Sailor Moon no me pertenece.
Advertencia: Más lemon jijijiji.
Novia Rechazada.
Intimidad
Castillo Tsukino.
- Papá. . . Mamá.- Sammy iba corriendo hacia sus padres que estaban en el solar del castillo hablando.- Ha llegado un mensaje del castillo de lord Chiba.
- Serena. . .- Susurro lady Ikuko se tomo del brazo de su marido.- Debe tratarse de Serena.
- Por supuesto.- Lord Kenji tomo el papel que su hijo menor le entrego.- Puedes retirarte.
- Pero papá.- Sammy lo miro.- Yo quiero saber sobre Serena.
- Querido.- Intervino la mujer.- Porque no vas a pedir a la cocina que nos traigan algo de beber, te prometo que cuando vuelvas podrás oir las noticias.
- Si mamá.- El joven abandono la habitación.
- Pronto esposo.- Dijo la mujer.- Lee antes de que me vuelva loca por las noticas, si algo malo le paso a mi hija. . .
- Matare a ese Chiba.- Kenji Tsukino abrió el mensaje y comenzó a leerle en voz alta.
Queridos mamá y papá; les escribo con mucha tristeza y a la vez asustada, esta mañana he recibido una carta de Mina, sus palabras me han puesto los pelos de punta, tengo miedo de perder a mi marido, ella ha dicho que apenas el invierno acabe planea visitarme, pues está preocupada por mi bienestar, no sé realmente cuales sean sus intenciones, pero una visita de ella a este castillo solo hará tambalear más mi posición en este que considero mi hogar, según Mina planea visitarlos a ustedes antes de llegar al castillo de mi marido, por lo cual, les ruego de todo corazón que hagan lo que sea por detener el viaje de Mina cuando ella llegue hasta ustedes, saben que amo a mi marido y la sola presencia de mi hermana puede acabar con mi matrimonio, espero que mi petición sea bien recibida, los quiero mucho, por favor denle mi cariño a Sammy, Serena Chiba.
- Mina ha perdido el juicio por completo.- Lord Tsukino le entrego la carta a su esposa.- ¿Qué tiene en la mente que pretende hacerle daño a Serena?
- ¿Querido que haremos? Si Serena ha escrito esto es porque su posición en el castillo aun es débil.- Lady Ikuko se acercó a su esposo.- Tenemos que hablar con Mina y hacerle entender que es mejor mantenerse alejada.
- Es lo único que podemos hacer, meter algo de conciencia en la mente de Mina, ya ha hecho bastante daño como para ahora desbaratar el matrimonio de Serena.
- Mi pobre pequeña.- La mujer apretó el papel contra su pecho.- Debe ser muy infeliz al lado de su esposo.
- Deberías escribirle mi amor, solo a ti puede decirte que tan infeliz es, y de ser así estoy dispuesto a ir a buscarla.
- Eso hare mi vida.- Lady Ikuko corrió hasta el escritorio del solar, aunque era de uso exclusivo del lord su esposo no protestaba cuando ella lo utilizaba.
Castillo Chiba.
- . . . Y eso es todo por hoy.- Serena miro a las ocho mujeres que tomaban sus lecciones de las artes curanderas.- No olviden que pasado mañana comenzaremos a fabricar los ungüentos.
Serena estaba guardando sus cosas en su bolsa de tejido y de reojo miraba como la pequeña jugaba con Zafiro, sintió que alguien se acercaba y antes de saber quién era supo que no era su marido.
- Buenos días Serena.- Andrew le sonrió.- Lord Chiba me ha mandado por ti.
- Cuando llamas así a mi marido solo puede significar una cosa.- La muchacha rubia suspiro.- Esta enfadado por algo.
- Y requiere con suma urgencia tu presencia en el solar.
- ¿No sabes para qué?
- Pues del modo como rugió sus órdenes no me atreví a preguntar.
- Bien iré. . . Lita. . .
- Yo me quedare a cuidar a Chibi Chibi.- Dijo la castaña, al parecer había escucho todo.- Puede ir tranquila.
- Gracias.- Serena comenzó a caminar hasta las escaleras.
- ¿De verdad no sabes por qué esta enfadado lord Darien?- Le pregunto Lita a su hombre.
- No esta enfadado mi cielo.- Andrew rio de buena gana pero hablo bajito, pues la pequeña estaba cerca.- Solo esta en su etapa de garañón en celo.
