando un ruido en la sala de estar llamó su atención, caminó relajadamente en dirección a la sala; hacía mucho, mucho tiempo que nadie con intenciones dudosas se cruzaba en el camino de ella o en el de sus amigos, claro está, ¿Quién en su sano juicio, ya sea, vampiro, licántropo, brujo o humano, les atacaría y desataría la furia del nuevo y mejorado vampiro Damon Salvatore?
Así pues Elena llegó a la sala de estar y al abrir la puerta, se encontró con la persona que le había robado sus pensamientos durante todo el día.
Damon Salvatore se encontraba de espaldas a ella, contemplando el paisaje nocturno de la ciudad de los vientos acompañado de su fiel amigo, el vaso de burbon.
Giró su cuerpo lentamente cuando sintió la presencia de Elena. Sus profundos ojos azules la contemplaron y en ese preciso momento el mundo de Elena Gilbert se detuvo.
La castaña corrió a los brazos ahora extendidos de aquél vampiro y lo envolvió con los suyos mientras sus labios lo besaban con locura, deseo y pasión.
Elena deshizo el abrazo para colgarse del cuello de Damon y así profundizar más el beso en tanto que Damon rodeaba la cintura de la castaña con sus varoniles brazos, estrechándola aún más a él hasta tal grado que la vampira podía sentir como el miembro de Damon comenzaba a endurecerse al contacto con sus vaqueros. Un gruñido de excitación se dejó escuchar de la garganta de Damon quien rápidamente subió sus manos para quitarle la sudadera a Elena y dejarla solo con su sujetador.
Elena realizó la misma acción quitándole la chaqueta de cuero y rasgándole la ramera negra con manos rápidas y expertas, no había tiempo para ser paciente y amable, le quería y le deseaba en ese preciso momento. Sus manos ahora viajaron por el torso desnudo y bien esculpido de Damon, acariciándolo con infinito placer mientras besaba su cuello y bajaba lentamente.
Sus besos se detuvieron por un momento y Elena alzó la cabeza hasta quedar en contacto con los ojos de Damon quien la miraba como si fuese la criatura más exquisita de todo el mundo.
-Bienvenido a casa- fueron las únicas tres palabras que la vampira pudo articular antes de que la típica sonrisa torcida y ojos de deseo despertaran en Damon causando que éste la tomara entre sus brazos estilo nupcial y la cargara directo a la recamara que compartían juntos para posteriormente dejarla con delicadeza mientras él se recostaba sobre ella y dibujaba círculos sobre sus pechos con su dedo índice.
-Te extrañé también- Y diciendo aquello, Damon Salvatore se dispuso a besarla nuevamente…
Para Elena Gilbert aquél día, que había comenzado tan tristemente por fin acababa, dando lugar a la noche más fantástica y estimulante de su existencia.
Desde hacía ya cinco años que cuando el calendario marcaba ésta fecha, Damon se marchaba y Elena quedaba desolada, durante todo ese día la vampira pensaba en Damon y todo su ser se volvía un cascarón triste y vacío… Pero cuando él regresaba, el ser que era Elena Gilbert regresaba a la vida como ave fénix renacido, se sentía completa nuevamente como si con el regreso de su amor eterno, el mundo volviese a la normalidad. Ella volvía a ser feliz…
Un sentimiento indescriptible de deseo trajo a Elena de vuelta a la realidad. Damon besaba su cuello mientras que una de sus manos acariciaba fuertemente su intimidad por encima de las bragas de Elena, el cuerpo de ésta inmediatamente se arqueó en respuesta y el deseo nuevamente afloraba en los ojos de Elena quien rápidamente pasó sus manos por el torso desnudo de Damon y descendió hasta llegar a sus vaqueros, con sus manos jugó pícaramente con el miembro latente de Damon por sobre sus vaqueros hasta que escuchó un gemido de súplica por parte de Damon, Elena bajó el zipper de los vaqueros de Damon y luego los bajó con malicia y lentitud hasta que su sexy vampiro quedó solamente con unos bóxers negros que no dejaban nada a la imaginación.
Elena sonrió con malicia mientras que seguía jugando con el miembro sobre estimulado de Damon quien gemía desesperado mientras lamía el cuello de Elena y sus manos le masajeaban los pechos con fuerza.
