Sailor Moon no me pertenece.

Novia Rechazada.

La llegada al castillo, el rechazo del lord.

Serena abrió los ojos, todavía no podía creer que estaba a medio camino de llegar al castillo Chiba, el que en pocos días iba a transformase en su hogar, se sentó en la improvisada cama que le había sido asignada para dormir en la tienda de campaña, pues la noche anterior habían tenido que armar campamento en medio del bosque.

- Hola pequeño.- Saludo a su cachorro, que dormía en una cesta que ella había acondicionado como cama para él.

Podía sentir ruido afuera, obviamente los hombres de su ahora marido ya estaban despiertos y haciendo su trabajo, ella se arregló para salir, dormía sola en aquella tienda, había supuesto que su marido no iba a consumar el matrimonio en medio del bosque en una tienda cercana a sus hombres, de modo que cuando Darien le había dicho que tendría un tienda de campaña para ella sola lo había agradecido de buen grado.

- Buen día mi lady.- Andrew fue el primero en saludarla.- Hay tiempo para que coma algo de desayuno, Darien aún no ordena que desmontemos el campamento de modo que no tenemos horario de partida.

- Entiendo, muchas gracias por la información.- Serena se acercó a la manta que tenían en el centro del campamento y tomo algo de pan y queso.- ¿Dónde está mi marido?

- Dijo algo sobre asegurarse de que los caballos estén en condiciones de seguir el camino.

- ¿Cuánto falta para llegar?

- Dos días mí. . .

- Por favor Andrew dime Serena.

- Pero eso seria. . .

- Eres un hombre de confianza para mi marido, y por lo tanto un hombre de confianza también para mí, de modo que te ordeno y a la vez pide de buena gana que me llames por mi nombre.

- Esta bien. . . Serena.- Le sonrió el rubio.- Por cierto hay un lago por ese camino, el lugar es seguro de todas formas tienes que avisar a alguien de que te vas a alejar del campamento.

- Claro.

Serena tomo sus alimentos sumida en muchos pensamientos, estaba contenta de tener a alguien en quien confiar, a pesar de que los hombres con quienes estaba viajando se mostraban muy amables con ella, también estaba el hecho de que iba a conocer a la pequeña hermana de Darien, Chibi Chibi, por lo que sabía era una buena niña pero temerosa de acercarse a su marido, y por sobre todo estaba la relación que tendría que comenzar a construir con su marido, recordaba claramente los conejos de su madre antes de partir.

Flash back.

- Tienes que preocuparte por cuidar a tu marido, pero sin agobiarlo, no puedes estar siempre cerca preguntándole a cada momento si está cómodo o le falta algo.- Eran las palabras de lady Ikuko.- Una buena esposa debe saber reconocer cuando su marido necesita algo.

- Lo entiendo.- Serena estaba escuchando todo atentamente.

- Tienes que cumplir con los deberos del ama del castillo sin dejar de lado las necesidades de tu esposo, además tienes que considerar que tendrás a tu cargo a una niña pequeña que seguramente necesita mucho afecto y alguien en quien confiar y querer.

- Lo sé, pero estoy segura de que sabré ganarme la confianza de la pequeña.

- Cuando tu marido ya confié en ti, comentara contigo algunos problemas, tu padre comparte muchas de sus problemas conmigo, deberás aconsejar a tu marido con mucho cuidado hija.

Fin del flash back.

Ella esperaba poder contar con la confianza de su marido, soñaba con el día en que Darien la aceptara de buena manera como su esposa, si bien hasta el momento ella no tenía ninguna queja, no era tonta y detectaba en su marido cierta reticencia a estar cerca de ella, aunque hablaban entre ellos, no eran cosas de importancia, solo comentarios sobre el clima, el estado de los caminos y cosas por el estilo, Darien aún no le decía como era el castillo Chiba, o al menos como era la gente que lo habitaba.

Decidió ir a refrescarse en el lago que habían mencionado Andrew momentos después, de modo que le hablo a uno de los hombres para informarle de su lejanía del campamento, el hombre le dijo amablemente que podía partir.

Camino lentamente buscando alguna nueva hierba, a ella le gustaba vagar por los bosques en busca de nuevas plantas que la ayudasen en su labor de curandera, pero su padre no le permitía alejarse mucho del castillo Tsukino, ahora que tenía la posibilidad de conocer nuevas tierras no iba a desperdiciarla.

Siempre llevaba consigo una pequeña bolsa de tela donde guardaba las hierbas que encontraba para dispuestas tratarlas según la enfermedad o afección, pronto llego al lago pues escucho el ruido del agua en movimiento, iba a cercarse para tomar un poco de agua cuando vio una figura masculina en el agua, era su esposo, que estaba de torso desnudo, parecía que se estaba refrescando y estaba de espaldas hacia ella de modo que aún no se daba cuenta de la presencia femenina cercana.

De todos modos Serena se ocultó tras un gran árbol, no sabría que explicaciones podía dar en caso de ser descubierta, se lo quedo mirando, tenía varias cicatrices en la espalda, seguramente de sus luchas, algún día esperaba poder escuchar de la propia voz de su marido todas las batallas que había enfrentado, estaba tan contratada que no oyó cuando alguien se le acercaba por detrás, pero se sobresaltó al ser tocada en el hombre.

- Tranquila Serena soy yo.- Andrew le sonrió.- Lo siento no quería asustarte. ¿Qué hacías escondida como un ladrón?

- Yo. . . Yo. . .

- ¿Lo estabas observando verdad?- Andrew miro por sobre el hombre de la joven.

- Pues. . .- Estaba tan avergonzada que apenas podía hablar.- Yo. . .

- ¿Lo amas verdad?

- ¿Tan evidente es?- Se rindió ante el caballero frente suyo.

- Solo para alguien que está enamorado, pero él muy idiota no parece darse cuenta.

- Él ama a mi hermana, yo nunca podría luchar contra eso.

- Si usted sabe todo eso. . .- Andrew la miro con pena.- ¿Por qué entonces acepto casarse con él?

