Disclaimer: la fantástica serie de * The Vampire Diaries * no me pertenece los verdaderos creadores son: Kevin Williamson, Julie Plec y por supuesto L.J Smith quien sin ella está maravillosa serie y libros no existirían. Sólo utilizo esta serie por diversión sin fines de lucro, ah y dentro de este fic hay algunos personajes creados por mi cabezita loca n_n, Enjoy!.
Capítulo 3: Recordando el pasado parte 2.
Ya era medio día y Elena se encontraba impartiendo su última clase antes del almuerzo.
Había llegado una hora más tarde de lo habitual a causa de Damon; su novio y sexy vampiro impulsivo que la había secuestrado por toda la mañana, pero también había sido él su salvador, él que había llegado a la preparatoria junto con ella y "amablemente" había accedido a tener una charla amena con el director de la preparatoria y jefe de Elena; el cuál diez minutos más tarde había salido de su oficina siendo acompañado por un sonriente Damon quien solo se limitó a caminar de vuelta al carro.
Flashback 10 minutos antes
-¿Qué le dijiste?- Espetó la vampira después de salir del edificio siguiendo a Damon.
-¿A qué te refieres?- Preguntó el peli-negro con fingida inocencia. –Yo solo le expliqué a tu querido jefe que de camino al trabajo habías tenido una pequeña "charla" con tu novio y…-
-¡Damon!- Elena se encontraba de brazos cruzados y resoplando frustradamente frente al oji-azul.
-¡Tranquila, tranquila guerrera!- Damon alzó sus brazos en signo de paz. –Solo bromeo, ya sabes- Dio un paso adelante terminando de acortar la distancia entre ellos y colocando sus manos por sobre la cintura de Elena, finalizó posicionando sus labios sobre el cuello nivéo de la castaña, depositando un beso cargado de deseo, una vez que terminó, con sus manos todavía rodeando la cintura de la vampira, la acercó más a él, como si intentara fusionarse con ella en ese mismo momento y subiendo ahora su varonil boca al oído de Elena susurró provocativamente.
-¿Sabes que cuando te enojas, me haces desearte más de lo que ya lo hago?-
La sensación que provocó el sentir el cálido aliento de Damon sobre ella originó que un temblor bajase por la columna de Elena sin poderlo evitar… Las sensaciones y sentimientos que éste Adonis de la noche provocaba en ella, eran tan placenteras que Elena difícilmente podía resistirse… ¿y quién querría hacerlo?
El lado racional de la vampira le gritaba que se alejara, que éste no era el momento ni mucho menos el lugar para dejarse llevar... pero el tener el cuerpo del peli-negro tan cerca del de ella, el sentir las caricias que Damon discretamente le estaba propinando en ese momento a su trasero y el tener a esa exquisita boquita seductora tan cerca de la de ella y no besarla ¡La estaba matando por dentro!
-Da…Damon…no pode…podemos por ahora, por favor… suéltame…-
Damon soltó por completo a Elena pero aun así no se movió como su novia estaba esperando, en lugar de eso se dedicó a observarla, Elena Gilbert se encontraba alterada, claramente nerviosa y respirando entrecortadamente, las pupilas de sus ojos marrones se encontraban dilatadas y se mordía arduamente el labio inferior, señales claras de que estaba excitada.
Damon Salvatore nuevamente había ganado.
-Tú te lo pierdes- finalmente giró su cuerpo no sin antes mostrar una sonrisa zorruna cargada de significado, subió a su coche y antes de marcharse miró por última vez a su novia quien todavía seguía de pie, sin moverse.
-Nos vemos a la noche princesa- Por fin la vampira se movió girando su cabeza en dirección a su novio.
-Ah y lo olvidaba, no te extrañes, si tu jefe te da un aumento o unas repentinas vacaciones- Pisó el embriague y colocó el cambio en reversa sin despegar sus ojos de los de Elena.
-Me darás las gracias hoy cuando nos veamos de nuevo- Finalizó el oji-azul giñándole un ojo, mientras se perdía por la carretera a toda velocidad.
