Sailor Moon no me pertenece.
Novia Rechazada.
¿Celos?
- Tienes un gran problema.- Dijo Andrew mientras estaba sentado frente a Darien en el solar.- Esa chica ha venido pensando que seguías soltero.
- Lo sé, pero no lo estoy.
- Darien no tardara en enterarse de todos los rumores que corren por tu extraña, y recalco extraña.- Agrego el rubio con burla.- Conducta con Serena, ella pude fácilmente creer que te vas a deshacer de su esposa.
- No lo voy a hacer, ya te lo dije.- La idea de no ver a Serena cerca suyo lo afectaba.- Ella es mi esposa, y lo seguirá siendo.
- Pues debiste aclarárselo a Beryl y debiste decirle a tu esposa sobre la actitud de ella contigo.
- ¿Y cómo querías que se lo dijera?- Estallo Darien.- Serena escucha, Beryl esta medio loca creyendo que se casara conmigo, me volvió loco durante el tiempo que vivimos con el clan de la oscuridad, pero no te preocupes estoy seguro que sabrás llevarte bien con ella. ¿Te gusta eso?
- Pues no, además sonaste muy raro, al menos y para tu tranquilidad, me parece que Serena puede controlar fácilmente a Beryl, el que te debería preocupar es. . .
- Malachite, lo sé.- Corto el lord.- Ese maldito ha puesto sus ojos en mi esposa.
- Y es porque ella es muy hermosa.
- No necesito que me digas algo que ya sé, además ya te advertí sobre hacer ese tipo de comentarios sobre mi esposa.
- Que no son comentarios propios de un hombre que no es su esposo.- Andrew repitió lo que Darien le había dicho hace pocas horas cuando hiso un comentario sobre los halagos de Malachite sobre su esposa.- Lo sé, lo he memorizado en mi mente.
- De todas formas. . .- Alguien tocaba la puerta.- Adelante.
- ¿Darien?- La pelirroja cabeza de Beryl se asomó.- ¿Podemos hablar?
Ni aunque hubiera perdido el juicio, quiso decirle, pero después de todo no podía tratarla de esa forma por más que quisiera, respiro hondo y trato de hablar de la forma más tranquila posible, como si todo aquello fuera de su agrado.
- Tengo cosas que. . .
- Yo los dejo solos.- Andrew escapo apenas tuvo la oportunidad.- Puedes para Beryl
- Gracias Andrew.
¡Maldito Andrew! Dejarlo por aquella molestia, aun así tuvo que callarse y esperar a que Beryl se acomodara frente suyo, sea lo que fuese a hacer ahí esa mujer tendría que despacharla pronto, no estaba dispuesto a soportarla por mucho tiempo, de modo que la insto a hablar.
- Darien yo debo admitir que la noticia de tu matrimonio con aquella mujer me ha sorprendido mucho.- Murmuro ella mirándolo a los ojos.- Cuando me entere allá en la corte de que fuiste abandonado por Mina Tsukino le pedí a mi hermano que me traje aquí, quería estar contigo.
- Beryl nunca te di motivos para creer que yo podría tomarte a ti como esposa. . .
- Pero sabes que te amo. . .- La mujer se puso de pie y se acercó a él.- Además ya fui informada de que tú no has consumado tu matrimonio. . .
- Ese no es tu problema. . .
- Escucha Darien, te propongo lo siguiente, abandona a esa mujer llamada Serena.- La pelirroja lo miraba como si hubiese perdido la cabeza.- El rey te puede dar una dispensa para volver a casarte conmigo dentro de poco meses, pero yo puedo ser mientras tanto tu amante, hazme caso deja a Serena y casémonos. . .
- ¡No!- Chibi Chibi entro en el solar llorando.- Te odio hermano, si Serena se va yo me voy con ella. . .
- ¡Chibi Chibi no!- Trato de salir e buscar a su hermana pero Beryl lo detuvo.- Suéltame. . .
- Déjala ir Darien, ya se acostumbrara a la idea de. . .
- Ella nada.- Darien logró zafarse del agarre de su hermana.
Tenía que detener a su hermana antes de que llegara hasta Serena, le haría mucho daño si se enteraba de aquella loca idea.
- Nunca pensé que vería a Darien Casado.- Malachite del clan de la oscuridad hablaba con la lady del castillo.- No me lo tomes a mal, pero él siempre ha estado más interesado en las batallas, las misiones.
- Bueno a todo hombre le llega el momento de casarse, en especial si tiene un feudo que mantener.- Murmuro Serena a modo de respuesta ante el comentario del huésped.
- Debiste de haberlo conquistado con mucha facilidad.
