-como esta tu madre, esta bien?- pregunté, mirándolo con ansiedad. Su semblante se oscureció.
-ella esta…- apretó su mandibula, mientras apartaba su mirada- ella esta recuperándose en la habitación contigua, despertó antes que tu, al parecer, el que usaras todas tus ultimas energias mágicas para curarla surtió efecto- su tono cambio imperceptiblemente, como si eso se tratara de un suave regaño- sus padres están allí, nada de lo que estén diciendo debe ser agradable, ellos nunca lo son, te lo aseguro-note su desagrado y preocupación.
-mi…varita, alcánzame mi varita, por favor- Severus me miro, sin saber que me traia entre manos. Senti un débil empujoncito en mi cabeza, como si alguien estuviese intentando entrar en mi mente. Me rei, asi que a esta edad empezó a practicar legeremancia, eh? El me observo, sorprendido, mientras le dejaba ver un cartel en mi cabeza que decía "ni se te ocurra, Snape. No entrar NUNCA". Me rei de su expresión, mientras tomaba la varita que el me entregaba.
-en el futuro seras el mejor legeremante y oclumante del mundo, mi amor, pero yo me prepare para eso desde hace tiempo. No soy muy buena en legeremancia, pero en cuestión de oclumancia, durante la guerra, logre igualar tus habilidades en este campo- dije, utilizando el mismo tono arrogante que conocía tan bien en el, haciéndolo sonreir.
Apunte a la habitación contigua, antes de que el pudiese detenerme, retirando el hechizo silenciador que había allí.
-esto es lo que sacas por casarte con un asqueroso muggle, Eileen! Lo ves? Siempre te lo advertimos. Mira tu desastrosa vida ahora, de nada sirvió que deshonraras a tu familia! Encima tuviste a ese pequeño mocoso mestizo- el tono de repugnancia de aquel hombre que prácticamente gritaba en la otra habitación me saco de mis casillas- no creas que ahora que te quedaste sin nada nosotros nos encargaremos de todo este desastre- Severus desvio su mirada de la mia, avergonzado ante lo que yo estaba oyendo. Tome su rostro con delicadeza, obligándole a mirarme.
-mi amor, solo tengo una pregunta que hacerte, bueno, dos. La primera es: ¿confias en mi?- sus ojos se volvieron serios y me miro con decisión.
-si- la firmeza en su voz me hizo sonreir.
-y la segunda es: ¿estas total y absolutamente seguro de que soy lo que quieres y no me dejaras marchar jamás?- esta vez fue el quien tomo mi rostro entre sus manos, aunque no hiciera falta, porque mis ojos estaban clavados en los suyos.
-nunca he estado mas seguro de nada en mi vida- lo bese con suavidad, levemente, antes de intentar incorporarme de la cama, con lentitud. Aquel hombre seguía despotricando en la otra habitación.
-que demonios crees que haces?- mi novio se alarmo al ver como intentaba pararme, y quiso devolverme a la cama. Negue con la cabeza con decisión.
-necesito llegar a la otra habitación. Tu me diras si me ayudas o debo lanzarte un petrificus antes de lograrlo por mi misma- sus ojos pasaron de mi rostro a mi varita y viceversa, y parecio comprender que hablaba en serio. Suspiro con resignación.
Los diez pasos que necesitaba para llegar a la otra habitación fueron los mas horribles y dolorosos pasos de mi vida, pero claro, no se lo dejaría ver a Severus, sino me obligaría a regresar a mi habitación.
-realmente no creo que sea buena idea- dijo, por milésima vez al llegar a la puerta- que piensas hacer?-
Ya veras- musite, antes de abrir la puerta. Una pareja entrada en años mortificaba aun a una sollozante Eileen, al ver la escena, Severus se apresuro junto a su madre, mientras yo me reafirmaba a la pared junto a la puerta, mirando a esa pareja con desdeñosa y arrogante superioridad, algo que había aprendido con mi profesor de pociones y había mejorado últimamente, gracias a la constante compañía de cierto amigo rubio e indeciblemente vanidoso-tendre que pedirles que se retiren, señores Prince- señale la puerta, mientras los abuelos de mi novio me miraban, con incrédula vanidad herida, mientras mi novio me miraba con una ceja levantada, obviamente divertido por mi capacidad de dejar fuera de base a personas como los Prince, su madre me miraba, con estupefacción, pero al menos había dejado de llorar.
-quien se cree que es usted para echarnos? No sabe quienes somos?- aquel hombre estaba a punto de tener un ACV podía asegurarlo, a juzgar por su rostro rojo de furia y la vena que palpitaba en su sien.
-Es usted quien no sabe quien soy yo, señor, pero permítame ilustrarlo- di unos cuantos pasos, manteniendo mi porte, a pesar de mi estado convaleciente, para intentar intimidarlo un poco mas. Me detuve a apenas un par de pasos de el y su esposa- soy Hermione Jean Granger y soy la propietaria de la mas indecorosa suma de dinero que hay depositada en Gringotts. Y presumo que en unos instantes la familia Snape no necesitara la ayuda que ustedes parecen tan poco dispuestos a dar. Permitanme un momento- sonreí ante sus expresiones shockeadas, antes de acercarme a Severus- Sé que esto no es lo usual, pero ¿Qué hay de usual en nuestra relación, verdad?, ¿te casarias conmigo, Severus Snape?- cuatro pares de ojos negros me miraban, desorbitados.
Continuara…
Holaaaa! Aquí va un nuevo capitulo. Dejen sus comentarios. Los quiero! ^^
Por cierto, recuerden que pueden también seguirme a mi y al desarrollo de la historia, junto a datos interesantes extras en: www . facebook #!/ ravengwyll . aimer (sin espacios) o simplemente buscándome en el buscador de facebook como "Raven Gwyll Aimer".
Saludos!