- A decir verdad, yo fui quien acudió a mis padre para decirle que si ellos aceptaban yo estará feliz de casarme con él, creo que puedo hacer que me quiera aunque sea un poco.

- Pues cuenta conmigo, seré un fiel aliado tuyo en esta batalla, pero debes ser consciente de que no será fácil

- Le he sabido desde un principio.

- Bien en ese caso tendré el placer de hacer entrar en esa terca cabeza algo de cordura.

- Muchas gracias Andrew, nunca creí que tú me ayudarías. . .

- Conozco a Darien desde hace años Serena, sé lo mucho que ha luchado por el honor y el respeto para su familia, de modo que sería feliz de verlo con una buena mujer a su lado que cuidase de él.- El rubio suspiro de pronto.- Yo siempre le dije que no confiara en las falsas declaraciones de amor de lady Mina, siempre supe que su afecto no era verdadero pero el tonto fue él.

- Mi hermana le hiso mucho daño.- Murmuro la muchacha mientras miraba a su esposo.- Yo espero poder hacer algo para ayudarlo.

- Serás la mejor esposa que él pueda tener, ya verás que con el tiempo ese tonto se da cuenta de que sus afectos han cambiado y tú serás quien reciba su amor.

- Rezo por ello.- Miro como su esposo iba saliendo del agua.- Ya me tengo que ir.

Andrew miro a la avergonzada joven huir por donde él había llegado momentos antes, había esperado que ella se acercara a su esposo, hubiesen tenido la suficiente intimidad para comenzar a forjar una relación, pero era evidente que ella también estaba algo temerosa de acercarse a su marido, como si supiese de ante mano que sus afectos serian rechazados.

- Darien.- Se acercó a su amigo mientras lo observaba vestirse.- ¿Cuándo partimos?

- ¿Lady Serena ya se levantó?

- Pues sí, está en las cercanías del campamento recolectando hierbas.- Contesto el rubio.- ¿La llamaras siempre como lady Serena?

- Pues ese es el trato correcto que se le debe dar a una mujer. . .

- Que es una perfecta desconocida.- Intervino el caballero.- Pero ella es tu esposa, podrías llamarla por su nombre, o decirle esposa o algo por el estilo.

- Sabia que eras experto en mujeres.- Ironizo el lord.- Pero hasta donde sé desconoces el mundo de las mujeres casadas.

- Solo digo la verdad amigo, si la tratar así frente a los demás harás que todos confirmen lo que ya se murmura a tus espalda y las de tu esposa.

- ¿Lo que se murmura?

- Que no la deseas a tu lado, todos hemos sido testigo que la tratas casi como si fuera otro más de tus hombres, no tienes ninguna muestra de afecto hacia ella, y apenas le dices una o dos palabras y siempre son a modo de orden, que ella no duda en cumplir.

- No digas estupideces Andrew.

- Es lo que los hombres dicen, yo solo repito lo que ellos comentan.

- Solo tonterías, además es mi esposa, yo sé cómo tengo que tratarla.- Gruño Darien.- Ordena a los hombres que comiencen a levantar el campamento, partiremos cuanto antes.

- Si Darien.

El lord decidió volver al campamento, tenía que supervisar el trabajo de sus hombres, pero al hacerlo tendría que ver también a su esposa, no era que estaba escapando de ella simplemente no tenía idea de que podrían tener en común como tratar de entablar una conversación, además estaba seguro de que al acercarse, ella le preguntaría muchas cosas, como cualquier mujer.

La vio a penas llego al campamento, estaba junto con su yegua dulce, al parecer las ordenes de partir pronto le habían sido transmitidas, pues el animal ya estaba preparado. Se acercó lentamente, pues aun no sabía que decirle.

- Buen día mi lady.- Saludo por fin, al estar frente a ella y a pocos centímetros.- Partiremos pronto. . .

- Eso me ha informado Andrew.- Le respondió ella mientras se volvía para mirarlo.- Yo y Dulce estamos listas para partir en cuanto se nos ordene mi lord.

- Bien iré a ver a mis hombres y partiremos.

- Si mi lord.

Darien sonrió al ver que ella lo iba a tratar de la misma forma de respeto, entonces sus hombres cesarían con los rumores, además él no dependía de lo que sus hombres comentaras a sus espaldas.

Serena miro algo decepcionada a su marido, había esperado que él hablara más con ella, pero no había sido así, había decidido darle espacio para que fuese su esposo quien se acercara a ella, no al contrario pues no quería darle la impresión de estar desesperada por algo de atención de él, por una mínima parte de su afecto si quiera.

- Ven Dulce pronto partiremos.- Tomo las riendas de su yegua.- Que bueno que ya te hayan dado de comer y de beber, no quiero ser causa de la demora en nuestra partida.

Darien comenzó a dar órdenes en todas direcciones quería ponerse ya en movimiento, mientras más cerca de casa estuviese mucho mejor, además quería ponerse a trabajar en las mejoras de su feudo, habían muchos puentes que reparar, también había que comenzar a ampliar las murallas de protegían sus dominios, todas tareas que necesitaban de su supervisión, sin contar que sus hombres necesitaban entrenamiento.

- Ya estamos listos Darien.- Le dijo su amigo momentos después.- Podemos partir cuando quieras.

- Mi esposa. . .

- Ella está a la espera de tus órdenes.

- Bien, vámonos ahora.- Darien se acercó a su caballo y lo monto.

Darien miro de reojo como varios de sus hombres se ofrecían para ayudar a su esposa a subir a su yegua, pero sonrió al ver que era algo que ella podía hacer sin la ayuda de nadie, tras dar las ultimas indicaciones de como irían en orden en el camino comenzaron a partir, Andrew inmediatamente tomo posición al lado de la única mujer que iba en el viaje, o sea su esposa, él iba delante de ellos y del resto de las personas podría escuchar las voces de ellos mientras hablaban.

- Por supuesto los caminos no pueden estar en mejores condiciones, de otro modo nuestro viaje se hubiese demorado un día más.- Oyó claramente la voz de Andrew.

