Yuru Yuri Fanfiction

Capitulo 4 - Invisible Enemistad

Disclaimer: Ni el manga, ni el anime o sus personajes me pertenecen, todo es obra y gracia de Namori-sensei.

Rating: T

Hola disculpen la demora, aquí el capitulo 4, ahora debo decirles que he tratado de hacerlo lo mas coherente posible, díganme como me quedo, el próximo capitulo se acerca mas a la conclusión, atencion que las separaciones con X significan que son cosas que pasan al mismo momento, no quize poner palabras antes ok?. buena lectura!


Sumergida en la tina de agua caliente y burbujeante jabón Chitose se encontró rumiando las palabras que dijera Ayano una vez mas, ciertamente estaba esperando que llegara 'el día pero no se imagino que reaccionara de ese modo, estaba preocupada por lo que pudiera hacer su amiga, mas que eso, estaba preocupada de que las cosas no le salieran como quisiera.
Cuando el vapor que emergía del agua empaño los espejos del baño, su hermana menor entro para lavarle la espalda como era de costumbre, Chitose se limito a dejar que el sutil masaje le quitara un poco de su ansia, cerro los ojos sin poder quitarse de la cabeza la mirada decidida de Ayano y suspiro pesadamente.
El grupo permanecio unido y su misión fue un éxito, cosa que a Chizuru no le hizo mucha gracia considerando el grado de simpatía que sentía por la rubia mangaka, su gemela le contó lo sucedido con Ayano y las palabras que le confeso en un momento que ella pensó fue movida por celos.
Chizuru trato de no fantasear y babear la espalda a su hermana, cada vez que la escuchaba hablar de Ayano con tanta familiaridad no se podía contener normalmente, pero sintió que la voz dulce de Chitose cargaba un tono de preocupación extra, la menor de las Ikeda escucho con paciencia enfocando sus esfuerzos en la pálida espalda de su gemela mayor.

—Entonces, ¿Sugiura-san se confesara?— pregunto la menor antes de alzarse para coger el cubo con agua, su hermana nego con la cabeza y se quedo quieta mientras le vertía el liquido para enjuagarla.

—No lo se, normalmente estaría fantaseando pero por alguna razón no puedo, no desde ayer— confeso la jovencita sonando decepcionada consigo misma, su hermana menor la miro contagiada de su propia ansia, el lazo que compartían dándole mas carga en su corazón.

—Estas preocupada por ella, es normal porque son amigas Nee-san— animo Chizuru con una sonrisa que su hermana copio.

—Es verdad, me preocupa Ayano-chan mas de lo que pensaba, mas que todo porque pienso que Toshinou-san ha cambiado— dijo la jovencita antes de meterse de nuevo a la tina y hacer un espacio a su hermana quien apoyo sus brazos cruzados en el borde, su esmeralda mirada se poso en los azulejos del baño.

—Cambiado— repitió la palabra que se negaba imaginar en la ruidosa rubia, Chitose la observo con curiosidad.

—Quien sabe, derrepente a ti te caerá bien ahora— comento derrepente haciendo que una sutil vena se apodere de la frente de su hermana

—¡Ah, nunca!— respondió Chizuru encontrando el rostro de su Nee-san mas relajado que antes.
—Da miedo cuando cambia— recordó la jovencita hundiéndose en la bañera para ocultar su expresión, su gemela mayor la observo con algo de confusión por sus palabras.

—¿Miedo? no entiendo a que te refieres pero espero no sea así— agrego Chitose antes de ponerse un paño húmedo sobre la cabeza y cerrar los ojos.

Su mente otra vez pensando en la semana que se venia y las cosas que pasarían había decidido no llamar a Ayano pues no quería arruinarle cualquier plan que tuviera en mente, deseo con todo el corazón que las cosas no se complicaran y una parte de ella se arrepintió de haberle repetido tantas veces que debía confesar sus sentimientos a Kyouko.
El sábado en la noche fue sin duda una de las mas interesantes de su vida, comenzó con la platica de sus kouhai y luego termino en las calles donde Toshinou Kyouko vivía de tanto tiempo, ella como siempre había tomado nota mental de todos los detalles que se desenvolvieron a su alrededor.
Ese día no había sido especial solo para ella sino para sus demás compañeras por diversos motivos, cada una tenia una victoria o derrota personal que archivar en su memoria, y mas de una confirmo sus sentimientos en un circulo que parecía girar volcando mas preguntas en su haber.
La jovencita Ikeda abrió sus azules órbitas que poso en el techo empañado del baño, una extra a sensación la envolvió junto al vapor que la rodeaba, las cosas estaban cambiando para todas, reflexiono.
El eco de las gotas de agua llenaron el tiempo compartido de ambas hermanas, unos instantes en donde ambas callaron sus propias conclusiones y al mismo tiempo intuyeron la tormenta emocional que se avecinaba rauda sobre ellas.

