Sailor Moon no me pertenece.

Novia Rechazada.

Conquistando corazones.

Tras respirar hondamente Darien golpeo la puerta que conectaba su cuarto con los aposentos de su esposa, era temprano por la mañana y esperaba que Serena estuviese despierta, necesitaba hablar con ella, la noche anterior se había dormido bastante tarde al pensar en las palabras de su amigo, Andrew tenía razón, estaba faltando a sus deberes con su esposa, y era algo que tendría que hablar con ella cuanto antes.

- Serena necesito hablar contigo.- La vio sentada en el tocador, estaba cepillando su cabello.- Es sobre anoche. . .

- ¿Paso algo malo?- La muchacha se volvió para verlo de frente.

- Sé que probablemente anoche esperaste a que yo. . .- Miro de reojo la cama, pero algo le llamo la atención, había alguien más durmiendo en la cama de su esposa.- ¿Es Chibi Chibi?

- Anoche tuvo una pesadilla y me pidió dormir conmigo.

- Comprendo. . .

- ¿Qué tenía que decirme mi lord?- Serena se levantó del tocador.- Tengo muchas cosas que hacer, ayer Luna prometió mostrarme todo el funcionamiento del catillo y presentarme a la gran mayoría de las criadas y criados.

- Bien yo. . . Sé que anoche debería haber cumplido mis deberes. . .

- Suena como si estuviera obligado a hacerlo mi lord, y yo no quiero eso, además no veo que eso tenga importancia. . .

- Pero yo creí que anoche habías esperado. . .

- Mi lord anoche me quede dormida a penas me acosté y solo desperté cuando Chibi Chibi se subía a mi cama y le toco el rostro para despertarme, si usted vino a mi cuarto ciertamente no sentí su presencia.

- Entiendo. . .

- Bien si eso es todo.- La muchacha se acercó a la cama y vio como arropaba más a la niña.- Vuelvo por ti luego mi cielo.

- Parece que te llevas bien con mi hermana.

- Chibi Chibi es un encanto, me enamore de ella a primera vista.- Como lo hice contigo, quiso agregar pero se quedó callada.- Además es obvio que necesita mucho cariño y sospecho que puedo hacer que me diga de donde radica el miedo que le tiene a usted dentro de poco.

- ¿De verdad lo crees?

- Por supuesto, la niña me tiene mucha confianza, me aprovechare de eso y me dirá que es lo que le impide acercarse a usted mi lord.

- Te lo agradecería mucho. . .

- Es mi trabajo mi lord, no tiene que agradecerme nada.- La muchacha lo miro sonriéndole.

- Bien yo. . . Yo. . .- Demonios no tenía idea de que decirle, sabía que ella estaba pensando lo peor de él pero no parecía querer demostrarlo.

- Mi lord yo ya tengo que bajar.

- Yo tengo que ir a entrenar. . .

- Bien que tenga un buen día mi lord.

Serena salió antes que el del cuarto dejándolo muy extrañado, había esperado algún tipo de reclamo por parte de ella, pero por lo visto a su esposa no le afectaba si él tenía o no deseos de consumar el matrimonio, aunque sabía que tenía que estar tranquilo, parecía que ella no iba a demandarle mucho, así, no iba a interferir en su vida.

Finalmente resolvió bajar a entrenar con sus hombres, necesitaba despejar su cabeza, y que mejor que estando bajo el arduo entrenamiento, él iba a seguir con su vida de forma normal.

Iba camino hasta las cocinas del castillo cuando Serena escucho la voz de Andrew, al parecer estaba conversando con una muchacha, no era de chismorrear pero al notar el tono romántico de la voz de su amigo se quedó a escuchar.

- No me gusto para nada que me dejas despertar solo hoy en la mañana. . .

- Sabes que tengo mucho trabajo, tenía que hacer varias cosas y lo más temprano posible. . .

- No es cierto, no quieres que la gente te vea conmigo, es eso. . .

- Andrew no es eso, yo de verdad tengo mucho trabajo.- La muchacha sonaba sincera.

- Si vuelvas a hacerme lo mismo mañana en la mañana no te molestare más.- Le advirtió el rubio.- No te buscare más, no rogare por tus caricias. . .

- Pero yo te amo. . .

- Te lo advierto, si mañana despierto solo ya no estaré cerca de ti.

Sentía los pasos de hombre acercarse, obviamente venia en la dirección de ella, se ocultó entre algunas estanterías para evitar ser vista y suspiro aliviada al ver que Andrew paso sin darse cuenta de su presencia. Serena camino hasta las cocina, si había alguien ahí podría encontrar fácilmente a la dueña de aquella voz, entro lentamente, solo había una criada ahí, la que sintió su llegada.

- Mi lady.- Una muchacha de cabellos castaños se levantó de una banqueta, si no mal recordaba se llamaba Lita.- Muy buenos días. ¿Necesita algo?

- ¿Estabas llorando?- Pudo ver los ojos vidriosos de la joven.

- Oh no yo. . .

- No me mientas, puedo ver que estas llorando.

- Lo siento mi lady, hoy no es un buen día para mí.

No supo por qué pero simpatizo en ese momento con la muchacha, no sabía muy bien que historia tenía con Andrew, pero era evidente de que estaba sufriendo por él, quería tanto poder ayudarla, pero si decía algo podía dejarse ver como una chismosa.

- ¿Te ayudaría a despejar la mente si me dices que le gusta comer a Chibi Chibi?

- Pues la niña come de todo, pero le encantan las tartas de moras y otras frutas como la manzana.

- Entiendo.- Se sentó en la mesa que había en la cocina.- Cuéntame algo de ti Lita.

- ¿De mi?

- Por supuesto, he visto que eres una criada de mucha confianza aquí de modo que tratare mucho contigo, serás una persona de mi confianza y para eso tengo que conocerte.

