Descargo de responsabilidad: NO me pertenece Naruto ni sus personajes. Hago esto por diversión y no por fines de lucro.
Viviendo el Presente
Por Kitsunefiction04
- Naruko POV -
En el camino a la casa de Sasuke me sentí muy nerviosa, no sabía como eran sus padres ni donde vivía, tenía miedo de que no me aceptaran o que se enojaran conmigo por no tener padres como todo el mundo que piensa que al no tener padres puedo llevar a sus hijos por el mal camino. Empecé a mover mis dedos como un tic nervioso, al parecer Sasuke se daba cuenta que algo me pasaba porque movió su cabeza para mirarme.
"¿Estás nerviosa?" Preguntó como si leyera mi mente.
"No, claro que no." Le respondí tratando de ocultar mi nerviosismo.
"Entonces ¿Por qué mueves tus dedos de esa manera?" Preguntó astutamente.
"Por nada en particular." Dije escondiendo mis manos detrás de mi cuerpo.
"No me mientas Naruko." Dijo irritado.
"Es solo..." Traté de responder pero las palabras no salían.
"¿Sí?" Preguntó pacientemente.
"Estoy nerviosa por conocer a tus padres." Dije lo mejor que pude, no quería que pensará que no quería ir a su casa y se enoje conmigo.
"¿Eso es todo?" Preguntó con vos incrédula. Me sorprendió su reacción, yo esperaba que se enoje o al menos se irritara un poco por mi comportamiento. Sólo me limité a asentir con la cabeza.
"No te preocupes es normal estar nervioso cuando conoces gente nueva o vas a la casa de alguien que no conoces." Dijo amablemente.
"¿En serio?" A lo cual él asintió con la cabeza. "Yo no sabía, es la primera vez que alguien me invita a su casa."
Él me miro por mi comentario pero no dijo nada, cosa que yo le agradecí, no estaba cómoda hablando de eso.
Después de eso charlamos hasta llegar a su casa, perdón a su mansión, era tan grande que no llegaba a ver donde terminaba, estaba lleno de guardias que me miraban seriamente poniéndome nerviosa, y tenía unos jardines hermosos llenos de flores de todos los colores.
Al llegar a la entrada un guardia me preguntó el nombre al cual yo respondí rápidamente y después seguí a Sasuke a lo largo del pequeño camino pasando por los jardines hasta llegar a una gran puerta blanca, Sasuke la abrió con sus llaves y al entrar dejé su bolsa con los zapatos a un costado, cosa que yo copié y lo seguí mientras entraba en la cocina.
Al llegar a la cocina vi a tres personas que no habían detectado nuestra presencia, un chico muy parecido a Sasuke sólo que más grande con el pelo atado y dos marcas en la cara debajo de sus ojos, una señora con una sonrisa amable también parecida a Sasuke con el pelo y los ojos negros y un señor con cara seria que me puso nerviosa.
Sasuke se adelantó y dijo. "Estoy en casa y traje a una compañera." A lo cual yo me oculté detrás de él no gustándome ser el centro de atención.
"Bienvenido Sasuke, y ¿Quién es la chica que se oculta detrás tuyo?" Preguntó la señora a lo cual yo me escondí más atrás de Sasuke.
"Ella es Naruko Uzumaki." Dijo moviéndose a un lado para que me pudieran ver.
"Encantada." Dije mirando al suelo, por lo cual no noté que la señora se me acercó y me dijo amablemente.
"Yo soy Mikoto Uchiha, la mamá de Sasuke, es un placer tenerte en esta casa." En ese momento levante la mirada y sólo vi dos ojos mirándome cariñosamente como una madre mira a sus hijos, a lo cual le di una pequeña sonrisa.
Una voz nos interrumpió y me di vuelta para mirarlo. "Soy Fugaku Uchiha, padre de Sasuke." Suavizando un poco su expresión para hacerme sentir bienvenida.
El último chico se me acercó y dijo con voz amable. "Soy Itachi Uchiha el hermano mayor de Sasuke, es un placer conocer a tan linda chica." Dijo en tono seductor y besó mi mano a lo cual me puse muy colorada, perdiéndome el gesto de burla que le hizo a su hermano y la mirada de muerte que recibió de este.
"Es un placer Itachi." Dije torpemente retirando lentamente mi mano.
De un momento a otro Sasuke apareció frente mio corriendo a su hermano el cual le estaba haciendo burla, casi se desata una pelea entre los hermanos si no fuera por la intervención de su madre. Después todos nos sentamos en la mesa en un incómodo silencio que nadie se atrevía a romper.
