Sangre, había sangre hacia cualquier lugar al que mirase, pero ya no importaba, todos los seres a los que quería habían muerto. Solo Ginny sobrevivió, y ahora la veía gritando, rodeada de los cuerpos de todo el clan Weasley y Harry… mi mejor amigo, el niño que vivió acababa de morir, acababa de ver como ese destello verde daba de lleno en su pecho. Ya todo estaba perdido.

Una mano atrapó mi pie, me sobresalté, era Dumbledore. Si, estaba vivo, su muerte había sido fingida, al menos hasta ahora. Ahora su cuerpo sanguinolento no era un acto fingido, me arrodille a su lado, ignorando a los mortifagos que se adentraban en el castillo, matando a todo aquello que se movia, eufóricos por su victoria.

-a-a veces distorsionar… el tiem-po es- un acceso de tos y sangre detuvieron lo que el viejo director quería decirme, pero prosiguió, en un susurro de su ultimo aliento- lo que se…nnn necesita- su mano cerró la mia sobre un objeto brillante, lo reconoci, era un giratiempo- la felicidad de un hombre puede cambiarlo todo- una nueva tos lleno mi regazo de sangre- busque a mi muchacho, hágalo feliz, no podrá regresar, ese será su nuevo…deessti-no. Nuestro mundo depende… de dos vueltas y menos de media- su voz se apagó para siempre.

Levanté la vista, vi a Bellatrix caminando en mi dirección, "no podras regresar" recordé, con el giratiempo entre mis manos, mientras me rodeaba el cuello con la cadena, sabia que no volveria a ver a mis amigos, pero ahora tampoco los veria, habían muerto… pero mis padres… mis ojos se llenaron de lagrimas, miré a mi difunto director y recordé "vendrán tiempos en los que habrá que elegir entre lo fácil y lo correcto". Comencé a girar las esferas del giratiempo, y todo comenzó a dar vueltas, lo ultimo que oi, fue la voz de Bellatrix, comenzando a conjurar un Avada Kedavra.

Cai de bruces en un piso de madera, sin fuerzas para mantenerme en pie, mi ropa estaba tan empapada en sangre que deje el piso mojado.

-Por Merlin! Jovencita! Se encuentra usted bien?- esa voz me hizo girar la cabeza rápidamente, encontrándome con un Dumbledore un poco mas joven.

-profesor Dumbledore!- exclamé, levantándome de inmediato.

-lamento no conocerle aun- los inteligentes ojos azules del anciano brillaron al decir esto, mientras observaba el artefacto entre las manos de aquella chica- me alegro de que este bien, señorita…-

-Granger, Hermione Granger, señor- aclaré

-Señorita Granger, gusta un caramelo de limón?- preguntó con su típica sonrisa infantil, sacándome una sonrisa, "hay cosas que nunca cambian" pensé.

-no, gracias, profesor- rechacé lo mas amablemente que pude- usted me envio aquí, en otra época.

-eso suena muy interesante jovencita, por que te mandaria yo aquí?- el hombre se acomodo en su silla, tras el escritorio y le indico que me sentase frente a el.

-pues verá… vengo desde la batalla final con Voldemort…perdimos, todos murieron- dije, intentando mantener mi compostura, su expresión se había vuelto seria- usted me dio este giratiempo antes de morir, me dijo que viniera aquí, y que jamás volveria a mi época, que este era mi nuevo destino… dijo "a veces distorsionar el tiempo es lo que se necesita, la felicidad de un hombre puede cambiarlo todo, busque a mi muchacho, hágalo feliz, no podrá regresar, ese será su nuevo destino. Nuestro mundo depende de dos vueltas y menos de media"- recité de memoria.

-interesante, sin dudas- murmuró el director, para a continuación, sonreírme- no tengo ni idea de quien será "mi muchacho", pero usted me conoce mejor- bromeó- le conseguiré algo de ropa, puede pasar por aquella puerta- señalo una puerta a un lado, por donde nunca había pasado- es mi habitación, puede usar el baño, para quitarse toda esa sangre, algun elfo le traerá su ropa, luego vuelva aquí- la expresión emocionada de su rostro, nuevamente me recordó a un niño- le pondré el sombrero seleccionador- exclamo, entusiasta, mientras se llevaba otro caramelo de limón a la boca. Reprimi mis deseos de rodar los ojos, sonreí y me dirigi a la habitación que me había indicado.

Quince minutos después ya estaba lista para enfrentarme al sombrero seleccionador, me sente en la silla y vi entrar a una joven Mcgonagal. Ella me saludo cordial pero distantemente, supe que Dumbledore la había puesto al corriente de quien era. Prosiguió a ponerme el sombrero seleccionador.

-mmm… interesante- murmuró el viejo sombrero sobre mi cabeza- una mente brillante, digna de Ravenclaw, pero la valentía de un león… sin embargo la fiereza por proteger a los suyos, y su fuerte astucia, si si, usted pertenece sin duda a la honorable casa de ¡SLYTHERIN!-

Senti como la sangre huia de mi rostro, mientras la profesora me quitaba el sombrero seleccionador. Un estremecimiento se apoderó de mi cuerpo.

-Puede retirarse a las mazmorras, srita. Granger, allí la esperará el prefecto de su casa, para indicarle la contraseña- asentí, aun shockeada y tras un suave "gracias" me retiré rumbo a las frias mazmorras.

-Slytherin?- me dije a mi misma- como demonios sucedió?... la guerra cambia a las personas- me recordé con tristeza, ahora era una serpiente.

Caminaba encerrada en mis pensamientos cuando choque contra alguien, terminando sentada en el piso. Levanté la mirada, para encontrarme con unos seductores ojos azules que me miraban fijamente, el chico en cuestión, que me parecía muy conocido, me tendía la mano. La acepté.

-gracias- murmure- lamento haberte chocado, no prestaba atención-.

-no te preocupes, preciosa, eres nueva? No te había visto por aquí-

-acabo de llegar- respondi, improvisando- soy Hermione, Hermione Granger-

- es un placer, Hermione- vi como se inclinaba y besaba mi mano, sin poder evitarlo, me sonrojé- soy Sirius Black-

Holaaa! Primera vez que escribo un fic de Harry Potter, tenia que ser de mi pareja favorita, espero que les guste, y disculpen las faltas de ortografía.

Saludos!