- Me alegra saber eso, hace muchos años que no realizo un viaje tan largo, aunque he descansado mucho en los momentos adecuados.- Hablaba su esposa.- Por cierto Andrew no había tenido la oportunidad de agradecerte que permitieras que i cachorro viajara en el carro de las armas y demás elementos

- Hubiese sido un viaje muy incómodo para ti si hubieran tenido que cargarlo en brazos además de llevar las riendas de Dulce.

- Tienes razón de todos modos quieres expresarte mi agradecimiento.

Darien no entendía porque había tanta familiaridad entre su esposa y su hombre de confianza, después de todos ambos eran extraños el uno al otro, pero parecían tenerse confianza, así que decidió seguir escuchando lo que hablaban.

- La vida de un caballero no debe ser nada de fácil, mi padre muchas veces me contaba de sus cruzadas, en muchas ocasiones temió perder la vida.

- Somos entrenados desde pequeños a no tenerle miedo a la muerte, pero en el momento de la batalla esa enseñanza vuela lejos de nuestras mentes si el enfrentamiento en crudo.

- Has peleado en muchas batallas Andrew?

- Tantas que incluso ya he perdido la cuenta.

- Comprendo, al castillo de mi padre siempre llegaban los rumores de tu valentía en el campo de batalla Andrew y también la de mi esposo.

- A Darien lo llaman caballero de la oscuridad, pues dicen que tiene pacto con el diablo porque siempre gana una pelea.

- Dudo mucho que mi lord tenga un pacto con el diablo.- Escucho la risa de su esposa.- Aunque la gente se deje llevar por rumores falsos y sin fundamentos.

- Es cierto, de todos modos a Darien no parece afectarle para nada que digan ese tipo de cosas de él.

- Seguramente será porque tienes otras cosas en que pensar antes de detenerse a escuchar los rumores.

- Eres muy sabia Serena. . .

- Es solo una opinión, estoy segura de que en el fondo crees lo mismo que yo.

- Es cierto. . .

- ¿Andrew me dirás como es el castillo Chiba?

- Creo que eso le correspondo a tu esposo Serena. . .

- Esa es una buena forma de decir que no vas a responder mi pregunta.- Intento bromear la muchacha.

- No es que no quiera, pero considero que es deber de tu esposo informarte de cómo es tu futuro hogar. . .

- ¿Entonces me hablarías de Chibi Chibi?

- Pues eso si puedo hacerlo.- Escucho hablar a su amigo.- Pues a simple vista ella parece ser una niña muy dulce, pero cuando intentas hablar con ella es como si te tuviese miedo. . .

- Mi lord ya me había dicho algo así. ¿Lo hace con todo el mundo?

- Al parecer solo con Darien, con amigo y otros hombres que merodean siempre en el castillo.

- ¿Entonces ella tiene alguien de confianza?

- Pues están Luna, que la ayudo a traer al mundo, al morir la antigua lady Chiba, Luna se transformó en la nana y cuidadora de Chibi Chibi, también está su esposo Artemis, es el administrador del castillo, ambos parecen contar con el cariño de la pequeña.

- Eso me alegra mucho, pero a la vez es preocupante que la niña le tenga miedo a todos ustedes que serán residentes comunes en el castillo.

- ¿Crees que se pueda hacer algo? Darien parece el más afectado, mal que mal es su hermana.

- Lo primero es intentar saber de dónde proviene todo ese miedo, una vez sabido la raíz del problema sin duda ella podrá cambiar de actitud.

- Eso sería maravilloso, la niña parece muy dulce cuando esta con Luna, incluso cuando esta con Lita. . .

- ¿Quién es Lita?

- Es una criada del castillo que ayuda a Luna a cuidar de Chibi Chibi.

- Entiendo.

Darien resolvió entonces que ya había escuchado bastante, además era evidente que ambos disfrutaban la compañía del otro y eso solo iba a ocasionar que entre sus hombres se crearan más rumores, dejándolo a él como un marido engañado por su reciente esposa y el mejor amigo.

- Serena.- Acerco su caballo a la yegua de su mujer.- ¿Estas cansada?

- No mi lord, además llevamos muy poco tiempo de viaje.

- Andrew ve si verifica que nadie tenga problemas.

- Si Darien- El rubio le sonrió a la muchacha.- Con tu permiso Serena.

- Andrew parece un buen hombre.- Comento de pronto Serena al ver que su marido parecía querer cabalgar a su lado.

- Pues es bastante mujeriego y tiene a coquetear con todas las mujeres a su paso.- Comento de pronto Darien.- Eres mi esposa Serena.

- Lo sé mi lord, yo jamás haría algo que lo avergonzara.- Serena se sonrojo violentamente.- Solo quería conversar con alguien.

- Pues debiste haber hablado conmigo y no con ese mujeriego.

- Entiendo.- Serena no alcanzaba a entender lo que estaba pasando, había creído por completo que su marido no tenía interés en hablar con ella y ahora estaba demostrando lo contrario.- ¿Puedo preguntarle algo mi lord?

- Puedes.

- Como es el castillo, me gustaría tener alguna información sobre como es el lugar donde viviré.

- El castillo es reciente, tras la muerte de mi madre mi padre mando a construirlo, supongo que como una distracción al dolor por su perdida.

- Comprendo.

- En fin cuenta con varios aposentos, mi padre siempre recibía visitar de modo que las plantas dos y tres del castillo son casi en tu totalidad aposentos para los visitantes, el primer piso consta de el gran salón, un hall de acceso y las grandes cocina que proveen de comida a mis hombres.

- ¿Mi lord?

- Dime.

- Me gustaría enseñarle a Chibi Chibi el arte de las hierbas, y quería solicitarle permiso para hacerlo.

- No necesitas mi permiso si quieres hacer algo que crees que a mi hermana le beneficiara.

- Muchas gracias por el voto de confianza mi lord, procurare darle a Chibi Chibi una buena educación.

- ¿Qué más pretendes enseñarle?

- Pues a leer y escribir, mis padres siempre hablaban de la importancia de saber ese tipo de cosas de modo que traían gente de la corte para que nos enseñara.