- ¡Andrew!
- Es la verdad, ya verás cómo Serena aparece después muy contenta.
- Andrew no digas eso. . .- Lita s ruborizo.
- Esta noche te demostrare que yo también estoy en mi etapa de garañón.
Serena apresuro su paso, si Darien estaba enfadado y era con ella iba a corregir su error, pro no entendía el porqué del enfado de su marido, hasta esa mañana las cosas habían estado bien, ella lo había dejado dormido en la cama luego de una noche intensa, algo debía de haber ocurrido desde el momento en que él despertó, habían pasado un par de horas desde que ella se levantó y comenzó a hacer sus labores.
- Darien.- Ella entro tímidamente.- ¿Necesitabas verme?
- Pasa y cierra la puerta con la tranca.- La voz dura de su marido confirmaba que estaba molesto, Darien la miraba fijamente.
- Si.- Ella puso la tranca y se volvió para ver a su marido.
- Acércate.
Darien acorto la distancia que los separaba, quedando a pocos centímetros uno del otro, la tomo de la cintura pero no la estrecho solo la miraba a los ojos, aun seguía molesto, podía verlo.
- ¿Qué ocurre?
- Quiero que me expliques por qué cuando desperté esta mañana estaba solo en la cama.
- Es eso. . .- Recordaba claramente que hace meses atrás Andrew y Lita habían tenido una discusión parecida.- Pues yo tenía que hacer muchas cosas, además tenía que dar las lecciones de curaciones y. . .
- No. . . Simplemente quisiste dejarme despertar solo.
- Darien. . .- Ella iba a hablar pero su esposo la estrecho con fuerza.
- Es la ultima vez que me haces esto.
- Tu muchas veces me dejas despertar sola.- No supo muy bien porque lo dijo.
- Aunque no esté en la cama contigo estoy en el cuarto, nunca dejo que abras tus ojos sin que este yo ahí contigo.
Y era cierto, para alegría suya, Darien a veces no estaba con ella en la cama cuando despertaba, pero sentía su presencia en el cuarto, él estaba siempre terminando de vestirse o simplemente estaba sentado en una de las sillas que decoraban el cuarto.
- Y quiero que me devuelvas esta mañana contigo.- Le ordeno Darien mientras buscaba sus labios.
- ¿Y como quieres que haga eso?
- De esta forma.- Darien la tomo de la cintura y la alzo para dejarla sentada sobre el escritorio que estaba en el solar.- No vuelvas a dejarme solo en la cama.
- Si Darien.
El lord beso a su mujer con fuerza, quería dejarle claro que no volviera a perdonar una falta como aquella, separo las piernas de su esposa para acomodarse mejor cerca de ella, cuando ella le paso los brazas alrededor del cuello se sintió contento al ver que su mujer compartía su idea.
- Darien. . .- Serena susurro su nombre cerca de su oído, lo cual no hiso más que incitarlo aun más.
- Serena. . .- Gruño al sentirla cerca.- Eres mía. . .
- Tuya. . . Así como tu eres mío.
- Si. . .- Darien levanto las faldas del vestido de su mujer.- Me debes esta mañana Serena y pienso tenerte.
- Todo lo que tu quieras. . .
- Eres especial pequeña. . .- La beso en las comisuras de la boca, en el mentón y en el cuello.- Su aroma. . . Toda tu me vuelve loco, haces que pierda el juicio esposa.
- Tu también haces eso conmigo Darien, ya no puedo pensar en nada más que en ti.
Tras un gruñido de satisfacción el lord le separo aún más las piernas para acomodarse mejor, entre más cerca estaba de ella más quería poseerla, sonrió al ver que Serena estaba buscando la forma de aflojar su ropa, de modo que hiso lo mismo y dio libertad para los senos de sus esposa, los tomo con sus manos y los masajeo, de inmediato vio las mejillas femeninas teñirse de color.
- Darien. . .- Gimió Serena al sentir el contacto de las manos de su esposo con su piel.- Darien. . .
- Eres preciosa. . .- Darien la acaricio delicadamente la piel se su esposa era hipersensible, ya muchas veces le había dejado marcas.- Serena. . .
Darien no soporto más y al ver que estaba más que preparada entro en ella, oírla gemir de placer no hiso más que excitarlo aún más, se movió lentamente hasta hallar una cómoda posición, pero al hacerlo su velocidad aumento de tal forma que ambos estaban contento.
