N/A (Kinsler5):

Fullmetal Alchemist:

Bueno, aquí estoy con el tercer capítulo, uno un poquillo largo. He tratado de mantener estos capítulos por debajo de 3k, pero no parece estar funcionando. Siempre es así, así que lo siento si no os gustan los capítulos largos. Supongo que esta es la manera en la que escribo (a máquina). No se puede evitar.

De todas formas, me gustaría agradecer a todos los que se han molestado en echarle un vistazo a esta historia y han llegado hasta aquí. Me hace feliz saber que ahí afuera hay gente leyendo esto. Así que, por favor, ¡disculpad mis errores gramaticales y espero que este capítulo cumpla vuestras expectativas! ¡Gracias a todos!


Shattered

Capítulo 3 – Plan

"¡Por fin lo has logrado!" Le dijo Havoc en cuanto apareció a la vista. Roy le dirigió una pequeña sonrisa antes de detenerse frente a él. "Tío, nos tenías preocupados. No me puedo creer que realmente hayas destruido la mitad de la ciudad. Ahora sí que van a buscarte bien. ¿En qué demonios estabas pensando?"

"Las cosas se han puesto un poquito complicadas." Le respondió Roy suspirando, girándose de nuevo para mirar a la mujer llamada a la que Kimblee se refería como Hawkeye. Estaba siguiéndole por detrás silenciosamente y Roy estaba seguro de que ahora le tenía miedo. Su mente seguramente seguiría en shock tras lo que había visto. "Está bien. Lo puedo controlar."

Se miró las manos, sus blancos guantes cubriéndole la carne. Tras escapar de la milicia, del infierno al que le estaba sometiendo el Rey en el mismo infierno, se las arregló para aprender y usar la alquimia del fuego. Era algo que tenía planeado mantener en secreto. Ni la milicia ni el Rey debían saber que ahora él era un alquimista de fuego, pero claro está, las cosas no fueron como él las había planeado. Lo peor de todo era el hecho de que ahora tanto él como sus hombres tenían que cargar con una mujer.

"Todo esto es tu culpa." La escuchó hablar de repente, y Roy no pudo evitar mirarla. Estaba hecha un completo desastre, su cara surcada por lágrimas. Decía ser un soldado, y aún así, fue fácilmente destrozada por la muerte de sus camaradas. "Todo esto es por tu maldita culpa. Mi vida está arruinada por tu culpa. Mi comandante cree que soy una traidora y has matado a la mitad de nuestras tropas. Deberías haberme dejado atrás para que muriera con ellos. ¡Decías que no querías matarme porque eso complicaría las cosas, pero acabas de meterte en la boca del lobo matando a la mitad de nuestras tropas!"

"¿Sigues con eso?" Roy comenzó a decir mientras se acercaba unos pasos a ella. Debería haberla matado. Debería haberla dejado atrás con los demás. Así que, ¿Por qué? ¿Por qué la trajo? ¿Por qué la dejó vivir en un primer momento? Roy la agarró del abrigo y la atrajo hacia sí. La miró directamente a los ojos y no pude ver nada más que odio.

Era eso. No solo sentía pena por ella, pero es que era igual que él cuando era joven. Le recordaba a su antiguo yo, de cuando consagraba su vida a la milicia y al Rey. Solía ser como ella. Haría lo que fuera por la milicia y deseaba sacrificar su vida por el Rey. Se enfadaría con cualquiera que hablara mal de su país. Odiaría a cualquiera que se atreviera a hablar mal de su rey. Claro, todo eso fue antes de conocer a Maes Hughes. Fue él el que le hizo darse cuenta de tantas cosas y fue él el que le abrió los ojos a la realidad.

"Habrías hecho lo mismo." Le dijo Roy tras un momento de silencio. La mujer le miró mientras su ceño comenzaba a fruncirse. Trató de alejarse de él, pero era demasiado débil y cuanto más se resistía, más fuerte agarraba Roy su abrigo. "¿No es eso lo que te han enseñado en la milicia? ¿No te han enseñado acaso a matar a tu enemigo? Eso es justo lo que he hecho. He matado al enemigo que eventualmente vendría a por mí. O matas o te matan. ¿No es eso lo que Kimblee te ha enseñado?"

Sus ojos se abrieron un poco y abrió la boca para decir algo, pero nada salió. Se había quedado sin palabras y Roy se alegraba de que por fin hubiera cerrado la boca. Lo último que quería era oír eran sus quejas. Necesitaba idear un plan. La nieve estaba comenzando a caer más fuerte a cada minuto que pasaba, y era imposible que él o sus hombres quisieran pasar la noche en la intemperie. Soltó a la mujer, empujándola con algo de frustración. Mientras la dejaba ir, la oyó decir algo débilmente. "Yo también soy el enemigo."

