SHERLOCK BBC: SER II

Por DarkCryonic

Cap. 7….

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Eran las 7 de la tarde cuando llegaron a las coordenadas que Mycroft había podido conseguir, y John no podía dejar de escuchar la vocecita molesta de Moriarty dentro de su cabeza. El humo que salía de uno de los edificios le hizo taparse la nariz. Aquello era malo. Ni siquiera la lluvia que estaba cayendo sobre ellos había acabado con el olor nauseabundo que había en el lugar.

-Carne humana quemada. —Dijo uno de los del MI6 cuando volvía de revisar el lugar, apretando un rifle corto entre las manos.

John volteó sobre sus talones buscando a su alrededor. Pronto estaría más oscuro de lo que ya estaba y con la lluvia sobre ellos, sería muy difícil dar con algún rastro que sirviera de algo.

-Sepárense. —Exclamó Medea. —No tenemos tiempo.

-Un pozo. Hay que buscar un pozo. —Gritó John antes de echarse a correr por el lugar con una linterna lista en la mano y su pistola en la otra, mientras llamaba a Sherlock.

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John Watson siempre había sido un hombre de acción. Tampoco es que se dejara llevar por cualquier impulso. Él pensaba, pero a veces, la meta frente a los ojos lo cegaba y lo hacia centrar todas sus energías en un propósito. Y ése, era salvar al detective de lo que fuera que estuviera sucediendo.

El paso del tiempo es relativo, relativo a cada sentimiento que le golpeaba en el rostro, a cada imagen que quería dejar de ver dentro de sus ojos, en su cabeza, en la frialdad de sus manos al pasarle la soga por el pecho bajo sus brazos para alzarlo y sacarlo de allí. Relativo, al notar que sus ojos no se abrían y que su corazón parecía demasiado cansado para latir lo suficientemente fuerte como para que pudiera sentirlo entre sus dedos mientras tocaba sus muñecas o su cuello.

20 minutos habían demorado con dar con el pozo, 20 minutos en sacarlo y 10, la ambulancia en llevarlo al hospital. Nunca había visto tantos rasguños y moretones, y eso que en la guerra había visto muchos heridos. Y notar la pieza de madera incrustada en su costado había sido la gota que lo había dejado más helado y a punto de derramarse.

No sabía que le había impactado más. Verlo o saber que podría ser la última vez que le viera. Había sido la prueba definitiva de la mortalidad de Sherlock Holmes. Era humano, ojalá pudiera verlo el detective mismo.

Y ahora, allí, sentado en el suelo de uno de los pasillos del hospital esperaba. No había querido hablar con Mycroft. No había querido el café que le extendía Medea. No había querido gritarle lo imbécil a un Sherlock desmayado en una cama envuelto en vendajes. No había querido.

Su cuerpo se había conformado con el piso frío y gastado, con el silencio de la noche y la falsa calma y seguridad.

¿Y si la próxima vez no llegaban a tiempo? ¿Y si la próxima vez, Moriarty prefería darle un balazo en el cerebro?

-¿John? Estas aquí…—Murmuró Sherlock mirándole con sorpresa después de dos días inconsciente.

-¿Dónde más?—Preguntó el médico recobrando el enojo que había tenido la primera noche en el hospital. Sherlock se le quedó viendo con una fijeza que le puso incomodo. – ¡Eres un irresponsable!—Le gritó John superado por los hechos antes de salir del cuarto dando un portazo. Era eso o ahorcarlo con sus propias manos.

-¿Crees que se vaya?- Preguntó Sherlock a su hermano mayor.

-No lo sé. —contestó Mycroft mientras observaba los daños en su hermano, que parecía sólo estar preocupado en las reacciones de su mejor amigo que es su propio cuerpo maltrecho.

-Creo que sí, todos terminan haciéndolo.

-Yo no me he ido...—Dijo Mycroft enfocándose en sus ojos.

-Es la obligación moral y nuestra madre la que te tiene aquí. —Respondió Sherlock mirando el techo. Mycroft no quiso debatir sus palabras.

-¿Ya despertó?—Preguntó Medea al encontrar sentado en el suelo del pasillo a John a unas puertas de las de Sherlock.

-¿Qué crees?—Preguntó a su vez dándole una mirada cabreada.

-Ok. —Dijo la mujer sentándose en el suelo junto a él.- Bienvenido al club. —Agregó dándole un pequeño empujón en el hombro mientras dejaba un café cerca de el y daba probadas al suyo.

-¿Qué club?—Preguntó John después de un minuto.

-Al de las personas que realmente nos preocupamos por Sherlock Holmes. Somos pocos. —Murmuró lo último con un dejo extraño que le supo mal al médico.

-No me sorprende. —Dijo echando una mirada en dirección a la puerta del cuarto del detective.

-Es fácil que te abandonen cuando eres como Sherlock. El debe estar tan sorprendido como yo de que aún estés aquí. Y aunque me alegre, no sé si llegará a ser bueno para ti.

John recordó las palabras de Sherlock al verlo en la habitación y lo comprendió. Sherlock no esperaba verlo allí. ¿Tan poca fe tenía en su amistad?

-Es complicado. —Dijo Medea mirando a la nada, como si recordara. —Él no confía en nosotros. Aunque a veces creo que más bien no confía en él, como si no se creyera merecedor de personas como nosotros.

-Acaso no ha tenido suficientes pruebas para saber que soy su amigo.

-Quizás nunca sean suficientes para él.

La puerta del cuarto se abrió dejando salir a Mycroft con su cara de sabelotodo. John no cambió de posición, pero Medea se puso de pie para visitar al enfermo. Momento que aprovechó Mycroft para acercarse al médico.

-Estará bien.—Dijo parándose a un metro de sus pies.

-Lo sé. —Respondió John sin mirarle.

-No. No lo sabes. —Dijo el político ganándose una mirada de John.

-No empecemos con eso. —Gruño el médico.

-Él estará bien.—Repitió.

Mycroft sonrió antes de hacer una pequeña inclinación como despedida y perderse por el pasillo con aquel paso calmado mientras su paraguas se mueve elegantemente en su mano derecha.

¿Por cuánto tiempo?—Se preguntó John.

….

Continuará…

DarkCryonic

14/02/2013 03:59:24 AM