- Comprendo.

- También le enseñare costura y bordado y cuando sea más grande estoy segura de que le gustara cocinar.

- Parece que tienes muchos planes para mi hermana.

- La pequeña esta en la edad en que pregunta por todo, quiere saberlo todo y que mejor que enseñarle todo lo que se pueda.

- Tienes mucha razón, Serena puedes hacer todo lo que quieras, pero mi primera prioridad es que Chibi Chibi deje de tenerme miedo.

- Es en lo primero en que trabajare.

- Me parece bien.- Darien dejo de mirarla.- Mira ese es el cruce de tres caminos, falta dia y medio para llegar al castillo, acamparemos y prometo que llegaremos sin demora.

- Estoy contenta con saber que pronto vamos a llegar.

- Espero que puedas tener todo lo que necesites en mi castillo.

- Estoy segura de que me encontrare muy comida mi lord.

Acamparon cuando comenzó a anochecer, tras asegurarse de que Dulce estuviese bien cuidada se acercó a la fogata que habían encendido los hombres de su marido pues comenzaba a hacer frio, Serena estaba contenta de haber tenido una oportunidad para hablar con su marido, habían recorrido casi tres horas donde habían hablado de muchas cosas, sobre todo del castillo Chiba, Serena sentía como si ya lo conociera gracias a todo lo explicado por su marido.

- ¿Estas cómoda Serena?- Andrew se sentó a su lado frente al fuego.- Hace un poco de frio.

- No más de lo normal para esta temporada.- Sonrió la joven.- Es muy hermoso acampar en el bosque.

- Si pero también puede tener ciertos peligro.

- ¿No es una zona de tranquilidad?

- En cualquier momento puede aparecer un ladrón, de todos modos nadie se atreve atacarnos cuando nos ven con la bandera de los Chiba.

- Por la fama de mi marido.- Serena miro en todas direcciones para buscar al objeto de su amor, Darien estaba conversando en un grupo de tres hombres.

- Mañana por la tarde o quizá más temprano ya podamos estar en el castillo.

- Eso me alegra, llevamos varios días de viaje.

- Debes echar de menos la comodidad de una cama.

- Pues la verdad si, de todo modos he disfrutado mucho este viaje.

- Sobre todo poder conversar con Darien.- La provoco el rubio.

- Yo. . .

- No tienes que avergonzarte Serena, es totalmente natural que pases tiempo con tu marido, aunque apenas se conozcan es necesario que pronto comiencen a verse como marido y mujer y no como dos extraños.

- ¿Así que esa es forma en que mi marido me ve?

- Tú lo has dicho no yo.

- De todas formas es algo que pretendo cambiar.

- ¿Ya tienes un plan?

- Primero deseo llegar a mi nuevo hogar, voy a conocer el terreno de batalla antes de comenzar a pensar en una estrategia.

- Un plan digno del mejor caballero.

- Un plan digno de una mujer dispuesta a ganarse el afecto de su marido.

- ¿No quieres su amor?

- Me conformo con su afecto.- Sabia desde hace años que el amor de Darien nunca iba a ser para ella, de modo de estaba dispuesta al menos a ir por algo de cariño de su parte.

- ¿Acaso no te tienes fe?

- Soy realista Andrew.- Le dijo ella mirándolo a los ojos.- Yo sé muy bien que mi marido profesó, profesa y profesará amor por mi hermana y contra eso no tengo armas para luchar.

- Lo entiendo, de todos modos yo creo que no deberías rendirte así de fácil.

- Prefiero buscar el amor de Chibi Chibi, esa es la razón por la que estoy aquí y me encuentro casado con lord Chiba.

- Una mujer muy franca, digna de ser la esposa de un tozudo como Darien, espero que él sea digno de ti.

- Lo es, pero quizá él no se dé cuenta.

- Pues él es el idiota.- Andrew comenzó a reír de pronto se calló.- Él se acerca.

- Tienes que montar guardia Andrew.- Darien se sentó al otro lado de su mujer.- Y te toca el primer turno.

- Entonces me iré a hacer mi trabajo, que tengas una buena noche Serena.

- Tu igual Andrew.

- Si tienes frio arrojare otro leño a la fogata.

- Oh no mi lord, me siento cómoda aquí.- Le joven miro los alimentos que le habían sido puestos a su lado.- ¿Ha comido? Tengo muchas cosas aquí.

- A decir verdad tengo algo de hambre.

- Le preparare algo.- Serena tomo el pan y algo de queso, además de las tirar de carne seca.- ¿Dígame mi lord es verdad que mañana a más tardar estaremos en el castillo?

- Es cierto, hemos hecho un buen tiempo de viaje, por lo que estamos más cerca de lo que creí.- Darien acepto los alimentos que su esposo le estaba entregando.- Gracias Serena.

- Es mi deber preocuparme por usted mi lord.- Le sonrió ella.

Darien miro a su esposa, era bella sí, pero había algo en esa muchacha que lo hacía sentir incomodo, no tenía idea de que era pero no sentía ese deseo de estar a su lado, solo había ido para comer algo.

- ¿Pasa algo malo mi lord?

- ¿Eh?. . . No yo estaba pensando en otras cosas.

- ¿Tiene problemas mi lord?

- Problemas no, pero si muchas responsabilidades para con mi feudo.- Contesto mientras comía.- Hay que hacer muchas reparaciones y trabajo.

- Se acerca el invierno. . .

- Por eso tengo que trabajar arduamente para tener todo listo antes de la llegada de las primeras lluvias.

- Espero que pueda cumplir con todo antes de ese tiempo mi lord, si hay algo que yo pueda hacer para ayudarlo. . .

- Nada por ahora Serena.-Darien sintió una corriente de aire fría.- Se hace tarde y hace frio, sugiero que entres en tu tienda, debes estar cansada Serena.

- Si mi lord, de todas formas yo ya me iba a ir.

Cuando vio a su esposa cerrar la entrada de la tienda de campaña Darien se levantó y camino hasta donde estaba haciendo guardia Andrew, tenía que encargarle una tarea de suma importancia.

