Nube Azul


Acababan de salir del hospital de la doctora Beiste, y por supuesto, Rachel había exagerado todo con respecto a las vacunas.

El único problema que había ocurrido en toda esa mañana había sido intentar calmar al pequeño Liam después de ser vacunado. Había llorado toda la sesión y pasada una hora más tarde ya estando en el auto con sus madres no dejaba de hacerlo, poniendo todos sus sentimientos en cada sollozo.

-Lo siento mi amor, era necesario – trataba de tranquilizarlo Rachel con los ojos vidriosos por ver tan triste a su pequeño rubio.

-Quizás si le compramos un chocolate…

-Ya escuchaste lo que dijo la doctora, nada de comida por las siguientes dos horas… Es normal que llore, es un trauma para los bebes pasar por estos procesos – Quinn asintió mirando de vez en cuando por el espejo retrovisor, Liam de a poco se iba quedando dormido en brazos de su madre, quien no dejaba de mirarlo con dolor.

La morena no había podido evitar las lágrimas cuando vio a su pequeño llorar con esa magnitud en el consultorio, incluso a Quinn se le había puesto la piel de gallina y había querido quitarle esa aguja de encima a su hijo, pero si Rachel decía que era lo mejor para él, entonces no podía hacer otra cosa que obedecer.

Treinta minutos transcurrieron hasta que Liam por fin se quedó profundamente dormido.

Habían estado viajando durante casi dos horas en auto para poder llegar al siguiente pueblo, el pueblo donde estaba la tienda de autos del "Tío Lu", un acogedor nombre que el tío Lu había escogido para llamar a su tienda.

-¡Tío Lu! – grito Quinn nada más verlo.

-¡Osita Quinn! – Su tío salió a recibirla como siempre lo hacía, con una sonrisa enorme y un abrazo que la hacía elevarse en el aire.

Se sintió como una niña de nuevo en los brazos del enorme hombre.

El tío Lu era el único hermano de su madre, la oveja negra de la familia Ross. El había decidido hace mucho tiempo que no iba a pertenecer al negocio de la familia Ross como todos esperaban que hiciera, y en cambio tomo una decisión que haría que el resto de su familia lo despreciara, abrir su propia tienda de autos para la venta y alquiler.

Poco le importo a él lo que todos esos "conservadores" tuvieran que decir acerca de su vida.

Cuando Quinn descubrió que tenía un tío llamado Lucian a solo dos horas del lugar donde había vivido toda su vida, y que además tenía su propia tienda de autos increíbles, lo primero que hizo teniendo solo catorce años, fue viajar en autobús y buscar a su tío. Desde el momento en que se conocieron se habían vuelto los mejores amigos. Difícilmente Judy pudo hacer algo para detenerla de intentar visitarlo una y otra vez mientras Russel la consintiera y la dejara hacerlo e incluso la acompañara haciéndolo.

-No sabía que venias osita, de ser así habría preparado uno de los mejores para salir a correrlo por el pueblo – Quinn se palmeo la frente lamentándose.

-Ya no puedo correr tio Lu, Rachel me mataría, y además… no puedo arriesgarme a dejar a Liam sin una mamá – se encogió de hombros al tiempo que volteaba a mirar a Rachel, quien venía con el pequeño en brazos y le sonreía a su tío. El hombre le devolvió la sonrisa.

-Ah… Rachel tiene mucha razón, no sé en qué estaba pensando, ¡ahora tienes un hijo! – El tío Lu palmeó su espalda y se alejó negando con la cabeza en dirección a Rachel. Habló con ella un momento sobre algo que no alcanzaba a oír y hacía gestos con sus enormes brazos haciendo que Rachel pareciera más pequeña de lo que aún era.

"Adorable". Pensó y suspiró al tiempo que refugiaba sus manos en su abrigo.

-Veamos… - se giró para comenzar a mirar los vehículos a su alrededor, habían llegado nuevos, podía reconocer cada uno de los que habían pasado por esa tienda y sabia cuales habían sido una nueva adquisición para su tío.

Solo bastaba encontrar el más aburrido y entonces Rachel iba a estar tranquila con la decisión.

Vio a su tío y a Rachel con Liam acercarse a ella.

-Rachel me comentó que estás buscando cambiar de auto – dijo tío Lu apoyando su pesado cuerpo en su gran camioneta negra.

