Enredaremos lo solucionado

Estoy actualizando rápido porque estoy de vacaciones… y sin empleo (depresión = mil) Y como solo ando vagando, es momento de continuar esto, porque después no se si podré hacerlo.
Sin más, les dejo leer.

South Park no me pertenece, ni sus personajes, ni la historia original… particularmente, las ideas sin son mías, pero parecen tan estereotipadas que… mejor lean…

Con una herida en el labio inferior, Craig fue empujado junto al otro sujeto de traje fuera del departamento. Christophe estaba hecho una furia y tomó a cada hombre por el cuello, con la mayor de las facilidades, los alzó del suelo y arrojó hacia el pasillo.

– Ils sont cons!, Je ne veux pas vous voir dans ma maison!

– ¡Me importa un carajo!, ¡este es mi edificio y quiero saber que le sucede a Tweek!

– Christophé! I'm not going anywhere! Listen to me!, These two guys ...!

Pero antes de poder abogar nada en su defensa, Gregory y Craig escucharon el sonoro golpe de la puerta frente a sus narices.
Craig pestañeó indignado… su primera acción adoptando la propiedad absoluta del edificio sería sacar a patadas a ese francés cabrón. La segunda sería algo así como cobrarle la renta a Tweek a besos… pero ya habría tiempo para todo. Lo primero era conocer la salud de su chefsito de café.
Gregory se puso de pie a duras penas, tenia el tobillo algo lastimado, el cabello revuelto tal y como su adorado francés lo llevaba todo el tiempo y un corte en la mejilla izquierda. Si conocía a Christophe, y lo conocía perfectamente, estaría encabronado toda la tarde, así que seria mejor dejar las cosas "ponerse tibias" hasta poder volver a hablarle. Solo así no le arrancaría la cabeza con su pala.

– ¿Eres dueño de esto? – Craig se puso también de pie, pero con menor dificultad. Hasta podría admitir que extrañaba esas riñas de secundaria. Observó al rubio de arriba abajo… y entonces tragó hondo…

Gregory hizo algo similar una vez que le prestó verdadera atención.

– Te apellidas, Fields, algo, ¿cierto?

– Tú eres Craig "Tocka". – El acento británico del rubio lo delató de inmediato. Vaya que Tweek convulsionaba su mundo… de todas las formas.

– Se pronuncia Tucker. – El moreno se recargó contra la puerta, pero nada sonaba ahí dentro.

– Eres tu… – Gregory no encontraba la manera adecuada de preguntar aquello. Pero, por retorcido que pareciera, los intereses de ambos parecían ir encaminados por el mismo rumbo. – Richard's Lover?

Craig arqueó las cejas con indignación. Su mayor problema era que… NO, no lo era. No era amante de Tweek… por más que lo deseara. Pero el buscaba algo mucho superior a eso… y ese tipo… ¿que amigo se metería en defensa de un amigo de aquella forma?

– ¿Y que si lo soy? – No estaba mintiendo, estaba dejando las cosas a la interpretación del británico.

Gregory entornó los ojos en dirección de la puerta, como si intentara ver a través de la madera.
Ahí adentro estaba su Christophe… dándole todo su amor a la rata amarilla… a la INFIEL rata amarilla.
Y el sabía perfectamente lo que tenía que hacer… pues en la guerra y en el amor, todo se valía, ¿no?

Royal Globe… es una cadena de hoteles de lujo.

– Sus acciones están a punto de ser absorbidas… ¿y que?, tu eres de la división inglesa del buffet Clarent's… ¿vas a hablarme de negocios ahora? – Después de partirle la cara, Craig pensaba que aquel sujeto solo le desearía lo peor… pero parecía en un estado perfecto para negociar… y su mirada lo decía todo. – No estoy interesado…

– Su restaurant es el mas reconocido de la zona este… y tiene a los mejores chefs del estado.

Craig agudizo la mirada. ¡Le importaba un carajo la cocina de un restaurant en un momento como ese!, el quería saber sobre la salud de…

…de…

…el chef Tweek…

– Solo digo que… aun no firmo el traspaso… y no estoy particularmente interesado en un socio… pero…

Craig abrió los ojos como nunca. El británico no era tan estúpido, al parecer…

Ni el tampoco.