- Andrew.- Le hablo al rubio.- Necesito mandar a un jinete rápido que pueda llegar cuanto antes al castillo.

- Pues están Stuart y Colin, ellos son buenos cabalgando.

- Bien, que cualquiera de ellos vaya, necesito que entreguen un mensaje a Luna.

- Dime.

- Necesito que preparen los aposentos para mi esposa, yo. . . Había dado instrucciones de que solo preparasen mi cuarto.

- Lo entiendo.

- Por eso necesito que los aposentos de la lady del castillo estén preparados, había olvidado por completo ese asunto.

- Por lo visto también has olvidado que tienes esposa.- Andrew miro a su amigo seriamente.- No la dejes saber que no estas interesado en ella Darien, va a sufrir mucho y es demasiado joven para sufrir.

- Parece que eres experto en los sentimientos de mi esposa.

- Soy solo un mero observador Darien. . .

- Pues guarda tus observaciones para ti.

- Solo digo lo que es evidente.

- Ya me lo habías dicho.

- Lo sé, pero tengo la creencia en que mientras más te lo diga, menos tardaras en entender como tienes que tratar a tu esposa.

- No sigas no estoy de humor. . .

- Pues no lo estas desde que te casaste en el castillo Tsukino.

- Andrew. . .

- Esta bien. . . Está bien, iré a ver a quien mando a al castillo, pero sabes que tanto Colin como Stuart son chismosos, llegaran las castillo con el chisme de que apenas soportas estar cerca de tu esposa.

- ¡Andrew!

- Bien.

Castillo Chiba.

- ¿Qué dices?- Luna miro a su marido.

- Lo que has oído querida, Darien está a poco tiempo de llegar y necesita que los aposentos para su nueva esposa sean preparados. . .

- Pero no hay tiempo.- Luna no podría creer lo que estaba pasando.- Según recuerdo Darien me dijo que él y su esposa iba a compartir el cuarto del lord. . .

- Pues al parecer algo sucedió.- Murmuro Artemis.- Colin me ha dicho que la mujer se llama Serena. . .

- Pero si la prometida de Darien se llamaba Mina Tsukino.

- No sé qué habrá pasado, pero no es con ella con quien se ha casado.

- ¿Y entonces de donde saco a esa muchacha llamada Serena?

- Es la hija menor de los Tsukino. . .

- No lo entiendo.- Luna miro al cielo.- ¿No sé caso con una, pero si lo hiso con la hermana?

- Mi querida.- Artemis acaricio la mejilla de su esposa.- Lo mejor que podemos hacer es desayunar, es muy temprano aun, haremos que varias doncellas trabajen en los aposentos de la nueva lady después de todo ese cuarto no se ha usado en años, dado que lady Chiba siempre durmió en el cuarto de su esposo, y murió viviendo en ese cuarto.

- Hare que Lita y varias otras chica hagan el trabajo.

- Vamos a desayunar entonces y poder contarte más de lo que me dijo Colin. . .

- Aquel es un chismoso.

- Pero provee buena información.

En el bosque.

- ¿Te gusta verdad?- Serena miraba a su cachorro con mucho cariño, ya tenía mejor aspecto, parecía más saludable.

Estaban a la espera de que los hombres desmontaran el campamento para seguir el camino, según su marido podrían llegar después del medio día si no se detenían para la hora de la comida, estaba contenta con saber que pronto llegarías pero a la vez algo asustada, de no ser bien recibida no tendría en quien apoyarse para sentirse cómoda ahí.

- Serena.- Su marido se le acerco.- Ya estamos por partir, es mejor que deje al cachorro dentro del carro para que puedas montar a Dulce.

- Si mi lord.- La joven se puso de pie.- Ya nos vamos pequeño.

La joven acomodo al cachorro en el lugar que le fue asignado en el carro, tras asegurare de que iba a ser cuidado por los hombres que cabalgaban detrás del carro ella fue a montar.

- Vamos Dulce.

La joven se unió a Andrew en la cabeza de la caravana, aunque su marido iba más adelante, pero no se atrevía a acercarse a él, además se divertía mucho con la conversación del caballero a su lado.

- Cuándo tenía cinco años me dio por probar mi valentía y me subí a un árbol bastante alto.

- ¿Y qué sucedió?

- Pues caí cuando estaba por llegar a la punta del árbol.- Andrew la miro.- Quede estampado en el suelo.

- Debió dolerte mucho. . .

- Pues estuve casi seis semanas cojeando y sintiendo el dolor.

- No debiste subir a ese árbol.

- Fue lo que dijo mi madre.

- Serena. . .- Su marido le hablo.- Ven aquí.

- Si mi lord.- La joven tomo las rindas con fuerza.- Hablamos después Andrew.

- Por supuesto.

- ¿Necesita algo mi lord?- La joven rubia cabalgo al lado de su marido.

- No necesito nada, pero preferiría que estuvieras a mi lado, estamos por llegar a mis dominios.

- ¿Llegaremos pronto las castillo?

- Faltan varias horas para eso.- Le explico el lord.- Pero mis tierras abarcan bastante terreno.

- Comprendo.

- Tenemos que cruzar aquel bosque.- Le señalo Darien a lo lejos.- Y entraremos a mis dominios.

- Bien.

- De ahí en adelante solo serán unas pocas horas antes de llegar al castillo.

- Me parece maravilloso.

Cruzaron un denso bosque lleno de todo tipo de árboles, en todo momento no se separó de su marido, cuando lograron dar con la salida Serena sonrió al ver grandes praderas verdad, pero lo que más le gusto fue ver un pequeña aldea, aunque no estaba segura de sí la visitaría.

- ¿Esa aldea está asentada en sus tierras mi lord?- Pregunto ella de pronto.

- Si, la vamos a rodear de modo que acortemos el camino, después podrás conocerla, Andrew puede traerte.