Quinn asintió derrotada – Es algo que teníamos pensado hacer hace un tiempo. Liam necesita más seguridad.

-Y algo más amplio – agregó Rachel – para poner las compras en la parte trasera y eso…

-Sí, entiendo, hay muchos jóvenes hoy en día buscando algo más seguro que divertido – suspiró – supongo que los tiempos van cambiando… más y más bebes nacen en jóvenes de su edad y los chicos tienen que tomar otras responsabilidades – Rachel asintió dándole la razón - Creo que tengo algo perfecto para ustedes… - Se quedó pensando unos segundos - Ah, aún no está en exhibición, pero supongo que puedo hacer algo por mi osita Quinn y su familia – las chicas se sonrieron por como las acababa de llamar, más aun Quinn por sentir que al fin alguien tomaba en consideración que estaba formando una familia con Rachel sin reprocharle algo del pasado.

-Si lo tienes en negro me lo quedo – Lucian rió por las ocurrencias de Quinn. Era increíble como la chica siempre confiaba en el próximo auto que iba a darle incluso antes de verlo siquiera.

-¡Quinn! Tenemos que verlo primero, hay que ver si es seguro para Liam – comenzaron a caminar siendo guiados por Lucian.

-Oh créeme Rach, si el tío Lu dice que es seguro es porque lo es, sino diría que es divertido, ¿verdad tío Lu? – preguntó a su tío que iba más adelante.

-Por supuesto osita, solo existen los autos divertidos o los autos seguros, y el que les mostrare es cien por ciento seguro.

Quinn se lamentó en silencio, pero solo basto sentir la mano de Rachel alrededor de la suya y esos ojos miel mirándola con amor para olvidarse de todo el asunto del cambio de vehículo. Amaba hacer cosas por su familia, iba a amar ver a su hijo seguro y tranquilo en un auto propio, sin tener que pedírselo a su madre de nuevo.

-Acá esta, el auto más seguro del planeta, Volvo xc60.

Quinn se quedó de piedra al ver el auto no divertido que le mostraba su tío, y en negro…

-Wooh…

-Es muy lindo – Quinn miró a su novia con desconcierto.

-¿Lindo? ¡Es una bestia! Tío Lu, pensé que me ibas a mostrar una mini Van para señora – Su tío Lu le guiñó un ojo, había estado bromeando con ella, por supuesto.

-¿Crees que no te conozco? Por mucho que quieras un auto seguro ibas a aburrirte y cambiarlo al poco tiempo si no tenía un poco de tu estilo también – Quinn le dirigió una mirada llena de adoración – Oh vamos, eres mi sobrina favorita, y Rachel y el pequeño Liam se merecen viajar en algo "lindo" – Rachel se sonrojó, pero no podía dejar de sonreír, aunque se reservaba un poco su alegría frente al hombre que seguía siendo un poco desconocido para ella.

-Creo que es perfecto – dijo Rachel, Quinn le sonrió – Y si tú estás de acuerdo con comprarlo podemos hacerlo.

-¿De verdad? – Preguntó ilusionada Quinn – No quieres ver si caben muchas cosas en la parte de atrás o si la silla de Liam…

-Vamos a confiar en Lu amor, parece grande y seguro y con eso para mí es más que suficiente. Además, si me explicaran cualquier otra cosa no lo entendería – confesó avergonzada.

Quinn se acercó y tomo su cara para depositar un suave beso, con cuidado para no despertar a Liam.

Sintió la sonrisa de Rachel contra sus labios y se separó solo unos centímetros.

-Te amo – dejó otro beso y se separó de su novia – Tío Lu, nos llevamos a "La Bestia"

-Mira Liam, es Hi-5 – Liam miraba con curiosidad la pantalla que había en el asiento frente a él.

Había estado durmiendo su siesta tranquilamente y de pronto volvía a casa en un auto que él no conocía y que además tenía su programa favorito. O seguía en un sueño o sus mamas habían tenido algo que ver en todo esto.

-Mama

-Alguien parece desorientado – dijo Quinn mirando por el espejo retrovisor y sonriendo feliz mientas manejaba "La Bestia", como había apodado a su auto.

-Se está acostumbrando – señaló Rachel acariciando el cabello de su pequeño – Y parece que le gusta el cambio, hasta se olvidó de la vacuna.

