Fuerza donde menos pensaste
South Park no me pertenece, ni su historia original, ni los personajes… ni las imágenes corrientes de MSN antes de morir… lo extraño…
Tweek se dejó caer sobre le suelo lentamente…
¿Que acababa de suceder?
¿Que fue esa reacción?
¿Por qué ahí?
¿Por qué con Craig?
– ¡CRAIG!
No… no podía pasarle de nuevo. El chef Second le aconsejó cerrar aquel asunto. Aun si tenía que ser de golpe…
Aun si lo perdiera todo en el proceso.
– ¡Espérame, Craig! – Tenía derecho a ser feliz. Al menos, de ser escuchado.
– No creo que tengamos nada más que hablar, Tweek. Lo dejaste todo bastante claro. – EL moreno cubría su rostro con el flequillo que poseía. No quería llorar… no era apropiado.
Pero acababan de romper su corazón… por tercera ocasión en su vida. Y la tercera ocasión, también con Tweek. ¡Era el colmo!
– ¡No, te equivocas! – El rubio temblaba aun del susto, pero su fuerza de voluntad era más grande que cualquier temor. Justo en medio del pasillo, a las 9:30 de la noche, Tweek tomó firmemente el brazo de Craig y lo obligó a mirarlo a los ojos. El moreno lo observó pasmado… ¿que significaba eso?, ¿no lo había dicho todo ya?
– ¡Déjame! – Le ordenó, pero Tweek comenzó a llorar con el rostro pálido, cosa que desarmó al moreno. No quería verlo así… nunca. – ¿Tweekers?
– Ese de hace un momento, no era yo hablando… yo hui de South Park porque alguien me hizo mucho, mucho daño, Craig, por eso yo… yo te escribí una nota y tu te burlaste de ella… no te odio por eso, pero… ¡comprende!... no puedo dejarte tocarme… ¡NO PUEDO!... porque… – El llanto comenzó acortar su respiración, se estaba cansando. ¡Oh, no!, ¡sufriría otro espasmo! – Porque no son tus manos las que me tocan… me hirieron, Craig… estoy dañado…
Craig derramó una lagrima, solamente una. Observaba a Tweek como siempre esperó encontrarlo, pero… ¿que acababa de decir?... ¿daño?, ¿Quién?... el dijo… ¿"burla"?
– Tweekers, yo no sé… – Entonces Tweek colapsó y cayó de bruces sobre el suelo, golpeando primero las rodillas, después cayendo de sentón, siempre con la mano apretando su camisa. – ¡Tweek!
Entonces el rubio comenzó a respirar con dificultad y cerró los ojos por completo.
Y perdió el conocimiento.
–O–O–O–
– ¡Chris!, ¡vaya, entra, entra…! – El rubio tenía el cabello desarreglado, pero con tan solo pasarse los dedos entre aquella fina cabellera, de inmediato cobraba el aspecto acostumbrado.
Eran las 6 de la mañana y Christophe estaba tocando la puerta del Pent–house.
Al abrir esta, Gregory tomó velozmente el rostro del castaño entre sus manos y lo besó con locura. Llegó a pensar que la amenaza de Christophe era seria y que no volvería ahí… pero por suerte no lo era y ahí estaba ese francés de ensueño. Antes de permitirle ir mas allá con esa venenosa lengua británica que tanto mal le hacía, Christophe empujó al inglés y tomó el casco de la motocicleta, colocándolo entre ambos y marcando una definida distancia.
– No vine a hacerme el cariñoso… vengo a que me expliques porqué carajo vas a comprar el hotel, qué hacia Craig Tucker junto a ti ayer en la tarde y que carajo pasó en mi departamento ayer… – Gregory bufó fastidiado. Pensaba que las cosas se pondrían "amorosas" por ahí. Se equivocó. – Y rápido, que debo volver a casa para cuidar a Richard.
Ese nombre le revolvía el estomago al británico.