-¡Damon!- Gritó Elena luego de haber recuperado por completo el control de su cuerpo, lastimeramente su novio ya se encontraba muy lejos de ella como para escucharla.
Fin flashback.
La hora del almuerzo por fin llegó y una molesta y muy frustrada profesora/vampira se disponía a comer en la sala de maestros.
Una vez dentro, buscó con la mirada a una joven mujer de cabellos rizados y colorines, cuando la encontró, caminó hacia ella; era el momento de poner su plan en marcha.
-¿Puedo sentarme?- Se inclinó hacia la mujer colorina mostrando su mejor sonrisa fraterna y esperó su respuesta.
La mujer alzó la cabeza mientras se ponía en el contacto visual de la castaña.
-¡Oh Elena!, ¡por supuesto siéntate!- Respondió la colorina también sonriendo. -¿Cómo estás?- Preguntó luego de haber bebido de un vaso de jugo de la cafetería.
Elena le dio un bocado a su sándwich antes de contestarle, había decidido comer ella también para así no parecer tan intimidante.
-Uhm, ya sabes, también como uno podría estarlo manteniendo una casa y trabajando al mismo tiempo- volvió a comer, pero ésta vez, cogió una patata con katsu.
-Te comprendo- Habló entre risas –Yo apenas tengo tiempo para mí, tu sabes, trabajo prácticamente todo el día, luego llego a casa después de haber recogido a Stefan de la escuela, paso un poco de tiempo con él hasta que Chris llega del trabajo, cenamos en familia y luego, ya sabes, lo típico, cuentos infantiles, más trabajo y tiempo con tu esposo…- Se rio mientras cogía una patata ella también.
-Y hablando de tu hijo, ¿Cómo está él, ya se encuentra mejor?- preguntó la vampira como quien no quiere la cosa, debía sacar el tema lo antes posible pero sin que ella sospechara algo.
-Está bien ahora, ¿sabes? Él está muy entusiasmado por que nos visites alguna vez-
Era muy fácil hablar con Adelie, ella era de esa clase de personas alegres, que siempre te reciben con una sonrisa y son muy abiertas con todo el mundo.
Elena Gilbert se preguntaba porque no había pasado más tiempo con Adelie antes…
La mujer colorina había comenzado a trabajar en el Nosthside college el mismo año que lo había hecho Elena, pero aun así, no habían cruzado más de unas cuantas palabras en todo ese tiempo.
La vampira castaña se preguntaba si de haberla conocido antes, habría dado con ese pequeñín de ojos verde-grisáceos con mayor premura… Nuevamente negó con su cabeza, aun no corroboraba la verdadera identidad del hijo de Adelie y el hecho de que el hijo de su amiga llevase el mismo nombre, tuviera sus mismos ojos y poseyera el mismo cabello que su ex-novio muerto no significaba nada, al menos no hasta demostrar lo contrario…
-¿Elena?-
La voz de la mujer colorina la distrajo de sus pensamientos, Elena parpadeó un par de veces.
-Lo lamento, ¿decías algo?-
Adelie observó fijamente a su amiga antes de volver a hablar -¿Estás bien?-
-Sí, yo solo estaba… olvídalo, no pasa nada- con un gesto de total relajo, Elena cogió otra patata y se dispuso a comer nuevamente para fingir restarle importancia a lo ocurrido anteriormente
Adelie suspiró al tanto en que miraba a Elena con aspecto divertido.
-Te pregunté si te gustaría ir de compras conmigo mañana después del trabajo-
Elena miró a su amiga con rostro alegre, mientras en su fuero interno la vampira pensaba que había sido demasiado fácil volverse amiga de Adelie; definitivamente ella era de esas personas que podrían ser amigas del mismísimo demonio y aun así tendrían una sonrisa sincera y de total aceptación para él.
No podía evitar que una parte de su subconsciente se sintiese mal por estarla usando, pero era necesario puesto que ella quería saber la verdad.