– Te marcará mi abogada. – Finalizó Greg, acomodándose la camisa y recorriendo el pasillo hasta la salida de los departamentos. Craig lo observó severamente, pero finalmente volvió a mirar en dirección de la puerta.
Si no podía obtener más tiempo con Tweek… quizá el francés tampoco debería.

Fue en ese momento, que escuchó la puerta abrirse y, frente a él, aquel muchacho de cabello verde y ojos celestes, lo encontró sorprendido.

– ¿Cómo se encuentra Tweek?

O–O–O–

– El mes pasado compraste una pista de patinaje que no esta dando demasiadas ganancias, hace 4 meses fue el palacio en Essex, y unas semanas antes, las reservaciones en la India que aun no he terminado de…

– ¡Wendy! – El rubio británico se limpiaba la herida con una toalla empapada en alcohol. Tenía un plan serio respecto a Tucker y las funciones que podría darle, pero no estaba seguro del todo de si no deseaba una venganza por aquella paliza. Habría un tiempo para cada cosa. – ¿Sabes porque te contraté?

– Porque soy inteligente, astuta, servicial sin llegar a lamer tus zapatos de la temporada pasada…

– ¡Hey!

– Y porque soy una administradora con un doble Máster en finanzas, un currículum sorprendente y unas piernas de ensueño…

– Y porque sabes hacer MAGIA con mi dinero… así que podríamos simplemente evitar esta severa conversación que terminará en un regaño habitual, acompañada de un jocoso señalamiento a mi soltería permanente, motivo de mis cotidianas peleas familiares y producto de un francés astuto que presta la misma atención en nuestra relación, que puede o no existir, que a los sartenes de su cocina.

– Le quitas la diversión a esto, Gregory… – Wendy vestía un traje Óscar de la renta color turquesa, unas botas CHANNEL y el cabello recogido en una media cola. Le divertía molestar a su jefe y amigo de la universidad. Aunque habían terminado las cosas mal en la primaria, porque en aquel entonces ella amaba a Stanley y cosas como esas, al reencontrarse, la verdad fue que el rubio reconoció lo buena que era haciendo su trabajo y mas importante aun, lo buena que era poniéndolo a él en su lugar. – ¿Ahora que gasto innecesario tengo que sumar a tus impuestos?

– En realidad, no es una suma, es una división…

– Oh, eso es nuevo… – Desde el edificio en Nueva York, la morena caminaba por todos los pasillos del ultimo piso, intentando balancear la carpeta a la que era prisionera, pues jamás se separaba de su agenda, y un vaso de STARBUCKS. – ¿Y con quien, exactamente, debemos compartir la culpa esta ocasión?

– Busca la cuenta con los Kent… son unos hoteles, llegó la semana pasa…

– La semana pasada, desde el lugar donde resides, "Royal Globe", así es… cuenta pequeña, ¿Por qué te interesa dividirla?

– Motivos personales – El rubio sostenía con dolor el teléfono entre su hombro y su oreja. Tenía las manos ocupadas en las cortadas de sus brazos. El y Craig rompieron varios vidrios en aquel departamento. Conocía a la perfección a Wendy, no era estúpida, no iba a caer.

– Ajá, ¿Esos motivos personales tienen acento parisino y mal carácter? – Gregory tragó hondo.

– Es un acento sexy… – Fue lo único que abogó en su defensa. La morena suspiró, Gregory no era estúpido… pero Christophe lo ponía así. – Y es bueno cuando se lo propone…

– No lo dudo, Greg… pero viene siendo tiempo de que sientes cabeza, con ese hombre o con quien desees… pero estos gastos… y estas decisiones, no son nada buenas para tus finanzas… dejarás sin fortuna a tu familia…

– "Y consumiré el orgullo de los Fields", casi puedo escuchar a mi padre… ¡oye!, ¿no serás alguna hija ilegitima que tuvo aquí en América?

– Puede ser, pero hasta demostrarlo con los exámenes correspondientes, no malgastes la herencia que podría ser mía…

El rubio sonrió. La única persona que tenía su confianza entera, después de Chris, claro está, era aquella morena de físico impactante y carácter firme.

– De acuerdo… toma nota… el nombre del accionista es Craig Tucker… busca en mi agenda o la tuya alguna… – De repente, Gregory escuchó a la chica escupir todo su café sobre el teléfono. Él incluso alejó el aparato de su oído. Colocó el altavoz. – ¿Estas bien?

– ¡Craig Tucker!, ¿no sabes tu quien es?

