Sailor Moon no me pertenece.

Novia Rechazada.

Volver a confiar.

Volvió a tener una vida más o menos normal, Serena ya no escuchaba más rumores maliciosos, habían pasado varios días y todo lo que ahora escuchaba era como Lita había declarado su amor a sir Andrew en pleno salón, de modo que ya las miradas de tristeza hacia ella eran menos frecuente, pero lo que realmente le preocupaba era saber si Chibi Chibi también había oído todo aquello, no quería que nada alterara la buena relación de la niña con su hermano mayor, por mucho que ella y Darien apenas cruzaran palabras.

De hecho cada que él se acercaba para hablarle huía a toda prisa, ahora era al revés quien esquivaba la presencia del otro era ella, pero él no afectado, no como había estado al darse cuenta en el principio de su matrimonio que su marido apenas soportaba estar cerca de ella.

- Mi lady.- Le hablo de pronto Lita mientras ella cocía una manga de uno de sus vestido.- Lord Darien requiere su presencia en el solar.

- ¿Sabes que necesita Lita?

- No mi lady, pero parecía algo enfadado.

- Bien iré.- Respiro hondo y se levantó de la cómoda silla donde estaba.- Tendré que ir. . .

- Mi lady si me permite. . .- La castaña le hablo con timidez.

- Dime, sabes que te tengo confianza, puedes decirme que ocurre.

- Andrew me dijo que hablo con lord Darien sobre aquel asunto. . .

- Lita. . .

- Mi lady. . . Andrew dice que lord Darien no miente al decir que no tuvo nada que ver con Kaolinet.

Era la segunda vez que Serena había escuchado en nombre de la criada con quien supuestamente su marido había pasado la noche, seguía sin saber quién era, al parecer había desaparecido después de esa noche, de modo que ella no podía enfrentarla cara a cara y obtener la verdad de lo sucedido.

- Yo. . . Iré a ver que desea mi lord.

- Mi lady piense por favor en lo que le dije. . . Usted sabe que Andrew conoces a lord Darien desde que ambos eran niños, él sabe cuándo miente y cuando dice la verdad.

- Eso lo tengo muy claro Lita.

Su corazón le decía a gritos que confiara en la palabra de Darien, pero su cabeza era más cauta, le decía que desconfiara de quien no correspondía su amor, después de todo Darien había dicho hace mucho tiempo que como no tenia deseos de estar con ella bien podría buscar una criada, pues ella no se sacaba esa frase de la mente y era el motivo por cuanto desconfiaba en todo lo que su esposo le decía.

- ¿Mi lord?- Entro lentamente en el solar.- ¿Necesitaba verme?

- Siempre necesito verte Serena.- Le dijo Darien que estaba apoyado en la mesa que había en el centro del solar, la miraba fijamente.- Entra y cierra la puerta.

- Si.

- No sé si sabes pero Kaolinet abandono mis tierras después de. . .

- Es lo que se comenta mi lord.- Murmuro Serena tranquilamente mientras se acercaba a una banqueta que había contra una de las paredes de la habitación, tomo asiento, necesitaba estar tranquila.- Kaolinet se fue a la mañana siguiente luego de haber comentado la situación.

- Quiero que sepas que he mandado por ella. . .

- No veo la necesidad de hacer eso. . .

- ¿Me crees cuando te digo que nada paso entre esa mujer y yo?

Serena no respondió, se dedicó a alizar la falda de su vestido aquella era la misma pregunta que Darien le hacía cuando lograba hablar con ella y como siempre su silencio era toda la respuesta que ella podía dar.

- Quiero una respuesta. . . Estoy harto con ese silencio mortal que adopta cuando estás conmigo.- Darien se acercó a ella, iba a levantarse pero él fue más rápido, se acuclillo frente a ella y se aseguró de mantenerla sentada ahí.- Por favor Serena necesito saber que confías en mi. . .

- No puedo mi lord. . . No sé qué decir respecto a eso. . . Yo. . .

- No tienes que seguir explicando lo entiendo.- Le dijo él mientras tomaba sus manos.- Es por eso que ha mandado s mi mejores hombres tras esa mujer. . . Solo ella puede hacerte ver la realidad. . .

- Mi lord. . .

- Odio cuando me llamas así. . . Me había acostumbrado a que me llamaras por mi nombre.- Le dijo él, alzo una de sus manos y acaricio una de las suaves mejillas de su esposa.- Llaman por mi nombre por favor, es lo único que te pido Serena. . .

- Creí que su petición tenía que ver con confiar en su palabra.- Hablo la muchacha sin hacer notar el temblor en su voz.