-Por supuesto que me encantaría, sería un placer ir de compras contigo-
La hora de almuerzo dio paso a la tarde y con ella a los últimos bloques de clases
Elena caminaba en dirección al salón de clases que le correspondía por horario; al abrir la puerta, su visión se topó con un puñado de chicos que reían y se lanzaban balones de football los unos a los otros…
-Bien chicos, que bien que ustedes vivan la vida sana practicando deportes- La vampira cerró la puerta tras de sí y caminó con paso imponente y decisivo hacia su escritorio, en donde dejó sus libros sobre la mesa al mismo instante en que sus ojos marrones se fijaron en sus estudiantes y una sonrisa siniestra se extendía sobre su cara. –Pero esto no es clase de deportes, así que guarden esos balones o haremos lindos y nuevos globos terráqueos con ellos-
La castaña cruzó sus brazos y esperó a que sus alumnos obedecieran sin dejar de mostrar aquella sonrisa inquietante…
Sí, definitivamente tener al rey de los vampiros sarcásticos y mal influenciadores cerca de Elena había sido una mala idea…
Los alumnos de primer año de preparatoria guardaron todo y tomaron asiento en sus pupitres mientras observaban a su maestra con rostros que iban desde la completa extrañeza al vivo terror.
Me pregunto qué diría Rick si pudiese ver esto… pensó Elena al momento en que caminaba hacia el pizarrón y escribía las palabras "GUERRA CIVIL" con letras grandes y mayúsculas…
En los años en que Elena Gilbert cursó la preparatoria descubrió un gusto especial por ésa disciplina y cuando se graduó la vampira no lo dudó dos veces en escoger Historia como su carrera universitaria.
…95 minutos después…
-Bien chicos, no olviden escribir sus ensayos para la próxima clase; eso es todo por hoy, pueden irse-
En cuanto la castaña terminó de hablar, el timbre de final de clases se dejó escuchar y dio ápice para una estampida de alumnos que salieron del salón como alma que lleva el diablo.
Elena cogió sus cosas del escritorio, no sin antes reírse levemente por el comportamiento de sus alumnos ¿Quizás deba ser un poco menos estricta con ellos? pensó mientras salía del salón de clases y se disponía a revisar aquella montaña estilo Everest de papeles, trabajos y exámenes.
A la entrada de la sala de maestros la castaña se encontró con Adelie, su nueva amiga quien la saludó con un asentimiento de cabeza y una sonrisa radiante para posteriormente marcharse.
La vampira siguió su camino, la montaña más alta en el mundo la esperaba para ser conquistada.
Elena resopló ¡Manos a la obra! pensó para luego sentarse y comenzar a corregir todo ese papeleo.
Dos horas más tarde Elena por fin se encontraba libre de obligaciones y se disponía a volver a casa.
Para la vampira el ser profesora lo era todo para ella; le encantaba ese trabajo, le gustaba todo lo referente a la enseñanza pero la parte que ella más odiaba era precisamente el trabajo administrativo de revisar exámenes y demás inconvenientes, para ella, eso le resultaba un calvario peor que enfrentarse a cualquier enemigo.
Al salir de la preparatoria, tomó un taxi debido a que recordó que gracias a su "interesante mañana" había arribado a la escuela en el carro de Damon; carro que su novio había utilizado para marcharse luego de dejarla en su trabajo.
Volvió a suspirar con pesadez y se dispuso a tratar de disfrutar de su camino de regreso a casa.
Cuando llegó, le pagó al taxista y se bajó, entró al loft, subió en el elevador y finalizó su travesía entrando a su hogar.
-¡Al fin!, muero de hambre- Damon Salvatore se encontraba de espaldas a su novia con vaso en mano.
-¡Hola Elena!, ¿Cómo estás?, ¿Cómo estuvo tu día?- espetó la castaña ignorando completamente al peli-negro, con una mueca divertida en su cara mientras giraba su cuerpo y quedaba frente a su novio.
-Los modales son gratis Damon, deberías recordarlo- La castaña se mofó mientras miraba a Damon pícaramente.
El peli-negro entornó los ojos –Hola Elena- Pronunció cada palabra con el mismo tono de burla que había utilizado Elena.
Esto originó que una carcajada escapara de la garganta de la vampira.
