Yuru Yuri Fanfiction

Capitulo 3 - Veo Dentro

Disclaimer: Ya saben la rutina verdad, ni el anime o manga me pertenecen, todo es obra de Namori-sensei (gracias dicho sea de paso).

Rating: T por violencia.

A ver, este capitulo fue practicamente re escrito, espero no decepcionar y si hay algo que no gusta diganmelo, asi se puede mejorar el que sigue, la verdad tuve un problema con mi lap top y como ven recien he podido postear este capitulo Gomen!, sin nada mas que decir les dejo con el tercer capitulo. Buena lectura!


Tal vez era su voz, el aire despreocupado que acentuaban aquellos ojos azules como el cielo a tempranas horas, o quizás la constante vibración que sentía cuando la chiquilla rubia estaba cerca de ella, esos pensamientos le ocasionaron un momento de bullicio interior a la vicepresidente del consejo estudiantil, lo único de lo que si estaba segura era que le acompañaban desde hace un buen tiempo; el dia de las presentaciones oficiales el primer año de liceo cuando cierta chica rubia se presento ante la clase, ese día Ayano se lo grabaría en la mente por siempre, no supo que fue lo que le atrajo, la seguridad con que Kyouko se expreso fue arrolladora, casi al punto de hacer sonrojar a mas de una en la clase (ciertamente ella lo hizo), fue lo que llaman en cursis películas 'Amor a primera vista'.

Aun si estaba de muy buen humor, esos últimos días para ella habían sido agridulces, tanto como el sabor del helado favorito de su rubio tormento, Kyouko se aparecía mas seguido en el consejo sin previo aviso o señal, siempre lista a darle latidos demás y rubores que trataba en vano de controlar, incluso Chitose parecía mas débil por los constantes sangrados que ocasionaba la presencia de su compañera, si, era ingenuamente feliz de que estuviera alrededor.

Sin embargo, en todas sus visitas algo salto a la vista de la jovencita bordeaux, algo que al principio no quiso tomar muy en serio pero que con el pasar de los días se volvió tan concreto como las paredes de donde conseguía su fiereza.
Estaba segura de que la rubia mangaka a pesar de sus sonrisas y conversaciones banales ocultaba algo, el fulgor de aquellos ojos era marcado por un leve atisbo de distracción que en ella calaba mas con el tiempo que compartido.
Se acomodo en la silla tratando de equilibrar sus propias emociones en el movimiento, su compañera platinada la vio de reojo mientras fingía concentración en el cumulo de documentos frente a ella.

—Ayano-chan, estas sangrando— le informo a la joven, Ayano se detuvo en seco, no se había dado cuenta de la pequeña herida que había cavado en su frente por su insaciable cavilación, se levanto como un autómata para tomar un pañuelo de papel, Chitose la observo en silencio mientras acomodaba un maso de formularios contra el escritorio.
La hermana de Chizuru no era ajena a los sentimientos reprimidos de su compañera, era igual o mas consciente de la situación, pero como buena amiga trataba de subirle los ánimos con sus constantes bromas amorosas e infaltables fantasías.

—Toshinou Kyouko no ha venido hoy, tampoco Funami-san, ¿se habrán enfermado al mismo tiempo?— se pregunto la joven de cabello morado, su amiga encontró su mirada llena del sentimiento que la acompañaba siempre que hablaba de la rubia del liston rojo.

—No creo que sea coincidencia, tal vez ambas saltaron las clases— dijo Chitose con su sonrisa impecable, Ayano hizo una cara de preocupación.

—Vaya que el poder de Toshinou Kyouko es increíble, primero una clase ahora todo el día la jovencita dijo para si como olvidando por completo que su amiga con lentes la escuchaba perfectamente, se llevo una mano a la frente.
—Justo hoy que era su cita con el profesor Yamada, Toshinou Kyouko incluso si no esta tiene el poder...— la joven no completo sus ideas al sentir un pequeño vacío que sabia perfectamente quien podría llenar.

—¿Para hacerte perder la cabeza?— Interrumpió Chitose, los colores se le subieron inmediatamente a la cara dejándola como lampara de san valentin.

—¡No es verdad!— se defendió la jovencita gritándole a su mano derecha, esta ultima con documentos en mano rio sin premura.

—Mentirosa— le dijo tranquilamente, pero luego la misma Chitose se llevo la mano derecha al mentón para pensar, Ayano la vio con esos grandes y expresivos ojos.
—Puede que los otros miembros de su club sepan algo— dijo de pronto, como siempre su brillante poder de análisis sorprendió a la bella jovencita del consejo estudiantil, junto las manos y asintio contenta de saber que su amiga siempre pensaba en concederle sus deseos sin pedirlo.

—¡Buena idea Chitose!... No es que me importe si esta enferma o algo, es porque como miembro del consejo, es mi deber conocer el estado de salud de una compañera y como Toshinou Kyouko es la fundadora del club del entretenimiento...— Chitose rio viendo a su amiga debatiéndose a si misma su propio concernimiento hacia la rubia mangaka, sus excusas cada vez se hacían mas extensas y cuando emprendía la marcha en una la hermana de Chizuru la dejaba hablar pues, le parecía muy linda.

En ese momento la puerta del consejo estudiantil se abrió sus dos miembros mas jóvenes acompañadas de otras dos compañeras saludaron antes de entrar, Ayano se dio cuenta de la intromisión y se volvió para saludar a las kouhai.

—Sugiura-senpai, Ikeda-senpai buenas tardes— Himawari hablo, el semblante de las muchachas era algo sombrío, cosa que tomo la atención de las dos amigas de inmediato.

