SHERLOCK BBC: SER II

CAPÍTULO FINAL

Por DarkCryonic

Sherlock no puede evitar quedársele viendo más de lo recomendado. Como si necesitara grabarse todas las caras de su compañero. A veces, John le sorprende y se le queda viendo esperando alguna respuesta, pero hace que no se da cuenta, le da la espalda en el sofá o se concentra en su teléfono esperando lo que no quiere que llegue.

Pero el tiempo está en su contra, y las acciones desencadenan las decisiones que él ya tenía tomadas de antemano. Moriarty hace todo lo que había previsto y mucho más. Pero no se sorprende demasiado, a lo más siente una tristeza que le pesa dentro del cuerpo y que no sabe cómo quitársela de encima.

Trata de muchas formas de despedirse de la forma adecuada, de decir lo correcto, de dejar pistas, pero nada resulta. Y por otro lado, podría volverse evidente para aquellos de los que quiere protegerse.

Y cuando camina por la fría azotea al encuentro de su alter ego, es que le gustaría que el tiempo se detuviera para haber tenido oportunidad de decir lo que no quiso. O para observar a su compañero un poco más mientras arruga el ceño y le reclama que no se alimenta adecuadamente, o verle baja las escaleras con pisadas cansadas para reclamarle por el ruido del violín a las 4 de la mañana mientras pasa sus manos por sus ojos tratando de quitarse el sueño de encima.

Pero ya no hay vuelta atrás, así que se esconde tras su máscara de tranquilidad y lógica y continúa. El suicidio de Moriarty le deja helado. Lo había pensado, pero nunca llegó a pensar que para ganar era capaz de arriesgar su propia existencia. Pero después de un par de minutos supo que aquel juego aún se estaba jugando y que no debía fallar ahora que podía ganar. Su cuerpo se mueve solo hasta el borde.

El frío no le ayuda. Las pequeñas gotas cayendo del cielo, tampoco. Su mano alargándose hacia el vacío para sentirle más cerca le hace gritar dentro de su cabeza. Es tan claro todo en aquel momento. Lo que deja, lo que pierde y la pétrea sensación que se anida en su cuerpo. Y lo entiende de golpe, y sabe que su enemigo ha ganado la batalla de la forma más cruel.

Tira el móvil con decisión. Un minuto más y no podría hacerlo. Y se arroja. Lo ha pensado tantas veces, hasta lo ha vivido sin vivirlo en su palacio mental. La perspectiva, Molly, el show en su totalidad. Lo único que no ha vislumbrado del todo es el tono de voz de John mientras le toma el pulso y le mira desenfocado. Tampoco llega a imaginar las palabras de su compañero frente a su tumba vacía. Está todo tan claro, se repite cada vez que su cerebro le indica los caminos para terminar con las ratas que le alejan de John y de Baker Street.

Y mientras se escabulle en la oscuridad que de paso se adhiere a su propia piel, se hace más fría y pesada la carga, porque el tiempo está en contra y el silencio se está volviendo más presente dentro de su cabeza.

Y cada vez que sus manos se llenan de sangre o su cuerpo de una cicatriz nueva, se repite que todo está bien, que pronto volverá y podrá cumplir la única promesa que le ha hecho a John, aunque éste crea que se la ha pedido al vacío de una piedra.

-…-

..

La última cicatriz le cruza la mejilla junto al revoloteó de una navaja frente a su rostro. Morán y su afán por ganar, pero no le deja. Le detiene y le deja fuera de acción como a tantos antes que él.

Puede sentir los ojos de John en su espalda perforándole de preguntas llenas de fatigas. No han tenido tiempo para explicaciones, si siquiera para decir un simple "hola". Le ha hecho venir con él sin explicación alguna.

Cuando Lestrade se va dejándolos solos frente a las puertas de Baker, en plena calle, es que se pregunta si tiene derecho de estar allí. Porque sabe que sus cosas hace mucho que dejaron de estar allí. Que ese es ahora el piso de John, y solo de él. Que después de abandonarlo por no querer recordarle, ha vuelto para reconstruir su vida desde los recuerdo, pero desarraigándose de ellos.

Mira al médico mientras éste busca sus llaves en la chaqueta. Mira sus manos y al notar las cicatrices lo entiende más aún. Está roto. Ya no es él. Mete sus manos en su abrigo mugriento y retrocede un par de pasos hacia la calle, hacia la oscuridad. John voltea rápido. Parece nervioso. Sherlock no cree poder seguir allí sin saber a qué atenerse. Sabe que no puede adivinar lo que pasó con John todo ese tiempo, ni siquiera la información de la red de vagabundo puede ser tan específica para ayudarle a entender aquello.

-¿Sherlock?—Pregunta cuando nota que ya no está sobre la vereda, sino que en la calle.

-Hablamos luego. —Dice tratando de parecer tranquilo mientras mira hacia otro lado.

-¿A dónde vas?—Pregunta el médico caminando hasta él un par de metros.

-Hay cosas que tengo que hacer. Lestrade quiere un informe…-Dice por decir, alejándose un poco más.

-Ya es tarde. Te ves como si no hubieras dormido en semanas. Debes descansar. —Dice alargando su mano hacia él.

Sherlock se la queda viendo y niega levemente. John siempre tan amable. Pero no puede, porque si le toca se desmoronará. Y no ha estado aguantando tanto tiempo para mostrarse tan patético al final de la gran aventura.

-Sobreviviré. —Dice.

-Sherlock, qué demonios… ¿dónde vas a estar? ¿Tienes un móvil? ¿Si quiera tienes dónde dormir? Porque es bastante obvio que has estado de vagabundo. Tu abrigo ha tenido mejores tiempos. —Sherlock sonríe.