Damon colocó una de sus manos sobre la barbilla de Elena como si intentase acomodar su cabeza para así obtener un mejor ángulo y se dispuso a besarla, las bocas de ambos se abrieron para profundizar el beso y sus lenguas volvieron a realizar una batalla silenciosa por el control de la otra. El beso continuó por algunos segundos más para luego ser roto por el propio oji-azul quien se separó levemente del rostro de Elena solo para mirarla.
Sus miradas se encontraron y el corazón de ambos comenzó a retumbar alocadamente como si ellos todavía estuviesen vivos.
-Ve a cambiarte, te estaré esperando- Susurró Damon alejándose de la castaña para volver a beber un poco más de su vaso de Bourbon.
-No tardaré- fue la única respuesta de Elena quien entró como relámpago a la habitación para comenzar a vestirse.
Un borrón rojizo llamó su atención y se dirigió a la cama, al acercarse no pudo evitar que su quijada se abriera levemente.
Sobre ésta se encontraba un vestido rojo sin tirantes a la altura de los hombros, que caía recto y sin vuelo hasta llegar a la altura de los muslos, un poco más arriba de sus rodillas, junto a él se dejaban ver dos prendas diminutas y de encaje del mismo color que el vestido y un poco más rezagado descansaban una pequeña cadena de oro fino con dos pendientes largos también de oro con pequeñas incrustaciones de gemas rojas.
Elena se disponía a regresar a la sala para patearle el trasero a su novio vampiro cuando sus pies toparon con algo que estaba debajo de la cama, se inclinó para ver lo que era y descubrió un par de zapatos negros de tacón alto y fino, sujetos por una delgada correa para sostenerlos a los tobillos.
-¡Damon!- El grito habría asustado a cualquier persona que estuviese cerca de la fuente de tan horripilante grito pero en el peli-negro, causaron una impresión totalmente diferente y una carcajada burlona se dejó escuchar por todo el loft en respuesta del grito.
-¡Voy a matarte…tú…grandísimo idiota!- nuevas risas procedentes de la sala se sintieron.
Elena resopló frustrada y comenzó a desvestirse Si Damon quiere guerra, entonces guerra tendrá Pensó la vampira mientras tomaba una ducha rápida y se colocaba la lencería y aquél vestido, al instante en que la prenda rosó la piel de la mujer, pudo sentir como el vestido, en efecto se ajustaba y moldeaba perfectamente a su esbelto cuerpo, incluso pudo notar como un pequeño pero atrevido escote se dejaba apreciar sobre el muslo derecho de Elena. Sonrió complacida Damon definitivamente va a desear no haber elegido ése vestido.
Se colocó los zapatos y el resto de los accesorios y recogió su cabello en un tomate alocado y atrevido; por último se colocó una pisca de perfume y salió de la habitación.
Damon pov
Observé como Elena marchaba rumbo a la habitación y sonreí Ésta sería una interesante noche pensé y me reí por lo bajo.
Caminé en dirección contraria a la de Elena y llegué a otra habitación en donde un traje de tela negro Armani me esperaba.
Me vestí y me dispuse a salir del cuarto con la corbata en mi mano para guardarla, nunca fue mi estilo el llevar corbata y no iba a empezar aquél día.
Volví a la sala cuando escuché un grito provenía de mi novia. "¡Damon!" gritó mi nombre y eso originó que me riera sin poderlo evitar, mierda, parece que encontró mi pequeña sorpresa. Me estaba sirviendo otra copa de Bourbon cuando escuché otra amenaza "¡Voy a matarte…tú…grandísimo idiota!". Hilaró ella, volví a reírme ¡Cómo me enloquecía hacerla enojar! .
Esperé sentado en el sillón por no se… media hora supongo, cuando escuché la puerta de nuestra habitación abrirse y mi corazón literalmente se paró.
Ahí estaba ella, de pie en la puerta, mirándome con esa carita provocadora.
