Capítulo 5: ¿Y qué pasó al final?
Tarde de verano.
Una pareja corría por el bosque, uno de coleta y una con dos.
Kôga y Ayame.
―¡Espera! Kôga ―gritó la pelirroja.
―¡Tienes que ser más rápida si quieres alcanzarme! ―respondió él, orgulloso y burlón.
Y entonces ella paró en seco. Una idea se le formó en la mente.
―Si sigues con eso, no habrá comida hoy en la cena. Así de simple ―sentenció.
Mierda. Esto no era una broma.
Iba en serio. Muy en serio.
Y no era la primera vez que le pasaba, él ya había tenido que sufrir de hambre antes, en incontables ocasiones.
Y es que desde se casó con ella, se le hacía agua la boca de tan solo pensar en las habilidades culinarias que tenía, su ahora, mujer. ¡Vaya que sorpresón se había llevado! Cocinaba de maravilla.
Barriga llena, corazón contento y un lobo no hambriento (?)
―No Ayame, ¡Otra vez no!
Ella no se inmutó, seguía mirándolo con reproche.
―¡Sólo te pido que me tengas paciencia, nada más que eso!
―Está bien.
Silencio. Y asombro.
―¿De verdad?
Los ojos de la chica se iluminaron de repente, y se acercó más a él, casi terminando con la distancia que los separaba. Y él recordó, cómo hace tanto tiempo, ella había logrado aclarar sus ideas, y comprender que a quien amaba era justamente, a la persona que tenía en frente.
―Sí.
Ella le sonrió abiertamente
―¡Entonces vámonos! Pienso hacerte un festín delicioso por ese gusto.
Y tomándolo de la mano, con la mirada boba de él, ambos se fueron juntos.
Corriendo juntos.
En medio del atardecer.
Y varios recuerdos se le vinieron a la memoria.
―¿Koga?
La había besado. Definitivamente era eso.
―Ayame…
―Shh… no digas nada. Actuaste de acuerdo a tus impulsos. Gracias.
Silencio de nuevo.
Él la miró.
Y tomó la palabra.
―¿Y si decido casarme contigo?
Ella sonrió, y sólo se limitó a asentir.
―Te quiero ―dijo de repente.
―Y yo a ti.
Ésta vez sonrieron ambos, Ayame, en lo más profundo de su ser, guardaba consigo la esperanza de que ese "Te quiero", se convirtiera en un "Te amo", tal vez.
Recordaba a la perfección sus ojos ese día, como si deseara algo más.
Está bien, actuaría de acuerdo a sus impulsos, tal como aquella vez.
―¡Ayame! ―gritó mientras corría. Ella lo miró, expectante ―¡Te amo!
Y se abalanzó sobre él.
Así fue como después de tanto tiempo,
sus sueños se lograron formar,
como después de tantos tal vez,
de tantos quizá,
el destino, se logró trazar,
juntando a los dos amantes
que destinados estaban a juntos estar,
sin importar los tropiezos,
ni cuanto obstáculo se dé.
Así fue como sus deseos se lograron realizar.
Así fue como ésta historia de amor,
llegó a su final.
Nota:
AJdhsakdjasd
*se pone a llorar*
Creo que… no tengo palabras, ¡Gracias por todo! ¡Fue un placer escribir para ti!
Un apapacho enorme, así de oso polar(?)
Tu amiga secreta