– ¡Ah, tu también lo conoces…!

– ¡Y tu también, cabeza hueca!... es de South Park, como yo. ¿Lo olvidaste?, bueno, hace años que no sabia nada mas que lo leído en las revistas, pero… ¿Cómo llegaron a un acuerdo por esos hoteles?, creía que el comercializaba en exteriores… no conocía este giro…

– Y no creo que lo conozca en realidad… por eso, Wendy querida… te necesito más que nunca.

El inglés observó por la ventana con seriedad. Ese sujeto provenía de South Park… al igual que el esposo de Chris, la rata amarilla…
No podía ser una coincidencia que fuera el dueño de aquel edificio, ¿cierto?
Tenía que indagar más al respecto.

– Bueno, te dejo… tengo que ir a buscar a Chris…

– Eres un caso, Greg… TODO un caso…

O–O–O–

Craig buscó entre los papeles de su tío. Se sentó sobre la superficie del suelo, con la espalda recargada contra el mueble de la cama que había mandado traer. El departamento seguía siendo horrible, pero estaba frente al de Tweek… eso era lo único que podía volver cualquier sitio, el hogar perfecto. Eso, hasta que viviera con el propio Tweek.

Ahí estaban los papeles de Tweek, separados de los del resto. Un legajo amarillo nuevo.
El contrato estaba a nombre de Richard Tweak. No decía nada inusual… nada que no pudiera deducir solo. Hasta llegar al nombre de la ocupación y lugar de trabajo.

Royal Globe, Hotel. Cocina.

Ahí estaba el plan del británico. No era estúpido, sabía que cualquiera que fuese su idea, no iba beneficiar a Tweek en lo absoluto. Ese sujeto era Gregory Fields, de aquella familia británica tan importante. Despreciaban a todos los que, como el, habían obtenido su dinero de una forma que no fuera la herencia de un titulo y toda esa basura que llamaban "nobleza".
Tenía dinero… si.
Tenía posición… si.
Pero el también tenia ambas cosas… y era un cabrón, un maldito cabrón.
Gastaría toda su fortuna si la vida se le iba en ello, pero no permitiría que le tocara un solo cabello a su cobaya cafeinómano. No mientras el viviera.

Si ese sujeto planeaba alejar al francés estúpido de lado de Tweek… el no se opondría.
Pero si en el proceso, se atrevía a herir a su Tweekers…

…aunque fuera a sus expensas… con dolor y resignación…
El no iba a permitirlo.
Craig Tucker JAMÁS permitiría que nadie hiriera a Tweek Tweak.
Ni siquiera él mismo.

Entonces su celular sonó con la canción BYOB de System of a Down. Conocía perfectamente a quien pertenecía ese tono.

– ¿Que quieres, Clyde?

– Buenas tardes, Clyde, ¿Cómo has estado?, ¿cansado de tanto trabajo que te doy sin pagarte las horas extras?, ¿Cómo ha estado tu día?, ¿y tu novio?, ¿soy un maldito desconsiderado por dejar la ciudad sin avisarle a mi mejor y mas fiel empleado?, ¿eh?, ¿eh?... oh, ¡gracias, Craig!, yo también estoy encantado de encontrarte… y fíjate que…

– Voy a colgar, Clyde… – Una vena se saltó desde la frente del moreno. Su amigo castaño de personalidad divertida, pero molesta, era el único a quien no podía despedir, pues lo necesitaba mas de lo que el necesitaba el trabajo. Pero de no ser por eso…

– ¡Eres un bastardo, Craig!... encima que te tomas tus vacaciones, PRECISAMENTE CUANDO COMENZABAN LAS MÍAS, me envías mas trabajo por hacer… y odio el papeleo, ¡sabes que odio el papeleo!

– ¡Pues no lo hagas, con un carajo!, ¿y quien te envió trabajo?, si yo se que ni siquiera puedes hacer una factura sin equivocarte en el teclado con tus dedos gordos… oprimes 5 teclas con el pulgar. – El moreno colocó el celular sobre el colchón, lo puso en altavoz y siguió con su lectura.

– ¡No estoy gordo, maldición!... te mataría si te tuviera en frente… a que no adivinas quien me marcó a mi oficina hace menos de 10 minutos… parece que estas recuperando viejos amigos en tus vacaciones… ¿Dónde estás?, ¿Boston?, ¿Miami?, ¡estas en Hawái, cierto?