- Pues yo. . . Nací aquí en el feudo, mi madre era una criada y mi padre uno de los caballeros que servía a la familia Chiba, o al menos eso siempre me contaba ella. . .

- No comprendo. . .

- Nunca supe quién era mi padre realmente.- Admitió un tanto avergonzada la joven.- Desde que cumplí doce comencé a ayudar a mi madre en el trabajo aquí, ella murió a los pocos meses y entonces Luna y Artemis cuidaron de mi como una hija más.

- Y ahora cuántos años tienes. . .

- Cumplí los diecinueve hace un mes.- La castaña se volvió a sentar en la baqueta de la mesa de la cocina, al parecer estaba entrando en confianza.

- Me alega saber que contare con un gran apoyo como tú, has vivido toda tu vida aquí y seguramente conoces todo el funcionamiento de este gran castillo.

- Pues si, incluso fui testigo de la construcción de este nuevo castillo, las obras duraron mucho tiempo, pero valió la pena, todos dicen que es la fortaleza más grande de esta parte del país.

- Cuando la vi desde lejos me dio algo de miedo, se veía tan imponente.

- Y lo es, quizá por eso los ladrones no se acercan mucho por estas tierras.

- Dime algo Lita. . . ¿Mi marido tiene algún enemigo que signifique un peligro?

- Pues hasta el momento no, de hecho tiene relaciones comerciales con sus vecinos más cercanos.

- Entiendo, muchas gracias por la información Lita, haz sido de gran ayuda y espero que puedas solucionar tus problemas.

- Gracias mi lady.

Miro con orgullo a sus hombres entrenando, tenía un gran ejército, todos lo respetaban de buena forma y seguían sus órdenes sin protestar, ellos habían puesto sus vidas en sus manos cada vez que lucharon para servir al rey, y ahora le estaban agradecidos por proporcionarles una vida más tranquila, de hecho muchos de ellos ya tenían una mujer y planeaban una familia, pronto comenzarían a construirse casas para albergar a tanta gente, su feudo crecería cada día más y eso lo ponía contento.

- Buenos días.- Andrew venia acercándose, por su tono de voz Darien supuso que no había pasado una buena noche.

- Los hombres están entrenando como de costumbre.

- Si. . .

- Pareces molesto.- Observo el lord.- ¿Puedo saber que te sucede?

- Lo mismo de todas las malditas mañana que despierto en este castillo.- Andrew tomo algunas tiras de tela y se las amarro en las manos, necesitaba golpear algo.- Necesito tener mi cabeza en otro asunto. . .

- Deberías llevarte a una mujer a tu cama y quitarte la rabia.

- No digas tonterías.- Andrew miro a su amigo.- Tú no tienes derecho a opinar en este tipo de cosas. ¿O me dirás que Serena no te reclamo nada?

- Pues no lo hiso. . .

- ¿Hablas en serio?

- Todo fue muy confuso a decir verdad.- Admitió el lord.- Esta mañana cuando entre en su cuarto iba preparado para recibir sus reclamos. . .

- ¿Y qué sucedió entonces?

- Pues dijo que no tenía importancia, además Chibi Chibi estaba durmiendo con ella, según parece tuvo una pesadilla y le pidió dormir con ella.

- Ya veo. . . De modo que no tuvo tiempo si quiera de ver si tu ibas a su cuarto anoche.

- Por lo que entendí, ella no lo esperaba de todas formas. . . No lo entiendo a decir verdad.

- ¿De qué te preocupas? Anoche dejaste muy en claro que no tenían interés en acostarte con tu esposa, de hecho dijiste que si necesitabas satisfacción de una mujer buscarías a una criada.

- Ya lo sé. . . Pero esperaba algún tipo de reclamo por su parte y ella estaba tan. . . Tan. . .

- ¿Tan qué? Dilo Darien.

- Tan relajada, como si de verdad ella no quería consumar el matrimonio. . .

- Debes estar contento entonces. . .

- Supongo.- Darien miro a su alrededor.- Mira lo mejor será olvidar todo esto, vamos a entrenar.

- Claro.

Cuando entro en su cuarto Serena sonrió al ver que la niña seguía dormida en su cama, se acercó a ella llevando una bandeja de comida, la pequeña tenía que desayunar y ella tenía que ponerse a trabajar, iba a averiguar qué era lo que impedía que ella se acercara a su hermano, se sentó a su lado en la cama y le toco la mejilla.

- Chibi Chibi. . . Chibi Chibi. . . Despierta pequeña, tienes que comer.

- ¿Eh?- La niña abrió sus ojos algo confundida, de pronto la miro y sonrió.- Serena.

- Hola pequeña, te traje el desayuno.- Le dijo mientras acercaba la bandeja.- Traje para las dos de modo que así podremos conversar.

- ¿Conversar?

- Si, me puedes contar algo de ti pequeña, no sé cómo lo que te gusta hacer.

- Me gusta estar con Luna y Artemis, ellos me quieren mucho.

- ¿Y tú los quieres a ellos?

- Si, ellos me han cuidado mucho, desde que mi mamita murió cuando yo nací, además desde que papito murió.

- ¿Y quieres a tu hermano?- De inmediato noto que la niña se puso nerviosa.- ¿Qué pasa?

- Nada. . .

- Dime Chibi Chibi, puedes confiar en mí.

- Mi hermano. . .

- ¿Qué tiene tu hermano?

- Él es malo.

- ¿Te ha tratado mal? ¿Te ha hecho algo malo?

- No. . .

- ¿Entonces qué tiene de malo tu hermano?- Le ofreció a la niña un jarro de lecho.- Toma bebe un poco, te ayudara.

- Si.- La niña, se bebió toda la jarra.- Mi hermano es un hombre malo, todos los dicen.