No sé porque pero ver a Elena vestida así me recordó a la Diosa de la guerra Atenea; la mitología griega contaba que Atenea era la Diosa más hermosa de todo el Olimpo, pero su gran belleza solo se comparaba con su espíritu combativo que hacía perecer a cualquier mortal y causaba guerras en su honor. Pues, así me sentía yo ahora; ¡Mirad al gran Damon Salvatore, postrado en su trono por una sola gran mujer… Su propia Diosa guerrera vestida de fénix, mostrando sus atributos al mundo, dejando ver esas largas piernas debajo del pequeño escote sobre su muslo La observé y la observé, creo que al parecer más de lo debido, porque ella esbozó una pequeña risa inocente. ¡Joder!, ¿me estaba provocando?
-Deja de tratar de comerme con la mirada Damon…-
Habló seductoramente mientras movía sus gloriosas caderas al caminar hacia mi dirección.
Esbocé una sonrisa y una carcajada brotó de mi interior. ¿Comérmela con la mirada?, ¿bromeaba, verdad?, ¡yo me moría de ganas de hacerla mía en ese mismo instante!
-¿Y bien, no me vas a decir nada?- giró lentamente su cuerpo esperando a que yo dijera algo O quizá me estaba mostrando que por ésta noche ella mandaba… no sé… pero no podía hablar… mi boca no me respondía, de echo creo que mi quijada estaba perdida en alguna parte del suelo alfombrado ¡Dios, ella me está matando!
Elena colocó las manos en sus caderas y enarcó una ceja esperando.
Volví a pestañear y lentamente mi cuerpo volvió a moverse.
-Hasta el campo de rosas más glorioso, se marchitaría ante tanta belleza presente en una sola Diosa- Hablé con voz firme pero seductora mientras cogía una de sus delicadas manos y me inclinaba para besarla.
-¡Oh mi Diosa, haced vuestra voluntad puesto que soy tu humilde ciervo- cité esas palabras en forma de susurro al oído de Elena y esperé a ver el efecto que causaban ellas en el cuerpo de mi novia, sonreí cuando su cuerpo se estremeció y un gemido escapó de su garganta. Me dirigí ahora en dirección al perchero que se encontraba más próximo y cogí el abrigo de Elena; lo coloqué sobre sus hombros y luego la insté para que se tomara de mi brazo.
-¿Me permitiría señorita Elena, hacer de ésta noche la mejor de su vida?- Hablé sin despegar mis ojos de los de ella.
Elena me miró de vuelta y me sonrió tiernamente
-Será todo un placer señor Salvatore-
Pronunció cortésmente y entonces salimos del Loft.
Fin Damon pov
La noche transcurrió espectacularmente, Damon llevó a Elena al mejor restaurante de la costa dorada de Chicago, para la mejor cena romántica que ambos hubieran tenido en toda su existencia.
Comieron en el "Wave restaurant"; un restaurante 5 estrellas especialista en comida mediterránea.
-No conoces totalmente la comida griega sino comes en el lugar número uno en comida mediterránea de Estados Unidos- Damon había mencionado al principio de la velada…
Todo finalizó sin problemas para la pareja de vampiros; rieron, comieron y el peli-negro se gastó gran parte de la noche seduciendo a Elena, lo que provocó a ella un fuerte deseo de llevarlo a su cama y vengarse de él.
Lo logró por completo cuando después de la cena, ambos regresaron a su hogar y Elena utilizando sus "encantos de mujer" provocó que un Damon amarrado a la cama gritara su nombre sin cesar pidiendo clemencia…
Nunca más haré enojar a Elena había pensado Damon con una mezcla de horror, diversión y orgullo en su rostro mientras la noche de acción seguía su curso.
El siguiente día transcurrió tan rápido que la vampira castaña ni siquiera notó cuando ya era hora de salir con Adelie.
El ir de compras realmente no era el fuerte de Elena Gilbert. Esto le sentaría mejor a Caroline pensó la oji-marrón mientras caminaba por el cuarto piso de un mal junto con su nueva amiga.
Elena tomó una bocarada de aire y decidió comenzar con la fase dos de su plan.
-Hey Adelie, te invito un capuccino- la vampira pronunció aquellas palabras al tanto que hacía un gesto con la mano señalando una cafetería.
-Trato echo- respondió Adelie y las dos amigas entraron al lugar.
Se sentaron en una mesa seleccionada juiciosamente por Elena debido al apartado que poseía con las demás.