– Lo que pasó ayer fue… – Moría por decírselo… "La rata amarilla estaba poniéndote el cuerno", para librarse así de ese sujeto… pero… ¿Christophe sufriría? Era evidente que así será, después de todo… a pesar de todas sus "aventuras" juntos y los miles de recuerdos maravillosos… el seguía casado con ese sujeto. Algo debía sentir por el. – Un problema entre Tucker y yo. Eso es todo. Nos conocemos por diversas circunstancias, fui a buscarte a tu departamento, peleamos, como pudiste apreciar, salimos de ahí y ya.
– ¿Así de fácil? – Christophe observó con la ceja arqueada al rubio. No era estúpido, no se lo tragaba en lo absoluto. Pero Gregory jamás le mentía… así que eso debía ser una circunstancia bastante complicad para el otro. Lo dejó pasar con un suspiro de cansancio. – De acuerdo, finjamos que te creo… ¿y lo del hotel?
– Eso mismo… ahora Tucker y yo dividimos sus acciones. Me corresponde un 60% y a él un 40%.
– Lo que significa…
– Que… – Gregory abrazó a Christophe, pasó sus labios por la hendidura de su cuello y dio un leve mordisco al lóbulo de su oreja izquierda. – Ahora, yo soy tu jefe, dulzura francesa...
– Mierda… – Pronunció fastidiado el castaño.
No le molestaba tanto en ese momento tener a Gregory tan inmiscuido en su vida…
Pero, acababa de decir que Tucker también estaría involucrado en ella…
Y peor aun…
En la de Tweek.
–O–O–O–
Siempre tenía la misma pesadilla después de los espasmos. Acerca del día en que conoció a Christophe.
Se veía a si mismo atado de pies y manos sobre una silla. Cientos de conexiones conectadas a su cabeza. Un horrible olor a madera quemada.
El dolor era una leve punzada… después una descarga horrorosa… después un dolor insufrible… y de pronto, desaparecía.
Sus músculos, tensos por la presión, de pronto perdían la fuerza y su cuerpo temblaba, convulsionaba.
Otro experimento fallido.
¿Tweek?
¡Tweekers!
Con los ojos nublados por el llanto, dentro de su propia fantasía, Tweek observaba a dos personas sobre él, observándolo, gritándole. ¿Quiénes eran?, ¿estaban realmente ahí?
Movía una de sus manos, atadas con grilletes de cuero… pero era imposible huir de ahí.
Tweek, ¿me escuchas?
No podía siquiera retener la saliva de su boca. Tweek sentía el peso de las conexiones en su cabeza y manos, inyectadas ahí como agujas… entonces, mas claramente, escuchó la voz de su amigo…
¡Tweek, rápido, el chef Second vino a conocerte en persona!
Entonces se levantó de esa pesadilla de golpe…
– ¡NGH!, ¡AH, SOY TWEEK, LO ADORO!
Pero ese hombre no estaba ahí. Eran Missy y Craig Tucker.
El moreno observó intrigado al chico junto a él. Tweek los miró a los dos, después a su entorno. Era su habitación.
Tweek se encontraba recostado sobre su cama, con la laptop a un lado suyo y a los otros dos hombres sentados en la orilla izquierda del colchón.
Missy sonrió mas tranquilo una vez que vio a su amigo despierto. Craig suspiró aliviado una vez que vio a Tweek en casi perfecto estado. Pero aun había ciertas cosas raras ahí.
– ¿Quién es el chef Second? – Preguntó a Missy, pero el peli verde ladeó la cabeza y comenzó a guardar los medicamentos que había inyectado al rubio. Ningún doctor curaba a Tweek tan rápido como aquel sujeto lo hacia.
– ¿Eh? – Tweek seguía aturdido por la pesadilla. Cerró los ojos unos segundos, intentando recordar como había llegado de nuevo a la cama.
– Es el ídolo más grande de Tweek, ¿verdad? – Missy guardó todo en el pequeño cajón de madera que llevaba y se puso de nuevo una chaqueta verde oscuro. – Tu mismo lo oíste… "lo adora".
