Yui no Kanashi no Himitsu

Capitulo 6 - Confesión

Disclaimer: Todo lo relacionado a Yuru Yuri no me pertenece, esto es solo un producto de mi imaginación sin fines de lucro.

Gomennasai! He vuelto luego de un periodo larguisimo, lo se y lo siento, a todos los que siguen la historia espero les guste este capitulo, les confieso que ha sido dificil escribirlo sobre todo por la falta de hilación debido a mi alejamiento con el teclado. Sin mas que decir ¡Buena Lectura!


Luego que se calmaron, mas que todo luego que se calmo la rubia mangaka; pues la empujo varias veces reclamándole porque no le había dicho nada, y seguía encerrándose en si misma después de todo. Ambas se sentaron en la arena tibia, Yui le dijo que no había tenido tiempo, que en ese momento lo único que quería era encontrar a Mika-san y también le explico que era muy tarde.

—Iba a regresar ayer pero decidí quedarme para despedirme de ella, hace poco estuve ahí— dijo Yui mirando a la linea azul que marcaba el horizonte, Kyouko la miro con mucho de ese sentimiento nuevo cargado en los ojos, cierto, se había propuesto a decírselo en el trayecto, pero teniendo a Yui frente a ella cambio su perspectiva, dentro se dio cuenta de lo difícil que era y por un instante pensó en Ayano.

Comprendió que confesar los sentimientos propios viene con un equipaje extra de emociones, el miedo era uno de los primeros que Kyouko pudo identificar anidándose en un rincón de su pecho, luego estaba el nerviosismo que hacia coro junto con el ansia, suspiro sintiendo que su coraje disminuía con cada segundo que pasaba.
Yui obviamente ignoraba el conglomerado de sensaciones que tenían presa a la rubia junto a ella, por un momento pensó que tal vez Kyouko seguía enfadada aun si sus ojos mostraban un atisbo de tristeza que no le gustaba en ella; siempre pensó que podría cargar con toda ella sola y por ningún motivo quería contagiar esa parte alegre que tanto necesitaba en su amiga. Obedeciendo al instinto de protección que siempre tenia encendido hacia la mangaka, Yui la rodeo con un brazo para luego apoyarse levemente en su cabeza, la sorpresa de sus movimientos hicieron sonrojar a Kyouko quien se limito a inspirar una enorme bocanada de aire salado para detener un poco sus latidos.

—Lo siento Kyouko, no debí ser tan egoísta debiste preocuparte mucho ¿no?— de pronto hablo la joven morena, Kyouko sonrió desde su posición sintiendo el aroma de Yui en el proceso.

—Es lógico que me preocupe, eres mi mejor amiga y te quiero, te quiero mucho— dijo ella tratando de no develar ningún tipo de pista con sus palabras, aun si era la primera vez que se lo decía en una situación seria.

—Gra..gracias Kyouko, yo también te quiero mucho— logro decirle, Kyouko noto cierto nerviosismo en su tono de voz, pero supo que era natural con lo tímida que era Yui en términos de sentimientos. Luego de unos momentos Kyouko se separo de Yui para buscar en su mochila algo que quería mostrarle.

—Taraaan, mira fue por esto que supe que estabas aquí— hablo la rubia dándole el pequeño álbum de fotos, cuando Yui lo abrió se quedo sin habla, de pronto una sonrisa se fue formando en su joven rostro y junto a ella una cascada de recuerdos le invadió.
Su rubia amiga la observo con alegría y poco a poco ambas empezaron a recordar juntas, rieron mucho, como no lo hacían en tanto tiempo. Al final Yui cerro el álbum y se quedo callada, pensativa, Kyouko compartió un poco de su silencio contemplando el mar infinito frente a ellas.

—No quiero volver aun, ¿te parece tonto?— pregunto derrepente aun mirando al frente, Kyouko negó con la cabeza.