- No entiendo, solo he escuchado elogios para con tu hermano, dicen que es muy valiente, que lucha con valentía. . .

- Pero he oído que mata a las personas, que incluso come los corazones de quienes asesina. . .

- No es cierto. . .

- Cuando recién llego con todo ejercito escuche a sus hombres hablar sobre él, incluso antes de su llegada aquí al castillo había oído hablar de las cosas que hace.

- ¿Dime qué has oído?

- Dicen que tiene pacto con el diablo, que asesina a la gente. . .

- Cariño tu hermano es un caballero que lucha para servir al rey, es su obligación luchar contra la gente que hace mal al reino.

- Mmm. . .- La niña la miro.- ¿Y eso que dicen del pacto con el diablo?

- Pues eso son chismes que inventan la gente a la que tu hermano derrota, ellos quedan muy enojados y envidiosos porque tu hermano les gana.

- ¿Entonces él no es malo?

- Claro que no, mira la gente chismosea mucho, y con cada persona el chisme se agranda más y más, y eso hace daño, en especial a tu hermano.

- No lo sé. . . Él de todos modos me da miedo, el muy grande.

- Cariño los hombres son muy grandes, mírame a mí con tu hermano, él mide mucho más que yo.- Le dijo ella.- ¿Recuerdas qué tan alto era tu padre?

- Él era muy alto, pero siempre me llevaba sobre sus hombros, él era bueno conmigo.

- Si le dieras una oportunidad a tu hermano te darías cuenta de que él también es bueno, quiere cuidarte y está muy preocupado por ti.

- No lo sé. . . A veces el me mira muy raro. . .

- Cariño es por preocupación, según sé cada que intenta acercarse a ti tú le rehúyes, y eso lo hiere mucho.

- ¿De verdad? Yo creí que a él no le importaba.

- Le importa y mucho.- De no ser así yo no estaría aquí, agrego para si en su mente.- Te propongo un trato.

- ¿Cuál?- La niña la miro.

- Esta noche, durante la cena quiero que te sientes al lado de tu hermano. . .

- No me pidas eso. . .

- Te prometo que nada malo va a pasar, él te quiere mucho y estoy segura de que se pondrá muy contento al ver que tú quieres acercarte a él.

- ¿Tu estarás sentada a mi lado como anoche?

- Si, estaré a tu lado, tú estarás entre tu hermano y yo, y verás que nada va a pasar, salvo que tu hermano querrá conversar mucho contigo.

- ¿Así como lo hacemos tu y yo?

- Exactamente, así como lo hacemos nosotras.- Le dijo la joven.- Termina de comer, Luna ha prometido ensañarme el castillo y quiero que vengas con nosotras.

- ¡Si!

A media mañana Andrew y Darien estaban entrenando cuando este último vio a su esposa, siendo acompañada por Luna, Artemis, Lita y su hermana pequeña, al parecer todos hablaban animadamente, iba a hacerle un comentario a su amigo cuando se fijó que el rubio miraba con mucha concentración al grupo.

- Oye.- Dijo en tono seco.- Tenemos que entrenar. . .

- Pues hazlo tú, yo ya me canse y quiero hacer otra cosa.- El rubio tomo sus cosas.- Iré con ellos.

- Pues vete. . . No te necesito para entrenar.

El lord gruño al ver que su amigo se acercó alegremente al grupo, ese hombre era demasiado coqueto con las mujeres y no iba a permitir que en su acercamiento con su esposa los chismosos hablaran más de la cuenta, ya bastante tenía con que tarde o temprano el rumor de la huida de su primera prometida se esparciera por todo el reino, no quería rumores de adulterio por parte de su esposa, de modo que tomo sus cosas y se acercó al grupo.

- Hay mucho trabajo en la época de cosecha.- Oyó que Artemis hablaba en el grupo.- Todos los hombres trabajan para sacar adelante las siembras, de modo que en el invierno no pasamos necesidades.

- Lo entiendo.- Serena miro al simpático hombre que le iba explicando todo lo del castillo.- ¿Hay alguien que entienda de curaciones?

- Pues yo.- Intervino Luna.- Pero solo lo más básico, afecciones comunes y sin mayores complicaciones.

- Entiendo, yo sé sobre muchas cosas.

- Serena es una buena curandera.- Dijo Andrew.- En el castillo Tsukino todos hablaban de sus buenas dotes.

- Cuanto me alegra eso mi lady.- Murmuro el administrador.- El feudo de mi lord crece cada año, la gente necesita mucha atención médica. . .

- Mi esposa no será una curandera de tiempo completo.- Hablo Darien.- Esas no son sus obligaciones.

Solo en ese momento la joven se dio cuenta de la presencia de su esposo en el grupo que iba con ella, había visto a Andrew acercarse, no así a su marido, de todos modos se había sorprendido de las palabras de él, si no la deseaba acerca suyo entonces debía querer que ella estuviese lejos atendiendo a la gente.

-Tal vez yo pudiese compartir lo que sé con las demás personas.- Miro en ese momento a la castaña.- ¿Te gustaría aprender Lita?

- Si usted me enseña mi lady, yo con gusto aprenderé todo.- La muchacha estaba muy agradecida.

- ¿Ve mi lord? Puedo enseñarle a varias criadas de modo que ellas atiendan a las personas cuando mis obligaciones me lo impidan.

- Hermano yo quiero aprender también.- Le hablo de pronto Chibi Chibi.- ¿Puedo hacerlo?

Completamente sorprendido, Darien miro a su hermana, era la primera vez en todo aquel tiempo que llevaba viviendo ahí que ella le hablaba y sobre todo le sonreía de buena gana, estaba tan confundido que tardo en contestar y fue notorio para los demás.

- ¿Qué dice mi lord?- Intervino su esposa.- ¿Puede Chibi Chibi aprender?