-Ya extrañaba verlo tan calmado, quería arrancarle la jeringa a la enfermera y darle con ella en la cara, a ver si dejaba de sonreír la muy…

-Quinn… - reprochó Rachel – solo estaba haciendo su trabajo, hace lo mismo todos los días, debe saber que todos los niños reaccionan como Liam.

-Como sea, ¿vamos a comprar algo para comer camino a casa? – Vio a Rachel asentir - ¿comida china?

-Siempre y cuando no vuelvas a comer esas cosas de cordero, dejaron un pésimo olor en la casa – recordó Rachel.

-Bien, sin cordero será.

Faltaba media hora para llegar al pueblo de Lima, eran casi las siete de la tarde y aun no oscurecía, pero se notaba que no tardaría en ocurrir por los tonos anaranjados que había en el paisaje de árboles y montañas nevadas que tenían a su alrededor, era simplemente perfecto.

-¿Qué es eso? – preguntó de pronto Rachel asomándose entre ambos asientos delantero para mirar algo en el cielo.

-¿Qué? – Quinn no podía ver nada

-Eso Quinn… allá no, allá – apuntó con su mano y Quinn observó en esa dirección.

-No veo nada.

-Parece… - se quedó en silencio de pronto. A punto había estado de decir que era una nube azul.

-Rachel, tienes que ser más elocuente, no te entiendo nada – alegó Quinn

-Oh dios, Quinn mueve la cabeza a la izquierda – la rubia se movió un poco en el asiento ansiosa por ver lo que señalaba Rachel, y cuando lo hizo al fin pudo mirar con asombro una nube azul.

-¡te lo dije! – Rachel miro a su chica con sorpresa– Te dije que Sam no mentía, él lo vio, yo casi lo vi…

-Quinn ha pasado una semana de eso, Sam dijo que no recordaba muy bien…

-¡Se desmayó Rachel! Míralo tú misma ¡esta justo ahí!

-Debe ser el reflejo de algo amor – Rachel mantenía su posición intentando no preocuparse.

-Reflejo de que Rachel, no hay un lago cerca, esa cosa hizo que Sam se desmayara… y los destellos… Era eso, estoy segura, pero… no hay destellos – Seguían avanzando por la carretera y a medida que lo hacían se acercaban cada vez más a la nube azul haciendo que Rachel comenzara a preocuparse.

-Quinn, creo que nos estamos acercando, no sé si sea prudente, puede ser una tormenta eléctrica… - Quinn seguía pendiente de mirar la nube – Quinn

-No lo entiendo, ¿Qué será? – se cuestionó eso a sí misma.

-No lo sé, pero no quiero que te sigas acercando.

-Pero no podemos parar en medio de la nada, que tal si no se va, podría oscurecer demasiado.

-Quinn, detente, no me da confianza esa cosa, ¡oh por dios se está haciendo grande! – Hasta Liam se alertó por el grito de su madre y Quinn sintió pavor al ver que se hacía más grande, estaba a un kilómetro de ellas y en contraste con el cielo anaranjado el azul de esa nube se veía increíblemente intenso.

-¿Deberíamos…

-Sí, detente ahora – Rachel estaba presa del pánico, había palidecido completamente, era increíble que Quinn hubiera tenido razón en todo, era simplemente asombroso encontrarse con una cosa así en la vida, y que fuera en Lima era casi irreal.

-Tranquila Rach, debe ser una pequeña tormenta como dijiste tu – ni ella misma lo creía, pero la actitud de Rachel no iba a servir en una situación de peligro.

Esperaba que no estuvieran en peligro.

El auto se detuvo a un lado de la carretera y era el único auto que estaba en ese momento ahí, para poca suerte de ellas.

-Nos vamos a quedar acá hasta que pase todo, tranquila cielo – Se giró a mirar a Rachel y la vio mirando con temor al cielo, Liam la miraba como preguntándole que le pasaba a su otra madre.

Pasaron quince minutos sin que la nube se fuera, al contrario había crecido aún más si era posible, ¿Cómo no había llegado la NASA hasta ese lugar ya? Rachel y Quinn se lo cuestionaban, era imposible que nadie aparte de ellas lo hubiera notado.

Intentaron utilizar todo a su favor para que alguien más supiera que estaban ahí, pero la suerte seguía sin acompañarlas, los teléfonos celulares parecían muertos, aunque no era de extrañar en esa zona tan aledaña.