¿Tú no lo harás verdad? Quiso preguntarle pero prefirió guardar silencio. Estaba segura de que la respuesta no iba a gustarle nada, aunque la idea de que Andrew fuera su acompañante le gustaba, él era un buen compañero de viaje, su mente comenzó a trabajar inmediatamente, imagino que i se tratara de Mina la que estuviese ahí Darien seguramente la presentaría ante la aldea con mucha alegría y no llevado por la obligación.

El resto del camino lo hicieron el silencio, ella no tenia deseos de hablar y ciertamente Darien no parecía querer romper el silencio, eran aquellos momentos en que la muchacha estaba segura de que su marido se arrepentía del matrimonio, de hecho aún podía devolverla a su familia, el matrimonio no había sido consumado, de ser así su esposo no tenía objeciones para devolverla a los Tsukino.

-Ahí está.- Oyó hablar a su marido.- Mi castillo.

Serena se quedó impresionada ante una gran construcción de piedra que se podía apreciar a lo lejos, estaba rodeada de una gran muralla también de piedra supuso ella, aún faltaba una gran porción de tierra para llegar pero a esa distancia alguien que estuviese de guardia los podría ver sin ningún problema.

- Es un castillo imponente.- Murmuro sin apartar sus ojos de la construcción.- Debe estar orgulloso de lo que tiene mi lord.

- Por supuesto, es el trabajo de mis antepasados, de mi padre y el trabajo que pretendo que prospere bajo mi mando.

- Lo hará mi lord.

- Hare que mi feudo sea conocido en todo el reino.

Serena solo deseaba ser parte de ese feudo en el futuro, su posición en ese castillo pendía de un hilo, pero lo peor que podía hacer era auto compadecerse, lo que tenía que hacer era consolidad su posición en el castillo y tenía que hacer de la única forma en que se le ocurría, esa noche ella y su marido tendría que consumar su matrimonio, tenía un poco de miedo por entregarse a su marido, pero lo amaba y quería por sobre todas la cosas que él comenzara a quererla un poco, y si era por medio de hacer el amor lo conseguiría lo haría sin importar nada más.

- ¡Abran las puertas! ¡Abran las puertas!- Gritaban los centinelas desde la alturas de los muros de protección del castillo.- ¡Lord Chiba está llegando!

- Estamos llegando Serena.- Le dijo Darien mientras atravesaban los grandes portones del muro.

- Si mi lord.

Bajaron de los caballos cuando llegaron a unas amplias puertas, estas se abrieron una pareja de mediana edad se les acerco, Darien sorprendentemente le ofreció su brazo y ella lo acepto encantada.

- Esta es mi esposa Serena.- Anuncio Darien.- Mi lady ellos son Luna y Artemis, administran el castillo por mí.

- Bienvenida Lady Serena.- Luna una mujer de cabellos oscuros le sonrió.- Es usted muy hermosa.

- Muchas gracias.- Serena se sintió cómoda, Luna le recordaba mucho a su madre.

- ¿Dónde está mi hermana Luna?

- Mande a Lita a buscarla, deben estar por llegar.

- Soy Artemis mi señora, puede acudir a mi si necesita cualquier cosa.- Le hablo un hombre de cabellos canos.

- Gracias Artemis.- La joven le sonrió.

- Aquí está la pequeña.- Una muchacha castaña mucho más alta que ella apareció llevando de la mano a una pequeña niña de cabellos rojos, evidentemente parecía reticente a ir con la muchacha.

- Hola.- Serena no iba a esperar presentaciones formales para una pequeña, así que por propia voluntad se acercó.- Me llamo Serena. ¿Cómo te llamas tú?

- Chibi Chibi.- Respondió la tímida pequeña que soltó la mano de quien la llevaba y corrió a la faldas de Luna.- Mira se parece a la princesa de la Luna llena.

- ¿A quién?- Inquirió algo divertida la rubia.

- Por las noches le relato historias sobre la princesa de la Luna llena.- Le dijo Luna.- Siempre le dije que la princesa era una joven de blanca piel, cabellos rubios y dos chonguitos en la cabeza al igual que usted mi lady.

- Por favor puedes decirme Serena.- Le pidió a la mujer, luego se inclinó para estar casi a la misma altura que la pequeña.- ¿De verdad me parezco?

- Si, eres como Luna dice que es la princesa.- La niña la miraba emocionada, como si de verdad creyera que estaba delante de una princesa.

- Hola Chibi Chibi.- Darien se les acerco, pero provoco lo de siempre.

- Hola hermano.- La pequeña se volvió a ocultar entre las faldas de Luna.

Entonces Serena fue testigo del miedo que la niña le tenía a su hermano mayor, era evidente que había algo que la hacía querer ocultarse de Darien, se prometió a si misma que iba a descubrir de que se trataba.

- Luna por favor muéstrale a Serena sus aposentos. . .

- ¡Yo lo haré!- Chibi Chibi salió de su escondite y le ofreció su pequeña mano.- Ven Serena yo sé el camino mejor que nadie.

- De acuerdo.- Se volvió para mirar a su esposo.- Que la pequeña me acompañe entonces.

El lord estaba realmente sorprendido por el cambio de actitud de su hermana, aunque el miedo no la había abandonado, se había mostrado encantada con Serena, y su esposa ciertamente parecía tranquila con la niña, esperaba que entre ambas se diera la relación de confianza que quizá nunca podría darse entre los hermanos.

- Es hermosa.- Le hablo Artemis.- Tu esposa es una joven muy hermosa y por los visto sumamente amable.

- Y parece que se llevara bien con Chibi Chibi.- Observo Luna también.

- Quiero que ustedes le muestren el funcionamiento del castillo.- Murmuro Darien.- Ella va a necesitar mucho de su ayuda.

- Por supuesto.- El hombre miro a su lord luego a su esposa.

- Darien. . .- Luna hablo con cuidado.- Quieres que prepare un banquete para esta noche.

- ¿Un banquete?- Pregunto El aludido.

- Claro, un banquete para recibir a tu esposa y presentarla ante los demás criados y criadas del castillo.

- Pues hazlo, no creo que nos venga mal comer la deliciosa comida que harás.- Darien miro a los alrededores.- Bien creo que tomare una baño, el viaje ha sido arduo. . . Lita.