- Claro.- Se acuclillo para quedar a la altura de su hermana, se alegró de ver que ella no cambio su actitud con él.- ¿De verdad quieres hacerlo?

- Si, quiero hacerlo, papá me dijo una vez que mi mamá era una buena curandera y quiero hacerlo, por favor dejame aprender con Serena, me gusta estar con ella.

- Bien, puedes hacerlo, y cuando aprendas mucho podrás curarme a mí cuando sea anciano.

- Si.- La niña le sonrió antes de ir al lado de Serena.- Voy a aprender mucho contigo Serena.

- Así es pequeña.- Serena le tendió la mano a la niña.- Ven tenemos que continuar. . .

- Puedo enseñarte la aldea si lo deseas Serena.- Comento Andrew.- La gente debe estar impaciente por conocerla, los rumores de su llegada se han esparcido con rapidez.

- No es mala idea.- Serena miro al hombre.- ¿Cuándo puedes disponer de tiempo Andrew?

- Cuando tú lo desees Serena.

- ¿Puede ser esta tarde?

- ¿Puedo ir contigo Serena?- Chibi Chibi miro a su nueva amiga.

- Claro que si.-

Darien respiro aliviado al ver que su hermana iría con ellos, ni Andrew ni su esposa cometerían una equivocación en frente de su hermana pequeña.

- Lita puede ir con nosotros, necesitare ayuda para cuidar a la niña mientras conozco a los demás y necesitare que alguien me hable un poco de ellos.

- ¿Tú no te animas a ir Darien?- Andrew lo miraba sonriéndole, obviamente divertido por todo lo que estaba pasando.

- No sé si tendré tiempo.

- Es una lástima, pero así podré tender más tiempo a Serena.- Rio el rubio.- Bien mi lady, ahora me retiro, la buscare después de la comida.

- Por supuesto Andrew.

- Ahora podemos ir a las cocinas, ahí usted podrá ver las despensas que estamos haciendo para las próximas semanas.- Luna le hablo.

- Claro.

Por la tarde Serena camino hacia los establos con Chibi Chibi y Lita, las tres estaban preparadas para ir a la aldea, habían quedado en juntarse con Andrew para partir, de modo que al encontrarlo montaron en sus caballos, la pequeña se subió junto con ella en Dulce, el grupo iba camino hacia los grandes portones del castillo cuando alguien se les acerco, era su marido, sin decir nada cabalgo a su lado, todo parecía indicar que él iría con ellos.

- ¿Ira con nosotros mi lord?- Necesitaba una confirmación de sus suposiciones.

- Si, hace mucho no voy a ver cómo van las cosas.- La respuesta del hombre fue dura.

- Serena. . . Serena.- Intervino Chibi Chibi.- Me gusta cabalgar contigo.

La muchacha sonrió, aunque conocía poco a la niña ya la quería mucho, desde el momento en que la había visto asustada sintió por ella un gran afecto, le acaricio la cabeza antes de hablarle.

- Cuando seas un poco más grande podrás cabalgar tu sola a Dulce.

- ¿De verdad?

- Lo prometo.- Le sonrió, luego miro a su marido.- Lo siento debo consultarlo con usted mi lord. . .

- Ya te dije que puedes hacer todo lo que desees respecto a Chibi Chibi sin consultármelo.

- Lo había olvidado, lo siento.- ¿Era idea suya o su marido no soportaba siquiera estar cerca suyo? Le hablaba con mucha frialdad y eso la hacía sentir mal, era evidente que su marido nunca iba a aceptarla del todo.- ¿Mi lord?

- ¿Qué?- Él no siquiera la miro y sonaba muy molesto.

- Yo. . .- No sabía que decirle.- Yo. . .

- Serena mira.- Gracias a los cielos Chibi Chibi intervino.- Esa es la aldea, hace meses que no voy allá.

- Se ve muy grande y prospera.- Comento hablándole a la niña.

Miro a tras de su hombre, Andrew y Lita la seguían pero no parecía que hablasen entre ellos, la castaña iba mirando a su alrededor y el rubio aunque la miraba de vez en cuando parecía algo triste, sospechaba que entre ellos habían una relación profunda pero no entendía que sucedía entre ellos que parecía alejarlos, pero estaba decidida a investigar que estaba pasando entre aquellos, dos y ser una ayuda si podía serlo.

- ¿Ibas a decirme algo Serena?- Su marido de pronto le hablo, ella tuvo que volverse para mirarlo.

- ¿Eh? Lo lamento mi lord pero lo he olvidado, estoy segura de que no se trataba de algo de importancia.

- Mmm. . .- Darien sujeto con mayor fuerza las riendas de su caballo.- Vamos entonces, no retrasemos nuestra llegada, no quiero que volvamos al castillo cuando comience a oscurecerse.

- Si.- Serena sujeto a la niña con una mano y con la otra logro sostener las riendas de Dulce.

Al llegar a la aldea muchos de los habitantes se acercaron al ver que quien llegaba era el lord de aquellas tierras, gracias a la ayuda de su marido tanto ella como la pequeña desmontaron sin ningún problema, a los poco segundos Lita y Andrew se les acercaron, la gente comenzó a reuniré a sus alrededores.

- Atención.- Hablo su esposo.- Hemos venido aquí esta tarde porque quiero presentarle a mi esposa. . .

La joven miro a Andrew en busca de una explicación, si bien sabía que en algún momento la gente iba a conocerla como la lady del castillo Chiba no había esperado que fuese su marido el que lo anunciase y al ver la expresión del rubio supo que era algo que no se lo esperaba.

- Ella será la lady de mi castillo.- Darien le ofreció su brazo, ella se acercó aun algo confundida, pero internamente algo feliz de ver que era él quien la presentaba.- Lady Serena Chiba.