"Naruko querida ¿Quieres un poco de té?" Me preguntó la mamá de Sasuke.
"Si, claro. Muchas gracias." Dije sonriendo levemente.
La madre de Sasuke me dio una pequeña taza con té y se sentó al lado mio.
"Naruko no sabes lo feliz que estoy de verte de nuevo, y mira te convertiste en una señorita preciosa, algún día harás muy feliz a un hombre." Ella seguía hablando mientras sonreía, y yo casi me atraganto con el té al escuchar el monólogo que estaba entablando.
"Y dime querida." Dijo con voz triste que me hizo prestarle toda mi atención. "¿Qué pasó luego de la muerte de Minato y Kushina?"
Yo me quedé en shock cuando los recuerdos de esa época empezaron a llenarme, mi expresión cambió a una de dolor puro, mis manos temblaban levemente y se formaron lágrimas en mis ojos que me negué a dejar que salgan.
"Cuando mamá y papá murieron yo estaba en Francia, tenía 3 años así que no entendía lo que estaba pasando, sólo sabía que mis padres se habían ido y que no iban a volver. Los mataron en nuestra casa, entraron 5 hombres con pistolas y nos apuntaron, le dispararon a mi madre en un intento por protegerme, luego vi como tomaron a mi padre y le dispararon en la cabeza." Mi cuerpo entero comenzó a temblar a lo largo de mi relato, mis lágrimas ya corrían libremente por mis ojos. Sentí una mano en mi hombro y vi a la madre de Sasuke dándome una mirada de consuelo. "Luego de eso me dispararon cerca del estómago, me dolía mucho, en ese momento creí que iba a morir, yo estaba feliz de saber que iba a ir con mi madre y mi padre, unos momentos después perdí la conciencia. Desperté en el hospital con vendas por todo mi torso. Yo estaba sola nadie vino a verme durante todas las semanas que estuve en el hospital, sólo los médicos dándome miradas de pena y diciéndome que lamentaban mi pérdida."
Hice una pausa recogiendo aire en mis pulmones, y miré las expresiones de la familia Uchiha, todas eran solemnes caras serias dignas de todo Uchiha. Con eso en mente y sabiendo que tengo su completa atención me dispuso a acabar el relato.
"Al mes del asesinato de mis padres pude salir del hospital, pero yo no quería, sabía en mi interior que no podía confiar en nadie, tenía miedo, estaba completamente sola en un país que no conocía bien el idioma." Hice una mueca cuando recordé que trataba de pedir comida y nadie sabía lo que estaba diciendo, fue tan frustrante. "Vino gente extraña y me quiso llevar con ellos, no sabía donde y no podía confiar en ellos tampoco. Así que hice lo mejor que podía, corrí, corrí cuadras y cuadras hasta que caí del cansancio. Recuerdo que desperté al otro día y seguía en el mismo lugar. Recorrí las calles tratando de memorizar el lugar en el que me encontraba, mi ropa estaba toda manchada y rota, pero no me importó. Estuve días sin comer, ni beber, llegué a pensar que moriría. No sé si fue una casualidad o el destino pero me tropecé con un señor de pelo blanco que al mirarme se sorprendió, trató de hablarme pero no le entendía. Pero no se rindió me agarró de un brazo y tiró de él tratando de llevarme a algún lugar, yo traté de resistirme pero no tenía fuerzas. Me llevó hasta una pequeña casa a la cual entramos, me sentó en el sofá y se me quedó mirando, finalmente me dijo algo pero no le entendí. Yo lo miraba sin comprender hasta que pareció darse cuenta que no lo entendía y empezó haciendo señas raras pensando que era sorda, ante lo cual tampoco contesté. Finalmente se rindió y me dirigió al baño dándome una remera de él que era lo suficientemente grande para cubrir todo mi cuerpo, entendí el mensaje y entré al baño."
En ese instante un fantasma de sonrisa asomó en mis labios recordando ese momento que ahora me parece tan gracioso.
"Yo entré en el baño y empecé a cantar como lo hago normalmente. Claro que yo cantaba en japonés, una canción que me enseñó mi madre y al salir el señor me miró y me preguntó en japonés. ¿Tú hablas japonés verdad?. A lo cual yo me limité a asentir. Así nos conocimos, el me crió, me enseño francés, me mandó a la escuela y me dio un techo y comida. Después nos dimos cuenta que eramos parientes, de hecho es mi abuelo, se llama Jiraiya. " Terminé el relato con una pequeña sonrisa recordando a mi abuelo y todas las cosas que vivimos juntos.