A la luz tenue que la noche proveía la habitación de la joven Sugiura parecía en vela junto a ella, la peque a porción de luz que se colaba de una esquina de la ventana formo una linea iluminando parcialmente su rostro, Ayano dejo salir de sus labios un cansado suspiro antes de cambiar de posición su cabello suelto inundaba la almohada que sostenía con ambos brazos cruzados apoyando su mentón en ellos. No había podido quitarse de la cabeza la misma escena que cruelmente su cerebro continuaba a repetirle, los sonidos que acompañaban aquellas imágenes aumentaban el dramatismo que ella misma estaba creando.
Se contuvo de derramar lagrimas que sabia no ayudarían en su búsqueda; Toshinou Kyouko, parecía que su vida estaba girando entorno a ella desde que la conoció parecía condicionada a dejar que su joven corazón la arrastre en los mismos juegos cada día en las mismas fantasías que se recreaba para continuar soñando, soñar era lo único en lo que habia contado.
El tiempo en el colegio siempre le trajo satisfacciones no solo escolásticas sino personales, su orgullo como vicepresidente se mostraba en su personalidad, la seguridad de sus pasos y la impecable imagen que portaba como tarjeta de presentación Sabia de las múltiples admiradoras por las incontables cartas que encontraba en su armario, pero no tenia el mismo efecto en ella, no le llenaba de la emoción mas sublime. Por mucho tiempo pensó que debía ocultarse de sus sentimientos, no por temor a distraerse en los estudios, sino porque no confiaba en que pudiera funcionar, el temor de ser rechazada la invadía cada vez que pensaba en confesarlos.
Enfocando sus maravillosos ojos violetas en la linea de luz frente a ella, la joven abrió su mano para irradiarla, finalmente se dio cuenta de cuanto había sido ingenua, de cuanto se equivocaba al esconderse y mas aun, que había un temor mas grande para ella, el arrepentimiento.

—Bien Ayano, mañana seguramente...— murmuro para si misma cerrando el puño en el proceso, su rostro se ablando mostrando una sutil sonrisa que acompaño con la certeza de que sus sueños se cumplirían.

Ese mismo cielo nocturno acaricio con sus leves destellos los ojos azules de una cierta jovencita rubia, estaba arrodillada en su cama con los brazos apoyados en el borde de la ventana, la brisa fresca de la temporada se colo bajo sus ropas haciéndole sentir un leve calosfrió.

—Que frio— dijo la jovencita. Sintiendo que su nariz le comenzó a picar anunciando un estornudo decidió cerrar la ventana para luego dejarse caer de espaldas en la cama. Sus ojos se dirigieron instintivamente hacia el escritorio en donde encontró sus libros regados sin cuidado, suspiro dándose cuenta que había desperdiciado el domingo pensando demasiado sin lograr nada a cambio.

—Tendre que hacerlos mañana, tal vez Yui me preste la tarea— murmuro en el silencio de su habitación su mente comenzó a divagar luego de decir el nombre de su amiga en voz alta, era una reacción que estaba presente sin darse cuenta.
La rubia mangaka recordó su relato con un atisbo de tristeza que se apodero de sus facciones, escavaba en sus memorias solamente para encontrar mucha concordancia con los sucesos en su casa, se pregunto si los moretones que algunas veces notaba eran en verdad provocados por ella misma o tal vez por alguien mas, la rubia no pudo evitar abrazar a su almohada pensando lo ultimo.
Cerro los ojos acumulando mas recuerdos en el proceso, era difícil para ella recordar a su amiga triste o llorando cuando eran peque as, siempre le daba animo porque sabia que era una llorona de primera. Kyouko se limpio los ojos y exasperada con ella misma se sentó en la cama, se levanto para dirigirse al escritorio, su primer impulso le hizo tomar el teléfono observo unos segundos el nombre de su amiga en la lista de llamadas, antes no habría tenido dudas en llamar sin pensarlo dos veces pero en ese momento Kyouko se sintió imposibilitada de hacerlo, las manos le comenzaron a sudar derrepente aumentando la sensación de vació en su estomago.
—¿Que me pasa? es solo Yui— se dijo la chiquilla tomando con decisión el teléfono que súbitamente comenzó a vibrar asustandola y haciéndolo volar por los aires.
Con reflejos casi felinos, Kyouko atrapo el aparato y se sorprendió mucho cuando reconoció la voz en la otra linea.

