SHERLOCK BBC: SER II

Por DarkCryonic

Cap. 4….

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Eran las 8 de la mañana cuando John despertó. Entreabrió los ojos desconociendo el lugar. Aquella cama no olía como la suya. Y fue apenas pensar aquello cuando todos los recuerdos se le vinieron encima. De un saltó se levantó y se acercó a una de las ventanas de la habitación. Aquello estaba mal. ¿Un primer piso? ¿Una calle? Si no mal recordaba no debería ser así.

Caminó hacia la puerta, pero esta se abrió antes de que llegara a ella encontrándose de lleno con Mycroft.

-¿Qué diablos está pasando?—Preguntó mientras apretaba los puños.

-Cambio de planes. —Dijo el más alto. —Estás bajo mi protección. Sherlock lo quiere así. Te hemos trasladado en medio de la noche.

-Pero…

-Tenemos métodos. —Dijo sonriendo.

-¿Dónde está Sherlock?

-Mi querido hermano está en su cueva de osos.

-¿Qué? Tengo que volver con él…-Dijo medio empujando al político a un lado, pero éste lo cogió de un brazo.

-Sólo estorbará, Doctor. Sherlock está en lo cierto cuando se refiere a ese lugar como el más seguro, pero en esta ecuación sólo mi hermano estaría seguro allí.

-¿Por qué siempre hace eso…? -Murmuró John mirando el suelo y volviendo a la cama, sentándose con cansancio.

-La soledad lo protege. —Dijo Mycroft.

-Los amigos protegen. —Respondió John mirándole con frialdad. Aquello le había sonado tan cruel. Mycroft sonrió.

-Es el club Diógenes. Si quieres salir de aquí y exponerte, y de paso volver vulnerable a Sherlock si te capturan… pues hazlo…-Dijo saliendo del cuarto y cerrando la puerta tras él.

John apoyó la espalda en la cama y se quedó viendo el techo. Aquello estaba mal, pero Mycroft tenía razón. Demasiada. Y lo odio por eso.

Sherlock no había querido que las cosas sucedieran así en primer momento, pero cuando Moriarty estaba en la ecuación aunque no de forma directa, no podía estar seguro al cien por ciento sobre las consecuencias. Y John Watson sería usado en su contra otra vez. Aunque fuera para obligarlo a alejar sus narices de la red.

La puerta a sus espaldas se abrió con seguridad. No se movió, el sonido de tacones se detuvo hasta que llegó a su lado.

-Pensé que el doctor estaría contigo. Que decepción. —Murmuró la mujer sentándose en el sillón frente a él.

-¿Nunca te he preguntado por qué entre todos los nombres elegiste Medea?—Dijo Sherlock mirándole con calma. La mujer sonrió al notar aquella mirada concentrada del otro, aquella rigidez en la espalda y sus manos cruzadas frente a su rostro en una plegaria a un dios inexistente.

-No hay nada en particular, solo es un nombre.

-Una hechicera, una asesina, una mata hijos. —Dijo Sherlock mirando el fuego en la chimenea. La mujer acomodó su cuerpo en el sillón y cerró los ojos.

-Supongo que soy todo eso. —Dijo como si hablara de cualquier otra cosa. Sherlock le miró levemente. —Pero eso no importa ahora. —Agregó abriendo los ojos y mirando el techo. —Te has metido en problemas y me has pedido ayuda, cosa que tu hermano debe envidiar. Un Holmes me pide ayuda… últimamente se está volviendo una costumbre.

-Descuida, no se volverá un hábito. —Dijo Sherlock con prontitud atrayendo su mirada. —Sólo necesito que seas mi hechicera. —Agregó sonriendo levemente a la mujer.

-¿Acaso quieres que me echen a pedradas de alguna ciudad?

-Que melodramática. —Sherlock se puso de pie para luego acercarle unos papeles que tenia sobre la chimenea. —Léelos, y dime qué está mal en todo eso.

Medea pasa las hojas frente a sus ojos con una rapidez que no sorprende al que fuera su amigo de la infancia. Aparta un par antes de juntar las que quedan y arrojarlas al fuego. Sherlock se sienta. La mujer le acerca las hojas que quedan.

-Esta parte de la red no es cualquier cosa. Si lo que esos papeles decían es verdad aunque sea en un diez por ciento, estamos fritos. Y sé que sabes las consecuencias de meterse en medio de todo esto. –Dijo apoyando sus manos en sus rodillas mientras sus ojos miraban las líneas del piso mientras su cerebro viajaba en la información y en los posibles frentes que tendría que sortear en menos de 48 hrs.

-La maquinaria es magnífica, no puedo dejar de alabar la manera en que las personas se mueven a su alrededor. Aunque matara a Moriarty, no acabaría con la red, porque es la red la importante, no él. –Dijo Sherlock sacando un cigarrillo de alguna parte y encendiéndolo con su característica elegancia.

-La organización es impresionante, más si los nombres de los involucrados es tan en lo cierto… -Levantó la mirada para enfocarla en Sherlock.-Ahora entiendo porque Mycroft ha dejado a todo el MI6 en alerta. Esto no es una batalla entre dos personas, Sherlock. —Dijo más fuerte.- Esto traerá demasiados problemas. Las personas empezarán a morir como las del edificio, solo porque estas buscando la verdad.

-No la verdad, sino que la solución. —Dijo el detective.

-Y el costo. ¿Vale tu solución el costo de entrometerse en todo esto?

-Preferirías seguir fingiendo que no sabes que un puñado de personas son los que manejan la vida de una gran parte de las personas o querrías saber la verdad? Liberarte?.

-Dijiste que no tenía que ver con la verdad.

-No para mí, pero las demás personas la verían como la verdad.

-No suenas como tú mismo, el doctor te ha cambiado.

Sherlock volvió a ponerse de pie, y acercándose a la chimenea dejó caer en ella los papeles que tenía.

-Confió en ti. —Dijo sin verle.

-¿Qué quieres de mí?

-Haré algo, pero necesito que protejas a…. —Medea sonrió mientras se ponía de pie.

-No digas más. Lo haré, siempre y cuando prometas que lo que vas a hacer es un viaje de ida y de vuelta para todos nosotros. —Dijo dando un paso alejándose.

Sherlock sonrió levemente después de lanzar el cigarrillo a medio consumir a las llamas.

-Haré todo lo que esté en mis manos. —Dijo antes de ver salir a la mujer del lugar.

Continuará…

DarkCryonic

20-01-2013 22:20:24