Todos se me quedaron mirando cuando terminó la historia, me empecé a poner nerviosa y miré el piso como si fuera lo más interesante del mundo.
"Me alegro que te haya ido bien a pesar de todo, eres muy fuerte, me recuerdas tanto a Kushina cuando era más joven." Me dijo la mamá de Sasuke.
"¿En serio?" Pregunté ansiosa por saber más de la vida de mis padres.
"Claro, Kushina era una chica muy fuerte, también era testaruda y muy gritona." Tomó una pausa para soltar una risita. "Y tenía una obsesión con el ramen que nunca pudimos comprender." Cuando dijo esas cualidades de mi madre me sentí más identificada con ella.
"Quiero saber más de mis padres, señora Uchiha." Le dije con miedo a que rechace mi petición.
"Eso es muy formal dime Mikoto." Dijo con una sonrisa amable.
"Esta bien, Mikoto." Dije lentamente causándole ampliar su sonrisa.
"No sé por donde empezar, haber déjame pensar..."
Pasamos toda la tarde escuchando historias de mis padres, yo estaba tan feliz de saber como eran cuando tenían mi edad, me sentía tan identificada con mi madre, también estuve muy feliz de saber que se amaban tanto y que siempre lo hicieron. Desde ese momento admiré más a mis padre de lo que había hecho nunca, me inspiraron para siempre esforzarme al máximo y saber que todo se puede lograr con esfuerzo y que hay que ser bueno con toda la gente y respetarla también.
El tiempo pasó muy rápido, todos disfrutando de la charla y riéndose de las locuras de mi madre, por eso cuando me fijé la hora mis ojos se agrandaron y me puse nerviosa. Al parecer Sasuke se dio cuenta ya que me preguntó.
"¿Qué pasa Naruko?" Y en ese momento sentí todas las miradas a mi dirección.
"Es que ya se me hizo tarde" Dije nerviosamente.
Cuando todos voltearon al reloj se dieron cuenta que era verdad.
"Me tengo que ir, muchas gracias por invitarme." Dije parándome y reverenciándome , para caminar hacia la puerta hasta que escuché la voz de la madre de Sasuke deteniéndome.
"Querida no te puedes ir es muy tarde para que una dama ande sola." Dijo con preocupación evidente en su voz.
"No se preocupe, yo conozco el camino desde aquí, además estoy acostumbrada a caminar sola, no hay de que preocuparse." Le aseguré tratando de restarle importancia.
"Pero, pero..." Trató de protestar.
"Yo la acompaño." Se ofreció Sasuke.
"No es necesario Sasuke, gracias, pero yo puedo ir sola, enserio." Traté de hacerlo cambiar de opinión.
"No, yo dije que voy a acompañarte y lo voy a hacer." Dijo tercamente.
"Eso seria maravilloso Sasuke, pero llega a tiempo para la cena." Le dijo su madre.
"Si, madre." Le respondió a su madre y procedió a ponerse sus zapatos cosa que imité y agarré mi bolsa antes de retirarme junto a él camino a mi casa.
Caminábamos en un cómodo silencio sólo roto por el ruido de nuestros pasos.
"Y ¿Cómo están tus manos?" Preguntó mirando hacia la dirección de mis manos.
"Ya no me duelen, hasta había olvidado lo que pasó." Dije y lentamente levanté mis manos para mostrar las vendas llenas de sangre seca a la cual Sasuke frunció el ceño ante esto.
"¿Cómo pudiste no darte cuenta cuando están llenas de sangre?" Me preguntó irritado.
"Ah, claro." Dije recordando. "Se me reabrieron las heridas cuando me puse a dibujar, pero como no quería más problemas en el día ignoré el dolor, ya en mi casa las voy a limpiar y colocar venda nuevas." Dije restándole importancia como si tener las manos llenas de sangre fuera una cosa normal, lo cual irritó más a Sasuke.
"¿Cómo puede importarte tan poco lo que le pase a tu cuerpo?" Preguntó enojado.
"¿A qué te refieres con eso?" Pregunté dubitativa.
"Me refiero a que cada vez que te lástimas no te interesa tratar las heridas, ignoras el dolor y actúas como si fuera algo cotidiano tener las dos manos llenas de sangre." Dijo furioso.
"Y es por que lo es." Dije firmemente.
"¿Eh?" Preguntó la ira desvaneciéndose mientras que la curiosidad hace lo mejor que puede.