-Estás jugando sucio-
susurró sensualmente Damon en el oído de Elena cuando dejó de jugar con su cuello. En un movimiento veloz, Damon tomó a Elena y la depositó sobre sus piernas mientras las lenguas de ambos combatían en una batalla eterna y las manos de éste seguían masajeando los pechos de Elena por sobre el sujetador. Damon se cansó de jugar con ellos por sobre su sujetador y con un movimiento bestial el sujetador de Elena yacía en el suelo de la habitación esparcido junto al resto de la ropa de ambos.
Damon Salvatore en éste momento ya no pensaba, solo era un animal dispuesto a dar y recibir placer de su princesa, dejó de besarla para que su lengua descendiera desde sus carnosos y sensuales labios, pasando por su cuello y descansando en sus pechos quienes ahora necesitaban de su atención; los mordió, acarició y lamió hasta que el cuerpo de Elena comenzó a arquearse cada vez más. Fue cuando Damon volvió a tirar a Elena a la cama para después, él mismo quitarse los bóxers que ya le resultaban incómodos, volvió a subirse sobre Elena, pero ésta vez lentamente, pasando sus manos por las piernas y muslos de su novia hasta llegar a sus bragas y bajándolas poco a poco hasta quedar perdidas en algún lugar de la cama, fue cuando Damon volvió a jugar con la intimidad de Elena, dejándola lista para su entrada, abrió tiernamente las piernas de Elena y se colocó en posición, mas no entró, sus ojos se posaron en los de ella, buscando un permiso silencioso.
Cuando una Elena totalmente excitada y casi sin conciencia lo miró suplicante, Damon sonrió triunfante y entró en ella una y otra vez hasta que ambos quedaron exhaustos.
La mañana dejó ver a dos vampiros totalmente dormidos y abrazados el uno al otro. Un pequeño pero molesto rayo de sol se detuvo sobre los ojos cerrados de una molesta Elena quien gimió suplicante en respuesta a la luz, abrió sus ojos lentamente y una sonrisa amorosa cruzó su cara. Si todos mis despertares fuesen tan agradables como éste… No podría salir nunca de ésta cama mmm pensó Elena pícaramente mirando a su sexy y guapo compañero dormir plácidamente con ese torso de Dios desnudo y cuerpo tapado apenas por una sábana de seda negra… Elena suspiró, necesitaría una ducha con agua helada urgentemente si no dejaba de pensar en su compañero completamente desnudo, acostado "convenientemente" a su lado, con ese majestuoso cuerpo… ¡Elena Gilbert!, ¡deja de pensar en el sexy cuerpo de nuestro novio y sal de esa maldita cama que se nos hará tarde! Su lado racional la sermoneó mentalmente.
La castaña se hizo un puchero a sí misma y con pesadez trató de salir de esa cama, tarea nada fácil puesto que Elena se encontraba sobre el pecho de Damon y fuertemente abrazada por los brazos de éste.
La vampira cogió sutilmente el brazo izquierdo de Damon que descansaba sobre ella mientras ésta escapaba lentamente de la cama para no despertar a su novio, cuando su cuerpo quedó completamente o desgraciadamente lejos del de Damon, depositó el brazo que había tomado delicadamente sobre el otro brazo de Damon y se dispuso con éxito a ducharse.
Cuando estaba a punto de caminar rumbo a la regadera una mano la cogió por detrás de su cintura desnuda.
-Quédate- le pidió Damon por detrás de ella
Elena giró su cuerpo y miró a su novio con un puchero en su cara -¡Hey!- le dijo ella golpeando el pecho de Damon débilmente con su mano.
-¿Au?- Damon se quejó divertido para luego besar los labios de Elena cariñosamente.
Elena rompió el beso unos segundos después mirándolo con fingido enojo y colocando sus manos en sus caderas.
-Si te ibas a despertar de todas formas, me hubieras ahorrado todo el suplicio de levantarme tan sutilmente, ¡tonto!-
-Me gusta verte desnuda intentando irte sin despertarme- Respondió Damon con una sonrisa de 250 watts.
-¡Damon!- le regaño Elena.
-No hables, solo bésame- Finalizó Damon tomándola en brazos de nuevo estilo nupcial mientras la besaba y la llevaba al cuarto de baño…
…Una hora mas tarde…
Damon y Elena se encontraban en la cocina bebiendo un rico desayuno de sangre en bolsa y disfrutando de una increíble mañana juntos cuando Elena miró su reloj.
