Yuru Yuri Fanfiction

Capitulo 5 - Libertad

Disclaimer: Yuru Yuri y todo lo relacionado a esta serie le pertenecen a Namori-sensei.

Hola, este capitulo es mayormente de Yui y Kyouko, debo decir que la verdad mi idea era tenerlas separadas por mas tiempo y así alargar la angustia en la trama pero decidí a ultimo momento que lo mejor era que se encontraran. No doy mas spoilers asi que ¡buena lectura!


La segunda campana anuncio el inicio de las clases, el liceo Namamori estaba iniciando el segundo periodo después de los exámenes y aun se podían ver algunas alumnas que miraban los resultados pegados en el periódico mural del corredor. Ayano entro en el salón de clases algo cabizbaja, dentro de ella deseo que la rubia mangaka no hubiera llegado aun, suspiro en alivio comprobando que no estaba y se acerco a su sitio donde Chitose le sonrió dándole la bienvenida.

—Buenos días Ayano-chan— saludo su colega del consejo, Ayano intercambio el saludo al mismo tiempo que acomodaba su bolsa.
—¿Estas bien?— pregunto la jovencita platinada, el ansia que sentía desde ayer se manifestó en ese momento.

—S..si, estoy bien Chitose— respondió ella evadiendo su mirada, la hermana de Chizuru supo de inmediato que ocultaba algo, pero no sabia si continuar con el discurso pues las clases comenzarían dentro de poco tiempo.
Asintió decidiendo que retomaría la conversación en la hora del almuerzo, bien sabia ella que Ayano suprimía sus emociones, a veces demasiado.
Antes de que pudiera decirle algo mas Toshinou Kyouko entro al salón por la puerta trasera, Chitose observo que su amiga se tenso visiblemente antes de sentarse mirando al frente e ignorando por completo a la rubia del listón rojo.
Las dudas en Chitose tomaron muchas facetas en ese instante, observo que la mangaka se detuvo unos segundos ante el pupitre vacío de Yui Funami antes de sentarse, tenia el rostro desencajado y los ojos algo rojizos, la chica platinada se mordió la lengua guardándose el saludo.
Pocos segundos después el profesor Yamada entro, las clases de matemáticas eran las primeras como todos los martes y muchas de las estudiantes ya tenían los textos abiertos y expectantes.
Tres de ellas no estaban muy concentradas en las clases, Ayano había creado una pared invisible a su alrededor, ni siquiera se atrevía a mirar a Chitose que se sentaba a su izquierda y cada vez que su adolescente corazón le rogaba de mirar a Kyouko recordaba la mentira que le dijo.
Chitose fingía escribir en su cuaderno, fingía prestar atención y muchas veces quiso obligarse a hacerlo, al parecer no podía dejar de ver a su amiga quien lucia muy miserable desde su asiento. La jovencita se arrepintió de no llamarla el día anterior; en casos como ese odiaba de ser tan formal con Ayano, le gustaría ser mas impulsiva y decirle sus pensamientos.
La trigonometria nunca fue una clase que llamara la atención de la rubia mangaka y ese día no era la excepción, en su cuaderno había escrito una lista de palabras que no se relacionaban entre si a primera vista, pero que para Kyouko tenían mas sentido que muchas de las historias que había plasmado antes. Estaba intranquila, no sabia que hacer para hacer desaparecer la sensación desagradable que se le subió al estomago la noche anterior; Yui se fue, esa era la realidad que tristemente le navegaba en la cabeza. Sus ojos se posaron en Ayano sin querer, sus recuerdos aun frescos de la confesión que movió sus cimientos. Pensando en ello Kyouko pondero en la posibilidad de decirle lo que estaba pasando con Yui, la noche anterior se la paso meditando en que cosa era mas conveniente para su amiga, aun si a ella misma le dolía su propia decisión.
Parecía estar en trance pensando en todo, su compañera parecía muy concentrada en la clase, tenia que hablarle y decidió de escribirle un mensaje en un pedazo de papel.
Chitose observo cada paso de aquel intercambio de susurros entre sus compañeras vecinas, la correspondencia le llego a Ayano luego de unos momentos, la joven Sugiura se sorprendió cuando abrió el mensaje:

"Ayano, tengo que hablar contigo, espérame en el almuerzo. Kyouko"

Era breve, la escritura muy clara y el mensaje directo. Ayano no pudo evitar sonrojarse y sentir algo de tristeza al mismo tiempo, por otro lado pondero en las razones de Toshinou Kyouko para enviarle ese mensaje repentino.
Sacudió la cabeza cuando se imagino que le diría una cosa como: 'Alejate de Yui' o 'No me vencerás , tales opciones le ocasionaron una tormenta interior y sin darse cuenta se llevo ambas manos a la cabeza.