—¿Ayano?—

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—Que extraño, ¿con quien hablara a esta hora?— se pregunto la jovencita de ojos café con un poco de decepción en la mirada, había terminado sus deberes cuando decidió que lo mejor era controlar que Kyouko no se distraiga con doujinshis o un episodio refrito de Mirakurun.
Organizo los textos que debía llevar ordenándolos en la bolsa del colegio, antes de ponerse de pie se masajeo el cuello sintiéndose satisfecha, sin querer dirigió la mirada hacia el teléfono cerrado que reposaba en una esquina, se sintió inquieta imaginando que Kyouko estaba hablando con alguien a esa hora de la noche aparte de ella.
—Pero, ¿que estoy pensando?— se dijo a si misma simulando una sonrisa que no duro mucho en su rostro, decidió concentrarse en su rutina nocturna y salio de su habitación.

La residencia Funami estaba en silencio, su madre estaba leyendo de nuevo aquel libro cuando se asomo a su habitación decidió no interrumpirla pues la ultima vez termino por escuchar una de sus febriles historias, por alguna razón no se sentía con animo, es mas aquella sensación de inquietud no le había abandonado del todo.
Se sentó en el pórtico que colindaba con el jardín sintió la necesidad de rumores ajenos para alejar los suyos, fijo la mirada hacia la luna que por fin había dejado de jugar al escondite, pero las cigarras decidieron callarse y dejarla inmersa en pensamientos que le hicieron sonreír tontamente.
Recordó lo que Kyouko sensatamente dijera, debía pensar mas en ella misma pero no sabia como, la gran parte de su vida se ocupo de querer encajar como una ficha en un juego de ajedrez, de buscar la aprobación de sus padres, de su madre. Dejo salir un suspiro dándose cuenta que no había perdido la esperanza en ella, que por eso escuchaba sus historias por mas repetitivas que fuesen pero, ¿cuanto tiempo mas estaría así?
Era una pregunta que se estaba haciendo constantemente, acepto en silencio sus propias dudas y sin querer bajo la mirada hacia el estanque, estaba quieto con algunas luciérnagas iluminándolo como si fueran de neón, sonrió recordando aquellos frágiles brazos que la envolvieron con una firmeza que jamas sintió y emulo el gesto en ella misma sintiendo que la temperatura calaba.

—¿Porque me siento así?— pregunto a la brisa nocturna que resoplo con mas fuerza como queriendo consolarla.

—Yui-chan, Yui-chan— la voz de su madre retumbo en sus oídos, estaba agitada y la llamaba frenéticamente, Yui se alzo por inercia.

—¿Y ahora que?— se dijo a si misma observando la puerta corrediza sin ánimos de descubrir lo que la esperaba detrás.

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—Akari-chan, soy Chinatsu— La jovencita rosa hablo al auricular, se encontraba boca arriba mirando el techo en su habitación la menor de las Akaza sonrió desde su posición en el escritorio, Chinatsu la había llamado poco antes de las nueve pues sabia de la costumbre nocturna de su compañera.

—Chinatsu-chan, que sorpresa dime— contesto con su tono alegre de siempre, Chinatsu inspiro para darse valor en lo que iba a decir.

—Akari-chan, necesito que me ayudes con un experimento— dijo la chiquilla rosa, su compañera de clase alzo una ceja y sintió algo de temor, Chinatsu ya le había pedido cosas antes, la intuición aguda de la peque a pelirroja le grito que no le iba a gustar.

—Este...¿que experimento Chinatsu-chan?— pregunto con timidez, la hermana de Akane cerro los ojos para pasar un poco de la extra a sensación que el silencio en su compañera le provoco.

Los segundos pasaban como en un reloj de arena, el temor de la chiquilla pelirroja se incremento y tuvo un rápido recuerdo del beso que le robara meses atrás.
Sabia que su compañera estaba tramando alguna cosa, los últimos días había estado hablando sola mas de los debido y el aura negra la acompañaba mas a menudo, sobre todo cuando veía a Kyouko, obviamente la peque a Akaza sabia que su rubia amiga no gozaba de la total simpatía de su amiga de la infancia, pero a veces sentía que de verdad la había comenzado a odiar.
Las peque as hipótesis que su cabecita moñuda origino eran un complejo de factores que no pudo conectar con mucho éxito por un lado estaba Kyouko, del otro Yui, por otro angulo ambas, y en el centro ella misma.
Y si Chinatsu-chan quería robarle la poca presencia que tenia para poder resaltar mas a los ojos de su senpai adorada, Akari sintió que su piel comenzó a vibrar anunciando su invisibilidad.