No comento nada, solo asintió levemente, no iba a compartir con un extraño toda la historia de cómo había acabado casada con Darien Chiba. Además no era algo que a ella le gustase hablar, después de todo aún no había hecho a su marido caer a sus pies rendido de amor por ella.
- Serena si me lo permites. . .- Malachite le tomo del codo.- Eres la muchacha más hermosa que he visto en toda mi vida, te prometo de que si yo te hubiera visto antes que Darien ya serias mi esposa. . .
- Lord Malachite lo que dice no es propio, yo soy una mujer casada, y mi lord es su amigo.
- Lo sé, lo sé, pero es que nunca antes había sentido algo por una muchacha con solo verla.
La joven iba a decir algo, pero en ese momento noto la presencia cercana de Andrew, esperaba que él se le acercara, no tenía palabras para repeler la insistencia del peliplateado, y sabía que podía contar con el apoyo del rubio.
- Lord Malachite le rogaría que dirigiese sus palabras a otra joven, yo estoy casada. . .
- ¡Serena! ¡Serena!- Chibi Chibi venia corriendo hacia ella, parecía que estaba llorando.
- ¿Qué tienes mi cielo?- Se apartó de Malachite para ir al encuentro de la niña, si inclino para quedar a su altura.- ¿Te caíste?
- No. . .- La Pequeña se abrazó a ella.- Yo te quiero Serena.
- Yo también te quiero.- Vio de reojo como Darien también se acercaba a ella y tras él venía aquella pelirroja, de pronto sintió escalofríos.
- Chibi Chibi.- Su esposo llamo a la niña.
- ¡No! No me vas a alejar de Serena, te odio.- Grito la pequeña.
- Mi cielo.- Serena trato de calmarla.- Dime que paso mi cielo, no puedo ayudarte si no me lo dices.
- Él.- Dijo Chibi Chibi conteniendo las lágrimas, mientras señalaba a su hermano.- Él quiere cambiarte por la otra, los oí hablar, dicen que ellos serán amantes, que Darien te va a dejar. . .
- ¿Qué?- La rubia miro algo confundida a su esposo, por la forma en que él las miraba estaba segura de que había algo de verdad en todo aquello.- ¿Mi lord usted. . .?
La cabeza le molestaba como si muchos caballos corrieran dentro de ella, comenzó a sentir frio, se puso de pie lentamente, la cabeza le pesaba iba a decir algo pero de pronto vio como todo a su alrededor giraba.
- ¡Serena!- Andrew corrió hacia ellos y logro sostenerla antes de que ella cayera.
- ¿Se ha desmayado?- Malachite se acercó al rubio.- Pobre debió ser mucho para ella.
Enfadado por ver a aquellos dos tan cerca de su mujer, Darien se les acerco y tras darle una cruda mirada pero al peliplateado y después a su amigo exigió que le entregasen a su esposa, al tomarla en brazos vio lo pálida que estaba.
- Vayan por Luna, la llevare a su cuarto.- Darien comenzó a caminar hacia el castillo.
La tendió en la cama y se sentó a su lado, ella se había desmayado por todo lo que había escuchado, lo había visto en sus ojos, el miedo de confirmar las palabras de la niña, el miedo de ser dejada, no había querido que eso sucediese pero Chibi Chibi había corrido más rápido, y por alguna razón había sabido llegar hasta Serena Ante que él.
- Despierta.- Le ordeno como si fuese otro de sus hombres.- Despierta Serena.
Pero ella no hiso ningún movimiento, aquello lo desesperaba, Andrew tenía razón, debía de hablar hablado con Serena antes de la llegada de Beryl y su hermano, maldita sea, ellos apenas llevaban un par de horas en su castillo y la pelirroja ya estaba causando problemas.
- Darien.- Luna entro en el cuarto llevando una jarra.- Andrew me dijo lo que paso.
- Luna has que despierte por favor.
- ¿Es cierto que planeas dejarla por aquella otra mujer?
- Por lo visto Andrew hablo más de la cuenta. . .
- No fue él quien me lo dijo.- La mujer mayor se acercó a la cama.- Muchos oyeron lo que Chibi Chibi dijo, y vieron que te acercabas al lado de esa mujer, la conclusión fue obvia, la niña decía la verdad.
- Luna no. . .
- Silencio.- La mujer lo miro enfurecida.- Debo atenderla, es mejor que te vayas. . .
- Es mi esposa. . .
- Al fin pareces darte cuenta.- Hablo sin mirarla mientras ponía de bajo de la nariz de la joven un paño húmedo.
- ¿Luna de verdad me crees capaz de alejar a Serena de este castillo?
