(A/N): ¡Hola! Vengo con capítulo nuevo :D actualicé pronto... Bueno, realmente no tengo mucho que decir así que sólo lean xD, ¡Muchas gracias a todos por sus Reviews en el capítulo anterior! ¡Me hacen infinitamente feliz! :3 Nos vemos abajo :D
SENTIMIENTO LATENTE,
Capítulo 7: Mala idea.
Esa noche, después de que los chicos llegaran y se encontraran con James en el sofá dormido con Harry Potter en el televisor y dos bolsas de palomitas vacías, todos se habían dado cuenta de su aparente cita había sido solo una excusa para dejarlos solos. Decidieron no despertarlo y dejar que durmiera incómodo en el sofá mientras que los chicos se fueron a la cama después de un momento agradable en la pizzeria.
Logan se encontraba observando el techo de la habitación con la mente en blanco, no tenía sueño y había optado por sacar aunque sea por un momento a Kendall de su cabeza. Eran las dos de la mañana cuando su celular vibró en su mesita de noche y observó que se trataba de un mensaje de Katie.
"Llámame a las 5:00 de la tarde, ni más temprano ni más tarde.."
¿Y para que querría Katie hablar con él? Una idea llegó a su cabeza, pero se negó a pensar que de eso se trataría. Aunque luego recordó la estupidez de Carlos al contarle todo a James y el descaro de éste al contarle todo a Kendall, así que no podía dudar que Katie no lo sabía... No, no podía dudar que todo el mundo ya lo sabía. El mejor que nadie sabía que ocasiones las bocas de James y Carlos no se guardaban las cosas por mucho tiempo, lamentablemente. Después de pensar en todo aquello sintió como sus párpados empezaban a pesar y el sueño empezaba a atacarlo, sin pensar en mucho más y dando unas cuántas vueltas en la cama, se durmió.
Mientras tanto en la sala, los créditos finales de la cuarta entrega de Harry Potter sonaban levemente en la sala, a pesar de el bajo volumen -Sumado con la incomodidad de dormir en el sofá- James abrió los ojos encontrándose con que no estaba en su cama y con un incomodo dolor de cuello. Al observar el reloj, el castaño rodó los ojos mascullando para sí mismo: "—Gracias por despertarme, chicos." Acto seguido se puso de pie e intentó mover el cuello a regañadientes para que se fuera el dolor, mala idea, el dolor se incrementó, fastidiado, apagó el televisor y de dirigió a su habitación a intentar acostarse y acomodarse sin que su cuello crujiera y doliera más de la cuenta. Entró a la habitación que compartía con Kendall y cerró la puerta de un portazo para despertar al rubio, era lo menos que podía hacer para vengarse, pero ya pensaría en algo.
Kendall abrió los ojos al sentir el estruendoso portazo que dio el castaño y entre la oscuridad pudo divisar a James dirigirse a su cama sin mover el cuello que tenía inclinado en un ángulo curioso. El rubio no pudo evitar soltar una sonora carcajada y como respuesta James le lanzó lo primero que encontró: Una almohada.
—No es gracioso. —Susurró el castaño fastidiado.
—Para mi si lo es. —Respondió Kendall aún riendo.
—Ña Ña Ña, cállate y dame mi almohada.
El rubio rodó los ojos y le lanzó la almohada de vuelta al más alto. —Buenas noches.
—Muérete.
Al día siguiente, James fue el primero en despertar ya que no pasó la más cómoda noche de su vida, todo lo contrario, tuvo que dormir en un incomodo ángulo solo para no empeorar el dolor del cuello, que por cierto, todavía no se le había quitado. Gracias a la mala noche, un dolor de cabeza lo hacía querer matar a sus compañeros que no tuvieron la cortesía de despertarlo.
—Malditos amigos, maldito sofá... Maldito Harry Potter, ni si quiera me gustan las películas de Harry Potter... —Mascullaba furioso mientras preparaba algo para comer.
—¿Por qué tan enojado? —Respondió Logan saliendo de su habitación intentando no reírse del ángulo inclinado que tenía el cuello del castaño.
—No empieces. —Advirtió James.
—¿Tuviste mala noche? —Preguntó el pálido fingiendo curiosidad.
James se dio media vuelta para encarar a Logan tomándose su tiempo para no mover el cuello, abrió la boca decir algo pero el teléfono empezó a sonar y solo se limitó a observar a Logan. —Contesta y por nada del mundo me lo pases, no creo poder contestar.