Las personas comenzaron a aplaudir con alegría, todo parecía indicar que la genta la recibía de buen grado, ella les sonrió en todo momento, de pronto su marido anuncio que iban a recorrer la aldea, de modo que la gente comenzó a irse a sus casas.

- La mayoría de los hombres trabajan en las cosechas.- Le explico de pronto su esposo mientras comenzaron a recorrer la aldea.- Otros tiene sus propias formas de pasar la vida, hay dos hombres que son carpinteros, un herrero, y un artesano.

- ¿Viven de lo que trabajan? ¿Les alcanza?

- Hasta donde sé si, ellos van a otros pueblos y aldeas cercanas y venden lo que producen, incluso yo les compro cosas.

- Entiendo.- Serena miraba en todas direcciones, la gente trabajaba a su alrededor de forma tranquila.- Parece un pueblo muy trabajador.

- La gente sabe que el trabajo los hará surgir y les dará una vida tranquila.

- Serena.- La niña le hablo.- Hay un señor que fabrica arpas. ¿Sabes cómo se tocan?

- Bueno algo. . . Nunca fui muy buena, pero toco varias melodías.- Murmuro ella.- Mi. . .

Se quedó callada, había estado a punto de decir que su hermana Mina tocaba de maravilla, pero eso hubiese significado que su esposo escuchara el nombre de quien había sido su prometida, ocasionando que la recordara.

- Mi madre.- Dijo rápidamente.- Mi madre toca de maravilla, ella me enseño todo lo que sé.

- Hermano.- La niña miro muy sonriente a su familiar.- ¿Podemos ir a visitar al señor de las arpas?

Completamente sorprendido por la cortesía con que su hermana le hablaba solo pudo asentir, obviamente Serena causaba ese efecto en su hermana pequeña, estando con la rubia Chibi Chibi tenía confianza para hablarle, tenía que reconocer la su esposa le estaba haciendo un gran bien a la pequeña.

- Mi lady.- Lita se le acerco momentos después de que habían recorrido gran parte de la aldea.- La gente parece estar contenta con usted, solo he oído elogios. . .

- Haces que me sonroje. . .

- Lo que dice Lita es cierto Serena.- Andrew le hablo también.- Toda la gente te elogia por tu belleza y simpatía.

La joven busco con la mirada a su esposo, estaba junto a Chibi Chibi un poco más atrás que ellos, Darien era el único que no se daba cuenta de que ella era tan hermosa como lo era Mina, que podía ser tan bueno esposa como su hermana.

- ¿Pasa algo malo?- Andrew la miraba fijamente, pero pareció comprender lo que le sucedía.- Ya cambiara lo prometo.

- No lo sé Andrew, a veces parece que no soporta verme.

- Están comenzando Serena, con los días veras que cambiara su actitud, Darien fue entrenado para ser un caballero no un marido, tiene que aprender muchas cosas.

- Entre ellas olvidarse de Mina.- Murmuro con voz baja.- Quiero luchar por él pero no que armas utilizar. . .

- Las mujeres tienen sus recursos para volver loco a un hombre.- El rubio giro su cabeza.

- Parece que Lita ya tiene un corazón ganado.- Comento Serena al ver como su amigo miraba a la criada que se había alejado de ellos para charlar con una mujer mayor.

- Yo. . . Yo. . .

- No me gusta entrometerme Andrew. . .

- No lo haces, con los días hubieses escuchado rumores míos y de Lita.

- ¿Puedo saber que ocurre entre ustedes? Nunca me han gustado los chismes, prefiero oír lo que sucede de primera fuente.

- Me enamore de ella ante de irme a entrenar con Darien al castillo de lord Tsukino, antes de partir le dije lo que sentía y que al volver podríamos estar juntos.- Comenzó a hablar el rubio.- Cuando Lord Armando murió y Darien se vio obligado a volver a hacerse cargo del feudo vi mi oportunidad de cumplir con lo que había prometido, estar juntos, pero ella siempre fue esquiva a mis afectos.

- Yo los escuche hablar hoy en la mañana. . . Lo siento. . .

- No te preocupes, si lo escuchaste sabes entonces que Lita y yo pasamos la noche juntos, ella es mi mujer desde hace meses, pero se niega a que los demás lo sepas, prefiere que lo nuestro sea un chisme más que un hecho consumado.

- ¿Crees que ella no te ama?

- Me ama lo sé, lo veo en sus ojos cuando le hago el amor en las noches, lo noto en sus caricias y su forma de verme, pero por alguna razón no quiere que nadie sepa que es mi mujer.

- ¿Darien no lo sabe?

- Él es un distraído, le he dado a entender que tengo una mujer que me espera pero no sabe quién es y para mis planes presentes eso me ayuda mucho.

- ¿Planes presentes?

- Algún día te los diré.- Andrew le sonrió.- El fin, Lita dice que me ama y que es feliz a mi lado, pero entonces no comprendo que la detiene para que lo nuestro sea de dominio público. . .

- Andrew. . .- Serena sabía que podría ser mal interpretada en sus palabras.- ¿Me dejas ayudarte?

- ¿Ayudarme?

- Yo podría. . . Podría hablar con Lita y ver qué es lo que la detiene, por como la vi después que abandonaste las cocinas esta mañana era evidente que sufría y mucho.

- Pues se merece sufrir.- Andrew la miro.- Ella juega con mis sentimientos, soy un hombre rendido a los pies de una mujer que se avergüenza de ser mía.

- Intentare saber qué es lo que le afecta, quiero ayudarte. . .

- Te estaría muy agradecido Serena si puedes hacer eso por mí. . .

- Serena.- Darien caminaba hacia ellos, parecía molesto.- Debemos continuar con nuestro recorrido.

- Si mi lord.- Serena vio con alegría como la niña corrió hacia ella.