– En el Infierno, Clyde… no, no pienso adivinar, dime quien…

– ¡Adivina! – Del otro lado del mundo, el castaño trataba de mantener una concentración equilibrada entre esa conversación y sus conocimientos técnicos de japonés, pues estar en la capital nipona, arreglando asuntos de Craig en lugar de tomarse el merecido descanso que había soñado, no le estaba haciendo ningún bien.

– Juro por Dios que voy a colgar…

– ¡Que severo!, OK, OK, nada mas y nada menos que…

– Clyde… – Advirtió el moreno. De pronto encontró un contrato inusual. Era un traspaso de propiedad. El ultimo piso del edificio. Pero faltaba una hoja, la primera… la que contenía los datos personales de los involucrados.

– Pues Wendy, amigo, Wendy Testaburger… parece que vive en la gran manzana y no se ha vuelto mas amable… me contactó porque al parecer, a ella la contactó su jefe, quien contactó contigo y quieren cerrar un trato por unos edificios… Sumimasen, etto… Aiteru heya arimasuka?, hi, hi!, kurejitto kaado wa tsukaemasuka? (Disculpe, este… ¿Hay habitaciones libres?, si, si!, ¿acepta tarjetas de crédito?)

– Vaya, hizo su tarea bien… – El moreno volvió a buscar entre los papeles, pero no encontró nada. Esa hoja no estaba ahí. Probablemente el tal Missy la tendría.

– ¿Que dices, Craig? – Clyde sacaba su billetera, colocando la maleta a un costado suyo y buscando su única esperanza de sobrevivir en el país del sol naciente.

– Nada… bueno, arréglalo eso también… ¿Cuándo vuelves de Japón?

– SI me sigues enviando trabajo, quizá para navidad… – El castaño finalmente encontró la tarjeta de crédito y la entregó a la recepcionista. Craig se burlaba de tan solo imaginar a su amigo al otro lado del mundo, metiéndose en "Asia–problemas". – Pero no planeo permanecer aquí más d días… una semana a lo mucho, ¿Por qué?, ¿siempre si te casarás con la chica que tu familia encontró?

– Jamás… – Contestó con malhumor. Craig no concebía forma en la que su familia consideró buena idea comprometerlo, sin su permiso o si quiera aviso… precisamente a él. Como si no lo conocieran. – Encontré a Tweek, Clyde…

El castaño dejó caer todo lo que cargaba, excepto por el celular. La quijada, de no tenerla biológicamente unida a su cabeza, la abría perdido también.

– ¡Eso es maravilloso, Craig!, ¡vaya!, no me lo creo… ¿y ya lo sabe?, ¿ya le dijiste?

– No… aun no…

– ¿Pues que carajo esperas?, ¡A POR TODAS! – Todos los japoneses alrededor de Clyde lo observaban como a un chiflado. No entendían, quizá nadie, aquel gesto de niño. – ¡Cuando vuelva, mas te vale estar casado!, ¡aunque tengamos que secuestrarlo!

Craig sonrió ante la idea. Clyde siempre era tan… CLYDE.
Por eso aun permanecía a su lado… eso y… otros asuntos.

– Clyde… tengo un plan importante, quizá la misión mas grande que jamás te haya pedido…

El castaño volvió a tomar sus cosas y las arrastró hasta un sillón cercano, hizo un gesto a uno de los botones y le entregó el número de su habitación. Dejó que el chico se alejara.

– Soy todo oídos… – Cuando su voz se volvía seria, Craig sabía que no había nadie mas confiable en el mundo que ese castaño. Porque, claro… para todos, la figura atolondrada de un Clyde de cabello castaño despeinado, un traje con la camiseta por afuera de los pantalones, una corbata mal puesta y unos converse rojos, a pesar de la formalidad del traje, jamás revelarían a la verdadera persona bajo ese "disfraz".

– Necesito dos cosas… la primera es toda la información que puedas obtener de las fuentes de internet que hay en este edificio… quiero saber quien es un tipo que llaman "Missy". Vive en este lugar, ultimo piso… te enviaré la dirección por correo electrónico mas tarde… no me preguntes porqué, pero no puedo ir a preguntárselo tan simplemente… algo me ha dejado claro que no lo descubriré por las buenas… – Craig miró las hojas de propiedad, junto a las de arrendamiento de Tweek. Ambos habían habitado los mismos edificios los últimos 8 años… como si uno siguiera el otro. Tenia que averiguar que significaba aquello.