Sin molestarse en contestar, Roy se giró para mirar a sus hombres. Miró a Fuery y se dio cuenta de que estaba cargando con la mochila que habían escondido para las emergencias. Se sorprendió al ver que se había acordado de cogerla. Miró a Breda y a Falman para encontrarles mirándole con intensidad. Probablemente estaban esperando sus órdenes.

"Esto es lo que vamos a hacer." Empezó a decir Roy mientras le extendía la mano a Fuery. El soldado comenzó a rebuscar en la mochila, sabiendo exactamente lo que quería. En cuestión de segundos, tenía el mapa que necesitaba. Roy cogió el mapa, lo miró y rápidamente analizó sus opciones. "No tenemos más opción que volver a separarnos."

"¿Otra vez?" Exclamó Havoc, tirando el cigarrillo al suelo. "¿Por qué? Es un fastidio cuando hacemos las cosas así. ¿Cómo demonios se supone que vamos a derrocar al vejestorio del trono si seguimos separándonos? Tú mismo lo dijiste. Necesitamos trabajar juntos."

"Escucha lo que tengo que decir antes de hablar. Sé lo que estamos haciendo." Le dijo Roy miraba la nieve caer sobre su abrigo. A decir verdad, no soportaba el frío y no podía esperar a alejarse del frío y duro mal tiempo. "Todo lo demás da igual, no podemos dejarnos atrapar. Es mejor que tomemos precauciones de esta manera. ¿Cuántas veces tengo que decir esto?"

"Tienes razón, pero seguramente estarán buscándote como locos. Sobre todo después de la que has armado ahí." Breda se rascó la parte de atrás de la cabeza mientras hablaba. "Tendrán a todo el país buscándote. ¿Cómo vas a librarte de eso a solas?"

"De todas formas." Continuó Roy, volteándose para mirar el mapa. Apreciaba que sus hombres se preocuparan por él, pero su amabilidad, en aquel momento, no era necesaria. Les necesitaba para cumplir su meta. Les necesitaba para cumplir su venganza. Su mejor amigo ya estaba muerto. No necesitaba ningún sustituto. No quería sentir el mismo dolor que sintió por Hughes por nadie más. "Cogeremos rutas diferentes y nos encontraremos de nuevo en Ciudad del Norte. Está a tan solo unos días de aquí. Ya veremos qué hacer allí."

"No creo que debamos ir a Ciudad del Norte." Le interrumpió de repente Falman, y Roy trató lo mejor que pudo de no poner mala cara. Estaban siendo más desobedientes que de costumbre, pero Roy no se podía quejar. Se suponía que no tenían que irse de aquella pequeña y esmirriada villa hasta que amainara un poco más, pero de alguna manera Kimblee se las arregló para rastrearles hasta donde estaban.

"Va a estar lleno de soldados y seguridad." Continuó Falman, poniendo una mano bajo su barbilla mientras se quedaba de pie junto a él. "De acuerdo a la información que Fuery ha podido conseguir, la Reina y su hijo están de viaje allí. Va a salir y a dar unos cuantos discursos, para intentar promover la paz."

"Más razones para ir." Le dijo con una pequeña sonrisa. Dobló el mapa y se lo devolvió a Fuery. "Es el lugar perfecto para comenzar otro motín."

"En caso de que lo hayas olvidado." Se entrometió Havoc de nuevo, y Roy pudo sentir como a su ceja le entraba un tic. Miró a la mujer antes de volver su atención a Havoc. Ella estaba apoyándose en un árbol, mirando al cielo. Parecía completamente distraída y Roy se alegró de que no tratara de detenerle. Tal vez por fin se dio cuenta de que a la Milicia y a su comandante les importaba una mierda. "Estamos intentando que los ciudadanos de Amestris se pongan de tu lado, no que te odien."

"Fuery, y Falman, vosotros dos iréis primero a Hamp Town y luego iréis a Ciudad del Norte desde allí. Breda y Havoc; lo mismo va para vosotros solo que primero iréis a Fisk." Les dijo Roy en tono claro y fuerte. Se giró para mirarles, pero ninguno parecía demasiado satisfecho con sus órdenes. "Si nos dirigimos a Ciudad del Norte desde puntos diferentes, estoy seguro de que eso les desconcertará un poco. Están esperando verme con cuatro ex militares. Será mejor si nos separamos por un tiempo."