Tweek escuchó el comentario de su vecino y se tiñó de rojo. Rápidamente se cubrió con las sábanas y se hizo bolillo. Craig lo observó ligeramente molesto… la idea de un Tweek de ojitos brillantes tras un tipo… no le hacia ninguna gracia.
– Bueno, eso es todo… Christophe no debe tardar en llegar, así que… mejor dejémoslo aquí antes de que tu y le vuelvan a pelear. – Tomando a Tucker por el cuello de la camisa, Missy se llevó (con una facilidad sorprendente) al mayor de ahí.
Craig opuso resistencia tanto como pudo, pero de un momento a otro, se encontraba en la entrada de su departamento. Missy se despidió con una sonrisa tranquila y se encaminó a las escaleras del edificio.
Finalmente, no tenía mucho que hacer… hasta esa tarde.
–O–O–O–
Sin nada mejor que hacer, Tweek esperó bajo las sabanas hasta que el ruido cesó. Vaya que Craig lo conmocionaba… y ahora estaba ahí, precisamente ahí… a unos instantes de confesar sus temores al último hombre que debería… No. Era lo correcto. Le dijo a Craig la verdad… y eso era lo importante.
Después de eso… el resto estaba en el campo de Craig. El decidiría que hacer. Ya no era su presión…
Second11: Buenas noches, Tweek.
Second11 te ha enviado un zumbido.
El rubio se infartó al escuchar ese molesto ruidillo de su laptop. Había dejado abierta su sesión.
¡Era el chef Second!... su corazón latió rápidamente, dio un brinquito sobre su cama y se pegó a la pantalla. Sentía un extraño cosquilleo en su estómago y la emoción de recibir ese zumbido, de inmediato reemplazó la sensación de coraje y miedo.
Tcoffe17: Hola! (ó/u/ò)/ aquí ya es de día…
Second11: Oh, perdona! (u/u) Buenos días! n_n
Tcoffe17: No se preocupe… ¿se encuentra trabajando?
A pesar que siempre recibía una respuesta rápida, en esa ocasión, pasaron casi 2 minutos. Tweek miraba la pantalla desanimado. Quizá estaba sonando como un acosador…
Second11: No realmente… ¿tu como te encuentras, Tweek?
Tweek miró el teclado detenidamente. Quería escribir todos sus sentimientos, pero eran imposibles de describir. Simplemente, no sabia que sentir.
Hirió a Craig… o eso había pensado. Pero para solucionarlo, tuvo que delatarse a si mismo, RESPECTO A TODO. Ya no podría mirar a Craig a los ojos.
En resumen, no… no estaba bien.
Tcoffe17: Mal… creo que metí la pata :S
Second11: (OnO) ?
Tcoffe17: Le confesé al chico que me gusta, porqué hui de él hace años…
Mientras escribía, el rubio notó que su compañero también lo estaba haciendo, así que se detuvo. Espero por casi un minuto… y nada. Retomó el teclado y de pronto apareció una respuesta.
Second11: ¿Todo?
Tcoffe17: Si… aunque no es tan grave, pues creo que no lo entendió.
El rubio esperó durante al menos 3 minutos a una respuesta del chef, pero no parecía seguir ahí.
Tcoffe17 te ha enviado un zumbido.
Second11: Perdona n_ñ ¿y que le dijiste exactamente?
Tcoffe17: Que alguien me hizo daño… y por eso hui. Ahora temo que vuelva a rechazarme…
Second11: ¿Le pediste algo?
Tcoffe17: (?)
Second11: Que si le pediste algo respecto a ustedes.
Tweek parpadeó extrañado. La verdad es que no había nada entre el y Craig… y tampoco se lo había pedido. Simplemente le dio una explicación a ese comportamiento tan hostil. De cualquier forma, había sido problema de Craig por tocarlo de aquella forma tan… incómoda.