- Tu comportamiento con ella no me deja pensar en otra alternativa, solo te digo una cosa y es algo que hemos decidido con Artemis, si traes a esa bruja llamada Beryl a esta casa nosotros nos vamos. . .
- ¿Hablas en serio?
- Por lo visto no sabes que sucedió mientras Lita le ensañaba el cuarto a esa mujer.
- ¿Qué paso?
- Beryl comenzó a hacerle toda clase de preguntas sobre Serena, naturalmente Lita se negó a contestar, y esa bruja enfurecida la abofeteo, diciendo que cuando ella fuera la lady de este castillo iba a ordenar que la expulsaran de estas tierras. . .
- No lo puedo creer.
- Ella ya ha comenzado a ordenar como si fuera la ama de este castillo y eso ya nos está colmando la paciencia, varios criados esta noche irán a dormir a la aldea con tal de no compartir el mismo techo con ella.
- Beryl siempre ha sido una molestia, maldita la hora en que llego aquí.- Miro con cuidado como la mujer mayor sacudía el paño húmedo frente a su esposa.- ¿Para qué es eso?
- Este paño ha sido bañado en una hierba apestosa, los olores fuertes pueden hacer reaccionar a una mujer desmayada.
- Entiendo. . .- Murmuro él.- Hoy en la mañana ella también pareció enferma y creo que es por mi culpa.
- A ella le sucede algo parecido a lo que le sucedía a tu madre.
- No comprendo.
- Cuando tu padre era convocado por el fallecido rey, ella enfermaba, pasaba el día entero en cama sin ánimos de comer o siquiera salir a tomar aire, estaba pálida y no dormía bien, cuando tu padre volvía su salud se restablecía.
- Yo no recuerdo mucho de eso.- Hablo sinceramente.
- Eras muy pequeño y posteriormente fuiste enviado al castillo Tsukino para entrenarte.- Murmuro la mujer.- De todas formas a tu madre le sucedía eso porque echaba de menos a tu padre. . .
- ¿Entonces como Serena se ve afectada por mí?
- Por lo que he oído, es bastante fácil saber por qué Darien. . .
- Ya lo sé, la forma en que la trato.- Concluyo él.
- Para una mujer el rechazo del hombre que ama es una espada en el corazón. . .
- ¿Tratas de decirme que Serena está enamorada de mí?
- ¿No te has dado cuenta?- Luna dejo se hacer su trabajo y lo miro fijamente.- Andrew tiene razón entonces, era un tonto.
- Espera dejame entender todo esto. . . Serena me ama, a pesar de como la trato y reconozco que mi actitud con ella deja mucho que desear, tratas de decirme que esta criatura me quiere.
- Estúpido.- Luna se puso de pie y comenzó a acercarse a la puerta.- Escúchame bien Darien Chiba, ya es hora de que dejes de hacerte el tonto y te des cuenta de la maravillosa mujer que tienes a tu lado, una chica que te ama y que pasa el día ocupada para no toparse contigo y ver en tus ojos el rechazo, la pobre sería feliz aunque sea con un mínimo de afecto de tu parte.
- ¿Dónde vas?- Darien vio a la mujer salir.
- Enviare a Lita o alguna otra chica a cuidar de Serena, yo no puedo estar cerca de ti sin tener ganar de zurrarte pequeño tonto.
Anonadado por la sinceridad de aquella mujer que había cuidado de él siendo un niño Darien se volvió a mirar a Serena, ella seguía dormida, se le acerco y volvió a sentarse a su lado, le toco la mejilla repitió en su mente cada palabra dicha por Luna, lo que esa mujer decía le era inconcebible, pero a la vez lo hacía sentir extraño, el que su esposa lo amara le sonaba raro, pero en algún rincón escondido de su corazón estaba contento, muy contento de saber que su esposa lo amaba.
En otro lugar del castillo, Andrew miraba a su mujer mientras ella ponía paños de agua fría en su mejilla, cuando Luna le había contado de la agresión hacia ella había querido matar a Beryl, se acercó a ella ver cuánto daño le había hecho, por eso se había llevado a Lita hasta su cuarto para que le explicara todo eso.
- ¿Por qué no me lo dijiste?- Le pregunto mientras la miraba, ella estaba de espaldas hacia él pero al oírlo se volvió.- ¿Por qué tengo que enterarme de boca de otros que mi mujer fue golpeada?
- Yo no quiera importunarlo sir.
- Creí que habíamos quedado en que ya no me dirías sir. . .
- Si. . .
- Mírame Lita.- Le tomo el fino mentón con su mano.- Vas a prometerme que no me volverás a ocultar algo de este tipo.