"No sé cómo va a funcionar esto, pero vale. Tampoco es como si tuviéramos algo mejor." Le dijo Havoc, ya que era el único con suficientes agallas como para quejarse. Dejó escapar un suspiro, sacando otro cigarrillo de su abrigo. "Vamos a estar separados mucho tiempo. No me gusta nada."

"Vale." Dijo Roy, cediendo ante sus quejas. Plantó sus manos en su cintura mientras le miraba con algo de aspereza. A veces deseaba estar trabajando a solas, pero sabía que no podría hacer nada sin su ayuda. Eran ellos los encargados de amotinar a la gente y conseguir que se pusieran de su parte. Eran ellos los que estaban consiguiendo que la gente empezara a hablar en contra del tirano King Bradley. "Nos encontraremos en Ghetti. Entonces nos dirigiremos todos juntos a Ciudad del Norte desde allí. ¿Eso os parece mejor?"

"Mucho." Dijo Havoc con una sonrisa y el único pensamiento que cruzó la mente de Roy fue poner los ojos en blanco. "De todas formas, ¿tú por dónde vas a ir? No me digas que decías en serio lo de ir hasta Guetti directamente a solas. No me puedo ni imaginar la destrucción que vas a dejar por cada ciudad por la que pases."

Ya se lo esperaba. Sabía que uno de ellos preguntaría sobre él. Roy caminó hasta la mujer, oyendo como sus botas desmenuzaban la nieve. Cogió del brazo a mujer a la fuerza y la acercó al grupo. Claro, ella intentó de alejarse en cuanto vio sus pensamientos interrumpidos. "Esta mujer y yo iremos a Rislett primero. Para eso vamos a coger el camino largo, así que espero que ver a todo el mundo en Ghetti cuando llegue. Trataremos de encontrarnos una vez estemos allí. ¿Entendido?"

"Sí, entendido." Respondió Fuery en nombre de todos con una sonrisa mientras agarraba la mochila por las asas.

"Hay otra orden." Dijo Roy, cogiendo con un poco más de fuerza el brazo de la mujer. Estaba tratando de liberarse con mucha determinación, pero Roy no estaba por la labor de dejarla ir. Él era el único que podía controlar a una militar cabeza hueca como ella. Probablemente, él era el único que podría empañar su odio. "Pase lo que pase, no os vais a dejar atrapar y no os vais a dejar asesinar. No iré detrás de vosotros si os pillan. No habrá tiempo para eso. ¿Está claro?"

Sin decir ni una palabra, Falman empezó a acercarse a él. Sacó una espada de su cintura junto a una pistola de mano. Se las entregó y simplemente le dijo que era por pura precaución, en caso de que no pudiera defenderse con su alquimia. Roy dejó escapar un suspiro y cogió los objetos de Falman como regalos. ¿Qué otra opción tenía?

Tras esto, todos respondieron con un ruidoso sí y comenzaron a dirigirse a sus direcciones. Sin dejar escapar a la mujer, Roy empezó a caminar por su camino. Necesitaba llegar a Rislett en como mucho dos días. Una vez allí, podría simplemente seguir la carretera o robar un vehículo de algún sitio. Tal vez, si era lo suficientemente astuto, podría incluso coger el tren. Debería encontrar un buen disfraz o si no la habría cagado. Ser un fugitivo no era fácil, pero esconderse de la milicia era aún más difícil.

"No voy a ir a ninguna parte contigo. Podrías dejarme aquí y ya está. No me importaría congelarme hasta morir. Prefiero morir a ayudar a alguien como tú. Solo estás causando problemas y no quiero ver la caída de este país por tu culpa." Le dijo de repente la mujer, tratando de liberar su brazo de su agarre. "Déjame irme ahora mismo. Si no lo haces, te morderé."

Roy alzó las cejas, encontrando su amenaza de alguna manera divertida. Si no tuviera tanta prisa por salir de la nieve, seguramente comprobaría si su amenaza iba en serio o no. Estaba deseando ver cuán lejos llegaría ella por defender la milicia y sus creencias. "Te dejaré suelta, pero si corres, te mataré."

"Entonces me harías un favor." Le saltó bruscamente ella y Roy decidió no discutir. Le soltó la mano y para su sorpresa, ella no salió corriendo. "Tú y tus hombres no sobreviviréis a esto. Para cuando logréis llegar a Central, la casa del Rey, todos estaréis muertos. No toméis la Milicia en broma. Os cogerán. Hay soldados en todos los sitios que has mencionado. El Rey va en serio con vosotros, y después de lo que has hecho en la ciudad seguramente te sentenciarán a muerte sin dudar."