Tcoffe17: No… :S
Second11: … O_Ò?
Tcoffe17: Lo sé! No me lo diga… soy un desastre.
Y volviéndose empanada entre las sabanas, Tweek se rascó la cabeza con fuerza y comenzó a girar sobre todo el colchón. ¡Tenia un problema severo!... no distinguía sus antiguos sentimientos hacia Craig de los actuales…
Second11: Jajajajajaja XD no lo eres… me pareces tierno (ÓuO)U
Tcoffe17: No se burle u/_/u :(
Second11: No me estoy burlando… se necesita ser muy valiente para enfrentar así tus propias inseguridades…
Tcoffe17: Yo no soy valiente… nunca lo he sido… por eso…
Tweek se detuvo, metió la cabeza en su almohada y expiró con fuerza, casi como si bufara. Era tan irritante ser el mismo.
Second11: ¿Por eso que, Tweek?
Second11 Te ha enviado un Zumbido.
Second11: ¿Que cosa?
El rubio contuvo su llanto. Últimamente lloraba mas seguido…
Por eso… Stanley pudo hacerle daño…
El no se sentía valiente… y la persona atada en la silla de aquella sala le recordaba que no lo era.
Nunca lo fue… pero…
Cuando se trataba de Craig… sus sentimientos cambiaban. Era capaz de todo. Lo fue unas horas atrás. El secreto que planeaba llevarse a la tumba, lo reveló solo para explicarle a aquel hombre cuanto lo amaba… de alguna manera. Pero… Craig había dicho algo sobre una nota… una… nota…
Recién se daba cuenta.
De pronto, el sonido de otro zumbido recobró su atención.
Second11: Debo dejarte, Tweek. Ha surgido algo…
Tcoffe17: No le quito su tiempo (OuO)/
Second11: Espero que podamos seguir con esta conversación…
Tcoffe17: Por supuesto (/o/)
Second11: Y… Tweek.
Second11 ha compartido una Imagen contigo.
Tweek se sorprendió por el archivo, pero antes de preguntar siquiera, el chef Second cerró sesión. Intrigado, el rubio abrió aquel enlace con tan solo darle un click.
Era la imagen de una taza de café guiñándole un ojo con una enorme sonrisa y la caricatura de una cuchara bailarina.
Tenía un mensaje por debajo de la taza.
"Sonríe… el mañana se fue y el hoy es maravilloso. Igual que tu"
Tweek se puso todo rojito por la vergüenza y la felicidad.
Claro que tenia muchos motivos para sonreír… a pesar de esos sentimientos tan confusos, finalmente aclaró las cosas con Craig. Y no le mintió… ya no lo odiaba. No más.
Dio un click sobre la imagen y la guardó como fondo de escritorio. Christophe regresaría por el y aquella tarde no podría impedirle ir a trabajar.
Trabajando, seguramente se olvidaría de Craig, aunque fuera unas horas.
–O–O–O–
– Tienes que estar bromeando… por favor…
Tweek dejó caer la cofia al suelo justo cuando escuchó a "buena nueva" que Chris le dejó aguardando hasta llegar a los vestidores.
– Te juro que estoy pensando seriamente en renunciar… – El castaño encendió un cigarrillo con prisa, pero de inmediato lo apagó. Su tensión era tanta que prestaba poca atención al aspecto pálido de su amigo.
– Pero… necesitamos el dinero para el alquiler… – Tweek se sentó consternado junto a su mejor amigo. De repente, todo su ánimo y las ganas de trabajar se fueron por el caño.
¿Craig iba a ser su jefe?... peor que un jefe, ¿el dueño de aquel hotel?
¿Gregory también?... el rubio lo había atrapado en plena escena indecorosa (aunque en realidad, nada había pasado). Seguramente le haría la vida de cuadritos…
– No podría ser…
– ¡Ah, ah, ah, ah, ah! – Christophe acalló a su amigo con rapidez. Lo miró a los ojos y tomó su rostro entre las palmas de sus manos. Sus ojos cafés oscuros centellaron de una manera que intrigó a Tweek. – Piensa… si, podría ser peor.
