Descargo de responsabilidad: NO me pertenece Naruto ni sus personajes. Hago esto por diversión y no por fines de lucro.

Viviendo el Presente

Por Kitsunefiction04

- Naruko POV -

Ha pasado un mes desde que Orochimaru me secuestró y mi novio, Sasuke, junto con su hermano y sus peculiares amigos vinieron a mi rescate, pasaron tres semanas desde que me dejaron salir del aburrido hospital, es realmente tétrico y deprimente, sobre todo de noche. Al principio parecía que me querían dejar para siempre, pero luego demostré mi alta tasa de curación y no tuvieron más opción que dejarme salir. Mi familia, en especial mi novio, se negaron en todo momento a que me den de alta en el hospital, inclusive me llevaron a uno de los más caros del país, con mi propia habitación con televisión y todo, pero sigue siendo un hospital y no me pudieron convencer de quedarme más tiempo. Además Sasuke quería que volviera a casa ya que me quería con él allí, en el hospital hay horarios de visitas y no parecía muy feliz al darse cuenta de que no podría vigilarme todo el tiempo así que apoyó mi idea para salir del hospital.

Con lo único que yo no contaba era con que todo el mundo sería más estricto que si estuviera en el hospital, y me acosaban con preguntas y me decían las cosas que debería hacer. Por lo menos la cama y las comidas son mejores porque sino me estoy dando otra visita al hospital, ahora de tiempo indefinido.

Era un martes por la mañana, Sasuke se había ido a la escuela, ya que la semana siguiente a mi salida al hospital fue obligado por su hermano a ir a la escuela como una medida para que deje de acosarme todo el día, le agradezco a Itachi mucho su ayuda, fue el único que estuvo siempre de mi lado. Itachi fue a acompañar a Mikoto a hacer unas compras y Fugaku se fue a trabajar. Ellos generalmente no me dejan sola, pero fue una emergencia porque Itachi estaba cuidándome cuando se dio cuenta que no había del remedio que necesito tomar para los dolores y como su mamá se fue sin celular tuvo que salir a buscarla y avisarle, dejándome sola.

No es como si hubiera algo que pudiera hacer, necesito tomar mi medicina regularmente cada 6 horas para evitar fuertes dolores como los que estoy empezando a sentir, aunque no son nada comparados con los que sentía los primeros días después de recuperar mi conciencia en el hospital, no obstante, tengo que tomarla y al no tenerla, tuvo que salir corriendo a comprarla.

De pronto un dolor agudo en mi abdomen cortó todos mis pensamientos. Claro que estuve sintiendo dolores últimamente pero este era diferente de alguna manera, más doloroso también. Un líquido corría por mis piernas y manchaba las sábanas sobre las cuales estaba acostada. Suprimí un grito de dolor mordiendo duramente mis labios e intenté levantarme de la cama para ir al teléfono para llamar a Itachi, él cual se encuentra más cerca y siempre contesta las llamadas. Aunque mis más leves movimientos produjeran dolores más agudos a cada momento, no me detuve en mi meta para llegar al teléfono, mi labio se rompió por la presión contra mis dientes y la sangre corría lentamente por mi barbilla, pero eso tampoco me detuvo.

Poco a poco me levanté de la cama, manchando el suelo a mi paso. En este momento me sentí como si me arrancaran una parte del estómago y todo tuvo sentido, desde el dolor en el abdomen hasta el líquido que cayó sobre mis piernas, todo por lo que me estuve preparando tantos meses está llegando y lamentablemente no estoy preparada, pero al final pude ver lo que el dolor cegó desde un principió la noticia que tanto esperé. La llegada de mis bebes.

Con mucho esfuerzo de mi parte llegué al teléfono en unos minutos, por suerte mi celular estaba cerca de mi cama porque sino no creo haber sido capaz de llegar aunque tuviera toda la voluntad del mundo. Miré la lista de mis contactos y casi grité de alegría cuando vi el nombre que yo buscaba.