"Ya me sentenciaron a muerte una vez y conseguí escapar. Estoy seguro de que podría hacerlo otra vez, si fuera necesario." Le dijo Roy con una sonrisa astuta mientras continuaban andando por el bosque de aspecto denso. Se preguntó si al menos llegarían a otra pequeña ciudad que supuestamente estaba cerca. Fuera cual fuera el caso, él necesitaba llegar a Rislett y dirigirse a Ghetti en tren. Esa era su única esperanza. No conseguiría llegar a Ghetti a pie ni en un millón de años. Era fuerte, pero no era invencible y siempre trataba de tenerlo en mente.

"De todas formas, necesitamos encontrarte otra ropa. ¿Qué va a pensar la gente si te ve en ese uniforme?" Comentó Roy mientras señalaba sus ropas. Se preguntó si llevaría más armas, pero entonces le vino a la cabeza que si tendría alguna pistola extra en alguna parte, probablemente ya le habría disparado a la cabeza. "También necesitamos encontrar algún lugar para dormir. Estoy derrotado."

"Ya te lo he dicho. Solo déjame atrás." Le dijo ella en voz baja y en esos momentos sentía verdadera pena por ella. "Necesito volver y limpiar mi nombre. Si huyo, pensaran que fui contigo por propia voluntad de veras. Pensarán lo peor de mí y pensaran que soy una traidora. No lo puedo soportar. Necesito volver. Solo déjame volver. No diré nada de ti si me dejas ir, lo prometo."

"No te creo." Le dijo Roy mientras miraba hacia delante de nuevo. ¿Por qué? No entendía por qué seguía queriendo volver allí. Después de todo lo que Kimblee le dijo, ¿seguía queriendo volver? ¿Cómo no podía sentir empatía por alguien tan estúpido como ella? "¿No oíste lo que te dijo Kimblee? No le importas una mierda, ¿y aún así quieres volver a él? En cuanto te vea, te matará sin dejarte dar explicaciones. Tu muerte será en vano."

Se quedó en silencio y siguió así el resto de su largo y agotador paseo. Roy no estaba seguro de cuánto caminaron y para cuando llegaron a otra pequeña villa a las afueras del bosque, el sol estaba empezando a ponerse y el cielo comenzaba a oscurecerse. También empezaba a hacer más frío y pudo sentir como cada parte de su cuerpo estaba temblando. Habían caminado tanto tiempo sin comida ni descanso, y aún así, la mujer parecía estar perfectamente. Seguramente estaba acostumbrada a eso por el entrenamiento militar.

Roy sacó el negro sombrero que mantenía bajo su abrigo. Roy se lo colocó en la cabeza mientras cogió del brazo a la mujer de nuevo. No iba a arriesgarse a que se escapara y pidiera ayuda. Era su rehén y seguiría siéndolo hasta que decidiera ponerse de su lado por propia voluntad. Llegados a ese punto, ni siquiera sabía por qué continuaba arrastrándola, pero se figuró que sería de gran ayuda el día en el que él y sus hombres arrasaran en Central. Después de todo, necesitarían toda la ayuda que pudieran conseguir.

Entraron en la ciudad y nadie parecía mirarles de forma sospechosa. El abrigo negro que llevaba la mujer cubría lo suficiente su uniforme y la oscuridad también estaba ayudándoles un poco. Con todo, Roy se alegró de ver que en la ciudad no había ni rastro de los militares. Tras todo lo que pasó en la otra ciudad, sin embargo, solo sería cuestión de tiempo antes de que aquella en particular fuera invadida. Se había excedido, y lo peor de todo fue que le había entregado el secreto de que era alquimista a la milicia.

"Discúlpeme." Saludó sin previo aviso Roy a una pequeña anciana que estaba quitando la nieve del porche frontal de su casa. Ella le miró, dirigiéndole una mirada de absoluta sorpresa. Acercándose a la mujer, Roy activo su encanto. "Mi mujer y yo venimos de la carretera principal. Nuestro coche ha dejado de funcionar y necesitamos encontrar un lugar donde pasar la noche. ¿Por casualidad no sabrás algún lugar donde podamos alojarnos esta noche?"

La mujer estaba a punto de protestar ante su gran mentira, pero Roy le dio un fuerte apretón en el brazo y esperó que simplemente le siguiera la corriente. Tampoco podía exactamente pedir refugio diciendo que era un fugitivo y que ella era su rehén. La anciana le sonrió mientras se hacía a un lado para dejarles pasar. "Oh, lamento oír eso. Está refrescando, ¿no es así? Si queréis, podéis quedaros aquí. Hay una habitación extra. Pertenecía a mi hijo, pero ahora está en el cielo. Estoy segura de que no le importaría. Parecéis simpáticos. Sí, desde luego."