—Me quedare contigo el tiempo que quieras, cuando te sientas lista para volver volveremos juntas— dijo Kyouko, cuando Yui giro para verla la encontró sonriendole como siempre lo había hecho desde niñas.

xxxxxxxxxx

—Si, sé que debo llamarla, pero simplemente quiero esperar que Kyouko lo haga primero— Nao Toshinou dijo desde su posición en la oficina, sus ojos observando unos documentos que se acumulaban en dos pilas a su derecha. Suspiro audiblemente escuchando cuando su esposo le reclamo por sus acciones, la abogado se cruzo de piernas analizando las palabras que le dijera.

—¿Como lo sabes?, ¿desde cuando?— pregunto sorprendida la rubia amante de la ley, su expresión cambio un poco luego de unos segundos, se llevo una mano a la sien.

—Entonces es por eso que Yui-chan se fue, Dios no tenia idea que era mucho mas serio— dijo Nao cambiando el tono de su voz por aquel que siempre usaba en el juzgado, su esposo al otro lado de la linea le estaba poniendo al día de la situación: Akio Funami se había trasladado a Tokyo para abrir su propio Bouffet de abogados, algo que siempre había soñado desde que comenzó su carrera y que logro finalmente gracias a la ayuda de la poderosa familia de su esposa. Obviamente cuando consiguió su propósito movió unas cuantas personas para poder apoderarse de la parte de la fortuna de Tsu, alegando su inestabilidad mental.
Nao no podía creerlo, era como si su esposo le estuviera hablando de una persona totalmente desconocida, la voz de su esposo era igualmente decepcionada, al parecer aquellas noticias le habían llegado hace poco.

—Entonces Tsu, ¿que sera de ella y su hija?— pregunto mas preocupada que antes, se levanto no soportando la tensión y comenzó a pasearse por la pequeña oficina intranquilamente.

—Si entiendo, apenas sepa algo te llamo...Ah querido, ¿te lo encargo si?, adiós— cerro la llamada. Por unos minutos se quedó mirando hacia la fotografía enmarcada que adornaba una esquina de su escritorio, en ella mostraba a su familia en la típica foto feliz, Kyouko abrazando a ambos con su amplia sonrisa y un bello cielo azul de fondo.
La familia Funami, ¿Que estaba pasando con los amigos que considero mas cercanos?, que paso con los valores que Tsu fervientemente defendió en discusiones cotidianas, ¿Que le paso a su amiga?, a aquella alegre joven que compartía como ella el mismo sentido de la justicia. Nao no lo entendía era como si el mundo hubiera girado al contrario y ella no se hubiera dado cuenta, era injusto sobre todo con la persona quien de todos ellos seguramente estaba sufriendo mas.

—Espero que la encuentres— le hablo a su hija sonriente en la foto.

xxxxxxxxxx

—El padre de su compañera Yui ha comunicado que desapareció el domingo, si alguien de Uds. sabe donde esta por favor dígalo al profesor de turno— El director de la escuela Nanamori comunico a todo el salón, la sorpresa de todas las chicas presentes fue de igual magnitud.

—Cualquier detalle de una conversación o el nombre de alguien nuevo— dijo un agente de policía que estaba parado junto al director, el profesor Yamada asintió en concordancia ante las miradas atónitas de las alumnas.

—¿En que club estaba Funami-kun?— pregunto el director nuevamente, como era de esperar el proferor Yamada miro a Ayano quien se puso de pie.

—En el club del entrete...en el club de la ceremonia del té— se corrigió la vicepresidente tratando de no sonar nerviosa.

—Sugiura-san, luego dame el nombre de los participantes de ese club, tengo entendido que Toshinou-san también esta ausente— Yamada hablo luego de que el director y el agente salieran del aula, la chiquilla evito ruborizarse cuando escucho el apellido de Kyouko.

—S..si lo haré— respondió obediente como siempre.

La clase permaneció en silencio lo que quedaba del tiempo, Chitose y Ayano siendo las que mas se relacionaban con Yui y compañia fueron asaltadas con preguntas varias. Ayano tuvo que desmentir su cercanía con la mangaka al mismo tiempo que la cara se le encendía por la sola idea.
En la hora del almuerzo las dos miembros del consejo decidieron escapar del salón antes de escuchar mas teorias relacionadas del asunto. Ya en el consejo, ambas se encontraron sentadas en una de las mesas con sus respectivos bento sin abrir.
La atmósfera estaba muy pesada y pronto toda la escuela comenzó a comentar de la desaparición de la chica de segundo año, Ayano suspiro pensando que tal vez esa era la razón por la que Kyouko no había asistido a clases y bajo la mirada.

