SHERLOCK

Por

DarkCryonic

Habían dejado la escena del crimen con más ansiedad de la que hasta ese momento podían manejar.

Estaban nuevamente los tres, pero en silencio. John fijaba sus ojos en el paisaje que se perdía a través de las calles. Medea se quedó quieta concentraba en su móvil, mientras Sherlock, sentado junto a John, con los ojos cerrados vagaba en su memoria.

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-¿Siempre las cosas terminan como las determinas?—Preguntó ansioso, sentándose frente a él, cerca de la chimenea encendida.

-No. Deberías saberlo, siempre hay una posibilidad por más mínima que sea, de que falles… Lo sabes, ¿Verdad?—Su mano pasó entre sus cabellos y sonrió.—Debes recordarlo, Sherlock. La mente tiene enemigos, y la duda es la más cruel de todas. Llegará el momento en que ella estará dentro de ti, y no verás más que eso.

-Y cuándo eso pase…?

-Deja que alguien más confíe por ti. Deja que alguien más guíe tus pasos mientras sales de la niebla. Confía.

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Confía. Las palabras habían sonado tan confusas, aquella vez, hace más de 15 años. En la única oportunidad en la que había podido hablar con el que había considerado lo más cercano a un padre. Abrió los ojos, encontrándose de lleno con los mismos ojos, pero en la hija de ese hombre. Seguía viéndole a través de ella.

Sacó su móvil del bolsillo del abrigo y escribió.

"El juego no es juego si no lo quieres jugar.

S.H."

Y lo mandó. John a su lado le miró con interés. Apenas pudo sonreírle un poco. Más como un gesto que se estaba haciendo costumbre entre ellos dos.

Al instante su móvil sonó.

"Cobarde. Aburrido.

J.M."

Cerró los ojos y descansó su espalda. Con ese hombre nunca se sabía que estaba pasando.

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-Aún sigue siendo demasiado temprano para ir a ese bar.—Dijo Medea sentándose en la mesa. Sherlock pasó levemente la vista por el lugar. Había pasado demasiado tiempo desde que había estado en esa residencia. Por su parte John estaba perdido mirando algunos cuadros.

-Bonito lugar.—Dijo antes de sentarse a la izquierda de la cabecera, en donde estaba Medea.

-Gracias. Es una de los lugares que heredé de mi padre. Aunque no la uso con frecuencia.—Dijo antes de ver sentarse a Sherlock frente a John.

A los minutos fueron servidos por un par de mujeres que llevaban antiguos uniformes de servidumbre. John no pudo evitar sentirse fuera de lugar, hasta cierto modo, fuera del tiempo presente, también. Sherlock parecía estar demasiado acostumbrado a ello, lo que hizo que se le quedaba viendo con interés. Nunca había pasado la idea de Sherlock como "niño rico", por su cabeza antes. El detective pareció darse cuenta de su escrutinio y le devolvió la mirada por sobre las altas copas de agua. John trató de dejar de pensar en el pasado de los Holmes, y concentrarse en su comida, antes de salir nuevamente en busca de las respuestas.

-¿Por qué estamos en este lugar en particular?—Preguntó Sherlock a la mujer.

-Tú lo sabes mejor que nadie, Sherlock. Este lugar es seguro para ti.—Dijo antes de beber un poco de vino.—Y sería mejor que comieras algo, no me gusta esa manía tuya de no comer. Eres humano. Ya acéptalo.—Dijo con un tono de molestia y elevando un poco la voz en la última frase.

Sherlock sonrió, pero aún así no comió. John no se sorprendió. Conocía demasiado las costumbres alimenticias del detective cuando estaba inmerso en uno de los casos. No comería nada hasta tener la hebra de la madeja bien sujeta en su mano. No antes de eso. Y podía aguantarse así varios días.

El móvil de Sherlock sonó haciendo que todos miraran hacia él. Sherlock leyó en silencio. Entrecerró levemente los ojos.

-Aun no entiendo porque Moriarty te tiene tanto…como llamarlo… aprecio.-Dijo Medea.

-No creo que sea "aprecio".—Dijo el menor de los Holmes en respuesta.

-Me estoy perdiendo de algo… los mensajes… quien te mandó ese mensaje.—Preguntó John con seriedad. Los ojos de Sherlock lo miraron con algo de intranquilidad.—Ok…-Dijo levantando las manos.—No me lo digas, que ya lo adivino. Y no sé que maldito juego se llevan ustedes dos, pero esto se está saliendo de mis límites… ¿Entiendes? Si hay algo que yo debiera saber, dilo ahora mismo… porque no quiero estar adivinando a cada paso…

-Él sabe lo que sucedió.—Dijo Medea adelantándose a las palabras del detective.—Y esta jugando con las dudas de tu amigo aquí presente.

Sherlock entrecerró los ojos y se quedó concentrado en una copa.

-Así que está jugando nuevamente.—Sentenció John.—Y estamos aquí sentados esperando que la verdad nos salga al encuentro, cuando hace rato deberíamos haber buscado a ese mal nacido para meterle una bala en el cráneo…-Dijo el ex soldado con una calma que le erizó el cabello de la nuca a Medea.

-En verdad, creo que es mucho mejor que tu microscopio… ¿me lo puedo quedar?-Dijo la mujer molestando a Holmes, quien no pareció entender sus palabras en una primera instancia, pero que le quedó mirando sorprendido cuando lo entendió.

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Continuará…

DarkCryonic

05-05-2012 1:29:56