-Yo… Yo lo siento, John. Hablamos mañana, ¿ok?—Dice echándose a caminar por la calle hacia la vereda de enfrente y de allí a la siguiente calle en busca de un agujero en donde esconderse y respirar. Pero no puede adivinar que John corra tras él y le agarre de un brazo.

-No. —Dice el médico apretando el agarre. —No te vas a ninguna parte. Te quedas en Baker Street conmigo hasta que me cuentes todo lo que ha pasado con lujo de detalles.

-¿Y después?—Pregunta sin pensarlo. John se le queda viendo, buscando.

-Eso lo veremos después.

.

El salón se ve diferente. Más ordenado, con menos cosas. Más claro. No puede evitar pensar que ha sido borrado del lugar. Se sienta incomodo en el sofá que fue suyo, pero que ahora parece tan ajeno. Se queda quieto. No se quita el abrigo. Y evita mirar demasiado a su alrededor. La señora Hudson no le ha visto llegar, y cree que es mejor. No está para encuentros dramáticos. Pasa su mano por su rostro y siente la sangre seca en su mejilla. Cuando ve su mano a la luz de la lámpara la esconde de nuevo. John está en la cocina haciendo té, y le da una mirada cada cierto tiempo para verificar que está allí.

Sherlock recuerda una de sus libretas de notas que lleva con él y la saca para dejársela a mano para el médico. Cuando lo ve caminar al salón deja la libreta sobre el sofá a su lado y vuelve a esconder sus manos en el abrigo.

-¿Té?

Niega. John de todas formas deja la taza en la mesa frente al detective y se sienta frente a él, en un sillón. No puede evitar mirarle y notar a Sherlock muy incómodo. Como si estuviera mal estar allí.

-En verdad, me tengo que ir, John. —Dice poniéndose de pie y caminando hacia la que fue su ventana donde dejaba su atril y el violín. Pero ya no hay nada de ello en ese lugar.

-Fueron 3 años, Sherlock. Lo mínimo que necesito es una explicación.

-No John, lo que necesitas es seguir con tu vida. —Dice el detective sin mirarle.

-¿qué?

-Estas a salvo, todos lo están ahora. Y debe seguir estando así. Debo seguir muerto.

-Pero…

-Es el costo de la victoria sobre Moriarty.

-¡qué demonios estás diciendo!—John se pone de pie de forma rápida.

-Ya no hay…-Sherlock mira a su alrededor buscando las palabras correctas, pero estás no vienen a su encuentro. —Seguiré siendo un vagabundo. Nunca me aburro…

-¿qué? No entiendo…

-Si vuelvo a ser yo seguiré metiéndome en problemas, enojando a las personas equivocadas, y siendo foco de la atención de gente que siempre usara mis debilidades en mi contra. Y esto, lo que ha sucedido, volverá a suceder. Pero si continuo en las sombras, apartado, haciendo mi trabajo de forma que nadie lo note…–John cierra los ojos mientras aprieta los puños.

-Lo vuelves a hacer por mi bien, sin consultarme si quiero o no que te desaparezcas de nuevo…

-Eres demasiado terco para saber lo que te conviene. —Dice Sherlock en un tono calmado.

-Eres demasiado mandón para darte cuenta que me importa una mierda lo que me conviene desde tu punto de vista. —Dijo acercándosele un par de pasos. —Y deja de ocultar tus manos en tu abrigo…

-He tomado notas de las cosas que he hecho, de los lugares en los que he estado… te las mandaré luego con uno de los muchachos. Por lo pronto, te dejo esa libreta. —Dice haciendo una seña con la barbilla hasta el sofá, desviando la atención de John de sus manos ocultas.

-Preferiría que me contaras tú. —Dijo el médico mirando la libreta sin ganas de leer lo que en ella está escrito.

-No me gusta repetir las cosas. —Contestó Sherlock caminando hacia la escalera.

-¿Y no te llevaras alguna de tus cosas?—Preguntó John. Sherlock se detiene pero no sabe que decir. De todas formas no necesita muchas cosas con él.

-No veo nada mío en este lugar Y si queda algo, puedes tirarlo. —Dice bajando algunos peldaños.

-Quiero ir contigo… -Dice John corriendo hasta la escalera. Sherlock le mira desde su posición y sonríe.

-No tienes cara de mendigo. Además muchos sufrirían si tú desaparecieras.

-¿Puedes ser mi nuevo amigo vagabundo?—Grita cuando lo ve abrir la puerta.

Sherlock sonríe y sale cerrando la puerta tras del él.

..

John toma la libreta y lee la fecha en la primera hoja. Un escalofrió le cruza la espalda. Tiene fecha de un mes antes del supuesto suicidio. Cuando pasa las hojas comprende, quizás hasta imagina, las ideas que rondaban al detective. Lee entre líneas lo frustrado que se encontraba y lo doloroso que le fue planear en silencio los pasos a seguir.

A veces su letra se vuelve extraña y alargada. Como si su mano temblara. Otras, las formas parecen apenas distinguirse de una línea delgada y firme cruzando el papel. Termina de revisar la libreta en menos de dos horas. La relee. La huele y hasta la aprieta entre sus manos para absorberla del todo.

Entiende que no es el único que ha sufrido. Entiende que las cosas tienen sentido y que quizás no hubieran podido ser diferentes.

Y por sobre todo, entiende, que la soledad protege y que el cariño, no es una ventaja.

…..

FIN

DARKCRYONIC