—Me pregunto si Toshinou-san sabe algo- dijo la joven platinada adivinando los pensamientos previos de su compañera, Ayano abrió su almuerzo convenciéndose que debía comer a pesar del ansia que sentía.

—Creo que por eso no ha venido, si se conocen de tanto tiempo es posible que sus padres hayan pensado en ella como primera opción a quien preguntar— reflexionó Ayano mientras separaba sus palillos descartables, Chitose imito a su amiga sin mucha gana, ni siquiera la visión de sus pepinillos favoritos parecían animarla.

—Espero que Funami-san este bien, debe de haber pasado algo grave para obligarla a irse, ¿o quizá la secuestraron?— dijo Chitose sonando algo preocupada, Ayano la miro con seriedad.

—No digas eso Chitose— pidió la joven sintiendo mucha tristeza derrepente, aun si Yui representaba su rival en amores, no podía evitar sentirse involucrada de alguna manera, sobre todo porque sabia que Kyouko sufría en esos mismos momentos.

De pronto se abrió la puerta para dejar entrar a Sakurako y su infaltable compañera Himawari, ambas jovencitas saludaron y luego se sentaron con sus senpai.
Las dos estaban preocupadas como todas las alumnas del liceo, especialmente porque venían de la enfermería, les comentaron que Chinatsu se había desmayado luego de escuchar de uno de los profesores el nombre de la joven que había desaparecido, el impacto para la chiquilla rosa fue como el de un rayo, Akari apenas tuvo tiempo de atraparla en el aire.
—A Chinatsu-chan le gusta mucho Funami-senpai— Sakurako dijo triste mientras se apoyaba en la mesa, su amiga Himawari la observó de reojo simpatizando con su expresión.

—¿Que podemos hacer?— pregunto preocupada la jovencita de cabello azul, las miembro del consejo se miraron entre si, todas buscando un poco de consuelo para la situación que les había tocado vivir.

xxxxxxxxxx

El gran faro blanquirojo, tenerlo de cerca sin duda hacia que se le viera mucho mas imponente, ambas jóvenes se quedaron boquiabiertas observándolo de abajo hacia arriba incontables veces y se cubrieron de los rayos del sol con la mano cuando encontraron la punta. Kyouko haló de Yui animadamente hacia la puerta que parecía estar abierta, Yui obviamente la hizo entrar en razón cuando se dio cuenta que había un gran letrero que decía 'Estructura Inestable'.
Haciendo moines en frustración, pero dándose por vencida al final cuando su estómago le anuncio la hora de almorzar, Kyouko se colgó del brazo de su mejor amiga para dirigirse al distrito comercial en donde Yui le informo que vio un McDonalds.
En su caminata se detuvieron a la mitad de la pendiente, el bosque se podía ver a un lado que tenía como ícono al monte Fuji y al otro se observaba el basto mar. La rubia estaba mas que emocionada por la hermosa vista y se apoyo en el barandal de madera como una niña, la brisa hizo volar su larga melena mientras que Yui la observaba con una sonrisa en los labios. El día se estaba volviendo en un feliz recuerdo que la joven morena supo no podía ser mejor, todo eso gracias a la compañía de Kyouko, a su animo e incansable energía.

Como almuerzo decidieron comer hamburguesas y patatas fritas, compartieron la soda para evitar gastar innecesariamente y hablaron un poco mas de nada en particular.

—Prometí que llamaría a mamá apenas te encontrara, ¿tu no has visto si tienes llamadas?— pregunto la chiquilla rubia viendo su teléfono, Yui por inercia saco el suyo sin mucho ánimo, se dio cuenta que lo había apagado porque le quedaba muy poca batería.

—No quiero que sepan donde estoy, aparte no creo que mi madre llame a la policía como dijo— concluyo Yui antes de meterse mas patatas fritas a la boca, Kyouko que se dio cuenta del cambio de humor en su amiga, decidió que no lo permitiria, asi que con audaz rapidez cogió todas las patatas que tenia Yui en su bandeja y se las metió a la boca el mismo instante en que la morena iba a cogerlas.

