(A/N): Lo sé, debería estar actualizando otras historias, pero como ya dije anteriormente esta es mi favorita, sobre todas las que he escrito así que no me maten y disfruten este capítulo, por favor :3

Debo admitir que fue doloroso escribir este capítulo, no es muy divertido cortarse tres de tus dedos con un cuchillo ._. no pregunten, sólo digamos que Liz intentó ser buena hija ayudando a su madre en la cocina cuando tomate salvaje aparece y necesita ser picado :/ el resto deberán conocerlo. Pero ya, basta de hablar de mi y como les dije, disfruten el capítulo.


SENTIMIENTO LATENTE,

Capítulo 5: ¿Quieres una galleta?


—¿Me vas a decir por qué me quieres fuera del apartamento o sólo continuarás comiendo pizza lentamente?

—Nunca dije que te quería fuera del apartamento.

—¿En serio? Me sacaste de allí con el pretexto de venir a buscar un juguete inexistente para luego ceder el lugar a todo el mundo en la fila y luego tardar como diez minutos decidiendo que ordenar y finalmente pedir tres pizzas tamaño familiar e intentar comerlas a paso de tortuga.

—No hay nada que ocultar. —Declaró el castaño sin inmutarse.

—Entonces, supongo que no te molestará que regrese a casa, ¿O sí? —Respondió la chica disponiéndose a levantarse.

—¡No! —Respondió el castaño por impulso haciendo que una sonrisa maligna se dibujara en el rostro de la chica, "Es igual de hábil que yo" se dijo James para sus adentros.

—Entonces no me quieres en el apartamento. —Habló Katie acomodándose nuevamente y hablando con tono ligero, sospechando.

El chico rodó los ojos. —No es eso, lo que pasa es que aún no has comido casi nada. —Respondió como parte de su acto señalándo las cajas de pizza sobrantes.

—¿No pretenderás que me coma tres cajas de pizza tamaño familiar?

—Para algo las compré. —Comentó James dando una mordida al pedazo que sostenía.

—Supongo que esto será por las malas, tienes tres opciones: contarme ahora lo que sucede y hacerlo todo de manera civilizada, hacerme sacarte las respuestas a la fuerza o no contarme nada y hacer que yo me entere por mi cuenta, cosa que será peor para ti y todos los involucrados. —Dijo para luego tomar un último pedazo y llevárselo a la boca.

El castaño la miró con cierto orgullo, Katie Knight podría llegar a ser igual de manipuladora que él. —¿Te han dicho que eres una niña cruel y aterradora?

—Millones de veces.

—Escucha, la cosa es simple. Carlos y Logan de un día para el otro se dieron cuenta que estaban enamorados de Kendall y ahora básicamente compiten por él y han pasado todo el día tras él. —La castaña abrió la boca para decir algo pero el chico continuó rápidamente.— No digas nada hasta que termine... Bien, como buen amigo que soy estoy del lado de todo el mundo y me propuse a ayudar a Kendall a escabullirse de los chicos y también a ayudarlos para conquistar a su rubio adorado, el primero al que ayudé fue a Carlos quien seguramente debe estar en este momento abalanzándose sobre Kendall o viceversa y al siguiente que ayudaré será a nuestro genio amigo Logan al que tal vez lo ayudé de la misma forma en la que ayudé a Carlos para que el latino piense que el otro lo copió y poner algo de tensión en esto. —Tomó un sorbo de refresco.— Ahora sí, puedes hablar.

Después de unos segundos de asimilar que fue exactamente lo que dijo el castaño, Katie debatió en su interior si todo aquello podría ser verdad, decidió creerle. —Supongo que te sirvió el protector solar. —Respondió pensativa.

El castaño asintió. —No tanto, pero hizo lo suyo.

—Eres malo, James Diamond, pero aún así me gusta tu estilo.

James no pudo evitar sonreír de orgullo. —Debes prometer que no les harás saber que te he dicho algo, quiero vivir lo suficiente para ver hasta qué punto pueden llegar Carlos y Logan.