- Es cierto, entonces son dos cosas las que te pido. . .

- Pero tienen un alto precio y están conectadas entre si.

- ¿En serio?- Darien la miraba interesado.- Explícamelo.

- Si comenzara a llamarlo por su nombre mi lord.- Recalco esas últimas dos palabras.- Seria una señal de que confió en usted y ambos sabemos que eso está lejos de ser verdad.

- Al menos al respondido la pregunta que te hice antes. . . No confías en mí.

- Mi lord.- Darien seguía acariciando su mejilla, aquello la estaba debilitando.- Yo intento confiar pero. . .

- ¿Pero?

- No puedo.- Esta vez pudo ponerse de pie, logro llegar hasta la puerta pero la sujetaron por la espalda, Darien la mantenía abrazada por detrás.- Déjeme ir se lo ruego. . .

- No puedo, o mejor dicho no quiero.

- Mi lord. . .- Sintió como él la hacía volverse para quedar cara a cara.- Se lo ruego. . .

- Solo si dices mi nombre.- Vio el brillo del desafío en los ojos de su marido.- Te suelto solo si me llamas por mi nombre.

Tendría que hacerlo si o si, el agarre de su marido era fuerte al igual que su determinación, había aprendido a conocerlo durante el tiempo en que habían sido cercanos, de modo que si quería salir del solar para buscar un refugio solitario tendría que acceder a su petición.

- Por favor suéltame. . . Darien. . .- Le dijo con voz baja.

- No te he oído la última parte.

- Darien.- Hablo con voz fuerte.- Ya lo dije, ahora suéltame.

- No puedo. . .- La estrecho más contra él.

- ¡Darien!

- Me encanta cuando dices mi nombre.- Antes de que ella pudiera rebatir algo Darien tomó por asalto sus labios, no pudo oponer resistencia alguna.

No se habían vuelto a besar en todos aquello días en que habían sido lejanos el uno del otro, y aunque una parte de su mente le rogaba huir a toda prisa su corazón, su loco corazón le pedía que se quedara ahí y nunca más se alejara de los brazos de su marido.

Del modo en que Darien la besaba, como su estuviese hambriento de ella solo podía hacer una cosa, y era responder a su beso, de modo que lo abrazo por el cuello y abrió un poco más sus labios, volvió a sentir todas aquellas sensaciones que solo su esposa tenía derecho a hacerla sentir.

- Darien. . .- Susurro cuando él dejo de besarla en la boca para continuar besando su cuello.- No sigas. . .

- No me detengas. . .- Darien la besaba con desesperación.- Has estado tanto tiempo lejos de mí.

- Darien. . .- Susurro en voz baja- No. . . Te lo suplico. . .

- ¿Por qué Serena?- Darien la soltó.- ¿Tanto desconfías de mí que no soportas mi toque?

- Darien no me hagas esto.- Ella se acercó más a la puerta, pero de nuevo fue detenida.

- No Serena, no te iras hasta decirme claramente que es lo que piensas de mi.- La tomo del brazo.- Respóndame.

- Yo no sé qué pensar.- Y era cierto, estaba tan confundida.- Te digo. . .

- Lo sé, cuando dices la verdad mirar directamente a los ojos, cuando mientes y casi nunca lo haces desvías la miraba sutilmente.

Sorprendida realmente por aquella observación de su marido, Darien realmente había aprendido a conocerla, aunque fuese un poco, solo sus padres sabían de ese detalle en su mirada cuando deseaba mentir.

- ¿Acaso dije algo que no te gusto?- Darien la miraba preocupado.

- No es eso. . . Es que nadie se había dado cuenta de eso. . . Solo mis padres.

- Eres mi esposa, es mi deber y derecho conocerte.- Le dijo él.

- Yo. . .

- Por lo visto era algo que no te esperabas.

- Si. . .

- Entiendo.- Darien la soltó y volvió a hacia la mesa del solar.- Puedes irte.

- Si.- Ella huyo rápidamente.

Al ver la puerta cerrarse Darien se desplomo en la silla, no había esperado besar a Serena pero al hacerlo y dejarla así lo estaba volviendo loco, la necesitaba pero no a la fuerza, quería que ella estuviera con él por propia voluntad, porque así lo quería, y si tenía que volverse loco buscando a esa maldita Kaolinet lo haría, y cuando la encontrara la obligaría a confesar la verdad.

Llevaba días tratando de acercarse a Serena, y si era sincero consigo mismo se había sorprendido al verla llegar, había supuesto que Lita entraría en el solar excusando su falta, pero había ido y todo lo que había querido era tenerla en sus brazos y abrazarla y besarla.