-Voy a retroceder un poco más – Esa era la nueva estrategia de Quinn, retroceder el auto con cuidado para alejarse más y más de la nube, pero daba igual su esfuerzo, estaba a más de una hora del pueblo del tío Lu y a más de media hora de Lima, y la nube parecía querer seguir creciendo.

-Déjalo Quinn, mejor… mejor volvamos donde Lu, podemos quedarnos allá esta noche – sugirió Rachel.

-No tenemos las cosas de Liam

-Compramos allá.

-Tu padre se va a p…

-Da igual – la interrumpió la morena - todo da igual, no quiero seguir viendo esa cosa, y Liam ya tiene hambre, el biberón no lo va a dejar satisfecho.

-Está bien – suspiró Quinn.

….

Se dispusieron a regresar al pueblo del tío Lu y todo parecía ir perfecto durante los siguientes diez minutos, aun se veía en el cielo la nube azul, pero ya tan lejos que se hacía indistinguible para alguien que no la hubiera visto como las chicas lo hicieron hace unos momentos.

-…Lo que yo digo, es que no puedes reaccionar así ante estas situaciones cielo. Si hubiera una tormenta eléctrica tendríamos que salir del automóvil y simplemente refugiarnos en un lugar más seguro, pero tus gritos solo van a hacer que Liam se asus…

-¡QUE DEMON…

Quinn perdió por completo sus sentidos el tiempo que duró su aturdimiento, sintió las piernas tan frágiles como la gelatina y los brazos tensos como el roble. Había perdido el control sobre el auto y ahora el mismo giraba sobre la carretera como si fuera una hoja removida por el viento.

El llanto de Liam y los gritos potentes de Rachel no se hicieron esperar mientras esta intentaba proteger a su hijo con todas sus fuerzas por el movimiento abrupto del auto en descontrol.

Fueron unos segundos interminables en que el chillido de las ruedas del auto y el paisaje pasando frente a ellos tan rápido como un remolido habían convertido el tiempo en algo eterno.

Eterno y aterrador.

El movimiento terminó tan rápido como comenzó.

De pronto el silencio.

El corazón de Quinn palpitaba a toda prisa, su cuerpo seguía sin reaccionar, estaba en shock sin despegar la vista de lo que tenía justo en frente, ¿Cómo había sucedido algo así?

-Quinn… - Rachel sollozaba y su hijo no se quedaba atrás – Quinn… - volvió a repetir, pero la joven rubia parecía hipnotizada mirando hacia el cielo.

Rachel comprobó que su atemorizado hijo estuviera bien y se adelantó sobre los asientos delanteros para poder observar lo que su rubia también veía – Oh por dios – sollozó más fuerte – Quinn, mi amor – tomó su brazo y Quinn se sobresaltó.

-Tenemos que salir de aquí – dijo Quinn con una voz profunda y suave.

Al fin despegó su vista de la nueva nube azul que había justo enfrente de ellas. Solo eran cien metros los que las separaba de este nuevo hallazgo y ni un auto a la vista, nada normal en una carretera principal.

No se dijo nada más, Quinn se palmeó mentalmente para reaccionar y miró al asiento trasero, trató de sonreírle a Liam para que se tranquilizara pero sabía que no podía hacer mucho, había sido el segundo trauma del pequeño ese día, probablemente quedaría marcado durante días por todos esos acontecimientos.

-Vamos a estar bien, ¿de acuerdo? – Dijo esta vez mirando a Rachel, que con una mano en la boca para dejar de sollozar asintió y se abrazó más fuerte a su pequeño – Necesito que lo sepas, voy a hacer hasta lo imposible para que salgamos de esta – siguió Quinn – No sé qué sea esa cosa, de donde salió o si nos va a querer hacer daño, pero lo que si se es que si lo llega a intentar no lo va a lograr.

Rachel asintió sin saber que decir, solo se inclinó y besó los labios de su rubia intentando no mirar hacia el cielo.

-Andando…

…..

El viaje de vuelta estuvo cargado de tensión, aun se podía ver desde ese punto la primera nube azul, pero al menos esta no estaba sobre la carretera como la otra.

Quinn parpadeaba tratando de no distraerse con el recuerdo mientras conducía pero era casi imposible no pensar en lo que vio, era inhumano, estaba segura de que nunca se había visto algo como eso en la tierra. No es que se hubiera preocupado alguna vez por estudiar algo de astronomía, pero era una aficionada a las cosas paranormales y no se le habría escapado que existiera algo así en su propio planeta.

