Duetos de tres.
Gabi17 me ha pedido con amabilidad que continúe este Fic. Para mí, terminaba perfectamente en el capitulo pasado, pero de pronto me vino una idea. "Los enredos siempre son divertidos"
¿De que hablo?, ya lo verán.
Mejor les dejo este capitulo. Cambié el resumen para que ahora diga de qué tratará esto. Van a preferir que lo dejara como estaba…
South Park no me pertenece, ni sus personajes, ni la historia original... Pero el conocimiento en cocina si y eso me basta…
Craig era un hombre paciente. Todas las adversidades que la vida le puso de frente se solucionaron con el paso de los años. Las peleas familiares terminaron dejándole un 65% de la herencia de su abuelo. Alejarse de su tío mientras el resto de sus sobrinos lo molestaban, le dio la herencia completa del hombre al fallecer.
Pero sobre todo… después de tantos años, estaba ahí, a tan solo un pasillo de distancia del chico que alguna vez le robó el corazón… y huyó junto con él.
Estaba determinado a no dejarlo ir jamás. No quería perder a esa persona importante y volver a estar solo.
Marcó el número que su laptop encontró por una búsqueda rápida en internet. Una florería especial, su compañero le hablaba de ella todo el tiempo. Tal y como aquel servicio señalaba, en tan solo 20 minutos, tuvo frente a aquella puerta, 200 rosas amarillas en el mas hermoso de los ramos jamás antes visto. Iba a por todas… no daría un solo paso atrás.
Tweek lo sabría… cuanto lo amaba. Lo mucho que deseaba estar con él. ¿Por qué se había ido?, ¿Por qué no esperó su respuesta?
En realidad, no quería saberlo… pensar que podría haberse arrepentido, lo volvía un "rechazo oficial" si se enteraba. Por eso, no preguntaría nada hasta ganarse de nuevo ese afecto tan especial que lo hizo escribir aquella nota que aun conservaba guardada contra su pecho.
Tocaron a la puerta de Tweek, pero nadie salió. Craig decidió que se mudaría al departamento JUSTO frente al que Tweek ocupaba. No le importaba nada, quería estar tan cerca de él como fuera posible. Pero había algo extraño en todo aquello.
Aquel era un día entre semana y Tweek permaneció oculto toda la tarde desde su llegada. ¿No saldría a caminar?, ¿a comprar comida?, ¿Dónde trabajaba?, el jamás pudo rastrearlo, así que debía ser un trabajo con un perfil bajo. ¿Era un trabajo nocturno?, ¿Cuál podría ser?
Entró en aquel departamento. No era un lugar decente donde poder dormir. Las paredes tenían el estampado rasguñado por todas partes, las maderas del suelo rechinaban como en película de misterio, el techo goteaba y la ventana tenía un vidrio roto. Los muebles… mejor pasemos al siguiente tema, la cocina (es decir, dos parrillas con un pequeño asador) parecía no haberse lavado en AÑOS. La cama era un colchón sucio tirado junto a la ventana antes mencionada… ni siquiera tenia sabanas.
Mientras Craig observaba tan pintoresco panorama de su futuro durante las próximas semanas ahí, un sonido extraño llamó su atención.
Era Tweek, saliendo de su departamento.
En cuanto el rubio lo vio ahí, de pie dentro del departamento frente al suyo, tembló como en la adolescencia y caminó apresurado en dirección de la salida. Los ojos de Craig se iluminaron como soles.
– ¡Tweek!
– ¡Ngh!... eh, yo… ah… – No podía articular palabras. Craig Tucker, aquel muchacho que lo destrozó… quien lo hizo volverse un paria social, un temeroso de la vida… un cobarde del amor, estaba ahí, frente a él, tomándolo por el brazo y mirándolo a los ojos. Fue como recordar secundaria. – Craig… yo, voy tarde…
El moreno observó de arriba abajo al hombre frente a él. Tweek había crecido mucho, aunque seguía siendo más bajito que él. Su cabello estaba peinado en una coleta, le llegaba por debajo de los hombros. Traía puesto un pantalón negro de vestir, unos zapatos del mismo color y estilo… y una camisa especial con botones cruzados en color rosa. Era una filipina, el uniforme de un… ¿chef?, ¿Tweek era…?
– Te puedo llevar… digo, así nos ponemos al día… – Deseaba inventar una excusa, pero cualquier cosa hubiera sonado como una estupidez. Iba a ser directo. "Te quiero, Tweek", eso sería lo único que diría de ahí en adelante.