Andrew miraba a su amigo entrenar arduamente, no lo había visto así desde el tiempo en que iban de batalla en batalla, en aquel entonces Darien solo pensaba en ganar, pero ahora estaba seguro de que su amigo no tenía claro cuál era el enemigo y cual el premio.

- Eh Darien.- Se le acerco, su amigo estaba dando puños a un muñeco de tela tamaño normal.- ¿No deberías descansar?

- No. . .

- Pero hasta estado ahí hace bastante tiempo. . .

- No puedo. . .

- No te va a pasar nada malo si. . .

- Me voy a volver loco si me alejo de aquí.- Intervino Darien.- Lejos de Serena me vuelvo loco.

- No te entiendo. . .- Andrew decidido volver más loco a su amigo, se puso atrás de él y hablo.- Hasta hace poco tiempo no querías tenerla cerca. . . Ahora dices que perderás el juicio sin ella. . .

- No me molestes.- Darien siguió dando puñetazos al muñeco de heno y tela.

- Solo piénsalo Darien, no eres una persona constante y eso me hace dudar de tu cordura. . .

- ¡Cállate!- Desesperado por hacer algo incremento la velocidad con que daba sus puños.

- Vas a hacerte daño.

Pero él ignoro por completo las palabras de Andrew, lo único que no quería en ese momento eran las ironías de su amigo, tenía muchas cosas que resolver, volver a recuperar la confianza y sobre todo el cariño de Serena y encontrar a esa maldita mujer que había esparcido todos aquellos malditos rumores sobre que se había acotado con ella toda la noche.

- Darien tus manos están sangrando.- Andrew le pudo una mano en el hombro.- Detente.

- Suéltame.

- Te estas volviendo loco amigo.

El rubio comenzó a caminar hasta el interior del castillo, tenía que encontrar a Serena y contarle aquello, a pesar de que apenas soportaba estar cerca de su marido, la mujer no dudaría en atender a su esposo.

- Serena.- Afortuna mente la encontró rápidamente.- Hay problemas con tu esposo.

- ¿Qué paso?

- El muy tonto se ha partido los puños dando golpes en los muñecos de enteramiento.

- Iré a verlo.

No lo había visto desde la mañana en que se habían reunido en el solar, a la hora de almuerzo apenas habían intercambiado palabras, ella se había concentrado en Chibi Chibi y su plática sobre las nuevas habilidades aprendidas por Zafiro y Darien solo había cambiado una o dos frases con Andrew.

- ¿Darien?- A penas lo vio se le acerco.- Darien muéstrame tus manos.

El lord se volvió obedeciendo sin discutir, le tendió las manos, y puso ver la sangre correr, ella camino con cuidado hasta tomarle las manos.

- Tenemos que curarte.- Le dijo sin despegar la mirada de las manos heridas.

- Puedes mandar a cualquiera a hacerlo, no tienes que hacerlo tú si no quieres. . .

- Pero quiero hacerlo Darien.- Lo miro a los ojos.- Vamos adentro, no es bueno que te expongas al aire.

Serena lo llevo hasta el salón y le ordeno que se sentara, mando a una de las criadas por agua caliente y paños limpios, exactamente como aquella vez en que ella se enteró de aquello, era como volver a vivir el pasado.

- Darien por favor tienes que cuidarte, la herida anterior apenas había cicatrizado, ahora está abierta y temo que se infecte.

- Yo. . .- Se calló pues no tenía nada que decir.

- No estamos pasando por uno de nuestros mejores momentos.- Le dijo ella mirándolo a los ojos.- Pero no debes exponer tu salud, no me gustaría quedarme viuda.

- No me vas a perder por una simple herida Serena.

- He visto hombres más fuertes que tú sucumbir debido a una fiebre causada por una herida no cuidada.

- Lo siento. . .

- No tienes que disculparte. . .

- Sabes que si, todo esto no estaría pasando si yo. . .

- Darien.- Intervino Serena, respiro hondo antes de volver a hablar.- ¿Puedes contarme que es lo que pasó realmente?

- ¿De verdad quieres hacerlo?- Ella nunca había querido escucharlo.

- Si.

- Esa noche yo estaba algo confundido, como lo he estado desde hace semanas.- Y todo por ti, pero en ese aspecto guardo silencio.- Pensé que se debía a que hace meses no he. . . Estado con una mujer y decidí. . .

- Pasar la noche con una criada.- Término de decir Serena al ver que su marido no encontraba las palabras adecuadas.

- Si. . . Escogí a esa mujer y me lleve a unos de las cuartos del ala de los huéspedes, pero a penas entre junto con ella me arrepentí de lo que hice, le di dinero para que guardara silencio, a pesar de no haber pasado nada no quería que te enteraras.