—¿Sugiura-san se siente bien?— Yamada hablo deteniendo su explicación obviamente sus compañeras se giraron a observarla, no era normal que la popular vicepresidente llame la atención en medio de la clase.
Con mucha vergüenza Ayano asintió recuperando la expresión orgullosa de siempre, Chitose no pudo evitar sonreír ante la situación, mas aun porque reconoció la escritura en el mensaje que leyó su amiga.

Demas estar decir que el resto de las clases Ayano no pudo concentrarse en nada mas, de cuando en cuando leía el pequeño mensaje que tenia bajo la carpeta, era increíble el grado de tensión que le propinaba.
Suspiro cuando sus ojos se dirigieron al reloj que descansaba sobre la pizarra, se acercaba el momento de hablar con su rubio tormento una vez mas, sus piernas no dejaban de moverse impacientemente y no se debía al normal nerviosismo amoroso sino al contrario, era un tipo de sensación que no podía calificar. Su estado de animo se manifestó con un sudor que le pobló la frente y las palmas de las manos, la mariposa en su estomago se contrajo y al principio no supo si era su cerebro asociando el tiempo con la hora del almuerzo o algo mas.
Finalmente la campana sonó interrumpiendo de golpe sus cavilaciones, la clase estallo en murmullos antes de que la profesora pudiera terminar de advertir alguna especie de tarea, instintivamente Ayano cerro su texto y lo guardo en su bolsa.

—Ayano-chan, ¿comemos juntas?— propuso la jovencita platinada, su amiga desvió su mirada hacia Kyouko quien permaneció en su pupitre a propósito.

—No puedo hoy, te veo luego en el consejo— respondió ella sonriendo levemente, Chitose entendió y luego salio del aula para dirigirse al consejo donde normalmente comían.
Ayano sostuvo su bento para dejarlo sobre el pupitre, esperando que su compañera mangaka diera el primer paso y así acabara con la tensión que se le había acumulado en el cuello.
Cuando el salón estuvo vacío, Kyouko se levanto para sentarse en el pupitre de Chitose, Ayano paso saliva antes de encontrar la mirada azul intensa de su amor platónico.

XXXX

El mar, solo el aroma producía en Yui un extraño sentimiento de calma, el horizonte se comía el coloso azulino que parecía conectarse con el cielo. La adolescente aun usaba la misma ropa con la cual abandono su casa, pensaba que no era necesario pues dentro de poco volvería, o al menos así lo había pensado al principio.
Sus ojos café escondían una tristeza casi palpable cuando descubrió el nombre de la única persona que le enseño el valor de la familia, solo quedaba eso de ella. Se limpio sin mucho éxito las lagrimas que bañaban su rostro, no podría creer que incluso ella la había abandonado, agachándose acaricio la fría superficie de la tumba sintiendo el relieve que sobresalía en letras grises unidas a la roca.
Se dejo arrullar del distante murmullo del mar y las gaviotas que planeaban con la corriente cada vez mas fresca, no había nadie en aquel cementerio olvidado, nadie quien pudiera verla llorando o apuntarla con el dedo por su posición Acurrucada en la fría superficie, Yui se negó a aceptar la realidad de las cosas, en vez de ello cerro los ojos invocando recuerdos felices sin lagrimas.

XXXX

—Ayano, ayer no pude decirte nada cuando te fuiste— comenzó Kyouko, en sus manos tenia un 'yakisoba pan' que no se había molestado en abrir.
Su compañera desvió la mirada antes de masajear su cuello, también ella no había abierto su bento.

—¿A que te refieres?— pregunto nerviosamente.