- Lo prometo sir. . .
- Lita.- La miro a los ojos.
- De acuerdo. . . Andrew.
- Así me gusta.- Abrazo a su mujer por la cintura.- Sabes me has tenido muy abandonado estos estos días, con todo aquello de que Serena te está ensañando a ser curandera.
- Lo siento, pero es que tengo mucho por aprender y me gusta todo lo que lady Serena me enseña.
- Lo sé, lo he visto, tus ojos brillan cuando la escuchar hablar sobre alguna planta.
- ¿No te molesta que yo quiera aprender verdad?
- Claro que no muchacha, además me gusta que pases tiempo con Serena, ella necesita sentirse parte de este castillo.
- Por lo visto Lord Darien aún no reacciona ante los coqueteos que le diriges a lady Serena.
- Debo confesar que la actitud de Darien es de lo más extraña.- Murmuro El rubio mientras se sentaba en la cama con su mujer sentada en sus piernas.- Le molesta que yo coquetee con Serena, pero al parecer no sabe reconocer que son celos.
- ¿De verdad no lo sabe?- Le pregunto la castaña mientras pasaba sus brazos alrededor el cuello masculino.
- Como te digo, su comportamiento es errático, no lo había visto nunca así, ni siquiera cuando estaba encantado por Mina Tsukino.
- ¿No crees que haya estado enamorado?
- Pues no, y él día en que realmente este enamorado se volverá loco, solo dame un poco de tiempo mi amor y podre mostrarte al Darien loco de amor.
- Solo espero que es amor este dirigido a Lady Serena, sino tus intenciones de hacer rabiar de celos a Lord Chiba no surtirá efecto.
- Lo hare, surtirá efecto, conozco a Darien muy bien.- Andrew comenzó a buscar las amarras del vestido de su mujer.- No creo que echen de menos tu presencia al menos por un buen rato.
- Mis obligaciones. . .- Intento decir ella, pero cuando sintió los labios de su amado en su cuello se rindió.- Puedes esperar por mí.
- Mi dulce Lita.
Cuando una de las criadas llego para cuidar a Serena, Darien salió de cuarto decidido a resolver otro problema, tenía que hablar con Chibi Chibi, no podía dejar que pensara que la iban a separar de Serena, las dos tenían una conexión que superaba en si los lazos familiares que él tenía con la niña, enfilo al cuarto infantil y para su alegría la encontró ahí.
- ¿Chibi Chibi?- Entro en el cuarto, de pronto se sintió como cuando su hermana le tenía miedo, como un intruso en un lugar donde no era bienvenido.- ¿Podemos hablar?
-Vete no quiero que estés aquí.- La niña estaba en su cama aferrada a su muñeca, Zafiro el cachorro estaba a su lado, él se acercó y se sentó a su lado
- Cariño si me dejaras explicarte lo que oíste. . .
- No quiero escucharte.- La niña lo miro muy enfada.- Cuando Serena se vaya yo me iré con ella, no quiero vivir contigo y esa bruja mala.
- Esa bruja mala como tú dices no vivirá aquí con nosotros.- Decidió aclarara ese punto cuanto antes.- Beryl no viviera con nosotros.
- Ella dijo que se casarían. . .
- No es cierto, solo lo dijo porque está loca.
- ¿Entonces Serena se quedara aquí conmigo?
- Y conmigo también.- Le sonrió.- Ella seguirá cuidando de ti y de mí.
- ¿Me lo prometes hermano?
- Es una promesa de caballero del reino, Serena seguirá aquí, contigo.
- Y contigo.- La niña lo miro, de pronto su expresión cambio a una de preocupación.- ¿Hermano puedo preguntarte algo?
- Claro pequeña.
- Pero prométeme que no te enfadaras con Serena y menos conmigo.
- Lo prometo.
- ¿Es cierto que no quieres a Serena?- La niña lo miraba a la espera de una respuesta.
- ¿Dónde has oído eso pequeña?- Tenia que desviar el tema poco a poco hasta cambiarlo por completo.
- Todo lo dicen, por ejemplo ahora cuando llevabas a Serena al cuarto oí gente alrededor diciendo que no podían creer que no la quisieras cuando ella era muy dulce.
- Chibi Chibi. . .
- Yo creo que deberías querer a Serena hermano.- Lo interrumpió la pequeña.- Sobre todo porque ella te quiere mucho.
- ¿Y tú como sabes eso?
- Porque cuando vengo a dormir con ella en la mañana y la quiero despertar ella pronuncia tu nombre.
- ¿Cómo es eso?
