11/03/2012 04:53:52 p.m.
SHERLOCK
POR
DARKCRYONIC
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La sangre corría en su mano izquierda con una espeses que sólo da el paso del tiempo y la muerte. Miró el suelo frío y vio el cuerpo. La mujer le miraba desde allí con los ojos desorbitados. Su largo cabello rubio se esparcía a su alrededor como si fuera la aureola de una santa. Y como toda santa, estaba muerta y mirándole desde el suelo con aquellos ojos azules sin brillo. El abrigo rojo de la mujer estaba abierto dejando ver una antes blanca blusa de seda y una falda negra arrugada y manchada con un polvo blanco cerca de las rodillas. Los zapatos de tacón estaban tirados a un par de metros. Sucios, rotos… manchados de sangre, al igual que el suelo desde la puerta de entrada a esa habitación. La habían arrastrado. Asesinada y arrastrada. Marcas de estrangulamiento, moretones en las muñecas, algo de cabello arrancado, sangre en la comisura de los labios… las medias rotas… Ropa barata, pero cuidada. Unos 30 años. Atlética. Inglesa… no, Irlandesa. Soltera. De visita.
Sherlock miró de nuevo su mano, no pudo evitar resoplar con fastidio. 4 de la tarde, aún llevo la ropa de ayer. Caminó hacia la pared frente a la puerta de la habitación, desde donde entraba la luz por la ventana y se sentó en el suelo. Con su mano derecha sacó el móvil y escribió un mensaje.
"Todo tiene sentido ahora." SH.
Nada más que esa frase. Era la que lo explicaba todo, la sensación extraña que llevaba encima desde hace meses. La irrefrenable sensación de estar por saber algo que lo cambiaría todo. Las visitas de su hermano en las últimas semanas, siempre observándole. Estaba sucediendo.
En menos de 30 minutos John atravesó la puerta en compañía de Lestrade. Los dos se quedaron quietos junto a la puerta mientras miraban a la mujer y a él, como si de un partido de tenis se tratara. No pudo evitar sonreír mientras bajaba la mirada. No había para qué mirarlos para saber lo que estaban pensando. Para qué culparlos. Él también lo estaba pensando. Estaba allí, en una habitación que no recordaba con sangre en las manos y una muerta.
-¿Qué pasó?—Preguntó John mientras se le acercaba y le revisaba para ver de donde venía la sangre.
Le miró con tranquilidad. El bueno de John Watson. No emitió palabra. Sólo esperaba que Donovan llegara y dijera en voz alta lo que todos en esa habitación estaban pensando y que nadie se atrevía a decir. Yo la he matado.
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-No quiere hablar.—Dijo Lestrade apretando su cabeza entre sus manos.—Todo el maldito departamento de Scotland Yard está aquí hoy, sólo para escucharme decir que fue él.—Dijo encontrando su mirada con John, que parecía tan silencioso como el mismo Sherlock que en ese momento se encontraba sentado en una habitación que usaban para interrogatorio.
-Él no lo hizo.—Dijo el doctor poniéndose de pie.—Estoy seguro que él no lo hizo.—Dijo soltando una leve risita nerviosa.—Pero a nadie le importa lo que yo piense, ni siquiera a él. Porque no tengo pruebas.
-Todo lo acusa. Pero es demasiado evidente como para que sea verdad. Si en verdad hubiera sido él, es demasiado inteligente… ¡qué digo!, ¡el maldito es un genio! Nunca dejaría tanta evidencia contra él… Debe ser algo más…-Dijo el inspector mientras empezaba a pasearse por su oficina con una mano en la cintura y la otra en el aire, gesticulando como siempre que Sherlock lo desesperaba.
John salió de la oficina rumbo a la habitación donde estaba el Detective consultor. Donovan se le puso en el camino para impedirle el paso, pero la mirada que recibió de él, la dejo a medio decir palabra. Su cuerpo dio un paso a un lado y le paso por delante. Esa mujer podría creer la verdad del universo en las manos, pero no conocía a Sherlock Holmes. Al llegar a la puerta el policía que la custodiaba al reconocerle le abrió la puerta. Suponía que no creía convenible atravesársele en medio.
Sherlock tenía los ojos perdidos en el espacio frente a su rostro. John, acostumbrado a que el pelinegro se perdiese de la realidad en medio de sus conversaciones, se sentó frente a él y se dedicó a mirarle. Le pareció más pálido de lo acostumbrado, sus manos –ahora limpias- parecían más huesudas que las imágenes que tenía de ellas en la memoria. Sintió como si mucho tiempo hubiera pasado desde la noche anterior en que le vio salir con la excusa de ir por información y el momento mismo en que le observaba, al otro lado de la mesa, con los ojos abiertos y respirando levemente. Parecía una estatua.
Pasaron 15 minutos antes de notar que Sherlock enfocaba sus ojos en él. Evitó dejar que le viera con tanta concentración, tratando de ocultar su rostro con su mano derecha mientras la pasaba por su frente como tratando de quitar algo del cansancio que llevaba encima. Se le quedó viendo levemente cuando notó que Sherlock miraba su mano, antes manchada con sangre, con una concentración que le hizo recordar las largas horas frente a un microscopio.
-Lestrade dice que toda la evidencia te acusa del asesinato.—Dijo casi susurrando.
El otro sólo asintió. Ya lo sabía. Él mismo había reconstruido los pocos trozos de memoria que tenía, y había llegado a la misma conclusión.
-Pero no fuiste tú, ¿verdad?—Preguntó el exsoldado.
-Cuando tenía cuatro años un psiquiatra, amigo de mi padre, dijo que esto pasaría.—Dijo sin quitar la vista de su mano.
-¿Qué pasaría qué?
-Tú ya lo sabes, John. Donovan se encargó de decírtelo la primera vez que se vieron. —Dijo mirando al rubio con aquella seriedad que se acostumbraba cuando terminaban hablando cosas incómodas. John se mordió el labio inferior con fuerza. Ahí estaba Sherlock diciendo todo lo contrario a lo que quería oír.
-Que eres un psicópata y que algún día…-Se calló. Aquello era ridículo. No podía estar pasando. Negó levemente y acodó sus dos brazos sobre la mesa y sostuvo su cabeza entre las dos manos, mientras miraba la superficie de la mesa.
Sherlock volvió a hundirse en sus pensamientos. Y en la mancha inexistente en su mano. Todo tenía un sentido, pero cuál era el real valor de éste. Sus pensamientos estaban demasiado tranquilos en su cerebro, como si estuvieran en medio de un balanceo. Pero sabía que no estaba drogado. Era una cosa diferente. Miró levemente a John y comprendió que su amigo estaba esperando a que reaccionara e hiciera algo, fuera lo que fuera. ¿Pero ni él sabía lo que había sucedido?
¿Cómo había terminado en esa habitación?
-John. —Dijo haciendo que el otro se enderezara en su silla como respuesta.
…
Continuará…
DarkCryonic
14/03/2012 12:16:26 a.m.