Los dolores iban en aumento, pero ahora mi mente estaba en otro lugar, y no los sentí tanto. Oprimí su nombre y marqué la opción para llamar, esperé unos segundos mientras escuchaba los timbres. Al tercer timbre contestó mi llamada.

"Naruko. ¿Eres tú? ¿Qué pasa?" Preguntó con voz preocupada pero todavía controlada.

"TIENES QUE VOLVER, LOS BEBES YA VIENEN." Grité al sentir una contracción sumamente fuerte.

Escuché un grito de asombro del otro lado del teléfono. "¿Los bebes? ¿Estás bien? Estoy yendo." Dijo todo tan rápido que apenas pude entender. Pero me desplomé sobre mis rodillas del dolor.

Una mano se disparó hacia mi estómago tratando de apaciguar el gran dolor que me ocasionaba la llegada de mis bebes. Tiré el teléfono sin considerar donde cayó, ni si se rompió al caer, lo cual confirmé cuando escuché el sonido del teléfono rompiéndose al otro lado de la sala. Apreté mi mano libre contra la tela de mi remera y la otra frotaba círculos sobre mi panza, traté de recordar las clases de padres que había tomado, pero en este momento el dolor me impedía pensar con claridad y terminé mezclando varios recuerdos distintos. Me obligué a tranquilizarme, respirando hondo pero no me estaba funcionando, lo cual provocaba que me pusiera más nerviosa y las contracciones fueran más fuertes y más seguidas a cada momento.

Cuando pensaba que ya no podía resistir más escuché un estruendo en el piso de abajo, anunciando la llegada de Itachi y la necesidad de comprar nuevas bisagras para la puerta. Los pasos apresurados y su respiración acelerada pronto llegaron a mis oídos.

La puerta se abrió con tal fuerza que se estrelló contra la pared con un ruido estrepitoso, pero yo ya me encontraba inconsciente del mundo exterior.

Itachi se arrodilló junto ami y me frotó la espalda con urgencia, poniéndose más nervioso a cada segundo con su falta de experiencia y su incapacidad para pensar lógicamente en un momento como este. Al no saber como proceder hizo lo primero que vino a su mente. Me levantó con gran esfuerzo a causa de la adrenalina obtenida y corrió hacia su auto para llevarme al hospital, luego de ajustar los cinturones de seguridad para prevenir accidentes, lo último que necesitaba era tener uno en un momento como este el resto de su familia lo mataría. Nunca pensó en llamar una ambulancia, o tratar de recostarme en algún lugar cómodo y tranquilizarme, o tratar de preguntarme como estoy, no, todas estas opciones básicas fueron borradas de su mente en esta situación extrema.

Condució como poseído por varias calles e ignoró las normas de tránsito, recé para que la policía no nos detuviera. Cuando llegamos al hospital me ayudó a llegar dentro y luego empezó a gritar para que trajeran a un médico, todo su auto-control perdido.

Después de que algunos enfermeros me llevaran a una camilla y me trasladaron a una habitación haciéndome preguntas y, cuando ya estábamos allí, me inyectaron algunas cosas que no pude distinguir bien. Aunque todo eso se hizo un borrón en mi mente, desde el momento en que el dolor en mi estómago empezó.

Luego de eso llegó el doctor, al cual no pude apreciar bien desde mi posición, sólo llegaba a ver su bata blanca y sus manos que se movían dando órdenes, antes de que me diera cuenta su voz me sacó de mi estupor.

"Muy bien señorita vamos a sacar a esos niños de ahí." Dijo con una voz amable, no concuerda con la situación en la que estamos.

Yo sólo asentí incapaz de hablar, ya que mis gritos ahora salían libremente, todas mis amenazas de muerte y mis insultos a su persona de mi queridísimo novio, el cual es el causante de que yo esté en esta situación.