- Imagina que mi muñeca es Serena.- Le dijo Chibi Chibi mientras ponía su juguete sobre la cama.- Y yo soy yo.
- De acuerdo.
- Cuando me despierto muy temprano en la mañana vengo aquí a dormir con Serena
- Aja. . .
- Yo me subo a la cama y le toco el rostro, ella entonces te nombra a ti.- Le dijo mientras movía la muñeca.- Y ella sonríe mucho, recuerdo que a papito le ocurría lo mismo, él siempre soñaba con mamá y me decía que era porque la quería mucho.
- Comprendo.- No tenía mucho más que decirle.- Mira pequeña ese tema es algo. . .
- Ya lo sé, un tema de adultos, Serena ya me lo dijo cuándo se lo pregunte.
- ¿Qué te dijo exactamente?- Alzo una ceja extrañado.
- Pues que no era algo de lo que yo debería preocuparme, que era algo solo de gente grande o como ella dijo adultos.
- Bien, entonces eso es, un tema de adultos.
- De todos modos me contento con saber que me has prometido que Serena no se ira.
- Bien ahora debo ir a resolver otros problemas, te veo en la cena.
- Si hermano.
Al menos la crisis con Chibi Chibi había tenido una rápida solución, ahora tendría que encargarse de un problema mucho más serio, iba a dejarle claro a aquella molestia de Beryl que nunca iba a ser la ama de ese castillo, iba por los corredores del castillo cuando se topo con Andrew, salía sonriente de su cuarto.
- Parece que has tenido una buena tarde.- Le dijo medio en broma.
- Cuando es tu mujer la que cuida de ti siempre es una buena tarde.
- De modo que has estado con una mujer. . .
- No una mujer, mi mujer.- Le dijo el rubio.- ¿Y bien ya se recuperó Serena?
- Creo que no, estaba con Chibi Chibi tratando de calmarla.
- Entiendo.- Andrew bostezo.- Lo siento, estoy algo cansado.
- Puedo verlo.
- Oye Darien a riesgo de que te enfade tengo que decirte algo que ha preocupado mucho.
- Habla.
- Creo que deberías tener cuidado con Malachite y lo digo de verdad, cuando te deje hablando con Beryl baje al patio y él estaba con tu esposa.
- Ya veo.- Trato de mantenerse calmado.- ¿Pudiste oír algo?
- Por supuesto, el muy imbécil coqueteaba descaradamente con tu esposa y Serena se mostraba reacia a aceptar sus palabras, pero tu y yo los conocemos, ese tipo es mujeriego desde la punta de los pies hasta el cabello.
- Voy a hablar con ese tonto, no puede acercarse a mi esposa.
- Mira sabes que no me gusta exagerar pero creo que debes cuidar tus espaldas y sobre todo a su esposa, temo que Beryl en su locura por casarse contigo se una a Malachite y te puedan hacer algo a ti o a. . .
- Serena.- Concluyo.
- Exacto.
- Voy a arreglar todo esto.
- Mi consejo es que lo hagas en la cena, así matas dos pájaros de un tiro, reafirmas la posición de Serena en este castillo y de deshaces de Beryl y su hermana
- Siempre me ha gustado tu forma de pensar, hare precisamente eso.
- Entonces nos vemos en la cena.
- Si, en la cena.
Serena solo salió del cuarto cerca de la hora de la comida de la noche, aunque seguía sin sentirse bien del todo, no quería ser irrespetuosa con los huéspedes, aunque si era sincera consigo mismo no tenia deseos de compartir la mesa con esa pelirroja, por lo que se armó de valor para bajar al salón, la primeo que vio fue a Malachite, al verla él se acercó.
- Espero que ya te sientas mejor Serena.- Le sonrió el hombre.- Estaba muy preocupado por ti.
- Si ya me siento mejor.
- Me alegro mucho, estaba muy pálida, temí que algo. . .
- Serena.- La joven se sobresaltó al escuchar la voz de su esposo acercarse, no había querido verlo, pero ya estaba ahí.- Vamos a sentarnos la cena ya será servida.
- Si mi lord.
- Ven.- Darien lo ofreció el brazo.- Tienes que alimentarte.
Se dejó llevar, más no dijo una sola palabra, aunque se sintió más tranquila al ver que Chibi Chibi se sentaba a su lado y también Andrew se acercaba a la mesa, los dos significaban un gran apoyo, sobre todo ahora que su posición en ese castillo estaba en peligro.
- Es un agrado estar aquí contigo Darien.- Oyó a la mujer llamada Beryl.- Hace tanto tiempo que nos encontrábamos sentados en la misma mesa.