—¿Sucede algo Furutani-san, Ohmuro-san?— Chitose pregunto rompiendo la delgada capa de hielo entre las seis.

— Queríamos hablar con Uds. con respecto a Kyoko-senpai y Yui-senpai— la jovencita de rosa dijo, (justo hablando del diablo), pensó Ayano mientras les indicaba a las jovencitas de sentarse.

El cielo se mostraba aun claro y los ventanales del consejo dejaban entrar las luces y sombras que comenzaban a reinar en el campus, las seis jovencitas se sentaron con tranquilidad y hablaron con cautela, el discurso tomo por sorpresa a ambas senpai, Ayano se sintió súbitamente intranquila sabiendo que su Toshinou Kyouko había llorado por causa de Yui, una sensación se le trepo por las piernas y subió hasta su pecho, sensación que luego identifico como celos.

—Y porque nos estan diciendo esto, no es que Toshinou Kyoko y yo seamos intimas amigas o algo asi— Ayano desvio la mirada como añorando que fuese completamente lo contrario.

— Queríamos un consejo senpai— Akari dijo mirando a ambas jovencitas, Chitose se dio cuenta del orgullo herido de su amiga y le dio una mirada de reojo antes de sonreír dulcemente a sus kouhai.

—Porque no vamos de visita, así como cuando fuimos a ver a Ayano— agrego la jovencita de lentes, el brillo de la luz resalto sus azules órbitas Ayano la miro con algo de incredulidad mientras que sus kouhai sonrieron al unisono, al fin y al cabo después de la pijamada un lazo se había creado entre todas y no querían tener un hilo roto.

—Es una buena idea pero, ¿A quien iremos a visitar?— Akari dijo interrumpiendo la concordancia del grupo, las chicas cruzaron miradas por un largo minuto, Chinatsu cruzo los dedos bajo la mesa mientras miraba de reojo a todas las implicadas en la misión, Ayano se sonrojo levemente imaginándose en la recamara de Kyouko pero sacudió la cabeza antes de que Chitose se emprenda en una fantasía.
Sakurako con la mano en el mentón estaba con los ojos cerrados y, si Himawari no la conociera tanto hasta podría jurar que estaba teniendo una tormenta cerebral, la jovencita de cabello azul sonrió dejándose contagiar del leve murmullo que las aves dejaban regresando al nido.

—Que les parece ir en dos grupos, así podremos hablar con las dos— Akari sugirió de pronto, las jovencitas la miraron con sorpresa que poco a poco se convirtió en alegría, la cual se esparció en cada rostro adolescente iluminando momentáneamente la sala.

—Yo me ofrezco para ir a ver a Yui-senpai— Chinatsu dijo enérgicamente alzando el brazo, las cinco se la quedaron viendo, su rostro era tan determinado que nadie pudo contradecirla.

—Tengo que ir con ella pues no sabe en donde esta, Yui-chan regreso a la casa con sus padres— Akari informo a las demás muchachas, Chitose sonrió de manera siniestra asustando un poco a su mejor amiga quien se alejo levemente de ella, la jovencita platinada se acomodo los lentes haciendo que el brillo ocultara sus ojos dándole un aire misterioso.

—Entonces Ayano-chan y yo iremos donde Toshinou-san, su casa esta camino a la mía dijo la gemela, Ayano la vio tratando por todos los medios de no sonrojarse y hacerle perder sangre, pero obviamente fue inútil, aquella sonrisilla siniestra no parecía que iba a desaparecer pronto de su rostro.
Luego sus Kouhai comenzaron una pequeña lid porque Himawari no dejaba que Sakurako participe a causa de deberes inconclusos, Akari obviamente trato de detenerlas mientras que Chinatsu estaba muy metida en sus propias fantasías con Yui como para darle importancia a algo mas. Ayano se quedo observando hacia un punto invisible sobre la mesa, su propia mente jugueteando con el próximo encuentro que esperaba con mucha ansia, la sensación se le anudo en el centro de su estomago provocandole una sutil sonrisa que paso inadvertida.

El sol estaba muriendo, el cielo que lucia aun anaranjado se comenzó a llenar de matices, parecía pintado por las aves migratorias que en bandadas gritaban la libertad en su sendero aéreo, enardeciendo de paso a las cigarras que incrementaron su propio canto.
Yui se permitió una sonrisa sintiéndose envuelta en una capa de sonidos que siempre buscaba, era como una manta hermetica para ella, un escape del rumor interior que a veces la ensordecía, ese día era una de ellas pero por fortuna, el jardín de su casa le otorgaba cierta paz que ahora mas que nunca necesitaba.
Su madre estaba dentro leyendo un libro que escribió en su periodo universitario, la jovencita sabia que Tsu se aferraba a el como un amuleto que le devolvía una parte de ella que sabia no volvería suspiro. Se encuclillo al ver su propio reflejo en el pequeño estanque bajo el puente artesanal que adornaba el jardín, no habían peces que cuidar, la única cosa era la verdosa cadena de plantas acuáticas que invadían cual telaraña el fondal, la jovencita metió una mano para mover la maraña verde descubriendo uno de sus tesoros, una roca blanca que apareció entre partículas flotantes de arena y algunas conchas cual rémoras junto a ella.
Recordó en un instante el día de playa organizado por los Toshinou, cuando encontró una estrella de mar que asusto a Kyouko al inicio pero luego observaron mientras caminaba bajo el agua al ritmo de la marea, fue uno de los días mas felices pero que, como la roca en el fondo del estanque dejo atrás.
Kyouko, la única persona que siempre estuvo con ella haciéndole sonreír el rostro de su amiga le hacia sentir mal cada vez que lo recordaba, cada vez que lo hacia solo podía escuchar el llanto que ella misma provoco por su egoísmo, por su debilidad, se limpio los ojos que dejaron caer algunas lagrimas uniéndose al agua en pequeñas ondas que distorsionaron su imagen, lloraría mil estanques como ese para que la perdonara.
Sintiendo el peso de la culpa acomodarse en sus hombros, la joven se levanto, sus facciones se endurecieron dándole determinación a su rostro, no iba a borrar nada llorando como lo estaba haciendo, se reprimió.

