SHERLOCK BBC: SER II

Por DarkCryonic

Cap. 6….

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Cerró los ojos con cansancio. Sonrió levemente al recordar el rostro de su hermano cuando le dijo lo que iba a hacer. Mycroft le había llamado irresponsable, pero no había evitado que siguiera sus propósitos. Después de todo, la búsqueda de la solución del puzzle era lo que lo mantenía vivo. No había más cosas importantes. Pasó su mano derecha por su cabeza, notando que todavía estaba húmeda. Seguía sangrando. Bueno, caer de cabeza en aquel agujero era para haberse quebrado el cuello y estar muerto, pero no lo estaba y no tenía pensado ponerse a pensar el porqué. Miró hacia la rejilla sobre él a unos 7 metros. La noche estaba tan cerca que apenas podía ver bien el diámetro el foso. Lo único que sabía a ciencia cierta era que si se ponía a llover o nevar, estaría en problemas. Morir por hipotermia no estaba en sus planes y menos desangrado.

Sus piernas empezaron a acalambrarse. Levemente apegó su espalda a la pared de piedra tratando de darse impulso con sus piernas para ponerse en pie. Y fue cuando lo notó. En verdad John tenía bastante razón cuando le reclamaba que no era conciente de las heridas en su cuerpo. Un dolor le atravesó el costado y fue palpando con su mano derecha que notó que tenía incrustado un objeto en el vientre. Suponía que no había dañado el estomago, porque ya estaría muerto si hubiese sido así. De todas formas se puso de pie y optó por dejar el objeto en su lugar, eso mantendría la sangre dentro de él un poco más de tiempo.

Apoyó su cuerpo en la pared y empezó a recordar las cosas que había captado antes de ser arrojado allí. Las pisadas en la arenilla, el olor a combustible del lugar, el que parecía ser el sonido que le hacían pensar en embarcaciones a lo lejos…

-Así que sigo cerca de la fábrica. —Murmuró antes de notar que una gota de lluvia le daba en el rostro. Apegó aún más su cuerpo a la pared y subió el cuello de su abrigo, que había tenido mejores días que aquel. Cerró los ojos y se quedó quieto. Cuando la lluvia empezó a arreciar, guardó las manos en sus bolsillos, y fue cuando dejó vagar a su mente en los pasillos interminables de su palacio mental.

Los hombres lo habían llevado amarrado en la cajuela del automóvil por lo menos por dos horas. Había notado con cierta facilidad la trayectoria errática y repetitiva del vehículo. Cuando frenaron escuchó a lo lejos voces de hombres hablando en un dialecto que no puedo reconocer en primer momento, hasta que se acercaron a la cajuela y pudo saber que era ruso.

Cuando estuvo fuera fue arrastrado a lo que parecía ser una de las antiguas fabricas cerca de del Támesis en la parte vieja y medio abandonada de lo que había sido la gloriosa zona industrial que había enorgullecido en el pasado a su país.

Sabía que sería llevado al jefe. Por lo que sabía, no había ningún mafioso que no cayera en la tentación de conocer en primera persona a la persona que le había causado más problemas. Era algo tan típico. Un cliché del cine. Y por alguna razón que no entendió recordó la vez que John le obligo a ver la película "El padrino". Al principio lo había encontrado demasiado obvio, pero después llegó a memorizar alguna de las frases sólo por el hecho de que las creyó inteligentes y significativas.

Volvió de sus recuerdos cuando uno de los hombres le dio un culatazo en la espalda que lo hizo caer al suelo bastante desorientado. Las risas de los tipos calladas de golpe luego de menos de un medio minuto le dieron a entender que el jefe estaba allí. Y no pudo evitar sonreír. El misterio estaba siendo develado. Pronto podría dar con una de las hebras más gruesas de su ideograma que lo llevarían directo a Moriarty.

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John Watson no había entendido el asunto en totalidad, sólo creía que estaba comprobando de primera fuente lo estúpido que llegaba a ser Sherlock Holmes. Que superdotado ni que nada, el hombre era un idiota y se estaba aguantando las ganas de empezar a gritarlo por la ventanilla del automóvil en el que iban siguiendo las indicaciones de Medea.

Iban acompañados de los dos tipos que había designado Mycroft para la misión, pero por alguna razón hubiera preferido a un batallón completo… Nunca se podía estar seguro con el desquiciado de Moriarty.

-John… tu móvil. —Dijo Medea llamando su atención. Lo sacó y notó que el número no se identificaba. Acercó el teléfono a su oído y contesto con un simple "hola".

-"Querido John, ya no saludas con ese ánimo que te caracteriza."—Dijo una voz que le hizo crispar los nervios.