- Desde que fuimos a servir al feudo de su familia.- Fue la corta respuesta del lord.
- Dime nos has echado de menos todo este tiempo. . .
- Han pasado casi dos años Beryl, he tenido que hacer muchas cosas, entre ellas ir en busca de mi esposa Serena.
- Pero ella no era tu prometida querido.- Intento molestar la mujer.
- No pero me encuentro muy feliz de que ella sea mi esposa.- Darien le agarró la mano a su esposa.- Serena y yo nos estamos conociendo pero hasta ahora nos ha ido muy bien.
Sorprendida por la actitud de su marido Serena tuvo la dicha de ver a aquella bruja enfurecer poco a poco, era evidente que ella no quería escuchar eso, y al parecer su esposo solo estaba comenzando.
- Serena es una gran adición al castillo.- Murmuro él.- Es la mejor esposa que habría soñado tener y ciertamente no pretendo cambiarla.
- Darien tus palabras me hieren.
- No pretendo herirte Beryl, pero debes darte cuenta de que has venido aquí sin necesidad.- Dijo el lord.- Además ya me entere de la agresión a una de las cridas de esta casa, que dicho sea de paso es de mi entera confianza.
- Fue un exabrupto Darien, no volverá a pasar.
- Me gustaría que le pidieses disculpa a Lita.
- ¿Qué?- Beryl lo miro enfadada.- ¿No pensaras que voy a hacerlo?
- Vas a hacerlo.- Intervino Malachite.- Nunca debiste abofetear a la joven.
- Hermano. . .
- Que alguien llame a Lita.- Ordeno Darien.
La castaña no tardó en llegar al salón, Serena no era la única que esperaba con ansias aquellas disculpas, de modo que ambos interesados se acomodaron para ver qué diría aquella bruja.
- Lita.- Hablo Darien.- Nuestra huésped tiene algo importante que decirte.
- Si mi lord.- La joven miro a la pelirroja.
- Yo. . .- Beryl no podía hablar bien, todos notaban que no sabía como pedir las disculpas.
- Hazlo hermana.- La alentó Malachite.
- Yo. . .- La mujer respito hondo y adopto una actitud de solemnidad.- Lamento mucho haberte abofeteado, estaba cansada por el largo viaje, y espero que puedas perdonarme.
- Por su puesto mi lady.- Lita se volvió entonces hacia el lord del castillo.- ¿Algo más mi lord?
- No Lita, puedes retirarte.
La cena transcurrió en una ambiente enrarecido, Beryl a penas hablo después de eso y Malachite no hacía más que mirarla, algo que todo el mundo en el gran salón noto en especial el lord, quien dividía sus miradas entre su esposa y el huésped a ese momento indeseado, había pensado que quien le iba a dar más problemas seria la pelirroja pero se había equivocado, tenía muchas ganas de sacar a ese coqueto de su salón, pero fue cu pequeña hermana la que salió en su ayuda, Chibi Chibi expresó su deseo de irse a dormir, lo que significaba que Serena también se iba a sus aposentos.
- Buenas noches a todos.- Dijo entonces Serena poniéndose de pie junto con la niña.
- Buenas noches Serena.- Malachite se puso se pie.
- Es mi esposa.- Murmuro Darien cuando Serena ya se había ido.- No tienes derecho de coquetear con ella.
- Hasta donde sé aun no es tu esposa.- El peliplateado le sonrio.- Además no puedo evitar mirar a una mujer hermosa.
- Mirar.- Darien lo vio a los ojos.- No tocar.
- Darien.- Entonces Beryl pareció recuperar su compostura.- No puedo creer que me hyas hecho pedirle disculpas a una criada humilde. . .
- Cuida tus palabras Beryl, no has hecho otra cosa más que crear malestar entre mi gente y no voy a permitir eso. . .
- Yo solo. . .
- Basta hermana.- Malachite se puso de pie.- Me iré a la cama.
- Yo también.- Su hermana lo siguió.
No sabía cuánto tiempo iba a soportar aquella situación, soportar a Beryl era una cosa, pero ver a Malachite coquetear descaradamente con su esposa era una situación muy diferente y que para nada le era de su agrado.
- Al menos has controlado la lengua maliciosa de Beryl por esta noche.- Murmuro a su lado Andrew.- Has hecho bien en hacerla pedir disculpas.
- Mujeres como Beryl no valoran el trabajo de los demás, creí que necesitaba una lección.
- Tienes mucha razón.- Andrew también se levantó.- Yo estoy algo cansado, me iré a la cama.
- Bien yo daré un paseo por afuera, necesito pensar.