Tweek ladeó la cabeza y suspiró cansado.
Recordó su pesadilla… esos amargos recuerdos.
– Es demasiada presión… ngh…
– Lo sé, pero… – Christophe se puso de pie, ató su mandil a su cintura y se encamino a la salida. Tweek miraba el suelo con tristeza y resignación. Miró una última vez a su amigo. – No todo está perdido.
Tweek parpadeó confundido y observó a su amigo entrando en el campo de batalla. Era cierto. Aun tenía un trabajo.
…
…
…
Eran las 6 de la tarde en punto. La cocina había comenzado su segunda jornada del día, el turno de noche, que cerraba hasta las 6 de la mañana… si bien les iba.
El chef ejecutivo, Christophe Delorn, era mejor conocido por su carácter centrado, franco hasta incomodar y bastante gruñón. Era el mejor con el que toda la cadena de hoteles contaba. Era el mejor haciendo su trabajo: rápido, asertivo a la hora de tomar decisiones, un sentido del trabajo en equipo bastante bueno y un reconocimiento propio de sus habilidades bastante moderado, jamás se le subían las críticas o alabanzas a la cabeza. Era un profesional.
Pero nada de lo que pudieran decirle, era desconocido para él. Gregory escuchaba, o medio escuchaba, al hombre encargado de darles el recorrido por la nueva adquisición. Tanto el como Tucker estaban interesados en la cocina de aquel lugar, el resto les importaba un carajo… respondían con sonidos, gestos, un "De acuerdo", "Si", "Está bien" a todo… pero cuando llegó el momento de conocer al equipo encargado del restaurant, ambos sintieron que el corazón les latía con fuerza.
Craig se fastidiaba escuchando las características del chef ejecutivo… odiaba a ese sujeto… pero Tweek, Tweek estaba ahí dentro. Con esa hermosa cabellera recogida en una coleta, guardada bajo ese gorrito de chef que lo hacia lucir mas comestible, de ser posible, que los cientos de panecillos que lo rodearan.
Gregory comenzó a jugar con los talones, desesperándose por entrar y ver a Chris en su "hábitat natural". El francés era testarudo y en todo aquel tiempo de "relación" entre ambos, el castaño se negó rotundamente a cocinar para él. Apenas y lo hizo en 3 ocasiones… una a regañadientes y las otras dos como "obsequios"… aunque, para Gregory, el mejor regalo que pudiera darle el francés era cubrirse el cuerpo de crema chantilly y dejarle hacer lo que quisiera con la boca.
…pero esos eran otros asuntos…
– Y por aquí, les presentaré al equipo del restaurant… – Los ojos de ambos hombres se iluminaron como faros. ¡Finalmente! – Aunque les comento… nuestro Tournant* y dos de nuestros Apprenti* no pudieron presentarse hoy, así que el trabajo pone a flote el carácter de nuestro estimado Chef…
Craig arqueó una ceja, pero Gregory comprendía a la perfección lo que ese hombre advertía. Christophe era su corazón, su alma, su ser, su razón de levantarse y su inspiración para dormir, la única razón de su existencia, el viento en su cabello, la brisa de la mañana y la frescura de la noche… pero tenía un carácter del demonio. Debía esta como una furia…
Entonces algo surgió… una mujer con traje se acercó hasta el hombre y lo llevó con el unos segundos… segundos que torturaban a los hombres ahí parados a tan solo un metro de la escena que tanto esperaban.
– Mis disculpas, caballeros… surgió una situación en las oficinas, tendríamos que posponer esta presentación… – ¡NO!, pensaron Craig y Gregory a la vez. El hombre observó a la mujer que asintió con la cabeza. – Pero… si no les molesta adentrarse un poco por su cuenta, podría presentarlos apropiadamente en unos momentos…
– ¡Está bien! – Contestaron aliviados al segundo, sin permitir al hombre meditar más.