- Darien. . .- Serena se aferró aún más a su marido.- Darien. . .
- Mi Serena. . .- Estar enterrado profundamente ella lo volvió loco, no sabía que era pero estaba unido de una forma profunda con esa mujer y no solo por el lado físico.
Sus senos rozaban con la ropa de su marido, sentía los brazos de Darien rodeando su espada, podía oirlo gemir de placer, se sentía contenta de estar así con él, sentirse unida con él de la forma más humana posible.
- Darien. . .- Ella lo rodeo con su piernas, oir la respiración agitada de su marido en su oído le encantaba.
La embestidas era cada vez más rápidas, ambos gemían no solo por el placer que estaban recibiendo sino porque veían al otro consumirse en el mismo placer, eran uno solo, nadie más que ellos importaba.
- ¡Serena!- Darien gruño satisfecho mientras derramaba su semilla dentro de su mujer.
- ¡Darien!- Serena creyó llegar al mismo cielo, estaba en la cima del placer, haber llegado al clímax al mismo tiempo que su esposo la llenaba de alegría.
Darien se mantuvo abrazado y dentro de Serena, no quería separarse de ella, en tanto Serena se refugió en su pecho y se quedó escuchando las palpitaciones del corazón de su esposo.
- Ha sido increíble.- Murmuro Darien cuando tomo el rostro de su esposa y lo alzo.
- ¿Ya estoy perdonada?- Serena le paso la mano por la cicatriz, de inmediato lo sintió estremecerse.- Lo siento. . .
- No es nada, es solo una cicatriz. . .
- Pero por lo que veo te afecta.
- Estuve varios días con mucho dolor en el rostro.
- Lo entiendo.- Serena comenzó a besar la cicatriz desde la mejilla hasta que se perdió en el cuello.
- Serena no. . .
- Dejame Darien. . .- La joven lo siguió besando.
- Eres única esposa.- Comenzó a acomodar la ropa de su esposa mientras se retiraba de su interior.- Eres perfecta para mi.
- Lo sé.- Dijo muy arrogantemente, pero era cierto, ella encajaba perfectamente con su esposo e iba a trabajar por hacérselo ver siempre.
- No vuelvas a dejarme despertar solo.
- ¿O si no?
- Te zurrare pequeña.- Le mordió el labio inferior.- Pero luego te hare el amor.
- No tienes remedio.
- Tu me haces sentirme así.
Salieron del solar solo cuando estuvieron ambos arreglados, Serena se despidió de su esposo al llegar al primer piso, Darien en tanto tras darle un beso a su mujer salió para supervisar las tareas de su hombre.
- Al parecer has contribuido a mejorar el humor de Darien.- Andrew se acercó a ella a penas entro en el salón.
- Pues. . .- Serena sentía que sus mejillas ardían.
- No tienes que decir nada, es evidente.- Intervino Andrew sonriendo.- Bueno iré con él.
Serena fue hasta la cocina, siempre después de hacer el amor con su esposo tenía mucha hambre, Luna la recibió con una sonrisa y sin decirle nada puso delante suyo varias cosas para comer, tras agradecer a la mujer mayor por la comida tomo algo de pan y queso.
- Parece contenta Lady Serena.- Le dijo Luna.
- Pues lo estoy, soy muy contenta.
- Y eso es evidente, sobre todo ahora que tiene más cercanía con Darien.
- Tu lo conoces desde hace mucho. ¿Verdad?
- Ayude en su nacimiento.
- Oh. . . Entiendo.- Serena miro a la mujer.- Tu sabes que yo estoy enamorada de él. . .
- Todo el mundo parecer verlo menos él.- Murmuro la mujer mientras iba hacia la rubia y se sentaba a su lado.- Pero estoy segura de que no tardara en darse cuenta. . .
- Eso no sería bueno para mí, no tendría cara para verlo.- Dijo Serena mientas bebía una jarra de cerveza.- Él nunca podrá corresponder mis sentimientos. . .
- No diga eso lady Serena.- Se apresuró a hablar Luna.- Tal vez aun sea muy pronto para que él sienta amor por usted, pero estoy segura de que muy pronto Darien caerá a sus pies suplicando poder amarla.
- ¿De verdad lo crees?