—Akari-chan— la voz de Chinatsu la trajeron de vuelta a la realidad, Akari se concentro en lo que le había dicho pero no encontró nada nuevo.

—Te ayudare Chinatsu-chan, en serio, pero no me quites mi presencia— la jovencita pelirroja dijo de pronto, su compañera alzo la ceja en completa confusión una parte pequeña de su noble corazón sintió algo de pena.

—En serio? te espero mañana temprano en mi casa, Akari-chan— le dijo la jovencita antes de terminar la llamada, Akari cerro la llamada y pensó en lo que tendría que hacer, la noche seria muy larga.

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La segunda campana del colegio anuncio el inicio de las clases, se podían ver a algunas alumnas corriendo desesperadas por llegar antes del enseñante, uno de ellas era Kyouko Toshinou, la chiquilla puso mas fuerza subiendo las escaleras de dos en dos, en su mente tenia la expectativa que lo lograría seguramente y se concentro aun mas.
Doblo la esquina del corredor tratando de no resbalar en el proceso, pudo ver a la distancia que su profesora estaba de espaldas conversando con alguien en la puerta de la sala de profesores, sonrió mentalmente y abrió la puerta del aula con calma.
Dentro observo a sus compañeras que aun estaban metidas en las sólitas charlas matutinas, la rubia mangaka se acerco a su asiento no sin antes notar que Yui Funami no estaba, sintió que en su pecho algo se formo, era como un nudo que poco a poco bajo a su estomago.
La vicepresidente del consejo observo desde su sitio, Kyouko se sentó en silencio, pensativa diría Ayano, eso solo hizo que la jovencita asumiera una posición mas decidida en lo que quería hacer, Chitose le iba a decir algo pero la puerta se abrió de pronto dejando entrar a la profesora de ingles, Kyouko bajo la cabeza sintiendo un atisbo de decepción.
El receso llego finalmente, Ayano paso saliva y se acerco al pupitre de la rubia del listón rojo con paso firme pero el rostro flameante, Chitose la observo desde su posición y se apresuro en tomar su bento para salir a espiar desde afuera.

—Toshinou Kyouko, respecto a lo que te dije por teléfono— comenzó a hablar la chiquilla bordeaux, su voz era suave pero al mismo tiempo sin dudas, Kyouko la miro con curiosidad y le regalo una de sus sonrisas.

—¡Ah si!, dime Ayano— dijo alegremente la mangaka, Ayano desvió la mirada hacia sus pies pues sentia que la mirada azul de Kyouko era irresistiblemente penetrante.

— Después de clases, ¿te gustaría salir conmigo?— pregunto la muchacha sin poder encontrar la mirada de la rubia sentada frente a ella, Kyouko se sorprendio por la invitación y no supo porque el rostro de Yui se le vino a la mente, sacudió la sensación que aquello le provoco antes de responder.

—Claro, ¿A donde quieres ir?— pregunto la mangaka haciendo que Ayano encontrara su mirada, la vicepresidente del consejo dejo su lado tsundere y sonrio sinceramente solo para ella.

—Tengo boletos para el cine, se que a ti te gustan los animes y bueno pense...— Ayano se distrajo cuando vio unos cabellos platinados desaparecer de la ventanilla de la puerta, se sonrojo sabiendo que Chitose estaba observando.
—La verdad es que son boletos extras, no es que los haya comprado para ti Toshinou Kyouko— concluyo la chiquilla bordeaux perdiendo ante si misma, la mangaka se encontro algo confundida pero asintio energicamente.

Luego de haber hecho un acto de presencia en el club despues de clases, Kyouko y Ayano se dirigieron al distrito comercial, era aun temprano pero ya estaba poblado de estudiantes y gente de todo tipo.
La rubia mangaka habia cogido de la mano a su compañera para llevarla al arcade y jugar mientras era hora de entrar al cine. Ruborizada por el contacto la vicepresidente se sintio en parte mas relajada y poco a poco se empezo a abrir mas con ella.
Cuando llego la hora de ver la pelicula Ayano comenzo a sentir nervios nuevamente, imaginarse en un lugar oscuro con Kyouko le llenaba de dudas y esperanza al mismo tiempo.
A veces la miraba de reojo desde su butaca, la sonrisa perenne en su rostro solo le hacia profundizar sus sentimientos y sonreír tontamente.