Logan no pudo evitar reír y mientras lo hacía se preguntaba quien llamaría tan temprano. —¿Hola? ¡Ah! Señora Knight, ¿Cómo están? Me alegra mucho... Ajá... Sí, por supuesto... James está aquí y Carlos y Kendall siguen dormidos... Ajá... Sí... No, claro que no... Sí... Por supuesto... Claro, yo le digo... Sí... Está bien, pásela bien. Nos vemos. —Dijo para luego colgar.— Era la señora Knight.
—¿No me digas? —Respondió James sarcásticamente.
Logan rodó los ojos. —Ven a ayudarte con el cuello para que se te quite lo gruñón. —Dijo acercándose al castaño.
—¡Que no se te ocurra tocarme! —Gritó el castaño sin dejar de prestar atención a la leche que caía sobre el cereal. Preparar su desayuno le estaba tomando más tiempo de lo usual.
—Entonces déjame ayudarte... —Dijo Logan.— Aunque no te lo mereces por lo que estás haciendo con los chicos y conmigo.
James terminó con la leche y se dirigió cuidadosamente al refrigerador. —No necesito tu ayuda. Gracias.
—Pero aún así no creas que no discutiremos sobre lo de anoche, tú...
—¡Logan! —Definitivamente James ya estaba alterado.— No me molestes, lo último que quiero en este momento es un sermón.
Logan hizo una mueca y luego observó al castaño tomar el plato y dirigirse al comedor sin mover el cuello. —¿Por qué no me preparas algo de comer en lo que tomo una ducha? —Preguntó el pálido intentando sonar serio.
James se movió lentamente y fulminó con la mirada al chico que soltaba una carcajada y se dirigía a la cocina a preparar algo.
Cuando Logan terminó de comer y se dirigió a tomar una ducha, James seguía sentado en el comedor intentando mover el cuello para que al menos dejara de tener la cabeza inclinada, a pesar de que resultaba doloroso, el intento no daba muchos frutos. No fue hasta que Kendall salió de la habitación y tuvo algo de compasión y lo ayudó a pesar de los gritos del castaño alegando que "No necesitaba ayuda." logró enderezarlo un poco más y elimar un poco del dolor que sentía. Aunque James no lo admitió y solo susurró un quedo Gracias.
Kendall no tenía hambre así que solo regresó a su habitación sin tener la mínima idea de qué haría aquel día, estaba de vacaciones y no tenía nada que hacer para aquel fin de semana. Una idea llegó a su cabeza así que empezó a ponerla en marcha apenas la ideó. Mientras tanto, Carlos era el último en despertar e inmediatamente pensó como hacer de ese día un día perfecto. Rápidamente se dirigió a la sala encontrándose con James sentado en el comedor jugando con su celular aunque lo sostenía frente a su rostro y no parecía moverse de forma normal. Carlos ignoró eso.
—¿Dónde está Kendall? —Preguntó rápidamente el latino sin siquiera saludar.
—Buenos días Carlos, ¿Cómo estás? Yo estoy bien gracias por preguntar. —Respondió el castaño sin siquiera molestarse en observar al latino.
Carlos rodó los ojos. —¿Dónde está Kendall?
—No me preguntes por que no soy su GPS además... —Empezó a decir el castaño cuando le dirigió una mirada y recordó la apuesta que había hecho con Katie.— Está en su habitación y si piensas invitarlo a salir llévatelo por todo el día y deberías apresurarte antes de que alguien se lo pida primero que tú. —Soltó para luego regresar la vista al celular.
—¡Gracias! —Respondió el latino complacido saliendo a correr hasta la habitación del rubio.
Al llegar se encontró con un montón de ropa tirada por todas partes, el suelo, las camas y con Kendall con las puertas del armario abiertas.
—¿Qué está sucediendo aquí? —Preguntó el latino observando el lugar.
Kendall se volteó para observar a su amigo. —No tengo nada que hacer y ayudaré a mamá organizando el armario.
—¿Y luego lavarás la ropa o qué?
—Lo tenía planeado. —Respondió el rubio llevándose una mano al cabello.
—¿Por qué no te ayudo a organizar el armario, vamos al cine, y dejas eso de la ropa para otro día?
Kendall sonrió. —No es mala idea.
—Déjame ayudarte con esto.
Después de ducharse, Logan pensó que sería buena idea invitar a Kendall a hacer algo, tal vez a ir al cine... Algo se le ocurriría. Al salir a la sala, James se encontraba aún sentado en el comedor pero ahora leía una revista y tenía una taza de café.
—¿Dónde está Kendall? —Preguntó Logan.