- Pues es evidente de que él no puede estar muy lejos de usted por mucho tiempo, yo misma he sido testigo de que la busca con la mirada cuando usted se retrasa para la cena, o cuando él entra en algún lugar donde usted esta.
- No me había dado cuenta.
- Pero los demás si lo vemos, menos usted que siempre tiene muchas responsabilidades y preocupaciones en la mente.- Sonrió Luna.
- Quiero esos sacos por ese lado.- Ordeno Darien.- Y los otros sacos que sean llevados a la aldea.
- Es una mañana de mucho trabajo al parecer.- Andrew estaba yendo hacia él.
- Quiero que el trigo sea distribuido cuanto antes.- Murmuro Darien.
- Parece que ahora has recuperado tus ánimos para trabajar.
- No molestes Andrew. . .
- Parece que Serena surte un maravilloso efecto en ti.
- Callate. . .
- Oye es el mismo efecto que Lita produce en mi. . .
- Hablando de Lita. . .- Darien miro a los ojos a su amigo.- No había tenido oportunidad de pedirte explicaciones sobre ella.
- ¿Qué quieres que te diga?- El rubio alzo sus hombros.- La quise a mi lado desde el primer momento en que la vi, ahora que nuestro estilo de vida me permite para más tiempo con ella no quiero desperdiciar la oportunidad para vivir el resto de mi vida juntos.
- ¿No piensas casarte con ella?
- Por supuesto.- Le sonrió Andrew.- Solo estoy a la espera de que Neflyte llegue.
- Entiendo.- Murmuro el lord.- Él llegara con el rey cuando llegue la primavera.
- Una época perfecta para una boda.
- ¿No deberías pedir la mano de tu futura esposa?
- Ella no me rechazara, la llevare al altar aunque sea obligándola.
- Cualquiera diría que la estas forzando a estar contigo.
- Sino recuerdas mal cuando pusiste tus ojos en mi mujer y querías llevártela contigo fue ella la que te suplico no ir contigo pues me pertenecía.
- Lo recuerdo bien, no necesito que me lo recuerdes.
- Pues entonces sabrás que ella me ama, aceptara de buena gana casarse conmigo.
- No estaré seguro hasta que te vea a ti y a ella pronunciando sus votos de matrimonio.
- Pues estarás en primera fila.
- Bien, es un trato.
Por la noche y tras la cena Serena acostó a la niña en su cuarto y bajo, hacia días que no iba a ver a Dulce, de modo que paso por la cocina para llevarle deliciosas zanahorias, naturalmente le había dicho a Darien de su paseo antes de reunirse con él en el cuarto conyugal, al entrar al corral de su amiga le tendió la ofrenda de paz.
- Lo siento. . .- Le dijo de verdad.- Es que. . . Bueno. . . Darien ha demandado mucho mi atención y no he podido estar contigo, aunque él me ha dicho que encargo a un chico que te sacara todos los días a dar unas vueltas.
Dulce movió su cabeza antes de tomar la primera zanahoria, Serena tomo la escobilla y comenzó a cepillarlo, con mucho cuidado realizo esa tarea en todo momento con la imagen de su marido en su mente, Darien invadía en todos momento sus pensamientos.
- ¿Tú qué crees Dulce?- Miro a su amiga.- ¿Darien podrá corresponderme algún día?
Como se lo esperaba Dulce no le dio una respuesta que la ayudara, de modo que continuo su trabajo, su yegua termino de comer todos su bocadillos y Serena acabo de cepillarla, le dio algunas caricias en las orejas y le sonrió.- Ya me tengo que ir, Darien debe estar esperándome, que pases buena noche amiga mía.
El corral de Dulce estaba en medio del establo, de modo que solo tenía que seguir caminando hasta la salida, de pronto alguien la sujeto por detrás, ella intento forcejear por su libertad, la persona la llevo hasta un corral vacío, iba a gritar por ayuda cuando su boca fue tapada.
- Tranquila preciosa.- Le hablaron al oído.- Soy yo. . .
- ¡Darien!- Serena no sabía si llorar o reír.- Me has dado un susto de muerte.
- Lo siento preciosa, pero es que cuando me dijiste que vendrías aquí me puse a pensar.- Darien le acaricio lo senos por encima de la ropa.
- ¿Y puedo saber que fue lo que pensaste?
- ¿No lo has adivinado esposa?
- Tengo una vaga idea de que pueden ser tus planes.- Lo provoco ella, su marido la empujaba cada vez más hasta el heno fresco.