¿Qué podría ser?

¿Un agujero de gusano? ¿Un hoyo negro en proceso de formación? No recordaba cómo se formaban estos pero no parecía que se crearan de esa manera.

Descartó la radiación, normalmente esta afectaba la flora y fauna.

Tenía a una cerebrito en su auto y aun así prefería sacar sus propias conclusiones…

-Amor… - llamó con suavidad a Rachel - ¿están bien allá atrás?

-Sí, Liam esta algo inquieto, no puedo encender la pantalla – Otra cosa más que agregar, no funcionaban los aparatos electrónicos.

-Tiene el álbum de imágenes en su mochila, quizás con eso se entretenga hasta que lleguemos – Rachel hizo caso a su rubia, no podía pensar con claridad después de lo que había sucedido – ¿Te haces alguna idea de lo que era? – preguntó

Rachel se mostró pensativa unos segundos – No estoy segura, me imagino... que es… cielos, no lo sé – parecía contrariada, la morena juntó con fuerza sus cejas.

-Que me lo digas no lo va a hacer menos real Rachel – Cuanto la conocía su rubia, le hubiera sonreído divertida si no estuvieran pasando por esto.

-Parecía tener electricidad en ella ¿No te parece?

-Sí, pero siendo sincera no creo que sea una tormen…

-Lo sé – interrumpió rápidamente Rachel – No era una tormenta eléctrica, sé cómo son y eso no se parecía en nada a una. Más bien parecía que algo se estaba formando en el centro, como si algo fuera a salir de ahí en cualquier momento.

-Como un agujero de gusano – Miró a la morena impaciente por ver su reacción.

-Exacto – Rachel dejó caer su cabeza hacia atrás.

-Ahí está la otra, nos estamos acercando – La morena volvió a prestar atención al frente, el terror no pasaba por más que se acostumbrara a observar la nube azul. Pero al menos ahora podía prestar más atención a como se veía en su totalidad.

No parecía medir más de treinta metros, era ovalada y los bordes no se desvanecían a causa del viento como los de cualquier otra nube, estos parecían firmes e imperturbables, casi sólidos. Bajó la mirada para posarla sobre la carretera y se sorprendió cuando vio a dos mujeres tratando de llamar la atención en dirección a ellas.

-¡Quinn, mira eso! – Esta vez la rubia pudo ver perfectamente a las chicas que se encontraban a unos quinientos metros de donde estaban ellas.

-¿Qué rayos hacen ahí?, ¡se van a congelar en la carretera! – Era increíble que después de no ver un solo auto desde hace horas encontraran a dos chicas – Las tenemos que ayudar – Rachel dudó un minuto la decisión de ayudar a unas locas extrañas que aparecían de pronto en una carretera nevada, sobretodo porque no sabía si en realidad estaban locas y podrían hacerles daño, pero nunca había sido una persona que negara ayuda, sobretodo en ese clima, así que solo calló y dejó que su novia se hiciera cargo de la situación como bien lo había estado haciendo hasta ahora.

La rubia se acercó rápidamente acelerando para que las chicas no se siguieran helando allá afuera, parecían realmente jóvenes para ellas, casi de su edad.

-Parecen de nuestra edad… - Murmuró Quinn.

-No bajes la ventanilla amor, solo déjalas entrar, están tiritando – Era verdad, a solo diez metros las chicas habían comenzado a correr en dirección al auto para recibir ayuda, se notaba que estaban desesperadas por ella.

Una tenía sangre latina, eso seguro, era realmente hermosa y de una piel morena casi exótica para los norteamericanos, y la segunda era rubia y caucásica como Quinn, solo que más alta.

Las dos igualmente hermosas.

La confiada latina abrió la puerta del asiento delantero y se sentó en él al mismo tiempo que la rubia más alta hacia lo mismo con el asiento trasero, a un lado de Rachel.

No parecían querer decir absolutamente nada, solo abrigarse y después de un largo minuto en que Rachel y Quinn se enviaran miradas por el espejo retrovisor, comenzaron a reírse de alegría.

-¿Qué? – Preguntó Quinn con confianza a la morena que tenía a un lado - ¿Nos van a decir qué demonios hacían allá afuera o qué?