La colorina ordenó un late con un pastel de fresas mientras que la vampira solo ordenó un capuccino de vainilla y ambas se dispusieron a comer.
Elena bebió una bocarada de su capuccino para posteriormente mirar concentradamente a una Adelie que disfrutaba de su pastel de fresas.
-Adelie- Elena continuaba mirando a la colorina al tanto en que ella dejaba de comer y miraba de vuelta a su amiga.
-Escúchame con cuidado- prosiguió la vampira. –Me dirás y harás todo lo que yo te diga- Las pupilas de Adelie se dilataron y luego volvieron a su posición normal mientras asentía con la cabeza.
-Te diré y haré todo lo que tú me digas- repitió monótonamente Adelie.
Elena se sentía mal consigo misma, pero no podía retractarse ahora, necesitaba saber la verdad, por el bien de todos, por el bien de ella misma.
Elena odiaba la compulsión debido a que ella sabía perfectamente lo que se sentía el perder por completo tu voluntad… pero también estaba consciente de que éste poder se le daba muy bien debido a que por más de cinco años ella había bebido la sangre en bolsa de los humanos.
La vampira continuó con su cometido.
-Dime Adelie, ¿Stefan es tu verdadero hijo?-
Elena Gilbert podía haber pensado en cientos de preguntas para que respondiera primero, pero ella tenía una pequeña corazonada de que aquél pequeño no había nacido del vientre de su amiga puesto que el parecido que madre e hijo compartían no guardaba mucha relación…
-No- Comentó Adelie monótonamente.
-¿Cómo llegó a ustedes?- insistió Elena
-Chris y yo no podíamos tener hijos propios, así que optamos por adoptar-
Elena tenía la leve sospecha de que lo que supiera esta noche no le iba a gustar, pero aun así continuó.
-¿Sabes la verdadera fecha de nacimiento de tu hijo, Adelie?-
-Sí, la mujer que nos lo entregó mencionó que había nacido el día 21 de Junio del año 2013.-
Una lágrima imperceptible bajó por una de las mejillas de Elena, pero ésta la ignoró fríamente. Un dato importante se le estaba escapando.
-¿Una mujer?, hablas de la directora del centro de adopción o algo así, ¿verdad?-
El corazón de Elena, de ser posible, habría latido a mil por hora…
-No- Respondió Adelie –Era una mujer que se parecía mucho a ti Elena, espera… ella dijo que su nombre era Qetsiyah, pero me ordenó que no se lo contara a nadie hasta que tú me preguntaras- Finalizó Adelie un poco dubitativa, como contrariada consigo misma.
¿Qetsiyah?, ¿la bruja original que había muerto hacía más de 2000 años atrás?, esto me parece muy extraño… ¿Qué demonios está pasando?
Elena se encontraba aterrada, esto cada vez se volvía más raro, pero algo dentro de ella la empujaba a seguir adelante como si su subconsciente le calmase diciéndole Todo va a estar bien de ahora en adelante
Elena se armó de valor y prosiguió.
-Adelie… ¿En dónde exactamente esa mujer te entregó a Stefan?- Preguntó la castaña presintiendo que la respuesta que escucharía cambiaría toda su vida.
Adelie pestañó por un momento y luego con total naturalidad respondió. -¡En Mystic Falls por supuesto!-
Y el corazón de Elena nuevamente se quebró…
Había pasado más de una semana desde que Adelie le revelara aquél secreto y Elena Gilbert se encontraba caminando en círculos por un pasillo iluminado por tubos fluorescentes, olores de medicamentos y gasas antisépticas.
La espera se le hacía interminable y lo único que podía recordar era lo ocurrido días atrás.
Flashback 1 semana antes.
-¡En Mystic Falls, por supuesto!- Esas palabras caían como piedras dentro de la mente de Elena, ella no podía evitar sentirse tan feliz, tan alegre, era una sensación comparable con los sentimientos que Damon le hacía sentir cuando lo veía, pero éste no estaba rebalsado con amor verdadero y pasión, no, éste sentimiento era más bien como si una parte de ella se hubiera despedido por algún tiempo y ahora volviese nuevamente a ella, a donde pertenecía. Era como si ahora todo en su vida estuviese bien y ya no tuviese más pena ni remordimientos.