- Traviesa. . .
- El travieso aquí eres tú.
- Pues es cierto.- Darien la tumbo sobre un montículo de heno.- Pero te gusta que sea así.
- Me encanta esposo.- Serena le ofreció sus labios inmediatamente, tenía que admitir que nunca había pensado en estar en un lugar como ese con su esposo, pero si era con Darien no importaba el lugar.
- Serena. . . Serena. . .
Cuando se tumbó a su lado la estrecho inmediatamente, busco con hambre sus labios y los devoro fervientemente, no importaba cuantas veces al día estuviese con su mujer de esa forma, nunca era suficiente, siempre ansiaba más.
- Darien. . .- Susurro su esposa cuando busco la forma de quitarle la parte de arriba del vestido.- Darien. . .
Los susurros de su esposa lo volvían loco, busco apartar las faldas del vestido y así dejar a su esposa expuesta a su toque, aquellas suaves piernas, que en otros momentos rodean su cintura estaba a su disposición, pero lo que más le gusto y termino por hacer que perdiera la cabeza por completo fue cuando sintió las manos de su esposa ir hasta su ingle y aflojar su ropa, ella no tardo en encontrar la liberación para su miembro.
- Oh Serena. . .- Gruño al sentir el contacto de la mano de su esposa contra su carne.
- Yo quiero darte placer Darien.- Serena le sonrió cuando comenzó a masajearlo con delicadeza.
- Pequeña. . .- Darien la estrecho aun más.- Eres. . . Eres. . .
Darien no pudo seguir hablando presa del placer que aquella pequeña criatura le estaba provocando, llevaba pocos días de aquella intimidad con su esposa, y ciertamente no estaba cansado de nada, al contrario cada nuevo dia Serena conseguía sorprenderlo aún más, de hecho en un principio había pensado que ella no iba aceptar su idea de hacer el amor ahí, pero estaba ahí tumbada a su lado y añorándolo.
Sentía las manos de Darien entre sus muslos, en sus senos, en todo su cuerpo, eran aquello momentos en que comprendía algo, su marido la deseaba intensamente, y eso era un gran punto a su favor, pero lo que realmente quería era su amor.
- Darien.- Tenia su mano sujeta a su miembro, deslizo su mano con mayor rapidez.
- Serena. . . Serena.- Las caricias de su mujer lo estaban volviendo loco.- Es dentro de ti que pretendo derramar mi semilla.
- Entonces ven Darien.- Serena separo poco a poco sus piernas.- Ven aquí conmigo.
- Tientas a tu hombre esposa.-Darien le sonrió.- Pero antes que nada quiero que estés lista para mí.
Llevo años preparada para ti, tuvo deseos de decir Serena, pero sabía que si expresaba sus pensamientos en vos alta crearía un problema, sintió las manos de su esposa separar sus pliegues, lo escucho gemir plácidamente.
- Mi preciosa Serena.- Darien se tumbó a su lado.- Esta vez cambiaremos la posición. . . Ven aquí.
Se sorprendió al ver que Darien la acomodaba sobre él, estaba sentado en su abdomen, hacía un par de años había visto a uno de los caballeros que entrenaban con su padre hacer lo mismo con una criada del castillo.
- Quiero que cabalgues conmigo mi preciosa.- Le dijo su esposa.- Será como si estuvieras con Dulce.
- Pero estoy contigo.
- Y eso es bueno.- Darien volvió a moverla, solo que esta vez su trasero sintió el roce con el miembro ya duro de su esposo.- Ahora Serena. . . Hazlo lentamente hasta que te acostumbres.
- Si.- Ella se levantó un poco, pero solo para buscar la mejor posición para bajar.
Sintió la invasión desde el primer momento, puso las manos sobre el pecho de su esposo para apoyarse, en tanto Darien busco tocar sus senos y verla a los ojos mientras él mismo la impulsaba en la cabalgata del amor.
- ¡Darien!- Gimió excitada por completo, esa nueva posición le provocaba más sensaciones.
- Preciosa, te sonrojas cada vez que lo hacemos.- Le dijo Darien mientras la tomaba de la espalda y la estrechaba.- Me gusta mucho.
- Tu me provocas en todos los sentidos.