– Bueno… eso suena muy distinto a lo que suelo buscarte… pero esta bien, sin problemas. ¿Y lo segundo?

Craig observó de nuevo los papeles de arrendamiento. Seguramente Fields también tramaba algo para conseguir lo que buscaba. Ese británico podía ser inteligente, pero el lo era el doble, además de malicioso.

Era un jodido Tucker.

– Quiero TODO, Clyde, TODO lo que puedas obtener acerca de la familia Fields y su empresa, quiero sus finanzas, impuestos, quiero conocer todas sus acciones… y todo lo que pueda servirme…

El castaño sonrió divertido. Cuando Craig le pedía cosas como esas…
Solo podía significar una cosa…

– ¿Que te hicieron, Craig?... hace casi 2 años que no destruyes una compañía grande.

– ¿Que me hicieron?... nada… aun. Pero cuando lo intenten… – Craig recordó el rostro perdido en coraje del británico cuando entró en el departamento de Tweek y los encontró tan cerca.Y su amenaza hacia Tweek. –…Le cortaré las alas.

– Bueno, para eso estoy aquí. – Reconoció Clyde con una sonrisa casi infantil. – El hacker de los Tucker.

O–O–O–

Gregory llegó al edificio dos horas antes, solo para encontrarse con Christophe. Logró solucionar las cosas a medias… pero aun no llegaba a su deseado "acepto". El francés ponía demasiada resistencia. Seguramente, tendría que emplear el plan B.
Y eso le costaría dinero… pero ya nada importaba. Una vez que se deshiciera de Tweek, el resto sería pan comido.

– Buenas tardes, señor Fields – Saludó amablemente uno de los dueños de los hoteles que estaba a puto de comprar. Antes de poder responder a su saludo, ambos notaron la llegada del último involucrado al lugar. – Señor Tucker, un placer.

El hombre extendió la mano, a lo que Craig respondió con un movimiento de cabeza. Gregory lo observó consternado.
En el matrimonio de Richard, alias "la rata amarilla" y su amado francés, Chris, tanto él como Tucker salían sobrando. Mirándolo de arriba abajo… Gregory notó su serenidad, ese aspecto de pocos amigos y cero ganas de tenerlos, una figura grande y formada, la mirada fría y calculadora… aun cuando le revolvía el estómago reconocerlo, esos eran aspectos que Chris tenia bastante definidos. Entonces, al parecer, esa rata se había buscado a alguien que se semejaba, de cierta manera, a su Chris… era raro.
Pero… ¿y Christophe?… ¿que tanto se parecía él a Richard?
Ambos eran rubios… y hasta ahí…
¡QUE DEMONIOS LE IMPORTABA!
Christophe Delorn lo amaba a él, solamente a él… sin importar nada más.

– Me informó mi asistente que cambiaríamos algunos formatos… ¿es eso cierto?

– Fields dividirá el 50%... tengo los papeles adecuados… – Comenzó Craig, pero Gregory se puso de lado a él.

– En realidad, es mas un 60% - 40% – Repuso. Craig le dirigió la peor de sus miradas, pero de inmediato cambió su semblante a uno mucho más amistoso… tétricamente MÁS AMISTOSO.

– De acuerdo.

Gregory lo observó con cautela. Nadie que conociera aquel giro, tacharía a Craig Tucker de idiota, mucho menos de sumiso… algo estaba mal en todo eso.

– Perfecto, síganme por aquí, por favor…

El moreno extendió su mano, cediendo el paso a Gregory. Este lo observó consternado, pero no hizo nada más. Ya tendría tiempo de descubrir que planeaba ese tipo.
Craig, en cambio, permaneció ahí, de pie en aquella parte del edificio. Giró su cabeza en dirección de la puerta del restaurante y justo ahí, con una de las puertas de vaivén, con los brazos cruzados y uno de ellos sosteniendo su afilado cuchillo chef de 30 centímetros, Christophe Delorn lo observaba con su mirada mas fiera.
Craig lo observó calmado, metió sus manos en los bolsillos del pantalón, sonrió divertido y malévolo al francés. Entonces se alejó de ahí.

Era guerra.