El rubio lo miró con verdadero terror. Bajó la guardia unos segundos y agachó la cabeza. Craig no alcanzaba a mirar lo que sus ojos veían, pero aprovechó la oportunidad para intentar convencerlo.
– Puedo llamar la limusina… o hago traer un coche, lo que tú desees… – De pronto, tomó valor y pretendió tener bolas para lo que debía hacer. Era Craig Tucker, ¡carajo! Y estaba frente a su Tweek. – Me encantaría poder acompañarte. – Con una voz segura, grave y bajita al odio del rubio, Craig se inclinó sobre su nuca y recargó al más bajito contra él. Estando a esa, casi inexistente, distancia, Craig podía respirar el aroma de Tweek. Ya no solo despedía aquel amargo aroma a café. También olía como el azúcar y la leche fresca. Cerró los ojos y respiró hondo justo en la comisura de su cuello, deseando poder morder aquel cuello blanco y aromático.
Tweek tembló más que nunca bajo el moreno.
– ¡Yo-o no-o qui-quiero molestarte, Craig…!, solo… buscaré afuera…
– No es una molestia – Interrumpió amablemente. Con la mano izquierda tomó a Tweek por la cadera y lo sujetó contra su cuerpo, con la derecha tomó su barbilla y alzó su rostro, dejando a tan solo milímetros de sus labios, los del rubio. – Me encantaría… – Susurró, acercándose con peligrosa lentitud a esos labios finos y tremendamente apetecibles.
– ¡Craig, no… en serio! – Sintió como las rodillas del rubio en su poder temblaban. Lo besaría… iba a robarle ese beso que anheló toda su adolescencia y que robó con su huida de South Park. – Yo, ¡ah!, mi novio viene por mi…
…
…
…
…
Craig permaneció suspendido de aquella forma.
De pronto, la felicidad se volvió un extraño frio que se colaba dentro del edificio.
– ¿Eh? – Y mantener a Tweek atrapado entre sus brazos, de pronto se volvió en una tarea tremendamente pesada. Se volvió en desencanto.
Tweek se vió finalmente libre del agarre y dio tres pasos hacia atrás. Tiró el ramo de rosas con sus talones.
– ¡Ah, lo siento!... yo.
– Tweek… no te… – Ni siquiera podía articular palabras. Tweek tenia novio, ¡pero por supuesto!, había sido tan tonto al pensar que alguien magnifico y perfecto como Tweek permanecería solo el resto de su vida, había sido tan iluso al pensar que podría llegar de la nada y entrar en su mundo solo para volverse la persona que mas amara, había sido TAN ESTÚPIDO al creer que existía un motivo para que Tweek no reaccionara con ternura a su comportamiento…
…pero…
"Novio" no es lo mismo que "esposo".
Aun existía la esperanza.
– ¡Richard! – Afuera del edificio, justo del otro lado de la puerta, una voz ronca, fuerte y bastante salvaje sonó, asustando a Tweek en el momento. Craig lo observó confundido.
– Me tengo que ir Craig… adiós… – Repitió con timidez y lo dejó.
Craig no se movió ni un solo paso de aquel lugar. Cuando Tweek llegó hasta la puerta, Craig observó del otro lado a un sujeto de cabello castaño, complexión parecida a la suya, con una chaqueta negra de cuero y un pantalón de mezclilla roto de las rodillas. Llevaba el pelo desarreglado y unas ojeras terribles marcadas. Su rostro le resultó familiar, pero evitó pensar más en ello. Vio como este guió a Tweek hasta una motocicleta y juntos, partieron hacia Dios sabia donde. Sus ojos negros se tornaron fríos y crueles.
– No es tu, Richard, idiota… es mi Tweekers.
–O–O–O–O–
– ¿Ese tipo quien era?... nunca lo había visto en el departamento…
– Ngh, yo… no. – Ni siquiera podía articular una palabra completa. No encontraba explicación a eso, porque simplemente no había una. Craig estaba ahí, viviendo frente a su puerta, a un pasillo de distancia. Enloquecería…
La motocicleta se detuvo entre unos callejones del centro de la ciudad. Los edificios eran antiguos, pero bastantes hermosos, las calles estaban abarrotadas de gente aun durante la madrugada y las luces de todos los locales vecinos encendían de colores el entorno.
El conductor fue el primero en bajar, pero al quitarse el casco notó la mirada perdida del rubio, quien seguía montado sobre el vehículo.
– ¿Richard? – Con la mano derecha sostuvo el casco, mientras que con la izquierda puso las yemas de los dedos sobre su frente. Jamás lo había visto de aquella forma. – ¿Te sientes mal?