—¿Puedo tomar de tu soda?, la mía se acabo— dijo de pronto la rubia moviendo su vaso para demostrar que no estaba mintiendo, Ayano agradeció la oscuridad pues se sonrojo muchísimo.

—No tengo remedio, toma— le fijo ofreciendo el suyo volteando la cabeza, obviamente observo de reojo mientras la rubia del listón rojo bebía de su mismo sorbete, sus latidos se incrementaron violentamente y juro que el nivel de atmósferas creció aplastandola contra su asiento.

—Gracias Ayano— le dijo antes de enfocarse en el anime nuevamente. Por largo tiempo se pregunto si debía o no beber, seria un beso indirecto ¿no?, un beso al fin y al cabo...
La joven Sugiura bajo la mirada sintiéndose feliz, se debatió el porque había esperado tanto tiempo para atreverse a invitarla, Kyouko aunque parecía no tener ninguna pista de sus verdaderas intenciones se estaba divirtiendo mucho, Ayano sonrió por aquel sentimiento y se relajo nuevamente.

—Uaaa ese anime estaba muy interesante, gracias por invitarme— Kyouko le regalo una de sus sonrisas enormes cuando salieron del cine, Ayano paso saliva dándose valor y solo asintió torpemente.

—¿T..te gustaría ir a comer algo?— pregunto la vicepresidente tratando de no tartamudear, la rubia mangaka asintió y pronto las dos se encontraron caminando lado a lado.

Dentro del café que eligieron, Ayano ordeno la primera cosa que apareció en el menu de tortas, por sugerencia de Kyouko ambas eligieron un pedazo de torta diferente para poder compartir y así probar ambas.
Era el momento que estaba esperando, el momento en donde por fin podría declarar los sentimientos por tanto tiempo reprimidos. La observo mientras tomaba su bebida, cada vez que posaba la taza se decía que lo haría, pero retrocedía cuando Kyouko encontraba su mirada.
Entendió lo difícil que era aquella empresa, no se lo imagino y al principio confio en sus habilidades para salir triunfante pero no, el amor de su adolescente vida estaba frente a ella en carne y hueso y lo único que podía hacer era sonrojarse cada vez que la miraba.
El tiempo se estaba acabando, su compañera ya se había acabado la mitad de su torta, la jovencita bordeaux pensó que su cremosa torta de chocolate no podria durar para siempre.
—¿Te vas a comer eso?— pregunto la rubia sacando a la chiquilla bordeaux de sus pensamientos.

—No toma— dijo ella empujando el plato con la mitad de torta de chocolate hacia el frente, Kyouko avidamente ataco el dulce, tenia su sólita sonrisa estampada en el rostro.
Por unos minutos solo el rumor de los otros clientes las rodearon, la cerámica de las tazas chocando con los platos, el leve ruido de la maquina de café y el zumbido sordo del aire condicionado.
La rubia mangaka sorbió suavemente su bebida, sus ojos azules se posaron en la ventana, su compañera de clases la observo algo curiosa, parecía que estaba pensando demasiado en algo.

—Toshinou Kyouko a ti...— pauso sus palabras cuando Kyouko la miro con curiosidad, Ayano bajo la mirada a sus manos envueltas en la taza de humeante te verde.
—¿Te gusta alguien?— pregunto finalmente, la rubia mangaka se sorprendió por la pregunta, mas aun cuando noto las mejillas coloradas de la vicepresidente.
En otro periodo de su vida hubiera respondido fácilmente que no, en otro periodo tal vez y hubiera reído por las palabras que escucho sin pensarlo mucho. En ese momento Kyouko se encontró con un dilema que no sabia como explicar, se pregunto si el efecto de la pregunta tenia que ver con la persona que la formulo, recordó cuando hablando del tema ella dijo que se gustaba ella misma, pero era diferente, no sabia con certeza que responderle.

—No lo se— respondió Kyouko desviando la mirada a la ventana nuevamente, las luz del local hacían de esta un perfecto espejo.

Se quedaron calladas por unos segundos mas, su compañera no supo si estar contenta o triste, no era la respuesta que estaba esperando, ni siquiera sabia que estaba esperando con exactitud; la única cosa que le importaba era la mirada nostálgica que Kyouko tenia en ese momento.
No supo porque sintió que el pecho le dolió viéndola así, Ayano sintió como sus esperanzas se esfumaban como el sol de atardecer, se recordó a si misma que no tendría arrepentimientos pero era demasiado. Comprendió con mucho pesar que su amor platónico estaba en su misma posición, la única diferencia era que Kyouko no era honesta con ella misma.