—¡Gah! ¡Eran mis patatas!— dijo Yui indignada, Kyouko mastico rápidamente y se alzo de hombros, su amiga se levantó y cuando Kyouko pensaba que la perseguiría Yui cogió lo que quedaba de su hamburguesa y se la comió de un solo mordisco.

—Ora eshtamosh...igual— dijo tranquilamente sorbiendo mas de la soda, Kyouko solo pudo señalarla con horror y asombro al mismo tiempo. Al menos -pensó- pudo distraerla de las cosas malas que seguramente estaba comenzando a imaginar.
Por un día Kyouko quería hacer que Yui se olvide de sus problemas, y juró que lo conseguiría, así gaste toda el dinero de emergencia que tenia consigo.

Su idea para digerir fue ir al arcade del centro comercial, como aun faltaban horas para que las escuelas terminaran prácticamente tenían todas las maquinas para ellas dos, salvo por los comunes saltadores de clases que mas que todo estaban en las carreras de autos.
Kyouko lució su maestría en el baile mientras que su amiga se conformo con comer un algodón de azúcar apoyada en la baranda del juego, la sonrisa en la cara de la rubia le iluminaron el rostro con la misma sensación que probo aquella noche en su jardín. Aquella noche en que las dos intimaron mucho mas que en tantos años de conocerse, esos sentimientos golpearon su pecho redoblando sus latidos y cada uno parecía susurrarle palabras que antes ni siquiera había utilizado.
La joven morena suspiro en confusión por la admiración repentina que estaba sintiendo hacia la mangaka, sacudió las ideas que se le subieron a la cabeza, mucho mas cuando la vio haciendo un intento por bailar salsa, no aguanto la risa la cual paso desapercibida de Kyouko quien dejo de bailar pues sintió su teléfono vibrar en sus shorts.

—¿Mamá?— respondió la joven rubia aun con la respiración entrecortada. Yui presto atención cuando su amiga volteo para verla.
—Si esta aquí conmigo— hubo una pausa antes de que la rubia mangaka abriera mas sus ojos en sorpresa y algo de miedo.
—Si se lo diré, adiós— concluyo Kyouko, Yui la miro con curiosidad como esperando que le contara que estaba sucediendo.
—Tu padre llamo a la policía e incluso aviso a la escuela, te están buscando Yui— le dijo ella sonando algo preocupada, Yui se sorprendió pero luego sonrió de la nada, era tan irónico que su padre mostrara interés en ella derrepente que no pudo evitarlo. Su amiga pensó por un momento que se le había aflojado un tornillo y al parecer Yui se dio cuenta por la mirada que le estaba dando.

—No lo haría si no le conviene para algo, pero mañana volveremos, no quiero causar problemas a tus padres— Decidió la chiquilla morena, su amiga de la infancia la observo con complicidad y asintió para darle ánimos.
Cuando salieron del arcade la ciudad estaba a oscuras, las luces de neón adornaban los negocios que hacían juego con los diferentes 'llamadores' que invitaban a todos los pasantes a sus diferentes locales. Ambas adolescentes se dirigieron sin rumbo, caminando entre la gente sin mucho que decirse luego de la llamada que recibió Kyouko, al parecer Yui estaba pensando en las consecuencias de su abrupta partida y su rubia compinche no sabia como hacer para que saliera de ese estado.

—Ne Yui— Kyouko dijo cuando empezaron a subir la colina que las llevaría al lugar en donde Yui dijo que podrían quedarse, era en los baños termales y esperaba que no hicieran preguntas ahora que Kyouko estaba con ella.

—Dime— respondió Yui casi por inercia, no podía dejar de sentir una cierta ansia ante el conocimiento de que la estaban buscando, apretó el teléfono dentro de su bolsillo, sería tan fácil acabar con todo y declarar que volvería en la mañana pero, sentía miedo de enfrentarse con sus padres, miedo que tenía sus raíces muy profundas, pero sabía que debía enfrentar sin ruedos.