– ¡No, nada de eso! – Recobró la postura. – No te preocupes por mi, Christophe, solo estoy distraído…
El hombre frente a él guardó silencio un par de segundos, pero finalmente sonrió. Sacó un cigarrillo de sus bolsillos y lo encendió.
Aquel hombre tenía un aspecto bastante varonil. Su cuerpo tenía musculatura, pero no de esa marcada que luce el pecho, sino una que se hacia lucir mas en sus brazos. Su piel era blanca, pero estaba claramente quemada por el sol; su cabellera tenía un color castaño oscuro y parecía no haber sido peinada en meses. Medía al menos una cabeza más que Tweek y su semblante era bastante severo. Sus ojos eran de un café oscuro que casi los hacia lucir negros. Llevaba puestas unas botas militares con las que pisoteó el cigarrillo una vez que este llegó a su fin.
– De acuerdo, ¿estas seguro que puedes trabajar hoy?... si dejas pasar ordenes, nos iremos todos al carajo. – Agregó con una sonrisa burlona. Tweek lo observó relajado y suspiró.
No era su culpa que Craig hubiese llegado de aquella manera a su vida. Ya nada más le quedaba. Si no lo quería cerca de él, simplemente tendría que mudarse de ahí.
Justo cuando meditaba el asunto, Christophe se acercó hasta el y se apoyó a un costado de la motocicleta, ladeó la cabeza y esperó a encontrar su mirada con la del rubio. Tweek alzó la cabeza y lo miró a los ojos sonriendo levemente.
– Puedes decir lo que sea, Richard… – Propuso Christophe. Tweek recargó su cabeza contra el pecho del más alto, cerrando los ojos ante aquel contacto.
– Lo sé, Christophe… lo sé…
–O–O–O–O–
Solamente durmió 4 horas aquella noche.
Craig Tucker pasó toda su velada investigando en su laptop el motivo por el cual no había encontrado a Tweek durante años.
Richard Tweak
Aunque esa búsqueda no arrojaba datos significativos, se asociaba constantemente con simposios y convenciones de cocina. Aparecía en varias paginas de internet… entonces, finalmente, una fotografía de su Tweek. Era la foto de graduación.
Tweek era gastrónomo, chef de repostería.
Todo ese tiempo…
…Tweek creció.
Pensar en eso marcó una sonrisa en los labios de Craig. En el fondo, cerca o lejos de él, siempre deseó lo mejor para su Tweekers, que fuera feliz y que cumpliera sus sueños. Era su único deseo hacia él y se cumplió. Encima, la vida los volvió a unir… tenia que hacer algo al respecto.
Su novio… Tweek no era soltero. La vida le ponía otro reto. Sería difícil retomar el tiempo periodo, el espacio entre aquella acción tan dulce que lo hizo amarlo con mas fuerza que a nadie. ¿Cuánto tiempo llevarían juntos?, ¿seria algo realmente formal?, ¿Cuánto podría amarlo Tweek?
En el contrato de arrendamiento, únicamente se leía el nombre de Tweek, así que era posible que no vivieran juntos. De ser así, tenía el doble de oportunidades. Se lo iba a demostrar, tenia que dar lo mejor de su parte y dejarle claro que valía la pena. Era un Tucker y nadie jodía jamás los planes de un Tucker.
– Pues es verdad, deberías creerlo… – Era la voz de Tweek. Sonaba afuera, en el pasillo.
Craig dio un brinco desde la cama (arregló algunas cosas para hacer aquel lugar un sitio mas "habitable") y corrió en dirección de la puerta con toda su emoción contenida…
…emoción que se fue al carajo una vez que vio con quien hablaba.
– Si no lo creo, es porque… – Era el novio de Tweek.
Craig abrió la puerta de golpe y los encontró juntos. Christophe sostenía a Tweek por la cintura y dejaba que el rubio pusiera su mano sobre sus hombros.
El rostro de Craig se volvió serio de nuevo y aguardó en silencio. Tweek miró con miedo al moreno y agachó la mirada.
Era demasiado pronto para asimilarlo.
– Eh… buenos días, Craig… – Había amanecido y recién llegaba. Eso solo cabreaba más al moreno. Tweek no sabia que mas decir… ¿Por qué Craig lo recibía?, porque lo estaba recibiendo, ¿no?... ¿y porque no decía nada?, odiaba los silencios incómodos… – Oh, Christophe, el es el nuevo casero… creo…
Chris observó rápidamente al moreno. Lo recordaba vagamente, pero de una forma muy superficial. Craig observó serio al hombre junto a su Tweek. No lucía alguien digno del rubio. Claro que, para el, nadie jamás lo seria.