—Yui es mi mejor amiga y la quiero mucho por eso...— Kyouko corto sus palabras para encontrar la fuerza suficiente y completarlas.
—Te ayudare, ella es muy seria y a veces introvertida pero es muy buena persona, la mejor— asevero la jovencita mirando a su compañera, Ayano noto el leve sonrojo en sus mejillas cuando lo dijo, para ella se estaba volviendo una situación de la cual quería escapar.

—No es necesario Toshinou Kyouko— Ayano pudo decir aguantando las ganas de llorar, aun si era su culpa no podía evitar sentir rabia por las palabras de la rubia del listón rojo. Kyouko noto cierta incomodidad cuando le hablo, pensando que sentía vergüenza le sonrió aun si por dentro sentía mucha tristeza.

—No te preocupes, te diré todo lo que quieras de ella por ejemplo...sabias que es muy buena cocinera, ademas de eso que vive sola, bueno no mas pero por un tiempo lo hizo— Era insoportable escuchar a Kyouko mentir, Ayano sabia que justo como a ella le dolió mucho ceder sus esperanzas a alguien mas, apretó los dientes.
—Siempre esta dispuesta a ayudarme aun si la molesto, ademas de eso...—

—Eres tu, siempre fuiste tu— dijo de pronto Ayano, levanto un poco la voz para callar de alguna manera a la rubia mangaka, esta la observo con confusión.
—Lo siento no quise...— se disculpo ella antes de ponerse de pie sin atreverse a mirarla, estaba lista para salir corriendo cuando sintió que Kyouko la detuvo.

—¿Yo, no Yui?— pregunto aun si sabia que la respuesta era verdad, Ayano se congelo en su sitio no sabiendo que contestar, al parecer Kyouko no era tan despistada cuando el tema le concernía directamente.
—Ayano pero entonces...—

—No digas nada, no tienes que decir nada— pidió la joven vicepresidente, sin querer unas cuantas lagrimas cayeron de sus ojos. Kyouko observo por un tiempo la espalda y los cabellos que se colgaban como un racimo de uvas sobre ella.
—Quería decírtelo ayer pero me arrepentí al ultimo momento— continuo Ayano calmándose un poco para poder explicarse.
—Me di cuenta que tu también estabas en mi situación por eso no pude— termino de decir antes de voltear para enfrentarse con la rubia. Kyouko estaba sorprendida de lo fuerte que era su compañera, si tan solo pudiera corresponderle seria tan divertido, pero no era así y Kyouko sintió que su corazón se acelero solo con pensar en el motivo.

—Lo siento— dijo ella abalanzándose intempestivamente para abrazarla, Ayano se tenso cual cuerda de guitarra pero acepto sus palabras. Se dejo invadir de la sensación de calor y bienestar que le produjo ese simple contacto, tal vez seria el único que probaría pero ese conocimiento no le quito la sonrisa del rostro.

—En verdad lo siento Ayano, debí darme cuenta antes, fui una idiota— se disculpo Kyouko sintiéndose impotente por alguna razón, Ayano le devolvió el abrazo tratando de no quebrarse y llorar.
Los segundos se volvieron largos momentos hasta que ambas sintieron que la puerta se abrió derrepente, el sonido de algo que cayo contra el piso les hizo separarse para encontrar a Chitose Ikeda con una gran hemorragia que la mando a tierra.

—¡Chitose!— ambas exclamaron antes de acudir a la gemela.

—Ahora si que la matamos— Kyouko dijo observando la escena del crimen, Ayano pudo finalmente sonreirle sin sentirse triste y asintió.

— Ayúdame Kyouko— le dijo, por primera vez la llamo por su nombre y cuando se dio cuenta se sonrojo visiblemente, Kyouko encontró su mirada dándose cuenta de aquel detalle y solo le respondió sonriendole ampliamente.

—Estoy en el paraíso...— Chitose murmuro sin dejar de fantasear.

XXXX

—¡Oye niña!, ¡Oye!— La voz masculina del celador le hizo abrir los ojos, se levanto de inmediato sintiéndose en embarazo e hizo una venia.

—Lo siento mucho, me iré de inmediato señor— se disculpo Yui antes de escapar casi corriendo del cementerio, al hacerlo la muchacha se dio cuenta que el sol estaba en lo alto y un gruñido en el estomago le anuncio que era hora del almuerzo.