- Si mi lord.- La joven de cabellos castaños se acercó.

- Que lleven la tinaja a mi cuarto y ve al cuarto de lady Serena y ofrécele que tomo una baño, ella debe estar deseándolo, bien yo iré al cuarto, Andrew asegúrate de que las cosas de mi esposa sean llevadas a su cuarto.

- Tienes razón Andrew.- Comento Artemis cuando el lord del castillo ya estaba lejos.- No la trata con mucho afecto.

- Creí que Colin exageraba.- Murmuro Luna.- Pero es evidente que la trata más como una conocida que como su esposa.

- Por eso necesito a ayuda de todos, ese tonto tiene que darse cuanto de la maravillosa mujer que tiene a su lado.

- Pues es evidente de que ella le profesa amor absoluto.- Dijo Luna.- Pero no comprendo en que podemos ayudarte Andrew, yo quiero que ni niño Darien sea feliz con una muchacha que lo ame.

- Tú dijiste que era evidente que su prometida no correspondía su cariño.

- Si Artemis dije eso, y mis sospechas tenían fundamente, la mujer, Mina Tsukino huyó unos días antes de nuestra llegada al catillo Tsukino, Darien no podría creerlo, pero termino decidiendo que iba a casarse con la otra hermana.

- Sir Andrew.- Lita hablo con cuidado.- ¿Si lord Chiba no la quería entonces porque se casó con ella?

- Sospecho que por estupidez, y por Chibi Chibi, él cree que la niña necesita una mujer que la cuide, digamos que ve a Serena como una especie de criada de pequeños, más que como una esposa.

- Mmm. . . Entonces no tenemos mucho con que trabajar.- Murmuro Artemis.

- Tendremos que hacer un sutil trabajo para que Darien deje de verla como una simple conocida, sino como lo que es de verdad, su esposa.

- ¿Te gusta?- Chibi Chibi estaba sentada en la amplia cama que había en el centro del cuarto.- Son los aposentos de la lady del castillo.

- Es muy amplio.- Aquel cuarto era del doble del tamaño del que tenía en la casa de sus padres, la pequeña le explico que ese cuarto estaba unido por una puerta al cuarto de lord.- Estoy segura de que me encontrare muy cómoda aquí.

- Vi como Luna, Lita y otras mujeres trabajaron mucho aquí.

- Pues les agradeceré cuanto antes.- De pronto alguien toco la puerta del cuarto.- Pase.

- Con su permiso mi lady.- Lita entro en el cuarto seguida de otros hombres que cargaba sus baúles.- Mi lady había un cachorro entre sus cosas. . .

- ¡Oh!- Serena corrió a tomar al cachorro.- Lo había olvidado por completo, lo siento mucho amiguito.

- Lord Darien ordeno que se le fuera provista una tinaja para que pueda darse un baño.

- Lo agradeceré mucho Lita.

- ¿Qué es?- La pequeña se le acerco curioso.

- Es un cachorro que encontré abandonado antes de partir del castillo de mi padre.- Serena se lo tendió.- ¿Quieres cuidarlo por mi mientras tomo un baño?

- ¡Si!

- Bien tienes que asegurarte de que coma algo.

- Ven Chibi Chibi.- Intervino Lita.- Vamos a la cocina para darle de comer y así dejaremos a lady Serena descansar para el banquete.

- ¿Banquete?

- Lord Darien fue quien dijo que podemos hacer un banquete para celebrar la llegada de usted.

- Entiendo.- Entonces debía asearse y ponerse su mejor vestido.

- La veremos después entonces.- Lita salió del cuarto llevando de la mano a la niña.

Unos momentos después dejaron en el cuarto una tinaja, dos criadas llevaban baldes con agua caliente, al entrar el contacto con la humeante agua la joven se relajó, había ansiado tanto tomar un baño decente, durante los días de viaje se había visto en la necesidad de asearse en el agua de los lagos y pequeños ríos que cruzaban esas tierras, si esa noche iba a ver un banquete tenía que estar muy bien presentada.

Por la noche y mientras observaba a las criadas ir de un lado a otro llevando comida y repartiendo jarros de cerveza, Darien estaba realmente sorprendido de ver que su hermana pequeña había logrado ser convencida para que comiera con ellos, y como estaba sentada al lado de Serena supo que tenía que darle el crédito a su esposa.

- ¿Cómo es que lograste convencerla?- Le hablo a su esposa en un susurro, esperaba que Chibi Chibi no escuchara.- Luna nunca ha podido convencerla de que se siente en la misma mesa que yo.

- Le prometí que no iba a moverme de su lado, además de decirle que en la noche cuando tenga sueño yo iré a acostarla.

- Muchas gracias Serena.

- No debe preocuparse mi lord.

- Serena.- Hablo de pronto la pequeña.- Mira Luna hace tartas de fruta muy buenas. ¿Quieres probar?

- Claro.

Darien pudo ver la confianza con que Chibi Chibi trataba a su esposa, había hecho una buena elección para su hermana pequeña, y no solo para ella, al parecer el resto del castillo la aceptaba de buena forma, la había presentado hace unos instantes como la lady del castillo y todos habían vitoreado en alegría.

La gente a su alrededor comía, habían chistes y bromas por todos lados, todos comentaban de las nueva reformas que se estaban planeando para las próximas fechas, en todo momento la alegría reino en el ambiente.

- Tengo sueño.- Dijo de pronto Chibi Chibi cuando ya era bastante tarde.

- Bien.- Serena se volvió para ver a su marido.- Yo aprovechare para ir a descansar también mi lord, buenas noches.

- Buenas noches Serena.- Darien miro a su hermana.- Duerme bien Chibi Chibi.

Darien miro a su hermana pequeña irse, ella no le había dicho nada, como siempre, Serena la estaba llevando de la mano y abandonaban el gran salón del castillo, ya habría tiempo para tratar de mejorar la relación entre él y su hermana.

- Bonita muchacha.- Le comentaron muchos de sus hombres.