- Ven vamos a ver al señor de las arpas.- Chibi Chibi tomo u mano y comenzó a arrastrarla.

- Nunca había visto a Chibi Chibi tan contenta.- Murmuro Andrew al ver a las dos alejarse.- ¿No lo crees Darien?

- Pues si, no alcanzo a comprender como es que Serena ha logrado conquistar el corazón de mi hermana en tan poco tiempo. . .

- Serena ha conquistado a más de un corazón. . .

- ¿Qué insinúas Andrew?

- No insinuó nada amigo, solo muestro lo evidente.- El rubio le señalo a las personas.- Míralos, los aldeanos están felices de tener una lady a quien admirar y servir. . . Es evidente que Serena desprender amor y simpatía por todos lados.

- Mira no sé qué. . .

- Lord Darien. . . Sir Andrew.- Lita se les acerco.- ¿Dónde fue lady Serena?

- Chibi Chibi la lleva hasta la casa del viejo Harry.- Le respondió el caballero rubio.

- Entiendo, iré con ellas. . .

- Yo voy contigo. Andrew se acercó a su amada.- Vamos.

En el fondo sabía que Andrew tenía razón, su esposa se estaba ganando el cariño de todos a su alrededor, solo había escuchado elogios para ella, y era evidente que las personas de la aldea estaban felices de tener una lady después de tantos años, él mismo estaba contento de tener una esposa con quien compartir las obligaciones de dirigir el castillo y por supuesto cuidar de su hermana.

- ¿No vienes?- Andrew le hablo desde la distancia.- ¿O te quedaras ahí parado?

Tras un bufido Darien camino detrás de su amigo y la criada del castillo, realmente no sabía qué hacía él ahí, en un principio había optado por no ir, después de mucho pensarlo habría sido de mala educación dejar ir a su esposa y no presentarla como correspondía ante los habitantes de la aldea, así que al verlos partir había ido por su caballo y les había dado alcance antes de que salieran de los muro del castillo.

- ¿Le gusta mi lady?- El viejo Harry estaba hablando con Serena.- El sonido del arpa es uno de los más nobles sonidos de instrumentos musicales.

- Es magnifica. . .- Serena toco las delicadas cuerdas.- Suena de maravilla.

- Puede usted quedárselo.- El hombre le sonrió.- Ya me quedan pocos años de vida y mis únicos familiares viven muy lejos, me gustaría que usted se llevara la mejor arpa que tengo. . .

- Yo no podría. . .

- Acéptela por favor, como un obsequio.- Insistió el hombre.

- Pero. . .

- ¿Sucede algo malo?- Darien se acercó.

- Yo le estaba obsequiando mi mejor arpa a mi lady, ella toca muy bien y me gustaría que ella conservara este instrumento.

- Entiendo.- Darien la miro.- ¿No quieres aceptarla?

- Oh mi lord no es eso, es que me siento avergonzada de recibir un obsequio tan caro, yo no tengo nada que ofrecerle al señor Harry.

- Veamos. . .- Darien comenzó a pensar.- ¿Hay alguna forma que acepte hacer un trueque por el arpa? ¿Hay algo que le falte?

- Oh mi lord me gustaría tener ayuda para reparar el techo de mi casa, el invierno se acerca con gran rapidez. . .

- Enviare a mis hombres a primera hora de la mañana con materiales para que reparen su techo.- Dijo el lord.- ¿Hacemos un trato entonces?

- Un trato mi lord.

Cuando volvieron al castillo Serena pidió que el arpa la subieran a su cuarto, Chibi Chibi fue con ella, y le pidió a Lita que la acompañara, quería comenzar con su plan cuanto antes, de modo que aprovecho momentos después que la pequeña se queso dormida, la acurruco en la cama y se acercó a la criada.

- ¿Puedo preguntarte algo Lita?

- Lo que usted desee mi lady.- La muchacha le sonrió.

- He visto como Andrew te mira y como tú lo miras a él. . .

- Mi lady. . .

- Por favor discúlpame si soy entrometida, pero es evidente que entre ustedes hay un inmenso cariño.

- Yo. . .- La castaña parecía avergonzada por completo.

- Además los escuche hablar esta mañana y la advertencia que él te hizo sobre volver a despertar solo.

- Mi lady yo. . . Yo amo a Sir Andrew, y él dice quererme. . .

- Cualquiera pensaría que dudas el cariño de Andrew. . .

- Yo tengo dudas mi lady, dicen que él es un coqueto.

- Yo también lo oír.- Recordaba claramente que su marido le había dicho todo aquello sobre el caballero rubio.- Pero para mí es evidente que te quiere y mucho. . .

- Mi lady si me permite.- Lita la miro a los ojos, parecía desesperada.- Yo le conté la historia de mi madre esta mañana, ella se dejó engañar por un caballero que la abandono cuando la dejo embarazada.

- ¿Temes que Andrew haga lo mismo?

- Yo lo amo mi lady, nada me haría más feliz que tener un hijo con él, pero si solo me usa para su entretención y pasión yo me moriría.

- Andrew nunca haría eso, él está sufriendo al ver que no puede acercarse a ti.- Le dijo Serena.- Habla con él, dile lo que sientes, quizá él comprada y entienda tus miedos, pero tienes que decírselos.

- Yo. . . Lo intentare.- La criada le sonrió.- Se lo diré, gracias por sus palabras mi lady, pero por favor no le diga a Sir Andrew que. . .

- Vete tranquila Lita, yo no diré nada.

- Si mi lady.

Sola en el cuarto la joven comenzó a buscar algo que hacer, faltaba poco para la cena y ella esperaba poder convencer a la pequeña sé que pudiera sentarse al lado de su hermano, fue hasta los baúles y tomo varios retazos de tela, iba a hacer una muñeca de trapo para la niña.