Caminando cerca de la bahía a través de un malecón largo que conectaba con muchas casas pintadas de blanco, Yui se sentó en el borde para pensar. Agradeció su propia diligencia para disponer del dinero ordenadamente, la joven se dio cuenta que tenia suficiente para sobrevivir unos cuantos días.
Regresar a casa no estaba en sus planes, no quería ver a su madre, no podía no después de lo que paso esa noche; sintió como una nube de recuerdos se recargo sobre su mente y por reflejo sus ojos se aguaron.
—No, no voy a llorar, no mas— se dijo reprimiéndose una vez mas ese día.

XXXX

Así termino la hora del receso para todas, las clases de la tarde parecían siempre mas largas y Kyouko no sabia que hacer para distraerse. Abrió nuevamente el cuaderno para revisar las palabras que había escrito: Tokyo, quizá había ido a ver a su padre, aunque no estaba segura era una de las principales soluciones que se le ocurrieron. Tal vez quería convencerlo de que regresara a casa porque su madre estaba peor o quizá ..(concéntrate Kyouko) se dijo a si misma tratando de recordar alguna cosa, algún lugar o nombre.

Cuando finalmente se terminaron las clases Kyouko empaco todas sus cosas casi tirándolas en su bolsa sin ningún tipo de cuidado, para cuando Ayano y compañia se dieron cuenta la jovencita rubia ya había salido del salón casi corriendo.
No se molesto en ir al club, sabia que Yui no avisaría a nadie pues solo quería alejarse, con ese pensamiento en la mente la rubia se dirigió a casa, los zapatos casi salieron volando cuando llego a su recibidor, por alguna razón tenia mucha prisa.
Aun era temprano y su madre no llegaría a casa hasta dentro de un par de horas, aprovecho para desempolvar algunos álbum de fotos que su madre tenia en una estantería, con mucho cuidado y ya cambiada se sentó en el salón con las fotos delante de ella.
Paso las paginas del primer álbum sin mucho interés, calificando las fotos de sus padres de vergonzosas prefirió cambiar a uno en donde pudiera encontrar fotos de ella, especialmente en donde saliera ella con Yui.
Después de una meda hora de ver fotos muy irrisorias y burlarse de si misma, Kyouko se dio cuenta que se estaba olvidando de su propósito principal, se palmeo las mejillas con ambas manos. (Concéntrate por Yui) se dijo a si misma antes de levantarse y buscar en la estantería algún álbum olvidado. Sus ojos azules se agrandaron notando un pequeño álbum que estaba en lo mas alto de la estantería Kyouko maldijo en silencio la manía de su madre de prácticamente rendirle la vida imposible sin querer.
Apelando a su agilidad y renuente a traer una silla de la cocina, Kyouko se trepo cual araña en la estantería, una sonrisa se dibujo en su rostro cuando sus dedos acariciaron la polvorienta superficie del objeto, era uno que ella no recordaba haber visto antes y con esto en mente se estiro lo mas posible hasta que sus tendones le amenazaron de acalambrarse.

—¡Ya llegue!— la voz de su madre le hizo perder la concentración y justo cuando agarro su objetivo, la pantorrilla de su pierna izquierda le comenzó a doler, Kyouko perdió el equilibrio y cayo como un costal de papas en el piso. Nao atraída por el ruido se apresuro al salón en donde encontró a su hija sobándose el trasero, había en un segundo escondido todos los álbum debajo del sofá para no atraer sospechas.
—¿Que haces Kyouko?— pregunto la señora Toshinou cuando vio a su hija en el piso, Kyouko se puso de pie de inmediato y se rasco la cabeza nerviosamente.

—Estaba buscando un manga— dijo rápidamente antes de retroceder hacia el sofá para sentarse. Nao la observo con una ceja levantada.
—Mama has llegado muy temprano, ¿porque?— pregunto la chiquilla para desviar su atención, su madre suspiro recordando la razón y le mostró el maletín extra que llevaba.

—Tengo que revisar unos expedientes, son para un caso en particular, el fiscal quiere que las pruebas para este sean lo mas especificas, en fin voy a estar en la cocina así que no hagas mucho ruido, ¿Ok?- pidió su madre antes de desaparecer con su trabajo en mano. Kyouko se apresuro en coger todas las evidencias y se fue a su cuarto con la velocidad de una gacela.