James levantó la vista. —¿Hoy es el día de Hazle la Misma Pregunta a James? —Preguntó el castaño regresando la vista a la revista.
—Veo que sigues molesto... Al menos parece que puedes mover el cuello...
—Sí, pero no gracias a ti.
—Eso lo sé, no me dejaste ayudarte.
—¿No querías saber dónde estaba Kendall?
—En efecto.
James intentó no reír. —Está en su habitación, con Carlos. Y si me preguntas no te recomiendo que vayas porque desde hace rato que están ahí y he oído varios ruidos no muy interesantes. —Dijo tomando un sorbo de su café, parte de lo que decía era cierto, había escuchado ruidos que provenían de la habitación del rubio.
El rostro de Logan empezaba a tornarse de todos los colores posibles hasta acabar en un notable rojo. James lo observaba de reojo y regresaba la vista a la revista luchando épicamente por no arrojarse al piso y consumirse en carcajadas.
—Oh... —Fue lo único que logró decir el pálido.
James no podía evitar reír pero intentaba ahogar las risas con café.
—Seguro no están haciendo nada. —Decía Logan.— Mejor los invito a... A... Eso... —Dijo dirigiéndose a la habitación donde estaban los chicos en cuestión mientras James lo observó marcharse y luego se echó a reír silenciosamente para que el otro no lo escuchara. Tuvo que hacer grandes esfuerzos para que su risa no fuera sonora así que se llevó la revista a la boca intentando disminuir el sonido de sus carcajadas.
Al abrir la puerta de la habitación, se encontró con Carlos tirado en la alfombra estallando en carcajadas mientras Kendall estaba sobre una pequeña escalera de mano frente al armario y también reía levemente. Habían unas cuántas cosas tiradas en la habitación. Logan se había dado cuenta de que solamente estaban organizando el armario y nada más.
—¿Qué es tan gracioso? —Preguntó Logan desde la puerta, hasta entonces ninguno de los dos que reían habían notado la presencia del pálido.
—¡Logan! —Dijo Carlos aún riendo.
Logan sonrió tímidamente.
—Lo que pasa es que... —Habló Kendall haciendo una pausa para seguir riendo.— Carlos... Él... ambos intentamos subir a la escalera al mismo tiempo y el... —Ahora el rubio empezaba a reír a carcajadas.
El pálido entendió inmediatamente y rió levemente ante aquello.
—¡Debiste haberlo visto! —Vociferó el rubio entre risas.
—Oh... Bueno... Yo me preguntaba si querías... No sé, ir al cine o algo... —Le decía a Kendall.
El rubio se puso un poco serio, pero no borró su sonrisa. —Lo siento, Carlos ya me invitó y...
—Si quieres puedes acompañarnos. —Respondió Carlos dejando de reír pero aún sonriendo, estaba siendo sincero.
—No... Claro que no... —A pesar de que podía ir con ellos y hacer algo similar a lo que Carlos hizo el día anterior, prefirió dejarlos ir solos.— Vayan ustedes y beban una malteada de fresa a mi salud. —Dijo devolviéndole la sonrisa al latino.
—¿Estás seguro que no quieres ir? ¡A lo mejor encontramos algo bueno! —Insistió Carlos.
—Completamente seguro, pasaré el día en la piscina o en algún lugar alejado del gruñón de cuello tieso que está en la sala.
Kendall soltó una carcajada mientras Carlos preguntaba: —Por cierto, ¿Qué le pasó a su cuello?
—Durmió en el sofá en una posición incomoda y el cuello se le quedó tieso. —Respondió Kendall entre risas.
Carlos empezó a reír con los chicos. —Ah... Por eso era que... —Emitió una sonora carcajada y los tres rieron por un buen rato.
Aquella tarde James se encontraba en el apartamento con los auriculares a todo volumen mientras leía una revista cómodamente en el sofá, el dolor de cuello se le había ido disminuyendo hace unas horas pero no saldría hasta que el dolor se fuera por completamente. La puerta del apartamento se abrió y Carlos cerraba la puerta tras él con una enorme sonrisa.
—¡James! No tienes idea de lo que pasó... ¡Tengo que decirle a alguien o explotaré! —Decía el latino sin despegar la espalda de la puerta, James no escuchaba nada con los auriculares a todo volumen, Carlos notó eso. —¡James, estoy hablando contigo! —Gritó pero el castaño no daba señales de estar en el mismo mundo que el latino. Frunciendo el ceño se acercó hasta James que solo se percató de la presencia del otro cuando se paró frente a él y le quitó los auriculares.