- Que tenga buenos pensamientos entonces.
Pero Darien no pudo unirse a las risas de Andrew, alguien martillaba sus cienes y necesitaba tomar aire, estaba cansado de aquella extraña situación, no soportaba la presencia de Bery y ahora mucho menos la de su hermana mayor, pero no podía faltar a la educación y echarlos sin motivo alguno de su castillo.
- ¿Darien?- Estaba en el patio cuando sintió la voz de alguien llamándolo, sabía quién era.
- Pensé que te habías ido a dormir Beryl.- Se volvió para verla a los ojos.- ¿Necesitas algo?
- Por supuesto.- Ella emergió de entre la oscuridad de las sombras dadas por los muros del castillo.- Te amo Darien, te pido por favor que me aceptes como tu esposa.
- Ya estoy casado Beryl. . .
- Pero no amas a esa mujer, deja que Malachite se la lleve, intercámbiame a mí por ella, tu esposa se muestra muy interesada en mi hermano.
- No digas estupideces.- La miro fijamente.- Siempre he pensado que tu mente esta perturbada, ahora tengo la confirmación de eso.
- No sabes lo que dices. . .- Beryl se ofendio.- ¿Nunca has estado enamorado?
No respondió, después de todo no estaba seguro de que era ese sentimiento del que tanto hablaban las mujeres y los juglares de la corte del rey, además no iba discutir aquello con Beryl, ella era la menos indicada para preguntarle eso.
- Darien te lo ruego. . .
- No Beryl, estoy casado. . .
- Pero ella no te hace feliz, ya me entere de que la evitas a toda costa, de que incluso duermen en cuartos separados y. . .
- No sabía que mi vida privada fuera del dominio de los demás.
- Pues lo es.- La mirada de la mujer era cruda.- ¿No te has puesto a pensar que puede ser esa mujer la que divulga todo eso?
- Beryl. . .
- Piénsalo, llevan poco tiempo casados, y ya todo el mundo sabe hasta lo más mínimo de su relación.
- Estoy cansado Beryl, vete a tu cuarto y no me moleste.
Fue una fortuna que la mujer no lo siguiera mientras iba hacia su cuarto, de modo que comino de forma tranquila por los corredores de su castillo, mañana iba a pensar en alguna excusa para sacar a los hermanos de la oscuridad de su hogar.
- ¿De verdad me servirás esta noche?- Oyó claramente la voz de Malachite.
- Si mi señor.- ¡Estaba con una mujer en su cuarto?
- Bien desnúdate para mí, y ven a mi cama.- La voz autoritaria del peliplateado era fuerte.- Yo puedo darte lo que tu esposo te niega.
¿Lo que tu esposo te niega? ¿Con quien diablos estaba Malachite en su cuarto? ¿Serian verdaderas las palabras de Beryl? ¿Serena estaba interesada en ese hombre? ¿Seria ella la mujer que estaba por acostarse con peliplateado? Decidido a obtener la verdad entro en el cuarto sin tocar, al entrar una chica se cubrió con unas mantas, para su tranquilidad no se trataba de Serena, era una morena, si no recordaba mal sabia quién era el marido de ella.
- Por lo visto has reemplazado a mi esposa muy rápidamente.- Le dijo lleno de ironía.
- Soy un hombre con necesidades.- Murmuro Malachite sonriéndole.- Necesitaba una mujer y ella estaba disponible.
- Estas faltando el respeto en mi casa.- En ese momento hayo el motivo perfecto para librarse de ese problema.- Tratas de romper un matrimonio y para colmo te tomas a la ligera tu fallo.
- Mi lord yo. . .- La mujer lo miraba sollozante.
- Silencio.- Corto él.- Malachite te voy a pedir que te marches de mi casa a más tardar pasado mañana, comprendo que tus hombres necesitan descansar el tiempo suficiente para poder realizar el camino hasta tu casa.
- Pero. . . No puede hacer eso, mi hermana me exigió venir aquí convencida de que sería tu esposa. . .
- Malachite como ya has visto me encuentro tranquilamente casado, la presencia de tu hermana no hace más que intranquilizar a mi esposa y el resto de la gente que trabaja para mí.
- Entonces así será, nos iremos.
Darien se volvió para irse a su cuarto, aliviado de saber que aquella molestia solo era un problema menor del que ya estaba saliendo, al menos ese enfrentamiento con Malachite serviría como amenaza de que no se acercara a su esposa.
- Mi lord.- La mujer morena corrió a su lado.- Por favor déjeme explicarle. . .
- No quiero escuchar nada.- Siguió caminando.