—¿Como que no sabes?— pregunto Ayano sintiéndose algo traicionada, Kyouko se sorprendió porque había alzado la voz atrayendo en el proceso la atención de las mesas contiguas

—¿Porque te enojas?— pregunto Kyouko algo desconcertada, Ayano se dio cuenta de que había exagerado y se sonrojo sintiendo que las personas la miraban, Kyouko sonrió y se disculpo por ella.

—Gracias, que vergüenza susurro Ayano y suspiro dejándose escurrir en la silla. Ambas permanecieron otra vez en silencio, la vicepresidente no sabia si disculparse e irse o aguantar hasta el final. Observo su reflejo por largo tiempo a través del cristal, afuera las calles se empezaron a iluminar anunciando la noche.

—Y tu Ayano, ¿tienes a alguien que te gusta?— La voz de Toshinou Kyouko fue alargada por un eco mental que se repitio dentro de su cabeza, Kyouko ladeo su cabeza viendo que su compañera se había quedado viendo hacia la nada derrepente.
—¿Ayano?— pronuncio su nombre. De vuelta a la realidad la joven Sugiura encontró aquellos ojos azules llenos de expectativa, paso saliva mientras que dentro de su cabeza escucho su propia voluntad gritándole que se lanzara.

—Si me gusta una persona, desde hace mucho tiempo— respondió ella mirándola tímidamente, Kyouko sonrió mas curiosa de lo normal.

—¿De verdad, quien?— insistió la joven rubia, Ayano desvió la mirada por unos momentos y se acobardo.
—Alguien que conozco?- volvió a decir Kyouko sonando entretenida, Ayano se armo de valor y la miro a los ojos con determinación.

—Yui Funami— dijo de pronto y muy seria.

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—Gracias Akari-chan por venir hasta aqui— la chiquilla rosa le dijo, las dos estaban en casa Yoshikawa, ambas se habían acomodado en la sala que daba hacia el jardin.

Akari sabia que su compañera estaba decepcionada con el resultado del 'experimento', la vio que suspiro una vez mas mirando la caja de bento que tenia entre las manos.

—Te ayudare mañana también, anímate Chinatsu-chan— le dijo la jovencita pelirroja, su compañera encontró su mirada y asintió mostrandole una sutil sonrisa.

—Tienes razón, China no puede rendirse ante una cosa así, mañana probare de nuevo— dijo con el puño cerrado y una mirada determinada que casi asusta a su invitada.

La hermana de Akane supo que había recuperado su semblante de siempre, pero su mente estaba ocupada con sus propias preguntas, Yui había faltado a clases y Kyouko estaba en una especie de cita con la senpai del consejo, derrepente se sintió sola y suspiro.

—Dime Akari, desde hace un tiempo que Yui-senpai esta actuando extraño, ¿no lo has notado?— Chinatsu pregunto sacándola de sus pensamientos.

—¿Tu tambien?, entonces no estaba inventándome cosas, desde antes de 'la pelea' que tuvieron— Akari dijo concordando con ella, la chiquilla rosa asintió.

—Si, ¿crees que este saliendo con alguien como dijo Kyouko-senpai?— pregunto mirando a su camarada con preocupación Akari no sabia que responder, ella misma tenia sus propias dudas pero no sabia si debía contárselas a la voluble joven que tenia en frente.

—No lo se, ella siempre ha sido muy reservada pero, tal vez Kyouko-chan sepa algo— su comentario en vez de darle algo de esperanza la lleno de celos, celos que se podían leer nitidamente en su cara, Akari paso saliva viéndola así.
—O tal vez no— añadió riendo nerviosamente.

—Y yo que había hecho este bento con todo mi amor— Chinatsu dijo sonando derrotada, el aura negra se había ido dejándola triste, Akari recupero su coraje y le puso una mano en el hombro.

—No te rindas Chinatsu-chan, tal vez sea mas fácil si le preguntas directamente— Chinatsu se quedo sin habla, hacer una cosa así era declararse ¿no?, lo había pensado antes pero por alguna razón sabia que Yui siendo tan amable aceptaría salir con ella pero nada mas, no pasaría nada mas de cuanto paso la vez que fueron al cine.
¿Como podría hacer que se enamore de ella?, ambas diferían mucho, Yui era tan madura y centrada, por otro lado ella era engreída y egoísta hasta el hueso. Chinatsu sintió como lagrimas se acumularon en sus ojos, bajo la cabeza y apretó levemente la caja de bento.