Serena movió su trasero al mismo ritmo que su marido, ambos estaban entregados al momento, Darien la besaba en el cuello mientras la oía gemir, busco refugio en el cuello de su esposo, sabía que se seguir así terminaría gritando su nombre y podrían atraer a la gente que rondada hasta altas horas de la noche por los patios.
- Más rápido mi preciosa. . .- Le susurro Darien.
- Si. . .- Serena beso el cuello de su marido y el firme mentón mientras se movía con más rapidez.
Darien la mantenía abrazada, la necesidad por su esposa no disminuía, al contrario lo único que tenia en mente era estar asi con ella por siempre, la tomo con fuerza y dieron vueltas, querando ella tumbada en el heno y él sobre el cuerpo femenino.
- Serena. . .- Puso sus manos en la estrecha cintura de su esposa y las paso por todo el cuerpo.
La rubia recibió las caricias de su esposo con deleite, le ofreció sus labios, y para su alegría Darien la beso con ansias, devorando sus labios, invadiendo su boca con urgencia, nada más importaba.
- Darien. . .- Gimió maravillada.
- Serena. . .- El hombre comenzó a embestirla con mayor rapidez, pronto iba a alcanzar el clímax.
Al derramarse en su esposa Darien la abrazo con fuerza, se desplomo al lado de ella y se la quedó mirando, Serena respiraba con dificultas, podía ver que aun sufría los efecto del pacer, pues sus piernas aun temblaban, la beso con ligereza sobre los labios y la vio sonreír.
- ¿Estas bien?
- Si. . .- Serena respondió con cuidado, aun sentía que su corazón quería salirse de ella, de pronto el cabello comenzó a picarle, se llevó ambas manos a la cabeza.
- Es el heno.- Murmuro Darien.- Dejame que yo te ayudo.
Se sorprendió al ver que su esposo se preocupaba así por ella, de modo que mientras se sentaba en el heno, Darien se puso detrás de ella y comenzó a revisarle el cabello, nunca antes había esperado algo así. De pronto se escucharon ruidos de gente en las cercanías de los establos, tras una mirada a su esposo Serena comenzó a arreglarse la ropa, por su parte él estaba haciendo lo mismo.
- Vámonos.- Darien se puse de pie y la ayudo a hacer lo mismo.
De todos modos nada los salvo de ser vistos por algunos hombres que aun andaban por los patios, los saludaron y su marido con voz muy autoritaria les devolvió el saludo, la llevo de la mano por el castillo, y por fin llegaron hasta el cuarto.
- Los chismes van a correr en gran velocidad.- Murmuro mientras se acercaba a la cama.
- Déjalos.- Darien se sacó las botas.- Nada podemos hacer para frenarlos, además no tienen nada malo que decir, solo que lord del castillo y su esposa son muy felices.
- Si.- Ella sonrió, se acercó a su esposo y lo ayudo a sacarse la ropa.- A ver dejame ayudarte.
Darien la miro en todo momento en que su esposa lo ayudaba a quitarse la ropa, Serena era realmente hermosa, era una joya de esposa, y toda suya, al verse desnudo frente a ella decidió hacer lo mismo con ella, tomo las amarras del vestidos y el botón que sujetaba la falda.
- Darien. . .- Murmuro ella.
- Sh. . .- Darien la beso.- No digas nada, solo siente.
A la mañana siguiente Darien estaba entrenando con el resto de sus hombres, después de una apasionada noche de hacer el amor con su esposa sentía muchas ganas de entrenar, de estar en forma. Al salir del cuarto esa mañana había dejado a Serena vistiéndose y arreglando su cabello, tras besarla largo rato había bajado, no quería admitirlo frente a ella pero le gustaba estar a su lado, verla todo el día si fuese eso posible.
- Darien.- Andrew le hablo.- Llegaron varios mensajes.
- ¿Alguno importante?
- Pues nada que sea urgente.- Murmuro el rubio.- Lo que sí me parece preocupante es lo que me dijo uno de los hombres del pueblo.
- ¿Ocurre algo malo?
- Hace poco días un hombre llegó allá preguntando por Serena.
- ¿Cómo que un hombre estaba preguntando por mi mujer?- Recalco la frase mi mujer.
- Pues eso, que un hombre de cabello negro, poco menos de un metro setenta y cinco.
- ¿Y que fue lo que estuvo averiguando?- Darien miro al rubio fijamente, pero su amigo e negaba a hablar.- Responde.