Y sin permitir que se arrepintiera, Gregory y Craig abrieron las puertas de vaivén que les permitían adentrarse en el "segundo mundo" de las personas a las que más apreciaban.
Y ambos descubrieron…
…con la mayor de las sorpresas…
…que una cocina no es, en lo absoluto…
…el lugar que todos imaginan.
Todos los cocineros andaban de arriba abajo, las llamas de los sartenes calentaban el ambiente, la carne era picada a una velocidad increíble, las verduras pasaban de la bodega a la tabla, al sartén y al plato en un minuto, todos parecían al punto del infarto y la voz ensordecedora de Chris resonaba en cada rincón de la cocina. Era tanta la acción, que incluso dos hombres trajeados pasaron desapercibidos en medio de la escena.
Había tantos aromas, tantas texturas, colores, sonidos… que era aturdidor.
– ¡Con un carajo, quiero el plato de la mesa 3 hoy!, ¡dije HOY!, ¿Cuándo piensan sacar el lomo del horno?, Merde, c'est que je ne me suis tout?, Si vous êtes venu au lit, je veux les sortir de ma cuisine MAINTENANT!, Et mon putain de sauce?, Est-ce pour aujourd'hui!
– ¡Si, chef! – Respondían los cocineros. Había jóvenes y adultos volando de un lado de la cocina al otro.
A Gregory le encantaba ver esa personalidad radiante de su francés… se lo comería a besos en su casa una vez que lo secuestrara.
Craig estaba desilusionado, aun buscando con la mirada, no encontraba a su Tweekers por ningún lado… entonces se colocó justo al lado de la barra, donde los platillos eran colocados para que los meseros los sacaran de ahí… y llego un panecillo. El rostro de Craig se iluminó una sonrisa se dibujó en su rostro. Debía provenir de Tweek.
Christophe llegó hasta la barra y sin darse cuenta de quienes estaban del otro lado, tomó el plato y caminó a zancadas enormes hasta el otro lado de la cocina. Tanto Gregory como Craig lo siguieron con la mirada confundidos.
– Merde, Richard!, Tu crois que je vais envoyer cette ordure aux convives? (Maldición, Richard!, ¿piensas que enviaré esta basura a los comensales?) – Gritó con tremenda voz el castaño al rubio trabajando en la mesa cercana al horno. Craig sintió una tremenda ira en contra del chef. ¿Cómo carajo se le ocurría gritarle de esa manera a su Tweekers?... aun si probarlo, estaba seguro que ese era el postre mas delicioso de todos. Además de perfecto, por el simple hecho de ser de Tweek.
La sonrisa divertida de Gregory molestaba al moreno… pero los papeles cambiaron en tan solo un segundo en cuanto Tweek se giró, aun trabajando la masa entre sus manos y miró fieramente al castaño.
– Arrêtez de dire des conneries, Prenez soin de votre région, que si les ordures ... tout se passe bien et à foutre si cela vous dérange. (¡Deja de hablar mierda!, ocúpate de tu sección, eso si es basura... esto sale así y me importa un carajo si te molesta).
Christophe frunció el ceño, encabronado, puso el plato con el panecillo justo frente a los ojos de Tweek, a tan solo milímetros de ellos y le gritó a la cara.
– ¡En mi cocina no enviamos basura, vas a volver a hacerlo y lo harás bien! Ou bien, vous pouvez aller rebondir! (O bien, puedes irte despidiendo).
– ¡Carajo!, si te estoy diciendo que esto se va así, así se va. –Tweek restregó el plato contra Christophe y se dio media vuelta, dejando al hombre consumido en su cólera.
Gregory y Craig tenían la quijada casi tocando el suelo.
La cocina cambiaba a la gente…
…terriblemente.
– Todos son unos malditos holgazanes… – Contestó el castaño, llevando de nuevo el platillo a la barra y encontrándose con aquellos dos sujetos que no deseaba ver. – Damn!