—Yui-senpai nunca me vera como algo mas que su kouhai, ¿verdad?— dijo bajito, Akari estaba sorprendida por su repentino cambio, no sabia que decirle para consolarla y solo atino a acariciar su cabeza.
—Al principio pensé que era solo una obsesión mía, pero con su distanciamiento me he sentido cada vez mas segura de mis sentimientos— continuo, Akari decidió que seria mejor que se desahogue y se acerco para rodearla con un brazo.
—Yo estoy enamorada de ella, ¿Akari que puedo hacer?— la jovencita rosa se quebró dejándose llevar, Akari no pensó que en verdad era tan serio, ver a Chinatsu vulnerable le hizo sentir un nudo en el pecho.
La sujeto por los hombros para poder abrazarla con fuerza, su compañera se dejo consolar y la envolvió con ambos brazos, Akari se convirtió en el pilar que la sujetaba en su tormenta interna.
Las dos estaban en silencio, la jovencita pelirroja pensó que era mejor no decir nada, sobre todo porque tristemente Chinatsu tenia razón, Yui no la correspondería de la misma manera; Akari bien sabia que su amiga de la infancia solo tenia espacio en su corazon para una persona en especial.
Luego de unos minutos largos y cuando sintió que el uniforme de su amiga estaba comenzando a translucir su ropa interior Chinatsu se separo de ella, encontró en la mirada violeta de Akari kilos de algo que tomo forma en su herido corazón.

—Gracias de nuevo Akari-chan— dijo algo apenada mientras se limpiaba las ultima lagrimas de sus ojos, Akari negó con la cabeza y le regalo una maravillosa sonrisa.

—¿Somos amigas no?— hablo con complicidad, su compañera emulo su gesto y sonrió con mas animo.

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—¿En serio?— la voz de Kyouko encontró el camino para salir luego de un interminable minuto, Ayano tenia una expresión en su rostro que no sabia identificar, estaba sonrojada y sus ojos se aguaron de pronto.
Se sintió un poco sucia por usar un truco tan bajo como ese para sacarse sus propias dudas, pero la reacción que vio en el rostro de la mangaka fue mas que suficiente para darse cuenta de todo.
El tiempo se congelo para ambas jovencitas, ambas con diversos sentimientos encontrados que amenazaban con chocar de un momento a otro.

—Tengo que irme, recordé que debo terminar un reporte— Ayano dijo antes de ponerse de pie y marcharse. Kyouko se quedo ahí no supo que decirle y por alguna razón no le importo que lo hiciera, estaba demasiado confundida con ella misma, vio como sus movimientos parecían en cámara lenta, ni siquiera estuvo segura de que le dijo antes de salir.
Pago la cuenta y comenzó a caminar hacia su casa, la avenida estaba cargada de gente como era de costumbre, ella parecía estar en trance, caminando como una autómata.
Su mente parecía recrear la confesión de Ayano una y otra vez, Kyouko se pregunto porque siempre tenia en ella el mismo efecto, la idea de su mejor amiga y ella juntas la estaba matando.
Muy pronto la ciudad se oscureció y Kyouko se vio envuelta en un mar de preguntas, se sintió triste y al mismo tiempo con rabia, sintió un enorme impulso de hablar con Yui, escucharla y tal vez así su corazón le dejaría de doler.
Con eso en mente la jovencita cogió el teléfono para su mala suerte se dio cuenta que lo había apagado desde que entro al cine, cuando lo encendió le llegaron muchas llamadas perdidas, todas de su madre.
No espero mas y apuro el paso para llegar a casa, dejo los zapatos en la entrada y se adentro escuchando ruido en el salón

—Mama disculpa, fui al cine y me olvide de encender el teléfono— dijo la jovencita anunciando su llegada, cuando llego al salón se congelo en la entrada.

—Kyouko-chan, ¿Yui-chan esta contigo?— la madre de su mejor amiga se levanto de su posición cuando la vio, Kyouko vio a su madre que la miraba con algo de incertidumbre, nego con la cabeza.

—¿Porque, donde esta Yui?- logro preguntar la rubia mangaka, una desagradable sensación se le formo dentro, su madre se le acerco conociendo lo sensible que era y le puso una mano en el hombro.

—Yui se fue de su casa ayer en la noche, no ha regresado aun— dijo Nao suavemente, Kyouko sintió que sus ojos le comenzaron a arder.

—Tuvimos una discusión, ella me dijo que no volvería mas, pensé que tal vez la habías visto— Tsu dijo sonando preocupada, Kyouko estaba mirándola con rabia, sabia que Yui no huiría si no pasaba algo serio, Tsu Funami encontró en su mirada la misma expresión de su hija y se levanto.