Elena Gilbert se sentía inmensamente feliz y ese sentimiento se reflejaba en las lágrimas de alegría que caían de sus ojos a borbotones.
-Escúchame bien Adelie, quiero que me prestes una foto de Stefan…- Elena sabía perfectamente que las madres llevaban consigo alguna que otra foto de sus pequeños, como un trofeo orgulloso al que mostrar.
Adelie obedeció y sacó de su bolso una foto de un niño sonriente a la luz del sol que posaba a la cámara con un balón de football americano en sus manos.
La vampira la cogió y no pudo evitar sonreír, ésta foto le recordaba un poco a aquella que Stefan y ella se habían sacado cuando él había entrado al equipo de americano de la preparatoria; cuando su novio Damon recién había aparecido en su vida.
Elena acarició la foto por unos segundos y luego la guardó.
-Ahora quiero que me pongas atención…necesito que cuando llegues a casa disimuladamente y cuando nadie se dé cuenta, le tomes una muestra de sangre a tu hijo y luego me la entregues-
El fuero interno de Elena le gritaba que ese niño era, en verdad, la reencarnación de Stefan, pero Elena tenía, no, debía estar cien por ciento segura, de lo contrario esto no valdría la pena.
Un par de días después, Adelie trajo consigo una muestra fresca de la sangre de Stefan contenida en un tubo de ensayo. Cuando se la entregó a Elena, ésta rápidamente la envió a un centro médico junto con otra muestra de sangre sacada de la funda para almohadas de la cama de Elena, que procedía directamente de la sangre de Damon.
Elena sospechaba que Stefan no había nacido de alguien ésta vez, más bien, él había renacido por algún hechizo desconocido, dejando su cuerpo intacto pero rejuvenecido. Por ende Damon y Stefan deberían seguir conservando la misma sangre, si todo salía bien, la castaña sabría los resultados en los próximos días…
Fin Flashback.
Así que Elena se encontraba en el centro médico esperando los resultados finales.
-La señorita… ¿Elena Gilbert?- Elena quien se había sentado para relajarse un poco mientras esperaba. Levantó la cabeza cuando escuchó su nombre y se encontró con una joven enfermera.
-Sí, soy yo- Respondió con voz nerviosa.
-Aquí tiene- La enfermera le entregó un sobre de papel sellado. –Los resultados que usted solicitó se encuentran listos y en éste sobre-
La enfermera se retiró dejando a una Elena sola y expectante con papel en mano.
Damon Salvatore se dispuso a volver a casa, había pasado la mayor parte de la mañana bebiendo en un elegante bar y jugando billar con una que otra chica de aspecto apetecible.
Aparcó su Masserati negro descapotado y se bajó, cuando el vampiro subió al último piso del loft, donde estaba su hogar, se encontró con su novia sentada en la sala de estar, se encontraba con la mirada perdida, estrujando empeñosamente un sobre con ambas manos. Tenía los ojos rojos e hinchados, ¿Había estado llorando? El peli-negro se preocupó.
-¿Elena?- Damon se acercó a su novia lentamente y se sentó junto a ella al otro lado del sofá; su mano derecha tocó su pierna en signo de apoyo.
La castaña se percató de la presencia de su novio al momento en que éste colocó su mano en la pierna de ella.
Inmediatamente giró su cabeza en dirección a Damon, cuando sus miradas se encontraron, Elena dejó de contenerse y nuevas lágrimas de felicidad brotaron de sus ojos.
-Damon… ¡Stefan está vivo!-
Los ojos del peli-negro se abrieron con total sorpresa y un solo monosílabo brotó de sus labios.
-¿Qué?-
Bien, bien, sé que dije que lo actualizaría el martes, pero la inspiración no me llegó jejejej, pero por lo menos lo subí durante la misma semana jahajha :P.
No tengo más comentarios, espero que les guste please dejen reviews!
PD: el siguiente capítulo será mayormente un Pov de Damon.
Nos vemos!.