- Según me dijeron estaba particularmente interesado en la vida de tu esposa, sobre todo la vida conyugal de ella.
- Maldita sea. . .
- Lo que me preocupa es lo siguiente, sabes que los rumores del castillo tardan en llegar al pueblo, por lo que aun se debe comentar como es que tu y ella duermen separados.
- No veo a dónde quieres llegar.
- Que este sujeto se fue del pueblo pensando que Serena vive una vida infeliz aquí contigo.- Concluyo el rubio.- De modo que si es un enamorado de tu esposa no dudara en quitártela. . .
- ¡No!- Darien gruño con furia.- Nadie me va a quitar a mi mujer, es mía, solo mía.
Estaba por estallar en rabia cuando de pronto vio a su esposa, iba con Lita y Chibi Chibi, las mujeres llevaban baldes y la pequeña iba jugando con zafiro, una rabia ciega lo invadió, pero no contra su mujer, sino contra el hombre misterioso que pretendía quitársela, comenzó a caminar hacia donde estaba ella, Serena al verlo acercarse le sonrió, le quito el balde de la manos y la estrecho contra sus brazos.
- Darien. . .- Susurro ella.
- No digas nada.- La alzo en sus brazos pero antes de caminar hasta el castillo miro a la mujer de su mejor amigo.- Cuida de la niña el resto de la mañana.
- Si mi lord.- Lita lo miro sonrojada.
- Darien. . .- Serena lo miro sorprendida.- ¿Darien que haces?
- Ir con mi mujer a nuestro cuarto para hacerle el amor sin interrupciones.- Le respondía mientras caminaba con ella en brazos.
- Darien todo el mundo nos están viendo.
- Déjalos. . .
- Pero los chismes. . .
- Que corran a prisa.- Gruño mientras le besaba el cuello.
- ¡Darien! ¡Darien todos nos están viendo!
Pero a él no le importo, sino todo lo contrario, quería que los rumores de su nueva relación con su esposa volaran a toda la velocidad posible, que ese hombre supiera que Serena tenia dueño y ese era él.
- ¿Lita?- Chibi Chibi mirada a su hermano llevar en brazos a Serena.
- Dime pequeña.- La castaña paso de mirar a la niña y después a su hombre que se acercaba.
- ¿Por qué tienes que cuidar de mi toda la mañana?- La niña miro a la chica alta.
- Eh. . .- Lita se sonrojo de pies a cabeza, busco a Andrew con la mirada para pedirle ayuda.
- Lo que sucede pequeña.- Intervino el hombre para su salvación.- Es que Darien no se siente bien, y como Serena es una muy buena curandera tiene que cuidar de él.
- ¿Esta muy enfermo?
- No mucho pero no es conveniente que te acerques al cuarto de él hasta la tarde.- El rubio miro con una sonrisa a la niña.- ¿Entiendes?
- Si.- La niña miro hacia el castillo.- Pobre de mi hermano, espero que Serena pueda cuidarlo y sanarlo.
- Lo hará pequeña.
- Bien. . .- La niña miro a su mascota.- Ven Zafiro, vamos a la cocina a buscarte algo de comer.
- Gracias.- Lita miro a su amado.- Yo no hubiese sabido que decirle, pero tu mentira ha sido buena.
- No todo lo que dije fue mentira.- Le dijo Andrew.- Darien si está enfermo.
- ¿Qué tiene?
- Celos, una enfermedad a la cual no está acostumbrado y no sabe cómo reaccionar.- El rubio le dio un beso a la castaña.- Ya verás cómo empeora.
- Cualquiera diría que quieres verlo sufrir.
- No se trata de querer verlo sufrir mi amor, solo quiero que se dé cuenta de que Serena es un precioso bien que debe cuidar y amar.
- A veces dices palabra muy hermosas.- Murmuro la muchacha.
- Tengo algunas otras que decirte a ti.- Andrew a miro a los ojos antes de sonreírle.- ¿Quieres casarte conmigo?
- No juegues conmigo.- Lita contesto al instante, pero al ver la expresión seria de su amado lo pensó mejor.- No estas jugando.
- Me duele que pienses eso. . .
- Pero Andrew yo. . . Tú. . .
- Exacto, quiero que seamos tú y yo el resto de nuestras vidas.
- Andrew tu eres un hombre tan rico como el mismo rey, no puedes querer casarte con una criada. . .