—¿Te ha llamado, has hablado con ella?- Nao le pregunto viéndola a los ojos, la rubia mangaka negó con la cabeza.

—Tendre que esperar, si mañana no aparece llamare a la policía— dijo Tsu, su actitud mas fría que antes, la madre de Kyouko noto esto y se pregunto si todo estaba bien en casa.
Despidieron a Tsu, Nao tenia un brazo alrededor de su hija quien se limpio algunas lagrimas, cuando cerro la puerta la rubia mayor observo detenidamente a la otra.

—¿En serio no has hablado con Yui-chan?— le pregunto nuevamente por inercia, su hija negó nuevamente con la cabeza.

—Voy a darme un baño- se disculpo Kyouko antes de subir las escaleras. El trayecto le pareció mas largo de lo normal, tuvo que morderse el labio para no sollozar.
Dejo caer su bolsa en el piso alfombrado, inspiro para poder pensar un momento, tal vez podría recordar algo que dijera o algún lugar, tantos mangas policiales que había leído le hicieron trabajar mentalmente.
Tomo el celular y reviso de nuevo las llamadas, luego marco su numero y colgó cuando escucho la voz de la compañía de teléfonos, lanzo el aparato en su cama.
—Lo se, siempre lo supe...— susurro la joven mangaka cuando recordó la respuesta que le dio a Ayano en el café para ella darse cuenta de sus propios sentimientos era una experiencia que le provoco mucho dolor, sobre todo porque no sabia que había pasado con su madre.
Kyouko cerro los pu os dejando caer lagrimas enormes cargadas de mucho de lo que no había podido decirle, de las oportunidades que desaprovecho, de las noches enteras cuando la miraba mientras dormía engañándose a si misma y repitiéndose que era su mejor amiga y nada mas.
Levanto su bolsa para dejarla en la silla de su escritorio, casualmente vio la taza que pego días antes y acaricio el nombre de su amiga impreso en la fría cerámica.

—¿Porque tenias que ser tu?— Kyouko pregunto al silencio de su habitación.


Quiero agradecer a: madokamagicalover, gracias por tus palabras, me inspiran a seguir mejorando mi narracion, espero este capitulo haya llenado tus expectativas, el proximo esta cuajandose en mi materia gris aun asi que paciencia, by the way estoy esperando tu fic, no te olvides de escribir!

Nanohafatexever, gracias por dejarme un review, obviamente era importante que Yui se abra con alguien con todo lo que carga la chiquilla, la parte del helado fue muy tierna awww, justo como queria que quedara, espero seguir complaciendo tu imaginacion, nos estamos leyendo..

les dejo con el omake...

—Yo estoy enamorada de ella Akari-chan, ¿que puedo hacer?— dijo Chinatsu llorando desconsoladamente, la chiquilla pelirroja la miro con una mano en el mentón.

—Es mejor que te olvides de ella, no tienes oportunidad— dijo Akari sonando neutral, Chinatsu levanto la mirada para observarla, de pronto se comenzo a sentir muy dolida.

—¿Porque lo dices?— se atrevio a preguntar, Akari saco su telefono como ignorandola, lo cual hizo por unos segundos.

—Pues...en internet he leído que Yui y Kyouko son una pareja canon, siendo esto la visión del mangaka entonces tienes tanta opción de terminar con Yui como la de Ayano con Kyouko, ¿entiendes?— continuo Akari sin mucha piedad, la chiquilla rosa nego con la cabeza.

—¿Pareja canon?— pregunto sonando algo intimidada por la actitud glaciar de su compañera, de pronto la vio sacando un espejo de su bolsillo y empezo a verse en el.

—Si, no me digas que ¿no sabias?, tu y Ayano solo le dan algo de especia al caldo, es solo para distraer al lector, asi hay esperanzas para todos— dijo Akari viendose al espejo, la chiquilla rosa estaba aguantandose las ganas de llorar, mas aun dandose cuenta de cuanto era realidad sus palabras.

—No, no puede ser entonces, mi presencia en esta historia ¿a que sirve?— pregunto algo enojada y parpadeando para evitar que mas lagrimas la cegaran.

—Eso es simple, para tener mas fans, alegrate Chinatsu-chan eres la fantasia de miles de Otaku— dijo la chiquilla pelirroja con animo, Chinatsu se quedo helada, se llevo las manos a la cabeza como para querer bloquear sus palabras.
—Saludalos ahi esta la camara— insistio Akari se alando al frente, su compa era no soporto mas la situacion y salio corriendo hacia el horizonte. La chica pelirroja se alzo de hombros y comenzo a limarse las u as.
—Algunas no soportan la fama—