– Su nombre es Craig Tucker… yo, este… Craig, el es Christophe Delorn… – Ninguno de los dos hombres ajenos al rubio extendió la mano para saludarse. Por el contrario, intercambiaron miradas frías. Tweek comenzó a temblar aun más…
Christophe echó una mirada veloz a la situación… observó las flores en la entrada de Tweek, pero no musitó palabras. Fue Craig quien rompió el silencio.
– Buenos días. – Y eso fue todo. Lo odiaba… no conocía al tipo, pero lo odiaba.
– Buenos días… soy el novio de Richard. – Dijo con una sonrisa casi malvada. Se acercaban tiempos divertidos para él. – Solo que a este pequeño pastelillo rubio le da pena presentarme así… – Tomó un mechón de la cabeza de Tweek y le dio un beso. Alrededor de Craig podía distinguirse claramente un aura oscura.
– Ah, Chris… yo… – Con el rostro teñido de rojo, Tweek intentó apartarse del castaño, solo por la pena que le estaba dando. ¿Pero porque?... Craig no era nada suyo… ni siquiera debería inmutarse frente a él… ¿porqué se sentía tan incomodo siendo cariñoso frente a él?
Claro… porque lo rechazó.
Hace muchos años… pero lo hizo.
Jamás podría olvidarlo.
– Bueno, con permiso. – Y recogiendo el ramo en la entrada, Christophe abrió el departamento y empujó a Tweek dentro.
Los ojos de Craig estaban lanzando llamaradas de fuego negro.
Sin falta… él lo haría SIN FALTA.
Iba a robarse a Tweek.
–O–O–O–O–
Bueno… el tipo vivía con Tweek…
No podía evitar sentir ese terrible fuego en las entrañas que lo hacia sentirse MUY ENFADADO. ¿Por qué Tweek lo olvidó?, ¡si!, habían pasado ya 10 años… pero, el jamás dejó de sentir ese amor tan dulce y fuerte por él. ¿De parte de Tweek no había sido igual?
Sé que te quiero porqué no puedo describir lo que siento por ti. Entonces pensé: "¡Hey!, debo estar enamorado"
Eso dijo… pero…
¿Eso le daba a él un motivo para pelearlo?
Tweek había huido al final de cuentas. Quizá tuvo tiempo de reflexionar y descubrió que era ese sentimiento "inexplicable". Y no era amor…
¡No!, no podía pensar así…
Quizá Tweek nunca lo amó… pero él si lo amaba y mucho.
Tendría que jugárselas todas para ganarse su amor.
En el peor de los casos…
Olvídalo y sigamos como hasta ahora… no quiero dejar de ser tu amigo.
…Se conformaría con estar a su lado.
–O–O–O–O–
El "tipo", como Craig nombro al novio de Tweek, salió de la casa poco después del mediodía. Craig esperó a oír la puerta del edificio cerrarse para poder correr a la puerta frente al pasillo. Tocó una vez y de inmediato escuchó una respuesta.
– ¡Craig!, yo, estaba, este… yo no… ¡hey! – Entre un mar de balbuceos, el rubio dio un paso hacia atrás, permitiendo que Tucker empujara un poco el picaporte y abriera la puerta hacia el único lugar del mundo donde hubiera dado la vida por encontrar. El hogar de Tweek. – ¿Cómo estás?
– Bien, intento ponerme al día con las cuentas… – Mentía, toda la noche estuvo buscando información de Tweek en internet. Acosándolo en las redes sociales. – ¿Puedo pasar?
– Yo… creo, bueno, si claro, si gustas… – ¡Era insoportable!, quería tomar a Tweek entre sus brazos y besarlo hasta que ambos se desmayaran por asfixia… pero no, ¡debía comportarse!, ya habría tiempo para desquitar la falta de sexo. – ¿Quieres algo de beber?... perdona el desorden, nos acabamos de levantar…
– Café estaría bien… – "Nos acabamos de levantar", las 4 palabras que Craig no deseaba escuchar. ¿Por qué "nos"?, ¿ese imbécil dormía con su Tweekers?, ¡pero claro!, ¿que hombre resistiría la tentación?... teniendo aquella cabellera alborotada, suave y fragante tan cerca. El la tendría contra bajo su nariz toda la noche. Pero el era él… y ese tipo era un idiota… no lo conocía, PERO ESTABA SEGURO.