- ¿Por qué no? Muchas mujeres casadas sabes de las andanzas de sus esposos.

- Yo no quería ponerte en vergüenza, no quería que la gente lo supiera y exagerara las cosas.

- Entonces tú y ella no pasaron toda la noche juntos.

- Si yo pudiera demostrártelo Serena. . . Créeme que lo haría.- Le dijo él.

- Lo sé.

A penas le llevaron el agua Serena comenzó a trabajar con rapidez, agradeció que su marido guardase silencio, hiso su trabajo lo mejor que puso y cuando termino de atar las vendas le sonrió, su marido la miraba fijamente sin ninguna expresión reconocible en el rostro.

- ¿Pasa algo malo?- Le pregunto.

- No es solo que nunca había notado cuanto cariño pones en hacer esto.

- Mi madre me enseño todo lo que sé.

- Aun así. . .- Darien de pronto le sonrió.- Eres especial Serena, y me alegra que seas mi esposa.

- Darien. . . .

- Lo sé, lo sé.- Él le sonrió.- No debí decirlo ¿Verdad?

- Es solo que. . .- Respiro hondamente.- No sé.

- Serena date cuenta de que ni tu sabes que pensar de mi.

- Es cierto, pero supongo que es mi derecho a estar confundida.

- Si.- Darien la miraba fijamente.- ¿Algún día podrás perdonarme?

- Supongo que si. . .

- Esa no es una respuesta Serena.

- Es todo lo que puedo decirte.- Murmuro la muchacha mientras ponían las vendas de las manos.- Bien supongo que no podrás volver a entrenar de esta forma por varios días, es necesario que las heridas cicatricen de buena forma.

- Muchas gracias Serena.

- Es mi deber cuidar de mi esposo.

- Lo dices como si tu hubiera obligado.- Murmuro molesto.- Recuerdo haberte dicho que podías pedirle a cualquiera que lo hiciera.

- Quería hacerlo Darien, y si me entendiste mal lo siento, pero me refería a que me gusta cuidar de ti.

- Eso me gusta.

- Bien ahora puedes irte, pero debes tener cuidado.- Serena se levantó lentamente.

- Espera.- Darien se puso de pie y se acercó a ella rápidamente.- Yo. . .

- ¿Si?

Una poderosa sensación lo invadió, a pesar del dolor que sintió tomo a su esposa de la cintura y la atrajo hacía él, no perdió más tiempo en buscar los labios femeninos, estaba hambriento de ellos, necesitado de su sabor.

- Darien. . .- Oyó que ella susurraba.

- Haces que pierda el juicio Serena.- Le dijo antes de besarla finalmente.- Me estas volviendo loco.

No pudo responder a lo que su marido le estaba diciendo, después de todo no tenía palabras para lo que había escuchado, aunque no era una declaración de amor, era algo que se le acercaba un poco.

- ¡Serena!. . . !Serena!- Chibi Chibi entro en el salón corriendo pero se quedó quita al ver a la pareja.- Se están besando.

- Yo. . .- Serena estaba avergonzada, se separó lentamente de su marido, desde un principio habían optado por no dejar que la niña los viese de esa forma.

- ¿Dónde estuviste Chibi Chibi?- Darien fue el que hablo.- ¿Y por qué tienes el dobladillo del vestido lleno de heno?

- Estaba en el establo, le lleve una zanahoria a Dulce.

- Muchas gracias Chibi Chibi.- En todo el día no había podido ir con su yegua.

- Par de pequeñas.- Gruño Darien algo divertido.- Chibi Chibi no comprendo como es que estas llena de heno.

- Es que Zafiro quería jugar y. . .

- Ven acá cielo.- Serena se acuclillo.- Yo te quitare el heno.

- No la malcríes Serena.- Advirtió el lord.- Se acostumbrara a hacer su voluntad.

- Darien. . .- Ella lo miro sonriendo.

- Dime.- De pronto al ver aquella hermosa sonrisa de parte de su esposa se sintió esperanzado de poder obtener su perdón.

- Guarda silencio.- Serena lo miro seriamente.- Los hombres no saben cuidar a las niñas.

- Pero. . . Pero. . .

- Ahora veamos.- Serena ignoro a su marido para concentrarse en sacudir el heno del vestido.- Debiste tener cuidado mi cielo, el heno pudo haberse metido en tus ojos.