- Serena se divirtió mucho en la visita a la aldea.- Le hablo Andrew en la cena, ambos estaban sentados a la espera de que la cena fuese servida, pero faltaba su esposa.

- Hermano.- Chibi Chibi iba caminando hacia él con mucho ánimo, para su asombro la niña se sentó a su lado.- Perdona que lleguemos tarde, me quede dormida y Serena no podía despertar.

- La pequeña estaba muy cansada, es normal que hubiese dormido mucho.- Serena se les acerco.- Muy buenas noches mi lord, buenas noches Andrew.

- Buenas noches.- Darien bebió de su jarra de cerveza antes de ordenar que la cena fuera servida, de reojo vio cómo su hermana estaba tranquila a su lado.- ¿Chibi Chibi te gusto ir a la aldea esta tarde?

- Si, hace tiempo no iba y lo que más me gusto fue que Serena sabe toca el arpa.

- Es cierto.- Darien miro a su esposa.- Eres una sabelotodo Serena.

- Mi lord por favor.- La muchacha se sonrojo.- Mi madre siempre quiso que aprendiera de todo un poco.

La cena transcurrió entre charla sin mucha importancia y los planes de mejoramiento que se estaban preparando para las próximas fechas, todos estaban contentos con los nuevos proyectos para que el feudo prosperase de buena forma, pero lo que más la alegro fue el cambio de actitud que Lita había tenido con Andrew, la castaña estaba siempre al pendiente de si al rubio le faltaba algo, ofreciéndole siempre más comida y bebida.

- Y lo más importante.- Dijo de pronto su esposo, cuando a comida ya había concluido y estaban en la mesa hablando.- Tendremos la suerte de contar con la visita del rey dentro de un par de meses, después del invierno.

- ¿Es cierto mi lord?- Serena no podría creerle, hacía años que no veía al rey, desde que su padre la había llevado a la corte.- Entonces tendremos que hacer muchos arreglos.

- Por supuesto.- Su marido la miro.- El rey siempre viaja con una caravana de a lo menos treinta hombre o quizá un poco más.

- Entiendo, estoy segura que entre Luna y Lita podremos hacer los arreglos para recibir al rey de buena forma.

- Tengo sueño.- Dijo de pronto Chibi Chibi.- ¿Serena puedes llevarme a mi cuarto?

- Claro mi cielo.- La rubia se puso de pie.- Con su permiso mi lord.

- No puedes negar que tu esposa le hace un gran bien a la pequeña.- Andrew no perdió el tiempo, le hablo en cuanto las dos se retiraron del gran salón.

- Chibi Chibi nunca antes se había sentado a mi lado.- Murmuro él sin poder creerlo.- Ella me hablo, me sonrió.

- Todos lo vimos amigo.- Andrew se rio.- Serena es la mejor mujer con quien te pudiste casar.

- Estoy comenzó a pensar eso.- De pronto vio sobre la mesa un listón, era de su hermana lo tomo en la mano.- Voy a entregárselo.

- Buena suerte.- Andrew lo vitoreo cuando él abandonaba el salón, al quedarse solo en la mesa, busco en todos lados a su hermosa castaña.- Lita.

- ¿Desea algo sir Andrew?- Lita se le acerco.

- Si tengo un deseo.- El rubio sonrió.- Deseo que corras a mi cuarto y te tiendas en mi cama, saldré corriendo a penas te pierda de vista y sabes que te alcanzare. . .

- Si mi señor.- La castaña comenzó a correr, aunque un tanto disimuladamente pues aun habían personas en el resto del gran salón.

- Pequeña esta vez no te dejare ir.- Andrew se levantó lentamente, tomo sus cosas y comenzó a caminar hacia su cuarto, pero luego de dar algunos pasos corrió tan rápido como pudo, dándole alcance a su mujer cuando estaba se estaba sentando en la cama de su cuarto.

Aun sin comprender el extraño comportamiento de su hermana menor, Darien esperaba que aquel efecto de amistad no se fuera cuando él entrase en el cuarto de la pequeña, iba a abrir la puerta cuando se dio cuenta de que esta estaba a medio cerrar, podía oír la oz de Chibi Chibi y su Serena.

- Tenias razón.- Hablaba la niña.- Mi hermano no es tan malo como yo creía.

¿Esa era la razón porque su hermana parecía tenerle miedo? ¿Tan solo había pensado que era un hombre malo? Impaciente por oír la respuesta de su esposa para con la pequeña se apegó más a la puerta.

- Si es cierto. . . Tu hermano es un buen hombre, tú debiste haber hablado con él sobre el miedo que le tenías, es comprensible que te hubieses dejado llevar por los malos rumores.

- Lo sé, ahora puedo hablar con él, no tengo miedo, y todos gracias a ti Serena.

- Yo simplemente hice lo que creí necesario para que tú y tu hermano pudiesen vivir como lo que son, una familia unida.

- Te quiero mucho Serena.

- Y yo a ti mi cielo.

- ¿Me enseñaras a tocar el arpa algún día?

- Claro, cuando tú quieras, puedo enseñarte todo lo que quieras.

- Tengo sueño. . .

- Ahora duerme mi cielo.

Al escuchar pasos acercándose hacia la puerta, Darien se alejó a una distancia prudente, de pronto vio a su esposa salir del cuarto de la niña con una gran sonrisa en los labios, tenía que admitir algo, su hermana y Serena se habían hecho muy buenas amigas y eso le gustaba.

- Serena.- Decidió acercarse a su esposo.- Oí lo que hablaste con Chibi Chibi.

- Entiendo.- La mujer lo miro.- ¿Necesita algo? ¿Puedo ayudarlo mi lord?

- No yo. . . Yo quiero agradecerte todo lo que has hecho por mi hermana y por mi. . .