"Gracias por su amabilidad." Le dijo Roy, agradeciendo haber dado en el clavo. Ella entró en la casa primero, y luego él la siguió por detrás. La casa era extremadamente diminuta, pero era mejor que estar afuera en la nieve y el frío. Roy la siguió, pasando la cocina para llegar a unas escaleras. La anciana comenzó a subirlas y en nada se detuvo ante la puerta del dormitorio. La abrió, dejándoles entrar.

"Es un poco pequeña, pero al menos tú y tu mujer no pasareis frío." Le dijo y Roy le dirigió una sonrisa torcida. Sólo había una cama, lo que significaba que uno de ellos dormiría en el suelo. "Solo descansad aquí. Os traeré algo caliente para beber. He estado viviendo a solas en esta casa por tanto tiempo. No sabéis lo feliz que me hace tener finalmente un poco de compañía. Vuelvo en seguida."

Roy soltó el brazo de la mujer e inmediatamente, ella se sentó en la cama. Se cubrió la boca con las manos, tratando de sacudirse el frío de encima. Se quedaron en silencio hasta que la anciana volvió con su cena. Era guiso, guiso de mal aspecto, pero Roy no iba a quejarse. Tenían un largo camino hasta Rislett e iba a necesitar toda la energía que pudiera conseguir.

Él y la mujer comieron en silencio y cuando finalmente acabaron, la noche ya había caído. Tan sólo había una pequeña vela iluminando la habitación y Roy no se podría creer lo pobre que era la anciana. Esto es lo que ocurría cuando un país vivía bajo el mandato de un corrupto y tirano rey. A él, King Bradley, no le importaba su gente; solo le importaba él mismo. Si la mitad de la gente estaba muriéndose de hambre, no le podía importar menos. Eso también era parte del por qué Roy le odiaba.

Sentarse en el suelo no era cómodo, pero no iba a sentarse en la cama al lado de la mujer. Ella le odiaba y podía sentir cómo le miraba desde allí. Prefería dormir en el suelo a compartir la cama con una mujer tan terrorífica como ella. "Así que dime," dijo Roy de pronto rompiendo el silencio. "¿Cuál es tu nombre?"

"No es asunto tuyo." Le saltó ella, dejando el bol vacío en una pequeña mesita de noche. "Para ti, no soy nadie."

"Vamos a estar juntos por mucho tiempo." Le recordó Roy. "Bien podría saber tu nombre. Estamos fingiendo ser marido y mujer aquí. Será mejor si empezamos a actuar como tales antes de que la anciana nos descubra."

"Riza." Dijo de pronto ella en una sola exhalación. Miró a lo lejos mientras se acomodaba en la cama. Le daba envidia, y quería empujarla fuera de la cama para poder tenerla para sí mismo. "Riza Hawkeye."

"Bueno, entonces, Hawkeye." Comenzó a decir Roy mientras se apoyaba en la pared con las manos cruzadas. Apoyó su cabeza en su hombro y pudo sentir el dueño viniendo a él aunque estaba en una posición incómoda. "Más te vale no intentar huir. Puedo rastrearte fácilmente. Y también, más te vale no intentar matarme por la noche. Volveré de la muerte y te perseguiré toda tu vida. O eso, o mis hombres te perseguirán."

"Me estás vacilando, ¿verdad?" Le dijo ella mientras le dirigía una hosca mirada. Aunque era verdad. La estaba vacilando porque no llevaba ninguna arma, estaba claro. Las únicas armas que había en la habitación eran suyas y nunca sería capaz de cogerlas sin que se diera cuenta. No tenía ni una oportunidad contra él y tal vez apreciaba su vida a pesar de sus palabras. "¿Tienes idea de cuánto te odio? ¿Cuánto te aborrezco?"

"Me da igual." Roy se encogió de hombros y pudo sentir como sus ojos empezaban a cerrarse. "Nunca podrás alcanzarme."


N/T: Bueno, pues hasta aquí hemos llegado. Espero que esté bien traducido, y espero que la trama os esté interesando. Trataré de traducir el siguiente capítulo en cuanto se actualice, pero la semana que viene me voy de vacaciones e igual me retraso. Gracias a todos los que leéis esta historia, y gracias por todos los Favorites y Follows. Si controláis el inglés lo suficiente, os recomiendo visitar la historia original.

Nos leemos!