—¿Que harás cuando regreses?— preguntó Kyouko en el silencio que súbitamente se apodero de aquella colina, Yui siguió avanzando como queriendo pensar bien en la respuesta, aquella que encontró en el cementerio en la mañana. La mangaka esperó pacientemente pues sabía que una decisión tal era de suma importancia para ella, quería saber como podía ayudar a su mejor amiga y sobre todo si eso influiría en su plan de confesarse.

—No estoy segura— respondió para luego seguir caminando sin hablar mas, Kyouko también se quedó sin formular mas preguntas pues pensaba que tal vez asi Yui conseguría despejarse la mente. Asi que nuevamente siguieron caminando, de cuando en cuando Kyouko miraba por el rabillo de los ojos a Yui, quien parecia estar super entretenida con las lineas que dividen la acera. La joven Funami pensaba en la solución y los cambios que conllevaría, sin embargo tener a su amiga en ese momento le dió la fuerza para poder decidirse sin temores. Pensando en ello giró su cabeza para encontrarse con un par de ojos azules que la miraban, su rubia amiga fue tomada por sorpresa mientras espiaba y se sonrojó profusamente, Kyouko agradeció mentalmente que la calle era iluminada tenuemente por las luces cuando bajó a mirada copiando a Yui. La joven Funami también se sintió algo apenada y decidió mirar al frente, la situación entre las dos era embarazante y al mismo tiempo nueva, nunca antes su cuerpo había respondido así con Kyouko, se preguntó si tal vez era porque su afecto hacia ella se había hecho mas fuerte con todo lo que pasaron esos dias o quizá...

Trató de buscarla con la mirada sintiendo que sus manos comenzaban a sudarle y su rostro le quemaba con anticipación, ¿porque? pensó otra vez sin poder girar su rostro, ¿Qué era ese sentimiento tan extraño que otra vez le susurraba?. Derrepente su pequeño mundo se estaba volviendo mas bizarro con el pasar de cada minuto, sacudió la cabeza y se dió coraje, era su mejor amiga, su amiga de la infancia, aquella que siempre se quedaba en su casa y comía todo su helado, aquella que le hacía ayudarle con sus manga al último momento, aquella que...

—¡Uaa Yui se ve la punta del monte Fuji!— exclamó la rubia mangaka olvidándose de su sonrojo por completo y apoyándose con casi medio cuerpo fuera de la baranda, Yui finalmente giró para ver a su amiga, una fugaz brisa hizo que sus mechones rubios bailasen haciendole ver como una visión ante los ojos café que la observaban con admiración, la risa de la joven mangaka se apoderó del silencio y Yui solo pudo sonreir contagiada. Se acercó a la baranda y apoyó los brazos en ella para admirar el paisaje nocturno, el gran monte como ícono de aquella ciudad se veía despejado como anunciando la despedida de la buena estación.

Permanecieron calladas nuevamente, pero esta vez sin aquel nudo en el estómago que indicaba nerviosismo, de pronto las luces de unas luciérnagas se divisaron en medio del verde en el bosque y ambas fijaron sus ojos en ellas, Kyouko miro nuevamente a Yui de reojo con una sonrisa que su amiga copio cuando la encontró, sin decir nada la joven Funami tomó una de sus manos para continuar su camino cuesta arriba.

Cuando llegaron a los baños, ambas jovencitas agradecieron que la amable señora que los atendía no les preguntara ningún particular por el cual ambas se encontraban solas, eran menores de edad y se veía que no eran de esa ciudad. Aún así, se limitó a sonreirles y darles una habitación en su posada al igual que otros servicios complementarios. Kyouko estaba emocionada pues eso le recordó cuando fueron con el club a los baños termales y la chispa dentro de ella le impulso a repetir la experiencia, salvo por un pequeño detalle que meció su mundo en ese instante, estaban solo ellas dos.

