Que emocion! Ya recibi reviews! Que rápido! Como muestra de agradecimiento, les dejo el 2º capitulo que acabo de terminar, igual de rápido ^^ espero que les guste!

Oi como alguien grito "Canuto" detrás de mi, y el se disculpo antes de salir corriendo. Permaneci allí, intentando superar mi desconcierto. Momentos después, continue caminando.

Una cabellera rubia platinada me recibió en las mazmorras, pero a esta altura ya nada me sorprendia.

-tu debes ser la nueva- el padre de Draco era una jodida copia de el, simplemente escalofriante- soy Lucius Malfoy, el prefecto de Slytherin- oh, si, estoy tan impresionada, me resisti a rodar mis ojos, y solo asentí, un cretino vanidoso como su hijo- la contraseña es Riqueza y Poder. Ya me voy- sin mas se dio la vuelta y me dejo ahí, frente a la entrada del nido de serpientes. Dije la estupida contraseña y camine a toda prisa, vi las escaleras por la que bajaba una niña, y corri por ellas, intentando no cruzarme con nadie.

Al llegar a la habitación compartida, vi que una de las camas tenia una hermosa placa plateada que rezaba "Hermione Granger", y, sobre el cobertor verde esmeralda, yacía mi nuevo uniforme. Entre al baño, notando que la posición de los dormitorios y las cosas no eran muy diferentes a la de la torre Griffindor. Una vez vestida, me miré al espejo. Lo que vi me hizo fruncir el ceño, con un rápido movimiento de varita, converti mi horrible y frizado cabello en manejables y sedosos bucles, luego delinee mis ojos con ayuda de la varita, y le di a mis labios la suave tonalidad de una fresa madura. Sonrei al resultado que vi, esta era mi nueva vida, ya no podría regresar, ya no habría Hermione, la leona, no, ahora yo era una serpiente, tenia una nueva oportunidad de ser yo misma, aquí nadie esperaba nada de mi. Ese pensamiento me hizo salir de la habitación totalmente eufórica.

Nada mas abrir la puerta, me encontré cara a cara con una rubia de ojos grises que me observaba curiosa. Al sentir el pesado silencio entre nosotras, sonreí, dándome valor y estire mi mano frente a ella.

-Hola, soy Hermione Granger, la nueva estudiante- la forma en la que miro mi mano, sin estar segura de aceptar o no, me puso nerviosa, finalmente ella tomo mi mano con suavidad.

-Soy Narcissa, Narcissa Black- sonrio con timidez, justo antes de que un remolino de despeinados cabellos negros entrase a la habitación gritando "Cissa"- y ella es mi hermana, Bellatrix Black-.

Intenté mantener mi rostro amable, pero ¡santa mierda! La loca de Bellatrix era mi compañera de habitación, ¡estaba muerta!.

-Bella, mira, ella es Hermione Granger, nuestra nueva compañera- la rubia intento presentarme, pero antes de poder decir nada mas, la pelinegra la tomo fuertemente del brazo y le dijo "no hay tiempo para estupideces, ven", y en una exhalación, las dos se habían marchado, dejándome sola una vez mas. Deje ir el aire que había quedado congelado en mis pulmones, luego me preocuparía por la psicópata asesina que dormiría a mi lado.

Sali de las mazmorras, y comencé a caminar sin rumbo fijo, miraba por una ventana cuando oi que un niño gritaba por la prefecta, porque alguien estaba peleando en el lago, me levante y fui en su dirección, hasta que recordé que ahora ya no era la prefecta. Una chica pelirroja que me recordó a Ginny se acerco, cuando vi su rostro, deje de respirar; frente a mi tenia a Lily Potter. De pronto mi cerebro lo entendió todo, yo había visto junto con Harry los recuerdos de Snape, " la felicidad de un hombre puede cambiarlo todo, busque a mi muchacho, hágalo feliz…" su muchacho era Severus Snape, quise patearme por no haberlo comprendido antes. Al recordar las palabras del niño, comencé a correr como loca hacia el lago, en estos momentos seguramente Severus Snape estaba siendo apaleado por los Merodeadores, y yo dudaba bastante que eso le hiciera muy feliz.

Detuve mi acelerado camino al ver aquella estampa que ya conocía por Harry, Snape yacia colgando boca abajo, exponiendo su ropa interior, mientras Sirius, Peter Pettigrew y James Potter se reian y burlaban de el, a un lado, Remus Lupin fingía no ver la escena, con un libro en sus manos. Lily estaba justo frente a ellos, dándole la espalda a Hermione, ella vio el momento exacto en el que los ojos de Severus Snape se fijaron en el rostro de la pelirroja, y sus ojos se oscurecieron, y se anegaron de lagrimas que nunca dejaría escapar; Lily Evans había sonreído al ver la "graciosa" escena.