– ¿En serio?... si mal no recuerdo, no te gustaba el café… – El rubio caminó en dirección de la cocina, dejando a Craig sentado en el sofá. El departamento era muy distinto al que Tucker encontró. Era viejo, pero estaba muy arreglado, su papel tapiz era de verdes claros. Las cortinas eran de un verde un poco más oscuro y los muebles estaban viejos, pero no deteriorados. El suelo tenia alfombra color melón y todo el lugar olía a velas aromáticas. Era un sitio muy acogedor.
– Bueno, comenzó a gustarme… me recuerda a una persona a quien quiero… – La voz de Craig era grave, tanto, que parecían susurros para el mas bajito. Tweek dejó de servir la bebida por unos segundos… no… ¿no podría hablar de él, cierto?
– ¿Ah, si?... vaya… ¿y que haces ahora?, ¿trabajas en algo aparte de administrar el edificio? – A Craig le molestó el cambio de tema, pero prefirió omitirlo. No quería presionar tanto.
– Se supone que estas son mis vacaciones, pero mi tío dejó un desorden en las finanzas… supongo que estaré encerrado arreglándolo antes de partir. – Claro que, si se iba, sería con Tweek. El rubio se sentó en el otro extremo del sillón, lo mas alejado posible de Craig, pero en cuanto lo hizo, el moreno se recorrió por completo hasta encontrarse a su costado, justo a esa pequeña distancia. El corazón del rubio se aceleró en tan solo un segundo. ¿Por qué se comportaba de aquella forma?... ¡lo estaba matando!, no recordaba que Craig fuera tan "cariñoso". En realidad, recordaba a un Craig bastante serio.
– Este… ¿Craig? – Con tan solo 20 centímetros de un rostro al otro, Tweek intentó alejar su pecho del moreno tanto como era posible, pero el sillón no era más grande. Craig se acercó más y más… hasta quedar tan cerca que su respiración hacia calor sobre los labios de Tweek. Estaba a un segundo de besarlo… tenia que hacerlo, ¡su cuerpo se lo exigía! – ¿Craig?
– Tweekers… – Susurró casi en un suspiro. Abrió la boca y colocándola sobre aquellos labios, con tan solo cerrarla, tendría a Tweek entre sus labios. Podía sentir la respiración del rubio, esta se aceleraba, sus corazones debían estar corriendo tan rápidamente que sufrirían un colapso y eso seguía así. Al borde, estaba al borde… 10 años después…
– ¡Hey, imbécil, no creas que…! – Pero el azote de la puerta contra la pared hizo que Tweek se estremeciera y que Craig bufara enfadado.
Pero aquel no era Christophe…
– ¡Jesucristo!, ¡¿Gregory?! – Era un rubio de ojos anaranjados.
Los tres se miraron estáticos, sin mover un solo musculo. Craig era el más confundido de los tres. ¿Estaban en un apuro o qué?
– ¡Tu, maldita rata amarilla! – El rubio desconocido para Tucker apuntó con el dedo índice, inquisidor, a Tweek. Craig lo miró enfadado, pero en cuanto miró el semblante preocupado de Tweek supo que las cosas iban mal. – ¿Estas engañando a Chris en su propia casa?
– ¡No, Gregory, no es lo que…!
– ¡Te voy a matar!, ¡a los dos! – Pero antes de poder solucionar nada, el recién llegado se aproximó al sofá y alzó su puño. Razón suficiente para que Craig Tucker sacara aquella furia interior que no daba a relucir desde la secundaria.
– ¡Anda, marica! – Y se le abalanzó encima.
…
…
Lo sé, lo sé. No me digan nada. Lo dejé cuando recién comenzaba lo bueno, pero considerando que esto NO IBA A EXISTIR, creo que dejé un buen punto. Ya después veremos como se desarrolla el resto.
Espero que puedan seguir leyéndolo, porque no se con que velocidad actualice. Ando en otro foro, actualizándome y todo eso. Este capitulo lo escribí yo, pero no lo tecleé, por eso pudo hacerse realidad. Muchas gracias por leer… nos encontraremos después.
Cuídense
¡Por cierto!, hice una imagen en mi libreta y un amigo le puso dialogo en PAINT, jaja. Ahí se las dejo por si quieren verla. Es una especie de visión de Craig, cuando llegue a la secundaria y siga enamorado de Tweek. Jajaja, lo sé, tengo un problema con el CREEK. Pero, ni modo… (borren los asteriscos)
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Nos leeremos.
By: Roglia15