Abrió el ultimo de los álbum para encontrar fotos de un verano perdido en su memoria, estaban en la playa y en algunas de las fotos pudo reconocer a los padres de Yui y a los suyos, una sonrisa se apodero de su rostro recordando en un instante aquellos días Lo siguiente que vio fue una foto suelta, cuando la volteo Kyouko la observo con detenimiento, en ella estaban Yui y ella que estaban comiendo un pedazo de sandia, lo que le llamo la atención de pronto fueron las piedras blancas que servían de limite al jardín y la arena.

"¿Te acuerdas de Mika-san?, ella trajo esa piedra de su casa en Numazu" Kyouko dejo salir un audible respiro de realización recordando las palabras de Yui aquel día su mirada nostálgica cuando hablo de su ex nana.

—Numazu...— era otra posibilidad, algo dentro de su joven corazón le grito que esa era la respuesta, que era ahí donde estaba Yui. La entristeció pensar que tuvo que buscar a alguien que no veía hace años, su amiga no hablo de ella luego de que sus padres la dejaron ir y solo días atrás comprendió que Yui se encerraba en si misma para no sufrir.
En esa misma foto se podía ver un faro en el fondo, era rojo y blanco como la bandera nacional, de pronto Kyouko se vio envuelta de recuerdos maravillosos que pronuncio.

(Aquel faro en donde querías vivir sola) la rubia se detuvo rememorando sus palabras...

—Pero si vives en un faro, ¿no te sentirás sola?— Kyouko le pregunto mirándola, Yui tenia esa sonrisa especial en su rostro y negó con la cabeza.

—No me importa, tu podrías venir también y espantar a los barcos de la costa— Kyouko puso una cara de miedo.

—Espantar, porque, ¿que hay en el faro?— pregunto temerosa la pequeña rubia, Yui la miro sospechando que sus palabras la asustaron.

—Solo una gran vela que no se derrite nunca, muchas escaleras y muchos tesoros de piratas— dijo entusiasta la niña con el cabello corto, Kyouko sonrió poniendo su miedo de lado.

—Entonces yo vendré a visitarte Yui-chan— proclamo Kyouko.

La rubia mangaka regreso a la realidad sacudiendo aquellos recuerdos de su mente, debía de concentrarse en el lugar exacto, era difícil pues no sabia si ese era el único faro de la ciudad, se sentó en la cama mirando una a una las fotos de aquel idílico verano. Se levanto de golpe de la cama y medito sus acciones, era casi de noche y posiblemente los trenes para Numazu no saldrían hasta el día de mañana, Kyouko encendió el computador para buscar otras posibles alternativas.

—¡Esto es!— exclamo la chiquilla con alegría, luego sin mas que decir alisto una mochila y preparo su ropa en silencio. Antes de continuar tomo el álbum y le dio un beso en agradecimiento.

XXXX

Yui abrió el teléfono apagado que estaba en el bolsillo del pantalón, se pregunto que iba a hacer, el día se estaba terminando y pronto se haría de noche, supo que debería buscar un lugar donde quedarse pues no pensaba en repetir lo que hizo la noche anterior.
Al caminar por las calles de la ciudad se sintió sin fuerzas, por un momento pensó en la escuela y toda la tarea que seguramente se habría acumulado.

—Espero que Kyouko haya apuntado algo...debe estar preocupada— admitió la jovencita mirando hacia la acera.

Sin querer se topo con el centro comercial que quedaba cerca a la estación de tren, la jovencita observo el sin numero de estudiantes que se reunían en ese momento para pasar la tarde. Las conversaciones eran banales intercambios de opiniones en moda y música, Yui se sentó en una de las bancas para descansar sus pies.

Renuente a levantarse pero decidida que lo mejor era comer algo antes continuar, la muchacha de ojos café se dirigió al patio de comidas del centro comercial. Comió un pedazo de pizza y una soda que desaparecieron en menos de cinco minutos, cuando salio se dio cuenta que la noche había llegado y la temperatura bajo considerablemente.