-¿Qué quieres?—Preguntó aguantándose las ganas de ponerse a gritarle todo lo que le pasaba por la cabeza.

-"¡Ya sabes!"—Medio gritó el otro con alegría. —"Ayudarte, ya sabes que ustedes dos son mi debilidad."

John apretó la mandíbula tanto que le dolió. Medea a su lado parecía más atenta que nunca.

-¿Dónde está Sherlock?—Preguntó cerrando los ojos y aguantando las ganas de colgarle y lanzar el móvil por la ventana.

-Tengo tres palabras para ti. —Dijo con un tono de voz melodioso que puso más nervioso a John, si es que eso era posible.

-Yo no soy Sherlock, no me gusta jugar.

-Eres tan malo, John-boy. Pero tendrás que hacerlo si quieres dar con tu amigo. Porque ya sabes como me pongo cuando me aburro. La gente explota, los edificios se incendian…

-Di las tres palabras. —Sentenció John.

-Aquí van: Pozo, Herido y la más importante de todas APURATE!—Y la llamada se cortó.

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Le obligaron a elevar la cabeza. En medio de sus cabellos vio a un hombre de unos 50 años sentado en una silla envuelto en un costoso abrigo de piel.

-¿El padrino, supongo?—Preguntó sonando soberbio. Era Sherlock Holmes, no podía evitarlo. Una patada en las costillas lo hizo doblarse en el suelo. El hombre se rió levemente antes de empezar con su discurso. Sherlock no le puso mucha atención a su historia de vida sacrificada en Rusia y el inicio de su pequeño negocio. John tenía razón cuando decía que los malos siempre cometían ese error. Quizás era la necesidad de contarle a los otros lo malos que podían ser, una necesidad inconsciente o muy conciente-en el caso de Moriarty- de mostrar lo poderosos que eran. Por lo que terminan empleando mucho tiempo en la historia de su vida. Si no estuviera su vida en peligro, se habría echado a dormir.

Pero cuando llegó a la parte que le interesaba le puso más atención. El tono despectivo que había sido cuando mencionaba a Moriarty le provocó un cosquilleo...

-¿Así que eres mejor que Moriarty?—Había preguntado interrumpiendo la historia de los logros matonezcos de Padrino Ruso. Otra patada en las costillas le hizo dejar de hablar de golpe.

El hombre se había reído. No podía verlo, porque parte de su cuerpo estaba aguantando el dolor, pero podía percibir en el ambiente que el tipo era lo bastante tonto como para subestimar a la mente criminal más impresionante del siglo XXI. Y él, un Holmes, lo había reconocido desde el asunto de la gente explotando. Aquello había sido digno de una versión fílmica.

Fue en ese momento que sintió un aplauso a sus espaldas. Los hombres se movieron con rapidez. El jefe gritó órdenes en ruso.

-Veo que llegue temprano a la fiesta—Dijo una voz que le hizo dar una pequeña risita. Aquello se estaba volviendo demasiado interesante. —Veo que tienes a un viejo amigo mío… Y pensé que eras más astuto que esto, Sherlock. —Dijo demasiado cerca de él. Detectó los pasos cerca de donde estaba tirado en el suelo.

-¿Qué haces aquí?—Preguntó el hombre mayor. Sherlock sintió el cambio en la voz. No parecía tan seguro como minutos antes y eso le dio gracia.

-Pues me enteré por un pajarito…que ahora está muerto…claro está…que alguien había decidido sin consultarme meterse en donde no le llaman.

-Nosotros estamos protegiendo nuestros negocios…

-Me da igual. Di una orden. —Sherlock supo al primer disparo en el lugar que las cosas se pondrían peor.

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-Estos tipos siempre creen que por tener más edad que nosotros, saben más. —Dijo Moriarty ayudándole a ponerse de pie.

Sherlock supo al ver sus ojos que aquella amabilidad era demasiado chiflada como para terminar bien. Un par de tipos aparecieron de la nada y lo empujaron hacia la salida del lugar.

Quémenlos…-Dijo Moriarty a un hombre a su lado refiriéndose a los cuerpos acribillados en medio de la gran bodega.-Estos mafiosos siempre buscan lugares como estos. Son un cliché en todo lo que hacen. Pero bueno, también puede ser divertido. Hay que respetar a los clásicos. —Dijo acercándose demasiado a Sherlock que ya estaba más despierto. —Pero sobre todo no puedo dejar esto a medias. —Se acercó demasiado casi tocando sus narices. —No juegues con la red. No eres lo suficientemente fuerte como para ir contra mí.

Y ya no recordó nada hasta sentir que caía en aquel agujero.

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Continuará…

DarkCryonic

01/02/2013 01:50:55 AM