—Yui-chan, ¿adivina que?— su madre salio a su encuentro, estaba vestida con el kimono que uso en su matrimonio y maquillada como para una fiesta, ella la vio con extrañeza y se levanto asegurándose de no tener lagrimas en los ojos.

—Dime mama— respondió de buena gana, su madre sonriente se acerco para hablarle desde el puente.

—Nao y Kyouko-chan vienen a visitarnos— le informo su madre naturalmente, Yui se congelo en su sitio y por unos segundos la voz de su madre se convirtió en un eco lejano no creyendo en sus palabras.

—Bromeas, ¿verdad?— le pregunto haciendo que Tsu se detenga en su camino, con gracil soltura la señora Funami rió cubriéndose modosamente la boca y negó con la cabeza.

— Prepárate hija, no querrás que te encuentren así ¿verdad?— la animo con entusiasmo, Yui sintió que la tierra temblaba bajo sus pies, al principio espero que fuera un terremoto y así al menos se cancelaría esa extraña visita, pero no, no era un terremoto y la realidad de la situación le cayo como un baldazo de agua helada.
Poco después, se encontró en la cocina haciendo unos bocadillos para acompañar lo que sea que sus invitadas quisieran tomar, aun no podía creer que su madre hiciera una cosa así, la joven decidió que podía estar bien ya que no había tenido un episodio de violencia como antes, gracias a la medicina que tenia pudo contener sus raros altibajos, al menos la adolescente tendría una noche diversa a las demás y de paso podría disculparse con su mejor amiga.
Finalmente el intercomunicador de la calle sonó Yui se tenso nerviosamente al darse cuenta que era la hora de verla, de enfrentar y enmendar su error, se dio coraje apretando los puños y fue a abrir la puerta junto con su madre.

—¡Ah Nao, cuanto tiempo que no nos vemos, que gusto!, Kyouko-chan estas mas alta— la madre de Yui dijo sonriendo ampliamente e invitándolas a pasar poniéndose a un lado.

—Buenas noches, Toshinou-san, Kyouko— saludo finalmente la jovencita de cabello oscuro, la madre de Kyouko sonrió de igual forma y a propósito se adelanto con Tsu asegurándose de dejarlas a solas, Kyouko pudo jurar que su madre le guiño el ojo antes de alejarse, la fundadora del club no sabia si agradecerle o quejarse con ella después.
Sintió la puerta cerrarse, al parecer su amiga se encontraba en la misma situación que ella, por un momento Kyouko se sintió pequeña nuevamente y solo atino a caminar detrás de Yui, la jovencita de ojos café abrió y cerro el puño sintiéndose nerviosa derrepente, ¿como rompería el hielo que ella misma se encargo de crear con sus palabras?, respiro hondo y justo cuando se animo a hablar para excusarse se dio cuenta que su rubia amiga no la seguía mas.
La escena que encontró al girar la tomo por sorpresa, Kyouko se había arrodillado cerca al estanque, su mano derecha jugaba ociosamente con la superficie del agua, Yui miro a su alrededor no sabiendo que hacer.

—No hay peces, no me había dado cuenta antes— Kyouko sonó muy reflexiva, sus ojos fijos en un punto invisible como queriendo recordar cuando fue la ultima vez que los alimentaron, habían cosas que cambiaron al mismo tiempo que ellas y tristemente reconoció que no se había dado cuenta hasta hace poco.

—No recuerdo bien cuando fue que los perdimos— Yui mintio, Kyouko encontro su mirada reflejada en la limpida agua, la ira que recordo en ella se habia ido dando paso a la gentileza que siempre conocio y la miraba con un brillo aumentado por el acuoso espejo.
Un recuerdo salio a flote cuando Kyouko cogio la roca blanca del fondo, era extraño para la rubia tenerla en sus manos cuando de niña pensaba que no la alcanzaria mas.
—¿Recuerdas a Mika-san?, ella trajo esa roca desde su casa en Numazu, dijo que los peces se sentirían mas a gusto con algo familiar— Yui continuo, Kyouko se sorprendió cuando escucho a su amiga hablar de ella, usualmente no lo hacia, la jovencita dueña de casa copio la posición de Kyouko quien le paso el objeto lleno de memorias de una infancia que para ella aun dolía, Yui la observo con mucha nostalgia acumulada en sus oscuros y puros ojos.