El agua caliente hizo que Yui cierre sus ojos, su piernas y pies estaban mucho mas descansados luego de que descubriera las aguas termales en el camino al mirador.
El vapor hizo que por un momento respirar no le pesara tanto e incluso oculto unas tímidas lagrimas que pendieron de sus cansados ojos. El día había terminado y sabia que con ello su visita, la adolescente quería pasar una noche mas para poder despedirse correctamente de su nana.
Su plan era ir a la estación para poder ver correctamente los horarios de tren, así no tendría que despertarse temprano para comprar el boleto, pero por el momento la joven de ojos café se concentro en relajarse.

—¿Qué haces en mi cuarto mama?— la pregunta de Yui fue contestada cuando se dio cuenta del desorden que había creado, parecía que un mini tornado hubiese pasado.
Tsu estaba dándole la espalda pero su hija pudo sentir el leve susurro que escapaba de sus labios como una mantra religioso, (No es mi culpa) parecía repetir incontables veces.

—¿Porque me has ocultado esto?, eres una maldita mentirosa— increpo su madre girándose para enseñarle los documentos que encontró debajo del colchón que yacía casi en el suelo.
Yui comprendió la ira de su madre, en pocos segundos se pregunto como rayos sabia de los documentos, la única respuesta era el teléfono.

—¿Has hablado con papa?— pregunto la jovencita sin avanzar mas y provocarla, los papeles temblaban en su mano por tensión nerviosa que sintió invadirle a borbotones

—Has tomado tu medicina, vamos te haré un té— dijo ella como para desviar su mente y salir de la situación, cuando se acerco para tomar su mano Tsu respondió con una sonora bofetada que hizo que Yui pierda el balance y caiga al suelo.
Se tomo la mejilla y se dio cuenta que sangraba, al parecer la había arañado al momento del golpe. Yui aguanto las ganas de llorar por el dolor y se levanto.

—Porque no luchas contra ti misma, ¿porque?, si no lo haces por ti misma, hazlo por mi mama— Yui increpo de pronto, Tsu ablando su mirada y por un momento su hija pensó que la había desarmado, mas aun cuando observo la sangre que corría hasta su cuello.

—¿Por ti?, yo ni siquiera te quise en primer lugar, solo me embarace porque era conveniente— sus palabras fueron cortantes y las dijo con una extraña sonrisa en los labios, el corazón de Yui se rompió en mil pedazos reconociendo que nunca obtendría sus deseos de niña.
—Lo peor de todo es que desde que naciste el comenzó a quererte mas a ti, te odie porque no me veía solamente a mi—

—¡Cállate!— pidió Yui cerrando sus ojos, Tsu sonrió mas viendo que la había herido justo donde mas le dolía, la adolescente sintió cuando su madre la abrazo derrepente, el contacto la desconcertó aun mas.

—Al final conseguí que tampoco te quisiera— le susurro en el oído, Yui no pudo mas ante tanta tortura, en un arranque empujo con todas sus fuerzas a su madre que cayo sentada.

Yui la miro con frialdad y tristeza, porque se empeñaba a darle una oportunidad cuando ella jamas le dio nada,¿porque seguía esperando el milagro?, la promesa que alguna vez le hiciera a su nana se desvaneció en sus recuerdos. Esa fría noche de otoño se dio cuenta de lo que debía hacer, con esa decisión su herida ardió con mas intensidad y cuando se toco la cara supo porque, las lagrimas caían por si solas. Esas lagrimas que parecían mas saladas que otras, eran la realización de que finalmente se daba por vencida, la dejaría ir.

Se sumergió en la tina de agua caliente como queriendo ahogar esos recuerdos, aun le dolían, dolerían por mucho tiempo, pero como siempre ella levantaría la cabeza y seguiría caminando.
Con esa actitud llego a la estación, maldijo internamente cuando vio que la boleteria estaba cerrada, no era temporada alta así que solo funcionaban hasta las ocho de la noche y sus ojos advirtieron el reloj que marcaban casi las nueve.
Se entretuvo observando el panel de llegadas, el anden estaba casi vacío cuando un tren hizo la parada, Yui lo observo de lejos y luego saco su teléfono viendo que llegaba desde su ciudad.