- ¿Quieres este para dormir?- Serena tomo una larga camisola para la niña, estaban en el cuarto de la pequeña.

- Si, me gusta eso, tiene lazos rosados.

- Perfecto, entonces será este.- La joven lady ayudo a la niña a cambiarse, cuando estuvo lista Chibi Chibi se metió en la cama y luego bostezo.- Por los visto tienes mucho sueño.

- Me pesan los ojos.- La niña apenas puso la cabeza en la almohada cerro los ojos.

- Buenas noches pequeña.- Serena le dio un beso en la mejilla al ver que la niña se quedó completamente dormida, evidentemente estaba muy cansada.

Momentos después entro en su cuarto, estaba realmente nerviosa, no sabía qué hacer para esperar a que su marido llegara al cuarto, fue hasta uno de sus baúles, trato de buscar alguna camisola que fuera ligera.

- ¿O lo espero desnuda?- Se preguntó a su misma, pero se negó a esa idea, su marido iba a pensar que ella era una mujer fácil.

Escogió por fin una camisola blanca que tenía algunos adornos de listones azules, esperaba que fuera del agrado de su esposo, aunque estaba segura de que a los hombres eso poco les importaba. Se metió en la cama y comenzó a esperarlo, se había soltado los chonguitos y tenía el cabello suelto, la cabellera rubia cayó sobre sus hombros.

No sabía que le podría gustar a su marido, pero quería complacerlo, haría todo lo que Darien le pidiese.

El tiempo transcurrió rápidamente y Serena comenzó a preocuparse por que no marido no aparecía, salió de la cama con cuidado y camino hasta la puerta que unía sus aposentos con los de su esposo, pero él no estaba en su cuarto, tomo su capa y decidió bajar, sabía que no estaba haciendo bien, pero ya había pasado mucho tiempo y él simplemente no había aparecido, agradeció que la poca iluminación de la noche la ayudara a ocultarse, llegó hasta las cercanía del gran salón, podía oír claramente la voz de Andrew y por sobre todo la de su esposo.

- Se hace tarde.- Oyó al rubio hablar.- ¿No deberías subir? ya ha pasado mucho tiempo y tu esposa debe estar esperándote.

- ¿Esperándome?- ¿Era idea suya o su marido sonaba extraño? Parecía que había bebido más de la cuenta.

- Pues claro al fin tienen la oportunidad de tener una noche de bodas decente, en el bosque no hubiera habido oportunidad.- Andrew le hablaba animadamente.- Sube con tu esposa, hazla tu mujer, estoy seguro de que lo deseas. . .

- Pues te equivocas. . .

Serena abrió sus ojos sorprendida y sintió inmediatamente como una lagrima caía por su mejilla, no daba crédito a lo que su marido decía, no podía ser cierto, él debía estar mintiendo.

- No te entiendo. . . Serena es una muchacha hermosa, atrae a todos los hombres a su alrededor. . . ¿Estás diciendo que no la deseas como tu mujer?

- Exacto.

- Dime que se trata de una broma. . .

- No lo es, ya te lo dije no me interesa consumar el matrimonio.

Tuvo que llevarse ambas manos a la boca para evitar que alguien escuchara sus jadeos de angustia, sabia de ante mano que no era aceptada del todo por su esposo, pero escucharlo de su propia boca le rompía el corazón, además le destrozaba las pocas esperanzas que le iban quedando.

- Pero Darien. . . Ella se sentirá muy mal si tú te rehúsas a cumplir con. . .

- Ella sabe perfectamente que la acepte como esposa solo para que cuidara de Chibi Chibi, tú ya viste los cambios en mi hermana. . .

- Darien ella seguramente te está esperando allá arriba y se debe estar preguntando que retrasa tu ida a su cuarto. . .

- No digas tonterías, sabes que si de verdad la deseara la hubiese tomado en el bosque sin importar que mis hombres estuviesen cerca.

- ¿O sea que solo será tu esposa de nombre?

- Si, además sinceramente no me interesa complicar mi vida con una mujer, Mina ya hiso bastante y no voy a repetir la experiencia, cuando necesite a una mujer puedo buscar a cualquier criada para que me satisfaga.

Serena fue corriendo hasta su habitación, necesitaba aislarse de todos, se sentó en la cama con mucho cuidado y rompió a llorar, sus oraciones no habían sido escuchadas, su esposo simplemente no parecía querer interesarse en ella, no lo había intentado en todos aquellos días de viaje y menos lo haría ahora que estaban en el castillo.

- ¿Serena?- Una voz dulce le hablo.

- Chibi Chibi.- La joven se limpió los ojos, la niña estaba parada en la entrada.- ¿Sucede algo?

- ¿Puedo dormir contigo?- La jiña se le acerco.- Tuve un sueño muy feo.

- Ven.- La rubia aparto las mantas de su cama.- Vamos a dormir juntas.

- ¿Estabas llorando?

- No.- No iba a transmitir su pena a la niña.- Solo estaba algo nostálgica, extraño a mi familia.

- Ya veo.- La niña se acurro a su lado.- Buenas noches.

- Dulces sueños.- Serena la arropo con las mantas, la niña se quedó al poco tiempo dormida.

En ese momento al ver el sueño tranquilo de la niña tomo la decisión, si su marido la había llevado ahí solo para que cuidase de la niña lo haría, pero sutilmente ia a demostrarle que también podía ser una buena esposa para él, su lucha solo estaba comenzando, tal vez tuviera todo en su contra, pero ella iba a batallar con valentía.

Dejen sus Reviews.

Amigas/os, lamento la enorme tardanza pero estos días he estado de un lado para el otro y tan lejos de la computadora que apenas recuerdo como se enciende jajajaja, en fin aquí les dejo un nuevo capítulo de esta historia, espero les guste, muchos saludos.

Muchas gracias a:

Princesa selene mai – Vichita DS – Yesqui2000 – Camony – Adoore – Christydechiba – Madamemoon – Awase kagami ayumi – Nina galcon – Yazbelltsukinochiba – Ishy-24 – Lita Wellington.