Disclaimer: Todos los personajes son propiedad de JK Rowling. Este fic participa en el reto "Mañana será otro día" del Escorpión Que Coleccionaba Rosas"

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Era una tarde de Septiembre, como cualquier otro día pero no para Rose Weasley, quién había terminado con Scorpius Malfoy la semana pasada.

Ella se encontraba sentada mientras observaba el atardecer desde la pequeña terraza de su cuarto.

Ya habían pasado casi cuatro días desde la última vez que había salido a tomar un poco de aire fresco.

El frío de Inglaterra se hizo presente cuando una gelida brisa golpeó delicadamente su pecoso rostro, se abrazo así misma para poder disipar un poco la baja temperatura que suele caracterizar a Londres.

Rose entró a su habitación para poder evitar un resfriado, no quería enfermarse y mucho menos ahora.

Pero ir a su cuarto fue un grave error, en su buro se encontraba una fotografía de dos jóvenes, un rubio y la otra una pelirroja, ambos felices y enamorados.

Una lágrima traicionera surco en su mejilla izquierda.

Extraña aquella voz, que hacia que su cuerpo temblara, tan grave pero a la vez tan cálida.

Extraña despertarse entre los brazos del amor de su vida.

Extraña aquella sonrisa ladeada que ocasiona que su corazón palpite más rápido de lo normal.

Extraña estar cerca de el.

Se habían conocido de una manera casual e inesperada. Sus ojos grises la habían hinoptizado desde un principio y que decir de su hermoso cabello rubio.

Desde un comienzo el había sido todo un enigma para ella.

Y aún no podía creer que aquellos inolvidables momentos juntos, se habían ido para siempre y ahora eran nada más que solamente que recuerdos.

Recuerdos maravillosos pero en conjunto pueden llegar a ser terriblemente dolorosos.

-Oh que hermoso, yo quiero uno de esos- chillo Rose y se soltó de la mano de Scorpius para ir a la máquina repleto de osos de peluche.

-Cariño, no creo que sea buena idea- comentó el

-No me importa, pero yo quiero uno-

-Pareces una cría- concluyó Scorpius -Haber déjame intentar- dijo al ver que Rose se enfurruñaba cada vez que la pinzas de metal soltaba en el último segundo el oso que ella había escogido.

Hizo aún lado a Rose y metió una moneda en la ranura correspondiente, maniobro magicamente la palanca y apreto un botón rojo, la pinza cogió a un oso de color rosa, estaba a punto de declararse vencedor en la disputa entre Scorpius Malfoy vs La máquina timadora.

Pero el peluche cayó inerte en el montón de juguetes, cuando tan sólo le faltaba 3 centímetros para que el oso fuera suyo.

-¡Esto es una estafa Rose!- grito el indignado.

-Y a mi que, yo sólo quiero uno- dijo enojada, empujo "delicadamente" a su novio y metió otra moneda en la ranura que estaba situada en la parte superior de la máquina.

-¡Rose!- suplico el, al ver que llevaban más de treinta minutos intentando ganar un peluche, en vez de disfrutar el parque de diversiones que tenían ante ellos.

-Espera, estoy apuntó de lograrlo- dijo ella mientras se concentraba en que peluche escoger.

-Eso dijiste hace diez minutos, ¿y a caso vez un oso de felpa en tus manos?- refunfuño el

-Ya cállate- lo regaño Rose

Scorpius ya estaba harto de la situacion, así que agarró a Rose de la cintura y se la lleva cargando en sus hombros hasta un puesto cerrado de comida.

-Maldita sea Scorpius, bajame- gimoteo la joven pelirroja.

Cuando al fin Rose tocó el suelo empezó su plan de venganza contra su novio.

-¡Para, para, Rose!- Scorpius giro sobre si mismo intentando escapar de ella, Rose sabía claramente que el odiaba que le hicieran cosquillas.

-Te lo mereces- comentó ella.

El logró agarrarla de su brazo y la estampo contra la parte metálica del puesto de comida.

Rose abrió la boca sorprendida ante la rudeza de su novio.
Se miraron agitados y respirando agitadamente, la disputa había excitado un poco a ambos.

Dieron un pasó enfrente y ella lo rodeo con sus delgados brazos.
Scorpius se inclino y la beso suavemente. Rose cerro los ojos y se pegó a el todo lo que pudo, intentando que nada interviniera entre los dos. El sonrio, le dio otro beso más, otro y otro. Cuando al fin se canso, pegó su frente contra la de ella y se quedó ahí, quieto, mientras la miraba fijamente con sus ojos grises.

-¿Quieres ir todavía por tú oso?- le propuso el, hablándole en susurros.

Rose se estremecio al tener su cálido aliento tan cerca de ella -Olvidalo- respondió y lo volvió a besar antes de que el pudiera replicar.

Silenciosa lágrimas surcaban en sus mejillas, no otra vez, desde que había terminado con Scorpius, no podía dejar de recordar los momentos que habían pasado juntos.

Puede que para muchos esos recuerdos no signifiquen nada, pero para ella, son los más valioso del mundo.

Sabía que tenía que seguir adelante, y para lograr eso, era necesario tener que superar a Scorpius

El había su primer amor, la primera persona que entendió su corazón, pero tenían que decirle adiós, por el bien de el, por el bien de ella, por el bien de ambos. Por que de nada sirve una relación sin confianza.

Le dolía pensar que Scorpius no le creyera que Lorcan Scamander sólo era un amigo no su amante, como había determinado su novio, perdón, su ahora ex-novio. Bueno las circunstancias que Scorpius los había encontrado eran algo comprometedoras pero no tanto para que el pensara que lo estaba engañando.

Como deseaba ser bruja y tener una varita mágica, sí tuviera una, su vida sería mucho más sencilla, no correría con el riesgo de ser lastimada.

Rose recordó una frase que Scorpius le había dicho cuando ella lo regaño porque se había aventado de un avión, diciéndole que podría haberse lastimado. Pero lo sorprendente fue que el rubio no siguió con la pelea sino embozo una cinica sonrisa y mencionó -De que sirve la vida sin un poco de riesgo-

Sí no se hubieran arriesgado, Scorpius Malfoy y ella, tal vez nunca habrían sido algo más que amigos.

Sí Hermione Granger no se hubiera arriesgado a besar a su mejor amigo, su hermano y ella nunca habrían nacido.

Sí su tío Harry no hubiera besado a su madrina, en aquella final de fútbol, tal vez, solo tal vez el apellido de su tía Ginny no sería Potter.

-Nada, la vida no serviría de nada sin un poco de riesgo- concluyó en su mente Rose.

Y ese riesgo tenía nombre y apellido, Scorpius Malfoy.

Ahora, no le quedaban más que las fotos que compartía con el. Esas memorias, esos recuerdos en los que él era el dueño de sus risas , en los que ese chico no se había dejado llevar por los celos para decir cosas hirientes que era mejor no recordar…

…esos en los que ambos no sabían que estar enamorados les iba a ser doloroso.

Pero el daño ya estaba hecho, las disculpas de Scorpius no iban a ser suficientes para resolver el problema que causó, por que las cosas iban a cambiar, ya sea para bien o para mal.

-Al fin y al cabo, mañana sería otro día- y se quedó Rose con ese pensamiento antes de caer rendida ante los brazos de Morfeo.

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Nota: Bueno DreamsN'Ruins espero también que la suerte siempre este de tú lado (Asghj LJDH ya me traumaron)