XXXX

—Kyouko, ¡se te va a hacer tarde!— Nao entro a la habitación de su rubio retoño, la visión que encontró la desconcertó un poco, pues aparte de que estaba muy ordenado su hija no estaba en la cama, en vez de ella encontró un sobre encima de ésta.
Cuando lo abrió entendió su comportamiento extraño, supo que debía de indagar mas el porque estaba en casa tan temprano, pero aun así pudo entender:

"Mama me fui a buscar a Yui, creo saber en donde esta, te llamare apenas la encuentre, te quiero. Kyouko"

"Pdta: Cogí un poco de dinero de la caja de emergencia, ¡juro que lo repondré!"

Una vena se formo en la frente de la madre de Kyouko pero sonrió reconociendo mucho de su personalidad en ella, luego se enfrento a un dilema mas adulto; debia llamar o no a Tsu, en un primer momento lo pensó pero por otro lado podía hacer finta de nada e ignorar que su hija le dejo un mensaje.
Nao Toshinou cogió su teléfono antes de dirigirse por una buena taza de café a la cocina.

Kyouko abrió los ojos y se dio cuenta que ya había salido el sol, su posición en el asiento abrazando la mochila y apoyada contra la ventana del bus le hizo querer estirarse, por fortuna la persona junto a ella era una señora que cuando la vio despierta le ofreció una de las galletas que tenia.

—Gracias— dijo la jovencita rubia poniendo su mochila en el suelo y sentándose mas cómodamente.

—¿Vives en Numazu?— pregunto casualmente la señora, sus modos le hicieron recordar a Mika-san, Kyouko sonrió negando con la cabeza.

—No, voy a encontrar a una amiga— contesto segura de si misma, la mujer la vio y se contagio de la actitud de la chiquilla.

—Ten otra, necesitaras la energía— animo la señora ofreciéndole otra galleta que Kyouko tomo de buena gana.

Durante lo que restaba del viaje la rubia se vio conversando con la amable mujer que al parecer vivía en la ciudad desde hace mucho tiempo, aprovechando esto, Kyouko le mostró la foto desde donde se podía ver el faro con la esperanza de que la mujer le pudiera ayudar con la ubicación de dicha playa.
Por un golpe de suerte que la rubia mangaka le otorgo a su propia estrella, la chiquilla memorizo el nombre que le diera su vecina de asiento, la rubia observo con alegría el paisaje que ya vestía el azul del mar, sintió dentro de su pecho que los sentimientos se le desbordaban en una mezcla que no quiso descifrar y se limito a abrigarlos decidida que encontraría a Yui para decirle lo que sentía.

La mañana había avanzado y a pesar de que estaba haciendo frío el sol cubría la mitad del cielo, Yui observo cuando el celador del pequeño cementerio abrió las metálicas puertas desde lejos. Entro para dirigirse directamente hasta la tumba de su nana, se cuclillo y dio tres palmadas antes de juntar las manos.
Luego de una plegaria corta la jovencita dejo salir un suspiro, espanto las hojas secas que se habían posado en la piedra antes de levantarse sin quitar la mirada del lugar donde reposaba Mika-san, casi como si quisiera dejarle una parte de ella misma con solo observarla.

—Tal vez esta sea la ultima plegaria que diga, porque es la única que me se de memoria y porque es la que tu me enseñaste— dijo la muchacha seriamente, como si sus palabras fueran escuchadas un viento frío le hizo abrazarse a si misma, Yui a pesar de eso sonrió.

—No te enojes, sabes que siempre las diré antes de dormir— continuo la adolescente desviando la mirada por un segundo cuando sintió que alguien se acercaba, se rasco la mejilla luego de comprobar que solo era uno de los jardineros.
—Mika-san, ¿recuerdas ese verano en la playa con Kyouko y su familia?, creo que ese fue el día mas feliz de mi vida, nunca te lo dije y lo siento; creo que no te dije muchas cosas y me arrepiento— se disculpo la jovencita, los recuerdos felices que paso con ella le pasaron delante de los ojos inundandola de nostalgia que se manifestó en lagrimas que descendieron por sus mejillas.