—¿Fue antes de que se fuera?— pregunto Kyouko con curiosidad y sintiéndose parte del momento, Yui dejo caer la roca que se hundió con suavidad en el fondo arenoso del estanque, asintió.
Por un momento ambas chicas se quedaron en silencio contemplando sus propios reflejos, las cigarras cantaban al compás del sonido que creaba el agua y el moribundo eco de un tren a la distancia, Kyouko se acontento de escuchar a su amiga hablarle como antes, sin embargo, no pudo dejar de notar la carga de tristeza que la envolvió; Mika-san era una señora que cuidaba de Yui cuando era pequeña, para Kyouko, la asociación con su nombre le recordaba los deliciosos dulces que preparaba cada vez que se quedaba a dormir, para su amiga la historia había sido un poco diferente, la rubia del listón rojo recordó la verdadera expresión detrás de la sonrisa perenne en su amiga aquellos días.
Decidiendo que había hablado demasiado Yui se puso de pie, las emociones que juro enterradas estaban amenazando con manifestarse y lo ultimo que quería era sentirse vulnerable.

—Vamos adentro— dijo rompiendo el silencio, Kyouko noto que su voz habia cambiado, no podia permitir que su amiga se encierre en si misma, se levanto rápidamente y antes de que Yui pudiera reaccionar le tomo la mano para detenerla, la sombra que creaba el pequeño puente ocultaba parcialmente sus siluetas.

—¿Fue duro verdad?, cuando ella se fue— la rubia mangaka dijo de pronto, sus ojos se posaron en sus enlazadas manos, su amiga no le dio la cara para responderle, es mas, Kyouko pudo sentir la tensión en su fría mano.
—Ya no necesito que me cuiden, dijiste aquella vez, pero...— continuo con su discurso, aferro con mas fuerza la mano de su amiga adivinando sus intenciones de escapar de ella de nuevo.

—¿Que estas diciendo?, no es verdad— Yui dijo firmemente, suavizo sus facciones dejando salir un suspiro que escapo de sus labios sin darse cuenta, Kyouko alzo la mirada para encontrar la espalda de su amiga, pero pudo ver la expresión de su rostro en el reflejo del agua.
—Pero la verdad es que te sentiste muy mal luego de ello, tanto como ahora— continuo su amiga de la infancia, sus ojos derrepente humedecidos por todas las veces que prefirió creer en sus palabras y no enfrentar la verdad. Kyouko se dio cuenta que de alguna manera también estaba huyendo de Yui, porque sabia que detrás de sus sonrisas había algo mas profundo que un pequeño estanque cargado de recuerdos.
Yui apretó los dientes viendo como aquel baúl lleno de su propio llanto se desparramaba alrededor de ella, sintió que el rostro le comenzó a quemar y sin darse cuenta sus mejillas se marcaron con dos surcos salados.
—Se que solo te he causado problemas, que hablo demasiado y que no he sido de mucha ayuda para ti, todo este tiempo siempre me he apoyado en ti aun sabiendo que no estabas bien— Kyouko tenia la voz cargada de emoción que no sabia si podía controlar, sus manos le comenzaron a sudar y por un momento pensó que Yui la soltaría pero no lo hizo, en vez de eso sintió que le apretó la mano como queriendo traspasarle sus sentimientos.
—Lo siento Yui, aun si soy una inútil para ti, déjame una vez consolarte— Yui sintió que el corazón perdió un latido en su pecho, se quedo sin palabras ante sus propias emociones, lo que Kyouko dijo fue justamente aquello que necesitaba y no sabia podía conseguir, confirmo que su fuerza provenía exactamente de la chiquilla rubia que estaba unos pasos mas atrás llorando por ella, y no se contuvo mas.

Kyouko sintió el temblor que se apodero de su amiga, un gimoteo ahogado confirmo sus sospechas y en un impulso soltó su mano para poder acortar la distancia y abrazarla, sus brazos se enlazaron a su cintura mientras que apoyo suavemente la cabeza en su hombro derecho, sin voltear a mirarla Yui se relajo por el contacto inesperado que su amiga le brindo, se abrazo de aquel calor que la sostenía con firmeza y lloro por todo el tiempo que se negó la oportunidad de liberarse.

—No tienes que ser siempre fuerte Yui— susurro la chiquilla rubia, sus palabras tocaron a la jovencita de ojos café en lo mas profundo, por mucho tiempo penso que debería de serlo por si misma, para no terminar siendo como su madre, Kyouko sintió que el llanto silencioso de Yui se fue perdiendo con la brisa nocturna de otoño.

Los minutos pasaron y no supieron con exactitud cuanto tiempo se quedaron así, aun después de calmarse no pretendían soltarse, en parte porque mirarse a los ojos les causaría un poco de vergüenza y también porque añoraban que el tiempo se congelara, Yui estaba en un limbo de innumerables sensaciones, de todas las personas jamas imagino encontrar en su ruidosa amiga el conforto que parecía arrullarla hacia la seguridad que tanto anhelaba.
Embriagada de la fragancia que expedía el cabello de su amiga, Kyouko suspiro sin razón pero se dejo llevar por el momento, finalmente pudo decirle un poco de sus sentimientos y compartirlos, la rubia mangaka se pregunto si esa nueva sensación era la tan añorada felicidad que relatan en los mangas y luego sonrió por su alocado pensamiento.
Luego de unos instantes mas en silencio, Yui se separo lentamente de su amiga para voltear a mirarla, las dos estaban muy apenadas pero pudieron sonreirse en complicidad, Kyouko aun tenia lagrimas en los ojos que su amiga se apresto a limpiar con un delicado ademan de su mano.

—No tienes remedio, ¿verdad?, sigues siendo una llorona— la jovencita de ojos café dijo haciendo enojar fictisiamente a la rubia mangaka.

—Buuu, mira quien habla— contesto la jovencita haciendo un pico enorme, Yui sonrió con la sensación que dentro de ella, se cuajaba la misma emocion que probo minutos antes.