"Que para mí sufrir heridas así es muy normal, no cotidiano, pero normal. Incluso puedo afirmar que esto no es nada." Dije con tristeza.
"No entiendo lo que quieres decir." Dijo confundido.
"Es simple en mis otras escuelas no tenía amigos, todos me odiaban o evitaban, ya que yo no tengo padres ni dinero, todos se alejaban temiendo que por no tener a mis padres pare que me guíen terminaría por el mal camino y me llevaría a sus hijos conmigo, o algo por el estilo los peores me insultaban o incluso golpeaban, por eso es normal tener vendas con sangre seca." Explique, pero me detuve a mirar a Sasuke que tenía un aura del mal irradiando de él.
"Eso no volverá a pasar." Dijo en voz tan baja que casi no llegué a oírlo.
"¿Qué?" Pregunté al no entender lo que quería decir.
"Eso no volverá a pasar, yo soy tu amigo ahora y no voy a dejar que nadie te lastime de nuevo." Dijo con tal convicción que hizo que mi corazón lata más rápido.
"No es necesario, no tienes que ganarte enemigos sólo porque yo no soy querida en las escuela." Y era cierto no quería meter a Sasuke en problemas por cosas mías.
"No estás entendiendo, yo soy tu amigo y te voy a proteger de ahora en adelante." Dijo mirándome a los ojos.
Yo sólo atiné a envolver mis brazos alrededor de él y murmurar gracias muchas veces. Me sentía tan feliz de saber que alguien me iba a proteger y quería ser mi amigo sin esperar nada a cambio.
"No hay de qué." Dijo respondiendo torpemente a mi abrazo y tratando de ocultar el rubor de sus mejillas.
Después de eso el trayecto a mi apartamento fue en un cómodo silencio hasta que llegamos a la puerta de mi hogar. Ahí nos despedimos, y tuve que prometérselo a Sasuke de cambiar mis vendas correctamente.
Cuando llegué a casa saludé a Kyubi, y le dí su comida. Me metí en el baño y cuidadosamente desenrollé las vendas con sangre seca, y al mirar mis manos no me impresionó encontrarlas curadas, esto me pasaba siempre, me lastimaba y al otro día dependiendo de la herida, algunas en un par de horas ya estaban completamente curadas. No sé si nací así, o si esto me pasa porque al recibir tantas lesiones mi cuerpo ya se acostumbro y las combate como si no fuera nada, sé que no es común pero ya me acostumbré a esto. Siendo sincera es una de las grandes razones por las cuales no me importa lastimarme sabiendo que va a curar de inmediato. Pero nunca se lo dije a nadie, creo que la gente lo va a considerar raro y puede que me aíslen más aún.
Tiré las vendas manchadas y lavé mis manos cuidadosamente viendo como mis palmas estaban libres de toda lesión que me hayan hecho en la escuela y al encontrarme satisfecha fui a la cocina.
Calenté un poco de ramen, la verdad no tenía ganas de cocinar y me quedé viendo la tele hasta que me fui a dormir.
De camino a la cama oí que alguien tocó la puerta, en ese momento me asuste y me puse instintivamente en posición de defensa agarrando una cuchara de madera de la cocina.
Caminé lentamente a la puerta esperando que algo me salte de pronto, miraba a todos lados nerviosamente, escuché un ruido en la cocina y mi corazón comenzó a latir más rápido, vi una sombra la cual se acercaba lentamente desde la cocina, yo estaba cada vez más aterrorizada y esperaba que la figura se muestra, hasta que la vi saliendo de la cocina y me dieron ganas de reírme de mi misma, pero las reprimí al último momento.
En la puerta de la cocina parado en toda su gloria estaba mi zorrito tonto mirándome sin comprender que hacía a esa hora en medio de la sala con pijama,parada con una cuchara de madera.
Estaba por reprender a Kyubi por asustarme hasta que escuché otro golpe viniendo de la puerta, y ahora estaba segura que no fue mi mascota ya que él también se quedó mirando a la puerta gruñendo amenazante.
Me acerqué lentamente a la puerta con Kyubi detrás mio y pregunté.
"¿Quién está ahí?" Dubitativa poniendo más fuerza en agarrar la cuchara.
"Naruko, soy yo..." Me dijo una voz conocida.
Mis queridos lectores:
Quisiera saber su opinión para parejas secundarias y para los antagonistas de la historia, todas sus ideas son bienvenidas y cualquier error que encuentren pueden decirlo y con gusto lo arreglo. Voy a tratar de actualizar todos los sábados.
Muchas Gracias a todos y disfruten la historia.