- Mi lord por favor no le diga nada a mi marido.- Le rogo la mujer.- Yo simplemente. . .
- No quiero saberlo.- Se volvió para mirar a la mujer, ya estaba vestida y no dejaba de llorar.- Primero que nada no debiste estar en la cama de ese hombre.
- Él prometió ser generoso con la paga.
- Malachite nunca le paga a las mujeres con quienes se acuesta.- Hablo crudamente.- Estas tan deseosa de abrirte de piernas con otro que no es tu marido que no te diste cuenta de que te metiste en el cuarto de un tonto que no da una moneda por estar con una mujer.
- Pero mi lord. . .
- Silencio, largo de mi vista.
- Mi marido me apartara de su lado si se entera de que. . .
- ¡Vete mujer!
Enfurecido por haber sido detenido por un asunto que escapaba de su control camino hasta su cuarto, y para ello tendría que pesar por fuera de los aposentos de su esposa, debido a todo el tiempo transcurrido ella ya debía estar en el cuarto, pero lo mejor que podía hacer era entrar en su cuarto y utilizar la puerta que conectaba ambas habitaciones, así si era descubierto tenía más rapidez para huir.
Serena estaba ya dormida, de modo que trato de hacer el menor ruido posible, se acercó lentamente, ella se soltaba el cabello para dormir, se había percatado de eso durante las muchas noches que entraba ahí y se preguntaba qué hacer con esa mujer, pero el silencio era la respuesta que obtenía, se la quedó mirando largo rato, las palabras de Luna llegaron a su mente, y después lo que Chibi Chibi le había dicho. ¿Sería verdad que aquella criatura estaba enamorada de él? No podía ser cierto, no después de la forma en como la trataba, pero lo cierto era que si se ponía sopesar los hechos que lo rodeaban se quedaba intranquilo.
Serena había aceptado casarse con él sabiendo de su historia con Mina, sabiendo de ante mano que no podría ofrecerle nada que incluyera algún tipo de afecto. Hasta el momento solo recibía elogios para con su esposa, lo aldeanos y quienes residían en el castillo no hacían más que alabarla como si su figura significara más que la del rey. Serena no le reclamaba nada, de hecho aceptaba todo lo que él le decía, sin negarse a cumplir con lo que él le pedía ni discutir.
De pronto tuvo que retroceder ante un movimiento involuntario de su esposa, pero no salió de la habitación al notar que seguía dormida, si era cierto que ella estaba enamorada de él tendría que cambiar su actitud. Serena se esforzaba por trabajar en el castillo, hasta el momento todo estaba en orden, ella merecía recibir algo a cambio, nada malo sucedería si él de pronto quisiese pasar tiempo con ella, hablar de cualquier tema, hacerle ver que él agradecía todo su trabajo, además de esa forma se aseguraba de dejarle claro a Andrew, Malachite o cualquier otro hombre que esa mujer tenía dueño, y era él.
Dejen sus Reviews.
Adoore: Nuestro Darien de verdad que sufrió con la presencia de Malachite, pero al menos sirvió para que se diera cuenta de que puede tratar mejor a Serena.
Madamemoon: Es que ni siquiera el pobre de Darien sabe que pensar sobre Serena, pero lo cierto es que no caerá en los brazos de Beryl, un pequeño alivio para nuestra amiga.
Nina Galcon: Menos mal que Beryl no resulto una gran amenaza sobre todo porque Darien no quería nada que ver con ella, pero él que sufrió bastante fue nuestro lord.
Christydechiba: Ningún esfuerzo de Beryl fue tomado en cuenta y las intenciones de Malachite tampoco llegaron a buen puerto, menos mal, pero Darien sufrió y bastante.
AHRG: Espero que este nuevo capítulo también te guste.
Fran: Lamento decepcionarte, pero en este capítulo no hubo consumación, pobre de nuestra amiga Serena.
Yesqui2000: Por culpa de Beryl la pobre Serena la pasó muy mal, pero después de todo Darien no quería nada con esa pelirroja malvada, en cambio está dispuesto a valorar los esfuerzos de Serena.
PrinceLynx: Tranquila, tranquila que Darien parece querer cambiar de actitud con Serena, dale una oportunidad.
Camony: Es que todas queremos o a un Darien o un Andrew, Chibi Chibi es muy dulce pero casi le provoca a Serena algo más grave, jijiji.
Patricia Castro: Ahora Darien pretende cuidar al menos un poco de su esposa y quizá acercarse, espero que eso salga bien.
Moon86: But he is our dear idiot. We all love our Darien.
Amigas/os espero les guste este nuevo capítulo, les deseo un buen comienzo de semana, muchos saludos.