—Te comprare un helado, fue mi culpa que lloraras después de todo— ofreció la dueña de casa, Kyouko encontró su mirada cargada de sinceridad y emulo su sonrisa.

—Quiero dos de ron con pasas— le advirtió la mangaka con las manos en la cintura y su sonrisa amplia, Yui asintió antes de ponerse en marcha hacia la puerta, en el pequeño trayecto pudo sentir los pasos firmes de su amiga detrás de ella, aquel preciso rumor le trajo recuerdos de su infancia que anticiparon un dulce sabor y marcaron sus labios. Cual cachorro, Kyouko estaba radiante siguiendo a su amiga, por un momento bajo la mirada sintiendo que recupero parte del tiempo que pasaron separadas, se juro que no huiría mas de nada y asintió para si misma con una sonrisa nueva en los labios, la joven Funami miro hacia la manija de la puerta y antes de abrirla tomo aire.

—Kyouko, solo por ser como eres me ayudas mucho, discúlpame por lo que te dije, siempre has sido alguien importante para mi— la jovencita dueña de casa dijo algo nostálgica, Kyouko sintió que la sangre se le subió a la cabeza pero sacudió la sensación retomando su sonrisa.

—Eso no te salvara aun quiero dos helados, vamos apúrate la mangaka la cogió empujando de sus hombros, Yui casi pierde el balance pero entendió que su mejor amiga no quería que la viera a la cara.
Caminando lado a lado como siempre lo habían hecho, ambas chicas no sabían que ese atardecer al compás de la música que ofrecía la naturaleza, habían abierto una puerta que tendrían que aprender a cruzar juntas, en ese momento se acontentaron sintiendo que la presencia de una era la infaltable cura para su herido corazón y que la sonrisa de la otra podía generar tantas emociones que solo había dibujado hasta ese dia.

Cerca de allí con un papel en la mano y los ojos cautos observando el numero de la calle, se encontraban Chitose y Ayano, ambas miembros del consejo estudiantil caminaban lentamente, sin prisa y a la vez con ansia de llegar, Ayano estaba mas inquieta que de costumbre detalle que hizo sonreír a Chitose antes de detenerse en una intersección miro hacia ambos lados, luego al nombre de la calle en el papel que sostenía entretenida, la vicepresidente del colegio Namamori se puso una mano en la cintura.

—Si no sabias la dirección porque te ofreciste en primer lugar— reprendió a su amiga quien la vio con curiosidad y un poco de confusión a veces se preguntaba cuando Ayano dejaría de 'actuar' delante de ella.

—Se que tienes prisa pero, ten paciencia Ayano-chan— respondio la jovencita platinada, su camarada volteo la cara ocultando el leve rubor que coloreo sus mejillas.

—No se de que hablas— se defendió sin mucho exito, Chitose no dijo nada y se limito a relacionar los nombres de las calles, su compañera no tuvo mas remedio que seguirla.

La oscuridad había tragado casi todos los retazos de luz que aun luchaban en el espacio, las luces artificiales las acompañaron en el camino mientras que unas tímidas estrellas aparecieron como guía.
Los ojos violetas de Ayano se posaron en las sombras que sus cuerpos creaban sobre el pavimento, la leve sensación de ansiedad había desarrollado en ella un atisbo de tristeza que aumentaba con cada paso que daba, sus emociones estaban tomando forma dentro de ella y una fuerza interior meció su pequeño mundo.

—Oye Chitose, no te parece que Toshinou Kyouko ha estado actuando extraño— Ayano pregunto de pronto, Chitose se preguntaba el porque de su mutismo y cuando finalmente hablo se debatió si darle la razón o seguir pretendiendo ignorancia.

—A que te refieres— la contra pregunta hizo que la jovencita Sugiura pensara unos segundos antes de contestar, Chitose se imaginaba la mezcla de sentimientos que podrían estar nadando en su cabecita purpura y de pronto se sintio algo triste.

—No lo se, esta mas distraida que antes supongo— comento Ayano, su semblante confeso que no era exactamente la palabra que queria decir, Chitose miro al cielo semi estrellado y solo dejo que el sonido de sus pasos llenara su interacción unos momentos.
La hermana de Chizuru se sintió un poco traidora por no contarle nada de la conversación que tuvo con la rubia mangaka, sabia que hace tres semanas no significaba nada pero en ese momento la jovencita platinada tenia sus propias dudas, dudas que Ayano también había desarrollado luego de las incontables visitas de Kyouko.

—¿A si?, no lo había notado— agrego la chica platinada, Ayano la observo con familiaridad en la mirada, Chitose le devolvió el gesto con una sutil sonrisa en los labios.

—Entonces deben ser ideas mías, no se porque se me vino a la mente derrepente— Ayano dijo riendo nerviosamente, su amiga copio su gesto mas sutilmente.

—Sin embargo, Ayano-chan ha cambiado de gusto en los helados últimamente molesto a su amiga quien se ruborizo sin medida antes de voltearle la cara nuevamente, Chitose se cubrió la boca para reír.

—No es verdad, estaban en oferta— declaro la jovencita Sugiura, Chitose la observo con dulzura en los ojos, al menos pudo distraerla de sus pensamientos un momento o al menos eso pensó.

