Holaaaaa! Como están? Espero que bien :D Aquí un nuevo capitulo ^^ Disfrutenlo! :)

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Corri a toda prisa hacia la casa que había visto en mi sueño, la puerta estaba cerrada con llave.

-bombarda!- grité, desesperada, volando en pedazos aquel trozo de madera maltrecho que me separaba de la madre de Severus y aquel animal que se hacia llamar su padre. El hechizo había alertado a los presentes, claro esta, no había puesto un pie en la casa, cuando una inmensa mano había atrapado mi cuello, lanzándome al otro extremo de la habitación, rebote contra la pared, empapándola de sangre. Mi herida era grave, y mis cuidados insuficientes, se había vuelto a abrir, mi vista se nublo, dejándome saber que mi cuerpo no aguantaría mucho mas la profusa perdida de liquido vital. Tobias Snape estaba ya muy cerca de mi cuando logre levantar mi varita temblorosamente.

-expelliarmus!- la casa parecio agitarse desde los cimientos cuando el enorme hombre choco contra la pared contraria, pero el parecía no haber sufrido ningún daño, intento correr hasta mi, pero al ver mi varita levantada, note su cambio de curso, tambaleante, intento tomar el maltratado y frágil cuerpo de Eileen, que yacia inconsciente y ensangrentada en el suelo-CRUCIO!- grité, antes de que el pudiera llegar a ella, y le observe, con los ojos levemente desenfocados por mi nefasto estado, revolcarse de dolor en el piso, gritando y suplicando- Vaya, es verdad, tienes que desearlo con todas tus fuerzas- murmure, deteniendo el hechizo y petrificándolo para evitar mas incidentes, mientras me intentaba levantar de mi sitio, pase a su lado, para ir hacia la madre de Severus, aquel hombre me observaba con furia, incapacitado para moverse. Mi lado sádico, ese que no sabia que tenia, me hizo asestarle una patada a la cara, rompiéndole la nariz antes de continuar y arrodillarme junto a la mujer de negros cabellos. Le tome el pulso, y allí estaba, débil, pero allí estaba. Pase mi varita por su cuerpo. El hijo de puta le habría pateado el pecho, porque dos costillas se habían hundido y astillado, perforando un pulmon, ella se habría desmayado del dolor. Con las pocas fuerzas que me quedaban repare un poco sus costillas, provisoriamente, junto a su pulmon, para que no se llenase de su propia sangre. Luego me abrace a ella y me concentre en San Mungo, con mis ultimas fuerzas, deseando poder aparecerme correctamente.

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El director y yo habíamos llegado a San Mungo, pero Hermione no estaba ahí, ¿y si estaba tan malherida que no había podido siquiera aparecerse?, ¿ y si estaba…muerta? Sentía deseos de gritar y romperlo todo. A mi lado, Dumbledore parecía también inquieto, aunque intentaba fingir tranquilidad para no asustarme, como si ya no estuviese aterrado.

Nos levantamos al mismo tiempo, al oir un tumulto en el hall principal. Corri hacia allí, la escena me dejo congelado en mi sitio. Los medimagos a mi alrededor me empujaron, acercándose a las dos mujeres que acababan de aparecer en medio de un charco de sangre. Las dos mujeres mas importantes de mi vida.

-A- a ella primero…- Hermione aun mantenía la consciencia, pero su mirada se veía perdida. Se llevo su mano sana, aun con su varita, a la boca, segundos después se encontraba encorvada sobre si misma, vomitando sangre profusamente- su…pulmon- dos hombres subieron a mi madre a una camilla y comenzaron a llevársela por el pasillo.

-ve con ella, hijo mio- la voz del director, a mis espaldas, me hizo dar un respingo- yo me quedare con la señorita Granger- me tranquilizo. Dude unos segundos, observando a mi castaña en ese horrible estado, pero luego comencé a correr tras la camilla de mi madre. No podía dejarla sola, y estaba seguro de que Hermione entendería.

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-la señora ya esta bien atendida, señorita, ahora yo la atenderé a usted- animaba el medimago a mi lado, respire tranquila al pensar en que había logrado salvarla. Sin embargo, el intenso dolor que me recorrió cuando me levitaron para subirme a una camilla me dejo tan completamente sin aliento que ni siquiera pude gritar. Todo se volvió negro.

Continuara….