Darien miro a su esposa sorprendido, pequeña irrespetuosa, él era el lord, le debía respeto y obediencia, no tenía derecho a cuestionar su forma de criar a Chibi Chibi, iba a decir algo pero noto la atmosfera de cariño entre ambas, Serena ponía amor en todo lo que hacía incluso regañar cariñosamente a la niña.

- Mujeres.- Gruño bajito, opto por irse de ahí al ver que era ignorado por su esposa y su hermana.

- Mi hermano parece enfadado.- Le dijo Chibi Chibi a Serena.- ¿Interrumpí algo?

- No mi cielo, simplemente a tu hermano no le gusta ser ignorado.

- ¿Qué significa ser ignorado?

- Es cuando no le prestas atención.

- Ya entiendo, cuando Artemis hace algo que a Luna no le gusta ella no le habla.- Murmuro la niña.- ¿Es eso?

- Si, algo así.- Serena examino su trabajo y se puso de pie.- Ya esta, limpia como siempre.

- Muchas gracias Serena.

- Ahora vete a jugar y ten cuidado.

- ¡Si!

Aunque estaba segura de que su marido estaba enfadado, ella decidió calmar los ánimos, fue hasta la cocina y tomo una gran jarra de cerveza, algo de pan y queso, opto por buscarlo en el solar, a esa hora Darien solía pasar tiempo ahí planificando sus tareas.

- ¿Darien?- Ella lo llamo tímidamente.- ¿Puedo pasar?

- ¡Si!- En aquella sola palabra ella pudo ver que el enfado aun persistía.

- Te traje algo de comer.- Entro lentamente balanceando la bandeja.- Pensé que podría tener hambre si has estado entrenando tanto tiempo.

- Déjalo sobre la mesa.- Darien estaba de espaldas a la puerta y mirando hacia le ventana.

- ¿Estas enfado conmigo?- Le pregunto, se acercó a él luego de dejar la bandeja sobre la mesa.- Yo. . .

- Claro que estoy enfadado contigo, primero Chibi Chibi nos interrumpe, después tú me ignoras. . .

- Darien no podíamos seguir besándonos frente a la niña, se me caería la cara de vergüenza. . .

- Eres mi esposa, no tienes por qué avergonzarte.

- No lo entiendes. . .

- Lo entiendo perfectamente, no te gusta besarme es eso.

- Darien.- Ella trato de no reír, de todos modos se acercó más a él.- No se trata de eso, además yo disfruto besándote.

- Vaya eso es nuevo.- Ironizo Darien.

- Si vas a estar así yo mejor me voy.

- Vas a quedarte aquí hasta que yo lo diga.- Darien se volvió para verla.- Siéntate y come conmigo.

- No sé qué pensar mi amor.- Lita le hablo a su amado mientras pasaba con él por el patio.- Lady Serena paso por la cocina y tomo varias cosas, dijo que iba a arreglar el humor de lord Darien.

- Lo que Darien necesita es una buena noche de hacer el amor con su mujer.

- Pero ellos aún no. . .

- No Lita, aun no y eso está volviendo loco a Darien, tanto que estuvo dispuesta a llevarse a una cualquiera a la cama con tal de tratar de tener alivio a su mente y su cuerpo.

- ¿Aun no dan con ella?

- Las últimas noticias es que la vieron al norte.

- Tratara de ir al pueblo de la costa.- Murmuro Lita, ya que conocía bien esa zona.

- Es lo más probable.- Sonrió el rubio.- Darien mando a Will, Angus y Greg, los tres conoces muy bien a Kaolinet.

- Tan bien que ellos podría caer en sus redes de seducción.

- Si, pero le son más leales a su lord que a un par de piernas y un trasero.

- Espero que digas la verdad Andrew, lady Serena a veces mira a lord Darien con mucha tristeza, pero otras veces. . .

- Lo mira muy distinto, es una tensa relación de amor y odio.

- Yo creo que a ambos les hace daño.

- Déjalos mi amor, así nosotros podremos divertirnos con ellos.

- Pero Andrew.- Lita no podía creer lo que su amado le había dicho.- No puedes decir eso.

- Tranquila, ellos terminaran divirtiéndose igual que nosotros.- El rubio la abrazo

- Oye tranquilo.- La castaña sonrió.- Dijiste que ibas acompañarme a buscar. . .

- Lo sé, anda vamos, esta noche te voy a abrazar todo lo que yo quiera, nada me lo va a impedir.

- Si mi amor.

- . . . ¿Y qué hiso el caballero protector de la princesa de la luna?- Chibi Chibi estaba aferrada a la manta de su cama, escuchaba atentamente el relato.

- Pues lucho contra todos para lograr que no se llevaran a la princesa al barco.

- ¿Pudo rescatarla entonces?- La niña la miraba entusiasmada.- ¿Pudo hacerlo?