O–O–O–

Missy bajaba las escaleras principales, cuando de pronto se topó con Craig Tucker. El moreno parecía estar llegando del exterior. Ambos hombres se observaron por segundos, completamente en silencio. Craig no podía, por mas que lo intentara, no podía recordar donde, cuando o como había visto a ese sujeto antes. Si, le era familiar, pero nada más que eso.
El joven esbelto frente a él sonrió de nuevo. Craig siempre sería un torpe para él… y con los años, eso no había cambiado en lo absoluto. Le daba exactamente la misma impresión.

– ¿Aun no sabes quien soy? – Tras él Missy llevaba escondido un recipiente enorme. Craig lo observó acercándose, pero de inmediato volvió a su trabajo con las llaves del departamento.

– No… pero ya me enteraré.

– Ah, claro… ¿y que piensas hacer esta noche? – El chico se aproximó hasta estar a unos centímetros del moreno, mostrando así el enorme tarro de café. Craig lo observó extrañado.

– Nada en particular. – Entonces pudo abrir la puerta de su departamento, pero antes de entrar, echó una última mirada a ese objeto. Tweek… le hacia pensar en el rubio. Y aun no sabia como se encontraba de salud.

– Ya veo… bueno, ¿Por qué no le llevas esto a Tweek y de paso le preguntas como está?... lo necesita, creo yo…

Craig observó al hombre, a esos ojos celestes y a la cabellera maltratada por el tinte.
Quizá jamás lo recordaría… pero esa sensación en su pecho… era fuerte.

– De acuerdo. – Tomó el tarro con cuidado y dejó sus cosas dentro del departamento. Missy le sonrió divertido y se encaminó a la salida del edificio…

De pronto, asustando a Craig en el momento (cosa de por si extraordinaria), Missy volvió a pasos veloces, con la mirada completamente distinta, como la de Gregory esa mañana cuando los encontró a el y a Tweek a punto de besarse… pero aun mas demente. Apuntando con el dedo índice al pecho de Craig, el hombre le habló con susurros de voz carrasposa y grave, todo lo contrario a aquella voz amable que antes escuchara.

– Y dile a Clyde de mi parte que si vuelve a intentar meterse en mi computadora, LO MATO.

Así… con el terror mas frio que jamás antes sintió, Craig Tucker observó a ese emblemático sujeto alejándose de él, abriendo la puerta principal y, en plena oscuridad nocturna, abandonar el edificio.

Era un hecho. Tenía que descubrir quien era ese sujeto.

O–O–O–

– ¿Puedo pasar?

– Claro… pasa, Craig.

El moreno sonrió amable, a pesar que el labio aun lo lastimaba. Echó una rápida mirada al lugar, el desastre parecía haber desaparecido. Se sentía culpable por hacer que Tweek limpiara su problema con Gregory… pero había sido necesario. Nadie le pondría una mano encima en su presencia.

– ¿Cómo te sientes, Tweekers? – La piel de Tweek se erizaba con el simple echo de escuchar a Craig hablándole tan cerca… y ahora ese apodo tan olvidado.

Entonces Craig dejó el tarro sobre el sillón y giró a Tweek para mirarlo de frente, con tan solo un movimiento. El rubio quedó pegado contra su pecho.
Tweek abrió los ojos, dejando ver esas esmeraldas oscuras que tenía por ojos, con un rostro en color carmesí y una expresión de sorpresa que solo lo volvía más "apetecible".

– Cr–Craig, yo… ah… – El cuerpo de Craig traspasaba su calor a través de la ropa tan ligera que Tweek vestía. Con la cabeza agachada aun, el rubio intentó escapar de aquel agarre… ¡pero Craig seguía siendo endemoniadamente fuerte! – Mejor, yo… me siento mucho mejor…

¿Y como no estarlo?, acababa de hablar con su ídolo. Su amor platónico.

– Tweekers, yo necesito hablar seriamente contigo… sobre lo que siento en este momento. – Lo que Tweek sentía en ese momento era su entrepierna despertar… esperen… ¿¡QUÉ?!

– No, Craig… por favor… – Esa voz hablándole al oído en susurros… el aspecto tan "apetecible" de Tweek entre sus brazos, su aroma de café y azúcar, la mirada de pino destellante, el leve sudor de su frente, los temblores que parecían los jadeos del final en una noche de pasión.

¡Tenía que tomar a Tweek ahí mismo o moriría!