- Sasuke POV -

El día empezó muy aburrido, como todos, desde que Naruko no viene conmigo. Hablando de ella últimamente se la ve de peor humor, y su panza está creciendo más día a día, no me malinterpreten, realmente me hace muy feliz eso ya que es un paso más cerca para que nuestros hijos nazcan. Maldigo a mi hermano por obligarme a venir a la escuela cuando Naruko está tan cerca de dar a luz, sobretodo después de haber sido secuestrada por ese loco, debería tener que estar conmigo todo el día para que la pudiera proteger, pero no, mi hermano insistió a mis padres y ellos me obligaron prácticamente. ¿Cómo puede pensar Itachi que estoy acosando a mi novia? Es ella la que exige que la cuide con su estado frágil.

Pero bueno, aunque asista a la escuela no puedo prestar atención, mi mente se deriva a mi novia y en ese momento cualquier otro pensamiento que cruza por mi mente es borrado, para dar mayor importancia al cual más se lo merece. Mis amigos siempre me preguntan por Naruko, y yo les respondo con gusto, cualquier cosa que tenga que ver con ella puede iluminar mi día, me encanta hablar sobre ella. Incluso algunos de ellos han ido a visitarla, siempre se pone muy feliz cuando es así.

De pronto, para cortar mis pensamientos, alguien toca la puerta y, cuando se le da permiso, entra una chica de un curso mayor, al cual no reconozco aunque se que la he visto por la escuela. Entra muy nerviosa y mira directamente al profesor tratando de ignorar al resto del curso que la miran como si fuera la cosa más interesante del mundo, en vez de un hecho cotidiano. Son todos unos chusmas, y como yo no lo soy me recuesto en mi pupitre para descansar los ojos.

Bueno, intento, ya que cuando me estoy por recostar escucho mi nombre siendo llamado y levanto la vista fijándola en el profesor, mientras todos los ojos estaban mirándome interesados y curiosos.

Miro al profesor interrogante haciéndole saber que no estaba prestando atención, y él al comprender me repite la cuestión.

"El director lo está llamando Uchiha, haga el favor de seguir a la señorita Fuma." Me pareció extraño que me llamaran a la dirección, pero por fuera me mostré tranquilo. Un sentimiento inquietante se instaló en mi estómago y sólo recé porque no sea nada malo.

La chica, ahora presentada como Fuma, me guió sin prisa, toda idea de charla omitida para mayor comodidad, cosa que agradecí, por lo menos no era una fan.

Cuando llegamos a la puerta asignada ella hizo una inclinación con la cabeza y se retiró sin palabras. Miré a la puerta fijamente antes de decidirme a tocar.

Escuchó la voz al otro lado de la puerta permitiéndome el ingreso.

Entré sin apuro queriendo retrasar más tiempo lo inevitable, no es como si lo hiciera a propósito, es sólo que mis músculos no responden ya que estoy muy nervioso. No sé si podría soportar otra mala noticia, después de lo que pasó con Naru encuentro muy vulnerable su estado y tengo miedo de que le pase algo si la dejo sola. Por esa razón que me llamaran a la dirección me hace sentir mal del estómago. ¿Y si le pasó algo? ¿Y si no estuve allí para ayudarla? No, no tengo que pensar así, me traté de convencer a mi mismo.

Cuando levanté la vista vi al director mirándome fijamente como si pensara sobre la forma de comunicarme cierta noticia, y eso sólo me hizo más preocupado de lo que ya era. Se aclaró la garganta antes de empezar a hablar y cuando lo hizo lo dijo con una voz tensa sin saber como voy a reaccionar.

"Uchiha Sasuke." Yo sólo asentí queriendo que me diga la noticia de una vez por todas. Es irónico que antes tratara de evitarlo y ahora esté tan interesado en saberlo, pero solamente quiero saber que es lo que pasa. Más le vale que sea importante, no tiene derecho a ponerme tan nervioso para después terminar diciendo cualquier tontería que se le ocurriera.

"¿Es usted el novio de esa chica Uzumaki Naruko?" Volví a asentir, mis nervios aumentaban a cada momento, casi sentí ganas de cerrar los ojos para no ver la lástima en el momento en que me den la terrible noticia.