Siguieron unos pasos en silencio, Ayano se detuvo cuando observo el apellido de su amor platónico en la entrada, era una casa normal, dos pisos con techo a dos aguas y un pequeño jardín separado de una cerca blanca, justo como la imagino.
No escucho lo que Chitose le dijo a continuación, pero viendo que la joven se acerco a la puerta, intuyo que preguntaría si Kyouko estaba disponible para recibirlas, Ayano la siguió con pasos torpes que dio sin pensarlo demasiado.
La vice presidente fijo la mirada en una de las ventanas notando que dentro se podía ver un enorme poster de Mirakurun, sabia que era la recamara de Kyouko, sus latidos se redoblaron instantáneamente. Por primera vez la joven Sugiura se dio cuenta de la verdadera raíz de sus sentimientos y el pecho le dolió.

—En serio, ¿no has notado nada extraño?— volvió a preguntarle cuando estuvo lo suficientemente cerca, Chitose encontró sus ojos cargados de una cierta preocupación que no había notado desde que Kyouko se golpeo la cabeza, la gemela sopeso sus palabras antes de darle una respuesta.

—No lo sabremos hasta que hablemos con ella, ¿no?— dijo simplemente la joven platinada, Ayano quiso detenerla pero Chitose ya había apretado el botón del intercomunicador.

Kyouko boto el segundo contenedor vació de helado en una gorgona de la calle, las dos jovencitas comieron en silencio en las gradas frente al mini market cercano, la rubia se veía mas que satisfecha luego de la fría golosina, Yui la vio contenta de volver a ser las mismas, se dio cuenta de cuanta falta le había hecho la despreocupada expresión de su amiga ante el insignificante bote de helado, aun así no pudo evitar sentir culpa, se metió una cucharada de helado en la boca para pasar con el dulce un poco del amargo sentimiento.

—Kyouko, no te mentía cuando dije que mi madre esta enferma— la jovencita de ojos café dijo de pronto tomando la atención de su amiga de la infancia quien ladeo la cabeza mirándola con la cucharilla del helado aun en la boca.

—No es muy grave, ¿o si?— pregunto la joven cambiando expresión, Yui negó con la cabeza y luego fijo sus ojos al frente.

—Es algo relacionado con su mente, es decir, algo dentro de ella la hace actuar 'diferente', cuando era niña podía pasar de estar muy feliz y quererme mucho a rechazarme completamente, era muy confuso sabes— Yui trato de explicar lo mas claro que pudo y sin poner mucho énfasis en lo que decía Kyouko se dio cuenta que era muy difícil decirlo para ella.
—Pensaba tontamente que si me portaba bien volvería a ser como antes pero no fue así, mi padre prefirió mantenerla ocupada con otras cosas para no tener que lidiar con el problema directamente, creo que ellos estaban juntos solo para mantener las apariencias— continuo la jovencita, Kyouko la miraba con una expresión que solo se podía descifrar como comprensión.
—Hace mas de un mes que se transfirió a Tokyo, hoy recibí una carta con documentos de divorcio, si mi madre lo sabe no se que pueda pasar, cuando se fue comenzó a caer en depresión nuevamente— Yui explico sonando preocupada, Kyouko la observaba desde su posición con los ojos empañados y la boca entre abierta, mas de una vez vio a su amiga respirar hondo antes de continuar, cierta parte de Yui deseaba que fuera un mal sueño que contaba para no repetirlo al dormir, pero de alguna manera confesar su dilema a alguien aliviaba poco a poco su pesar.

La situación con la madre de Yui dio muchas respuestas que la mangaka se pregunto en algún punto de su vida, una de ellas era el porque casi nunca iba a las reuniones de la escuela o porque cuando iba a casa suya siempre estaba sola, siempre había admirado la capacidad de Yui para soportar la soledad, incluso pensaba que le gustaba y por ello se había ido a vivir en un departamento, se odio a ella misma por las incontables veces que la molesto por ese motivo, la verdad era que su amiga no había tenido opción.
Su madurez, su seriedad y la manera como protegía lo que mas quería todo ello le parecía tener sentido pero al mismo tiempo pensó que era muy cruel adularla por cosas que ella tuvo que aprender o auto imponerse sin tener elección, Kyouko sintió un nudo en la garganta, sabia que lo ultimo que necesitaba Yui era verla llorar así que tomo aire.

—Pero tu madre estará bien verdad, es decir, habrá algún medicamento— pregunto de nuevo la chiquilla rubia, Yui se encogió de hombros negando con la cabeza.

—No lo se, las píldoras que toma equilibran su humor de alguna manera, pero no es seguro, ella a veces no las toma y se pone violenta, nerviosa, yo tengo miedo que...— se contuvo de completar sus ideas por temor a que se hicieran realidad, Kyouko contuvo el aliento viendo una parte de Yui que jamas había visto.
—Dime Kyouko, ¿soy una mala persona por querer dejarla?, a pesar que siempre he querido una relación normal con ella no puedo evitar sentir rencor— Yui dijo de pronto, su mirada estaba en los innumerables bichos que lucian desesperados por irradiarse con la luz de un farol cercano, era casi como si ella quisiera un poco de esa luz para sus respuestas, Kyouko contemplo el perfecto perfil de su amiga, al contraluz parecía tener un aura casi angelical que le conmovieron, la chiquilla rubia no se contuvo y abrazó a su amiga una vez mas sorprendiéndola.
—Kyouko— un leve rubor se apodero de sus mejillas al contacto.

—No, Yui es muy amable, siempre quieres hacer sentir bien a los demás pero, debes pensar en ti de vez en cuando— Kyouko dijo tratando de no sollozar, Yui sonrió por sus palabras y le devolvió el abrazo, sin darse cuenta comenzó a acariciar la melena dorada de su amiga que sabia estaba triste por lo que le había contado, pero se dio cuenta que no le importo abrir su corazón con ella.