—¡Los estaba usando! —Exclamó el castaño extrañado mientras Carlos le quitaba la revista de las manos y la arrojaba al otro lado de la habitación.
—No los usarás ahora, ¡Tengo que decirte algo genial!
—¿De qué se trata?
—¡De Kendall y yo! —Dijo sentándose al lado de James
James puso los ojos en blanco, ¡Había ganado la apuesta! O tal vez no, no aún, pero lo haría. —¡Cuéntame! —Gritó el castaño emocionado admitiendo dentro de sí mismo que en este momento ambos parecían dos chicas chismosas emocionadas.
En ese momento Logan entró al apartamento y la sonrisa de Carlos se borró inmediatamente, cosa que el pálido notó. —¿Qué hay, chicos? —Preguntó el recién llegado un poco extrañado.
—Nada nuevo... —Respondió Carlos inmediatamente.
—¿Cómo estuvo todo con Kendall? —Preguntaba Logan dirigiéndose a la cocina.
—De maravilla. —Respondió el latino levantándose y haciéndole señas a James de que lo siguiera a la habitación.
—Genial. —Respondió Logan con una sonrisa pero cuando se volteó ya ninguno de los chicos estaba ahí, eso era raro, pensaba.
James y Carlos se dirigieron a la habitación del primero y por petición del latino, cerraron la puerta con seguro.
—Dime que pasó. —Ordenó James inmediatamente tomando asiento en su cama.
Carlos por su parte daba vueltas y saltaba como loco. —¡Kendall me besó! —Gritó sin poder estar más tiempo sin gritarlo.
—¡¿Qué?! —Gritó el castaño entusiasmado, definitivamente había ganado 500 dólares.
Logan, por su parte, había decidido pararse en la puerta de la habitación y escuchar la conversación de los chicos desde afuera. Aunque aún no había escuchado nada.
—Bueno... El no me besó, yo lo besé... ¡Pero fue genial! —Dijo entusiasmado, Logan escuchaba desde afuera e intentaba escuchar más claro pegando la oreja de la puerta.
—¿Cómo pasó exactamente? —Preguntó el castaño pensando en comprar un celular nuevo con sus 500 dólares.
—Fuimos a ver una película y luego fuimos al restaurante de los '70 que está cerca del cine para comprar una malteada a la salud de Logan y nos sentamos y el me hablaba y yo no entendía nada de lo que me decía y... ¡Lo besé!
—¿Y el te respondió? —Preguntó el castaño emocionado, ¡Tenía celular nuevo!
Carlos frunció levemente el ceño. —No... Sólo se quedó tieso y después me dijo que tenía que esperar que él hiciera una elección y todo eso pero ¡Lo besé! sus labios son tan...
—¡Espera! —Gritó el castaño y tanto Carlos como Logan que escuchaba desde afuera se sobresaltaron.
—No tendré mis quinien... Digo no tendrás a Kendall asegurado sólo por besarlo y que el sólo te diga eso, además no me importa si te gustó o no.
—Pero yo...
—Sólo intenta conquistarlo y... Te felicito por besarlo. —Decía el castaño mientras se levantaba y se dirigía a la puerta.— Pero debes esforzarte más si quieres mis quinient... Si quieres a Kendall...
Logan escuchaba que la voz de James sonaba más fuerte pero no se había dado cuenta a tiempo.
Entonces, James abrió la puerta y Logan casi cae al suelo si James no lo atrapa rápidamente. Carlos abrió la boca para decir algo pero las palabras no salieron, lo mismo con James que sólo pudo susurrar algo parecido a "—Los dejo sólos." y salió de la habitación dirigiéndose a la sala. Esto se pondrá feo.
Después de unos segundos de completo silencio, Logan fue el primero en decir algo.
—Tenemos que hablar. —Dijo Logan después de pensar bien qué diría. Carlos asintió en silencio. —Mira yo... Bueno, yo... Escuché todo y...
—¡Lo siento! —Le interrumpió Carlos.— ¡Yo no pensé en lo que hacía pero lo besé! Sé que es como hacer trampa si soy yo el que lo besa pero fue como un impulso y lo siento mucho... Bueno, no lo siento tanto pero realmente me siento mal por...
—¡Espera! —Le detuvo el pálido de la carretilla que pronunciaba, James por su parte volvía a tomar su revista y su celular para escuchar música pero esta vez en un volumen bajo para interferir por si escuchaba gritos o algo. Logan continuó. —¿Dices que realmente no lo sientes tanto?