"Si, señor. Ella es mi novia." Le respondí tratando de que mis palabras sonaran tan impasibles como me veo por fuera.

"Llamó su hermano, Uchiha. Dice que te espera en el hospital. Se lo escuchaba muy asustado. No entendí mucho de lo que dijo porque hablaba muy rápido, no obstante escuche el nombre de la joven." Mi corazón se detuvo en ese momento, y mis ojos se ampliaron en gran medida, ya no me interesaba mantener esta fachada, quería estar con mi novia, ahora. "Le sugiero que se retire, recoja sus cosas. Le deseo la mejor de las suertes." Casi no termino de escuchar lo que dijo antes de que salí disparado a mi salón de clases. Ignoré las preguntas de todos mis amigos mientras recogía mis cosas y no dude ni un segundo en volver a salir corriendo hacia el hospital. Mi novia me necesita.

Llegué unos minutos después y me agaché tratando de recuperar el aliento que perdí por correr tantas cuadras seguidas. Entré rápidamente al hospital sin un segundo pensamiento.

Cuando llegué a la recepción pregunté a la chica que ahí trabajaba por la habitación de mi novia, ella cumplió con mi pedido amablemente y me informó que Naru todavía estaba siendo atendida, me dijo el número del pasillo y, antes de que pudiera decir algo más corrí con todas mis fuerzas para llegar allí. Mientras corría pensaba en mi novia, yo debería estar con ella. Pero no, yo estaba en la escuela por culpa del idiota de mi hermano. Cuando lo vea lo voy a golpear.

Cuando llegué al pasillo donde se supone que está mi novia, vi a mis padres y a Itachi, también escuché unos gritos de fondo pero no los distinguí ya que mi mente se centró en lastimar a mi hermano.

Al estar frente a mi hermano le pegué un puñetazo en el estómago que lo obligó a inclinarse para tomar aire, cuando se levantó no parecía muy enojado, es más parecía que sabía que se lo merecía y que lo estaba esperando, además parecía un fantasma de lo pálido que estaba y sus ojos seguían desenfocados, tanto que en un momento me sentí mal por golpearlo. Después de eso esperé escuchar a mi madre gritándome por golpear a mi hermano, en cambio mis padres estaban muy ocupados mirando una puerta blanca como para prestarnos atención. Y ahí fue cuando lo escuché, los gritos de mi novia, mi Naru. Fuertes y agónicos resonando por todo el pasillo, y también me pareció escuchar un insulto y mi nombre en alguna oración, pero debo estar escuchando mal ¿No?

"¿Qué está pasando?" Le pregunté a mi hermano zarandeándolo con fuerza de los hombros. Él no parecía registrar mis palabras ni mis acciones, parece estar encerrado en un shock luego de vivir alguna experiencia traumatizante. Por esa razón traté de relajarme e ir a la siguiente persona en la lista, intentando ignorar los gritos de fondo.

Me acerqué a mi madre y toqué su brazo queriendo llamar su atención, cuando volteó su mirada hacia mi solté la misma pregunta que a mi hermano. "¿Qué está pasando?" Ella me miró sin comprender hasta que su rostro se iluminó. Me tiró en un abrazo apretado diciéndome. "Sasuke, que bueno que estés aquí. Naruko está dando a luz, ella te necesita." Mis ojos se ampliaron cuando procesé está nueva información, pero mi madre seguía hablando en su mundo de fantasía. "Voy a ser abuela, estoy tan feliz. Quiero muchos nietos Sasuke." Con mucho esfuerzo me zafé de su abrazo y vi a mi padre dándome una mirada de simpatía.

Pude pensar en esta situación con tranquilidad y no pude evitar la sonrisa que brotó de mis labios y la sensación de mariposas en mi estómago. Aunque me sentía mal por mi novia, ya que a juzgar por sus gritos debe estar en un gran dolor, y yo no puedo hacer nada para evitarlo. Pero mis deseos egoístas me hacen estar feliz de todo este momento, independientemente de la situación de mi novia.