- ¿Tu qué crees?- Pregunto Serena, mientras corroboraba que la niña ya estuviese acomodada en la cama.

- Pues como está enamorado de ella claro que pudo rescatarla, no iba a dejar que los malos se la llevaran lejos.

- ¿Y por qué dices que está enamorado de ella?

- Porque la cuida, un hombre cuida a una mujer cuando está enamorado de ella.

- Ya veo. . .- Serena le dio un beso en la frente.- Bien ahora a dormir, nos vemos mañana mi cielo.

- Buenas noches Serena.

La lady salió del cuarto, cada vez más sorprendida de como Chibi Chibi terminaba siempre relatando la historia, la niña tenía mucha imaginación. Entro en sus aposentos, y comenzó a alistarse para irse a la cama, recordó como había logrado hacer que Darien olvidara su enfado, finalmente entre la bebida y la comida su marido la había perdonado.

El frio de la mañana calaba en los huesos, por eso Darien se puso su más gruesa capa para salir a las afueras del castillo, le habían avisado que sus hombres se acercaban, esperaba que tuviesen buenas noticias, confiaba en el trio que había enviado a buscar a Kaolinet.

- La han encontrado.- Le dijo Andrew cuando se reunieron en el patio.- Están llegando aquí.

- Maravilloso.- Antes de ver a aquella mujerzuela tenía que ir con Serena, de modo que se volvió para caminar hacia el castillo.

- ¿Dónde vas?

- Por mi esposa.

- Lady Serena está en su cuarto mi lord.- Lita se les estaba acercando.- Pero ella no. . .

Darien no se quedó a escuchar lo que la criada tenía que decir, tenía que encontrar a Serena y pronto, todo aquel problema tendría por fin la solución.

- ¿Qué pasa con Serena mi amor?- Andrew miro a su mujer.

- Ella está tomando un baño ahora y lord Darien tiene tendencia a no tocar la puerta de los aposentos de ella, debería alcanzarlo y decírselo.

- No lo hagas, deja que termine por volverse loco.

- Pero Andrew. . .

- Shhh. . . Hazme caso mujer, todo terminara como te dije anoche en nuestra cama.

- Pero. . .

- ¿Alguna vez te he fallado?

- No.

- ¿Ves? Solo confía en mi.

Darien camino con rapidez hasta los aposentos de su esposa, al fin toda aquella pesadilla iba a acabar, Serena volvería a confiar en él, volvería a quererlo. Necesitaba el amor de esa muchacha para no perder el juicio, necesitaba tener a Serena cerca suyo, puso la mano sobre la perilla de la puerta y abrió sin tocar.

El agua caliente siempre la relajaba, Serena tenía mucho en que pensar, a pesar de todo lo que había pasado con Darien y aquella mujer llamaba Kaolinet, confiaba en su marido, había aprendido a conocerlo y sabia cuando él era sincero, en esta ocasión Darien decía la verdad, le creía cuando le dijo que no había estado con aquella mujer.

Pero en su corazón aún tenía miedo, esa mujer la daba terror, si la veía a la cara y ella decía haber pasado la noche en brazos de Darien aquello la destrozaría, tomo el paño que utilizaba para fregar su cuerpo y comenzó a deslizarlo por sus senos.

- Serena. . .- Darien abrió la puerta abruptamente, al ver lo que ella estaba haciendo se quedo parado observándola.- Yo. . .

- ¡Darien!- Se cubrió lo más rápido que pudo, daba gracias a los cielos que el resto de su cuerpo estaba resguardado bajo el agua, y que el vapor le diera una barrera protectora.

- Lo siento yo. . .- Darien no dejaba de ver las manos de Serena que cubrían sus senos.- Yo. . .

- Darien por favor sal.- De pronto al sentirse bajo el escrutinio de su esposo la hiso sentirse avergonzada por completo.

- Lo siento yo. . .- Cuanto quería estar en esa bañera con su esposa, tenerla en sus brazos y no dejarla salir de ahí hasta estar ambos saciados.

- Darien por favor.- Rogó otra vez Serena.

- Si.- Pero tenia que decirle lo que estaba pasando, de modo que le dio la espalda.- Cuando termines necesito verte en el solar, hay algo que tienes que ver por ti misma.

- No tardare Darien.

- Te. . .- Quería volverse y ver la blancura de aquella piel, pero se contuvo.- Te estaré esperando.

Se apresuró en terminar su baño, pero aun así no podía quitarse de la mente la imagen de Darien parado en la puerta mirándole los senos fijamente, si era sincera consigo mismo esa mirada le había quitado la respiración, ella deseaba más que una simple mirada de deseo por parte de su marido.

