-hay algo que debas decirme?- pregunte, levantando una ceja, inquisidor, al ver que ella no decía nada…

Ella detuvo su marcha, a un paso de alcanzarme y bajo sus manos, mientras su sonrisa se desvanecía de su rostro, ganando un porte de seriedad absoluta, me tranquilizo ver, al menos, que la calidez en su mirada seguía allí.

-me temo que mi situación ha cambiado radicalmente en los últimos minutos, hablemos unos minutos afuera, por favor- Asenti, y ella me sonrio débilmente- discúlpanos un momento, Eileen-.

Salimos de la habitación y nos dirigimos a la suya, que ahora ya había sido desocupada.

-me imagino, por tu expresión hace unos instantes que ya sabes algo- tanteó, mientras se sentaba en la cama, invitándome a tomar asiento a su lado con un suave gesto. Accedi, mientras intentaba aclarar mis pensamientos.

-estoy…muy confundido- odie admitirlo, y ella embozo una suave sonrisa, que me hizo pensar que lo sabia- hay muchas cosas de ti que no me has contado, cierto? Cosas importantes- puntualice, intentando no sonar acusador. Ella suspiro.

-Nunca te he ocultado nada a sabiendas, Severus- miro al techo, y supe que estaba reorganizando lo que debía contarme en su mente- mira, hasta hace una media hora no tenia ni idea de quien soy en este tiempo. Creo que debo comenzar desde el comienzo de la familia Granger. Veras, Altair Granger es mi primer antepasado conocido, el era un hechicero muy poderoso que sirvió a Guillermo el Conquistador durante la ocupación de Gran Bretaña por parte del ejercito normando, de ahí proviene mi familia, al igual que muchas otros antepasados de nobles ingleses, incluyendo a otra familia de magos, solo que esta familia proviene de un laaaargo linaje de sangre pura, mientras que los Granger somos hijos de muggles, ya que no hubo mas que dos o tres magos a lo largo de los siglos. Esa otra familia son los Malfoy, Armand Malfoy era el otro consejero de Guillermo el Conquistador. Por sus servicios, los Malfoy recibieron las tierras de Wiltshire al sudoeste, mientras que los Granger recibieron el titulo nobiliario y las tierras de Hampshire, al sudeste; en ellas, aun vivimos ambas familias, hace ya casi diez siglos. Sin embargo, los Malfoy no eran leales a la corona en si, sino mas bien a cualquiera de le diera mejores beneficios, asi que en cuanto se vieron presionados por el Estatuto del Secreto, eligieron unirse a la causa del Ministerio, por lo cual aun hoy en dia el apellido Malfoy es un símbolo de traición entre la realeza, ya que desaparecieron sin dar mayores explicaciones. La familia Granger, sin embargo, siempre tuvo cierta devoción por la realeza, algo que no se hasta que punto comparto- hizo un pequeño gesto, arrugando la nariz. Le sonreí, aun anonadado ante la información que me estaba dando a montones. Ella tomo aire y luego continuo- asi que se mantuvo en el mundo muggle, sirviendo a la familia real hasta que, a mediados del siglo XVIII un nuevo hechicero floreció en mi familia, y el rey creyo provechoso unir ambas familias y lograr asi mayor control, no solo de los muggles, sino también de los magos. Asi fue como mi familia paso a ser parte de la realeza y a crear un departamento que vendría a ser la Embajada entre la Inglaterra mágica y la muggle, además de encargarse de una sección especial que se dedica a la creación de tecnología útil para proteger a la rama principal de la realeza- suspiro, y me miro con un aire melancólicamente decidido.

Oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo oooooooooooO

- Asi que, no voy a mentirte ni a disfrazar la verdad. Ahora mismo, quedarte conmigo significa tener un monton de beneficios y poder, protección e inmunidad; pero también significa una vida complicada, estancada en medio de los dos mundos y arriesgando la vida por la Reina, asi que, creo que deberías tomar esa decisión con calma- lo mire a los ojos, aparentando tranquilidad, aunque en realidad, mientras me perdia en esas oscuras pupilas que me recordaban a las noches de luna nueva, me admiti a mi misma que estaba aterrada, ¿se haría el a un lado ahora que lo sabia todo? Si era asi, sabia que tendría que aceptarlo, después de todo, el solo tiene quince años, no tiene porque soportar un peso tan grande, una obligación de tamañas dimensiones que ni siquiera yo me veía capaz de afrontar. El desvio la mirada hacia el piso, impidiéndome nadar en su oscura mirada. "Mirame", pensé, con agonico anhelo, al ver su expresión incomoda y dubitativa…

Continuara…

Hola! Como están? Espero que bien ^^ perdón por el retraso :) al parecer mi imaginación también decidió tomarse vacaciones porque pase varios días mirando la hoja de Word en blanco sin ser capaz de escribir una sola palabra, puff pero en fin, ahora algo logre, creo xD

Espero sus comentarios!

Besos!

R.G. Aimer