- Es mi trabajo como su esposa mi lord, hacer que todos en este castillo vivan de forma tranquila, asegurarme de que usted este cómodo en su propio hogar y se cuándo le preocupaba todo lo que ocurría con la niña.- Serena comenzó a caminar y por lo tanto su marido siguió sus pasos.

- Pues no solo haces que yo me sienta tranquilo, es evidente que las demás personas ya se han encariñado contigo.

Todos menos tú, se dijo la joven en su mente, puesto que no iba a humillarse hablándole en voz alta, así que opto por sonreír. ¿Qué otra cosa iba a hacer ante el comentario de su marido? Poco a poco iban acercándose a la puerta de sus aposentos, era una locura pensar en que él iba a entrar junto con ella, además ella no tenía las armas suficientes como para seducirlo.

- La gente es buena conmigo, y lo agradezco mucho.- Comento.

- Por cierto quiero ordenar que te hagan una capa con el bordado del emblema del escudo de los Chiba, eres una Chiba ahora, debes llevarla.

- Muchas gracias mi lord.- Aquel pequeño gesto la alegraba profundamente, la hacía sentir parte de esa familia.

- Bien yo. . .- Darien se detuvo al ver que su esposa abría la puerta de sus aposentos.- Yo te deseo buenas noches Serena.

- Usted igual mi lord, que pase una buena noche.

- Gracias por querer a mi hermana.- Darien se quedó mirándola, no quería dejar de hacerlo.

- Chibi Chibi es una niña ansiosa de dar amor, la quise a penas la vi.

- Y ella al parecer sintió lo mismo.- El lord se acercó a su esposa.- Serena yo. . .

- Buenas noches mi lord.- La joven entro en su cuarto.

Se quedó parado mirando la puerta cerrada, no podría creer que su esposa le había cerrado la puerta en las narices. ¡En sus propias narices! ¡A él, al lord de todo ese feudo! Podría entrar y poner en su lugar a su esposa, pero de pronto de detuvo. ¿Se había vuelto loco? No tenía nada que hacer en los aposentos de su esposa, si entraba iba a darle ideas a su esposa que estaban lejos de la verdad, optó entonces por irse a su cuarto.

Al sentir los pasos alejarse de la puerta Serena camino hasta la cama, después de como su marido la había mirado la esperanza había nacido en su corazón, pero al ver que él no entraba esas misma esperanzas habían salido volando por la ventana, quizá debió hacer algo más por atraerlo, pero no tenía idea de cómo hacerlo.

Dejen sus Reviews.

Mensaje de la autora (M.A.): Me han preguntado en muchas ocasiones si esta historia es alguna adaptación o algo así, así que déjenme aclarárselos, no es una adaptación, la historia es mía, por eso a veces me demoro en subir los capítulos, mi musa inspiradora me abandona, en este caso sería mi muso inspirador, en realidad no sé cómo se llama la versión masculina de musa, en fin como les iba diciendo, la historia es mía, pero me he inspirado en algunos libros románticos de temática medieval, sobre todo en la forma de vida de aquella época y ese tipo de cosas, espero que esta respuesta les satisfaga.

Yesqui2000: Poco a poco Serena se está ganando el cariño de la gente, pero parece que aún no es capaz de ganarse el corazón que más le importa.

Adoore: No eres la única que está enfadada con Darien, somos muchas, y me incluyo, aunque sea yo quien escriba la historia jijijiji.

Vichita DS: No creo que a Serena le guste la idea de castrar a Darien, aunque seamos sinceras se lo merece.

Camony: Darien no se da cuenta de todo el daño que le hace a Serena con su rechazo, y al parecer Serena ahora solo quiere cuidar a la pequeña.

Abril Odette: Amiga actualizo lo más rápido que puedo, pero no siempre me llega la inspiración y odio escribir sin imaginación jijiji.

Moon86: I also have desires to strike Darien, but it is necessary to have patience. (Espero haberlo escrito bien mi inglés es pésimo).

Christydechiba: Amiga si me estrangulas no poder seguir con esta historia, jijiji. De modo que tendrás que conformarte con estrangular a Darien.

Ishy-24: Creo que Serena ha optado por no darla mayor importancia a su noche de bodas no consumada, al menos frente a su marido, es evidente que por dentro sufre.

Andy Nicolao: Serena tratada de todos los modos posible de hacerle ver que ella puede ser la esposa que él necesita, solo resta esperar a ver como lograra convencerlo.

Patricia Castro: Me alegra que te guste la historia, como puedes ver hay cierta indiferencia en la forma en que nuestro tozudo lord trata a su esposa. ¿Podrá cambiar? Quién sabe.

Madamemoon: Por lo visto nuestro querido Darien está lejos de comprender los sentimientos tan hermoso que su esposa tiene para con él, esperemos que cambie.

Awase Kagami Ayumi: Poco a poco el bichito de los celos se ha infiltrado en Darien, una pequeña victoria para Serena, y en cuanto a Seiya te prometo que lo volveremos a ver.

Elyter: Sospecho que no eres la única que ansía el momento de ver a Darien rogar por el cariño de Serena, de todos modos eso no será muy pronto.

Nina Galcon: Aparentemente Darien al menos se da cuenta de lo necesaria que es su esposa para el castillo, de lo mucho que ya la quieren, pero él no piensa en si mismo y en lo feliz que puede ser con Serena.

LuciaChan: No te preocupes lo celos al parecer están comenzando en nuestro querido Darien, en cuanto a Serena quiere luchar por tener el cariño de su marido, hay que desearle suerte entonces.

Lita Wellington: Hasta el momento Chibi Chibi es lo único que une a Darien y Serena, ambos quieren lo mejor para ella, de modo que tienes muchas razón, la pequeña será una valerosa aliada para nuestra protagonista.

Amigas/os espero este capítulo les guste, me he retrasado bastante así que pido disculpas, que tengas un buen día.