-Quinn no las molestes.

Liam ahora si parecía confundido, miraba con tanta curiosidad a la rubia que estaba a un lado de su madre que la chica volteó a verlo al notar la mirada sobre ella.

-¡Sanny! ¡Hay un bebe aquí! – Rachel volteó a ver a su hijo que las miraba atentamente, cuando escuchó la suave voz de la rubia desconocida sonrió como solo él podía hacerlo – Aww, creo que le agrado Sanny.

-Claro que le agradas Britt-Britt, no hay a quien podrías NO agradarle – En contraste con la dulce voz de la rubia alta la de la latina era más profunda y sexy, según Rachel.

-Es cierto – Respondió sin timidez la rubia, Quinn volteó sobre su asiento para mirar el panorama que se vivía en su auto – Hola, soy Brittany – Saludó la chica a Quinn.

-Emm… OK, soy Quinn, ella es mi novia Rachel y el hermoso rubio que te sonríe más allá es mi hijo Liam.

-Woow, no sabía que dos chicas podían tener hijos, sino se los habría pedido a Sanny – La tal Sanny casi se atraganta con el agua que se había llevado a la boca.

-¿Qué hacían allá afuera? – preguntó Rachel a las chicas para que se olvidaran del tema anterior. No era buena idea exponer a Quinn ante unas desconocidas.

-Estábamos acampando – Sanny de volteó como Quinn para poder responderle – A propósito, soy Santana, solo Britt me llama Sanny, así que no lo hagan – Rachel asintió con timidez y Quinn levantó una ceja – Estábamos acampando, teníamos una casa rodante y era todo perfecto, créanme, pero esa cosa – volteó para apuntar con rabia a la nube azul que seguía allí – la desbarató.

-¿Cómo que la desbarató?

-Así como escuchas rubia, empezó a iluminarse y lanzas destellos en nuestra dirección, creímos que íbamos a morir allá afuera, llevamos más de una hora caminando y esa cosa sigue creciendo, estoy segura de lo que es…

-¿Qué es? – preguntó Quinn impaciente.

-Es un proyecto de los rusos para quitarnos nuestra tecnología – Britt asintió convencida de lo que decía su amiga.

-No sé si…

-Eso no es todo rubia, antes de que la maldita cosa…

-Sin maldecir por favor – Santana miró a Rachel y después al bebe que ahora estaba sobre las piernas de Britt y asintió con una mueca en sus labios.

-Antes de que la cosa se agrandara más y más, escuchamos por la radio que habían estado apareciendo miles de ellas en todo el mundo, había una por cada pueblo o ciudad, ¿pueden creerlo? Es como si hubieran puesto una para cada localidad de personas ¿Para qué querrían los rusos enviarnos esporas mágicas a todos? Ajá, ahí está la cuestión más importante…

-La cual es…

-Quieren que caigamos en la trampa y nos acerquemos, entonces cuando lo hagamos lo suficiente nos envían una descarga eléctrica y ¡PUM! – Rachel se sobresaltó – Adiós electricidad.

Quinn encendió el auto nuevamente negando con la cabeza – Es la teoría más estúpida que he escuchado en mi vida – La rubia no tenía filtro cuando quería dar su opinión, pero la latina no parecía ofendida, sino más bien lista para debatir durante horas – Los rusos no tienen esporas mágicas genio, y para que querrían quitarnos la tecnología.

-Para ser los primeros en la carrera espacial – la latina tenía un punto, pero seguía siendo una idea absurda.

-Los rusos ya son los primeros en la carrera espacial, desde que descubrieron que lo de la llegada a la luna era falso se nos adelantaron… - Siguieron hablando durante varios minutos más todas las teorías que se les podía ocurrir. Liam parecía entretenido con su nueva amiga de juegos, que para suerte de él, parecía querer entretenerlo durante horas.

Rachel fue la única que prestó atención a la nube azul desde la ventana trasera cuando pasaban por un lado de la misma, para sorpresa de ella, no parecía ser plana como lo había imaginado, era perfectamente esférica y el centro de la misma siempre se veía como una acumulación de energía, podía apostar lo que quisieran a que había visto algo moverse desde ese punto céntrico, pero negó mentalmente para alejar esos pensamientos, esperaba que todo volviera a la realidad cuando estuvieran ya en el tranquilo pueblo de Lima.

Gracias por seguir leyendo :)