—Lo siento no debería de llorar ahora, no quería despedirme así la verdad es que solo quería agradecerte por todo lo que me enseñaste, y también que nunca creí lo que me dijeron cuando no supe mas de ti, fuiste la madre que nunca tuve Mika-san— Yui pudo decir limpiándose las lagrimas para luego arrodillarse nuevamente y tocar la superficie de piedra pulida una vez mas.
Si bien la jovencita había ido para encontrar en ella refugio, Yui no pudo dejar de sentir que el tiempo lo había perdido tontamente, en esos instantes se culpo a si misma por no haberla buscado antes, culpo a su madre por las mentiras que le dijo y una vez mas a ella misma por haber sucumbido ante ellas.
Dentro de todo, sintió que su viaje no había sido en vano, pudo encontrar el tiempo que necesitaba para pensar bien en lo que haría cuando regresara, la decisión que tomo fue una que cambiaría su vida, siempre lo supo pero nunca antes como en ese momento se sintió tan lista para enfrentarlo y mover su ficha.
Como lo había hecho antes, cerro una pagina mas de su vida, esa vez pero, la jovencita de ojos café lo hizo con la conciencia en paz y con la seguridad de que tomaría las riendas de su vida por primera vez desde que nació.

—Tal vez de ahora en adelante estaré mas sola que antes, pero, seguramente podre crear mi propia felicidad, adiós Mika-san— acaricio la tumba con delicadeza y luego se levanto, observo unos últimos segundos el nombre de su 'mentora' antes de girarse para encontrar la salida.

Se detuvo en el malecón cerca al mar para despedirse de la playa que un día la albergo, el faro blanquirojo reposaba en lo alto del risco saludando a pescadores y barcos por igual. El mar estaba calmo, límpido, justo como lo recordaba, se quito los zapatos para acercarse a la orilla, sin dudas el día estaba convirtiéndose en uno salido de una postal, era casi injusto que solo ella pudiera disfrutarlo.
Sacando su teléfono del bolsillo lo encendió y marco el numero de su mejor amiga, sintió la necesidad de sentir su voz y de decirle que estaba bien.

—¿Yui, estas bien?— la voz de Kyouko le dibujo una sonrisa en el rostro.

—Si, disculpa que no te llame antes Kyouko, ¿estas en la escuela?— pregunto Yui no sintiendo mucho rumor en el fondo, sin querer se encontró caminando hacia el mar.

—No, en verdad no vas a creerme si te lo digo— contesto la rubia mangaka sonando entretenida, Yui casi grita cuando el agua le toco los pies, estaba muy fría.
—Oye que paso, ¿estas bien?— pregunto Kyouko asegurando la mochila, se había detenido en el borde que separaba el malecón de la arena para sentarse.

—Si, es que el agua esta fría— ante la aseveración de su amiga, Kyouko comenzó a mirar a todos lados, luego se paro en el borde para tener una mejor vista, el corazón le dio un salto cuando a lo lejos vio a su amiga con el agua hasta las rodillas.

—Quédate ahí— Kyouko dijo antes de colgar la llamada, la jovencita miro el aparato en sus manos no entendiendo que paso. Marco el numero de su amiga de nuevo, la melodía de Kyouko se escucho detrás de ella, era obvio que era ella, (se negaba a creer que alguien mas usara la canción de entrada de Mirakurun), paso saliva antes de cortar la llamada y confirmar que la melodía se había ido.

—¿Kyouko?— antes de que Yui pudiera decir algo mas y voltear, Kyouko la abrazo por la espalda, el rumor de las olas las envolvió a ambas por unos segundos acallando sus propios pensamientos.
Con aun algo de escepticismo Yui miro por sobre su hombro para encontrar una cabeza rubia contra ella, pudo sentir que su amiga gimoteo bajito.

—Te encontré— fue la única cosa que le dijo, Yui bajo la cabeza sintiéndose completamente desarmada ante el gesto de la rubia, respondió el éste abrazándose a ella y sonrió.


Hola gracias por la espera, la verdad como le conté a Hikaru-chan en un review, mi lap top murió definitivamente, este capitulo ya lo tenia escrito pero me tarde en encontrar tiempo para poder postearlo.

Gracias por los reviews chicos y chicas, mientras que consiga otro caballo de batalla esperenme ¿ne?, diganme como me quedo, a mi me parecio que exagere en el drama pero esa soy yo, en fin solo es mi opinion, esta vez no dejo omakes ¡Gomen! y nos estamos leyendo