-Hermione! Llego un hombre con una misiva de la Reina- Eileen dio dos golpecitos a la puerta mientras lo decía.
-Ya vamos, gracias- respondi, con voz adormilada, mientras me vestia con magia y me volteaba a observar a el chico de azabaches cabellos que dormía apaciblemente a mi lado. Sonrei, acariciando levemente sus cabellos, retirándolos con suavidad de su rostro. Un mes había pasado desde aquel dia en el hospital. Un maravilloso mes, casi parecía un sueño, suspire, mientras los recuerdos venían a mi
oOo
- Asi que, no voy a mentirte ni a disfrazar la verdad. Ahora mismo, quedarte conmigo significa tener un monton de beneficios y poder, protección e inmunidad; pero también significa una vida complicada, estancada en medio de los dos mundos y arriesgando la vida por la Reina, asi que, creo que deberías tomar esa decisión con calma- lo mire a los ojos, aparentando tranquilidad, aunque en realidad, mientras me perdia en esas oscuras pupilas que me recordaban a las noches de luna nueva, me admiti a mi misma que estaba aterrada, ¿se haría el a un lado ahora que lo sabia todo? Si era asi, sabia que tendría que aceptarlo, después de todo, el solo tiene quince años, no tiene porque soportar un peso tan grande, una obligación de tamañas dimensiones que ni siquiera yo me veía capaz de afrontar. El desvio la mirada hacia el piso, impidiéndome nadar en su oscura mirada. "Mirame", pensé, con agonico anhelo, al ver su expresión incomoda y dubitativa. El volvió su mirada a la mia, sus ojos, que usualmente no reflejaban demasiado, estaban tan llenos de calidez y amor que senti que los mios propios se humedecían.
-creo que este no es el lugar correcto, y que tu ya te me adelantaste antes, pero solo tengo una respuesta para esto-abri los ojos desmesuradamente ante el asombro, al verlo arrodillarse frente a mi, sin soltar mis manos- creo que sabes que soy una persona de pocas palabras y que si estoy mucho tiempo en esta posición comenzare a sentirme estúpido- solte una risita, asintiendo, mientras el me correspondía con una pequeña sonrisa torcida- Eres todo lo que deseo en mi vida, y mas de lo que nunca mereceré, pero soy demasiado egoísta, asi que haciendo honor a mi casa me he propuesto jamás dejarte ir de mi lado, por eso, Hermione Jane Granger ¿me darias la enorme felicidad de poder llamarte mi esposa?-.
oOo
-tu si que sabes como tocar mi fibra sensible- murmure, sonriendo ante ese recuerdo, mientras acariciaba con suavidad la mejilla de mi ahora esposo.
Ya hacia un mes desde que habíamos contraído matrimonio, aun recuerdo los regaños que recibimos cuando mi suegra y nuestros amigos se enteraron de que tuvimos el record de compromisos cortos, de tan solo una hora, que fue el tiempo que necesitamos para escabullirnos del hospital y hallar a aquel anciano que tenia el poder jurídico para llevar a cabo la ceremonia de unión mágica, en Hogsmeade, ¡lo fácil que resulto que nos casaran, aun siendo Severus menor de edad, gracias a un simple documento redactado de mi puño y letra, con el sello de la corona dando autorización! De vez en cuando esas preferencias eran bastante positivas, tenia que admitirlo.
Severus y yo tenemos mucho en común, como que ambos somos personas pragmáticas, ni el ni yo queríamos una boda llena de periodistas, ni toda la parafernalia de un cuento de hadas muggle. Eso si, Alshier Buttoy, el simpatico hombre de avanzada edad que llevo a cabo el enlace nos tomo una única fotografía para retratar el momento. Algun dia le enseñaría esa imagen a nuestros hijos, donde ambos nos sonreíamos, con las manos aun unidas por las cintas y los anillos que acaban de materializarse en forma de dos serpientes alrededor de nuestros dedos anulares, en aquel diminuto despacho en la casita del anciano, Severus con su habitual uniforme de slytherin del colegio, yo con el vestido negro apenas visible bajo mi capa de viaje. Ni mil bodas con vestidos pomposos de princesa y esmóquines elegantes juntas podrían compararse a ese mágico y privado momento. Había sido simple, dulce, hermoso y sobre todo, autentico.
-arriba, cariño, nos esperan abajo- canturreé, besando con suavidad los delgados y adictivos labios de mi esposo, que atrapó mi nuca antes de que me separase, correspondiéndome el beso, y profundizándolo. Me rei, separándome para mirarle a los ojos.
Oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo oooooooooooO
-un mensajero de la Reina aguarda abajo- dijo mi hermosa esposa, sonriéndome, mientras yo me observaba reflejado en esos brillantes y enormes ojos de chocolate; "mi esposa" aun después de un mes, seguía siendo extraño llamarla asi. Tenia todo lo que nunca imagine obtener en la vida. Había sido el mes mas feliz de mi vida, pero hoy debíamos volver a Hogwarts, debido a nuestra nueva situación el director nos había dado el plazo de un mes para acomodar nuestros asuntos personales y nuestro nuevo trabajo, sirviendo a la corona. Me sentía dividido entre la tristeza de abandonar la mansión donde habían transcurrido todos los mas maravillosos recuerdos desde nuestro apresurado matrimonio y donde se quedaría mi madre, y la felicidad de regresar a Hogwarts con nuestros amigos, a quienes apenas habíamos conseguido ver, pero con los que manteníamos constante contacto a través de cartas.
-ve tu, antes de que alguien venga a buscarnos de nuevo. Bajo en un segundo- la bese suavemente, antes de que ella saliera grácil y rápidamente de la habitación. Comence a vestirme, pensando que, de todas formas, algo había estado empañando nuestra felicidad. Porque a pesar de que Hermione intentara que yo no me diese cuenta, había notado lo preocupada que se encontraba. Nuestros amigos habían comenzado a ser presionados por sus familias para unirse a las filas del Señor Tenebroso, a la vez que tres ataques a muggles se habían ido sucediendo en este corto periodo de tiempo. No teníamos mucho tiempo antes de que algun hecho realmente monstruoso sucediera, si todo seguía igual.
Me lave la cara y me acomode el cabello lo mejor que pude, maldiciendo por lo bajo por aun no poder hacer magia fuera de Hogwarts. El permiso especificaba que, en estas especies de "vacaciones", estaba incapacitado para hacer magia por ser menor de edad, "claro, puedo casarme, pero no puedo hacer magia, que ridículo".
Baje por las escaleras de roble y mármol negro y me dirigi hacia la sala donde usualmente recibíamos a los mensajeros. Alli me encontré con una imagen tan graciosa que tuve que toser levemente para esconder una pequeña risa, y mantener la seriedad…
Continuara…
Hola! Como están? Espero que bien n.n bueno, como verán, di un pequeño salto de un mes en el tiempo, pero no se preocupen, que vamos a ir recuperando recuerdos importantes a medida que pasan los capítulos :)
Espero que les haya gustado! Besos!