Supe lo que venia, y también supe lo que eso desencadenaría, y yo sabia que tenia que evitarlo. Antes de que Lily Evans "defendiera" al pelinegro y este le contestase, me acerqué a toda prisa, y con un sonoro "finite incantatem", Severus se deslizo al suelo, cubriéndose rápidamente, sus ojos avergonzados y enojados buscaron los mios, pero antes de que me insultara, me acerque violentamente a James Potter y Sirius Black, por el rabillo del ojo vislumbre a Narcissa y Bellatrix Black, junto a Lucius Malfoy, con la atención puesta en mi.

-vaya, vaya, vaya- siseé, sorprendiéndome internamente lo bien que sono mi voz cuando arrastre mis palabras, técnica intimidatoria que había aprendido de mi ex profesor de pociones- miren lo que tenemos aquí- me burle, los alumnos comenzaron a acercarse- ¿tres orgullosos leones de la honorable casa de Godric Griffindor? Tsk tsk tsk, pero si yo solo veo tres putos y mimados gatitos domesticos- Escuche la risa estridente de Bellatrix, que se había precipitado mas cerca de mi, con una expresión de psicótico deleite ante la humillación de un Griffindor, intenté no estremecerme al oir esa risa- ¡Cuánto valor Griffindor! Tres contra uno, realmente la casa de los leones esta sobrevalorada, un monton de repugnantes cobardes egocéntricos, y no olvidemos, por favor- dije girándome hacia Lily con una sonrisa ladeada, dispuesta a pronunciar hirientes palabras en lugar del pelinegro- ¡la estúpida niña que corre tras el buscador de Quiddich rogándole por una noche!- los slytherins a mi alrededor soltaron una carcajada, levante mi varita, al ver que Potter me apuntaba con la suya, y sentí la varita de Sirius enterrarse en mi cuello, sin embargo, para mi sorpresa, una oscura vara apuntó al animago, a mi lado, Severus le miraba con el odio brillando en sus pupilas. Mi corazón palpitó con fuerza en mi pecho, ¿me estaba defendiendo?

Quise, con todas mis fuerzas arrastrar a aquella chica de rojos cabellos por todo el colegio al ver como apuntaba a Snape, ¿ y se suponía que se consideraba su amiga?

-crucio!- grito esa voz tan desquiciada.

Un segundo después, Evans se retorcía en el pasto, gritando.

-como te atreves a amenazar a un Slytherin?! Asquerosa sangre sucia- mierda, esto se me había salido de control. Lucius Malfoy intervino, haciendo gala de su posición de prefecto.

-largo de aquí, Potter, Evans, Black, Lupin y Pettigrew- su voz, se oia igual que de mayor, arrastraba cada silaba ¿costumbre de slytherins?- 50 puntos menos a cada uno de ustedes- su sonrisa de satisfacción al decirlo fue lo mas parecido que yo jamás había visto en ese hombre a una muestra de felicidad.

Lily salió corriendo, aterrada y deshaciéndose en lagrimas, Potter nos dedicó una mirada de profundo odio antes de alejarse corriendo tras la pelirroja, seguido por sus amigos. Antes de irse, Sirius me miro con ¿decepcion? Y sentí que alguien pasaba su brazo por mi cintura antes de que el saliese corriendo de allí, me giré, para encontrarme cara a cara con Bellatrix Black, que me sonreía, supongo yo, amistosamente. Devolvi la sonrisa levemente, antes de acercarme a Snape.

-Gracias por defenderme de Black- dije, sonriéndole a ese flacucho chico con una dulzura que no sabia de donde había salido- ¿estas bien?-.

-si, y no necesitas agradecer, estamos a mano- dijo secamente, antes de girarse y marcharse rápida pero elegantemente. Su forma de ser parecía no haber cambiado demasiado a lo que yo conocía, vestia una túnica de segunda mano, que le quedaba algo corta, y mas que negra parecía gris, por el uso, pero su forma de andar y comportarse eran tan elegantes e intimidatorios como recordaba.

-tienes agallas, Granger. Tal vez nos llevemos bien- dijo la desquiciada pelinegra que aun seguía tras de mi. Lucius y Cissy asintieron, y esta ultima me regalo una timida sonrisa, luego, los tres se alejaron, dejándome sola frente al lago.

Me despido hasta la próxima.

Saludos!