Con al luz desapareciendo por completo, Tweek sitió todo el departamento sumergido en la oscuridad.
El lugar, sin luz alguna, solo le permitía ver lo que las siluetas dibujaban para él… a Craig, ese moreno de aspecto mayor y fuerza más grande, sosteniéndolo ahí, contra su cuerpo… abrazándolo…

¡Oh, vamos!... te veo todos los malditos días… y se cuanto deseas que alguien te haga esto…

No, no es así… por favor… para…

Ese calor extraño y ajeno a él invadiéndolo… sin poder detenerlo…

¡NO, NO SIGAS!

Craig entonces lo abrazó por la espalda y lo atrajo hasta él, acariciando ligeramente su lóbulo izquierdo con lo labios. Iba a besarlo, justo ahí… pero su oído antes…

¡ME HACES DAÑO, BASTA, AH!

Entonces Tweek no pudo contenerse más… era… era…

¡POR FAVOR, POR LO QUE MAS QUIERAS, ME HACES DAÑO!

Era la bodega de nuevo… ¡Era Stan!

– ¡DEJAME! – Con toda su fuerza contenida, Tweek dio un fuerte puñetazo al moreno que lo sostenía. Craig cayó de sentó, pues no esperaba, en lo absoluto, aquella reacción. A lo mucho, una leve resistencia… pero, ¿eso? – ¡NO VUELVAS A TOCARME!, ¡NO TE ME ACERQUES!, ¿ME ESTÁS ESCUCHANDO?

– ¿Tweek? – Desde el suelo, Craig observaba sorprendido aquella nueva visión de Tweek. Entonces el rubio habló…

Después de todo ese tiempo, Tweek finalmente habló…

– ¡NUNCA TE HE QUERIDO, NUNCA TE VOY A QUERER!, ¿ME ESCUCHAS?, ¡DEJAME EN PAZ, ENFERMO!... ¡VETE!

Craig no podía prestar atención a lo que oía… Sostuvo con dolor su pecho. Ese crujir, no, no era un infarto… eran una hoja resguardada contra su pecho…

– ¡Tweekers!, tu… hace doce años… – Era el recado que el le escribió. Tenia que saber la verdad. Sufrió durante tanto tiempo buscando aquella verdad, que irse sin escucharlo, ya no era opción.

Craig sacó desesperado aquel papel, aunque debajo de la oscuridad, era evidente que Tweek no podría verlo.

Pero dentro de la mente de Tweek… aquel hombre seguía siendo su peor recuerdo… su mayor temor.
¿Dónde estuvo Craig mientras le desgarraban el alma en la bodega?
Burlándose… riéndose de él.

Y aun escuchaba la voz de Stanley susurrándole mientras lo desvestía… mientras lo mancillaba.

¿No es esto lo que esperas de Tucker?, ¿Por qué sigues fingiendo que no eres marica cuando sabes que mueres por esto?

– ¡Yo no te quiero!, ¡nunca te quise!, ¡todo era una maldita broma, un juego!, ¡DEJAME EN PAZ!, ¡YO NUNCA TE VOY A AMAR!

Y con la fuerza restante, golpeó el brazo de Tucker e hizo que este soltara el papel.
Craig lo observó con mas miedo aun que frente a Missy momentos atrás…

Pero con otros sentimientos…

Dolor…

Tristeza…

Desilusión…

Amargura…

– Tweek… – Se puso de pie y anduvo rápidamente hasta la salida, golpeando la puerta con fuerza y dejando a Tweek en shock, solo en la sala de su departamento.

Y coraje… mucho coraje.
Stanley tuvo razón todo el tiempo.
Tweek jamás lo quiso.

..

Y con eso dejo esta nueva actualización. Ya vislumbre el final… pero… jaja, se van a enojar si lo digo, así que, mejor no revelo nada. Pero… marqué este Fic como drama… y digo… no lo seria si tiene un final feliz, cierto?, captan?
Jajaja no se traumen XD, mejor así lo dejo.
Cuidense y espero leerlos pronto/no pronto XD.
Todo depende… todo depende…
Ah! Y por supuesto que pueden intentar adivinar quien es Missy, pero aun si le atinan, no diré si lo hicieron o no… así que… bueno, igual diviértanse haciendo sus conclusiones jaja n_nb Creanme que aun puedo sorprenderlos… aunque no en este aspecto XD.

By Roglia15