—Guardaré silencio, pero debes mantenerme informada.

—Es un trato.

—Otra cosa... ¿Planeabas mantenerme aquí viéndote comiendo?

—Esa era la idea.

—James querido, debes aprender a idear mejores planes.


Mientras tanto, en Palm Woods, cierto pelinegro iba de regreso a su apartamento después de una extraña charla con la que alguna vez fue su novia. Había pasado una linda tarde con Kendall y deseaba regresar al apartamento para verlo con el simple pretexto de que vivían bajo el mismo techo. Al abrir la puerta, se encontró con el rubio y su amigo latino compartiendo un abrazo que ambos parecían disfrutar, Logan se debatió entre las dos primeras opciones que podía formular, la primera era marcharse por donde había llegado y la segunda era interrumpir el acto fraternal que seguramente para Carlos significaría más.

—¿Interrumpo algo? —Preguntó Logan un tanto apenado, sabía que no era amable sabotear -Como el pensaba- a Carlos, pero "En el amor y la guerra todo se vale." pensó recordando haber escuchado aquella frase millones de veces.

Rápidamente Carlos y Kendall se separaron provocando que el latino se sonrojara un poco. —Debes ver lo que Carlos hizo. —Habló Kendall aún conmovido.

Logan se acercó al televisor con curiosidad al momento que el rubio presionó un botón para reproducir la presentación nuevamente. La vista del pálido se intercalaba entre la pantalla del televisor, el latino que permanecía en silencio y el rubio que observaba todo con una gran sonrisa. "Definitivamente Carlos está un paso delante de mí." pensó Logan regresando la mirada al televisor donde pasaba una imagen que si mal no recordaba había sido captada hace unas semanas, en la foto salían Kendall y Carlos observando la camara y al lado de Carlos se suponía que debía de salir Logan el cual fue recortado de la foto hasta el punto que se viera sólo una pequeña parte de su brazo.

—¡Oye! —Habló el pálido un tanto enfadado, ¿Realmente le molestaba que lo hubiesen recortado de la foto o sólo estaba celoso de que el latino había acaparado la atención del rubio?

—¿Qué pasa?

—¿Por qué me recortaste de esa foto? —Preguntó enfadado, el latino guardó silencio mientras Kendall le ponía pausa al vídeo y observaba con detenimiento la reacción de Logan.— ¿Por qué?

—Logan no creo que... —Kendall empezó a hablar pero fue interrumpido rápidamente por Carlos.

—Porque quería que sólo salieramos Kendall y yo. —Respondió con seguridad y un tanto temeroso.

—¡Pero no tenías que...!

—¡Esperen! —Interrumpió el rubio velozmente.— Debo detener esto antes de que se salga de control, Logan, no te alteres por una foto, no tienen porque pelear por algo como eso, es infantil y se ve mal, no debemos pelear... —Kendall intentó aconsejar a los chicos, aunque sabía que en el fondo realmente había algo que los hacía pelear, ese algo era él.

—Lo sentimos. —Hablaron como niños regañados después de mirarse unos segundos.

—Así me gusta, ahora... ¿Dónde está mamá? no la he visto en todo el día y muero de hambre...

—Yo puedo hacerte algo de comer... Si tú quieres. —Respondió Carlos rápidamente.

—No Carlitos, seguro debes de estar muy cansado por todo eso del vídeo... ¿Por qué no me dejas hacerlo yo? —Habló Logan agregando más modestia a su acento.

—No, está bien. Pero muchas gracias, Logie. —Atinó a decir el latino antes de irse prácticamente corriendo hasta la cocina.

Kendall suspiró pensando por milésima vez que este asunto sería muy complicado. —¡Chicos! tengo ambas manos en buen estado, por si no lo notan, yo puedo hacer mi cena. —Dijo.

—¡No pero tú...! —ambos empezaron a inventar excusas e incoherencias por unos segundos hasta que la Sra. Knight apareció en la puerta.

—¡Lamento la tardanza! Pero ya saben como son esas filas en el banco, espero no tengan hambre...