Cuando estuvo lista y preparada para salir de su habitación camino hasta el solar, lo que fuese que Darien necesitaba parecía algo urgente, de modo que apresuro su paso, estaba por llegar cuando escucho la risa de una mujer, su esposo no estaba solo en el solar, alguien más lo acompañaba.

-. . . Has esparcido tus mentiras por todo el castillo Kaolinet.- Oyó claramente la voz de su esposa, Darien estaba enfadado.- Vas a contarle a mi esposa lo que realmente sucedió esa noche. . .

-. . . Depende de cuánto me quiera pagar mi lord. . . Yo puedo claramente decirle a su esposa toda la verdad, que no me toco que ni siquiera me beso, pero eso va a costarle algunas monedas de oro. . .

-. . . Ya te di bastante para que guardaras silencio. . .

-. . . Mi lord, una mujer como yo solo hace las cosas por dinero. . .

-. . . Voy a pagarte pero dirás la verdad. . . Luego de eso te quiero lejos de este castillo, de todas mis tierras. . .

- No será necesario que pagues nada Darien.- Serena entro en el solar y miro a la mujer.- No es necesario que le pagues nada a esa ramera.

- Serena. . .

- Mi lady.- La pelirroja se acercó a la ama del castillo.- Yo he sido forzada a dejar el único lugar que he considerado como mi hogar y todo por la indiscreción de lord Chiba.

- No lo creas Serena, está mintiendo.

- Yo nunca me atrevería a mentirle a mi lady. . .

Solo cuando Kaolinet yacía en el suelo con la nariz ensangrentada Serena fue consciente de lo que hiso, había golpeado a la mujer, al escuchar las maliciosas palabras de aquella mujer había querido callarla, pero jamás había esperado hacerlo de esa forma, miro a su marido, quien estaba igualmente sorprendido, pero fue él quien se dirigió a la puerta y llamo a sus hombres, inmediatamente Artemis llego acompañado por otro hombre más.

- Llévense a esta mujer a la aldea, que sea atendida ahí pero luego que quiero que la escolten hasta el camino donde acaba mi feudo.

- Si señor.- Artemis ayudo al otro hombre a tomar a Kaolinet y tratar de ponerla de pie.

- Yo no quería golpearla.- Murmuro Serena mientras sacaban a la pelirroja del solar.

- No sabía que fueras tan fuerte Serena.- Darien se le acerco.- ¿Estas bien? Pareces conmocionada.

- Pues lo estoy.- Murmuro ella mirando a su esposo.- ¿De verdad le di un puñetazo en la nariz?

- Pues si, y todo sucedió con mucha rapidez que no me preguntes como lo hiciste.

- No lo puedo creer. . . Yo nunca había hecho esto.

- Pues lo hiciste y muy bien.

- Darien por favor. . . No me digas eso, yo no debí haber hecho esto.

- Oyó todo está bien.- Darien la abrazo, podía olor el delicioso aroma de las hierbas.- Después de todo. . . Ella. . . Se lo merecía.

- Pero. . .

- No digas nada más Serena.- La estrecho aún más y acerco su boca a los labios de ella.- Serena. . .

- Darien. . .

Ella termino por acercar sus labios, los que fueron recibidos con ansias, Darien la estrecho aún más de la cintura, que hubiese sido Serena la que hubiese ansiado ese beso lo hacía hervir de deseo por ella. Bien podría tomarla en sus brazos y llevarse a su cuarto, no dejarla salir de ahí en mucho tiempo.

- Serena. . .- Susurro cuando estaba por tomarla en sus brazos.- Vamos a mí. . .

- ¿Serena estas aquí?- Chibi Chibi golpeo ligeramente la puerta.- ¿Serena?

- Es Chibi Chibi.- Murmuro Serena cuando se separó un poco de Darien.

- No. . . Déjala.- Darien volvió a besarla.

- ¿Serena?- Volvió a preguntar la niña.

- Grrr. . .- Gruño Darien, de mala gana tuvo que separarse de su esposa.- ¡Pasa Chibi Chibi!

Mientras la niña entraba en el solar Serena aprovecho para alejarse un poco de su esposo, estando cerca de él sus ideas eran poco claras, su marido por su parte fue a sentare detrás del escritorio que había en la habitación.

- ¡Serena mira lo que encontré!- Chibi Chibi llevaba varias hojas de distintos colores en una pequeño saco- Son muchas, ahora podré ser tan buena curandera como tu.

- Estoy segura que si.- La muchacha miro el saco.- Veamos lo que tienes ahí.