Fue así que mientras se dirigían a la habitación ambas permanecieron calladas, cada una con la misma vicisitud dentro del pecho, tendrían que evitar bañarse juntas, la sola idea hizo que ambas sintieran un calosfrío acompañado de un sonrojo marcando sus mejillas. Rompiéndose ambas la cabeza tratando de encontrar una excusa y al mismo tiempo ser coherente las dos adolescentes reaccionaron cuando la mujer les mostró la habitación que abrió por ellas. Apenas y pudieron contestar al saludo cortés que escucharon distorsionado gracias a sus cavilaciones y se quedaron mirando dentro esperando que la otra entre primero.

Kyouko apoyó su mochila en un rincón y decidió sacar algunas cosas para entretener su mente y mantener en línea a sus hormonas, por otro lado Yui decidió inspeccionar dentro de uno de los armarios para buscar cobijas y ambos futones, haló del acolchado que parecía enrollado y lo puso en el piso calculando la posición con cuidado. La joven Funami lo abrió y se dió cuenta que era uno solo, grande pero uno al fin, su corazón le galopó en el pecho ante la realizaciónde que debía compartirlo con Kyouko, con algo de esperanza volvió a mirar dentro del armario solo para darse cuenta que no había nada mas que cobijas y un par de yukatas extra grandes.

Kyouko tomó los pijamas que había llevado y se giró con alegría para mostrárselos a su compañera, la vista que la esperaba le hizo sonrojarse casi al punto de camuflarse con el pijama tomate que sujetaba en la mano, el futón matrimonial reposaba en medio de la habitación con una Yui que estaba arreglando las almohadas, por un momento la mangaka se quedó sin aliento observando aquella escena cotidiana que le supo a luna de miel.

—Pa..parece que debemos compartirlo— Yui informó notando que su amiga la observaba con algo de incredulidad. La rubia del listón rojo paso saliva y sintió como las orejas le comenzaron a hervir, pero se calmó cuando notó que su amiga también estaba sonrojada y se preguntó si evitaba su mirada por las mismas razones.

—Tata...traje los pijamas, toma— Kyouko tartamudeo sintiéndose estúpida pero pudo dominarse y acercarse a su amiga, Yui tomó el pijama panda sonriendo.

—Pensé que lo tenía en casa— dijo ella de pronto, Kyouko negó con la cabeza y sonrió ampliamente.

—Este es el de reserva— comunicó orgullosa de sí misma y contenta de hacerla sonreír. De nuevo se quedaron en silencio por unos instantes, ambas con la misma sensación de nerviosismo que parecía incrementarse cada segundo que pasaba.

—S..si quie..quieres, puedes ir bañarte primero, yo te alcanzo luego— Yui finalmente dijo interrumpiendo el extraño momento entre ambas, Kyouko solo asintió no pudiendo encontrar su voz, dentro sintió un atisbo de decepción porque se dió cuenta de que la relación de ambas había cambiado y no sabía si le gustaba la idea, por otro lado se preguntó porque su amiga estaba tan nerviosa, casi podría jurar que no se trataba de a solita timidez innata de la chiquilla morena, no, Kyouko abrigó otra razón, una que le hizo temblar y sonreir al mismo tiempo.

xxxxxxxxx

Sobre la cama, encogida y rodeada de peluches como queriendo esconderse del mundo, Chinatsu parecía en trance, su mente recreaba las palabras que le comunicaron la desaparición de su senpai favorita una y otra vez. Sin embargo los acontecimientos luego de ello fueron los que mas se le quedaron grabados y ella misma no podía salir de su estupor y confusión.

La puerta se abrió para dejar entrar a Akari, quien cargaba una pequeña fuente con bebidas y unas galletas. Chinatsu se giró para cambiar de posición encontrando la mirada violeta de su compañera. La hermana de Akane le sonrió suavemente antes de concentrarse en la bebida que se llevo sin mucha prisa a los labios. Chinatsu la copió bajando de la cama para sentarse frente a ella, compartieron un silencio agradable unos momentos.

—Disculpa por imponerme Akari-chan— dijo la jovencita rosa, su rostro triste y ojos algo rojizos. Akari negó con la cabeza.

—No es molestia Chinatsu-chan, además, no me apetecía estar sola— confesó Akari bajando un poco la cabeza para no sonrojarse, Chinatsu entendió a que se refería y le sonrió sutilmente.