Mis bebes ya vienen, nuestros, míos y de Naru, una mezcla de nosotros, algo que nosotros creamos, alguien pequeño y dependiente totalmente de nosotros.

En este mismo instante pude empezar a apreciar los ingeniosos insultos y amenazas que mi novia me estaba diciendo y no pude evitar sentir que iba a lamentar este momento más adelante.

No tuve más alternativa que sentarme y esperar con el resto de la familia.

Pasaron 4 horas desde que estoy aquí, los gritos de Naru son cada vez más fuertes. Pero, de pronto, los gritos menguan y se oye claramente el sonido del llanto, de un bebe para ser precisos. Mi corazón se acelera en mi pecho, mientras escucho como los gritos vuelven a aparecer con la misma intensidad que antes, y en unos minutos se detienen totalmente cuando comienza el segundo llanto de bebe.

Pasó el tiempo, que deben haber sido unos pocos minutos, pero para mi fueron como horas desde que ya no se escuchaba a Naruko. Y una enfermera salió de la puerta blanca con dos bultos en sus brazos, uno envuelto en una sábana rosa y el otro en una azul. No fue difícil darse cuenta de la elección de colores.

Me acerqué, con toda mi familia detrás, y la enfermera me tendió el bulto rosa. Cuidadosamente lo tomé y lo coloqué en la posición correcta en mis brazos con miedo de romperlo, es tan frágil. Y lentamente quité la manta que cubre su rostro y me asombré al ver a un pequeño bebe, con la piel bronceada como Naru aunque sus mejillas seguían rojas de llorar y tenían las mismas marcas que mi novia sólo que más leves, tiene poco pelo, pero pude distinguir el color negro. Era pequeña con los rasgos de su madre, aunque no pude ver sus ojos ya que los tenía cerrados mientras intentaba dormir. Pero me imaginé dos zafiros devolviéndome la mirada.

El otro bebe es sostenido por mi madre y desde aquí se distingue su cabello rubio, al parecer tiene la misma piel alabastro que todo los Uchihas, y sus pequeñas manitas se aferraban a la manta con todas sus fuerzas.

Estos bebes se robaron mi corazón desde que los vi por primera vez y no podía dejar de mostrarme asombrado ante tan bellas criaturas y no podía dejar de sentirme orgulloso de ser quien las había creado, en parte claro está.

La enfermera después de unos momentos tomó a los bebes de nuevo para ir a alimentarlos y me dejó entrar al cuarto para ver unos segundos a Naru. Lo cual hice de inmediato, dejando a mi familia atrás sin contemplaciones.

Cuando entré estaba ella recostada en la cama y, aunque se encontraba toda manchada con sangre, cansada y con sudor por todo su cuerpo, me pareció la imagen más bella que eh visto, y su sonrisa fue una de las más hermosas también, contenía tanta alegría y orgullo que prácticamente lo derrochaba por todos lados y te daban ganas de sonreír también.

Me acerqué a ella y la miré a los ojos, ella levantó sus ojos cansados y me dijo. "Valió la pena Sasuke, todo esto valió la pena." Antes de que sus ojos se cerraran, y no pude dejar de estar de acuerdo con esta afirmación. "Por nuestros hijos, Naru, todo esto valió la pena." Y aunque sé que nadie me pudo escuchar, vi a Naruko sonreír en su sueño como si supiera de lo que estoy hablando. 'No lo cambiaría por nada.' Pensé con alegría mirando a la cara dormida pero satisfecha de mi novia, y la madre de mis hijos.

Espero que hayan disfrutado esta historia. Realmente lamento decirles que acaba de llegar a su fin, pero no se preocupen que cuando esté con tiempo voy a empezar a escribir de nuevo así que no desesperen, les deseo lo mejor. Un saludo a todos y estoy muy feliz de saber que mucha gente estaba realmente siguiendo la historia y apoyandome con sus comentarios. Los veré la próxima. Hasta otra aventura.