-¡Joder, llego tarde!- Se quejó la vampira alejándose del lado de Damon para terminar de arreglarse.
Mientras tanto Damon la observaba divertido. Habían pasado cinco años desde que ellos estaban juntos y el peli-negro seguía sorprendiéndose con esa exquisita criatura, al lado de Elena, él nunca se aburría y todos los días resultaban ser una aventura nueva y gratificante.
-¿No podrías dejar a esos adolescentes con excesos de hormonas solo por un día y pasarlo con tu increíblemente sexy novio vampiro?- Preguntó Damon aún con esa sonrisa burlona dibujada en su rostro, pero ésta vez se había movido a la habitación que compartía con Elena viendo como ésta se arreglaba.
-¡Wow Damon, qué humilde eres!- Elena respondió sarcásticamente sin dejar de arreglarse.
-¿Verdad que soy un pan de Dios?- Damon siguió con el juego.
-Claro Damon… por eso todo el mundo te ama…-
-Oh, tranquila amor, siempre serás mi preferida.-
Elena entornó los ojos y suspiró resignada, Damon a veces podía comportarse como todo un niño y hacía imposible creer que él era un vampiro de 174 años.
-Entonces…-
Elena volvió su atención hacia Damon.
-¿A qué hora sales hoy?, porque tengo planes… ¿Qué te parece una cita al aire libre contigo, conmigo y con ese par de piernas sensuales que me vuelven loco?- Hablo Damon con esa voz de vampiro seductor que hacía que a Elena se le erizaran los cabellos.
Elena trató de contener una risita, mas no pudo, ¡cómo le encantaba Damon!.
Una vez que se calmó volvió la mirar a Damon y habló.
-Hoy saldré como a las ocho, debo de revisar algunos papeles y corregir algunos exámenes.-
-Bien, te recojo a las ocho entonces- Y diciendo esto último, Damon besó a Elena nuevamente.
-mmm, Damon, llegaré tarde...- Comentó Elena rompiendo el beso.
-¿Y?, no es como si no pudieras compulsionar al director o quien sea para que no te regañen…- Comentó Damon acariciando levemente la mejilla de Elena.
-Además, nuestro pequeño momento en la ducha no fue lo suficientemente largo y aún sigo con deseos de ti…- Finalizó Damon mientras sus manos acariciaban la entrepierna de Elena.
-Damon… basta ya…- La vampira no podía pensar con claridad, las caricias de Damon estaban logrando que olvidara todo otra vez.
-Te odio…- Dijo Elena sucumbiendo ante los deseos de Damon y los suyos también…
-Tú no me odias… tú me deseas…- Habló el vampiro peli-negro con voz socarrona y triunfante.-
-Ahora, vamos a llamar a tu jefe para decirle que llegarás un poco tarde…-
Damon le susurraba en el oído de Elena mientras no dejaba de acariciarla por todo su cuerpo.
-Pero antes, tú y yo tenemos algo pendiente…- Terminó de susurrar Damon al cabo que cerraba la puerta de la habitación y tomaba a Elena por segunda vez.
…Éste sería un largo día…
Ta-da! Mil disculpas por mi retraso, es que ésta semana ha sido un infierno para mí con eso de los exámenes de final de semestre, y el estudio y luego las largas esperas para saber los resultados T_T me volveré loca jahajahajah.
Pero bueno, me moría de ganas de escribir el siguiente capi y pues aquí se los traje :D aunque nose, no me quedó muy bien D:, lo terminé casi recién de escribir y pues :DD eso. Ah jejejej quise profundizar mas la relación Delena en este capi como no se habían visto en casi un día :DDDDDDDD y por eso escribí ese pequeño lemmon pero no lo profundice mucho porque luego recordé que subí este fic con categoría T y también para mantener la salud mental de ésta escritora loquilla… y cof-cof ya me salí del tema.
Como sea muchas gracias a las personas que siguen éste fic, las que dejan reviews y las que igual lo leen pero no dejan nada :D igual muchas, muchas gracias.
Como me tardé mucho en subir este capi, la parte 2 la subiré mañana o a mas tardar el martes n_n.
Ojalá les guste!.
Meiyami.