—¿Crees que ella este con Kyouko-senpai?— preguntó de pronto Chinatsu, Akari mordió una galleta como tratando de masticar con ella sus ideas, era extraño y a la vez probable, ambas lo supieron cuando llegaron a la casa de Kyouko y encontraron no solo a sus padres sino también a los de Yui.

—A mi me pareció que los padres de Kyouko-chan sabían algo, aún así no me esperé que la madre de Yui-chan reaccionará así, tal vez...— se perdió en su discurso y ambas se quedaron calladas analizando sus palabras. Chinatsu recordó el interrogatorio de ambos, la madre de su senpai favorita parecía atravezarla con la mirada, había algo en ella que le provocaba nerviosismo, su padre era mas bien calmo, frío diria ella.

—Tal vez fue por ella que se fue, Yui-senpai parece siempre muy controlada pero su comportamiento éstas últimas semanas parecen confirmarlo— Chinatsu dijo derrepente, su rostro serio, Akari alzó su mirada para encontrarla, puede que sea cierto lo que su compañera dijo, asi como también es cierto que Kyouko sabe donde está. La menor de las Akaza observó atentamente las facciones de Chinatsu, se la veía tan concentrada por develar un misterio que ambas no sabían si tenían derecho a discutir, dentro suyo pero, también sintió algo de celos al percibir la dedicación de ella hacia Yui aún sabiendo que no sería correspondida.

—Puede ser, pero...— El sonido del teléfono de Akari llamó la atención de ambas, cuando la jovencita e puso de pie y lo cogió del escritorio dió un grito que desconcertó a su compañera quien se movió rapidamente para taparle la boca.

—Es un mensaje de Kyouko-chan— reveló a Chinatsu una vez que esta la soltó, ambas abrieron sus ojos aun mas para leerlo, conteniendo el aliento al ver el contenido.

"Akari-chan, solo te escribo para decirte que estoy bien, estoy con Yui en Numatsu, había algo que ella tenía que hacer y por eso vino aqui. Volveremos muy pronto, no te preocupes, Kyouko"

"Pdta: Dile a Chinachu que cuidare muy bien de Yui-nyan"

Ambas jovencitas gritaron de alegría luego de un día muy severo con sus emociones y saltaron tomándose de las manos, a Chinatsu no le importo siquiera la provocación de su senpai rubia pues sabia que estaban ambas bien y es mas que estarían juntas muy pronto como siempre.

—Akari-chan, ¿que pasa todo bien?— Akane entró a su habitación cuando escucho el rumor, ambas adolescentes se sonrojaron y negaron con la cabeza enérgicamente.

—No pasa nada Onee-chan, estábamos jugando— se disculpó Akari, su hermana mayor no pudo contener la vena que se le formó en la sien al ver que ambas estaban tomadas de la mano y con la cara enrojecida sospechosamente, casi temblando cerró la puerta no sin antes sonreir lo mas dulce posible.

Soltaron un suspiro al unísono y solo en ese momento se dieron cuenta que sus manos aún estaban unidas, las dos se miraron pero no se soltaron inmediatamente, Akari sintió que Chinatsu le dio un pequeño apretón complice de un secreto, un secreto que las unió mas que nunca ese instante.

xxxxxxxxxx

Kyouko sonrió al finalizar el mensaje y apagó el teléfono, se había metido en el futón con su pijama rojo tomate, parecía que la habitación no tenía calefacción y se podía sentir algo de frío. Cuando Yui entró vestida de panda Kyouko se cubrió la mitad de la cara con la manta para evitar que ella viera lo sonrojada que estaba, su compañera la observó en silencio y antes de acercarse apretó los puños.

Ambas habían dormido juntas desde que tenían memoria, asi que ¿Porque debería ser diferente ahora?, pensaron las dos, Yui apagó la luz y se metió bajo el futón sin pronunciar palabra, ambas se quedaron mirando el techo aprovechando de la luz que se colaba por la ventana. Por un momento las dos tuvieron miedo de que sus latidos se pudieran hacer mas fuertes y descubrirlas, ¿Que no habían cicadas esa noche?, era verdad que estaba demasiado silencioso ni siquiera el ruido de autos pasar.