- Al demonio todo lo demás, te amo y voy a hacerte mi esposa te guste o no.- Le advirtió.- Si tengo que llevarte arrastrándote a la capilla lo hare, no lo dudes.
- En ese caso no me queda más que decir que si.- Le dijo sonriéndole.- Acepto casarme contigo.
- Mi hermosa Lita.
Serena estaba recostada en la cama, exhausta después de que Darien la hubiese poseído de aquella forma tan fiera, no entendía porque había actuado de aquella forma, pero lo cierto era que estaba encantada, más viendo a su esposo abrazado a ella, por lo visto no estaba dispuesto a dejarla.
Unas cuantas horas después ella se levantó, pidió una tinaja y agua caliente, cuando todo estuvo listo se metió en la deliciosa agua caliente, tomo la pastilla de jabón de hierbas que ella misma había hecho y el trapo con que fregaba su cuerpo.
- Si esto es un sueño.- Escucho la voz de su esposo.- No quiero despertar.
- Pedí el baño.- Le dijo mientras lo miraba, Darien estaba sentado en la orilla de la cama.- ¿Quieres darte un baño conmigo?
- Estaba esperando que me lo pidieras.
Unos segundos después Serena estaba siendo enjabonada por su esposo, Darien estaba apoyado en la tina y ella en el amplio pecho de su esposo, sentía sus manos recorrer su cuerpo, en aquellos días no podía tener una vida más feliz al lado de Darien, lo único que le preocupaba ya estaba abandonando su cabeza, después de todo confiaba plenamente en que sus padres la ayudarían.
- Tu piel es preciosa.- Murmuro Darien besándole sus hombros.- Tus senos son perfectos para mis manos. . . Todo tu cuerpo encaja perfectamente con el mío.
- Lo sé, fui hecha para ti.- Dijo con algo de arrogancia.
- Hecha para mí, es cierto.- Darien la beso, pero sus manos vagaban por su cuerpo acariciándola por doquier.
Dejen sus Reviews.
Barbielove: Es que los hombres son muy tontos a la hora de darse cuenta de que están enamorados, y por lo visto Darien encabeza la lista.
Harmonystar: Es que Mina no podía salir así como así de la historia, y que mejor que hacer que "visite" a su hermana jajaja.
Eki Chiva: Si amiga, tanto Mina como Seiya aparecerán, no te preocupes, por ahora dejemos que Darien y Serena disfruten jijiji.
Yesqui2000: Es que han estado disfrutando de su nueva relación al 1000% jajaja, pero eso los mantiene contentos.
Sandivivaelanime: Por fin Darien y Serena estuvieron juntos como tú y todas las demás esperábamos.
.7: Bueno no ha pasado tanto tiempo como tu querías, pero vaya que han disfrutado esos dos.
Camony: No hubo matrimonio, pero Andrew si le pidió matrimonio a Lita, en cuanto a Seiya hará que Darien tenga canas blancas jajaja.
Nina Galcon: Chibi Chibi niña pequeña, en cualquier momento hace que a Darien y Serena les dé un ataque al corazón.
Ishy-24: Al menos en este capítulo no pregunto de donde vienen los bebes, la pobre Serena esta tensa respecto al tema de Mina pero Darien la está relajando bastante.
Flakis: En aquellos tiempos medievales era de esa forma, se auto invitaban, en este caso esa auto invitación le estaba constando la felicidad a Serena.
Moonliss: Darien ya dejo de sufrir y cambio radicalmente de ánimo, ahora muere de deseo por su esposa, y Serena corresponde a cada una de sus caricias.
Abril Odette: ¡Si al fin! Están juntos como marido y mujer y ambos parecen disfrutar del otro.
Madamemoon: ¿No te preguntas quien es el misterioso hombre que esta averiguando por Serena? Pues está comenzando a hacer sufrir a Darien.
Moon86: If, Seiya ire in this visit. Darien was getting angry very much.
Ediebella: Por ahora están en la etapa de la pasión y la entrega jajaja, pero están contentos con eso, en especial Serena.
Patricia Castro: No eres la única a quien la visita de Mina le preocupa, pero tendremos que esperar a ver qué pasa.
Amigas/os, díganme ustedes. . . ¿Quién creen que será ese misterioso hombre de cabello negro que anda preguntando por Serena? ¿No se lo imaginan? Esto se está poniendo interesante, espero que este capítulo les guste, muchos saludos.