El latino asintió lentamente.
—¿Por qué? —Preguntó el pálido.
—Porque realmente me gustó cortar la distancia entre los dos y...
—¿Pero por qué no lo sientes tanto? —Insistió nuevamente Logan.
—Déjame terminar, lo siento tanto por hacerte eso... No pude evitarlo y...
—¿Entonces tú puedes besarlo mientras yo ayer me esforzaba por no besarlo por intentar respetarte a ti? —Logan empezaba a enfadarse-
—¿De qué hablas?
—¿Crees que yo tampoco me muero por sentir sus labios? Ayer cuando estaba con él me moría por besarlo y no lo hacía porque quería respetarte a ti y tú solo vas y lo besas y... —Hace una pausa y suspira.— ...Y luego me dices que realmente no lo sientes.
Carlos bajó la vista. —Realmente me gustaría poder hacerlo, pero realmente lamento no lamentarlo... No pude ver las cosas de esa forma... Yo...
—¡Por supuesto que no pudiste ver las cosas de esa forma, eres un idiota! —Gritó Logan, furioso.
—¡No me llames así, ya te dije que lamento no lamentarlo, pero no lo hago y punto! —Gritó Carlos.
James había decidido que no pasaría nada y subió la música a todo volumen.
Logan levantó el puño rápidamente y lo envió en dirección al rostro de Carlos, pero los reflejos del latino actuaron rápido y con una mano detuvo rápidamente el puño de Logan.
—¿Realmente me vas... Me vas a golpear después de que anoche me obligaste a prometer que cuidaríamos... Nuestra amistad? —Preguntó Carlos incrédulo.
Logan vaciló por un segundo. —No tengo la culpa de que hayas roto la promesa. —Dijo golpeando el rostro Carlos con la mano que tenía libre.
—¡Logan no voy a pelear contigo! —Gritó el latino pero Logan le dio un golpe en el estómago y otro nuevamente en el rostro. Carlos sintió como el sabor a sangre empezaba a llenar su boca y no tuvo más remedio que devolver el golpe e intentar calmar a su amigo... O su ex-amigo... Pero las cosas se complicaron, alguien le dio un golpe a alguien y alguien le devolvió con una patada y un golpe en el estómago.
James leía tranquilamente mientras meneaba la cabeza al compás de la música cuando escuchó una especie de... Estruendo... ¡Carlos y Logan! Pensó inmediatamente. En ese momento la puerta del apartamento se abrió.
—¡Oigan chicos me prestan su...!
—¡Lucy! —Gritó James antes de que terminara la oración.— ¡No te muevas de aquí! —Dijo y rápidamente se quitó los auriculares y escuchó a los chicos peleando. Lucy, como desobediente optó por seguir a James y al llegar a la habitación se encontró con Logan intentando golpear a Carlos que intentaba defenderse sin hacerle daño.
—¡Logan! —Gritó James y rápidamente lo alejó de Carlos.
—¿Qué pasa aquí? —Pregunta Lucy acercándose al ver a Carlos sangrado con un golpe en labio.
—¡Todo esto es culpa tuya! —Vocifera Logan a James de quien intenta safarse.
—¿Culpa mía? —Pregunta el castaño.
Logan se calma. —¡Tú eres quien anda haciéndonos pelear!
James ríe sonoramente. —¡Yo en nigún momento les dije que se enamoraran de Kendall, ni le dije a Carlos que lo besara, ni les dije que empezaran a pelear!
Logan guardó silencio.
Lucy observaba la herida de Carlos. —¿Me pueden explicar lo que está pasando aquí?
Cuando Kendall llegó al apartamento se encontró con Carlos y Lucy sentados en el sofá con la chica limpiando las ¿Heridas? del latino.
—¿Carlos... Qué sucedió? —Preguntó y alarmándose al no ver a James y Logan cerca.
—Deberías de saberlo. —Respondió Lucy mientras buscaba algo para que el dolor se fuera.
Logan, encerrado en su habitación decidió revisar su celular y lo había recordado: Tenía que llamar a Katie, pero claro. Había estado muy ocupado peleando con Carlos.
(A/N): ¡BAILE IMPROVISADO! Lo siento .-. quería escribir eso xD, bien, me tomé más de lo que debía para escribir este capítulo, así que me gustaría que me dijeran como estuvo, seré como una niña sentada felizmente en su triciclo mientras come un dulce... Okey, no ._. Pero seré feliz como una lombriz *-* ¡Hasta el próximo capítulo!
Un besito,
Liz.