—Gracias Kyouko—

Ambas se quedaron en esa posición por unos minutos, apoyándose una en la otra sabiendo que aquel contacto intimo se sentía tan normal ahora, la verdad era que luego de experimentarlo la primera vez ambas se dieron cuenta de la necesidad de aquel breve calor mutuo, Yui se pregunto si su mejor amiga sentía las mismas cosquillas en su estomago, no recordaba que el regazo de su madre fuera así de cálido luego descarto el ultimo pensamiento cuando se percato que Kyouko se acomodo para apoyarse en su hombro, ella le dio la mitad de su propio helado que la rubia agradeció en silencio, luego estiro sus piernas y se apoyo levemente en la cabeza dorada de su mejor amiga.

Refunfuñando interiormente mientras caminaba, Chinatsu maldijo en todas las lenguas que conocía la noticia que la madre de Yui les dio fue devastante para la joven rosa, su compañera se limito a caminar sin decir nada observando el aura oscura alrededor de ella.
Imaginar que su senpai estaba en una cita nocturna con la rubia le revolvió el estomago, los celos que sentía se duplicaron aun mas imaginando a ambas en posibles situaciones, la chiquilla se bloqueo a si misma antes de continuar atormentándose no era posible pues sabia que ambas eran amigas de la infancia y nada mas, no era probable que sus sentimientos cambien de la noche a la mañana, ¿o si?
Akari se sintió invadida por una cierta inquietud cuando vio a su compañera de clase llevarse ambas manos a la cabeza, paso saliva buscando en su vocabulario alguna palabra que pudiera sacarla de su miseria, pero no encontró nada, como un eco en su interior el mantra que la hacia invisible apareció derrepente, la chica pelirroja negó con la cabeza, no era posible que este pensando en desaparecer en un momento así Para su propia fortuna, de las sombras emergieron ambas senpai del consejo que las quedaron mirando con algo de confusión.

—¿Estan en una cita nocturna?— Ayano pregunto sin retener la sorpresa en su voz, Chinatsu se lo dijo verde de la envidia y rabia que gobernaba en su interior, Akari movió ambas manos negando la situación y tomando la atención de ambas senpai.

—No es una cita Chinatsu-chan, su madre dijo que salieron a caminar— la hermana de Akane explico, los colores volvieron al rostro de Ayano que ya estaba copiando a su kouhai, Chitose rio suavemente antes de hablar.

—Bueno es mejor así quiere decir que se han amistado— la gemela dijo con un dedo alzado retoricamente, las tres muchachas la vieron de pronto, Ayano se dio cuenta de su infantil reacción ¿no era el propósito de su visita que ambas se amisten? o al menos convencerlas de hacerlo, la joven bordeaux sonrió antes de asentir alegremente, Akari copio el gesto mientras que Chinatsu aun no parecía muy convencida del todo.

—Tienes razón Chitose, es mejor así vamos entonces— animo la joven Sugiura, las tres jovencitas comenzaron a seguirla y muy pronto se encontraron en una esquina donde un mini market iluminaba la mitad de la calle, las cuatro colegialas se detuvieron reconociendo a la pareja que estaba sentada cerca de allí Akari tuvo que sujetar a Chinatsu que prácticamente se estaba abalanzando lista para golpear a Kyouko, Ayano se quedo quieta observando la situación ambas estaban apoyadas la una con la otra, Kyouko tenia los ojos cerrados mientras que una mano sujetaba un bote de helado, la joven Funami tenia una expresión de paz en su bello rostro, debería estar feliz por ellas (se repitió la vice presidente del consejo), debería estar tranquila que el grupo aun estaría unido, sin embargo, ¿porque sintió su interior en ebullición?, ¿que era el temor que removió sus cimientos?.
Los segundos pasaron y ella solo veía el desarrollo de las cosas en camara lenta, la sorpresa y el pequeño rubor en ambas muchachas cuando Chinatsu finalmente se libero gritando el nombre de su senpai, el abrazo mutuo de Akari con la mangaka, el bullicio era un ruido sordo que llegaba a ella en retardo.

—Parece que se han amistado, no es genial— La voz suave de Chitose la saco de sus pensamientos por unos segundos.

—Chitose— Ayano hablo tomando su atención la hermana de Chizuru la observo algo curiosa, su compañera se limito a observar a Kyouko sonreír como antes, con ese aire de niña que tanto le gustaba.
—Me he decidido, Chitose— Y con esas palabras, Ayano se acerco al grupo de adolescentes dejando a una Chitose sorprendida con muchas mas preguntas que de costumbre y por alguna razón imposibilitada de fantasear.


Y asi doy por concluido el cap. 3, fue algo difícil escribirlo pues no quería ser muy cursi y a la vez quería dar ese toque de romance que espero haya alcanzado.
Gracias por el apoyo de uds. trato de mejorar con cada capitulo que escribo, estaré muy atenta a los errores gramaticales y etc.
Les dejo con un par de Omakes que espero disfruten, un saludo y actualizamos prontito:

Omake 1

—Kyouko no te mentía cuando dije que mi madre esta enferma— la jovencita de ojos café dijo de pronto tomando la atención de su amiga de la infancia quien ladeo la cabeza mirándola con la cucharilla del helado aun en la boca.

—No es muy grave, ¿o si?— pregunto la joven cambiando expresión, Yui negó con la cabeza y luego fijo sus ojos al frente.