—De hecho... —Habló Kendall acercándose y depositando un beso en la frente de su madre. —Yo muero de hambre.

—No te preocupes cariño, James me llamó y me dijo que él y Katie traerían pizza, parece que se equivocaron o algo y traen unas tres cajas. —Respondió Jennifer mientras Carlos y Logan se rendían y optaban por guardar silencio.

—Eso es mucha pizza. —Respondió el rubio observando de reojo a sus compañeros.


Una semana pasó y junto con ella la paciencia del rubio, sus mejores amigos de habían vuelto una carga y -aunque se sentía profundamente alagado- estaba empezando a odiar que Carlos y Logan no hubiesen encontrado alguna otra persona para enamorarse, con la ayuda de James había logrado quitarse un poco a los chicos de encima pero al mismo tiempo parecía estar del lado de los chicos, los únicos momentos en los que podía estar seguro dentro del apartamento de las peleas infantiles o declaraciones de amor era cuando su madre estaba cerca, los chicos parecían ponerse tímidos frente a ella. Miedo tal vez, pensaba Kendall. Esa mañana todos desayunaban cuando aquella pequeña paz que reinaba cuando estaba cerca de su madre se vería frustada por unos días. Jennifer iría por unos días a visitar a la abuela y se llevaría a Katie con ella, lo peor de todo para el rubio, era que se irían ese mismo día.

—¿Por qué no puedo ir con ustedes? —Preguntó el rubio un tanto tenso, la idea de Carlos y Logan sobre el ahora todo el día le hacía querer salir del país y adoptar una identidad falsa.

—Kendall tú odias visitar a la abuela. —Respondió la mujer mientras revisaba por última vez que hubiese suficiente comida para que los cuatro chicos sobrevivieran por una semana.

—¡Odiaba hacerlo hace dos años, ya crecí! —Respondió el chico haciendo puchero.

Su madre le dedicó una sonrisa y lo abrazó unos segundos. —Aunque hayas crecido, ya es tarde para preparar todo, la visitarás para la próxima. ¿De acuerdo?

—De acuerdo. —Respondió vencido.

—Ahora, los voy a llamar tres veces todos los días para ver que todo siga bajo control, tú estarás a cargo, no dejes que Carlos coma palomitas en la ducha y no se metan en problemas... —Empezó a decir todo lo que no debían hacer mientras estaban solos por milésima vez...


—Promete que me mantendrás actualizada y que me enviarás mensajes con todo lo que veas.

—Lo prometo.

—No me quiero perder de nada ¿Escuchaste?

—Ya escuché, ahora termina de irte... —Respondió el castaño fastidiado por la insistencia de Katie.

—Como sea, adiós... Por cierto, deberían de limpiar un poco este lugar, no me gusta entrar aquí con tanta ropa interior tirada en el piso.

—Dile eso a tu hermano. —Respondió el castaño arrojándose en su cama y disponiéndose a leer su revista de moda favorita.


Después de que las chicas finalmente se marcharon, el primero en ponerse en acción fue Logan, quien ya tenía un plan "Más efectivo" que el de Carlos. Salió en búsqueda del rubio al que encontró sentado en el sofá entusiasmado con una bolsa de galletas.

—¡Hey, Kendall! —Le llamó.

El rubio se arrepintió de no haberse encerrado en su cuarto, pero por buena educación respondió. —Hola Logan, ¿Una galleta? —Preguntó tratando de evitar lo que sea que quisiera el pálido.

—No gracias, lo que quiero es que me acompañes, tienes que ver algo. —Respondió el chico emocionado.

Kendall no pudo resistirse a la sonrisa de su amigo. —¿Qué es?

—Sígueme... Y dame una de esas galletas.


(A/N): ¿Qué hará Logie? No lo sabremos hasta el próximo capítulo, gracias a todos por sus Reviews en el capítulo anterior, me gustaría saber que les pareció este y si merezco tomates ._. Por favor, tomates no... Ya tuve una experiencia traumática D: xD

PD: Ya salió a la venta 24/Seven *-*

Un besito,

Liz.