Gregory miró el rostro enfadado de su amor… amaba verlo enojado.
Craig seguía en shock por la personalidad descubierta de un Tweek cocinero. El jamás lo había visto así… aunque… eso le recordaba al Tweek de la noche anterior, en su departamento. ¿Cuál era el verdadero?
– Muy buenas tardes… – Saludó satisfecho el británico, con aquella sonrisa que desarmaba corazones (y otras cosas) en las chicas… y en el francés.
– Nous sommes occupés (Estamos muy ocupados) – Dijo de la manera mas calmada posible. Claro que quería sacar a patadas de su cocina a aquellos dos… lamentablemente, era mas cocina de ellos que suya.
– Je ne donne pas une baise ... venez voir notre investissement. (Me importa un carajo… venimos a ver nuestra inversión). – Craig se acercó hasta la barra, a una distancia mucho más corta de lo que había estado antes del castaño. Gregory los observó tratando de adivinar de que iba eso… ser rico no te hace perfecto en todos los aspectos y la verdad era que, aunque dominaba el español y el italiano, ambas lenguas romances, el francés jamás se le había dado en lo absoluto. Craig, por el contrario, lo hablaba con fluidez, aunque sin acento. Clyde le había enseñado.
– Non, monsieur ... vous êtes venus pour voir les desserts, pas vrai? (No, señor… usted ha venido a ver los postres, ¿no es cierto?) – Chris tomó su caballo* y lo guardó dentro de su mandil.
– ¿Que faire si je l'ai fait? (¿Que pasaría de ser así?) – Craig le sostuvo la mirada a ese chef que tanto detestaba. Le robaría a Tweek, sin importarle nada. Ya no había motivos para dudar… había aun asuntos importantes que aclarar, pero ya no le quedaba la menor duda. Tweek lo amó… en aquel entonces de hacia 12 años… lo amó. Sin importar nada… ni ese estúpido noviazgo, las miles de peleas que tendría que llevar a cabo o los planes que fueran o no aplicados IBA A TENER A TWEEK. En el peor de los casos, hasta lo secuestraría… pero Christophe Delorn, ese vulgar cocinero, no sería quien iba a detenerlo de esa idea. Ya nadie podría… ni siquiera Tweek.
– Pourquoi mon Richard? (¿Por mi Richard?) – Con ningún cuidado, el castaño sacó su cuchillo chef de su manga derecha, donde había un bolsillo especial para portarlo. – Je pourrais te tuer. (Podría matarte).
Pero solo obtuvo la peor de las miradas de Tucker.
…
…
Como les dije, actualizo mas rápido, tanto aquí como en otros foros. Es más!, si no estuviera subiendo fics de SS, creo que actualizaría este al menos 2 veces al día jaja, así se los pongo.
Tournant* Es el… bueno, no se como se denomine en español… es el que cubre los turnos. ¿Cubre-turnos?, jaja ya saben, cubre faltas y hace que no afecten las bajas en la cocina. Podriamos sufrir mucho sin ellos OnO
Apprenti* Son los aprendices. Aunque en los grandes hoteles como el de este Fic, son estudiantes recién egresados de la escuela de gastronomía, en realidad, aprendices son todos aquellos que entran desde el más bajo nivel para subir hasta el del chef. No siempre estudiaron la carrera, a eso me refiero.
Caballo* Jajaja, no vayan a pensar cosas raras… a las servilletas de tela, los "trapos" como dicen en algunas partes, se les conoce como caballos en la cocina. Siempre van en el mandil, para tenerlos a la mano todo el tiempo.
Espero que no les moleste esta rápida actualización XD intento no hacerlo tan tedioso.
Cuídense mucho y nos leemos pronto.
Ah! Y gracias por sus reviews, me puse a leerlos y me sacaron una risa extraña… y me dejaron tarea que investigar (como por ejemplo, como son las "telenovelas mexicanas"?) XD
By: Roglia15