—¿Tienes frío Kyouko?— preguntó Yui de pronto, la mangaka giró su cabeza para encontrar la mirada de Yui en la penumbra.

—Un poco— confesó la joven rubia, era verdad ahora entendían porque costaba poco aquella habitación, parecía una refrigeradora, a ambas se les vino en mente las mazmorras de los castillos medievales. Kyouko sintió que Yui se movió acercándose mas a ella, la sensación de estar tan cerca era abrumadora, ambas identificaron el mismo sentimiento de antes y se miraron poniendose de lado.

—Asi no tendremos mas frío, ¿verdad?— dijo Yui sintiendo el calor de su amiga cerca, los ojos de Kyouko la observaban atentamente y esto le hacía girar un poco la cabeza, sintió algo dentro suyo, un impulso muy fuerte teniendola tan cerca, Kyouko estaba como encantada mirando a Yui, era como si estuviera esperando que su amiga entendiera solo con mirarla aquello que no se atrevía a decir con palabras, ¿Era posible?

—Um— Kyouko afirmó sin dejar de mirarla, Yui no supo que la impulsaba pero sin debatirselo mas llevo una mano hasta su mejilla y sintió como esta reaccionaba ante su roce, Kyouko sintió sus orejas en llamas, sabía que estaba sonrojada pero no queria bajar la mirada, no ahora.

—Yui, tu mano es muy tibia—dijo ella posando la suya encima, Yui sintió como electricidad y sonrió nerviosamente.

—Tu también Kyouko, no se como agradecerte por estar aqui conmigo— le dijo continunando con ese momento que ambas e negaban a romper, su amiga negó con la cabeza y en un impulso apoyó su frente con la de ella.

—Yui no baka, siempre estaré ahi para ti—respondió sonriendo a lo que Yui copió de igual modo, por un segundo permanecieron asi, unidas por la frente hasta que Yui se separó y Kyouko notó que bajó la cabeza un poco.

—Yo tengo miedo de volver y de que las cosas cambien, si fuera asi yo, yo tal vez tuviera que irme— dijo de pronto pensando que ella no podía decirle lo mismo, que ella no estaría ahi para ella, le dolía admitirlo pero las cosas cambiarían y Yui no sabía en que grado. Cuando alzo la cabeza para encontrarse con la azul mirada de su amiga, en esos ojos encontró tristeza y el mismo dolor que estaba sintiendo.

—Aún si fuera asi, yo siempre estare para ti Yui, no va a cambiar nada, ¿verdad?— la pregunta era una cargada de ansiedad, Yui se desarmó al ver como aquellos pozoz límpidos se llenaban de lágrimas que ella no quizo provocar, con la mejor sonrisa que pudo manifestar, Yui limpio la humedad que amenazaba con caer y luego la abrazo fuertemente, como queriendo transmitirle todo aquello que no sabía expresar con palabras.

—Claro que no va a cambiar, tu y yo siempre seremos...yo siempre voy a quererte Kyouko, siempre— dijo ella declarando con firmeza que sus sentimientos por su amiga eran mas profundos que antes, Kyouko se sintió feliz y luego de un momento ambas se separaron, se quedaron mirando por mucho tiempo seguras de que no era una fantasía, de que las dos se querían aún sin confesarlo en alta voz.

El momento las envolvió nuevamente y sin pensarlo mas y anteponer dudas, ambas compartieron su primer beso verdadero, un beso torpe que mas parecían varios besos cortos que les hacian cosquillas, un beso que lograron transformar en uno mas largo, y luego de ese otro mas profundo, cargado de la propia inocencia que ambas querían entregar.


Hola, se que no tengo perdón por abandonar mi primer fanfic de esta manera *Se inclina ante el público con humildad*. Lo unico que puedo decir a mi favor es que, sobreviviendo solo con el paro no he podido reparar o comprar otro portatil, he estado escribiendo y haciendo malabares por terminar este capitulo, la verdad no me ha quedado como queria, pero decidi postearlo para no saturarme de ideas que despues no llegan a nada. Este es el preludio del final, que no si sera el proximo capitulo o haga dos mas.