—La verdad es que pensaba que tomaría menos tiempo, en la pagina web decía que solo bastaba un mes, sera que debo incrementar la dosis, no parecera natural entonces, ¿que opinas?—dijo Yui con una expresión entretenida en su rostro, Kyouko la observo unos segundos antes de comenzar a reir y darle una palmada en el hombro

—Que buena broma Yui— dijo la jovencita apoyándose ligeramente en su hombro, Yui levanto una ceja.

—He calculado la herencia que me tocaría y es suficiente para el depa que quiero comprar, ademas mis gastos están subiendo sobre todo con todo el helado que te compro— continuo Yui observando el helado que tenia en sus manos y no había tocado, Kyouko retiro la mano del hombro de su amiga sintiendo un leve terror invadiendo sus sentidos.

—Que estas diciendo Yui, ya deja de molestar— trato de decir Kyouko con la cara azul de miedo, su amiga suspiro mirando a la distancia

—Sabia que no lo entenderías mi padre tampoco lo hizo y por eso tuvo que 'irse', caray sabes lo que cuesta el amoniaco destilado en el mercado negro, ¿lo sabes?, en fin he dado un limite de tiempo a mi misión necesito que me prestes un vestido negro, me servirá dentro de poco— la jovencita dijo levantándose de pronto, la rubia mangaka la observo pasando saliva en el proceso.

—Pe..pe..pero y entonces todo eso que paso en el jardín, porque estabas llorando?— pudo preguntar la joven tomando distancia de ella.

—Yo me estaba riendo, ¿pensabas que lloraba?, que interesante, casi tanto como el efecto que produce mi querido amigo— dijo la jovencita mostrando a su amiga una botella pequeña con un calavera en la portada, Kyouko se congelo sintiendo que el helado le dio vueltas en el estomago.
—Primero te causa nauseas, luego debilidad, al final no puedes levantarte de la cama, pierdes motricidad hasta que tu sistema nervioso colapsa, ¿no es genial?— el brillo en los ojos marrones de Yui le hicieron temblar bajo la ropa, de pronto las rodillas le temblaban amenazando con doblarse.

—¿Es en serio?— Kyouko pregunto, su voz casi un susurro, Yui la miro con una expresion neutral en la cara, era casi como si estuviera poseida, sus manos sosteniendo el pequeño frasco haciendo que Kyouko retroceda instintivamente cuando comenzo a hablar de nuevo.

—Lo mejor de todo es que es insaporo e inodoro no te darías ni cuenta, a propósito ¿estaba bueno el helado?, te doy el mio si quieres— ofreció la jovencita con una sonrisa a medias que su amiga encontró desconcertante, no respondió y salio corriendo gritando por toda la avenida dejando un sendero de polvo a su paso, Yui levanto los hombros no entendiendo su actitud y luego se metió una cucharada de helado en la boca.
—Se lo pierde— murmuro con la boca semillena antes de ponerse en marcha.

Omake 2

—Si no sabias la dirección porque te ofreciste en primer lugar— reprendió a su amiga quien la vio con curiosidad y un poco de confusión a veces se preguntaba cuando Ayano dejaría de 'actuar' delante de ella.

—Se que tienes prisa pero, ten paciencia Ayano-chan— respondió la jovencita platinada, su camarada volteo la cara ocultando el leve rubor que coloreo sus mejillas.
—Debe ser ese el lugar— Chitose exclamo viendo hacia las luces de neón de un local nocturno, en la entrada había un hombre enorme con lentes oscuros que las vio alzando una ceja.

—Estamos buscando a Kyouko, no ha ido al colegio hoy— dijo Ayano al hombre, este observo con algo de suspicacia a ambas adolescentes.

—No conozco a ninguna Kyouko— dijo el hombre cruzando sus musculosos brazos y mirando alrededor, las chiquillas intercambiaron miradas no sin antes observar que el coloso les hizo una señal con la cabeza, detras de el una puerta se abrió indicándoles de entrar.
—Recuerden que yo no conozco a ninguna Kyouko— preciso el inclinando la cabeza en complicidad, las jóvenes asintieron antes de entrar.

Misteriosamente la puerta se cerro detrás de ellas y Ayano se sujeto de Chitose que estaba tan asustada como ella, el corredor era húmedo y un extraño olor que no identificaron se podía sentir intenso, casi perforando sus sentidos.
Una puerta de metal yacía al fondo inerte, los enormes tornillos de metal conformaban una enorme K confirmando la posición de su objetivo.

—Toshinou Kyouko, ¿se encuentra ahi?— su voz mínima alerto a su compañera que dio un paso firme para abrirla, crujió metalicamente al moverse, una luz intensa las cegó por unos momentos, cuando se ajustaron a ella se toparon con otro corredor, pero tenia una alfombra roja y al final de esta había una persona con un traje de conejo y una metralleta en sus manos.

—Han venido por el Boss?— pregunto el hombre cuando llegaron hasta el, ambas asintieron en sintonia, el hombre toco dos veces la puerta que cuidaba con el puño, luego de unos segundos se abrió una pequeña compuerta que solo mostraba los ojos marrones de una jovencita.

—¿Uds. que hacen aquí?— pregunto ella, sus compañeras reconocieron la voz como la de la mejor amiga de la rubia mangaka y sintieron alivio interiormente.

—Funami-san— Ayano dijo mirando sus ojos con esperanza.

—Camarada Kinya, para Uds. niñas— dijo de pronto el hombre de la puerta, Chitose y Ayano se miraron antes de decir al unisono.

—¿Kinya?—

continuara...