Darien las miraba desde lejos, necesitaba estar apartado para que no se dieran cuenta de la creciente erección que trataba de ocultar. ¿Cómo era posible que un simple beso con su esposa lo excitara de aquella forma? Nunca había deseado tanto a una mujer como deseaba a su esposa, pero siempre que quería estar con ella algo los interrumpía, y ese algo era casi siempre su hermana pequeña.

- ¿Dónde conseguiste esta Chibi Chibi?- Oyó la voz de su esposa de pronto.

- Hay muchas más de esas en los arbustos que hay detrás del castillo, cerca del granero.

- Esas hojas son una perfecta infusión para los dolores, tengo que tenerla en mi bolso.

- Ven yo te llevo.

¿Serena iba a dejarlo en ese estado? ¿Excitado y abandonado? Cuando su esposa había entrado había visto en su mirada la confianza perdida anteriormente, ahora ya nada podría apártalos, sin embargo las circunstancias estaban conspirando contra él, entre las hierbas medicinales y él, Serena iba a escoger lo primero.

- Ven vamos.- Chibi Chibi tomo la meno de la rubia.

- Nos vemos después Darien.

Serena se fue antes de que pudiese decirle alguna otra cosa más. Y debido que a un no cesaba el crecimiento entre sus piernas no podía simplemente salir tras ella y exponerse ante los criados que andaban siempre rondando por el castillo, gruño lleno de rabia y frustración, pero a la vez ideando su próximo acercamiento con ella, esa noche, esa noche nada iba a impedir que tuviera a su esposa entre sus brazos, bajo su cuerpo, suplicando por sus caricias.

Dejen su Reviews.

Harmonystar: Un dios, un milagro, la legión entera de todas las religiones del mundo para poder tener ayuda.

Malistrix: Respecto a Diamante no sé, si surge algún nuevo personaje que necesite un nombre podría ser él, y en cuanto a Seiya volverá a aparecer, no te preocupes.

Mayilu: Como vez Andrew no pareció guardarle rencor, de todos modos el rubio se está divirtiendo al ver cómo lleva Darien su vida, esa es todo su venganza, verlo sufrir.

Christydechiba: Pero hasta ahora va muy bien entrando en aquel terco corazón, tanto que ahora Darien es quien desea la consumación del matrimonio.

Adoore: Y en este capítulo estuvo dispuesto a todo por volver a tener la confianza de Serena, ya está cambiando y eso es bueno.

Camony: Es verdad la rego y con la peor mujer que pudo encontrar, menos mal que no paso a mayores y ahora volvió a tener el cariño y la confianza de Serena.

Yesqui2000: Va a tener que agradecer a los cielos que no perdió definitivamente a Serena, por cómo van las cosas en su mente y corazón la hubiese pasado muy mal.

Ishy-24: Pues se puso las pilas y logro probarle a Serena que después de todo no es tan tonto como habíamos creído, que de verdad quería recuperarla.

Moon86: But it demonstrated to be worthy of Serena's confidence, and could recover her.

PrincesLynx: Ya vamos como en el voto 1000 para golpearlo, pero hay que tenerle paciencia a Darien, es hombre recuerda, ellos tardan en darse cuenta de las cosas.

Eli Chiva: Pues aún faltan algunos capítulos para que Seiya vuelva, no te desesperes, volverá por Serena.

Awase Kagami Ayumi: En este caso había avanzado un metro pero retrocedió cinco kilómetros, pero sirvió para que se diera cuenta de que muere de deseo por Serena.

Madamemoon: Pues Darien metió la pata muy feo, y no solo con Serena, el muy tonto nunca se había dado cuenta de que Lita era la mujer de Andrew, pobrecito.

Patricia Castro: Pues este es el capítulo amiga, tardo pero Darien finalmente está viendo a Serena como lo que es, su esposa y por lo que se ve muy prontamente su mujer jijiji.

Un anónimo dijo esto: "Típico de hombres... Ay debería llegar un pretendiente a serena para que Darien vea lo que puede perder y abra los ojos! Voto por Seiya además ya le toca sufrir a Darien." Amiga/o: Con o sin pretendiente Darien ya abrió los ojos, pero ten por seguro que Seiya aparecerá y Darien no la va a pasar muy bien que digamos.

Ya amigas/os, he aquí el nuevo capítulo de esta su historia favorita, mis deditos están dolidos pero valió la pena, espero que les hayas gustado, muchos saludos en este día de clima muy extraño (En la mañana me moría de frio, ahora me estoy asando como pollo al fuego jajaja). Ya saben donde encontrarme recuerden en el Facebook Fifi gato.